Eh, ¡hola!
¡Felices Fiestas!
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Capítulo 26: Aguas Termales.
El silencio era incómodo, demasiado incómodo. Kishasa y Naruto se detuvieron a unos cuatro metros de sus antiguos oponentes. Kish intentaba sonreír, Naruto no tenía alguna expresión en el rostro, Sasuke se notaba muy molesto por haber dejado ir a su hermano, Hinata les veía con alivio, Suigetsu tomó de su bote algo de agua mirando a todos. La situación era muy tensa.
-Hmm – Kakashi se rascó la nuca sin saber que decir.
-Nee, Naruto-nii, este silencio es muy incómodo, no me agrada como nos ven – Kishasa tenía una gota de sudor en la nuca. Al parecer sería más complicado de lo esperado.
-Por eso te dije que no me agradaba nada esta idea – Naruto apretó su mano, ocultando sus nervios.
-Mmm, bueno, ya que. Mi energía se está recuperando, así que, si no te sientes a gusto podremos irnos en un rato – le sonrió la pequeña. Eso no iba con el plan, pero conocía a Naruto.
-Hmp, tú ya prometiste algo y además es la orden de Pain – Naruto frunció el entrecejo.
-Ah, cierto, bueno, ya veremos qué pasa – Kish volvió a sonreírle. La psicología inversa funcionaba bastante bien con él…al menos por ahora.
-C-creo que lo mejor es irnos ya – habló Hinata con timidez. Naruto y la jovencita le vieron, cohibiéndola. Uzumaki no pudo evitar esbozar una media sonrisa de arrogancia, su mirada seguía teniendo el mismo efecto en la chica. Sintió un leve apretón en su mano, demonios, ella le había escuchado. Controló el rubor en sus mejillas.
-No, primero debo hablar con mi hermano y éstos, aparte de llevarme a la aldea a toda esa bola de inútiles – el Raikage señaló a los morenos y luego a los ninja lastimados.
-De acuerdo, esperaremos – anunció Hatake.
-¿Esperar? – Kish alzó una ceja, luego se encogió de hombros, – bueno, si es lo que quieren – ella y Naruto caminaron unos metros y se sentaron en unas rocas cercanas al agua. Estaban cansados. Demasiadas cosas por procesar, demasiada preparación mental por lograr.
-No intenten escapar – el kage les vio con algo de rencor mientras se alejaba un poco en compañía de sus subordinados. No confiaba en ellos.
-No se preocupe, no escaparemos – sonrió la niña mientras Naruto le extendía una barra de chocolate recién sacada de su bolsa ninja – gracias – sonrió al rubio. Él asintió sin mirarla.
¿Ahora qué?
-Vigílenlos – ordenó el moreno.
-Claro, no se preocupe – asintió Kakashi, dirigiéndoles una mirada a Sasuke y Sakura, señalando que fuesen a ver a los dos "criminales", ellos asintieron y se acercaron con cautela, Sakura intentaba sonreír y Sasuke miraba con enfado a la menor.
-Hola – saludó la pelirrosa; Naruto le vio de reojo sin mucho interés, Kishasa vio a ambos jóvenes de Konoha con la barra de chocolate en su boca.
-¿Ahora si saludas con amabilidad? – preguntó mordiendo el chocolate y sacándose el resto de la boca – ¿no me vas a golpear? – sonrió burlona, un pequeño tic apareció en la frente de la ojijade.
-¿Por, por qué haría eso? – intentaba parecer amable. Control, control, necesitaba control sobre si misma.
-No lo sé, parecías muy molesta cuando revelé que no habías besado a alguien – se encogió de hombros la pequeña comiéndose el resto de la golosina, Sakura se sonrojó al recordar eso. Golpe bajo.
-Yo, yo… – ante el nerviosismo de la chica Naruto esbozó una sonrisa, evitando reírse a lo grande, desafortunadamente les había aprendido a los Akatsuki el reírse de los demás, aunque no siempre lo hacía, pero le era gracioso ver a la incontenible Sakura siendo sometida a la vergüenza por su compañera: una niñita tres años menor que ella.
-Kish – la chica vio a su compañero – no juegues con Sakurita, ¿no ves que no puede defenderse ante un tema del que no conoce algo? – el asombro de la chica al ver que le defendía y se burlaba de ella a la vez fue bastante, Kishasa soltó una leve risilla, le divertía cuando Naruto intentaba ser tan cínico como casi todos sus maestros. Él también podía manejar diferentes máscaras.
-Je, muy cierto – ella vio a Haruno – perdona, cosa rosa.
-¿Cosa rosa? – Otro tic nervioso, el control escapaba de su manos, – escúchame, mocosa, tengo nombre al igual que tú.
-Lo sé.
-Qué bueno, porque si me sigues tratando mal…
-¿Qué? – La niña se puso en pie y le vio de manera retadora – ¿Qué harás? ¿Me vas a pegar? Si haces eso estarías violando un punto del trato y Naruto-nii y yo nos marcharíamos después de matarte – sonrió con malicia.
-Tú… – Sakura apretaba sus puños, maldita mocosa engreída.
-¿Y bien? ¿Qué harás? – Sakura alzó su mano, Kish estaba lista para esquivar un golpe y Naruto sonrió, si ella le pegaba se irían y no tendría que soportar aquello, los ninja que apreciaban la escena se preocuparon, conociendo a Sakura seguro que…
-Bien, puedes llamarme como quieras – puso su mano en la cabeza de la niña, de forma "amistosa" – lo soportaré porque no quiero que Naruto se vaya – sonrió forzadamente. Kishasa sonrió maliciosa.
-Ok, está bien que no te importe, pero… – cambió su tono a uno más serio –…deja de tocarme o te juro que perderás ese brazo de un solo movimiento – señaló con una mirada amenazante, Sakura se estremeció y apartó su mano de inmediato, pegándola a su cuerpo. Gaara esbozó una media sonrisa ante la osadía de la niña. La sorpresa se hizo presente de nuevo al escuchar como Naruto soltaba una sonora y alegremente sádica carcajada.
-Jajajajaja, oh, Kish, tú siempre tan graciosa – se puso en pie y le revolvió sus cobrizos cabellos, despeinándola otro poco. Alejando la sensación de la mano de otra persona sobre su cabeza.
-¿Por qué es gracioso? – le vio con un puchero por alborotarle más su ya despeinado cabello.
-Porque, conociéndote, no solo le arrancarías el brazo a Sakura – sonrió malicioso, ella también le sonrió de igual manera. Un juego interesante.
-Cierto, primero le cortaría las venas y arterias, luego le arrancaría los dedos uno a uno lenta y tortuosamente y, finalmente, si sobrevive al sangrado y al dolor, se lo arrancaría – contó con sus dedos el proceso.
-Ja, por eso te dije que no creía en nada que sólo le arrancarías el brazo – Sakura estaba boquiabierta, como Hinata, Sasuke y muchos otros ante las palabras del rubio, ¡estaba alentando a la niña a hacerles daño! – como sea, lo que les hagas o no es su problema, no el mío – soltó los cobrizos cabellos y se quitó la camisa.
-¿Cuántas veces te he de decir que no hagas eso frente a mí? – se cruzó de brazos haciendo un puchero.
-¿Importa? – él se encogió de hombros inclinándose sobre la superficie rocosa hasta hundir sus manos en el agua y comenzar a lavarse el rostro y el torso; Hinata se sonrojó, y no era para menos: Naruto había adquirido un escultural cuerpo con los constantes y rigurosos entrenamientos de Akatsuki.
-Mmm, supongo que no – se encogió de hombros mientras se soltaba el cabello, de verdad no importaba, ya había visto bastante más de Naruto, – tsk, odio que mi cabello sea rebelde y termine enredado.
-Las cosas se parecen a sus dueños – dijo Suigetsu en un susurro.
-¡Te escuché, espadachín! – Advirtió ella, haciendo palidecer al albino – hm, como sea – miró de nuevo a su compañero inclinándose ella también y sumergiendo toda su cabeza en el agua, para luego salir – ah, esta agua está deliciosa, hace algo de calor a pesar de ser como las seis de la tarde – murmuró viendo a su compañero.
-Hmp – fue la respuesta del chico. Los dos eran observados atentamente por todos mientras se limpiaban todo rastro de tierra y sangre, o al menos todo lo que podían. Kish se había arrodillado con un pañuelo en mano y le limpiaba con esmero la cara, los brazos y el torso a Naruto, quien se dejaba hacer sin chistar. Le agradaba ser mimado por ella, lo aprovecharía antes de que recordara que tenían asuntos pendientes.
-Nee, Naruto-kun, ¿crees que mis senpais se enfaden porque pase tanto tiempo fuera de casa? – se sentó al borde de las rocas al finalizar su tarea, quitándose sus zapatos ninja metió los pies al agua; Naruto se tumbó a su lado viendo el cielo.
-Ja, conociéndoles, no dudo en que me quieran matar cuando regresemos – cerró los ojos y puso sus manos detrás de su nuca, dispuesto a dormitar un rato. Kishasa alzó una ceja por un segundo.
"Regresemos." Él no parecía dispuesto a ceder ante la tentación de volver para siempre a su aldea. ¿Ya era por completo leal a Akatsuki? Rió para ocultar sus cavilaciones:
-Jajajaja, cierto, pero no te preocupes, evitaré que te lastimen, o al menos que te maten – le sonrió y en los labios del moreno asomó una sonrisa sincera de diversión.
-Tal parece que, que con ella vuelve a ser un poco Naruto – sonrió Hinata al verles conversar amenamente.
-Sí – Kakashi les miraba pensativo. Esa relación cercana sería un obstáculo más a superar para convencerle de regresar definitivamente.
Luego de un rato:
-Bien, hemos vuelto – el Raikage hizo acto de aparición, seguido de Bee, Omoi y Karui ya cargados con sus respectivos equipajes para el viaje, pues mientras los Akatsuki se despedían los kage y Kakashi habían acordado que se marcharían ese mismo día. Entre más pronto empezaran con ese trato más pronto terminaría.
-¿Eh? – Kish dejó de jugar con el agua, Naruto se incorporó, viendo a los de la Nube.
-Hatake Kakashi, te hago responsable de lo que le pase a mi hermano en sus "vacaciones" – vio con cautela a los de Akatsuki – tú, mocosa – señaló a Kishasa con la mirada.
-¿Si? – le sonrió mientras se ponía sus sandalias ninja.
-Si le haces algo a mi hermano menor, juro que los perseguiré y cazare a cada uno de ustedes los Akatsuki – amenazó.
-De acuerdo, pero no se preocupe, Raikage tontito, no le haré algo malo a Bee-sama – sonrió.
-Hmp, eso espero por su bien – el kage miró a sus subordinados – Karui, Omoi, también a ustedes los responsabilizo de lo que le pase a mi hermano – los morenos tragaron grueso y sonrieron forzadamente.
-No-no se preocupe, Raikage-dono, le cuidaremos muy bien – aseguraron. Sus vidas pendían de un hilo. Tendrían que ser muy cuidadosos y no despegar la mirada del jinchuuriki.
-Ok, Bee – los hermanos se miraron – cuídate y más te vale volver con vida, ¿entiendes?
-Si brother, lo entiendo, lo comprendo, yo vivo vuelvo – rapeó el sujeto.
-Bueno, entonces ya se pueden marchar, cualquier anomalía me la informan, ¿entienden?
-Claro, no se preocupe, le mandaré mensajes cada día sobre lo que pase – aseguró Kakashi.
-Mh, pueden irse, yo me regreso a la aldea – el hombre comenzó a subir la colina rocosa. No había otra opción. Estaba salvando a su aldea y, posiblemente, el que visitaran Konoha les traería algo a favor.
-Bueno, es hora de irnos, Naruto – vieron al rubio – por favor – indicó con su mano el camino, Naruto bufó pero se levantó, se puso su camisa y fue por Kishasa, ella le dio la mano y se paró. Comenzaron a andar siendo observados por A desde lo alto de la colina.
-Suerte, hermano – susurró antes de perder a todos de vista.
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-Aaah – Kishasa llamó la atención – Hatake Kakashi, tengo una pregunta – el hombre la vio de reojo.
-Dime.
-¿Por qué no nos quedamos esta noche en Kumogakure? Es bastante tarde y ustedes están cansados por la pelea, según sé era mejor quedarnos a descansar un rato – Naruto asintió en su mente a esa idea. Él pensaba que se quedarían en Kumo al menos esa noche, con suerte algún incidente se presentaba y ellos se marchaban antes de siquiera pisar Konoha.
-Sí, pero tenemos un tiempo límite para llevar de vuelta a Naruto.
-¿Cuánto tiempo les dieron?
-Nos quedan cuatro días para llevarle, es el tiempo justo para llegar a Konoha si corremos – recordó todo el camino que tenían que recorrer.
-Ah, eso es bastante tiempo – ella caminaba detrás de él, a su lado iba Naruto y, al lado de ambos, iban Sakura, Sasuke, Neji y Tenten, detrás iban Omoi y Karui, el resto iba delante.
-¿Bastante tiempo? ¿Sabes lo que tardamos en hallarles? – Temari le vio de reojo.
-Bueno, eso se debió a que no cuentan con mi jutsu pero, supongo que podría llevarles a todos hasta Konoha en poco tiempo – dijo con simpleza – así apresuraríamos las cosas.
-Cierto, tengo curiosidad, ¿cómo funciona esa técnica? – Gai le vio curioso, ella sonrió.
-Asunto confidencial de Akatsuki – una gota resbaló por la sien de algunos – y, ¿qué dicen? ¿Les ahorro unas horas de viaje? – se detuvieron y le vieron, mantenía las manos en la cintura, otorgándole un aire de seguridad.
Naruto mordió su lengua, por él bien podrían tardar meses en regresar a la aldea de la Hoja.
-¿Cómo podemos confiar en que nos llevaras en dirección a Konoha y no a Akatsuki? – interrogó Sai.
-Pues, solo confíen – se encogió de hombros, miró de reojo a Naruto, este colocó su mano en el hombro de ella. Ya lo había decidido.
-Confiar en el enemigo, si como no – Kankurou ironizó.
-No tienen opción – Kishasa creó algunos sellos con rapidez, al instante todos comenzaron a desvanecerse.
-¡¿Qué diablos…?! – Karui no pudo terminar su frase, pues aparecieron en otro sitio.
-¿Dónde estamos? – Hinata miraba a su alrededor dudosa: el panorama había cambiado, estaban al borde de una colina.
-No pude transportarnos muy lejos, ya que estoy cansada y somos muchos, así que nos traje a un pobladito que queda de paso – la niña sonrió y señaló el pequeño lugar – aquí podremos pasar la noche y descansar a gusto – Kakashi vio el sitio y se sorprendió, estaban en un poblado al que les habría tomado unas ocho horas llegar.
-Bueno, parece que si vamos en la dirección correcta – habló el ninja que copia.
-¿Seguro, Kakashi-sensei? – Lee no podía creerlo.
-Sí – vieron a la niña sonriente.
-Se los dije, solo tenían que confiar, ahora, ¿por qué no vamos a buscar un sitio donde nos podamos hospedar? – Hatake asintió.
-Vamos – la niña dio un paso pero todo se movió a su alrededor, Naruto le sujetó a tiempo para que no cayera.
-¡Kish! – Hinata y el resto vieron a Naruto sosteniendo a su compañera con un destello de preocupación asomándose en sus azulinos ojos.
-Ah, lo siento, pero creo que estoy más cansada de lo que pensaba – el rubio suspiró. Era tal como pensaba.
-Por eso te dije que no era buena idea hacer esto, no importase que yo te iba a dar algo de chakra – ¿él dijo eso? ¿Cuándo? ¿Mientras esperaban a los de Kumo? ¿Mientras caminaban? ¿Cuándo?
-Perdona, pero Sasori-senpai me contagió un poco su impaciencia – sonrió ya sosteniéndose ella sola.
-Ah – Naruto cerró los ojos, dejando salir su suspiro, y caminó hasta arrodillarse delante de ella, ofreciéndole su espalda – anda, sube – la menor no se resistió, estaba consiente de cuanto chakra había gastado, si continuaba exigiéndose el andar podría ser malo, en especial porque…
Deshizo las ideas.
-Está bien – ella trepó a la espalda de su amigo, Naruto se incorporó, tambaleando un poco – oye, tú también has gastado mucho chakra – apuntó ella. Naruto se mantuvo firme, evitando que ella buscara pretextos para hacer las cosas a su manera.
-No te preocupes, aguantaré cargarte hasta dónde quieres – sonrió echando a caminar. No tardarían mucho.
-¿Hasta dónde quiere? – Sasuke alzó una ceja mientras veía a su amigo pasar al lado de todos con la mujercita a cuestas, bajando la colina.
-Sigámoslos – ordenó Gaara y ellos también comenzaron a andar. Momentos después se detenían frente a un local que ponía el letrero de "Posada" y abajo decía "aguas termales".
-¿Aguas termales? – Tenten preguntó.
-Sip – Kish bajó de la espalda de Naruto y les vio – hoy pagaré una habitación en esta posada con aguas termales, nos vendrá bien a Naruto-kun y a mí para reponer energías – sonrió.
-Este, pues, me parece bien pero…– Gai miraba a Kakashi.
-Miren, la última vez que vine con Sasori-sempai la habitación más grande era para ocho personas y solo costaba $12500 yenes por noche, pagaré esa habitación y nos hospedaremos en ella Naruto-nii, Killer Bee, cinco de ustedes y yo; si no pueden pagar el hospedaje aquí simplemente busquen otro lugar y ya – se encogió de hombros al tiempo que entraba al local seguida de Naruto.
-¿Qué hacemos? – Ino les miró interrogante.
-No nos queda de otra más que entrar – suspiró Kakashi, esa niña se manejaba sola, – nos dividiremos en varias habitaciones y compartiremos el gasto – los chicos asintieron. Kish salió de nuevo.
-Oh, se me olvidaba, aquí no aceptan mascotas – señaló a Akamaru.
-¡¿Qué?! – Kiba lucía molesto.
-Tran-tranquilo, Kiba-kun – calmó Hinata.
-Kiba, transforma a Akamaru con ayuda de tu jutsu estilo bestia – dijo Shino, Kiba hizo lo que le pidieron a regañadientes, luego de decirle a Akamaru ya transformado que se portara como un humano, entraron. Los dos de Akatsuki estaban en el recibidor hablando con la encargada.
-¿Ya no son aguas termales mixtas? – la pequeña lucía confundida.
-No, disculpe. Cambiamos la política el mes pasado.
-Mmm, pero, ¿puede hacer una excepción por mí? – Kish sonrió de manera adorable y convincente, la mujer, algo mayor, también sonrió. Naruto cruzó sus brazos, su habilidad para convencer a otros de cumplir con sus caprichos cuando entraba en modo "adorable" era de temer.
-Supongo que sí, si pagas otro poco – concedió la señora, ¿qué daño podría haber?
-El dinero no es problema, le daré $16000 yenes – la chica sacó de su bolso ninja un monedero y pagó la cantidad en efectivo, sorprendiendo a todos por lo fácil que se desprendía de esa suma de dinero.
Nota mental: Kakuzu seguro se molestaría por eso y Naruto debería pagarlo, ¿cuánto le quedaba de sus ahorros? Esperaba que lo suficiente.
-Muy bien, en ese caso, aquí está la llave de su habitación, serán los únicos huéspedes junto con ellos si no llegan más personas – la mujer vio a los ninja, Kish les miró de reojo y asintió.
-Gracias – Naruto tomó la llave e hizo una reverencia a la mujer. Kakashi se acercó al recibidor y comenzó a pedir el resto de las habitaciones mientras los ninja sacaban el dinero.
-Killer Bee-sama, usted y sus dos pupilos se quedarán con Naruto y conmigo, junto con…– recorrió con la mirada a los de Konoha y Suna – Hatake Kakashi, Hyuuga Neji y Nara Shikamaru – señaló a los nombrados mientras caminaba – bien, vamos – caminó seguida de Naruto rumbo a la habitación. Ellos les siguieron. Al entrar se encontraron con una recamara bastante amplia y limpia, con un balcón que daba a las afueras de la ciudad y el cielo estrellado, las cobijas estaban acomodadas al lado.
De pronto Kishasa se giró encarando a Naruto:
-Oye, Naruto-kun, ¿y la mochila? – Ante la repentina pregunta la frente de Naruto se puso azul – la hemos olvidado, de nuevo – hubo un suspiro por parte de ambos – bueno, al menos esta vez le he puesto un sello – en menos de tres segundos ella ya había invocado su equipaje.
-Que bien, no pensaba regresar por ella – murmuró el rubio al tiempo que los de Konoha y Kumo dejaban sus cosas en diferentes lugares, Kish y Naruto se instalaron en una esquina.
-¿Qué harías sin mí? – sonrió triunfal la menor.
-Hmp – Naruto sonrió de medio lado, pelearía un poco, – seguro no me metería en tantos problemas – Kish le sacó la lengua con gesto infantil y él soltó una risilla. Había ganado un punto.
-Bueno, ahí se ven, me voy a las aguas termales – Karui salió del cuarto seguida de reojo por los Akatsuki.
-También me marcho – Neji igual se fue.
-¡Yo voy, yo voy, a bañarme hoy! – Killer Bee salió.
-Em, yo… – Omoi se quedó indeciso.
-Omoi, ¿cierto? – Kakashi le vio, el moreno asintió con la cabeza – te encargo que les vigiles, también voy a las aguas termales – sin más Hatake desapareció, dejando a los últimos tres dentro de la habitación. Era momento de ponerlos a prueba.
-¿Ah? – Omoi comenzó a sudar - ¿Cómo es que me metí en esto? ¿A quién se le ocurre dejarme solo con ellos? Seguro me matarán y luego escaparán llevándose a Bee-sensei con ellos y…
-Oye, ¿ya vamos nosotros también a bañarnos? – Kish le miró con una sonrisa y Omoi asintió, sin dejar de sudar del miedo, – pues vamos – salieron del cuarto y llegaron a la sección donde las aguas termales se dividían para los hombres y las mujeres.
Naruto entró un momento al de los hombres seguido de Omoi, ambos se desvistieron y se echaron agua encima para quitarse el polvo y la suciedad; cuando terminaron Omoi comenzó a ir donde los demás pero, al ver que Naruto, con una toalla atada a la cintura, tomaba otra en la mano y salía él le siguió.
-Te tardaste un poco – Kishasa continuaba fuera del baño de chicas y con la ropa puesta.
-Hmp, terminemos con esto de una buena vez – ella asintió y vio a Omoi.
-Espera aquí un momento – Omoi solo atinó a asentir y sorprenderse al ver que la niña se metía en el baño de mujeres…seguida por Naruto.
El grito en el sitio no se hizo esperar.
-¡KYAAA! – Omoi, por inercia, corrió adentrándose en ese baño también – ¡¿Qué diablos hacen aquí ustedes?! – las mejillas de Omoi se tiñeron de un intenso carmesí al ver a las jóvenes konoichi metidas en el agua e intentando taparse con sus brazos sus pechos.
-Yo…yo…
-¡Mierda! ¡Salgan inmediatamente! – Karui llamó su atención viendo hacia ella, grave error, recibió un golpe con un jabón en la cara.
-Ay.
-¡Sal, Omoi!
-Él no puede irse, Hatake Kakashi le ha encargado vigilarnos a Naruto-kun y a mi – Omoi vio a la niña, se estaba desvistiendo y Naruto permanecía a su lado con los ojos cerrados pacíficamente, como si no le afectara en lo más mínimo estar rodeado por hermosas mujeres desnudas.
Lo cual no era así, pero no le daría el gusto a su amiga de molestarlo con ello después.
-Entiendo eso, ¿pero porque tienen que entrar ellos aquí? – Sakura intentaba calmarse.
-Una regla de Akatsuki con respecto a mi es que, si se va a las aguas termales, tengo que estar en el mismo sitio que los que me acompañan. Omoi-san, por favor cierra los ojos – el moreno, ni tardo ni perezoso los cerró con fuerza, reforzando su momentánea ceguera colocando una mano delante de sus ojos – gracias – ella terminó de quitarse todo, se echó algo de agua encima y comenzó a enjabonarse.
-¿Qué tiene que ver la regla esa con que Naruto y el de Kumo estén aquí dentro? – Karin no les golpeaba solo porque no quería que le viesen desnuda.
-Pues, digamos que yo no me puedo bañar en las aguas termales sin alguien de Akatsuki cerca, y él único que está cerca es Naruto-nii así que…
-Naruto, ¿se quedará a darse un baño con nosotras? – Temari había logrado alcanzar una toalla y cubrirse.
-No, por supuesto que no. Sólo está aquí hasta que me termine de limpiar la suciedad – ya había terminado de tallarse el cuerpo y ahora se enjabonaba el cabello.
-¿Lu-luego se-se irán? – Hinata estaba muy roja, el solo hecho de pensar que Naruto le viese desnuda le hacía sentir mareada. Era demasiado para su corazón.
-Ajá, disfrutaré de las aguas termales en el baño de los chicos – contestó la menor con simpleza vaciándose agua encima para quitarse el jabón del cuerpo y el cabello.
-¡¿Qué?! – nuevo grito por parte de las chicas y Omoi. Tenía que estar bromeando.
-Sí, es preferible que yo vaya ahí a que nos quedemos Naruto-nii, Omoi-san y yo aquí – la niña tomó la toalla que Naruto había jalado y se la enrolló alrededor del cuerpo – bueno, ya acabé, vamos – Naruto abrió los ojos, viendo a su compañera y a ninguna más, asintió. No es que le maravillase la idea de que los hombres viesen a la niña, pero lo prefería a quedarse en un baño rodeado de chicas desnudas, además Kish le había prometido no quitarse la toalla del cuerpo. Comenzaron a salir, Kish tomó de la mano a Omoi y le jaló – vamos, Omoi-san.
-S-sí – el peliblanco chocó contra la pared de madera antes de poder salir y abrir los ojos – eso ha sido peligroso, creí que Karui me mataría – suspiró el chico sacándole una risilla a Kish.
-Ajá, no creas que no me di cuenta de lo que realmente pensabas hacer – el joven de Kumo se sonrojó, si ella insinuaba lo que él creía que insinuaba estaba frito.
-No, no lo digas.
-No lo haré – le sonrió, Naruto se detuvo a la entrada del baño de hombres y se giró hacia su compañera. Respiró profundo, preparándose para muchas cosas.
Estaría muerto cuando se enteraran de los acontecimientos. Ahora sí estaría muerto…o al menos en cama por unos meses.
-Ya sabes las reglas de que te permita hacer esto.
-Sí, no quitarme la toalla y salir cuando tú me lo digas – recordó la mujercita.
-Perfecto – Naruto tomó la cantidad exacta de toallas que necesitaría para cada ninja y entró, seguido por Omoi y Kish.
-Vaya, hasta que se dignan en aparecer – se burló Kiba, los hombres tenían los ojos cerrados, por eso no se percataron de la presencia de la niña, además de estar demasiado relajados, solo Suigetsu se encontraba nadando de un lado a otro.
-Hmp – Naruto les arrojó una toalla a cada uno, provocando que le viesen.
-¡Oye! – Al ver que no venía solo con Omoi algunos se sonrojaron – ¿Qué-que hace ella aquí? – Suigetsu se cubrió por instinto.
-Se dará un baño en las termas aquí – Naruto entro al agua y le dio la mano para ayudarla y que no cayera – así que cúbranse – Kakashi ocultó un suspiro, así que habpia escuchado bien hace poco. Que extraña forma de actuar.
-¿Qué? ¿Por qué? ¡Para eso está en baño de las chicas! ¡Que se vaya ahí! – recriminó Inuzuka.
-No puedo estar sola – Kishasa ya estaba dentro y caminaba hacia una orilla del baño siguiendo a Naruto.
-No estarías sola, están las demás chicas – señaló Kankurou, nervioso.
-Ellas no son de Akatsuki y, para mí y mis senpai, eso es estar sola – la menor se sentó al lado izquierdo de Naruto, quedando entre la pared de madera que dividía las secciones y el cuerpo del rubio, conservando un poco de espacio personal. Ella cerró los ojos.
Ah, relajante.
-Pero, este es el baño de hombres. Te-te regañaran por entrar aquí – Lee también se había cubierto, como todos.
-No, no lo harán, por eso he pagado un poco más – los ninja recordaron la escena de cuando entraron. Se dieron una bofetada mental, ¿cómo no lo vieron venir?
-Aun así, una dama no debería de ver a un hombre desnudo – dijo Maito con una sonrisa nerviosa, Kish le miró, poniéndole más nervioso.
-No sería la primera vez que veo a un hombre desnudo – se alzó de hombros, sonrojando a los chicos y a las chicas, que estaban del otro lado escuchando la conversación lo mejor que podían.
-¡¿Qué, que?! – Las chicas, Omoi, Kiba, Gaara y Kankurou abrieron mucho los ojos. Naruto se abstuvo de reírse de sus reacciones, eso no eran tan divertido si pensaba en los contras.
-Ya he visto a todos mis senpai varones desnudos, incluyendo a Naruto-nii, así que no le veo lo especial a ver a otros en las mismas condiciones – volvió a cerrar los ojos – todos los hombres son iguales por fuera, lo único que les diferencia un poco es su musculatura y…
-Kish, ¿recuerdas lo que Sasori te dijo sobre hablar de eso con otros? – Naruto también tenía los ojos cerrados, aunque no se notase a él también le incomodaba el tema de conversación que mantenían. Reiteraba su idea: nunca se acostumbraría a la forma despreocupada de ser de su amiga, vaya precio por vivir con casi puros hombres.
-Ah, sí, perdona – la menor se recargó en el hombro de su compañero, dispuesta a dormir un poco. Lo necesitaba.
-Hm – Naruto guardó silencio.
-¿Y no te apena que nosotros te veamos? – Sai lucía confundido, de lo que sabía sobre las chicas, a ellas no les gustaba que las viesen semi desnudas.
-No, ¿por qué habría de apenarme? – Le miró – no es como que tenga un cuerpo como el de Temari-san o el de Ino-san, mucho menos como el de Hinata-san ¿o sí? – Las chicas nombradas se sonrojaron, la joven pelinegra estaba a segundos de desmayarse; ese comentario era muy cierto, su cuerpo aún no se había desarrollado por completo, – además, sólo soy una "inocente niñita" según ustedes, ¿dónde está el problema de todo esto? – una gota de sudor resbaló por la nuca de algunos, otra cosa cierta pues varios lo habían pensado.
Naruto contuvo otra sonrisa. Los había dejado sin argumentos válidos.
-¿Entonces, te quedarás? – Shikamaru lo veía problemático.
-Sí, ¿algún problema? – les vio con malicia, dando a recordar el acuerdo.
-No, ninguno – contestó el flojo cerrando los ojos él también.
-Qué bueno – Kishasa se abrazó al dorso de Uzumaki, este le pasó su brazo izquierdo por los hombros, abrazándola, – ahora, si ya no tiene más objeciones o preguntas tontas, me gustaría relajarme un rato – suspiró cerrando otra vez los ojos. Nadie volvió a molestarla, aunque Sasuke no aseguraba reprimirse por mucho más tiempo las ganas de preguntar acerca de Itachi.
-Kish – Naruto le llamó pasado un largo tiempo, todos continuaban dentro del agua relajándose como mejor podían teniendo en cuenta que una chica estaba ahí.
-Mh, ya sé – ella abrió sus ojos y le sonrió, separándose de él y metiéndose al agua por completo, Naruto hizo lo mismo y ambos salieron unos segundos después a la superficie – vamos – de nuevo ella se hundió en el agua, Naruto se puso de pie y comenzó a andar para salir, a un tramo de llegar al final se detuvo y vieron a la menor sacar de nuevo la cabeza del agua, cerca de Neji, le sonrió al Hyuuga y luego vio a Omoi – nee, Omoi-san, vamos a cenar.
-¿Eh? – el moreno les vio, Naruto ya estaba fuera del agua, Kishasa se puso en pie, sosteniendo con su mano derecha la tolla pegada a su cuerpo, haciendo sonrojar a Gaara y Omoi, quienes desviaron la mirada de inmediato; Naruto le dio la mano y ella salió por completo del agua.
-Vamos, apúrate, Naruto-nii y yo tenemos hambre; anda, que no podemos ir si no nos vigilas – sonrió, el moreno asintió y les siguió, mirando el suelo, – gracias – Naruto le había dado una bata y se la había puesto, quitándole la toalla mojada y arrojándola al suelo – bueno, nos vamos al comedor, nos vemos ahí – se despidió cuando Naruto y Omoi ya tuvieron puestas sus respectivas batas. Los tres salieron.
-Ah, ya se fue – Kiba suspiró y se quitó la toalla de la cintura – ahora si podré disfrutar como se debe el estar aquí – Hatake tomó una toalla seca y él también salió del agua. Parece que por el momento las cosas iban bien.
-Voy a seguirles, nos vemos – él también se fue. Sin decir una palabra, Sasuke salió igualmente y les siguió.
-Menudo problema es tener a una chica aquí dentro – Shikamaru puso sus brazos sobre la superficie rocosa del lugar.
-Si pero, al menos, ha servido para estar en paz – dijo Shino, Nara asintió.
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-Jajajaja, ya basta, Naruto-kun, si sigues pensando eso no podré comer de la risa – Kish se sostenía el estómago, había soltado los palillos con los que sostenía un trozo de carne de res luego de un rato en silencio en el comedor. Todos miraron en la dirección en la que ellos estaban sentados. Uzumaki sonreía de medio lado.
-Nadie te ha dicho que hurgues en mi mente – recordó comiendo un poco de arroz.
-Je, creo que no, pero fue gracioso – le sonrió retomando su comida.
-Hmp.
-Em, disculpen pero…
-¿Si, Omoi-san? – los de Akatsuki estaban sentados en la misma mesita que Omoi, Kakashi, Sakura y Sasuke.
-¿A qué se refiere él con lo de hurgar en su mente? – señaló a Naruto.
-Ah, es eso – la chiquilla tomó un sorbo del té que había pedido – creo que es más que obvio que se refiere al hecho de que yo pueda leerle la mente – sonrió con inocencia, Naruto continuaba comiendo.
-¿Leer la mente? – Kakashi le vio interrogante.
-Ah, supongo que podría hacer una excepción a mis propias reglas y decirles algo – se encogió de hombros, de todas formas rompería esas reglas tarde o temprano, – yo puedo leer la mente de las personas que me rodean, claro que uso chakra al hacerlo, pero es mínimo ya que nací con esa habilidad – explicó dando una sonrisa inocente.
-¿Por eso es que lograste saber todo sobre nosotros con solo vernos? – Sakura sentía sus manos sudar.
-Sí y no, fue por muchas razones más, pero supongo que esa fue la más fuerte – miró las zanahorias partidas en rodajas antes de comer una. No parecía darse cuenta de que aquella revelación los ponía más alerta.
Naruto meneó la cabeza de un lado a otro.
-Eso es peligroso – Kakashi ya no sabía si era tan buena idea llevarles con ellos. ¿Su promesa sería suficiente? Ahora las cosas ya no iban tan bien.
-Ja, no creo que puedas leer la mente en serio – de nuevo Kiba molestaba a la niña.
-¿Quieres que apostemos? – una sonrisa maliciosa por parte de ambos Akatsuki.
-¿Apostar?
-Claro, ¿o tienes miedo?
-¿Miedo yo? ¡Jamás! ¡Apostemos! – Kiba estaba entusiasmado.
-Bien, tú pensarás un numero cualquiera y yo lo adivinaré, si acierto serás mi esclavo por una semana y harás lo que yo diga sin chistar; si no acierto, yo haré lo miso, ¿vale? – Kiba tragó su comida y asintió – bien, piensa en tu número y díselo a Shino-san – Kiba hizo lo que se le pidió.
-Listo – anuncio el Inuzuka, Naruto meneó la cabeza con desaprobación otra vez.
-Lo siento, Kiba, pero te has metido en un lío muy grande – hubo una sonrisa maliciosa de Kishasa ante los pensamientos de su compañero. Naruto estaba en lo correcto.
-Tu número es 12108 – dijo sin titubear haciendo palidecer a Kiba – ¿estoy en lo correcto? – vieron a Shino, Kiba implorando porque mintiera, pero no fue así.
-Correcto.
-Jeje, perfecto, ya sabré que hacer contigo por una semana – sonrió antes de continuar comiendo. Uzumaki llegó a sentir algo de pena por el chico. Muy mala idea apostar con su compañera, muy, muy mala idea.
-No-no es justo – un aura depresiva rodeó al joven Inuzuka – ¡Shino, debiste haber mentido! – le recriminó a su compañero.
-No podía hacerlo, porque si era cierto lo que ella decía entonces no hubiese tenido sentido – Shino no le prestó más atención y comió.
Hinata observó de reojo como Naruto tomaba la mano de Kishasa y le impedía seguir comiendo más cosas dulces, ella le hizo un puchero pero luego se rindió y comenzó a jugar con él; lo curioso era la forma en que Naruto le correspondía, con sonrisas y palabras gentiles, se notaba esa complicidad de amigos que tenían entre ellos.
Una punzada de dolor se instaló en su pecho.
-Ah… – la menor bostezó sobre la mesa – que cansada estoy, he usado mucho chakra hoy y en poco tiempo – se recostó sobre la mesa y cerró los ojos, Naruto terminó de beber su té y se levantó, cargando a Kishasa en brazos – ¿eh? – abrió los ojos cuando ya estuvo lejos del suelo.
-Es hora de que la niña duerma – un tono de broma y maduro a la vez que tomó por sorpresa a los chicos. Kish le sonrió cerrando los ojos y acurrucándose entre esos brazos, impregnándose de la calidez que su compañero emanaba.
-Por esta vez, estaré de acuerdo. Nee, Omoi-san, es mejor que nos sigas – dijo con los ojos cerrados, el moreno de Kumo sólo se terminó de un golpe su té y salió caminando tras ellos; el resto vio alejarse a las tres personas.
-Naruto, con ella sí parece él – suspiró Sakura cuando ellos desaparecieron de su vista.
-Hm – asintió Hinata sonriendo – incluso actúa de forma madura.
-Aprovechemos estos días al máximo y convenzamos a Naruto de que vuelva con nosotros, le daremos todo el cariño que ella le da – dijo una animosa Tenten.
-Sí – asintieron. Sin embargo, ese podía ser un gran reto. No sabían cuan fuerte era la conexión de esos dos.
-Naruto, te recuperaré, amigo – Sasuke se levantó y fue también tras esos tres.
Les quedaban unos largos y tediosos días por recorrer.
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Como son vacaciones, este capítulo viene acorde.
Disculpen si por ahí hay errores, no pude revisarlo dos veces. He estado ocupada con las fiestas y buscando tiempo para escribir por ratos.
Espero el capítulo fuese de su agrado porque, vaya, es uno de los más largos de esta historia.
Mañana espero traerles otro capítulo, si no puedo, haré una última actualización el 31, para terminar el año; creo que para entonces ya tengo "Ángel Guardián".
Gracias a todos por leer. Disfruten de las festividades.
P.D.: nadie adivino lo de la rima.
~o~o~o
AcidESP: podría ser lo de Itachi y Naruto. Gracias, ahora la escuela está en pausa, pero estas festividades consumen mucho tiempo.
OTAKUFire: Lo siento, no acertaste a la rima. Pues sí, regresa, ya veremos como se desarrolla todo. Gracias.
ichimaruuu: jajaja, las relaciones de todos los Akatsuki son un misterio que se irá resolviendo poco a poco. Por favor, continúa leyendo para saberlo.
