Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.
Perdón por la tardanza, pero estoy trabajando en un fic nuevo y además ando de vacaciones. Muchas gracias. Les agradecería que me dejen su opinión. Y Quiero dedicarle esto a la nueva y sensual lectora del fic que no recuerdo su nombre, pero que me dejo una linda Review.
Wildfire –John Mayer.
Capítulo 25 Día intenso.
Cuando ingrese a la habitación de Rachel, ella ya había ingresado a su baño, dispuesta a tomar una de sus duchas.
Sonreí internamente, orgullosa de poder provocar eso en ella.
Obviamente no iba a entrar allí para enjabonarle la espalda y otras partes, ya que aún me quedaba algo de cordura. Aunque me moría de ganas, era lo mejor para ambas. Asi que tome un libro que reposaba sobre uno de los estantes de la pared y me recosté en la cama, intentando relajarme.
Y lo intente, lo juro.
Pero obviamente un ser humano no se puede concentrar en la literatura de Freud, cuando tienes en frente tuyo a una Rachel Berry, saliendo del baño.
Con el pelo mojado y una toalla envuelta alrededor de su cuerpo.
Al demonio Freud. Al demonio la psicología. Estoy loca por esa morena.
Deje caer el libro al piso, causando un sonoro ruido, que capto la atención de Rachel.
Ella me sonrió sensualmente.
-Jesús –Susurre, causando que ella soltara una risita inocente.
-Me secas el cabello? –Pregunto tendiéndome una toalla. Asentí básicamente por pura inercia.
Me levante de la cama y me posicione detrás de ella, comenzando con mi tarea. Con una concentración que no sabía de donde sacaba.
Cuando finalice, note que por el cuello de Rachel rodaba una gota de agua y se posaba en su clavícula.
No pude evitar seguir con mí mirada el recorrido de esa gota, así como tampoco pude evitar depositar un camino de besos suaves que comenzaban en el lóbulo de su oreja, siguiendo la curva de su cuello y finalizando en su hombro derecho.
-Quinn... –susurro Rachel.
-Si?
-No me provoques así. –Suplico. Sonreí de lado y bese su mejilla.
-Tu no me provoques así. –Replique. –Es decir... Mírate Rachel, eres una tentación andante. Tu pelo, tus ojos, tu nariz, tu boca. Tus manos delicadas. Tu piel suave. –Enumeraba mientras comenzaba a acariciar sus hombros que se notaban tensos. –Tu espalda. Tu cintura. –Coloque ambas manos a sus costados. –Tu trasero. –Continúe logrando que riera un poco. –Y tus largas e infartantes piernas. –Solté por ultimo en un suspiro. –Es como... Wow
Ella se quedó en silencio por unos momentos y luego se giró hacia mí para poder mirarme.
-Eres realmente linda cuando te pones asi de cursi y empiezas a babear por mí –Comento divertida, mientras rodeaba mi cuello con sus brazos.
-Va más allá de babear por ti y de observar discretamente tu trasero cuando no estas mirando –Respondí. –Tu belleza es solo un bonus. Si me fije en ti es por algo que está dentro tuyo. Admito que tus piernas y tus labios me encantan. Pero no se comparan con tu bondad y dulzura. Nada se compara con tu alma.
-Asi que miras mi trasero? –pregunto Rach.
-Todo lo que te dije y solo te quedas con eso? –Pregunte alzando una ceja. –No se puede ser cursi contigo. –Me queje infantilmente. Ella beso la comisura de mis labios.
-Es broma, Q. –Respondió ella riendo. –Se que soy perfecta tanto por dentro como por fuera. –Agrego en modo diva.
-Me parece que alguien se despertó con el ego muy alto. –Dije girándome y saliendo de la habitación.
Baje las escaleras, con una sonrisa plantada en mi rostro. Camine hasta la sala y observe a mi amiga latina, que aún estaba sentada, mirando televisión.
-Se te perdió algo? –Pregunto de forma seca. Le sonreí. Ella siempre iba a ser Santana.
-Nada, por el momento. –Respondí sentándome a su lado. –Britt aún sigue jugando con los patos?
-Si. Reagan dice que necesitan pasar tiempo juntas. –Dijo aun con la mirada perdida en la pantalla.
-Lo sé. Reagan es importante para ella. –Comente. –Britt sufría mucho por no poder estar cerca de ti.
-Sin embargo, ahora puedo tenerla cerca mío, Gracias a ti. –Dijo mirándome y regalándome una sonrisa genuina. –Crees que ella me ve como el amor de su vida?
-Bromeas? –Pregunte irónicamente –Para ella eres su vida.
-Lo sé... –Dijo en un tono nervioso.
Fruncí el ceño. Ella no se comportaba así.
-Que va mal, Santana?
-Por qué crees que algo va mal?
-Sé que algo te pasa. –Respondí. –Puedes decirme. Lo que sea que pase, lo superaremos juntas.
Ella se quedó pensando por un momento y luego sonrió.
-Quiero casarme con Brittany. –Musito –Pero no sé cómo proponérselo. El romanticismo no es lo mío.
-En serio? –Pregunte sarcástica. –Sabes que ella espera una propuesta a tu manera. Ella ama tu forma de ser, aunque parezca inentendible para el resto del mundo.
-Crees que ella me dirá que si? –Cuestiono algo insegura. Porque si, Santana López, muy en el fondo tenia sentimientos.
-No –Respondí como si nada. Y ella frunció el ceño. –Ella te dirá "Tubbie me dijo que esto pasaría. Claro que sí, Patito" –Me burle.
San me miro enojada.
-Si dices algo sobre ese apodo, te juro que...
-Que iras a lo Lima Heights Adjacents contra mí. –Interrumpí. –Ya lo sabemos. Volvamos al punto. Te quieres casar con mi Britt. Todos sabemos que Britt dirá que sí. Hay algo más. Puedo sentirlo. –Dije mirándola fijamente. Sabía que Santana estaba ocultando algo.
-No es nada. –Respondió. –Solo son estúpidas inseguridades.
-Santana, somos pocos y nos conocemos mucho. –La apunte con un dedo.
-Quiero que seas la madrina.
-Te hubiese golpeado si no me lo hubieses pedido. –Dije riendo. –Claro que si.
Nos quedamos un rato en silencio, mirando hacia la pantalla.
-Como estas tu? Como van las cosas con mi Hobbit? –Pregunto.
-Fantásticas. Estamos en un buen momento. –Respondí con una sonrisa genuina.
-Ya tuvieron sexo? –Cuestiono nuevamente, con picardía.
-Aunque no es algo que te importe, aun no. –Levante los hombros y suspire. –Quiero hacer algo especial para ella.
-Por favor! –Exclamo Santana. –Tendrá sexo con Quinn Fabray. Eso ya es especial. –Agrego chocando su mano conmigo.
Ambas reímos y seguimos pasando un buen rato, hablando sobre el futuro casamiento Brittana.
-Nos quedan solo 5 días aquí. –Comento Santana durante la cena. –Creo que deberíamos hacer algo divertido.
-Que tienes en mente? –Pregunto Reagan interesada.
-Quieren ir a tomar algo? –Pregunto –Cuando visitamos el pueblo me fije que había un bar bastante interesante. Con mesas de billar. –Dijo con una sonrisa.
-Me gusta. –Dijo Reag. –Me apunto.
-Yo también. –Dijo Britt.
-Que me dicen ustedes? –Pregunto San alzando una ceja. Yo mire a Rachel.
-No lo se... –Respondió mi morena algo contrariada. –No tengo ganas.
-Si Rachel no va, yo tampoco. –Respondí.
-Eso es obvio. –Dijo Santana con una sonrisa burlona. –Supongo que ya encontraran algo para entretenerse. –Nos giño un ojo.
-Saben que parecen tres idiotas intentando ocultar verdades. –Dijo Reagan, divertida. –Santana y la palabra Sutileza no van de la mano. Si quieren la casa para ustedes solas, solo tenían que decirlo. –Agrego levantando los hombros.
-Genial –Dije levantándome. –Laven los platos y cierren bien cuando salgan. –Emprendiendo camino hacia mi habitación.
-Nos estas echando? –Pregunto Santana indignada.
Levante ambas cejas.
-Sí. –Y continúe con mi camino, mientras era seguida por Rachel.
-Creo que fuiste algo cruel –Dijo soltando una risita.
-Lo sé. –Respondí. –Sin embargo, sé que fui cruel por una buena causa. –Musite mientras abría la puerta de mi habitación.
-Que causa? –Pregunto coqueta. Nos adentramos al cuarto
-Ya lo sabrás, Amor. –Respondí mientras la tomaba de la cintura y luego la besaba apasionadamente, Mientras que con delicadeza caíamos sobre la cama.
