Mejor que las drogas
Un "muy feliz" cumpleaños
- Hiciste bien Kari.
- Ni lo menciones.
- No, en serio…
- Cállate Tai.
Estaba completamente segura que cometería un homicidio si Taichi le seguía diciendo lo bien que había echo al cortarle el rostro a TK la noche anterior.
Estaba bien. Se enorgullecía de haber puesto a Takeru en su lugar pero eso no quitaba el hecho de que le doliera sin parar. Se había echo respetar y, por ello, había perdido la persona que más amaba en el mundo. Por eso pedía al cielo y a todos los santos que su hermano no se lo recordara más.
- Kari…
- ¡Por Dios Tai, quédate callado un segundo, por favor! – le gritó la Yagami antes de cerrar de un portazo la puerta de su habitación.
Ya dentro de ella, suspiró y pegó su espalda a la pared. A veces le daban ganas de matar a su familiar. Aunque no era la persona que quería matar en esos momentos.
Se sentó frente a su escritorio prendió su computadora. Necesitaba escuchar música, hablar con alguien, hacer algo que la distrajera lo suficiente de los pensamientos que envolvían cuchillos, armas y trenes que pasaban por personas obvias a la imaginación.
Abrió Facebook y observó con aburrimiento la página de inicio que se le presentaba en la pantalla. ¿Qué nadie estaba en facebook un domingo a la noche? Bueno… no. Seguramente que el mundo tenía más relaciones sociales que ella misma. Seguramente que una babosa tenía más relaciones sociales que ella misma. Tal vez debería haber aceptado la invitación de Sora de pasar la noche en su casa tomando y hablando de la vida. Sí, le iba a mandar un mensaje diciéndole que iba a ir.
Estaba por sujetar su celular cuando…
- ¡¿Pero qué demonios…!
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- "Hola mi amor. Pensé que sería buena idea postearte una foto mía: Tu hermosa novia. Te amo mucho mi amor, gracias por todo el tiempo que pasamos juntos. Sos lo mejor que me pasó en la vida. Ya era hora de que dejemos todoloquenoimporta atrás y seamos solo vos y yo. Te amo, te amo, te amo, SOS TODO"… ¿Dónde dijiste que vive esta hija de puta? – preguntó Mimi después de leer todo lo que Catherine había publicado en el muro de TK.
- No se.
- Oh, no te preocupes. Ya averiguaré dónde e iré y le romperé la cara.
Kari sonrió de lado. No sabía qué haría si no tendría a sus amigas con ella en esos momentos. Al leer lo que Catherine había escrito para TK, su cuerpo quedó quieto pero su mente comenzó a maquinar montones de cosas. "¿Gracias por todo el tiempo que pasamos juntos?; ¿Ya era hora de que dejemos todo lo que no importa atrás?" No necesitaba que le explique aquello.
Y sintió aún más deseos de matar a TK, ahora agregándole el hecho de que también imaginaba cuchillos atravesando el precioso rostro de Catherine, sin hablar de su… Ok, estaba decidido: tendría que dejar de mirar películas de terror todas las noches.
- Oye Kari, voy a serte sincera – replicó Sora, volviendo su vista a su amiga – Por más de que estés profundamente enamorada de Takeru… no se merece tu tristeza. Es decir… fue demasiado basura para que tú siquiera pienses en llorar o ponerte triste por eso. No se cómo te debes estar sintiendo, porque realmente no lo se. Pero… es lo que yo pienso.
-"Quien no ha sufrido lo que yo, que no me de consejos" – repitió Hikari, una frase que habían leído juntas desde un escaparate en el centro. Sora asintió.
- Pero si quieres ir a romperle la cara no tendremos problemas en seguirte – agregó Mimi logrando hacer reír a ambas.
Sí, no sabía qué haría sin sus amigas…
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- ¡Feliz cumpleaños!
Sora sonrió junto con Kari y le correspondió el abrazo con la misma intensidad con la que ella se lo estaba dando. Al separarse, rieron como dos locas y fueron interceptadas por otro abrazo por parte de Mimi.
Era 28 de agosto, cumpleaños de Sora. Ese día de horripilante calor había echo que Kari se vistiera con ropa veraniega y tomara sus lentes de sol antes de salir caminando hacia la casa de su amiga, la cual cumplía 18 años ese día. Desde que tenía memoria, Sora y Mimi habían sido sus mejores amigas y habían pasado juntas todos sus cumpleaños.
Ya había pasado una semana desde la ruptura con Takeru y, desde ese momento, no lo había vuelto a ver. Agradecía eso, sinceramente no sabía cómo reaccionaría si se le aparecía frente a ella. Probablemente lo golpearía, tal y como había querido hacer desde el día en que se enteró del romance entre él y Catherine, romance que ya había cumplido un mes – según ella-, acabando con cualquier rastro de perdón que podría llegar a pasar por la cabeza de la Yagami.
Pero ese día era todo para Sora. Y no dejaría que recuerdos amargos terminaran con su débil felicidad.
Yolei y Zoe fueron otras de las chicas que se presentaron a la casa de la peliroja. Tai y Matt también la visitaron al caer la tarde. Fue un día divertido, prácticamente perfecto.
Hasta que escuchó un escape sonar en la calle.
Sora y Mimi se miraron entre sí al oírlo, mientras que Kari hizo como si nada y sujetó el celular para comenzar a mandar mensajes. No quería lidiar con eso.
La peliroja salió de su hogar y caminó hacia el rubio montado en su motocicleta.
- Parece que la arreglaste – dijo ella como saludo.
- Feliz cumpleaños – respondió TK, sonriéndole de lado.
- Gracias. – Sora lo observó de arriba a abajo pensando que, aunque hubiera pasado todo lo que había pasado, no había cambiado en nada. - ¿Quieres pasar?
Un par de ojos azules se desviaron hacia el interior de la casa para buscar a una persona en particular. Al encontrarla, negó con la cabeza.
- No creo que sea conveniente.
Sora resopló.
- Cobarde.
- Sí, lo soy – corroboró el menor. – Solo pasaba a decirte eso. Nos vemos.
- Adiós.
Lo vio irse a alta velocidad por la avenida y cruzó los brazos. ¿Cómo era posible que ese chico hubiese terminado de esa forma?
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- ¿Y bueno? ¿Qué haremos por tu cumpleaños? – preguntó Mimi, abrazando a la agasajada por los hombros.
- Vamos al parque a tomar cerveza o vino o algo. La noche está hermosa. – respondió ella.
- ¡Al parque a tomar vino! – exclamó Kari, emocionada. Las noches de verano que había pasado con sus amigas tomando eran las mejores que podía encontrar dentro de su memoria. El invierno había sido largo, ¡no podía esperar por que sea primavera y pudieran repetir lo mismo todas las noches!
- Decidido. Al parque a tomar vino. Vengan a casa tipo 10 y de acá salimos, ¿les parece?
- Perfecto.
- OK.
- ¿Puedo ir? – preguntó Tai, inocentemente.
- Ni lo pienses, hermano, ¡hoy será noche de mujeres!
Matt se cruzó de brazos.
- Generalmente, cuando ustedes dicen que es noche de mujeres es porque van a hacer desastres o contratarán strippers o una cosa parecida….
Las tres amigas se miraron y echaron a reír a carcajada limpia. ¿Así que esa era la impresión que tenían sus amigos de ellas? ¡Por favor!
- Bueno, no es así. – Acotó Sora, entre risas – Así que no se preocupen demasiado por eso.
Aún así, Matt y Tai se miraron con desconfianza. Levantaron los hombros y se dispusieron a retirarse para dejarlas planear su noche con tranquilidad. Aunque no los invitaran, seguramente las verían allí.
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- Ge-nial – replicó Mimi, cruzándose de brazos luego de pasarle la jarra con vino a su amiga Kari. Ella simplemente la sujetó y bebió un buen trago sin decir nada. Ya todo estaba dicho.
Habían llegado al bendito parque –el cual se encontraba rebosante de gente a causa del extenuante calor- hacía una hora ya. Y, tan solo diez minutos luego de que ella se sentaran, habían visto a la "hermosa parejita" pasearse en moto, abrazados, mostrándose frente a todo el mundo.
Hikari hacía todo lo posible por ignorarla pero, realmente, estaba segura que bajaría a Catherine del cabello y le desfiguraría la cara si seguía mirándola con esa actitud altanera que decía a gritos: "¡Mira, me robé a tu novio, lero lero!"
Por un lado, eso la tenía bastante enojada pero, por el otro, le extrañaba la actitud de TK. Al momento en que pasaban delante de ellos, Catherine se empeñaba en abrazarlo aún más y hablarle en el oído… aunque TK no le hiciera caso en lo absoluto. O sea, ella es tu novia ¿acaso no piensas prestarle atención?
Decidió no mirarlos más, eso solo le haría más daño. O aumentaría su rabia aún más y, dependiendo de cual pasara primero, podrían llegar a suceder dos cosas: la primera, se pondría emocionalmente sensible y se iría a su casa a llorar como una condenada, arruinando por completo la noche del cumpleaños de Sora o, dos… bajaría a Catherine del cabello y le desfiguraría la cara, tal y como había pensado anteriormente.
Su celular comenzó a vibrar y lo sacó de su bolsillo para ver el mensaje.
Hola, desconocida. Hace demasiado tiempo que no te veo. ¿Estás ocupada ahora?
Kari sonrió ante el mensaje de Keisuke y le respondió:
Estoy en el parque, celebrando el cumpleaños de Sora…
- Daah, chicas, hay que ir a comprar más vino, ¿Quién va?
… pero puedes pasar y, de paso, acompañarme a comprar más vino :)
Encincominutosestoyallí. – contestó Kei
- Yo voy – dijo Hikari verificando cuánto dinero tenía para comprar el vino.
- ¿Quieres que te acompañe? – preguntó Yolei amagando a levantarse.
- No, ya viene Kei a buscarme. Voy con él.
Todas las chicas quedaron con la boca abierta y se miraron entre ellas con una mirada cargada de diversión y picardía.
- Así que… Kei… - comenzó Mimi.
- No empieces – la detuvo Kari – No – empieces.
La pelirosa levantó los brazos en señal de inocencia y comenzó a reír histéricamente. Kari y Sora la miraron como si estuviera loca mientras que Rika y Yolei se le unieron a la risa.
En esos momentos una motocicleta se estacionó a su lado e hizo rugir el escape. Hikari sonrió y lo miró:
- No presumas, pibe. – le dijo con tono gracioso.
- Lo que usted diga, señorita – correspondió él, invitándola a subir atrás suyo para ir a dar una vuelta y, también, a comprar otro vino.
Hikari se subió detrás de su amigo justo antes de escuchar a Mimi volver a reír incontrolablemente. Volvió a mirarla y le mostró el dedo medio como respuesta a esa acción.
- ¿Qué le sucede a Mimi? – quiso saber Kei cuando arrancaron y se perdieron por la esquina.
- Nada, ya sabes que está loca. – dijo Kari. - ¿Qué onda? Es verdad que hace mucho que no te veo. Cuéntame de tu vida.
- Puf, como si hubiera algo interesante que contar…
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El tiempo había pasado demasiado rápido, verdaderamente. No podía creer que hacía una hora que estaba dando vueltas con Keisuke. Los minutos pasaban volando cuando estaba con él. Siempre se divertía tanto, él era el único capaz de hacerle olvidar todo con todas sus tonterías.
Volvieron al lugar en donde sus amigas estaban sentadas… pero se llevaron una no muy grata sorpresa. Alrededor de ellas se había amontonado uno montón de gente, no muy… blanca, que digamos. Parecía que algo andaba mal.
Kari se bajó de un salto de la motocicleta y se lanzó a la búsqueda de sus amigas. En cambio, encontró a Mimi y otra muchacha mirándose como si estuvieran a punto de matarse.
- Oye Sora, ¿Qué sucede?
- Nada bueno, seguro – respondió Sora sin despegar los ojos de Mimi, pendiente a cualquier cosa que ella haga.
- Ay miren, apareció Yagami – dijo la muchacha que se estaba mirando con su amiga. La misma cruzó los brazos y se paró con una pose despectiva.
- ¿Algún problema? – preguntó Kei, apareciendo al lado de la menor.
- ¡oh, no me digan que Kari tiene miedo y pide ayuda a su amiguito! – se burló la otra, logrando que Hikari se enoje aún más. ¿Quién mierda era esa persona y qué flores quería en su velorio? Porque estaba convencida de que, si seguía hablándole así, la mataría a golpes.
- ¿Y vos quien mierda sos, pendeja?
- La que te va a cagar a palo, nena. – respondió la otra, amagando a sujetar el cabello de Kari. Pero antes de que eso suceda, Mimi se colocó en medio y, a su vez, sujetó a la chica por los pelos. Y antes de que nadie se diera cuenta, ya había comenzado una pelea de chicas.
Hikari quedó pasmadas por unos cuantos segundos hasta que reaccionó al ver cómo Keisuke se metía a la pelea para intentar separar a las dos chicas que se arrastraban por el suelo, repartiéndose golpes y arañazos.
- Maldición – murmuró Kari, metiéndose en medio de la pelea, sujetando a la chica del cabello antes de que ésta avanzara y golpeara nuevamente a su mejor amiga. La chica, al sentirse agarrada desde atrás, se volteó solo para recibir un golpe de lleno en su rostro cortesía del puño de Hikari. Y la pelea se desató nuevamente.
La chica no se dejó golpear sin responde a su vez. Logró sujetar a Kari del antebrazo e intentó prenderse de su pelo aunque no lo logró, dejando varios arañazos en el cuello de la Yagami. La pequeña tiró a su oponente al suelo y divisó una botella cerca de las dos. Estiró un brazo y la agarró, lista para partírsela en la cabeza a esa hija de puta que se negaba a soltarle el cabello. Fue allí cuando se escuchó un grito.
- ¡Llamaron a la policía! ¡Llamaron a la policía!
Como si fueran una bandada de pájaros, las personas reunidas allí salieron disparadas hacia distintas direcciones, al igual que la chica con la que Kari estaba peleando, quien la soltó y salió corriendo acompañada con otras mujeres más.
Hikari y Mimi estuvieron a punto de correr tras ellas de no ser porque Kei sujetó a la menor y la retuvo entre sus brazos para que no pueda avanzar ni un centímetro.
- ¡Vámonos de aquí, Kari! ¡Tú también, baste Mimi!
- ¡Ni una mierda, voy a matar a esa hija de puta! – exclamaba Mimi intentando soltarse del agarre que Sora y Yolei le imponían.
Cuando ya no quedó nadie más en el lugar, Kari sintió que su rabia explotaba y se soltó bruscamente de su amigo. Luego, comenzó a correr hacia la dirección contraria hacia donde habían huido todos.
Todos sus amigos se miraron entre ellos preguntándose hacia donde iba. Hasta que Sora reaccionó.
- Oh Dios mío, dime que no va hacia allá…
-¿Hacia dónde? – quiso saber Keisuke.
Mientras tanto Kari corría con lágrimas en sus ojos y los puños bien apretados. Mataría a ese hijo de puta, lo mataría por haber dejado que sucediera algo así. ¡Estaba bien! ¡Estaba bien que su nueva novia la odiara y todo! Pero haber involucrado también a Mimi… eso era demasiado. ¿Cómo puedes dejar que maten a golpes a una de tus amigas? Que poco hombre.
Llegó a la cuadra de su destino casi sin aliento.
- ¡Kari!
Sora venía montada en la motocicleta junto con Keisuke. Aunque el grito no la detuvo. Se paró frente a la casa que ya conocía como la palma de su mano y miró hacia la ventana del segundo piso.
- ¡TAKERU! ¡TAKERU, BAJA YA! ¡MALDICIÓN, BAJA EN ESTE MISMO INSTANTE, TAKERU!
Casi al mismo tiempo , las ventanas de la habitación de TK y Matt se abrieron y ambos mostraron la misma expresión de asombro al ver el estado del cuerpo de Kari.
- ¡Baja en este mismo instante! – le exigió a su ex, quien solo resopló y se alejó de la ventana.
- Kari, ¿Qué demonios te pasó? – preguntó Yamato, preocupado.
Lejos de contestarle, Hikari entró a la casa sin pedir permiso y se encontró con TK en bóxers caminando tranquilamente hacia ella.
- Kari, ¿Qué te pas-?
Antes de que complete la oración, sintió una cachetada en su mejilla derecha. Con los ojos llenos de lágrimas, Kari apretó nuevamente sus puños y comenzó a recriminarle:
-¡No puedo creer que dejaras que pase algo así! ¡Yo pensé que me habías querido aunque sea un poquito! ¡Eres una basura! ¡Se metió Mimi y también la golpeó a ella, maldición! ¡Tú sabías de esto y no dijiste nada, ni hiciste nada para detenerlo! ¡Te odio!
Takeru dejaba que la muchacha golpeara su pecho con sus puños cerrados mientras aceptaba, sin oponerse, las cosas que su ex le estaba gritando.
Dejó que Hikari se descargara por unos momentos hasta que le sujetó los puños y la obligó a mirarlo a los ojos.
Y ambos sintieron que estaban viviendo un deja vu.
Compartieron unos segundos mirándose, sintiendo mil cosas a la vez.
- Yo creí que me amaste… - le susurró Kari dejando que las lágrimas recorrieran sus mejillas con libertad.
- Yo te amé… y te amo todavía.
La morena se soltó de su agarre y volvió a plantarle una cachetada.
- Nunca más me digas eso.
TK mantuvo sus ojos azules sobre los marrones de Kari y, sin poder resistir, la abrazó fuertemente contra su cuerpo. Y vivieron otro deja vu.
- Suéltame… - dijo Kari, tal y como la última vez que habían discutido de esa manera.
- No…
- ¡Suéltame, hijo de puta, maldición!
- ¡Kari!
Matt apareció en la escena y se acercó a ambos rápidamente. Separó a su hermano de la chica y la tomó entre sus brazos, notando lo alterada que ésta se encontraba. La sujetó aún más fuerte y miró a su hermano reprobatoriamente.
- Vamos Kari, te llevaré a tu casa.
La Yagami ni siquiera respondió. El dolor, la tristeza y la impotencia que sentía dentro de su pecho era demasiada carga como para soportarla.
En algún momento debía explotar… y eso había sucedido esa noche.
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Disculpen mi tardanza. Les hago saber, con la mayor felicidad del mundo, que regularicé Literaturas Griega y Latina. Muajajajjaa, me siento poderosa! Jajaj
Bueno, ¿Qué les puedo decir? Este capítulo es muy textual, todo sucedió tal y como lo conté. Así que… figúrense la situación :/
Espero muchos reviews, si? :)
Muchas gracias por leerme, de verdad:)
¡Besos enormes!
Hikari x Takeru
