Descargo responsabilidades, los personajes no son míos, la historia si :)

Hola que tal, lamento mucho la demora, pero mi trabajo y cuestiones de salud, me habían impedido poder actualizar antes, también quería informarles o decirles, que la historia esta llegando a su fin, mi intención desde el principio fue solo hacerla de 25 capítulos, pero bueno, se ha alargado un poco mas, espero no desilusionarlas y que me sigan leyendo hasta el final :)

Disculpen cualquier falla ortográfica ;)


Era una pesadilla tener a Leslie apuntándolos a todos con un arma, les daba terror, en cualquier momento la chica no dudaría en jalar en gatillo y Russell Fabray no podía sentirse más culpable, el le había echo mucho daño a Leslie, le había causado tanto dolor, que quizás ya era momento de que pagara las consecuencias.

R: Leslie baja esa arma, por favor – su ex novia sonrió sarcásticamente y acomodo la pistola en sus manos, jalando un poco el gatillo - ¡Leslie! - estaba al borde de la desesperación.

Ru: Leslie acaba con esto, si quieres hacerle daño a alguien, házmelo a mi – no iba a permitir que su sobrina le hiciera daño a su familia, el ya se había encargado de hacerlo durante mucho tiempo, era momento de que todos los golpes, los recibiera el.

Ju: Russel… - temía por la vida de su marido.

Ru: Yo he pagado mi amargura y mis frustraciones con todos ustedes, los he hecho sentir despreciable, cuando el único ser despreciable aquí he sido yo – sus ojos se llenaban de lagrimas.

B: Papi no digas eso… - se abrazaba a su padre, después de mucho tiempo, como cuando era mas pequeña.

Ru: Se que pedirles perdón no será suficiente, porque el daño ya esta echo y así quisiera devolver el tiempo, no podría, nada cambiaria que haya sido un desgraciado…

-Yo te perdono papá – Sam a pesar de todo amaba a su padre, sabia que había cometido mucho errores, pero eso no quitaba que lo admirara y amara.

Les: Esto es tan asqueroso, que me dan ganas de vomitar…

Q: Cierra la boca… - poco faltaba para que se le fuera encima a Leslie, pero Rachel la detenía, las cosas podían ponerse peor.

Ru: Yo soy el que te ha hecho daño, fui yo el que puso a tu padre en tu contra, es a mí a quien tienes que cobrarle tu sufrimiento…

Les: Querido tío Russell, claro que vas a sufrir, pero cuando veas como acabo con la vida de tu hijita – apunto a Quinn.

R: ¡No! – Se ponía frente a Quinn ocultándola, de la vista de su ex novia - Leslie por favor baja esa arma...

Les: Quítate Rachel – estaba poseída por la rabia y el odio, que no la dejaban razonar.

R: Hare lo que tú quieras, pero no lastimes a nadie – Quinn no creía lo que escuchaba, ¿Qué estaba haciendo la morena? – Tú me quieres a mí ¿No? – Leslie la miraba dudosa, como si estuviera analizado cada una de las palabras que Rachel le estaba diciendo.

Les: ¿Lo que yo quiera? – al parecer consideraba la oferta a del morena.

R: Lo que tú quieras….

Les: Quiero que vengas conmigo, que nos vayamos de aquí y nos alejemos de todas esta gente despreciable…

Q: No… - sintió la mano de la morena sobre la suya, apretándola suavemente.

R: Sera como tú digas, pero la única condición que te pido, es que no lastimes a nadie – quería asegurarse de que Quinn y su familia estuvieran a salvo, después se preocuparía por ella.

Q: Rachel no, por favor no lo hagas… - le suplicaba muy despacio, no quería que su prima la escuchara.

-¡Rachel abre! – el ruido de la puerta capto la atención de todos, era la voz de Santana.

Les: Dile que se vaya ¡Ahora! – la morena asentía y cuidadosamente se acercaba a la puerta, pero sin abrirla.

R: Santana vete, por favor vete – no quería a su hermana allí, no quería que nada le pasara, por su culpa, porque ya sentía así, culpable.

S: No me iré hasta que abras, sé que pasa algo allí adentro, ábreme – golpeaba mas fuerte la puerta.

Les: Quieto – apuntaba a Sam que había intentado levantarse – Y tú deja de llorar que pareces estúpida – miraba a Brittany que lloraba en los brazos de su padre, mientras era abrazada por su madre – Viste querida primita, el que ríe al último ríe mejor, Rachel es mía - se sentía victoriosa.

Q: Rachel no te ama…

Les: Cierra tu mal…

R: Qué dices Leslie ¿Aceptas?- sabia que se estaba arriesgando mucho, o salía todo bien, o salía todo mal, no sabia, pero correría el riesgo necesario para que ni Quinn, ni nadie saliera lastimado.

Les: Esta bien, pero te vienes conmigo ahora mismo – la morena asentía – Me gustaría hacerles todo el daño posible, pero ya tengo lo que quería… - su sonrisa arrogante volvía a parecer, le había ganado la guerra a Quinn, valiéndose de cosas bajas, pero el fin justificaba los medios ¿no?.

Q: Rachel no lo hagas… - su voz era suplicante, sus ojos llenos de lagrimas rogaban porque la morena no se fuera con Leslie, no le importaba si Rachel volvía con ella o no, lo único que quería era que no se fuera, que no le pasara nada y por sobre todo que Leslie no volviera a lastimarla.

R: Es lo mejor Quinn, moriría si te llega a pasar algo – su voz se quebraba - Se que no estamos bien, que nuestra confianza no esta bien, pero a pesar de todo te sigo amando…

Q: Lamento haberte mentido, si no lo hubiera echo, esto no estaría pasando…

R: No es tu culpa que Leslie este mal de la cabeza – ya todos, habían llegado a esa conclusión y más con lo que estaba pasando.

Les: Dejen de cuchichear, ¡ahora! – Tanto la morena como la rubia se separaban, no querían tentar a la suerte – Es hora de irnos Rachel, mi auto esta afuera…

R: Ok – respiraba profundamente, la decisión ya estaba tomada y no pensaba echarse para atrás.

Q: Rachel por favor…

Les: Ya deja de rogar, acepta que perdiste – apuntaba más a Quinn con el arma.

Q: Dispara de una maldita vez, no te tengo miedo… - encaraba a su prima poniéndose frente a ella.

Ju: Quinn no – la mujer estaba con el corazón que se le salía del pecho.

R: ¡Basta!, me iré con Leslie y punto, vámonos de una vez…

Les: Al primero que se mueva le pego un tiro – los amenazo – Así que quietitos, ve a abrir la puerta – Rachel obedecía caminando hasta la puerta y la abría, mientras Leslie se cercioraba que nadie las siguiera.

S: Rachel que demonios…

R: Aléjate, ¡Aléjense las dos! – temía por la vida de su hermana, conociéndola encararía a Leslie y las cosas se podían arruinar.

Ni: Rachel pero que… ¡Oh Dios! – su expresión cambio apenas vio a Leslie, con el arma en la mano apuntado a Rachel, Santana palideció rápidamente y la impotencia se apoderaba de ella.

S: ¡Suelta a mi hermana loca! - la iba a matar, iba a matar a Leslie con sus propias manos, esto si no se lo perdonaría nunca.

R: Santana no, por favor aléjate – le suplicaba - Detenla por favor – le pedía a Nina.

Les: Ya la escucharon, a la primera que se acerque, le vuelo la cabeza, camina – empujaba a la morena hasta su auto.

S: ¡Te voy a matar maldita loca! ¡Te lo juro! – Nina la tenía agarrada lo más que podía.

Q: ¡Rachel! – salía desesperada de la casa, pero ya era tarde, tanto Leslie como Rachel, ya estaban subidas al auto y a punto de arrancar.

S: ¡Te voy a encontrar! ¿Me escuchas? ¡Suéltame! – Lograba desprenderse del agarre de Nina – Las llaves de tu auto – le hablaba a Quinn, que solo miraba como un zombie, el auto alejarse - ¡Las llaves de tu auto Quinn! ¡Espabila! – la zarandeaba.

Q: No traje mi auto…

Ni: ¿Qué piensas hacer? – su tono era preocupado, no creía que Santana fuera a, ¿o si?.

S: ¿Tu que crees?, ¡Muévete a ver la llave del auto de Sam o de quien sea! – Poco faltaba para que le diera una cachetada a Quinn - ¡Corre! – Quinn salía disparada a su casa.

Ni: Santana Leslie dijo…

S: Me importa una mierda lo que haya dicho la loca esa, no dejare que se lleve a mi hermana, no lo voy a permitir – estaba decidida – Encárgate de llamar a la policía...

-Voy contigo – Sam salía junto con su hermana, no iba a dejar que Santana fuera sola y menos después de lo había echo Rachel.

Q: Yo también voy…

S: No me interesa quien venga, pero entre más tiempo perdamos aquí, mas se van a alejar, así que muevan sus traseros – los dos hermanos Fabray y Santanase subían al auto, mientras Nina se quedaba para llamar a la policía e informale a Tory y Luaren, lo que había ocurrido.

R: ¿Dónde iremos? – era la primera vez que abría la boca, desde que habían salido de la casa de los Fabray.

Les: Muy lejos mi amor, muy lejos… – sonreía – No estés triste – acariciaba la pierna izquierda de la morena – Seremos muy felices… muy felices…


Gracias por leer…