Bueno, los personajes no me pertenecen, si no a su creador Masashi Kishimoto
Capítulo 26.− Anhelo
Respiraba entrecortadamente, con sus manos aferradas a los hombros de Sasuke mientras las manos de este en su espalda impedían que chocara de lleno con la puerta.
Sintió como el moreno mordía levemente su cuello, sus piernas se apretaron aún más en sus caderas y sus manos en sus hombros, cerró los ojos por unos segundos, disfrutando de la sensación de tenerlo dentro.
− Sasuke – Le susurró como pudo
El hombre se separó levemente de ella, ocasionándole un quejido, viendo su rostro ruborizado, volviendo a besarla en los labios de manera brusca mientras se introducía en ella con fuerza, ahogando su grito con su boca, Hinata apretó aún más sus manos en su hombro.
La morena sentía que su cabeza daba vueltas, no podía concentrarse en nada más que en el cuerpo de Sasuke pegado al suyo, como salía y entraba de ella con rapidez.
Lo sintió entrar con fuerza en ella, ahogando sus gritos con su boca y aferrándose a su cabello con fuerza, cerró los ojos para evitar seguir pensando, solo quería sentirlo a él, a quien se acababa de convertir en su esposo.
Sasuke acelero sus movimientos, ocasionando que sus labios se separaran, mientras Hinata volvía a abrir los ojos, encontrándose con el contrastante negro de los ojos de Sasuke, también viéndola fijamente.
− T-Te quiero – Le susurro
Sasuke aceleró de nuevo sus movimientos, aferrándose a la cintura femenina con fuerza. Hinata lo beso para ahogar sus gemidos, rompiendo el beso cuando llegó a su orgasmo, pegándose ligeramente en la cabeza con la puerta, Sasuke se movió contra ella unos segundos más antes de quedarse inmóvil dentro de ella, soltando un gemido.
Hinata respiraba entrecortadamente, sentía que si desenredaba sus piernas de la cadera de Sasuke terminaría cayendo al suelo, solo atino a recargar su cabeza en los hombros del hombre que aún se aferraba a ella. Después de unos segundos, casi gritó cuando Sasuke se aferró a su piernas con sus manos y la llevó hasta la cama, dejándola sobre está con suavidad, para luego ponerse sobre ella, apoyando su peso en sus rodillas y manos.
El moreno tomó la mano de Hinata, para recargarla en su pecho mientras hacia el mismo gesto con su mano. Hinata lo vio sorprendida por unos segundos, antes de poner una sonrisa cálida.
− ¿Cuándo dejaras de tomarlo?
Se sobresaltó ante la pregunta de Sasuke, sonrojándose un poco más de lo que ya estaba.
− ¿N-No es muy pronto? – Dijo en voz baja
− Hmp
Hinata tomó el rostro de Sasuke con ambas manos, acariciando sus mejillas.
− La guerra va a iniciar pronto y…
Se quedó callada al ver la mirada fija de Sasuke en ella.
− Puedo proteger a mi familia – Dijo el moreno con calma
Hinata abrió la boca algo sorprendida de esa frase, sin saber cómo responder. Al cabo de unos segundos paso sus manos al cuello de Sasuke, dándole un ligero abrazo.
− Lo sé – Susurro contra su cuello
Sasuke tomó las manos de Hinata, dejándolas sobre su cabeza en la cama, viéndola fijamente a los ojos.
− Tres
La morena lo vio con duda, mientras Sasuke soltaba sus manos, moviendo las suyas a las piernas de la mujer.
− ¿Tres?
Lo vio sonreír ligeramente, mientras abría sus piernas y entraba en ella con fuerza, haciéndola dar un ligero grito.
Hinata pasó sus manos a la espalda del moreno, sintiendo como entraba y salía de ella con fuerza, con sus manos aún aferradas a sus piernas. La mujer enredo sus piernas en las caderas masculinas, acercando aún más su cuerpo, y arqueándose hacía él sin poder evitarlo.
Sasuke la observó por unos segundos, antes de bajar su boca al pecho de Hinata, succionando su pezón izquierdo, ganándose un gemido de la mujer, y que esta jalara su cabello con fuerza.
− Sasuke – Lo llamó con voz entrecortada
El moreno solo siguió chupando su pezón, soltándolo al cabo de unos segundos, antes de tomar el otro, mientras seguía envistiendo a la morena, que se aferró a él con sus piernas mientras seguía jalando su cabello.
Sasuke dejó su pecho, para besar y morder ligeramente su cuello, mientras seguía moviéndose sobre ella, escuchando los gemidos en su oído.
− Vamos – Le susurro aun mordiendo su cuello
Hinata movió sus caderas contra las del moreno, aun aferrada a su cabello, mientras Sasuke volvía a besar sus pechos y dar pequeñas lamidas.
− P-Por favor – Susurro la mujer contra su cuello
Soltó el cabello de Sasuke, y se aferró a su espalda, sintiendo que su cuerpo ardería en llamas de un segundo a otro. Sasuke aumentó la velocidad de sus embestidas, así como la fuerza, ahogando los gritos de su mujer con su boca, viendo su rostro cuando llegó de nueva cuenta al orgasmo, para luego de un par de embestidas alcanzar el suyo, dejando caer ligeramente su cuerpo sobre el de ella.
Podía sentir el aliento de Hinata en su oído, como respiraba entrecortadamente mientras tenía sus ojos cerrados.
− Hijos
La chica abrió sus ojos por completo, dirigiendo su mirada sorprendida hacía el moreno.
− ¿Q-Qué?
Sasuke la miró por unos segundos, acariciando levemente su mejilla.
− Quiero tres hijos
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Miró el techo blanco de la oficina, era tarde, debería irse a descansar, sabía que el hecho de que estuviera ahí, no aceleraría las cosas, tendría que esperar a mañana para seguir sus planes, pero simplemente no tenía ánimos de nada. En su mente no dejaba de analizar cada decisión que tomó, cada acción que pudo acercarlos, sabía que había cometido muchos errores, pero no creyó ver esas consecuencias.
El hecho, de por fin ser consiente, de que había perdido a la única persona que creyó en él desde el principio, además de sus padres, lo dejaba con un hueco en el pecho, que no sentía que se fuera a cerrar, la niña que lo miró desde las sombras, aquella a la que impulso para hacerse más fuerte, y que lo impulso a él para cumplir sus sueños, era la esposa de su peor rival.
− Cu-Cuando me animaste durante el combate, sentí que me volvía más fuerte, al acabar los exámenes preliminares… estaba orgullosa de mí misma… bueno un poco… me parece que la gente no se da cuenta al mirarme pero… c-creo que eh cambiado… ha sido gracias a ti Naruto-Kun… eso es lo que pienso
− ¡Vaya, vaya! ¿Gracias a mí eh? ¡Si es que soy una buena influencia claro esta!... Hinata ¿De verdad crees lo que me has dicho? Puede que te parezca fuerte, pero, en realidad, no hago más que fracasar en todo… y me da tanta rabia que finjo ser mejor de lo que soy
− Eso no es así… es cierto que a veces fracasas, pero cuando lo haces, para mí, ¡Eres un fracasado con orgullo! No eres perfecto por eso pero… cada vez que fracasas tienes la voluntad para levantarte y seguir adelante, para mí esa es la verdadera fuerza, po-por eso creo que eres muy fuerte Naruto-Kun
- ¡Gracias Hinata! Estaba un poco deprimido y atontado, me has dado el empujón que necesitaba… Sabes Hinata tú
− ¿Eh?
− Me parecías una sosa timidona, un poco rarita vamos
− …
− Pero me gustan mucho las personas como tú
¿Cómo fue que no se dio cuenta en ese momento? Ella estaba enamorada de él, y él jamás fue capaz de verlo, aun cuando ella había sido la primera en animarlo de verdad, la que creyó incondicionalmente en él.
Sentía que su cuerpo se partía en pedazos, tenía miedo, no era difícil de ver.
Tsunade estaba a salvo, y la aldea también lo estaría si Pain se conformaba solo con su cuerpo, y eso debía tranquilizarlo lo suficiente, pero no lo hacía. Tenía mucho miedo, iba a morir.
Escucho un grito femenino, y como la tierra se partía cerca de él, entonces la vio, de pie, cubriéndolo con su cuerpo y una mirada decisiva.
Presiono su frente con su mano ante ese recuerdo.
− Porque… te amo
Aun podía escuchar su voz diciendo esas palabras, y fue gracias a ella, cuando perdió el control al creer que había muerto, que pudo saber por fin quien era, que pudo tener la fuerza para seguir luchando por sus sueños, y si bien Pain había escapado, se llevó algo mejor como recuerdo.
Ella, siempre fue el pilar de todo lo bueno en su vida, y nunca fue capaz de notarlo.
La vio estirar el paquete, con el rostro completamente sonrojado, y diciendo algo que fue imposible de identificar.
− ¿Qué dices? – Preguntó confundido
La chica, aún más roja que antes, bajo un poco más la cabeza.
− E-Es p-para t-ti – Susurro
Naruto tomó el paquete con sus manos, aun un poco dudoso de por qué Hinata se lo estaba entregando.
− ¿Por qué me lo das?
La vio ponerse aún más roja que antes, y creyó que saldría humo de su cabeza.
− E-Es u-un r-regalo – Susurró la chica
Naruto sonrió y asintió con mucha energía.
− Gracias Hinata-Chan, ¿Quieres ir por ramen?
− ¡¿Eh?!
− Tú estomago sonó, debes tener hambre
Tiempo después, Shikamaru le explicó que significaba el paquete, y él, aún dudoso de las palabras de su amigo, comenzó a salir con la chica de ojos blancos. ¿Quién podría fijarse en un fracasado como él? En ese entonces la aldea lo veía con otros ojos luego de salvar a la quinta Hokage, pero no terminaban de aceptarlo, aun confundiéndolo con el zorro que llevaba dentro, como si ambos fueran uno solo, o tuvieran la culpa de la oscuridad que cargaban.
Recordó con una sonrisa, que Hinata siempre se sonrojaba cuando él estaba cerca, o empezaba a tartamudear, y sin embargo, le brindó su apoyo en todos sus proyectos, defendiéndolo de las habladurías de la gente, y haciéndolo ver como un héroe con las batallas que había librado, haciendo que poco a poco se fuera ganando el respeto de la aldea, que no cuestionaba a la chica, ¿Qué Hyuga mentiría sobre algo así?
Así, con la posición que su mismo clan le daba, cuando él quiso ser Hokage, ella lo llevó a ese puesto, con esas historias de guerra que lo enaltecían y haciéndole ver a la gente que era un héroe.
Ella le dio una familia, había alejado la soledad, había hecho realidad sus sueños… y la había perdido.
No podía culpar a Sakura, era completamente su culpa por ser tan débil, la había lastimado de mis maneras, y aun así, ella seguía dándole una sonrisa, aunque fuerza forzada, cada vez que lo veía. La mujer que había sacado la fuerza para responderle a Hiashi, y cuidar a Bolt por encima de lo que ella necesitara.
− Maldición – Grito golpeando su escritorio
Sintió como sus ojos se empezaban a llenar de lágrimas, el solo hecho de pensar, que sus tiernas sonrisas, la cena en la mesa y el baño caliente esperándolo, ya no serían para él, que no estaría esperándolo hasta tarde, dándole concejos o simplemente abrazándolo cuando los problemas en la aldea aumentaban, lo hacía sentir como aquel niño que no tenía a nadie otra vez.
Tenía que separarla de Sasuke a como diera lugar, tenía que recuperarla de algún modo, tenía que recuperar a su familia.
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Alisto su mochila una vez más, tenía que pasar por Bolt e ir a hacer las compras para la despensa, se detuvo un segundo viendo el clima de afuera, y se dio la vuelta para ir al cuarto de Bolt por un sweater.
Casi choco con Sasuke, que ya le extendía una chaqueta negra, que tomó un poco sonrojada, pues pensaba que el moreno seguía dormido.
− Hola – Lo saludo en voz baja
Sasuke casi rodó los ojos, pero ya estaba acostumbrado al carácter tímido de su esposa, que probablemente perdiera con el paso del tiempo.
Le enredo una bufanda gris en el cuello mientras con su otra mano, le extendía la chaqueta de Bolt, haciendo que la mujer lo viera con duda.
− Hace frio – Dijo dándose la vuelta y desapareciendo en la cocina.
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Por un segundo creyó que la rubia la golpearía, podía notar que estaba agrietando el escritorio sobre el que firmaría el alta.
− Espero que estén conscientes que posiblemente muera mañana sin los cuidados necesarios – Espetó – El alta será voluntaria
Sai sonrió, lo cual irritó aún más a la mujer, mientras Sky le mostraba una hoja de archivo.
− Las notas de la ninja médico dicen que puede ser dado de alta – Tsunade casi le arrancó la hoja – Según tengo entendido, dicha ninja fue su alumna
Sai, al ver el rostro de Tsunade, de forma automática, puso a Sky tras él.
− Solo venimos por él, no queremos problemas
La rubia los miró de forma molesta, parecía que en cualquier segundo les daría un golpe, sin embargo los pasó de largo y comenzó a caminar por el pasillo enojada, Sky caminó tras ella, mostrándole a Sai, con una seña de su ojo, el pasillo de la izquierda, donde una rubia de ojos verdes, los miraba atentamente.
− Hola – Saludo mirando a la morena ir tras Tsunade, no sabía si era buena idea dejarla ir sola
Ino lo miró por unos segundos, debatiéndose si debía ir con él o no, aun sentida con lo que había pasado en el restaurante.
− ¿Cómo estás? – Dijo al cabo de unos segundos mientras caminaba hacia él
Sai la miró unos segundos sin decir nada.
− Bien
Se quedaron en silencio por unos minutos, sin saber que era lo que debían decirse. Habían creído que todo estaba aclarado, que simplemente tenían que esperar, y sin embargo, no sé sentía de esa forma.
− Ella… ¿Te gusta?
Sai suspiró con frustración, dejando un poco sorprendida a Ino, que no estaba acostumbrada a ver esas reacciones en él.
− ¿Siempre va a ser así? – Le preguntó mirándola por fin
Ino lo miró sin decir palabras por unos segundos.
− Solo…
− Creí que lo habíamos aclarado – Admitió Sai mirando el pasillo de nuevo – Esa vez en el callejón
Ino miró sus manos.
− Yo también, pero tú y ella…
− Soy el líder de Raíz – Le recordó Sai – Tal vez a muchos no les agrade, pero tengo que cuidar mi aldea
Ino lo miró un poco molesta.
− Yo también cuido mi aldea
− No lo parece – Dijo el moreno volviendo a verla – Me di cuenta, que aun sabiendo cuán importante es este tratado, dejaste que nos viera besarnos
La rubia abrió la boca un poco, sintiendo que había hecho algo mal, y siendo consciente, que en realidad lo había hecho.
− Yo… Te quiero, ¿Eso está mal?
Sai pudo notar el tono quebradizo de su voz, sintiendo que en cualquier momento la mujer frente a él se agarraría a llorar.
− Ino… – Dijo desviando la mirada – Esto no se trata de querer
La rubia apretó los puños.
− ¿Entonces de que se trata? – Preguntó en voz baja – ¿De lo políticamente correcto?
Sai guardo silencio unos segundos.
− Es mi esposa – Dijo con calma – Y realmente tuve mucha suerte de que no se molestará por lo que paso
− ¿Cómo sabes que no está esperando el momento de dar el golpe final? – Espetó la rubia molesta
− Porque ella no es así
La calma, y la seguridad, con la que Sai hablaba de ella, solo sirvieron para aumentar el miedo de Ino, que tembló levemente y dejo escapar unas lágrimas, que limpio rápidamente con el dorso de su mano.
− Parece que la conoces muy bien – Murmuró
Sai estuvo a punto de darse un golpe en la frente, simplemente no podía hacer entrar en razón a Ino.
− Es mi esposa y también es líder de Raíz – Repitió – ¿Qué pretendes que haga?
Ino no supo que hacer, ni que sentir, por unos segundos. Ella nunca había sido una persona inmadura, siempre había sido fuerte, siempre había tenido confianza en sí misma, pero con Sai, parecía que esa confianza simplemente se había desvanecido.
− No lo sé – Admitió
Sai suspiró de nuevo, como si eso le fuera a dar la respuesta que Ino necesitaba.
− Lo siento, yo…
− Me duele verte con ella – Lo interrumpió la rubia tomando su cara y haciendo que lo viera – Me duele que la cubras, que le compres cosas y la lleves a las tiendas, ¡Hasta ver el maldito vaso de helado me dolió en el alma! – Sai la miró fijamente con una mirada asombrada − ¿Qué no entiendes que te amo? ¡Si! Fui una idiota al no decirte lo que sentía, pero no importa cuando lo hablemos, verte con ella siempre me pondrá mal, siempre me darán celos – La rubia bajo la mirada – Sé lo que hiciste con ella, es lógico, y me da miedo pensar que fuera más de una vez
Sai la abrazó, sin saber que más hacer, no estaba preparado para que Ino lo confrontara.
− También te amo – Le susurro – Eres la mujer más hermosa de todo el mundo, ¿Por qué te cuesta tanto creer en mí?
Ino se aferró a Sai, sintiendo por unos momentos, que todo iba a estar bien, sabiendo que no era realidad.
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− ¿Está seguro de esto?
Hiashi asintió con calma.
− Sé que también sabe que es lo mejor
El hombre se sujetó la barbilla pensando.
− Eh hablado con Karui sobre esto, me dijo que ella no es del tipo que se arriesgan con estás cosas, además, estamos hablando de Sai
Hiashi frunció ligeramente el ceño.
− ¿Qué sugiere entonces?
Shikamaru lo pensó por unos segundos.
− Una misión fallida – Sugirió Hiashi
Shikamaru lo vio sorprendido, Hiashi ni siquiera se había inmutado.
− Es demasiado arriesgado – Admitió el Nara
Hiashi asintió con calma, algo tenían que hacer.
− Su hijo – Dijo de pronto
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Caminaba junto con Bolt, Shikadai y Temari, la rubia había admitido que había peleado con Shikamaru, e ir por un chocolate, fue la mejor solución que se le ocurrió en ese momento.
− Quiero un chocolate grande – Dijo Bolt
Shikadai rodó los ojos.
− Que sorpresa
Bolt lo miró y le saco la lengua, para luego ver a Hinata.
− ¿Podemos ir a los juegos mientras?
Hinata asintió, viendo correr a Bolt y Shikadai, mientras ella se sentaba con Temari.
− ¿Van a estar bien? – Preguntó con calma, viendo a la rubia
Temari suspiró quedamente, mirando la mesa.
− No lo reconozco – Admitió – No es… él no suele ser así
Hinata miró a Temari por unos segundos.
− Creo que piensa que hace lo correcto
− ¡Pero no lo hace! – Replicó la rubia de inmediato – ¡Solo empeora las cosas!
Hinata asintió con calma.
− ¿Cree que tenga problemas con Sai-San?
Temari asintió, viendo a Hinata a los ojos por unos segundos.
− Ya los tiene – Confesó – El problema es que no sé cómo va a reaccionar Sai, no lo conozco lo suficiente
Hinata lo pensó por unos segundos.
− Creo que depende de cómo reaccione Ino – Confesó – Creo que es algo notorio, que ese matrimonio es una farsa
Temari negó con la cabeza.
− No para la aldea, algunas personas llegan a creer que esos dos están enamorados
− ¿De verdad?
Temari asintió, viendo de reojo a los chicos.
− ¿Participaras en la guerra? – Preguntó desviando el tema
Hinata miró a su hijo por unos segundos.
− Aun no lo sé – Admitió – Es… No es solo mi vida la que está en riesgo
Temari también miró a Shikadai.
− Shikamaru aumento las sesiones de entrenamiento de los niños, creo que quiere que estén a salvo
− Sasuke-Kun también – Mencionó Hinata y luego miró con duda a Temari – ¿Sabías que Mitsuki-Chan es hijo de Orochimaru?
− ¡¿QUÉ?!
Hinata se hizo hacía atrás, mientras Temari se cubría la boca sonrojada, al ver que todos los comensales las veían.
− ¿Qué? – Repitió en voz más baja
Hinata asintió con calma.
− No lo sabía, hace unos días Skiadrum-San lo mencionó, al parecer Sasuke-Kun ya lo sabía
Temari negó con la cabeza.
− No puedo ni imaginarlo – Dijo con la cara un poco azul
− N-No de e-esa forma – Aclaró Hinata moviendo las manos mirando el rostro de Temari – Creo que como un clon o algo similar, la verdad no entendí bien la explicación de Sasuke-Kun
− Aun así – Dijo la rubia – ¿Cómo fue que terminó aquí?
Hinata se encogió de hombros.
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Sé quedó de piedra al verla, sujetando con su mano uno de los brazos de Itachi, al mismo tiempo que se interponía entre Sai y Naruto. Su hermano tenía unas esposas especiales, así como una venda en los ojos.
− Los papeles están en regla – Dijo Sai sonriéndole a Naruto
− La orden fue dada por el concejo – Dijo el rubio
− Eso fue antes de que se nos cediera la custodia
− Por lo mismo, la orden debe ser acatada
− Fue anulada por la autoridad de Raíz
− Raíz no tiene autoridad en la aldea
− El concejo nos la otorgó
− No para estos casos
Sai mantuvo su sonrisa, pero fue notorio que de verdad estaba cansado de esa situación.
− Tenemos que seguir con nuestro trabajo
− Entonces les sugiero que entreguen al prisionero – Dijo Naruto acercándose a Sky – Su ejecución se programó en dos horas
Sai siguió discutiendo con Naruto cortándole el paso, pero no fue capaz de escuchar lo que hablaban, se quedó viendo a su hermano, que no hacía comentario ni movimiento alguno, simplemente esperando que su momento llegara.
− Tú hermano está muriendo
Sus ojos se abrieron de golpe, sin comprender las palabras de la chica frente a él.
− ¿Qué?
La chica asintió aun sin verlo.
− No sé qué enfermedad tenga, pero sí sé que no le queda mucho tiempo de vida
Sasuke se tomó la frente con una de sus manos.
− ¿Entonces que pretende?
− ¿Que lo mates?
Hizo una exclamación ahogada ante la crudeza de la información.
− ¿Estás segura de eso?
La chica asintió con calma.
− Supongo que... él también ha vivido con los fantasmas del pasado, y ahora solo busca algo de paz
El moreno apretó sus puños hasta que se pusieron blancos.
− ¿Paz? Como si la mereciera − Escupió
La chica por fin giró su mirada hacía él.
− Él también sufrió, vive en un infierno
Sasuke chasqueo la lengua con molestia.
− Se lo merece − Dijo desviando la mirada
− Pero...
− ¡Mato a mis padres! − Casi grito − No importa la razón, no importa... − Dio un largo suspiro tratando de calmarse − Él los mató…
− Sasuke
La voz sorprendida de Sky lo saco de sus pensamientos, y vio a la chica por unos segundos, podía identificar la sorpresa en su mirada al verlo ahí.
− ¿Vienes a alegar por tu hermano?
Miró a Naruto, quien fue él que habló. Ambos se conocían desde niños, esa amistad/rivalidad había alcanzado brechas que ni siquiera hubieran pensado. El conocimiento que tenían el uno del otro, y las pláticas que alguna vez compartieron, le daban las herramientas para dañarlo.
− Mátalo si quieres – Respondió al cabo de unos segundos – Me tiene sin cuidado
Sai abrió la boca al igual que Naruto, mientras Sky se limitaba a mirar al moreno que se había dado la vuelta.
− ¿Dejaras morir a tú hermano? – Dijo Naruto con incredulidad – Porque me sorprendo, viniendo de una familia tan traidora como la Uchiha
Sasuke se dio vuelta y apareció junto a Naruto, pero una mano en su hombro le impidió seguir avanzando. El rubio lo miró de manera retadora, esperando que Sasuke se soltará y lo atacara, no tenía que vencerlo, solo dejarse golpear por él.
− Quiere provocarte – Dijo Sky sujetando con fuerza su hombro
Sasuke tomó la muñeca de la chica con fuerza, en un intento de que lo soltará, provocando que ella lo sujetara con más fuerza del hombro.
− Suéltame – Le espetó mirándola
La chica lo miró fijamente, podía notar que estaba enojada y por un segundo, casi pudo ver un aura negra desprenderse de ella.
− ¿Me estás dando una orden?
Sasuke soltó su muñeca al ver esa mirada, alejándose unos pasos de ella y de Sai. Solo entonces pudo notar que había soltado a Itachi, y este no se había movido de su lugar para nada.
− Él también sufrió, vive en un infierno
− Tengo mejores… − Comenzó empezando a caminar
− Ve a la base – Le dijo la chica con tono molesto – Te veremos allá
Sasuke no dijo nada, y la miró por unos segundos, de verdad la había echo enojar. Se dio la vuelta, desapareciendo en una nube de humo.
− Retomando – Dijo Sai entregándole a Naruto unos papeles – Es nuestro prisionero
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Estuvo a punto de golpear la pared, sintiendo como la furia poco a poco se apoderaba de él.
Ninguno de sus planes había servido, la chica había impedido que Sasuke lo atacará, y Sai se había llevado a Itachi. Raíz no era más que un dolor de cabeza con el que tenía que terminar de una vez por todas.
Se detuvo en secó al verla, de la mano de Bolt y con una bufanda gris en el cuello, le parecía hermosa, y no sabía cómo no lo había notado antes.
− ¡Hinata! – Le llamó corriendo hacia ella
La mujer lo vio por unos segundos, en los que Bolt se puso entre ellos con rapidez, sobresaltando un poco a Naruto.
− ¿Qué quieres viejo? – Le habló de manera cortante
− Bolt – Lo regañó Hinata – ¿Qué necesitas? – Dijo viendo al rubio
Naruto los vio por unos segundos.
− Quería hablar contigo – Dijo viendo a la mujer – Yo…
− Estamos ocupados – Dijo Bolt
Naruto vio al niño con irritación, enfrentándose en un extraño duelo de miradas.
− Debemos irnos – Dijo Hinata jalando un poco al niño – Nos están esperando
− Son solo unos momentos – Dijo Naruto
Hinata negó con la cabeza.
− Debemos
− ¿Ir con el teme? – Dijo el rubio un tanto brusco – ¿Crees que eso es lo mejor para ustedes? Un Uchiha que no ve por su familia
− ¡No hables así de papá!
Hinata cubrió la boca de Bolt con su mano y lo jalo hacia ella por mero instinto, ella misma dio un paso hacia atrás al ver el rostro desencajado de Naruto.
− ¿Qué dijiste? – Dijo caminando hacia ellos
Hinata puso a Bolt tras ella, extendiendo un brazo para evitar que Naruto se acercará.
− Tenemos que irnos
Naruto se quedó inmóvil por un instante, aun tratando de analizar las palabras dichas por el niño, que lo veía de reojo atrás de Hinata.
− ¿Qué fue lo que dijo? – volvió a preguntar avanzando de nuevo hacía ellos
Hinata se debatió un segundo, sabía que Naruto estaba molesto, pero no podía atacarlo en plena calle, seguía siendo el Hokage después de todo.
− No es importante – Susurró
− ¿No lo es? – Dijo el rubio sin creerlo
Hinata miró a Bolt.
− Es solo… una expresión
Naruto apretó los puños, sintiendo como todo se le escapaba de las manos.
− Hinata-San, aquí está – Dijo Sai llegando de pronto, interrumpiendo el tenso momento – Es tarde, debemos darnos prisa
La morena agradeció ver al moreno llegar a ellos, avanzando hacia él con rapidez, aun sujetando la mano de Bolt.
− No hemos terminado de hablar – Dijo Naruto caminando hacía Sai
− Será en otra ocasión – Dijo Sai sonriendo – Tenemos prisa
Los tres caminaron con rapidez, alejándose del rubio, que solo atino a golpear una pared. Incluso su hijo lo había reemplazado.
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La vio recargada en la pared, mirando hacía el piso, posiblemente seguía enojada con él después de la escena con Naruto.
− Le diste la bufanda
Sasuke se quedó de piedra unos segundos, antes de ver a la chica, que aún no le dirigía la mirada.
− Hace frío – Dijo sin verla
− Hmp
Sasuke se recargó también en la pared, viendo hacía el fondo del pasillo.
− ¿Te molesta?
La chica negó con la cabeza.
− Me sorprendí, creí que la habías tirado hace mucho
Sasuke bufó.
− Nunca tiraría algo como eso, la hizo para mí
− Hmp
Sasuke la vio por unos segundos.
− ¿Dónde está él?
La chica señalo el final del pasillo con la cabeza.
− Está en una celda con su futuro compañero
− ¿No crees que se maten entre ellos?
− No tienen chacra – Dijo encogiéndose de hombros – Y Kabuto aún no tiene los ojos
Sasuke volvió a mirar la puerta.
− ¿Por qué querías que viniéramos?
− Para nuestro regalo – Dijo Sai entrando junto con Hinata
Hinata vio a Sasuke, sonriéndole de inmediato.
− ¡Papá! – Gritó Bolt corriendo hacia él
El moreno acaricio el cabello del niño y miro a Sai.
− ¿Qué regalo? – Preguntó
− De bodas – Dijo Sky
Sai le extendió un sobre a Hinata.
− Son unas aguas termales – Dijo sonriendo – Son cuatro boletos, pueden llevar a los niños o usarlos en otra ocasión
− ¡Yo quiero ir! – Gritó Bolt
Sasuke miró a Sai por unos segundos, luego a Hinata, que se veía alegre con los boletos.
− Les damos libre está semana – Dijo Sai con una sonrisa – Para que disfruten
Hinata miró a Sasuke, que asintió sin mucho ánimo.
− ¡Vamos a empacar las cosas! – Gritó Bolt
Hinata lo abrazó cuando corrió hacia ella.
− Tenemos que ir por Sarada
El niño puso una mueca.
− ¿Tenemos que llevarla?
Hinata rio y le revolvió el cabello.
− Si
Sasuke caminó hacia ellos, tomando a Hinata de la mano y haciendo una seña de despedida con la otra, mientras caminaban hacía la salida.
− ¡Gracias! – Dijo Hinata girándose hacía ellos levemente
− ¡Si! – Gritó Bolt – ¡Son los mejores tíos!
Sai respondió al gesto con su mano, para luego mirar a Sky cuando salieron del pasillo.
− ¿Se dio cuenta?
La morena asintió.
− No es un idiota, está claro que lo notó
− Pero no dijo nada
− No frente a ella, antes de irse posiblemente pase a preguntar
Sai suspiró, rascándose la garganta, viendo de reojo, como un hilo de sangre escurría por la mejilla izquierda de la chica.
− ¿Cómo va eso?
La chica se limpió la sangre con un pañuelo.
− Estoy bien – Dijo con simpleza – Supongo que está cerca, el sello no se puede remover a gran distancia
Sai se recargó en la pared.
− Estamos en desventaja, si usa el sello estaremos acabados
− Lo sé – Dijo en voz baja – Pero si ellos se enfrentan dentro de la aldea, terminaran destruyéndola
Sai asintió.
− Está semana tal vez la destruyan Naruto o Sakura – Dijo Sai sonriendo un poco abochornado – Mañana le darán los papeles de custodia a Sakura
Sky suspiró, viendo el final del pasillo.
− Supongo que las cosas serán así hasta el fin de la guerra
− Es lo más probable, espero sobrevivir
La chica le sonrió de forma un tanto tierna.
− Como ya tienes quien te espere
Sai se sonrojo un poco y desvió la mirada, no necesitaba que le recordara la forma en la que los encontraron ella y Tsunade en el hospital.
− Mejor hablemos con esos dos – Dijo caminando por el pasillo
Sky lo siguió con paso lento.
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La miró de un lado a otro, empacando las cosas y pasando de habitación a habitación ayudando a Bolt, él ya había puesto lo necesario en la maleta, solo necesitaba que la cerrara, y ver si ella no iba a echar nada más. Hinata regresó al cuarto después de unos minutos y le sonrió cerrando la maleta.
− No creo que Bolt duerma, así que posiblemente nos levantará temprano…
La mujer se quedó callada cuando de improvisto Sasuke la abrazó, pegándola por completo a él.
− ¿Pasa algo? – Dijo abrazándolo de la cintura
El hombre no dijo nada por unos segundos.
La situación con Itachi sirvió para recordarle lo vacía que estuvo su vida, incluso al lado de Sakura, no sentía que hubiera dejado atrás la soledad, y sin embargo, Hinata lo había hecho sentir completo, lo había ayudado a identificarse con su hija, y había ampliado su familia junto con Bolt.
− Gracias – Le susurro aun abrazándola
Hinata solo siguió correspondiendo el abrazo.
Y fin, por ahora.
Lamento la demora, estuve algo ocupada y no me quedaba mucho tiempo para escribir.
Pues el capítulo ya está, la verdad le quise cortar aquí para mostrar un poco de unión familiar, antes de que se vea de lleno el comienzo de la guerra, las jugadas de los propios ninjas de Konoha y sus repercusiones en la batalla.
También iba a poner una escena entre Itachi y Sasuke, pero creí que el capítulo quedaría sobrecargado de drama.
Espero les guste y me digan que les pareció.
Y sin más por el momento, que pasen buena noche.
Juds Fuera
