Todo pasó en unos segundos.
Kaito en el reflejo del edificio pudo ver un brillo extraño que estaba en la azotea de uno de los edificios que estaban al frente. Al verlo reconoció enseguida que era un francotirador escondido ahí. Sin alcanzar a decir nada, solo se movió justo en el momento en que comenzaron los disparos. Kaito se dio vuelta para mirar desde donde venían los disparos, se colocó delante de Shinichi, y pudo evitar 5 balas. Sin embargo, de pronto sintió el impacto en su pecho.
Ya había recibido disparos antes y sabía lo que se venía, pero fue mucho más agudo de lo que había imaginado. Comenzó a sentir un dolor intenso, en el medio de su pecho, seguido por un fuerte ardor que le quemaba el interior. De a poco el ardor comenzó a expandirse por todo su tórax, siendo una sensación cada vez más insoportable. Respirar le resultaba demasiado doloroso y empezó a perder fuerzas en sus piernas.
Shinichi se dio vuelta al escuchar los disparos, justo para encontrarse con el mago a punto de caer. Kaito se desplomó en el momento exacto en que el detective lo abrazó desde atrás para afirmarlo. De pronto, Shinichi sintió que la ropa de Kaito estaba húmeda en el pecho. Miró sus manos ensangrentadas sin poder creerlo. Sin poder soportar más el peso de su novio, Shinichi se agachó manteniéndolo aún en sus brazos.
—¡¿Q-Qué…?! ¡K-Kaito…! ¡Kaito! ¡Resiste! —gritó Shinichi nervioso—. ¡Una ambulancia! ¡Necesito una ambulancia!
Shinichi acomodó a Kaito en el suelo aún sosteniéndolo entre sus brazos. El mago apenas le sonrió.
—E-Estaré bien…
Después de eso, Kaito se desmayó. Shinichi entonces entró en desesperación al ver cómo el mago ya no le respondía.
—¡KAITO! ¡KAITOOOOOOOO!
No habían personas civiles en ese momento, las que estaban cerca ya se habían escondido y se habían ido inmediatamente del lugar. Los policías que estaban en la puerta salieron con sus armas a tratar de encontrar el origen de los disparos, mientras dos de ellos quedaron al lado del detective y del mago, protegiéndolos de cualquier peligro. Uno de ellos se encargó de llamar a emergencias apenas vio la situación.
En ese momento, la detective Sato con el detective Takagi salieron a la calle y vieron la situación.
—¡¿K-Kudo-kun?! —dijo Sato sorprendida—. ¿Estás bien? ¿Kudo-kun?
Shinichi no contestó. Estaba en shock tratando de que Kaito respondiera.
—Detective Sato —dijo uno de los policías que estaba ahí—. Hubo una balacera que se inició desde ese edificio. Mis compañeros ya fueron hacia allá para encontrar al hombre. Una de las balas le llegó a este joven, la ambulancia ya está en camino.
—Gracias por la información —dijo ella—. Haga un perímetro en toda esta cuadra.
—¡Sí! —dijo el policía y se fue del lugar.
Shinichi seguía sin reaccionar, solo veía a Kaito y no podía pensar en nada. Takagi y Sato trataban de ayudarlo, pero el detective parecía no escucharlos. Shinichi se sacó su chaqueta y la amarró al mago, para tratar de parar en algo la hemorragia que tenía en el momento. Después de hacer eso, Shinichi finalmente miró a Takagi y a Sato quienes estaban a su lado.
—Kudo-kun —dijo Takagi—. La ambulancia ya viene, ¿está bien? Haremos todo lo posible por encontrar al culpable.
Shinichi asintió levemente para luego volver a mirar a su novio.
—Gracias…
Shinichi apenas había murmurado su respuesta. Sus manos temblaban y ya no sabía qué más hacer.
—Hay que avisarle a los familiares —dijo Sato.
—N-No puedo hacerlo —dijo Shinichi mirando el suelo—. No soy capaz de decirle a Chikage-san que… que… ella al final tenía razón... y ahora va a sufrir de nuevo…
—Yo lo haré —dijo Takagi—. Iré adentro para informar y haré la llamada.
Apenas un minuto después de que Takagi se fuera, llegó la ambulancia, quienes instalaron en una camilla a Kaito y empezaron con el procedimiento. Shinichi se fue en la ambulancia mientras Sato se quedó preocupada por él, investigando el caso. Cuando llegaron al hospital, los paramédicos se veían un poco más acelerados de lo que estaban antes. Sacaron la camilla de la ambulancia y entraron corriendo al recinto. Una vez adentro, empezaron a hablar entre ellos con enfermeras que los recibieron
—¿Cuál es su estado? —preguntó una enfermera.
—Tenemos que apurarnos, está teniendo un paro cardiorespiratorio en este momento —dijo uno de ellos.
—Necesitamos estabilizarlo —dijo otro.
Después de eso traspasaron la puerta de urgencias que separaba la sala de espera con las habitaciones. Shinichi se quedó viendo como se fueron, pálido con la conversación que había escuchado.
—No puede ser… no puede morir… ¡No puede morir! —se dijo Shinichi a sí mismo.
Mientras esperaba, el detective estaba devastado. Estaba sentado con la cabeza hacia abajo, con la mirada perdida como si aún no pudiera creer lo que estaba sucediendo. Miraba sus manos aún con la sangre de Kaito, recriminándose de que no había podido hacer nada.
Luego de un momento, Chikage-san apareció en el hospital. Al ver a Shinichi, fue donde él y lo abrazó fuertemente. Luego del abrazo, se separaron y se sentaron.
—¿Se sabe algo? —dijo ella.
—Nada… Lo siento, Chikage-san. ¡Fue mi culpa! ¡Ahora Kaito está…!
—¡No digas eso! —lo interrumpió Chikage—. Esto es culpa de ellos, no tuya, ni de él, ni de nadie. Es un riesgo que él sabía que corría cada vez que se enfrentaba a ellos, y él mismo decidió que seguiría así.
—Pero Kaito puede morir…
—Estará bien —dijo ella seria—. Mi Kaito es muy fuerte y tú sabes eso. Ya ha superado muchísimas cosas. Podrá con esto, así que tranquilo. ¿Está bien, Shinichi-kun?
Shinichi asintió y le sonrió a Chikage. De alguna forma, sus palabras lo habían tranquilizado un poco. Ella se veía triste, pero estaba muy segura de lo que decía y le transmitía mucha paz.
Pasaron varios minutos, hasta que una enfermera salió a hablar con ellos.
—Él sufrió un paro cardiorespiratorio, pero ahora está un poco más estable. Acaba de entrar a pabellón para detener la hemorragia y ver cuál es la situación. Para eso necesitamos donantes de sangre.
—Yo puedo donar —dijo Chikage—. Su tipo de sangre es B. ¿Cuál es el tuyo, Shinichi-kun?
—Y-Yo… n-no… no puedo donar... —dijo Shinichi decepcionado— porque mi tipo de sangre es A.
—Ya veo —dijo la enfermera y luego se dirigió a Chikage—. Entonces usted vaya a la zona de toma de muestras para hacer la donación. Le informaremos cuando la operación termine.
Chikage asintió y se fue del lugar mientras la enfermera volvió a entrar a urgencias, dejando a Shinichi solo en el lugar.
—Tampoco hubieras podido donar sangre. Estás en un tratamiento de inmunodeficiencia —dijo una voz femenina detrás de él—. Además de tener todavía restos de la droga corriendo por tu sangre.
Shinichi miró sorprendido al ver que Haibara y el profesor Agasa estaban en el lugar.
—Haibara… —murmuró el detective—. ¿C-Cómo…? ¿Q-Qué hacen…?
—La Detective Sato nos llamó y nos contó lo que sucedió —dijo Agasa.
—¿Estás bien? —preguntó Haibara.
Shinichi asintió con la cabeza.
—No me pasó nada porque él… él… —dijo Shinichi frustrado mirando el suelo—. No sé cómo se dio cuenta. ¡Y-Yo no pude hacer nada! ¡Soy un inútil! ¡Ni siquiera ahora puedo donarle sangre…!
Haibara se acercó a él y lo abrazó. Shinichi escondió su cara en el hombro de ella y se quedaron un rato en silencio así. Él sabía que podía contar con ella.
—Tranquilo Shinichi —dijo el profesor Agasa—. Kaito-kun tiene buena salud en general, se recuperará.
—Eso espero...
Shinichi suspiró sin saber qué pensar, solo quería creer en las palabras que ellos le habían dicho. En ese momento, empezó a sonar su teléfono.
—¿Sí?... Detective Takagi… —dijo Shinichi sorprendido—. ¿De verdad?... Muchas gracias…... No, nada aún… Creo que mañana iré para allá… Sí… Hasta luego.
—¿Qué pasó? —preguntó Agasa.
—Atraparon al francotirador —dijo Shinichi—. Lo van a interrogar ahora.
—Eso es una buena noticia —dijo Agasa.
—Pero aún faltan los demás… —dijo el detective molesto.
—Es un comienzo, ¿no? —dijo Haibara—. Junto a los que atraparon ayer, ya están comenzando a caer.
Luego de unos minutos de silencio, Chikage volvió con ellos mientras esperaban saber algo. Después de la hora de almuerzo, Haibara y el profesor se fueron. El resto del día pasó lentamente, los dos esperaron impacientes en la sala de espera. Finalmente, luego de una espera angustiosa, salió el doctor y llamó a Chikage para que entrara. Shinichi se quedó con la incertidumbre durante varios minutos, hasta que ella regresó.
—¿Qué sucedió? —preguntó Shinichi.
—Le pedí al doctor que te explicara mejor, que sabe bien qué es lo que sucedió —dijo Chikage—. Pero tranquilo, ¿está bien?
—¿Son malas noticias? —dijo el detective alterado.
En ese momento, apareció el doctor en la sala.
—Bien, como le conté a Kuroba-san, afortunadamente la bala no dañó ningún órgano vital, quedó alojada en el pericardio, la membrana que envuelve el corazón. Ya le retiramos la bala del pecho y examinamos su interior. Tiene dos costillas fracturadas debido al impacto, así que deberá mantenerse en reposo. Sin embargo, por la cercanía de la bala al corazón y por el daño a varios vasos sanguíneos, su condición sigue siendo delicada. Sufrió un paro cardiorespiratorio, lo que causó que tuviera una interrupción del flujo sanguíneo cerebral.
—No… —dijo Shinichi con miedo entendiendo inmediatamente las palabras del médico—. No me diga que está en coma de nuevo.
—Así es… y lamentablemente sigue existiendo el riesgo de que tenga otros paros cardiorespiratorios.
—¿Pero va a despertar? —preguntó Shinichi al escuchar esas últimas palabras.
—No lo sabemos, hasta ahora no ha tenido ninguna reacción, y también es peligroso tratar de hacerlo despertar. Hay que esperar a ver cómo evoluciona. Las primeras 72 horas son cruciales para determinar el estado en que está. Estén preparados para cualquier cosa.
Shinichi no sabía qué pensar, tenía un nudo en la garganta de saber que Kaito estaba en ese estado tan crítico.
—Tranquilo, Shinichi-kun. Aún puede recuperarse. Además yo lo pude ver recién mientras lo llevaban desde el pabellón a la sala. Está muy bien atendido y ya sobrevivió a la operación, eso es algo muy bueno.
—S-Sí, sí, lo sé... —dijo Shinichi—. Es solo que… esto no debería haber sucedido...
—Le estaremos avisando cualquier noticia. Mañana tendrán una hora de visita en la tarde porque se mantendrá en la Unidad de Cuidados Intensivos hasta que esté más estable —dijo el doctor—. Eso será todo por el momento.
—Gracias doctor —dijo Chikage.
El doctor se despidió y los dos quedaron nuevamente solos.
—Shinichi-kun, deberías irte ahora —dijo Chikage—. No sacas nada con quedarte aquí.
—Pero…
—Por favor, hazlo. Lo único que conseguirás será estar más cansado. Además no puedes hacer nada más estando acá. Ni siquiera lo podemos ver aún.
Shinichi pensó en las palabras de la mujer y supo que tenía razón. Además imaginó el reto que Haibara le daría si no aparecía por allá para dormir y de solo imaginarlo le dio miedo.
—Tiene razón... Entonces, nos vemos mañana, Chikage-san.
—Nos vemos.
Shinichi se fue del hospital, agotado y sin saber qué hacer. Ya casi era de noche cuando el detective se puso a caminar por las calles de la ciudad, no quería llegar a su casa, no quería pensar, no quería seguir sintiendo.
Después de un rato caminando, Shinichi se encontraba entrando al edificio Starlight. Con mucho cuidado se escabulló hasta las escaleras que llevaban a la azotea. Revisó entre sus cosas hasta que encontró un clip que le podría ayudar a abrir las cerraduras. Empezó a tratar de abrir la puerta, pero era más complicado de lo que pensaba.
—Demonios… Y tú siempre lo haces parecer tan fácil, Kaito...
Después de varios minutos intentándolo, por fin pudo abrir la puerta. Entró a la azotea donde ya casi no se veía la luz del sol y el cielo nocturno era iluminado por las estrellas. Shinichi se acercó al borde y se apoyó en la baranda, mirando el horizonte, en silencio observando como las luces de la ciudad brillaban a su alrededor.
—Él no va a morir, ¿cierto? Él no puede morir…
Shinichi cerró los ojos por un momento y respiró profundamente. Cuando los volvió a abrir, las lágrimas empezaron a correr por su rostro después de haber estado siendo contenidas durante todo el día. No podía soportar el dolor que sentía adentro, pero era muy orgulloso para llorar en frente de otras personas.
—¡No puedes morir, Kaito! ¡No puedes! —gritó desesperado—. ¡No puedes… dejarme…!
Shinichi cerró los ojos y apretó con fuerza la barandilla de la azotea, con tristeza, rabia y desesperación. Luego de un momento, se alejó y fue a sentarse contra la pared, apoyó su cara sobre sus rodillas, tapándose con sus brazos.
—No sé qué hacer… No puedo ayudarte...
Shinichi se quedó ahí en silencio, sin hacer nada, completamente solo mientras pasaba el tiempo. No dejaba de sentirse culpable y triste por lo sucedido.
En un momento, Shinichi levantó su cabeza y miró nuevamente cómo las luces de la ciudad titilaban. Luego de un momento sonrió tristemente.
—Idiota… Probablemente ahora me dirías alguna estupidez para quitarme esta pena, ¿no? Algo como que guarde las lágrimas para cuando no logre resolver algún misterio.
Shinichi se secó las lágrimas con su manga, respiró profundamente y se puso de pie.
—Esperaré hasta que te recuperes, Kaito. Y para entonces… —dijo firmemente—. Te aseguro que todo se habrá solucionado…
El detective se quedó viendo por un momento el horizonte, con una mirada llena de rabia y luego en silencio se fue del lugar.
Shinichi casi no durmió esa noche. La preocupación y la incertidumbre se habían apoderado de él. Solo logró dormir cuando era casi de madrugada, debido a que su cuerpo ya no soportaba más el cansancio.
Despertó a media mañana, sintiéndose agotado, desanimado y con la misma preocupación. Sin embargo, debía ir a la policía para dar su declaración y para ver cómo iba la investigación. Ahora más que nunca tenía que estar pendiente de todo. Así que se levantó con decisión, para poder colaborar en todo lo que pudiera y una hora después salió de su casa.
Unas cuadras antes de llegar al cuartel de la policía, Shinichi en una esquina se encontró con Hakuba que también se dirigía al mismo lugar.
—¿Cómo estás, Kudo-kun? —dijo el detective inglés al verlo—. Lamento mucho lo que sucedió.
—Estoy bien… —dijo Shinichi sin querer entrar en más detalles—. Veo que ya lo supiste.
Los dos comenzaron a caminar juntos mientras conversaban. De alguna forma, Shinichi se sentía mejor de tener compañía.
—¿Cuál es el estado de Kuroba-kun? —preguntó Hakuba preocupado.
—Hablé recién con su madre, está igual que ayer… —dijo Shinichi—. Aunque no haya avances, el que no haya empeorado ya es buena señal.
—Lamento que no hayamos podido hacer nada al respecto —dijo Hakuba—. ¿Ahora vas a declarar?
—Sí… Sobre lo que sucedió hace dos días y supongo que también sobre lo que pasó ayer.
—Hablando de eso —dijo Hakuba—. ¿Qué pasó con el Kid que apareció allá? Sé que no era Kuroba-kun por lo que me dijeron los policías, pero tengo mis dudas al respecto…
—Claro que no era él —dijo Shinichi—. Kaito no entiende lo que está sucediendo. Él ayer de nuevo se sintió mal cuando los vio a ellos, me dijo que sentía que debía alejarme de esos hombres y de esa investigación. No recuerda nada, pero al verlos algo le provocó en él.
Hakuba observaba a Shinichi con cuidado, pero parecía no estar mintiendo. Además de que como Kaito seguía vivo, seguiría estando en peligro. Sabía que si era por salvarlo, Shinichi confiaría en contarle al menos a él cualquier detalle que les ayudara y no le convenía mentir al respecto. Aún con un poco de dudas, igual prefirió creerle, porque no era el momento de desenmascarar a Kid, sino que había algo mucho más importante ahora.
—Entonces si no fue algo preparado por Kuroba-kun, lo más probable es que haya sido su asistente. De alguna forma se está encontrando con esa mafia... —dijo Hakuba preocupado—. Kudo-kun... ¿Sabes lo que llegó ayer a la policía?
Shinichi se asustó un poco al escucharlo.
—¿Qué cosa?
—Un mensaje anónimo diciendo que conocía la identidad de Kid… Enviaron fotos donde se ve claramente a Kuroba usando el disfraz de Kid.
—¡¿Qué?! Entonces…
—Así es, están sospechando… —dijo el detective inglés—. Aunque se está investigando su procedencia y su veracidad. Dependiendo de eso, no podremos hacer mucho más por Kuroba-kun.
—Entiendo… Gracias por decirme…
—Pero no te preocupes —dijo Hakuba—. Kuroba-kun sigue sin recordar. Y si el otro día hubo tanta gente que lo vio al mismo tiempo que con Kid, no habría evidencia suficiente. Una fotografía siempre se puede alterar.
Shinichi sonrió levemente, pensando en todo lo que hicieron para lograr tener acceso a esas fotos y poder alterarlas.
—En eso tienes razón.
Para ese momento, ambos ya habían llegado hasta la policía. Después de un rato hablando con algunos agentes quienes se mostraban muy preocupados por lo sucedido, Shinichi fue a dar su testimonio.
La declaración fue enfrente de menos personas de las que había pensado. Estaban solo el inspector Nakamori, el inspector Ishida de Crímenes Organizados y Hakuba en la sala con él. El testimonio de lo que había pasado con su secuestro fue rápido, sin dar casi detalles, solamente las cosas importantes. Dijo todo lo que había acordado con Kaito para que coincidieran sus versiones. Luego habló de lo que había pasado el día anterior, visiblemente afectado por lo sucedido.
—¿Estás bien, Kudo-kun? —preguntó el inspector Ishida.
—Sí, sí, estoy bien —dijo Shinichi—. ¿Ha dicho algo el francotirador?
—Nada aún —respondió Ishida con un poco de molestia—. Pero por su identidad confirmamos que es parte de la misma organización criminal que nos reveló Kaito Kid. No sabemos si estaba detrás de ti, de Kuroba-kun, o solo fue por hacer daño. Pero nuestra teoría es que debido a que tú te entrometiste en la operación de la mafia hace dos días, tú eras su objetivo.
—Ya veo…
—Necesitamos saber algo más —dijo Nakamori—. Nos llegó una denuncia anónima el mismo día de tu secuestro sobre la identidad de Kaito Kid. Tú lo viste ese día. ¿Cómo apareció? ¿Tienes sospecha de alguien?
—Kid apareció disfrazado de Kaito —dijo Shinichi tranquilo—. Luego en un momento con sus bombas de humo apareció con su disfraz de siempre, pero no sé quién pueda ser.
—¿Cómo sabes que no era Kuroba-kun el que llegó al lugar? —dijo Ishida.
—Porque reconozco a Kaito —dijo Shinichi medio sonrojado—. Él tiene una forma distinta de caminar. Además Kid aunque estaba disfrazados como él, estaba usando una gorra con visera. Kaito no tiene ninguna de esas, parecía que trataba de ocultar un poco su rostro con eso... ¿Cuál fue la denuncia que les llegó?
—Nos dijeron que Kaito-kun era Kid —dijo Nakamori—. Así que estamos investigando esa opción.
—¡Por favor! —dijo Shinichi como si fuera una tontería mirando al inspector Nakamori—. ¿Acaso no lo vieron ustedes también? Como Kaito estaba al lado mío cuando Kid estaba enfrente de esos dos hombres.
—Pero eso pudo haber sido un truco —dijo el inspector Ishida—. Kuroba-kun no suele estar presente en los robos, pero sí en los lugares antes de que sucedan. ¿Acaso tienes pruebas de estar con él en los momentos de los robos?
—En el último robo de Kid, cuando adelantó su aparición, Kaito estaba en Estados Unidos con su madre. ¿No se lo contó su hija, inspector Nakamori?
—Oh, sí, es cierto —dijo Nakamori—. Aoko estaba muy triste cuando se fue.
—Yo hablaba con él todos los días por videollamada, podía ver lo lugares donde paseaba y como la luz del día era diferente allá por la diferencia horaria. Sé que estaba en Estados Unidos —dijo Shinichi—. Además, su hija inspector, Aoko también ha estado con Kaito mientras Kid ha cometido sus robos. Una persona no puede estar en dos lugares a la vez.
—Ah, sí, yo recuerdo que Aoko me ha contado sobre eso —dijo Nakamori—. Una vez estaban en un parque de diversiones
—Hakuba-kun —dijo Ishida—. Tú también eres compañero de Kuroba-kun. ¿Qué opinas?
Hakuba se quedó un momento en silencio, como si estuviera recordando algo.
—No creo que sea posible —dijo el británico—. Hubo una vez en que yo también estuve al lado de Kuroba-kun en un robo, uno que fue en el Museo de Arte Ochima. Además, Kuroba-kun es demasiado descuidado como para ser un ladrón de tal nivel. Ya hubiéramos dado con él si fuera así. Por último, la edad de Kid debería ser parecida a la del Inspector Nakamori ya que robaba desde hace ya varios años, es imposible que sea un adolescente.
—¡Claro que sí! —dijo el Inspector Nakamori—. ¡He perseguido a Kid toda mi vida, reconocería inmediatamente si hubiera sido Kaito-kun!
Shinichi al escucharlo solo pudo pensar en lo iluso que era el Inspector, encontrando que esa era una situación bastante graciosa. Aún así, con gran esfuerzo evitó sonreír para que no lo encontraran sospechoso.
—Además —dijo Shinichi—, están olvidando que Kaito sigue con amnesia y se está recuperando. Él todavía no está en condiciones de hacer esfuerzos físicos ni nada así.
—Tienes razón —dijo Hakuba—. No podría haber aparecido si es que no recuerda y aún tiene secuelas físicas debido a su accidente.
—Bien, creo que ya podemos descartar esa idea entonces —dijo Nakamori—. Otra cosa que te quería preguntar... ¿Kaito-kun todavía no sabe quienes son ellos y lo que pasó con su padre?
Shinichi se quedó en silencio antes de contestar.
—No lo sabe. No pude decirle sobre esta investigación. Saber que su padre fue asesinado sería algo muy duro para él.
—Entiendo, gracias.
—Debo irme ya —dijo Ishida—. Gracias por tu tiempo, Kudo-kun. Han sido días difíciles, así que ya puedes irte.
Luego de eso, el Inspector Ishida salió de la habitación, muy serio como si tuviera una idea fija en la mente.
—Kudo-kun —dijo Nakamori—. ¿Hay algo más que recuerdes de ellos que nos pueda servir para la investigación?
—Creo que no… Solo quiero saber… ¿Quién les dijo que Kaito era Kid? —preguntó Shinichi.
—Llegó una denuncia anónima esa mañana —dijo Nakamori—. Una llamada primero que decía que pronto nos llegaría una información muy importante. A los pocos minutos, recibimos un sobre con una carta diciendo que Kaito-kun era Kid y que nos mostraban las pruebas. Dentro del sobre, había varias fotos donde se identificaba claramente que era él con el disfraz de Kid.
—¿Y de dónde podrían haber sacado fotos así? —preguntó Shinichi.
—A pesar de que esas fotos se veían muy reales —dijo Nakamori—, se analizaron y esta mañana se detectó que habían rastros de manipulación. Esas fotos no son reales, sino que fueron editadas.
—¿Entonces eran fotos falsas? —dijo Hakuba sorprendido.
—¿Por qué estaban editadas con la imagen de Kaito? ¿Por qué alguien querría inculparlo?—preguntó Shinichi.
—No lo sabemos… Tal vez Kaito-kun se metió en algún problema con alguien y esa persona le tiene rencor —respondió Nakamori—. Pero como no sabemos quién lo envió, ni siquiera podemos saber si existe alguna relación o no… Bien, ya puedes irte, Kudo-kun. Gracias por tu tiempo.
Nakamori se levantó y luego salió de la habitación. Shinichi y Hakuba también se levantaron en silencio y empezaron a caminar por los pasillos de la estación.
—Es extraño, ¿no? —dijo Hakuba—. Que las fotos no fueran reales.
—Sí… —dijo Shinichi muy serio—. Y quién las pudo haber enviado es lo que me da más miedo...
—¿También lo pensaste? Existe una alta probabilidad de que esa mafia sepa que Kuroba-kun es Kid.
— Y que ellos hayan hecho la denuncia…
—Esto es cada vez más complicado —dijo Hakuba seriamente.
—Así es… Gracias por no decir nuestras sospechas sobre Kaito —dijo Shinichi.
—Te dije que los apoyaría, además que aún no hay pruebas sobre eso. Espero que ahora Kuroba-kun se recupere y que todos ellos paguen por lo que han hecho.
—Gracias Hakuba. ¿Sabes cuándo será el operativo contra ellos?
—No lo sé. Han estado todos trabajando de forma muy secreta, me imagino que por todo lo sucedido. Probablemente lo hagan dentro de esta semana.
—Ya veo… Bien, debo irme. Nos vemos.
—Nos vemos.
El detective se fue rápidamente del lugar ya que se le estaba haciendo más tarde de lo que había pensado. Pasó a almorzar a un local cercano y luego se fue directo hacia el hospital. Shinichi llegó al recinto 30 minutos antes de la hora que el doctor les había indicado que sería el horario de visitas. Al entrar al hospital, vio a Chikage que ya estaba esperando ahí, acompañada por Aoko. Se notaba que la adolescente estaba muy triste y que había estado llorando hace poco tiempo. Ella al verlo, se levantó corriendo y fue hasta donde estaba él.
—¡Kudo-kun! —dijo Aoko abrazando a Shinichi—. ¡¿Por qué no me llamaste ayer?! Hubiera venido a acompañarlos...
—Lo siento, Nakamori —dijo Shinichi—. No quisimos molestarte...
—¿Tú estás bien? —preguntó la chica—. Me dijeron que el tiroteo ocurrió cuando estaban juntos.
—S-Sí, estoy bien… No te preocupes por mí
—Eso es bueno… al menos no salieron heridos los dos. Eso habría sido terrible… —dijo Aoko con pena—. Espero que Kaito despierte pronto… Va a recuperarse, ¿verdad?
Shinichi la miró con preocupación, al principio sin saber qué decir, pero luego le sonrió amablemente. Sabía que debía apoyarla y decirle lo que ella deseaba escuchar.
—Claro que sí —dijo el detective—. Ya pasó por algo parecido una vez y fue capaz de recuperarse, ¿no? Esta vez será igual.
Aoko asintió con la cabeza, con una pequeña sonrisa en los labios mientras Shinichi se sentía extraño ya que ni siquiera sabía si podía confiar en las palabras que había dicho. Su mente estaba llena de dudas igual que la de ella.
Luego de hablar, los dos volvieron hasta donde se encontraba la madre de Kaito y se sentaron junto a ella.
—¿Cómo está, Chikage? —preguntó el detective.
—Estoy bien, ¿y tú, Shinichi-kun? —dijo ella amablemente—. ¿Pudiste descansar?
—Sí, algo… ¿Ya habló de nuevo con el doctor?
—Sí, me dijo que Kaito está estable, pero sigue sin mostrar avances.
—Entiendo…
—Aún así, dijo que si no le venía ningún problema durante el día, ya saldría de cuidados intensivos a una sala normal. Eso nos permitiría verlo con más libertad.
—Ojalá sea así… —dijo Shinichi serio.
—No deben desanimarse por la situación —dijo Chikage a ambos—. Él estará bien, y nosotros debemos apoyarlo en todo momento, ¿está bien?
Los dos chicos asintieron y se quedaron en silencio. Shinichi no sabía cómo sentirse, pero ver a Chikage tan tranquila y cómo podía dar paz a los demás era algo que lo hacía sentirse mejor. Admiraba como ella podía estar calmada en esta situación. En ningún momento había demostrado dudar de la recuperación de Kaito y eso era admirable. Se quedaron en silencio por un momento, cada uno absorbido por sus propios pensamientos.
Unos minutos más tarde, cuando era la hora de visitas, Chikage entró en la habitación de Kaito. Sólo permitían una visita a la vez, por lo que los chicos se quedaron esperando. Después de un largo rato, Chikage salió de la habitación, por lo que Shinichi ya podía pasar. Se tuvo que colocar una bata de hospital, una mascarilla y lavarse las manos antes de poder ingresar al lugar.
Cuando Shinichi entró en la habitación, sintió una gran angustia. El mago tenía conectado un respirador mecánico, además de la vía intravenosa y de tener un monitor de latidos cardiacos conectado a su pecho. Shinichi se acercó con cuidado, hasta quedar al lado de él, y suavemente le tomó la mano que no tenía la aguja conectada.
—Kaito… Estoy aquí. ¿Me escuchas?
Silencio.
No hubo ninguna respuesta, solo el ruido de los aparatos médicos que estaban en la habitación.
—Kaito, no te rindas, no puedes rendirte. Tienes que luchar como siempre. Tienes que recuperarte. Todos te estamos esperando.
Shinichi suspiró. Lo miró más detenidamente y pudo ver el comienzo de la sutura que tenía en el pecho.
—Te aseguro que me encargaré de ellos. Quien disparó ya fue atrapado. No tendrás que preocuparte más de eso. Así que por favor, despierta pronto... —Shinichi suspiró nuevamente antes de seguir hablando—. Me gustaría poder saber si puedes escucharme en realidad. Siempre decías que podías escucharme cuando te desmayabas. ¿Me estarás escuchando...? Sí es así, por favor despierta. Yo… Yo sé que puedes recuperarte, así que estaré esperando hasta que abras los ojos. Vendré cada vez que tenga tiempo y te esperaré todo el tiempo. No te dejaré solo.
Shinichi apretó un poco más fuerte la mano de Kaito. Era muy extraño para él verlo ahí, inconsciente, ajeno a todo lo que le decía. Ver parte de su herida, el monitor de latidos, el suero que estaba conectado, el respirador, todo le causaba mucha pena y rabia, era algo que apenas podía soportar.
—Sí que te extraño —murmuró muy despacio—. Estarías apoyándome, haciendo alguna tontería para alegrarme, algún truco de magia, o molestándome, diciéndome que soy un detective aburrido, amargado, que me preocupo demasiado... ¿no es así?
En ese momento, la mano de Kaito se movió. Fue muy leve, pero lo suficiente para que el detective notara que le había apretado suavemente su mano.
—¡K-Kaito…! —dijo Shinichi—. ¡M-Moviste tu mano! ¡Estás escuchándome, ¿cierto?!
Shinichi esperó ver alguna otra reacción, pero no sucedió nada.
—¿Puedes hacerlo de nuevo? ¿Me escuchas? Si es así, mueve tu mano otra vez.
No sucedió nada. Kaito permaneció inmóvil, apenas respirando, sin señales de que estuviera consciente. Shinichi estuvo mucho rato esperando, pero nada sucedió. Aún así, el detective estaba más tranquilo, sabía lo que había pasado y eso le demostraba que el mago se estaba esforzando.
—Tenías que reaccionar para molestarme, ¿cierto…? —dijo Shinichi sonriendo—. Mago inmaduro...
El detective se quedó con una pequeña sonrisa en sus labios, teniendo ahora más esperanza en la recuperación de Kaito. Le conversó durante algunos minutos más, y luego decidió salir para que Aoko también pudiera entrar a verlo.
—Debo irme por ahora, pero volveré pronto. Te amo, Kaito. Por favor, no te rindas. Estaré esperando a que despiertes.
El detective salió de la habitación, se sacó la bata y fue hasta donde estaba la mamá de Kaito.
—Chikage-san, ya debo irme, pero por favor avíseme cualquier cambio que haya.
—Claro, pero ¿ya te vas tan pronto? —dijo la mujer extrañada—. ¿No nos esperarás?
—No, la verdad estoy agotado y necesito descansar. Gracias por venir, Nakamori, estoy seguro que a Kaito le alegrará escucharte.
—Vendré cada vez que pueda —dijo Aoko—. Así que nos estaremos viendo.
—Muchas gracias. ¡Nos vemos! —dijo Shinichi.
—Cuídate, Shinichi-kun —respondió Chikage.
Rápidamente, Shinichi salió del hospital y tomó un taxi. Estaba feliz por lo sucedido y eso le había dado energía. Fue hasta su casa y volvió a leer todos los archivos sobre la organización, estaba decidido a derrotarla pronto. Ya cuando se hizo de noche, finalmente pudo dormir.
Al día siguiente, Shinichi despertó más tarde de lo que estaba acostumbrado. Había logrado descansar y recuperarse un poco, pero no podía seguir perdiendo más tiempo. Tomó su celular para poder contactarse con Chikage, pero se extrañó de tener muchas llamadas perdidas de Hakuba.
Con miedo, Shinichi lo llamó y comenzó a levantarse.
—¡¿Por qué no me contestabas?! —dijo Hakuba apenas atendió la llamada.
—¿Qué sucedió? —preguntó Shinichi preocupado.
—Me acabo de enterar hace un rato, lo ocultaron de nosotros. El operativo contra la organización se está realizando en este momento.
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¡Hola! ¿Cómo están? :D
Primero que todo, me disculpo por no subir el capítulo ayer. Anoche estaba haciendo la última revisión y me empezó a doler la cabeza. Creí que era por estar mucho rato frente a la pantalla, así que dejé mi notebook a un lado y dije "descanso 20 minutos y sigo". Y bueno, desperté hoy en la mañana jajaja xD Lo siento, por eso ni siquiera hubo aviso, si yo ayer estaba segura de publicar xD Pero al menos solo ha sido un día de retraso :D
¿Qué les pareció el capítulo? Finalmente fue Kaito quien salió herido. Al menos sigue vivo, solo hay que esperar si es que de verdad se recupera o no. Tendrán que ser pacientes para saberlo.
Shinichi está muy afectado al respecto, me gusta mostrar como se guarda todo el sufrimiento, pero que también es fuerte para seguir adelante.
Hakuba vuelve a aparecer como un aliado en esta situación difícil, siempre me ha gustado la idea de Hakuba y Shinichi trabajando juntos en un caso.
Con suerte, actualizo el domingo, sino sería la próxima semana. Ya queda cada vez menos para el final :D
¡Gracias como siempre por leer, por seguir esta historia y sus comentarios! ¡Siempre me hace muy feliz ver que les va gustando y van opinando al respecto!
¡Nos estamos leyendo!
