CAPITULO 26: LLEGADA AL SALON PRINCIPAL

- No puede ser

Milo se quedó sorprendido al ver el rostro de la chica que había acabado de atacar con Antares y no podía creer lo que veía, eso era imposible. Sin pensarlo dos veces, volteo a Lunye boca arriba y con su brazo izquierdo levanto la parte superior de su cuerpo, apoyando la cabeza de la berseker en su hombro izquierdo. Levanto en alto su mano derecha dejando sobresalir su dedo índice y con rapidez pero sin mucha fuerza presionó en medio de su pecho haciendo con eso que dejara de sangrar. Lunye apretó los ojos por el dolor y lentamente los fue abriendo mostrando así unos grandes y negros ojos

- Nira - murmuro Milo sorprendido

- Creo... que me estas confundiendo... caballero - dijo Lunye muy débil ya que había perdido mucha sangre

- Jamás confundiría ese rostro - respondió Milo con tristeza

- Temo decirte... que ahorita mismo... lo estás haciendo... ya que ese... no es mi nombre

- Debiste de haber olvidado todo después de semejante caída

- ¿Caída?

- En el monte Atos - Milo no pudo evitar recordar el momento en que veía caer a Nira por el abismo y como había sido abruptamente interrumpido el grito de su amiga. Lunye desvió la mirada

- No lo recuerdo

- Volveré por ti... Nira - Milo dejo a Lunye en el suelo y antes de que la berseker le reprochara algo Milo salió por la puerta que había acabado de aparecer. Cuando la puerta se cerró, la berseker dio medio giro, quedando boca abajo y con mucha dificultad logro ponerse a gatas

- Había estado esperando algo así desde hace cuatro años pero... no pensé que fuera a ser un caballero de Athena quien me reconociera - Los brazos y las piernas de Lunye no soportaron mas el peso de su cuerpo y cayó de nuevo al suelo volviendo a quedar inconsciente.

En el salón principal, Ares se encontraba molesto por la reciente derrota de sus bersekers ante cuatro caballeros de Athena

- Señor Ares, no debería preocuparse tanto por esos caballeros - dijo un hombre alto de cabello corto y azul, ojos chicos y de color morados; portaba una armadura en color rojo y una capa en color negro - no podrán contra nuestro poder... no importa que sean doce

- Jajaja, es cierto Phobos, además... cuatro de ellos ya están cansados y débiles por su pelea contra mis bersekers y cuando estén a punto de morir, matare a Athena frente a ellos - Ares volvió a reírse - y por fin la tierra será totalmente mía

- No te será tan fácil, Ares - dijo Athena quien se encontraba detrás de él, amarrada con uno grilletes metálicos de las manos y sujetada con cadenas que venían desde el techo

- Deimos... hazla callar - ordeno Ares y un hombre alto de cabello largo y negro sujetado en una coleta, ojos chicos de color negro, armadura azul morado y capa negra se dirigió a Athena, dándole una bofetada en el rostro y poniéndole un trapo en la boca para que dejara de hablar...

Hacía poco más de cinco minutos que Saga había acabado con Skuler y no había pasado mucho tiempo cuando sintió desaparecer un cosmo enemigo seguido por otro y luego por otro. El camino que ahora recorría era demasiado largo y con muchas vueltas

- ¡Saga! - escucho gritar a Shaka a sus espaldas y aminoró un poco el paso para que este lo alcanzara - Camus y Milo también han logrado vencer a los bersekers

- Lo sé, también pude sentirlo... démonos prisa

- Si

Después de un minuto, Camus les dio alcance y dos minutos después que el santo de Acuario Milo los alcanzó. Ahora los cuatro se dirigían juntos al lugar donde se encontraba su verdadero enemigo... Ares.

A las afueras del Monasterio se encontraban los ocho caballeros dorados rodeados por los cadáveres de los soldados de Ares que acababan de derrotar. Cuando entraron a Kaisarianís se toparon con las puertas

- ¿Las cuatro llevaran al mismo lugar? - preguntó Afrodita

- Hay que averiguarlo... iremos por parejas - respondió Dohko - Aioria y Mu irán por la puerta izquierda en la orilla

- Si - respondieron Leo y Aries al mismo tiempo

- Aioros y Shura irán por la de la derecha en la orilla

- Si - respondieron Sagitario y Capricornio

- Afrodita y Mascara Mortal irán por la de la derecha en el centro

- Si - respondieron Piscis y Cáncer

- Mientras que Aldebarán y yo entraremos por la de la izquierda en el centro... ¡andando!

Los ocho entraron por la puerta que le correspondía a cada uno pero a diferencia de sus cuatro compañeros, a ellos no les ocurrió nada extraño en el camino, solo vieron los restos de las trampas o, en el caso de Aioros y Shura, nada fuera de lo normal. Los demás hicieron caso omiso de los bersekers que estaban inconscientes en el suelo pero Aioria vio a la berseker que le había causado tantos problemas

- ¿Quién habrá peleado contra ella? - le pregunto Aioria a Mu mientras observaba el rostro de Lunye. Mu se acercó a él

- todo indica que fue Milo - respondió el santo de Aries - Aioria, debemos darnos prisa

- Lo sé - Aioria se levanto y salieron de ahí

Después de más de cinco minutos de estar los cuatro corriendo por fin vieron una doble puerta negra con un jabalí en dorado atravesado por una lanza roja. El marco que rodeaba la puerta estaba decorado con cráneos humanos y las manijas de la puerta parecían estar hechas con huesos de algún animal grande. Los cuatro se quedaron observando la puerta por unos momentos y es que no tenían ninguna idea de lo que habría del otro lado ni con que sorpresas los estaría esperando Ares pero de algo si estaban seguros, Athena se encontraba al otro lado y estaba en peligro

- Pase lo que pase debemos rescatar a Athena - dijo Shaka

- Sin importar las sorpresas que nos tenga preparadas Ares - dijo Milo

- No importa que tan fuerte sea el enemigo - dijo Saga

- Nuestro deber es derrotarlo y salvar a Athena - Dijo Camus

Milo y Camus pusieron sus manos en una manija mientras que Shaka y Saga en la otra para así abrirla entre los cuatro. Por un momento la intensa luz que había en ese lugar no les permitía ver nada pero cuando su vista se acostumbro pudieron ver a Ares sentado en su trono con dos hombres parados atrás, uno a cada lado, y al fondo del gran salón se encontraba Athena atada de manos al techo con grilletes y cadenas y con un trapo amarrado en la boca.

- Caballeros, por fin llegaron - dijo Ares fingiendo sorpresa - bienvenidos al salón principal

Phobos y Deimos se pusieron frente a Ares y los cuatro caballeros se pusieron en posición de combate. Sabían que la batalla iba a ser complicada pero no podían darse el lujo de esperar a sus compañeros por lo que se lanzaron al instante contra sus enemigos pero estos bloquearon el ataque elevando su cosmo y los lanzaron contra la pared. Athena no podía hacer más que observar impotente.

- Ríndanse, caballeros de Athena - dijo Deimos - no tienen nada que hacer contra nosotros...