Bueno niñas/os, si os habíais quedo con ganas de más "Acción". Advierto, el siguiente capítulo, es HOOOTTTTNo me hago responsable de acaloramientos, infartos, y demás efectos secundarios Sobra que diga que este episodio es para mayores de 18 años. Hechos los avisos. Que lo disfrutéis recomiendo leer en lugar ventilado…y antes de ducharse.

De nuevo saludos especiales a: ( Cani HP. Ysabel Granger, Igna HP, Lobo-moon, Fairly, Extrem, Megumisakura, Chiiocullen, MissLuppi, Melissa Granger, Wirnya, Ayra 16, LylaSnape, Sasamii, Isabella Domi, Liz House, Grake Malfoy, Hannah Abbot GHRS, Alejandra, Ms Psique, Strangelet, G, Dulceysnape, Sirenitus, Mrs V, Areusa, Elentari, Lunnaris, Yue Yuna, Wiiii, Karlivirys, Allelu, Nick-sith y JanSev, Salinesadako, Yila, Mc Snape, Vlakat, Moon Granger, Yuee, Sucubos, LilandraBlack, LithiumGraham, Loretitokinomoto, SoloParaTi, Heloisa, Mack Snape, Dextera, Miss Vile, Aqua Ootori, Natalia920906,Tre, Jem de Potter, Lizzy2983, Kibikino, Sely Cat, Minerva91, Tercy_s_s=Cloe, Amelia Badguy, Kallilunatica, Lecaosma.…)

Y un beso muy especial a mi Beta June Magic, a Yasna y a Amia… q me inspiran cuando las musas me son desfavorables… os quiero mucho chicas

Recompensa.

Casi no era capaz de reaccionar, solo obedecía sus mandatos como una autómata, presa del miedo y la angustia. Ella confiaba en él… tenía que hacerlo.

De un fuerte impulso Snape lanzó el primero de los pescados en dos trozos todo lo lejos que pudo, mar a dentro. Su gesto se tornó más sombrío al ver que el escualo parecía no tener interés, pero al girar de nuevo hacia la parte externa del arrecife, su trayectoria comenzó a variar dirigiéndose a él. —Atenta.— Siseó entre dientes, sus ojos seguían al animal, casi había llegado hasta el enorme pescado que flotaba en la superficie en una mancha de sangre. —¡YAAAA!— Le gritó al tiempo que se movía hacia ella y la tiraba al agua de un empujón.

La joven se sumergió casi en estado de shock, pero un extraño instinto de supervivencia tiró de ella hacia la superficie, sin saber cómo se encontró nadando hacia la orilla, más rápido de lo que nunca hubiera imaginado en su vida. Sabía que se jugaba la vida, pero solo había algo en su mente. "Severus."

El maestro de pociones la vio alejarse con cierto gesto de alivio, al menos había sido capaz de reaccionar, se giró de nuevo hacia su "enemigo" sus fauces sobresalían del agua, dándose un festín con los restos del pescado, los trozos de su presa saltaban de sus afilados dientes. Un escalofrió recorrió su espalda ante el pensamiento de que si se equivocaba, sería el mismo el que acabaría entre ellos.

—Vamos maldito cabrón. —Gruñó amenazante, mientras se preparaba para lanzarle el segundo pescado.— Así te atragantes. —Lo lanzó aun más lejos que el primero, el escualo giró un par de veces, como sin saber dónde dirigirse, sin duda sentía los chapoteos en el agua de la muchacha. Snape se giró hacia ella, seguía alejándose, pero no era suficiente. Tal y como sospechaba, el animal se dirigió al bocado fácil, sus fauces se cerraron de nuevo sacudiéndose con furia, partiendo el pescado como si fuera de mantequilla.

—Ahora… tu y yo… cabronazo. —Murmuró gravemente. Se preparó para lanzar el último pescado, la más grande de sus presas. Miró de nuevo a la chica, casi estaba a salvo, evaluó la distancia a recorrer.

Muchas veces había estado cerca de la muerte, siempre le había dado igual… pero ahora… desde que la tenía… las imágenes de la pequeña leona acudieron a su mente como flashes, aquel primer día en Hogwarts, cuando sonreía tras ser elegida para Gryffindor, la forma tan precisa como removía los ingredientes en el caldero, la manera insistente de levantar la mano en sus clases, cuando la protegió de Lupin en tercero, cuando se burló de ella por sus dientes, miles de detalles hasta ahora sin importancia… su llegada a la isla… las discusiones… su primer beso, ese "creo que te amo" que le había llegado al alma, la gloriosa imagen de ella rebotando sobre sus caderas, sus ojos cerrados y el rostro sonrojado, mientras se dejaba arrastrar por el éxtasis gimiendo su nombre… Miró de nuevo al escualo… por lo menos ya tenía algo bueno que llevarse al infierno. Tomó impulsó con todas sus fuerzas y lanzó el pescado todo lo lejos que pudo.

—O algo bueno por lo que querer vivir. —Murmuró cruzando los dedos, el tiburón no pareció darse por aludido esta vez, seguía su trayectoria hacia el arrecife. —Vamos… huélelo de una maldita vez. —Siseó por lo bajo.

Casi había perdido toda esperanza cuando el escualo viró de nuevo, directo hacia la mancha de sangre que flotaba mar adentro. Esperó un poco más, casi había llegado a él.

Llenó sus pulmones de aire y se arrojó al agua, nadando con todas sus fuerzas, casi como una máquina.

Hermione se arrastraba exhausta hacia la orilla, se giró justo para verlo desaparecer bajo el agua. Miró angustiada. No había rastro de ninguno de los dos. Pronto lo vio emerger, sus poderosos brazos lo impulsaban a toda velocidad hacia la orilla, no le cabía duda que era un excelente nadador. "Vamos Snape… por favor." Gimió, seguía sin ver al escualo. Severus seguía avanzando hacia ella, sin aminorar la marcha. De pronto vio la mancha oscura, deslizarse a lo lejos. Un grito agudo salió de su garganta. Se cubrió la cara con las manos. Había esperado tanto tiempo solo para que ella pudiera ponerse a salvo, y ahora el estaba solo, jugándose la vida.

Sus brazos y sus piernas se movían frenéticamente con todas sus fuerzas, jadeaba con cada bocanada de aire que tomaba. Esto no era uno de sus entrenamientos en el lago negro, era su vida lo que estaba en juego. No se permitía mirar atrás, sólo seguir nadando con furia, los músculos ya le dolían tanto que parecían que se fueran a desgarrar, los pulmones le quemaban por el esfuerzo.

Sintió de pronto como su cuerpo era impulsado hacia delante por un fuerte golpe de mar, no pudo evitar tragar una buena cantidad de agua salada al sentir que se zambullía, impactó contra el fondo de la playa, y sin apenas sentir el dolor continuó nadando hasta que impactó de nuevo con el fondo arenoso. Se irguió haciendo pie, tratando de correr a trompicones. Su parte prepotente no pudo evitar volverse, el escualo se revolvía apenas unos metros más atrás, donde aun podía nadar sin quedar varado, sacudiendo su cola fuera del agua, enojado por haber perdido su suculenta cena. Snape caminó de espaldas sin dejar de mirarlo, frunció el ceño.

—¡MALDITA BABOSA MARINAAAA! ¡SOY SEVERUS SNAPEEEEE! —Le gritó descargando toda la tensión acumulada, le señaló con el índice.— Este arrecife es mío, soy más rápido que TUUUÚ. —Una carcajada histérica brotó de su garganta, mientras el bicho continuaba girando y agitando con furia sus aletas.

Ella le observaba arrodillada en la arena, como seguía de pie con el agua hasta mitad del muslo retando al tiburón. —¡Maldito Slytherin prepotente!— Gimió aun casi en estado de shock. Corrió hacia él, y agarrándolo del brazo comenzó a arrastrarlo fuera del agua. Snape casi sin resuello, no dejaba de mirar como loco a las fauces del tiburón que se abrían y cerraban a escasos metros hasta donde la profundidad le dejaba llegar, como si de alguna forma respondiera a las maldiciones que el mago oscuro no dejaba de lanzarle a voz en grito. Tirando de él llegaron hasta donde el agua apenas les cubría los tobillos y cayeron agotados sobre la arena.

—¡Merlín! —Jadeó Severus.— Estuvo cerca… demasiado. —Tenía el pelo chorreando, pegado al rostro, rojo por el esfuerzo y la furia, el pecho subía y bajaba jadeando, tratando de recuperar el resuello. Hermione se volvió a él, sujetando su rostro entre sus manos lo miró, antes de romperse en un llanto histérico. Él vaciló un instante, antes de abrazarla contra su pecho.

—… Yaa… —Murmuró suavemente.— … ¿No se supone que soy un Slytherin venenoso? —Comentó con sarcasmo. Ella sólo sacudió la cabeza, su rostro seguía enterrado en su pecho.— Deberías haber estado más preocupada por él, el pobre bicho se hubiera envenenado, seguro.

La castaña rió levemente. ¿El miedo la hacía alucinar? ¿O él estaba bromeando? Levantó el rostro y lo miró con sus ojos castaños aun inundados en lágrimas, él le sonreía levemente.

—No vuelvas a hacerme eso…—Susurró la joven retirando los oscuros mechones de su rostro.— Maldito murciélago…

Snape carraspeó con suficiencia.

—No está dentro de mis expectativas entrar a formar parte del menú de cualquier tipo de bestia asquerosa… —Alzó una ceja mirándola con un gesto de descaro.— Aunque puede depender de… lo que quiera… devorarme.

—¡Slytherin imbécil y prepotente! —Espetó la castaña rodeando su cuello con sus brazos. El la tomó por la cintura atrayéndola hacia sí.

—Un día tendré que lavarte esa boca. —Ronroneó.

—Pues hazlo…

Le besó con ansia, haciéndolo caer de espaldas sobre la arena con ella sobre su cuerpo, degustando su boca en profundidad. Haber estado tan cerca de la muerte había aumentado la necesidad de sentirse vivo, la necesidad de ella. Sus manos comenzaron a deslizarse desde su cintura hasta su cadera, desatando el pequeño retal de lana azul que usaba como pareo para lanzarlo lejos de un manotazo. Ella gimió contra su boca al sentir la brisa golpear sus partes intimas y la erección que pulsaba bajo el húmedo bóxer.

—Tal vez… la ropa…—ronroneó el ex-mortífago lamiendo su cuello con tortuosa lentitud— … no tenga… demasiado sentido…

Ella se irguió a horcajadas sobre él, sus finas manos comenzaron a recorrer su marcado pecho.

—Esperaste por mí… —Susurró. Él no contestó, solo la miraba mientras sus manos subían desde sus caderas hasta sus pechos, deslizando la franja de tela que los cubría, contemplándolos en toda su gloria. Ella se estremeció mientras se mecía sobre él.— … Te arriesgaste para que me pusiera a salvo.

—Te dije que eras mía… —Una nueva oleada de calor sacudió a la Gryffindor al oír la forma en que reclamaba su posesión.— … Nada ni nadie me quita lo que es mío.

—Tuya. —Susurró cayendo sobre él y besándolo, primero suavemente, luego con pasión, mientras él pugnaba por incorporarse, buscando su boca, atrayendo su cuerpo más contra el suyo.— Mi héroe.

—No digas idioteces… —Murmuró separándose de ella y mirándola a los ojos con gesto grave. —Soy un tipo demasiado maligno y bastardo para ser el héroe de nadie.

—Para mí lo eres…—Susurró la chica acariciando sus hombros. —Hoy lo has sido.

—Podrías encontrar la forma de compensar… mis… esfuerzos. —Ronroneó mientras se inclinaba a tomar un seno con sus labios y sus manos amasaban los firmes glúteos con languidez.

—Mmmmm. —Gimoteó la joven al notar los largos dedos deslizándose bajo sus muslos presionado su centro.

—Mi pequeña Sabelotodo insoportable… —Rodó de costado tumbándola de espaldas en la arena, y quedando entre sus piernas flexionadas.— ¿Que voy a hacer contigo?

—Lo que quieras… —Gimió la chica, moviendo sus caderas, presionado su erección a través de la tela húmeda del bóxer contra su sexo.

—…Hummm… —Ronroneó en su oreja. - … imprudencia Gryffindor… —Comenzó a liberarse de la prenda que aún le quedaba sin apenas moverse de su posición. —… puedes lamentarlo… cuando acabe contigo… no podrás andar en una semana.

Los ojos de la castaña se abrieron desorbitadamente ante lo escandaloso de la idea.

—¿No deberías estar agotado? Un viejo como tú. —Rió ante los esfuerzos que hacía el Slytherin, incorporándose para liberarse del dichoso bóxer. Terminó de lanzarlo lejos.

—No me añadas más edad de la que tengo. —Gruñó abalanzándose de nuevo sobre ella, mordiendo y lamiendo su cuello como lo haría el más hambriento de los vampiros, bajando por su clavícula hasta sus hermosos pechos. Su ávida boca fue pasando de uno a otro mientras sus manos los amasaban, enterrando su rostro en entre ellos, haciéndola gemir, mientras continuaba rozando tortuosamente su entrepierna contra la de ella.— Eres una droga mi gatita…—Ella dio un largo y sexy maullido a lo que él alzó el rostro de sus senos para mirarla con una ceja alzada y gesto socarrón, ella lo miraba con el rostro encendido y la lujuria brillando en sus ojos castaños.— …hummm... —Gruñó esbozando una maligna sonrisa.

Con un par de rápidos movimientos se colocó de rodillas entre las piernas de la leona, pasando sus manos bajo sus nalgas alzó sus caderas bruscamente hacia arriba arrancándole a la chica un grito de protesta, que trataba de estabilizarse con sus manos, mientras apenas solo su nuca y sus hombros se apoyaban en la arena. Snape colocó los muslos de la chica sobre sus hombros para poder estabilizar su peso y poder tener mejor acceso a su objetivo, sus oscuros ojos fijos en los pliegues ya húmedos de su feminidad.

Emitió un gruñido de satisfacción al hundir su rostro entre sus muslos, ella dio un gemido largo y agudo, al tiempo que se retorcía más contra él. Su ansiosa lengua se paseaba una y otra vez a lo largo de su intimidad, deteniéndose en su centro, rodando con insistencia, para bajar de nuevo a su entrada, al tiempo que su prominente nariz presionaba el rastro dejado por su boca. Ella dio un largo aullido semejante al maullido de una gata en celo, lo que sorprendió a Snape quien sonrió para sus adentros y se aplicó aun con más entusiasmo a sus actividades. Ella jadeaba y se retorcía más contra su cara, sus piernas se flexionaban y temblaban aferrándose con más fuerza a su espalda, mientras él continuaba su refinada tortura, succionando y deleitándose en su esencia. La Gryffindor se estremeció al sentir como su lengua se hundía en ella, mientras su nariz continuaba friccionado su centro, ella arqueó su cuerpo de nuevo presionándose más contra él, al tiempo que un largo maullido de satisfacción salía de su garganta. Snape apenas pudo contener la carcajada, que vibro en sus entrañas haciendo que casi saltara contra su cara. "Ssiiiiiiiií…. Snape…hummm." Gimoteó casi al punto de romperse. Las manos de Severus presionaron aún más sus nalgas, hundiéndose mas en ella, sintiendo como su cuerpo entero temblaba con el potente orgasmo, lamiendo sus fluidos como un elixir de la vida.

Lentamente fue deslizando su cuerpo hasta que sus caderas reposaron sobre sus muslos, se inclinó sobre la joven que aun jadeaba recuperándose de la primera explosión. Rodeó su cuerpo con sus fuertes brazos y tiró de ella para alzarla y dejarla sentada a horcajadas sobre él. Era como una muñeca de trapo en sus manos, simplemente se dejaba arrastrar. Sin dejar de abrazarla se separó levemente y la miró a los ojos, sus mejillas ardiendo de excitación, los labios entreabiertos inflamados por sus ansiosos besos, sus ojos ambarinos vidriosos, los brazos de la joven se aferraban a él con tanta fuerza como los suyos a ella.

—¿Y si me hubiera alcanzado? —Ronroneó sacando de nuevo el tema. Ella negó con la cabeza.— ¿Lo hubieras lamentado? ¿Hubieras extrañado a este bastardo? —Ella asintió, sentía su miembro encajado entre ambos, pulsando contra su latiente sexo.— ¿Sólo quieres eso de mí? –Ronroneó otra vez lamiendo su cuello.

—No…más… mucho más.—Jadeó moviéndose contra él tratando buscando el punto de contacto.— …Yo tampoco… —Lo sintió entrar en ella, llenándola como solo él sabía, ambos jadearon unos segundos.— … dejo que me…—Jadeó echando la cabeza hacia atrás.— …Quiten… lo que es mío. —Sus ojos se clavaron en los negros de él que la miraron febrilmente antes de fundir sus labios en un apasionado choque

Ella comenzó a moverse en su regazo con movimientos lentos y tortuosos, el mago jadeo de nuevo.

—Tuyo… Hermione. —Murmuró con voz ronca.— …igual… que tú eres MÍA.

—Siiiií… —Chilló la castaña cuyos movimientos se iban haciendo más erráticos.— … Sssev…verusss…—Prácticamente aullaba su nombre con cada golpe profundo. Mientras el continuaba mordiendo con desespero su cuello sus pechos… jadeando su nombre en una letanía…hasta que las olas de un nuevo orgasmo comenzaron a romper en su interior, arrastrándolo a él con ella.

Los dos gritaron sus nombres mientras el ex-mortífago se derrumbaba de espaldas en la arena de aquella playa bañada por el sol del medio día, arrastrándola a ella sobre él.


—¡AUUUCCHHH! —Se quejó el profesor, enterrando su cara en su capa con un gesto de dolor.— Lo he dicho siempre… el sol es maloooo. —Protestó con tono asqueado. Estaba tumbado boca abajo, completamente estirado sobre su lecho, en el interior de su refugio

Ella solo dio un largo suspiro, mientras de rodillas a su lado evaluaba donde aplicar el siguiente paño mojado. Su espalda y sus nalgas eran una autentica llaga rojiza. Después de su "demostración", los dos se habían quedado adormilados en la arena. Más bien él encima de ella. Demasiado ocupados en otros… menesteres, ninguno de los dos había pensado en las consecuencias de una exposición demasiado prolongada de su pálida piel a los potentes rayos del sol… y ahora sufría las consecuencias.

—¡AAAGGGGG! – Se quejó de nuevo retorciéndose cuando ella rozó con el paño húmedo su zona lumbar. —Esss la ultima vezzz… aaaaaahhh…. Hay sitios que no… son para eso. —Juró entre dientes.— Mira lo que haces en miií.

La chica no pudo evitar una carcajada.

—Yo no… no me eches toda la culpa.—Remojó el paño de nuevo.— …Además… ¿quién decía que ALGUIEN… no podría caminar en una semana?

Él gruñó y volvió su rostro a mirarla con gesto de dolor, sobre su enrojecido hombro. Hermione sólo se encogió de hombros y sonrió con picardía. Sí, decididamente con semejantes quemaduras seria él quien no podría moverse en unos cuantos días.