N/A: Crepúsculo es de Stephenie Meyer y la historia de direwolfy.

EPILOGO

Una ocasión especial

Edward me ayudó a entrar en su coche. Prestó especial atención a las tiras de seda que adornaban mí vestido de gasa, las flores que él me acababa de poner en los rizos, cuidadosamente peinados, y la escayola, de tan difícil manejo. Ignoró la mueca de enfado de mis labios.

"Oh, el baile" dijo Jacob con una risa, recordando su propio papel en dicha velada.

Al momento, le fue muy incómodo, luego estaba enojado, pero ahora que lo piensa bien es bastante gracioso.

Se sentó en el asiento del conductor después de que me hubo instalado y recorrió el largo y estrecho camino de salida.

¿Cuándo tienes pensado decirme de qué va todo esto? —refunfuñé quejosa; odio las sorpresas de todo corazón, y él lo sabía.

"¿No te lo había dicho?" rompió a reír Jacob "¡Debió de ser tan graciosos!"

"Lo fue" concuerda Charlie esbozando una gran sonrisa.

A pesar de haber estado enojado con Edward, no podía negar el haber conspirado con él por su hija.

Me sorprende que aún no lo hayas adivinado —me lanzó una sonrisa burlona, y el aliento se me atascó en la garganta. ¿Es que nunca me iba a acostumbrar a un ser tan perfecto?

Ya te he dicho lo guapo que estás, ¿no? —me aseguré.

Sí.

Volvió a sonreír. Hasta ese instante, jamás le había visto vestido de negro, y el contraste con la piel pálida convertía su belleza en algo totalmente irreal. No había mucho que pudiera ocultar, me ponía nerviosa incluso el hecho de que llevara un traje de etiqueta...

"Por eso evitamos usar prendas negras" explico Alice.

"Nos hace ver verdaderamente como vampiros"

... Aunque no tanto como mi propio vestido, o los zapatos. En realidad, un solo zapato, porque aún tenía escayolado y protegido el otro pie. Sin duda, el tacón fino, sujeto al pie sólo por unos lazos de satén, no iba a ayudarme mucho cuando intentara cojear por ahí.

"¿En qué pensabas?" preguntó Sue con asombro meneando la cabeza, pero los jóvenes Quileute tenían expresiones con mayor entendimiento.

"Alice" respondieron todos a manera de respuesta.

No voy a volver más a tu casa si Alice y Esme siguen tratándome como a una Barbie, como a una cobaya cada vez que venga —rezongué.

"Como una Barbie es la expresión perfecta" rió Rosalie.

A diferencia de Bella, ella si disfrutaba de las numerosas técnicas de belleza de Alice, pero tampoco podía negar que a veces se pasaba de la raya.

Estaba segura de que no podía salir nada bueno de nuestras indumentarias formales. A menos que..., pero me asustaba expresar en palabras mis suposiciones, incluso pensarlas.

"¿A menos que…?" preguntó Billy con curiosidad.

Tenía la impresión de que Bella no había pensado en el baile de graduación, de lo contrario su reacción sería más fuerte.

Me distrajo entonces el timbre de un teléfono. Edward sacó el móvil del bolsillo interior de la chaqueta y rápidamente miró el número de la llamada entrante antes de contestar.

Hola, Charlie —contestó con prevención.

¿Charlie? —pregunté con pánico.

Charlie sonrió de nuevo causando que Bella le responda con una mueca.

"¿De qué va esto?" preguntó Sue tomando las manos de su esposo.

"Ya verás" sonrió Charlie, con verdadera felicidad al ser capaz de ser él mismo quien pronuncia esa dichosa frase.

La experiencia vivida hacía ahora ya más de dos meses había tenido sus consecuencias. Una de ellas era que me había vuelto hipersensible en mi relación con la gente que amaba. Había intercambiado los roles naturales de madre e hija con Renée, al menos en lo que se refería a mantener contacto con ella. Si no podía hacerlo a diario a través del correo electrónico y, aunque sabía que era innecesario pues ahora era muy feliz en Jacksonville, no descansaba hasta llamarla y hablar con ella.

Y todos los días, cuando Charlie se iba a trabajar, le decía adiós con más ansiedad de la necesaria.

Sin embargo, la cautela de la voz de Edward era harina de otro costal. Charlie se había puesto algo difícil desde que regresé a Forks. Mi padre había adoptado dos posturas muy definidas respecto a mi mala experiencia. En lo que se refería a Carlisle, sentía un agradecimiento que rayaba en la adoración. Por otro lado, se obstinaba en responsabilizar a Edward como principal culpable porque yo no me hubiera ido de casa de no ser por él. Y Edward estaba lejos de contradecirle.

Charlie miró a Edward con un poco de culpabilidad, preguntándose si el lector de mentes entendería que en realidad no lo culpaba por lo sucedido, a pesar de lo que se diga.

Si alguien le hubiese preguntado justo después de estar consciente de la existencia de los vampiros, su respuesta hubiese sido completamente diferente, pero ahora, sabiendo todo lo que Edward ha hecho por ella, como toda su familia trató de protegerla… no podía evitar sentirse infinitamente agradecido. En ese momento notó la expresión incrédula de Edward que casi lo hace estallar en carcajadas.

Durante los siguientes días fueran apareciendo reglas antes inexistentes, como toques de queda... y horarios de visita.

"Lo siento" dijo Charlie sonriendo.

Bella negó con la cabeza "Entiendo. Estabas en todo tu derecho de estar preocupado"

Edward se ladeó para mirarme al notar la preocupación en mi voz. Su rostro estaba tranquilo, lo cual suavizó mi súbita e irracional ansiedad. A pesar de eso, sus ojos parecían tocados por alguna pena especial. Entendió el motivo de mi reacción, y siguió sintiéndose responsable de cuanto me sucedía.

Algo que le estaba diciendo Charlie le distrajo de sus taciturnos pensamientos. Sus ojos dilatados por la incredulidad me hicieron estremecer de miedo hasta que una amplia sonrisa le iluminó el rostro.

¡Me estás tomando el pelo! —rió.

¿Qué pasa? —inquirí, ahora curiosa.

La Bella que se encontraba presente en la habitación gruñó antes de esconderse en brazos de Edward. El resto posaba miradas entre ella, Charlie y Edward, quienes llevaban sonrisas muy similares a las del Gato Risueño. Entonces sabían que iba a ser algo bueno.

Me ignoró.

¿Por qué no me dejas que hable con él? —sugirió con evidente placer. Esperó durante unos segundos.

"¿Con quién?"

"Ya verás" repitió Charlie disfrutando la escena.

Hola, Tyler; soy Edward Cullen —saludó muy educado, al menos en apariencia, pero yo ya le conocía lo bastante para detectar el leve rastro de amenaza en su tono.

¿Qué hacía Tyler en mi casa? Caí en la cuenta de la terrible verdad poco a poco. Bajé la vista para contemplar el elegante traje azul oscuro en el que Alice me había metido.

"¿Hablas en serio?" inquirió Emmett sonriendo como loco "¡Edward! ¿Cómo es que no nos lo contaste?"

"No se dio la oportunidad" rió Edward.

Lamento que se haya producido algún tipo de malentendido, pero Bella no está disponible esta noche —el tono de su voz cambió, y la amenaza de repente se hizo más evidente mientras seguía hablando—. Para serte totalmente sincero, ella no va a estar disponible ninguna noche para cualquier otra persona que no sea yo. No te ofendas. Y lamento estropearte la velada —dijo,

"Increíble" sonrió Seth "Me hubiese gustado ver la cara del tipo"

"Que pena que no haya tomado una foto" dijo Charlie echando un suspiro

pero lo cierto es que no sonaba como si no lo sintiera en absoluto.

Cerró el teléfono con un golpe mientras se extendía por su rostro una ancha y estúpida sonrisa.

Mi rostro y mi cuello enrojecieron de ira. Notaba cómo las lágrimas producidas por la rabia empezaban a llenarme los ojos.

"Uh-oh, estás en problemas hermanito" sonrió Emmett.

Me miró sorprendido.

¿Me he extralimitado algo al final? No quería ofenderte.

Todos resoplaron.

Pasé eso por alto.

¡Me llevas al baile de fin de curso! —grité furiosa.

"¿Qué tiene de malo? Dijo Nessie frunciendo el ceño "Debe ser divertido"

"No me gustaba bailar" musitó Bella en voz tan baja que los humanos casi ni la escuchan.

"¿Por qué?" demandó Nessie. La palabra torpe jamás había sido asimilada en su cerebro.

Para vergüenza mía, era bastante obvio. Estaba segura de que me hubiera dado cuenta de la fecha de los carteles que decoraban los edificios del instituto de haber prestado un poco de atención, pero ni en sueños se me pasó por la imaginación que Edward pensara hacerme pasar por esto, ¿es que no me conocía de nada?

"Buena pregunta" dijo Emily frunciendo el ceño "¿Por qué la llevas a un lugar donde ella no quiere estar?

"Al final le gustó bastante esa noche" sonrió Edward, y luego con un tono más serio añadió "Había también toras razones" pero no dio más expectaciones referentes a ese comentario.

No esperaba una reacción tan fuerte, eso estaba claro. Apretó los labios y estrechó los ojos.

No te pongas difícil, Bella.

"¿Disculpa?" demandó Leah "Prácticamente la arrastras a un lugar que ella ha recalcado en distintas ocasiones que no quiere estar y la fuerzas a hacer cosas que la enojan, ¿para luego venir y hablarle como un niño malcriado? No harías eso con Renesmee y Bella no es tu hija"

Edward se veía sorprendido por las palabras de Leah. Emmett sonrió al ver la expresión en su cara, pero al ser invadido por pena decidió continuar con el libro.

Eché un vistazo por la ventanilla. Estábamos ya a mitad de camino del instituto.

¿Por qué me haces esto? —pregunté horrorizada.

Francamente, Bella, ¿qué otra cosa creías que íbamos a hacer? señaló su traje de etiqueta con un gesto de la mano.

Estaba avergonzada. Primero, por no darme cuenta de lo evidente, y luego por haberme pasado de la raya con las vagas sospechas —expectativas, más bien— que habían ido tomando forma en mi mente a lo largo del día conforme Alice y Esme intentaban transformarme en una reina de la belleza. Mis esperanzas, a medias temidas, parecían ahora estupideces.

Había adivinado que se estaba cociendo algún acontecimiento, pero ¡el baile de fin de curso! Era lo último que se me hubiera ocurrido.

"¿Qué esperabas?" preguntó Seth.

Emmett, haciendo uso de sus habilidades vampíricas repaso los siguientes párrafos rápidamente y se echó reír. Bella le fulminó con la mirada.

"¿Qué?" preguntó Seth al ver la expresión incrédula de Emmett que resultó ser una buena explicación "Oh"

"Ni una palabra" musitó Bella, realmente enojada con los demás.

Recordé consternada que, contra mi costumbre, hoy llevaba puesto rímel, por lo que me restregué rápidamente debajo de los ojos para evitar los manchurrones. Sin embargo, tenía los dedos limpios cuando retiré la mano; Alice debía haber usado una máscara resistente al agua al maquillarme, seguramente porque intuía que algo así iba a suceder.

Alice sonrió con algo de petulancia.

Esto es completamente ridículo. ¿Por qué lloras? —preguntó frustrado.

¡Porque estoy loca!

Bella les echó una mirada de advertencia que hizo que el cuarto estalla en falso ataques de tos disimulando risas.

Bella...

Dirigió contra mí toda la fuerza de sus ojos dorados, llenos de reproche.

¿Qué? —murmuré, súbitamente distraída.

Hazlo por mí —insistió.

"Y aquí es donde desaparece la famosa terquedad de Bella" dijo Alice con un suspiro en un falso tono melancólico, por lo que los demás se vieron forzados a tener que contener sonrisas de nuevo.

Sus ojos derritieron toda mi furia. Era imposible luchar con él cuando hacía ese tipo de trampas. Me rendí a regañadientes.

Bien —contesté con un mohín, incapaz de echar fuego por los ojos con la eficacia deseada—. Me lo tomaré con calma. Pero ya verás —advertí—. En mi caso, la mala suerte se está convirtiendo en un hábito. Seguramente me romperé la otra pierna. ¡Mira este zapato! ¡Es una trampa mortal! —levanté la pierna para reforzar la idea.

Humm —miró atentamente mi pierna más tiempo del necesario—.

Emmett soltó un sugerente silbido, causando que Charlie haga una mueca al recordar que darle un puñetazo a Edward le dañaría la mano.

Recuérdame que le dé las gracias a Alice esta noche.

¿Alice va a estar allí? —eso me consoló un poco.

Con Jasper, Emmett... y Rosalie —admitió él.

Rosalie suspiró casi de forma inaudible. Si el primer libro era bastante que soportar, los tres siguientes serían…

Desapareció la sensación de alivio, ya que mi relación con Rosalie no avanzaba. Me llevaba bastante bien con su marido de quita y pon. Emmett me tenía por una persona divertidísima, pero ella actuaba como si yo no existiera. Mientras sacudía la cabeza para modificar el curso de mis pensamientos, me acordé de otra cosa.

¿Estaba Charlie al tanto de esto? —pregunté, repentinamente recelosa.

El padre de Bella sonrió un tanto culpable al tiempo que Sue sacudía la cabeza ante el comportamiento algo infantil y poco característico de él.

Claro —esbozó una amplia sonrisa; luego empezó a reírse entre dientes—. Aunque Tyler, al parecer, no.

"¿Qué tipo de idiota no está al tanto de eso?"

"Uno como él" indicó Emmett como si fuera la cosa más obvia del mundo.

"Bueno, se lastimó gravemente la cabeza después del accidente" dijo Carlisle ensimismado en sus pensamientos, ignorando las miradas que recibía de aquellos que no le conocían bien.

Me rechinaron los dientes. No entendía cómo Tyler se había creado esas falsas expectativas. Excepto en los pocos días soleados, Edward y yo éramos inseparables en el instituto, donde Charlie no podía interferir.

"La gente cree lo que prefiere creer" dijo Emmett sabiamente.

Para entonces ya habíamos llegado al instituto. Un coche destacaba entre todos los demás del aparcamiento, el descapotable rojo de Rosalie. Hoy, las nubes eran finas y algunos rayos de sol se filtraban lejos, al oeste.

Se bajó del coche y lo rodeó para abrirme la puerta. Luego, me tendió la mano.

Me quedé sentada en mi asiento, obstinada, con los brazos cruzados. Sentía una secreta punzada de satisfacción,

Emmett resopló.

ya que el aparcamiento estaba atestado de gente vestida de etiqueta: posibles testigos. No podría sacarme a la fuerza del coche como habría hecho de estar solos.

Suspiró.

Hay que ver, eres valiente como un león cuando alguien quiere matarte, pero cuando se menciona el baile... —sacudió la cabeza.

"Esa es Bella"

Tragué saliva. Baile.

"¿Qué les dije que pasaría si reían?" les recordó Bella en un tono amenazador.

Bella, no voy a dejar que nada te haga daño, ni siquiera tú misma. Te prometo que voy a estar contigo todo el tiempo.

Lo pensé un poco, y de repente me sentí mucho mejor. Edward lo notó en mi semblante.

Así que ahora... —dijo con dulzura—. No puede ser tan malo.

Se inclinó y me pasó un brazo por la cintura, me apoyé en su otra mano y dejé que me sacara del coche.

En Phoenix celebran los bailes de fin de curso en el salón de recepciones de los hoteles; sin embargo, aquí, el baile se hace en el gimnasio, por supuesto. Seguro que debía de ser la única sala lo bastante amplia en la ciudad para poder organizar un baile. Cuando entramos, me dio la risa tonta. Había por todos lados arcos con globos y las paredes estaban festoneadas con guirnaldas de papel de seda.

"Muy Cliché" dijo Alice en un tono disgustado.

"Es Forks, ¿qué esperabas?"

"Tienes razón"

Parece un escenario listo para rodar una película de terror —me reí por lo bajo.

"Papel de seda. Qué horror" dijo Seth con un estremecimiento. Ni el, ni Jacob demostraban tanto entusiasmo ante la decoración.

"Bueno el cuarto está lleno de vampiros" les recordó Jasper riendo.

Bueno —murmuró él mientras nos acercábamos lentamente hacia la mesa de las entradas. Edward soportaba la mayor parte de mi peso, pero aun así yo debía caminar arrastrando los pies y cojeando—, desde luego hay vampiros presentes más que de sobra.

Contemplé la pista de baile; se había abierto un espacio vacío en el centro, donde dos parejas daban vueltas con gracia. Los otros bailarines se habían apartado hacia los lados de la habitación para concederles espacio, ya que nadie se sentía capaz de competir ante tal exhibición.

"¿Quiénes serán esas parejas?" preguntaron con sarcasmo.

Nadie podía igualar la elegancia de Emmett y Jasper, que vestían trajes de etiqueta clásicos. Alice lucía un llamativo vestido de satén negro con cortes geométricos que dejaba al aire grandes triángulos de nívea piel pálida. Y Rosalie era... bueno, era Rosalie.

Rosalie sonrió satisfecha consigo misma.

Estaba increíble. Su ceñido vestido de vivido color púrpura mostraba un gran escote que llegaba hasta la cintura y dejaba la espalda totalmente al descubierto, y a la altura de las rodillas se ensanchaba en una amplia cola rizada. Me dieron pena todas las chicas de la habitación, incluyéndome yo.

¿De verdad es necesario todo un párrafo describiendo a la rubita? Se preguntaba Jacob algo irritado y algo divertido. Edward tuvo que contener un resoplido.

¿Quieres que eche el cerrojo a las puertas mientras masacras a todos estos incautos pueblerinos? —susurré como si urdiéramos alguna conspiración.

"No es gracioso" le regañó Jacob con los pelos de punta.

Edward me miró.

¿Y de parte de quién te pondrías tú?

Oh, me pondría de parte de los vampiros, por supuesto.

Todos resoplaron ante eso.

Sonrió con renuencia.

Cualquier cosa con tal de no bailar.

Lo que sea.

Compró las entradas y nos dirigimos hacia la pista de baile. Me apreté asustada contra su brazo y empecé a arrastrar los pies.

Tengo toda la noche —me advirtió.

Al final, me llevó hasta el lugar donde su familia bailaba con elegancia, por cierto, en un estilo totalmente inapropiado para esta música y esta época. Los miré espantada.

Otra vez, todos trataban de ocultar sus sonrisas mientras Bella miraba de mala gana alrededor del cuarto esperando a gritarle al que se atreviese a reír. La única que se salvaba era Nessie, quien reía silenciosamente en el regazo de su madre debido a su comportamiento.

Edward —tenía la garganta tan seca que sólo conseguía hablar en susurros—. De verdad, no puedo bailar.

Sentí que el pánico rebullía en mi interior.

No te preocupes, tonta —me contestó con un hilo de voz—. Yo sí puedo —colocó mis brazos alrededor de su cuello, me levantó en vilo y deslizó sus pies debajo de los míos.

Y de repente, nosotros también estuvimos dando vueltas en la pista de baile.

"Y fue la cosa más aterradora del mundo" dijo Emmett como si continuase leyendo.

"Em" gruñó Bella en forma de advertencia.

"¿Qué?" le preguntó él de manera inocente.

Me siento como si tuviera cinco años —me reí después de bailar el vals sin esfuerzo alguno durante varios minutos.

No los aparentas —murmuró Edward al tiempo que me acercaba a él hasta tener la sensación de que mis pies habían despegado del suelo y flotaban a más de medio metro.

"Tal como un humano" comentaron con sarcasmo.

Alice atrajo mi atención en una de las vueltas y me sonrió para infundirme valor. Le devolví la sonrisa. Me sorprendió darme cuenta de que realmente estaba disfrutando, aunque fuera sólo un poco.

"¿Lo ves?" sonrió Edward con petulancia. Bella le respondió musitando algo incomprensible.

"Vamos mami, suena divertido" le dijo Nessie.

De acuerdo, esto no es ni la mitad de malo de lo que pensaba —admití.

Pero Edward miraba hacia las puertas con rostro enojado.

¿Qué pasa? —pregunté en voz alta.

"No se trata de un qué, sino un quién" sonrió Jacob.

"¿Tú?" preguntó Charlie "pero ni siquiera vas a esa escuela"

"Tenía algo que hacer… me obligaron a hacerlo" respondió él mirando mal a Billy quien reía por lo bajo.

Aunque estaba desorientada después de dar tantas vueltas, seguí la dirección de su mirada hasta ver lo que le perturbaba. Jacob Black, sin traje de etiqueta, pero con una camisa blanca de manga larga y corbata, y el pelo recogido en su sempiterna coleta, cruzaba la pista de baile hacia nosotros.

"Y aquí entra el chucho" dice Rosalie con tono de desdén.

"¡Rosalie!" le reprime Esme.

Después de que pasara la primera sorpresa al reconocerlo, no pude evitar sentirme mal por el pobre Jacob. Parecía realmente incómodo, casi de una forma insoportable. Tenía una expresión de culpabilidad cuando se encontraron nuestras miradas.

Edward gruñó muy bajito.

"¡Edward!" reprende Esme de nuevo

¡Compórtate! —susurré.

Jacob tose en un intento de ocultar que acaba de soltar la palabra atrapado

"Mira quien habla" musita Edward a su vez.

La voz de Edward sonó cáustica.

Quiere hablar contigo.

En ese momento, Jacob llegó a nuestra posición. La vergüenza y la disculpa se evidenciaron más en su rostro.

Hola, Bella, esperaba encontrarte aquí —parecía como si realmente hubiera esperado justo lo contrario,

"De todas formas, lo dudo mucho" indicó Emmett sonriendo abiertamente.

aunque su sonrisa era tan cálida como siempre.

Hola, Jacob —sonreí a mi vez—. ¿Qué quieres?

¿Puedo interrumpir? —preguntó indeciso mientras observaba a Edward por primera vez.

Me sorprendió descubrir que Jacob no necesitaba alzar los ojos para mirar a Edward. Debía de haber crecido más de diez centímetros desde que le vi por vez primera.

El rostro de Edward, de expresión ausente, aparentaba serenidad. En respuesta se limitó a depositarme con cuidado en el suelo y retroceder un paso.

Gracias —dijo Jacob amablemente.

"Y este, damas y caballero, es el punto culminante de esta relación" anunció Bella indicando a ambos, haciendo que se alzaran protestas al momento.

"Nos llevamos bastante bien ahora" se quejó Jacob inmediatamente.

"Si, y solo le tomó unas cuantas experiencias cercanas a la muerte… entre otras cosas" añadió Bella en voz baja a pesar de la curiosidad de su padre.

Edward se limitó a asentir mientras me miraba atentamente antes de darme la espalda y marcharse.

Jacob me rodeó la cintura con las manos y yo apoyé mis brazos en sus hombros.

¡Hala, Jacob! ¿Cuánto mides ahora?

Metro ochenta y ocho —contestó pagado de sí mismo.

"Había olvidado cuán enano era" rió Jacob en tono nostálgico.

"Al menos hicimos que te quedaran las ropas por unas semanas" musitó Billy.

"Me arriesgaré a decir que es algo de hombres lobo" dijo Charlie con una ceja arqueada.

"Exactamente" respondió Seth.

No bailábamos de verdad, ya que mi pierna lo impedía. Nos balanceamos desmañadamente de un lado a otro sin mover los pies. Menos mal, porque el reciente estirón le había dejado un aspecto desgarbado y de miembros descoordinados, y probablemente era un bailarín tan malo como yo.

"¡Oye!"

Bueno, ¿y cómo es que has terminado viniendo por aquí esta noche? —pregunté sin verdadera curiosidad.

Me hacía una idea aproximada si tenía en cuenta cuál había sido la reacción de Edward.

¿Puedes creerte que mi padre me ha pagado veinte pavos por venir a tu baile de fin de curso? —admitió un poco avergonzado.

"Esa es la forma de conseguir una chica" resopló Alice "diciéndole que te han pagado para bailar con ella"

"Lo sé" dijo Jacob frunciendo el ceño "Pero no hubiese sido justo pretender lo contrario, especialmente teniendo en cuenta lo que mi padre quiera que diga. Se hubiese enfadado si no le contaba desde el principio"

"Lo sé" le aseguró Alice "solo te hacía ver tu falta de tacto"

Claro que sí —musité—. Bueno, espero que al menos lo estés pasando bien. ¿Has visto algo que te haya gustado? —bromeé mientras dirigía una mirada cargada de intención a un grupo de chicas alineadas contra la pared como tartas en una pastelería.

Sí —admitió—, pero está comprometida.

"¡Incómodo!" gritaron.

"¿Tú crees?" respondieron sarcásticamente.

Miró hacia bajo para encontrarse con mis ojos llenos de curiosidad durante un segundo. Luego, avergonzados, los dos miramos hacia otro lado.

A propósito, estás realmente guapa —añadió con timidez.

Emmett estaba a punto de decir algo, pero las alas miradas de Jacob y Bella se lo hicieron pensarlo dos veces y decidió, por su bien, cerrar la boca.

Vaya, gracias. ¿Y por qué te pagó Billy para que vinieras? —pregunté rápidamente, aunque conocía la respuesta.

A Jacob no pareció hacerle mucha gracia el cambio de tema. Siguió mirando a otro lado, incómodo otra vez.

Dijo que era un lugar «seguro» para hablar contigo. Te prometo que al viejo se le está yendo la cabeza.

Billy hizo un mohín.

"Oh vamos, sabes que se ve mal" le musitó Jacob avergonzado.

"¿Qué tenía de malo el hablar en casa de Bella?" preguntó Emmett."

"Pocos testigos" respondió Jacob haciendo una mueca.

Emmett puso los ojos en blanco.

Me uní a su risa con desgana.

De todos modos, me prometió conseguirme el cilindro maestro que necesito si te daba un mensaje —confesó con una sonrisa avergonzada.

Emmett sonrió con simpatía, podía ver por qué había sido tan tentador.

En ese caso, dámelo. Me gustaría que lograras terminar tu coche —le devolví la sonrisa.

Al menos, Jacob no creía ni una palabra de las viejas leyendas, lo que facilitaba la situación. Apoyado contra la pared, Edward vigilaba mi rostro, pero mantenía el suyo inexpresivo. Vi cómo una chica de segundo con un traje rosa le miraba con interés y timidez, pero él no pareció percatarse.

Esme rió por lo bajo. Pobres chicas. Y pobres chicos también.

No te enfades, ¿vale? —Jacob miró a otro lado, con aspecto culpable.

No es posible que me enfade contigo, Jacob —le aseguré—. Ni siquiera voy a enfadarme con Billy.

"Solo porque sabes que es verdad" indicó Sam.

Bella se lo pensó un poco antes de responder "En realidad no creo que me hubiese molestado con él de no ser así. Claro hubiese pensado que era un viejito chiflado…"

"¡Oye!" le interrumpió Billy molesto.

"Pero no me hubiese enfadado con él. NO de verdad" continuó Bella.

Di lo que tengas que decir.

Bueno, es un tanto estúpido... Lo siento, Bella, pero quiere que dejes a tu novio. Me dijo que te lo pidiera «por favor».

Sacudió la cabeza con ademán disgustado.

"Al menos yo si mostré respeto"

Sigue con sus supersticiones, ¿verdad?

"Ahora más que nunca"

Sí. Se vio abrumado cuando te hiciste daño en Phoenix. No se creyó que... —Jacob no terminó la frase, sin ser consciente de ello.

Me caí —le atajé mientras entrecerraba los ojos.

Lo sé —contestó Jacob con rapidez.

Billy cree que Edward tuvo algo que ver con el hecho de que me hiriera —no era una pregunta, y me enfadé a pesar de mi promesa.

"Bueno es cierto" musita Edward.

Bella le pone mala cara "¡No me vengas con eso de nuevo!"

"No me refiero a eso. Él no dijo que te haya empujado escaleras abajo, pero en verdad no te hubieras lastimado de no ser por mi"

"Por curiosidad, ¿qué crees que pasó?" preguntó Jasper a Billy.

"En verdad, no tengo tanta imaginación. Sabía que tu grupo estaba involucrado y Bella estaba lastimada. Así que obviamente sospeché lo peor. De saber lo que había pasado en verdad no creo que mi opinión hubiese cambiado"

"¿Y ahora?" preguntó Carlisle suavemente "¿Qué piensas ahora?"

Billy suspiró para pensar un momento en las palabras que usaría "Que ustedes son un grupo demasiado peligroso con el que andar. Pero son igual de interesantes también" añadió con una pequeña sonrisa debido a las caras sorprendidas de los vampiros "Aún considero que las elecciones de Bella no fueron las mejores, pero no… no los culpo. NO por esto" dijo él con un tono más oscuro al pensar en el desastre que fue Bella tras la ausencia de los Cullen.

Jacob rehuyó mi mirada. Ni siquiera nos molestábamos ya en seguir el compás de la música, aunque sus manos seguían en mi cintura y yo tenía las mías en sus hombros.

Mira, Jacob, sé que probablemente Billy no se lo va a creer, pero quiero que al menos tú lo sepas —me miró ahora, notando la nueva seriedad que destilaba mi voz—. En realidad, Edward me salvó la vida. Hubiera muerto de no ser por él y por su padre.

Lo sé —aseguró.

Parecía que la sinceridad de mis palabras le había convencido en parte y, después de todo, tal vez Jacob consiguiera convencer a su padre, al menos en ese punto.

Jake, escucha, lamento que hayas tenido que hacer esto —me disculpé—. En cualquier caso, ya has cumplido con tu tarea, ¿de acuerdo?

"Al menos salió algo bueno de todo eso" sonrió Jacob al recordarlo.

Sí —musitó. Seguía teniendo un aspecto incómodo y enfadado.

¿Hay más? —pregunté con incredulidad.

Olvídalo —masculló—. Conseguiré un trabajo y ahorraré el dinero por mis propios medios.

Clavé los ojos en él hasta que nuestras miradas se encontraron. —Suéltalo y ya está, Jacob.

Es bastante desagradable.

No te preocupes. Dímelo —insistí.

Vale... Pero, ostras, es que suena tan mal... —movió la cabeza—. Me pidió que te dijera, pero no que te advirtiera... —levantó una mano de mi cintura y dibujó en el aire unas comillas—: «Estaremos vigilando». El plural es suyo, no mío.

"Tienes razón. Esto es malo" dijo Emmett reino. Rosalie hizo una mueca. "¿Acosador?"

"¿Nos estabas dando una pista?" preguntó Edward "Al hablar en plural te referías a los lobos, ¿verdad?"

"Si" asintió Billy "Pero más que eso quería hacerles saber que no solo era yo el viejito chiflado "dijo él haciendo una mueca a Bella "pero que hay más de nosotros que recordamos las leyendas… y creemos en ellas"

Aguardó mi reacción con aspecto circunspecto.

Se parecía tanto a la frase de una película de mafiosos que me eché a reír.

Siento que hayas tenido que hacer esto, Jake.

Me reí con disimulo.

No me ha importado demasiado —sonrió aliviado mientras evaluaba con la mirada mi vestido—.

Renesmee le pegó a Jacob en la cabeza tal como su madre y tías habían hecho. Jacob se le quedó mirando como si nunca hubiese esperado eso de ella. El resto se echó a reír.

"Tienes suerte chucho. Estaba a punto de levantarme a hacer lo mismo" dijo Edward riendo. Nessie le sonrió abiertamente a su padre.

Entonces, ¿le puedo decir que me has contestado que deje de meterse en tus asuntos de una vez? —preguntó esperanzado.

No —suspiré—. Agradéceselo de mi parte. Sé que lo hace por mi bien.

La canción terminó y bajé los brazos.

Sus manos dudaron un momento en mi cintura y luego miró a mi pierna inútil.

¿Quieres bailar otra vez, o te llevo a algún lado?

No es necesario, Jacob —respondió Edward por mí—. Yo me hago cargo.

Jacob se sobresaltó y miró con los ojos como platos a Edward, que estaba justo a nuestro lado.

"Por un momento de verdad pensé que era un vampiro" admitió Jacob sonriendo un poco.

"No es mi culpa por responder a tus pensamientos indecentes "respondió Edward en tono cortante.

Eh, no te he oído llegar —masculló—. Espero verte por ahí, Bella —dio un paso atrás y saludó con la mano de mala gana.

Sonreí.

Claro, nos vemos luego.

Lo siento —añadió antes de darse la vuelta y encaminarse hacia la puerta.

Los brazos de Edward me tomaron por la cintura en cuanto empezó la siguiente canción. Parecía de un ritmo algo rápido para bailar lento, pero a él no pareció importarle. Descansé la cabeza sobre su pecho, satisfecha.

¿Te sientes mejor? —le tomé el pelo.

No del todo —comentó con parquedad.

Todos rieron con eso.

No te enfades con Billy —suspiré—. Se preocupa por mí sólo por el bien de Charlie. No es nada personal.

"Estaba preocupado por tu bienestar" dijo Billy negando con la cabeza.

"Gracias. De verdad"

No estoy enfadado con Billy —me corrigió con voz cortante—, pero su hijo me irrita.

"Ya sabemos" dijeron recalcando lo obvio.

Eché la cabeza hacia atrás para mirarle. Estaba muy serio.

¿Por qué?

"¡Bella!" se quejaron de su ceguera.

En primer lugar, me ha hecho romper mi promesa.

Le miré confundida,

"No te iba a dejar sola" dijo Jasper riendo "Si te hubiese caído…"

"¡Calla!"

y él esbozó una media sonrisa cuando me explicó:

Te prometí que esta noche estaría contigo en todo momento.

Ah. Bueno, quedas perdonado.

Gracias —Edward frunció el ceño—. Pero hay algo más.

Esperé pacientemente.

Te llamó guapa —prosiguió al fin, acentuando más el ceño fruncido—.

"Los celos"

Y eso es prácticamente un insulto con el aspecto que tienes hoy. Eres mucho más que hermosa.

Leah puso los ojos en blanco.

"Tal vez" respondió Edward a la pregunta no formulada "Pero no le iba a describir a Bella lo quien pensaba de ella"

Jacob se ruborizó mientras Charlie entrecerraba los ojos y le echaba malas miradas.

Me reí.

Tu punto de vista es un poco parcial.

No lo creo. Además, tengo una vista excelente.

Continuamos dando vueltas en la pista. Llevaba mis pies con los suyos y me estrechaba cerca de él.

¿Vas a explicarme ya el motivo de todo esto? —le pregunté.

Me buscó con la mirada y me contempló confundido. Yo lancé una significativa mirada hacia las guirnaldas de papel.

Todos rieron.

Se detuvo a considerarlo durante un instante y luego cambió de dirección. Me condujo a través del gentío hacia la puerta trasera del gimnasio. De soslayo, vi bailar a Mike y Jessica, que me miraban con curiosidad. Jessica me saludó con la mano y de inmediato le respondí con una sonrisa. Ángela también se encontraba allí, en los brazos del pequeño Ben Cheney; parecía dichosa y feliz sin levantar la vista de los ojos de él, era una cabeza más bajo que ella. Lee y Samantha, Lauren, acompañada por Conner, también nos miraron.

"Claro, porque se supone que ibas a ir con su novio, ¿qué pasó con él?" preguntó Seth frunciendo el ceño.

Edward se encogió de hombros "no estoy seguro, peor supongo que pasó la noche encerrado en su cuarto hasta que tuvo la fuerza de volver a mostrar su cara en el pueblo"

Era capaz de recordar los nombres de todos aquellos que pasaban delante de mí a una velocidad de vértigo. De pronto, nos encontramos fuera del gimnasio, a la suave y fresca luz de un crepúsculo mortecino.

Me tomó en brazos en cuanto estuvimos a solas. Atravesamos el umbrío jardín sin detenernos hasta llegar a un banco debajo de los madroños. Se sentó allí, acunándome contra su pecho. Visible a través de las vaporosas nubes, la luna lucía ya en lo alto e iluminaba con su nívea luz el rostro de Edward. Sus facciones eran severas y tenía los ojos turbados.

¿Qué te preocupa? —le interrumpí con suavidad.

Me ignoró sin apartar los ojos de la luna.

El crepúsculo, otra vez —murmuró—. Otro final. No importa lo perfecto que sea el día, siempre ha de acabar.

Bella sonrió y suspiró.

Algunas cosas no tienen por qué terminar —musité entre dientes, de repente tensa.

Suspiró.

Te he traído al baile —dijo arrastrando las palabras y contestando finalmente a mi pregunta—, porque no deseo que te pierdas nada, ni que mi presencia te prive de nada si está en mi mano. Quiero que seas humana, que tu vida continúe como lo habría hecho si yo hubiera muerto en 1918, tal y como debería haber sucedido.

"Ella no hubiese ido al baile sola. Aunque supongo que entiendo tu punto" admitió Leah de mala gana.

Me estremecí al oír sus palabras y luego sacudí la cabeza con enojo.

¿Y en qué extraña dimensión paralela habría asistido al baile alguna vez por mi propia voluntad? Si no fueras cien veces más fuerte que yo, nunca habrías conseguido traerme.

Esbozó una amplia sonrisa, pero la alegría de esa sonrisa no llegó a los ojos.

Tú misma has reconocido que no ha sido tan malo.

Porque estaba contigo.

"Ustedes dos tienen los mejores argumentos" rió Emmett "Y supongo que disfrutaremos más de ellos considerando el tema del vampirismo"

De la nada Bella gruñó y escondió su cara en sus manos.

"¿Qué sucede amor?" demandó Edward alerta al instante.

Bella sacudió la cabeza "Estaba recordando nuestras discusiones. Y nuestros argumentos. Y nuestros compromisos. Especialmente los compromisos""

Si Edward pudiese ruborizarse ya estaría rojo. L rededor, sus acompañantes mostraban sonrisas malvadas.

Permanecimos inmóviles durante un minuto. Edward contemplaba la luna, y yo a él. Deseaba encontrar la forma de explicarle qué poco interés tenía yo en llevar una vida humana normal.

Charlie sacudió la cabeza. Es como si su hija nunca debió ser humana.

¿Me contestarás si te pregunto algo? —inquirió, mirándome con una sonrisa suave.

¿No lo hago siempre?

"Será bueno" dijeron sonriendo.

Bella gruñó.

Prométeme que lo harás —insistió, sonriente.

De acuerdo —supe que iba a arrepentirme muy pronto.

Parecías realmente sorprendida cuando te diste cuenta de que te traía aquí —comenzó.

Lo estaba —le interrumpí.

Exacto —admitió—, pero algo tendrías que suponer. Siento curiosidad... ¿Para qué pensaste que nos vestíamos de esta forma?

Sí, me arrepentí de inmediato. Fruncí los labios, dubitativa.

No quiero decírtelo.

Lo has prometido —objetó.

Lo sé.

¿Cuál es el problema?

Me di cuenta de que él creía que lo que me impedía hablar era simplemente la vergüenza.

Creo que te vas a enfadar o entristecer.

"O ambos"

Enarcó las cejas mientras lo consideraba.

De todos modos, quiero saberlo. Por favor.

Suspiré. Él aguardaba mi contestación.

Bueno, supuse que iba a ser una especie de... ocasión especial. Ni se me pasó por la cabeza que fuera algo tan humano y común como... ¡un baile de fin de curso! —me burlé.

¿Humano? —preguntó cansinamente.

Había captado la palabra clave a la primera. Observé mi vestido mientras jugueteaba nerviosamente con un hilo suelto de gasa. Edward esperó en silencio mi respuesta.

De acuerdo —confesé atropelladamente—, albergaba la esperanza de que tal vez hubieras cambiado de idea y que, después de todo, me transformaras.

Todos negaron con la cabeza sin poder creerlo, aunque ya lo habían sospechado.

"Tu mente está enfocada en una sola cosa, ¿verdad?" bromeó Seth "Pero ¿por qué necesitarías estar con vestido para eso? No logro entenderlo"

"¿Yo que sabré?" respondió Bella "como diez estaba enfocada en una sola cosa. Había una cosa que quería. Y era la cosa que todos me negaban"

Una decena de sentimientos encontrados recorrieron su rostro. Reconocí algunos, como la ira y el dolor, y, después de que se hubo serenado, la expresión de sus facciones pareció divertida.

Pensaste que sería una ocasión para vestirse de tiros largos, ¿a que sí? —se burló, tocando la solapa de la chaqueta de su traje de etiqueta.

Torcí el gesto para ocultar mi vergüenza.

No sé cómo van esas cosas; al menos, a mí me parecía más racional que un baile de fin de curso —Edward seguía sonriendo—. No es divertido —le aseguré.

"No, no lo es" dijo Jacob frunciendo el ceño igual que Sam y Billy. Sin importar cuán felices estaban por Bella, su tolerancia tenía límites. Ser mordidos por vampiros no es asunto de broma"

No, tienes razón, no lo es —admitió mientras se desvanecía su sonrisa—. De todos modos, prefiero tomármelo como una broma antes que pensar que lo dices en serio.

Lo digo en serio.

Suspiró profundamente.

Lo sé. ¿Y eso es lo que deseas de verdad?

La pena había vuelto a sus ojos. Me mordí el labio y asentí.

De modo que estás preparada para que esto sea el final, el crepúsculo de tu existencia, aunque apenas si has comenzado a vivir —musitó, hablando casi para sí mismo—. Estás dispuesta a abandonarlo todo.

"Suena como algo oscuro" dijo Emily.

"Porque lo es" le respondió Rosalie con expresión oscura.

No es el final, sino el comienzo —le contradije casi sin aliento.

No lo merezco —dijo con tristeza.

Nessie frunció el ceño en dirección a su padre. ¿Si no lo mereces, quién sí? Se preguntó ella. Él rió y le despeinó el cabello.

¿Recuerdas cuando me dijiste que no me percibía a mí misma de forma realista? —le pregunté, arqueando las cejas—. Obviamente, tú padeces de la misma ceguera.

"¡Ja!" exclamó Alice.

Lo sé.

Suspiré.

De repente, su voluble estado de ánimo cambió. Frunció los labios y me estudió con la mirada. Examinó mi rostro durante mucho tiempo.

¿Estás preparada, entonces? —me preguntó.

Esto... —tragué saliva—. ¿Ya?

Sonrió e inclinó despacio la cabeza hasta rozar mi piel debajo de la mandíbula con sus fríos labios.

¿Ahora, ya? —susurró al tiempo que exhalaba su aliento frío sobre mi cuello. Me estremecí de forma involuntaria.

Igual que los lobos.

"Bella, cuán ingenua puedes ser" suspiró Emmett "Sabes que es un tonto persistente"

Bella le hizo una mueca, enfadad, peor logró calmar a los lobos y humanos.

Sí —contesté en un susurro para que no se me quebrara la voz.

Edward se iba a llevar un chasco si pensaba que me estaba tirando un farol. Ya había tomado mi decisión, estaba segura. No me importaba que mi cuerpo fuera tan rígido como una tabla, que mis manos se transformaran en puños y mi respiración se volviera irregular... Se rió de forma enigmática y se irguió con gesto de verdadera desaprobación.

No te puedes haber creído de verdad que me iba a rendir tan fácilmente —dijo con un punto de amargura en su tono burlón.

Una chica tiene derecho a soñar.

"Sigue soñando todo lo que quieras"

Enarcó las cejas.

¿Sueñas con convertirte en un monstruo?

No exactamente —repliqué. Fruncí el ceño ante la palabra que había escogido. En verdad, era eso, un monstruo—. Más bien sueño con poder estar contigo para siempre.

Su expresión se alteró, más suave y triste a causa del sutil dolor que impregnaba mi voz.

Bella —sus dedos recorrieron con ligereza el contorno de mis labios—. Yo voy a estar contigo..., ¿no basta con eso?

Edward puso las yemas de los dedos sobre mis labios, que esbozaron una sonrisa.

Basta por ahora.

Torció el gesto ante mi tenacidad. Esta noche ninguno de los dos parecía darse por vencido. Espiró con tal fuerza que casi pareció un gruñido.

Le acaricié el rostro y le dije:

Mira, te quiero más que a nada en el mundo. ¿No te basta eso?

Sí, es suficiente —contestó, sonriendo—. Suficiente para siempre.

Y se inclinó para presionar una vez más sus labios fríos contra mi garganta.

"Y esto, damas y caballeros… y chuchos es el final del primer romántico y entretenido libro acerca de Edward y Bella" anunció Emmett tirando el libro en la mesa.

"Es bastante tarde" indicó Carlisle mirando al reloj "¿Qué tal mañana a la misma hora? ¿O prefieren hacer otra cosa?" todos negaron con la cabeza.

"¿No hay tienes que trabajar?" preguntó Charlie.

"Tengo turnos nocturnos por el resto de la semana. Además, hará sol mañana" dijo él.

Eso hizo que los lobos y humanos intercambiaran sonrisas. Ocho vampiros brillantes sería un buen show, además de las caras de aquellos que no los habían visto antes"

"Vamos chicos" dijo Jacob "estoy seguro que la manada está despierta a pesar de la hora y esperando un poco de información" Los cuatro lobos se despidieron de los demás y echaron a correr en dirección al bosque, dejando a los humanos el uso de carros.

Con la manada.

Bueno, ¿qué esperas? ¡Dilo! Demandó Embry, con la emoción obvia en su voz mental. Quiero saber los secretitos sucios de las sanguijuelas.

Guau, Em, eso sonó muy gay, se quejó Seth, pero dejó que su mente repasara los eventos que habían sucedido en la mañana. Entre los cuatro pudieron ofrecer un resumen bastante completo y aceptable de lo que acababan de leer y escuchar.

Guau. Eso fue… ¡Guau!, repitió Collin. Siendo uno de los más jóvenes de la manada, su contacto con vampiros se limitaba a la confrontación contra los Vulturi además de lo que había escuchado de sus hermanos de la manada. Estaba de más decir que las historias de Bella diferían mucho de las que se contaban en la fogata.

Lo sé, dijo Quilo n sus ojos abiertos como platos. ¿Ella en verdad corrió a encontrarse con una sanguijuela asesina? Y Edward succionó ele veneno. Guau es un muy buen adjetivo calificativo.

Pero, ¿por qué? demandó uno de los más jóvenes de la manada. Ella era solo una humana y él una sanguijuela.

¿Dónde estabas tus ojos y oídos cuando los maniacos italianos vinieron a por Nessie? Preguntó Leah. Es obvio que esos harían cualquier cosa para proteger a su familia.

Hubo un incómodo momento de silencio.

Eee… ¿Leah? Preguntó Jacob vacilante.

¿Qué?

¡Acabas de… ya sabes… hacerle un cumplido a los chupasangre?

¡No lo hice! Resopló Leah. Solo establecí un hecho verdadero. De todas formas, ¿no deberían estar ustedes en la cama? Son pasadas la media noche.

Eeee…

¡Andando!

¿Sabes Leah…?

¿Sí?

Serías una buena madre algún día.

Bueno, que pena que no suceda. Buenas noches.

Buenas noches.