Hola! Aquí os dejo el siguiente capitulo, como eran muy cortos los he juntado. Espero que os guste. Nos leemos mas abajo!
Disclaimer: Los personajes no son míos son de Cassandra Claire y la historia es de Kikicullenswan que amablemente me ha permitido cambiar los personajes
LA HEREDERA
CAPITULO 26
- ¿Cómo está Valentine? – fueron las primeras palabras de Clary al contestar al teléfono
- Bien – sonrió Jace en respuesta – Estará bien, cielo.
- ¿Estará? – preguntó dudosa – ¿No lo está ahora?
- Sí, cariño. Dentro de lo posible en su estado está bien – dijo intentando calmarla
- Explícamelo – ordenó
- Es difícil de verlo así. Sin duda se le ve muy vulnerable, ya que tiene prácticamente paralizado el lado derecho de su cuerpo, y el resto lo mueve con dificultad, debido a todos estos meses de inactividad. Tampoco puede expresarse verbalmente, aunque no tiene problemas de entendimiento.
- ¿Qué dicen los médicos? – sollozó
- Que se recuperará. Debes estar tranquila. Va a recuperarse – aseguró – Está siendo atendido por los mejores terapeutas y logopedas. Estoy seguro que para cuando tú llegues ya estará mucho mejor.
- ¿De verdad lo crees? – gimió
- Completamente. Confía en mí.
- Dios, Jace, he tenido tanto miedo.
- Lo sé, cielo. Pero te prometo que estará bien.
- ¿Le has dicho que he estado con él todo este tiempo? – preguntó dudosa
- Sí. Le he explicado que has estado trabajando con nosotros en Morgenstern, y también que temo que cuando vea lo buena que eres, posiblemente te ponga en mi sitio – bromeó
- Tonto. – rió Clary más animada - ¿Qué le ha parecido?
- Cariño, ya te he explicado que no puede hablar. Creo que se ha quedado muy sorprendido, pero gratamente sorprendido. Estoy seguro.
- Espero que sí – rogó – Ojalá pudiera convertirme en el hijo que por mi culpa no pudo tener.
- No digas eso – la regañó – No fue por tu culpa, fue un accidente
- Lo sé. Pero siempre quiso tener un hijo varón, y el hecho de que Seth muriera por mí, creo que nunca me lo perdonará.
- Eso son tonterías y no quiero que vuelvas a repetirlo. Ahora cuéntame tú, ¿cómo están Huilen y Nahuel?
- Oh, bien – sonrió – Mañana les dejarán salir del hospital. Nahuel es tan pequeñito... pero sus pulmones son enormes
- Ja – rió Jace – Ya tengo ganas de volver a verle. ¿Te ocuparás mañana del papeleo?
- Sí. Hoy he hablado con el abogado y me ha explicado todo lo que debo tener en cuenta. Lo haría mejor si él estuviera aquí, pero espero hacerlo bien.
- Lo harás bien – aseguró - ¿Cuánto crees que tardes?
- No lo sé. Según el abogado la burocracia aquí es un poco peor que en Londres, pero él confía en que al final de la semana ya podría tener todo resuelto.
- Cielo, sé que tu prioridad ahora es viajar a Nueva York para estar con Valentine, pero quiero que te asegures de dejar todo bien atado allí. Que Huilen y Nahuel estén seguros allí. Que Johan no pueda hacer nada.
- Lo sé
- Asegúrate de que estén seguros – pidió
- Lo haré, Jace. Luck y Maia me acompañarán. No les dejaré desprotegidos. No es mi intención.
- Sé que no lo es, pero también sé cuánto necesitas estar junto a tu padre.
- Es verdad que lo necesito, pero sé que tú estás ahí. Eres para Valentine algo así como el hijo que no ha tenido.
Jace sonrió ante las palabras de Clary. Si todo resultaba como esperaba, no tardaría en convertirse en el hijo de Valentine. Si él y Clary se casaban, él sería el hijo de Valentine. Y él estaba cada vez más decidido a que no pasara mucho tiempo antes de eso.
Amaba a esa mujer, aunque aún no había dicho las palabras, la amaba, y sabía que ella le amaba a él. Casarse era el siguiente paso.
Los siguientes días Valentine los paso casi íntegramente abocado a sus diferentes rutinas de rehabilitación.
Jace le visitaba cada día para poder hablar con Clary e informarle de las novedades.
La recuperación estaba siendo bastante más rápida de lo que habían creído en un principio, aunque le llevaría unos meses estar al cien por cien.
De todas formas, Jace había descubierto que Valentine prestaba especial atención a las novedades que tuvieran relación con la empresa.
Morgenstern había sido siempre la prioridad número uno del hombre, y evidentemente eso no había cambiado por muy cerca que hubiera estado de dejarlo.
- Jenks me ha comentado que te ha estado leyendo el último acuerdo que tenemos previsto – dijo sentándose en la butaca junto a la cama mientras Valentine hacía sus ejercicios de rehabilitación muscular
Con un simple abrir y cerrar de los párpados asintió.
- Bien – asintió Jace – En realidad, hay algunas estipulaciones nuevas que Clary insistió en incluir – Valentine le lanzó una mirada que le incomodó pero decidió ignorar – Son básicamente sobre el sistema de remuneraciones que querríamos que cambien. No estaban muy de acuerdo al principio – reconoció – Pero estoy seguro de que lo aceptarán.
Valentine hizo un gesto de fastidio y con esfuerzo soltó su primera palabra.
- Nnn…o – dijo con esfuerzo llamando la atención de Jace que lo observó sorprendido
- ¡Valentine! – exclamó con sorpresa - ¿Qué has dicho?
- Nnn…o – repitió el hombre balbuceante
- ¡Dios, Valentine! ¿Te das cuenta? Estás hablando al fin. ¡Es genial! – prorrumpió entusiasmado
- No – repitió ya perfectamente vocalizado
- ¿No, qué? – indagó Jace - ¿A qué te refieres con "no"?
- No – volvió a decir el hombre con esfuerzo
- ¿No al contrato? – intentó Jace obteniendo un movimiento negativo de la cabeza de Valentine – ¿No a los cambios? – aventuró y por fin Valentine hizo un breve asentimiento – ¿O sea que no quieres que agreguemos esos cambios al contrato?
- No – confirmó
- Son buenas ideas, Valentine – intentó convencerle – Deberíamos al menos considerarlas
Valentine volvió a negar exhausto y Jace decidió dejarlo por el momento.
- De acuerdo, Valentine. Ya discutiremos esto en otro momento. Creo que deberías descansar. Te estás esforzando demasiado
Para cuando llegó a casa esa tarde estaba ansioso por contarle a Clary las novedades sobre su padre.
Clary tardaría una semana aún en poder volver a Nueva York, y la ansiedad de reencontrarse con su padre la tenía exhausta.
- Hola, cielo – la saludó Jace esa tarde cuando la llamó - ¿Cómo estás?
- Bien – dijo con voz queda
- ¿Bien? ¿De verdad?
- En realidad me siento un poco frustrada
- ¿Por qué, cariño?
- Los papeleos legales son bastante más burocráticos de lo que esperaba
- ¿No podrás volver aún?
- Espero poder tener todo resuelto para mediados de la próxima semana
- No te preocupes, cielo. Serán cinco o seis días más. Sólo eso.
- Ya – dijo con pena - ¿Cómo está Valentine? – preguntó apática y Jace sonrió por las noticias que tenía para ella
- Pues... tengo novedades...
- ¿De verdad? Cuéntame – pidió expectante
- Hoy ha dicho su primera palabra
- ¿En serio? – gritó cuando los ojos se le llenaron de lágrimas – Cuéntame, por favor
- No fue mucho – le calmó – Yo estaba hablando sobre el contrato de Chicago Inc. y a él no le gustaron los cambios
- ¿Dijo que no le gustaron los cambios? – preguntó con asombro
- No, sólo dijo No, pero al principio tuvo que esforzarse por decirlo pero lo repitió luego más fluidamente.
- Oh, Jace, eso es genial, ¿no?
- Claro que sí, cielo. Los médicos dicen que es bueno, que aunque es un proceso lento, se recuperará.
- Oh, Dios, Jace. Gracias a Dios. He esperado tanto por este momento.
- Lo sé, cariño, lo sé.
- Gracias, Jace.
- ¿Por qué? – preguntó extrañado
- Gracias por estar ahí. Gracias por estar con él, cuando yo no puedo estar.
- No, cariño. No tienes que agradecerme, Clars. Quiero hacer todo cuanto esté en mi mano por ti, cielo.
- Gracias, Jace. No sé qué haría sin ti.
- No tendrás que averiguarlo. No dejaré que estés sin mí.
- ¿Lo prometes?
- Lo prometo, cielo. Te echo de menos, Clary. Muchísimo. Sólo han pasado seis días desde nuestra última noche juntos pero esta espera se me está haciendo eterna.
- Y a mí.
No fue sino hasta el fin de semana siguiente que Clary finalmente pudo volar a Nueva York.
Para entonces Valentine ya hablaba con bastante fluidez. Palabras cortas, eso sí. Le costaba formar oraciones completas, pero se hacía entender fácilmente.
Clary temblaba en la puerta de la habitación de hospital.
- Hey, cariño – le tranquilizaba Jace pasando sus manos repetidamente por los brazos de la chica – No puedes tener miedo de entrar. Es Valentine. ¿Cuántas veces te has enfrentado a él?
- Lo sé – reconoció apoyándose en el pecho de su novio que la había recogido en el aeropuerto media hora antes – Pero me gustaría que éste fuera el comienzo de un nuevo tipo de relación entre él y yo.
- Estará todo bien. Lo prometo. Ahora coge aire y entra allí a ver a tu padre.
- ¿Crees que le gustará verme?
- Eres su única familia, Clars – dijo acunando su rostro entre sus manos – Desde luego que le gustará verte. Venga, hagámoslo de una vez. – la instó
Tal como dijo Jace, tomó aire y entró a la sala.
Valentine estaba recostado en su cama. Levantó la vista y la observó.
- Hola, papá – saludó en un susurro
El hombre la observó impasible para mirar luego a Jace que entró detrás de la chica.
- ¿Cómo estás? – preguntó acercándose a él
Valentine no respondió sino que solamente cerró los ojos en asentimiento.
Se sentó en la butaca junto a su cama después de acercarse a él y dejar un beso tímido en su frente.
Se estremeció ante la frialdad que reflejaban tanto el rostro como la mirada de su padre.
Jace notó la tensión que había en el ambiente y se preocupó también por la pena que sin dudas asaltaba a su novia.
- Jace dice que estás mucho mejor – sonrió Clary buscando una respuesta de su padre
No la obtuvo. Valentine simplemente la observó. Primero a ella y luego al chico de pie junto a su hija.
- ¿Cómo te encuentras hoy, Valentine? – preguntó Jace intentando aligerar el ambiente – Clary estaba muy preocupada por ti, pero le he asegurado que estás bien.
- Tuve mucho miedo cuando te accidentaste – explicó la chica – He estado aquí desde entonces. He venido a verte cada día.
- Ya te lo he dicho, ¿verdad, Valentine? – comentó Jace esperando una reacción por parte del hombre – Te he dicho que Clary ha estado aquí cada día, ¿lo recuerdas?
Clary observó a su padre ansiosa, pero sólo le vio observarlos impasible.
- Quería estar aquí cuando despertaras – reveló nerviosa – Pero tenía algunos temas importantes que no podía dejar, y sabía que tú estabas bien cuidado. Jace me contaba cada día cómo ibas evolucionando. Me ha dicho que has estado trabajando mucho.
El fisioterapeuta de Valentine entró en ese momento y lamentó tener que llevarle a la sala de fisioterapia para seguir trabajando con sus piernas.
La sesión duraba un par de horas por lo que les aconsejó volver más tarde o al día siguiente.
Clary se despidió de su padre que no hizo ningún amago de reconocimiento.
Los ojos de Clary se llenaron de lágrimas cuando el enfermero se llevó a su padre en una silla de ruedas.
Jace, de pie detrás de ella, reconoció con facilidad su malestar y la rodeó con sus brazos.
- Lo siento, cielo. Se ve que hoy no tenía un buen día.
- Sabes que no es eso – sollozó apenada – No me dijo ni una sola palabra
- Le cuesta mucho hablar, Clary – aseguró Jace intentando consolarla
- No intentes consolarme mintiéndome, Jace – espetó separándose de él – No soy una niña y no soy tonta. Sé que es por mí. No le hace ninguna gracia que yo esté aquí. No sé si le he molestado, pero es evidente que no le ha ilusionado verme.
- No es así, cariño – dijo intentando acercarse a ella – Es sólo que le cuesta comunicarse y evidentemente, tú y él siempre habéis tenido dificultades para comunicaros
- ¿Habla contigo? – preguntó incomodándolo – Dímelo, Jace, ¿habla contigo? ¿te dirige la palabra a ti o te ignora como a mí?
- No te ignora
- ¡Contéstame, demonios! – gritó cuando el llanto la invadió – ¿Te habla a ti?
- Algo – confesó bajando la mirada
- ¿Algo? ¿Algo, cuánto?
- No lo sé, cariño. Le cuesta un poco expresarse. Tiene dificultad para hablar.
- Pero lo intenta. Intenta hablar contigo mientras que a mí no fue capaz de soltarme siquiera un monosílabo.
- Dale tiempo, Clars – dijo acercándose a ella para rodearla con sus brazos
Clary se alejó de él y cogiendo su bolso se dirigió a la puerta de la habitación.
- Estoy cansada – explicó – Quiero irme a casa – dijo cuando salió al pasillo
Entraron en el departamento de Clary en el mismo silencio en el que habían hecho el trayecto desde el hospital.
Jace dejó la maleta de Clary en el suelo del vestíbulo y se acercó a ella.
- Clars, cariño
Clary lo evitó alejándose de él.
- Estoy cansada, Jace. Voy a darme una ducha y después me meteré en la cama.
- Espera, cielo – rogó acercándose pero ella volvió a evitarle
- Ha sido un viaje muy largo, estoy cansada – explicó yendo hacia su habitación
Se desnudó en silencio y entró en el baño.
Los chorros calientes de la ducha llenaron el baño de vapor. Se metió bajo la ducha y no pudo evitar dejar salir el llanto cuando el agua caliente la relajó.
Apoyó la frente contra los azulejos oscuros.
Jace escuchó sus ahogados sollozos en el baño. Se desnudó a su vez y se metió con ella bajo la ducha.
- Shh, cariño – dijo abrazándola por la espalda y girándola para dejarla frente a él
La rodeó con sus brazos y la apretó contra su pecho. Su llanto se intensificó.
- ¿Por qué, Jace? – gimió - ¿Por qué me odia tanto? ¿Qué tengo que hacer para que me perdone?
- No tiene nada que perdonarte, Clary. Deja de pensarlo. No hiciste nada que requiera su perdón, y si él no quiere entenderlo, pues que se vaya al diablo.
- Es mi padre, Jace. ¿Por qué no puede quererme?
- Te quiere, cariño. Es sólo que es terco y orgulloso. No quiero que le dejes lastimarte, Clary. Si piensa seguir con esa estúpida actitud pues entonces que se vaya al diablo.
- No puedo. Es mi padre. Es mi única familia. Es todo lo que tengo.
- No, cariño, no lo es. Me tienes a mí. Me tienes a mí, a mi familia. Tienes a Isabel. Y a Luck y a Maia. Y tienes decenas de chicas y niños en Namibia que son tu familia. Eres todo para ellos. No puedes dejarte caer. Eres todo para mí – aseguró acunando su rostro y obligándola a mirarle – Eres todo para mí, Clars. No te dejes caer, hazlo por mí. Te necesito, Clary. Si Valentine no quiere ser parte de tu familia pues que se fastidie. Yo sí quiero ser tu familia – aseguró antes de abalanzarse sobre sus labios
La besó con pasión contenida en el mismo momento que decidió pedirle matrimonio. Esperaría a poder conseguir un anillo pero no tardaría en hacerla su mujer.
Clary rodeó su cuello con los brazos, apretándose contra él.
Su necesidad se volvió imperiosa y los días separados acrecentaron el deseo que se formó en sus vientres.
Jace deslizó las manos por la espalda de Clary hasta alcanzar sus glúteos.
Tiró de ellos alzándola contra la pared de la ducha sin soltar sus labios. Clary enredó las piernas alrededor de su cintura y de una sola estocada la penetró arrancándole un jadeo.
- Dios, Clars, te necesitaba tanto – confesó contra su pelo
- Y yo a ti. Hazme el amor, Jace – pidió necesitada
- Ahora mismo, nena – prometió embistiéndola
Se necesitaban, se deseaban. No podían esperar. El clímax los asaltó casi de inmediato y el orgasmo los apabulló, dejándoles jadeantes bajo el agua.
Clary, aún dormida, se removió entre sus brazos despertándole, a la mañana siguiente.
Acarició su espalda pensativo. Hablaría con Valentine. Ese hombre terco y arrogante tendría que disculparse con su hija. Él no iba a permitir que la maltratara.
Hacía varios días ya que el vocabulario de Valentine se había ampliado y no había sido capaz de dirigirle siquiera una palabra a la chica.
Esa chica que se había pasado seis meses yendo a visitarle cada día sin faltar ni uno solo, hasta que tuvo que viajar a Namibia.
¿Cuál era su problema? Pensó molesto.
¿Estaba enfadado porque Clary no estaba ahí cuando despertó? Pues, no tenía derecho a estarlo, y él se encargaría de hacérselo saber.
Clary se había ocupado de él y de que su adorada empresa no se fuera al diablo.
Lo menos que su padre podía hacer por ella era dirigirle la palabra.
- ¿En qué piensas? – murmuró somnolienta interrumpiendo sus pensamientos
- En cuánto te he echado de menos – dijo apretándola contra él
- ¿Cuánto? – sonrió acostándose sobre él seductora
- Mmm... – sonrió divertido bajando las manos hasta alcanzar sus firmes glúteos – Demasiado
- ¿Y qué vas a hacer para compensarlo? – ronroneó deslizando su lengua por la mandíbula áspera del hombre
- ¿Qué te apetece?
- Sorpréndeme – sugirió
En un rápido movimiento la tumbó sobre la cama para acostarse sobre ella.
- A tus órdenes, cielo...
Descendió sus labios por el pecho de la chica dejando leves mordiscos en sus pezones, antes de bajar por su vientre.
Clary se estremeció por la anticipación cuando los dedos de Jace separaron sus pliegues íntimos soplando suavemente su clítoris palpitante.
Jace acercó sus dedos a su abertura y la penetró con ellos.
- Estás muy mojada, cariño – susurró deslizando su lengua sobre sus pliegues
Clary jadeaba en respuesta arqueándose contra él, mientras Jace la embestía sin compasión.
- Jace... – gimió cuando el torbellino de placer comenzó a remontar por sus piernas hasta concentrarse en su centro
- Vamos, nena – la instó imprimiendo más presión a su asedio
La mantuvo al filo del orgasmo durante unos instantes que a ella le parecieron eternos, hasta que finalmente apretó su clítoris entre los labios empujándola de cabeza al clímax.
Clary clavó los talones sobre la cama mientras de lo más profundo de su pecho salió un grito ronco.
Antes de que pudiera recuperarse, Jace se levantó por su cuerpo y la penetró, clavándose en ella profundamente.
- No sabía cuánto te necesitaba en realidad – confesó en un susurro antes de comenzar con su alocado vaivén que los levantó llevándolos a un excitante orgasmo que los acabaría dejando exhaustos
Jace se reunió con Clary en la cocina después de ducharse. Clary, aún en pijama preparaba el desayuno.
- ¿Qué planes tienes para hoy? – preguntó preocupado
- Quisiera pasar por el hospital antes de ir al despacho
- Tómatelo con calma – pidió – Descansa. Ya podrás visitar a Valentine más tarde – aconsejó esperando tener tiempo para ver a Valentine antes que Clary
- Necesito ir a verlo
- Lo sé – reconoció antes de mirar su reloj de muñeca – Yo debería irme. ¿Tú tardarás en salir aún?
- Desayunaré tranquila y después me ducharé, así que tardaré un rato. Nos veremos más tarde.
- De acuerdo – aceptó y la besó antes de salir rumbo al hospital
Valentine estaba desayunando con la ayuda de la enfermera particular que habían contratado para él.
Levantó la vista para verle entrar.
- Buenos días, Valentine. ¿Cómo estás hoy? – le saludó
Valentine se esforzó antes de hablar con voz ronca.
- B..bien
- Veo que aún puedes hablar – replicó sarcástico ganándose que Valentine alzara sus cejas confundido – Como ayer no fuiste capaz de saludar siquiera a tu hija, pensé que ya no podías hablar – comentó furioso
El gesto de desagrado del hombre le enfureció aún más. Intentó calmarse ya que de no ser así le daría un puñetazo a ese hombre convaleciente.
- No sé qué diablos estabas pensando, – dijo amenazador – pero espero que lo reconsideres. Clary va a venir a visitarte y espero que te comportes como un hombre.
- ¿Q...qué? – balbuceó
- No tienes derecho a tratarla así. – gruñó – Esa chica se ha preocupado por ti en todo este tiempo, como nadie lo ha hecho. Ha estado visitándote cada día durante los últimos meses. Se ha ocupado de no dejar que TU empresa se hunda, así que lo menos que se merece es que la trates bien.
- N...no la... la qui...ero en Morgenstern – espetó con esfuerzo – La... la... hundirá
- No tienes ni idea de lo que es capaz tu hija. Gracias a ella hemos conseguido acuerdos que no hubiéramos siquiera soñado. Te guste o no, ella es parte de Morgenstern. Y lo hace muy bien. Yo no lo habría podido hacer sin su ayuda, así que espero que se lo reconozcas. Ya que no reconoces lo que hace por ti como hija, espero que al menos reconozcas lo que hace por tu empresa. Clary vendrá a verte esta mañana, así que espero que te comportes como un hombre – rezongó – Haz lo que debes hacer. Lo que debiste hacer hace veinte años.
Molesto se marchó al despacho para organizar su viaje a Chicago del día siguiente. No le hacía gracia dejar a Clary, pero serían sólo dos días.
Clary llegó al hospital a última hora de la mañana. Jason Call y Sam Jones estaban allí.
Sam y Clary habían entablado una buena relación desde que la chica trabajaba en Morgenstern, y podría decirse que estaban forjando una buena amistad.
- Buenos días, Valentine – le saludó tímida acercándose a la cama
Valentine la miró impasible sin hablar.
- ¿Cómo has pasado la noche?
Ante el escrutinio de Sam, Valentine por fin habló.
- B...bien
- Me alegro – sonrió la chica – Espero que pronto puedas irte a casa. Imagino que estarás aburridísimo.
Ante su silencio, Sam salió al paso.
- Estoy seguro de que prefiere ir al despacho antes que a casa, ¿o no, Valentine?
El hombre simplemente asintió sin quitar la vista de la chica.
- No tienes que preocuparte por el despacho – le dijo Clary girándose hacia él – Jace lo maneja todo muy bien. Además, con Sam y Emily están todos los frentes cubiertos. Yo misma he estado dando una mano allí.
- Sin dudas la ayuda de Clary es invalorable – agregó Sam – Debimos haberla contratado hace años.
Clary sonrió ruborizándose ante los halagos del hombre.
Valentine la miró con seriedad e inspiró profundamente antes de hablar.
- T...te qui...ero fu...fuera de Morgenstern
Pues parece que Valentine sigue odiando a Clary… ¿hasta donde llegara?
Jace quiere pedirle matrimonio a Clary! Vivaaaaaaa! Que pasara? Se aceptan apuestas jijijiji
Nos leemos pronto!
Mil besos de Jace!
Gracias a todas por seguirme, a las que le dais al botón de alertas y favoritos, a las lectoras silenciosas y a las que dejáis comentarios, en especial a: Jonathaclary; Yocel; Ashley Cullen Salvatore; Yamie; Babosamuerta; Lover; Yanisaku9
Adelanto del próximo:
- Ven aquí – susurró y tiró de ella cuando pasó a su lado, rodeándola con sus brazos
- No me esperaba que sus primeras palabras para conmigo fueran esas – reconoció rodeando la cintura del chico con sus brazos
- No le hagas caso, no sabe lo que dice
- Sí lo sabe. Me odia. Nunca me perdonará.
- No hay nada que requiera su perdón, Clary. No hiciste nada. Tú no mataste a tu madre. Deja ya de pensarlo. Has hecho todo por tu padre. Te has pasado estos últimos seis meses ocupándote de él y de la empresa.
- Tú te ocupas de la empresa, no yo.
