Hola a todos!

Les dejo el capi de ésta semana, deseando como siempre que les guste :)

Gracias por seguir la historia, y nos leemos la próxima semana!

Capítulo 26: Segundo acto.

¡Kakashi-Sensei!

Gritó en joven tutor para atraer su atención. En ese preciso momento Kenji deseó evaporarse en el aire.

Oh, pero si es Kakashi- exclamó Genma con desgano.

Konohamaru por su lado corrió a su encuentro para saludarle, mientras sus pupilos veían de lejos sin entender.

Me sorprende verlo aquí luego de tanto- dijo el joven solo por hacer plática.

Aunque era bien sabido que el mayor no tardaría demasiado en contestarle tajante para deslindarse, el Sensei primerizo se esforzaría por recibir más de dos diálogos de su parte; Más que un hola seco y un apresurado adiós.

No deberías, con más razón estoy aquí.

Bien. Hasta un simple jounin recién graduado como él podría distinguirlo a kilómetros de distancia; Y era extraordinario; toda una hazaña; un logro más para su libreta de retos; Que siendo tan distraído como era lo pudiera ver con tanta facilidad.

Si, veo que Tsunade-Sama ha sabido aprovechar muy bien su reconocimiento de la aldea- espetó con más seriedad.

Y mientras los Senseis charlaban un tanto retirados del resto, (solo lo suficiente para no ser escuchados); Los menores cuchicheaban sobre la situación.

Umm… ¿no les parece sospechoso ese sujeto?- proclamó Eivin con suspicacia, viendo al peligris.

Por el contrario. Se ve muy guay- profirió Yuriko con ojos brillosos, una sonrisa, y ligero rubor.

Sí, pero… ¿quién demonios es?- se rascó la mejilla con gesto confuso.

Tonto, fíjate bien. Trae la banda de Konoha, además del uniforme completo- obvió ella.

Ya lo sé, si no soy tan tonto. Me refiero a que no parece una persona común- explicó con seriedad impropia de él.

Umm, pues… - llevó un dedo al labio, señal de que lo meditaba- … de algo me suena, pero ahora mismo…

Su nombre completo es Hatake Kakashi- dijo Genma de pronto, entrando en la conversación.

¡Ahh!- pegaron un brinco ambos chicos.

¡No te aparezcas así de repente!- se quejó el compañero de Kenji.

Olvidé que estaba aquí- decía la pelinegra con la mano en el pecho, recuperándose del susto.

Es un ninja de élite, uno de los mejores jounins de la Aldea de la Hoja- reveló ignorando lo anterior- Sino es que el mejor- dijo para sí con rencor.

¡WOOW!- soltó Eivin, impresionado.

Si lo investigan creo que se darán una idea de qué clase de shinobi es- sugirió- El maldito está hasta en los libros de texto- recordó Genma con amargura.

Kenji hiso caso omiso a sus comentarios, estaba muy ocupado pensando como escapar como para escucharlos. Los mayores que ignoraban todo esto, seguían en su plática.

Pues en eso si tiene la razón, debe aceptarlo Sensei- concedió- Con todo usted debe ser el shinobi en nuestra aldea que más sabe de la Aldea de la Arena.

Tal vez, pero igualmente eso no significa que me ocupen de chaperón.

Jaja. La culpa es suya por aceptar el intercambio a Suna por cuatro años- se burló sin recato.

Esta vez Kakashi ya no contestó. Ignorando al parlanchín joven se aproximó a los infantes; Para cuando Kenji se percató ya estaba frente a ellos.

Hola- le dirigió claramente a Kenji.

Había algo muy perturbador en su mirada; Un algo que atemorizaba y tranquilizaba por igual; Un profundo sentir; Un debate mental de emociones contrarias. Y más por ello fue que, (con cierto esfuerzo), se mostró indiferente.

Exactamente; No solo no le contestó, ni siquiera se dignó en mirarle. Aún seguía cruzado de brazos, mirando las profundidades de la aldea, e ignorando a todo y todos. Era de esperarse que sus compañeros se minimizaran con la presencia del jounin, y que a la vez se confundieran por el poco interés mostrado por Kenji.

Ello no pasó desapercibido tampoco para Konohamaru, aunque tal vez si para Genma. Como sea la situación era tensa, nadie sabía que decir; El jounin de pañuelo en la cabeza parecía ser el único que no notó el desaire del que había sido víctima el hombre peligris, por lo que habló de lo más normal.

¿Nos vamos a quedar parados aquí todo el día?- denotó su fastidio y ansias por acabar con el recorrido.

Es verdad. Tenemos que irnos- acompletó el joven nieto del tercer Hokage- Nos vemos después Hatake-san.

Dicho eso se encaminó a lado de un apresurado Genma, que increíblemente seguía, a su vez, a un despreocupado Kenji; Yuriko y Eivin les dieron alcance después, todavía confundidos por la escena.

Kakashi le miró marcharse desde su sitio.

De acuerdo- vociferó para sí, con semblante confiado pero extremadamente serio.

…..

Mientras…

La torre Hokage últimamente permanecía inundada de un silencio extraordinario, eso si tomamos en cuenta que prácticamente todo lo que iba del día era el sitio más frecuentado por los aldeanos; Más incluso que el mercado. Es por ello, que justo ahora podía relajarse un poco y disfrutar de la momentánea calma, pues fuera cual fuera la razón de tal desolación en el lugar, lo tenía que aprovechar.

O eso hacía mientras ordenaba un poco el escritorio de la Hokage, que para variar casi nunca se distinguía entre tanto papel arrumbado por aquí y por allá. También se preguntó, si al cambiar de Hokage mejoraría el aspecto de la apreciable oficina; Su respuesta nada alentadora llegó con la imagen mental del rubio y joven padre, así que no, eso era un rotundo no.

En eso andaba cuando escuchó como llamaban a la puerta.

¿Quién es?- profirió ella dejando lo que hacía.

Soy yo- respondieron con voz calma al otro lado de la puerta.

Shizune dio un respingo nervioso, y logró mover de lugar algunos de los documentos recientemente catalogados; Rápidamente les dio su sitio anterior y se acomodó un poco las ropas y el cabello.

Adelante- espetó, y el portón dejó ver al hombre detrás.

Buenas tardes Shizune-san.

Bu-buenas Yamato-san, ¿qué se le ofrece?- siguió el protocolo.

Tsunade-Sama me mandó llamar, pero veo que no se encuentra aquí- explicó con cortesía.

Buscó con la vista a dicha mujer, pero era claro que no estaba. Fue un rápido vistazo, pero inevitablemente lo notó, posó su vista en la mujer pelinegra frente suyo; E igualmente, por mero instinto o inercia la recorrió de pies a cabeza, lo que provocó el sonrojo de ésta.

Lo siento- se disculpó, apenado- … es que no luces como siempre.

Ah, pues… me… me…- trataba de explicarse.

Te sienta bien ese corte de cabello- exclamó sonriente.

Gracias- se le iluminaron los ojos, para inmediatamente después desviar la cara al ventanal.

Un silencio incomodo se instaló en el ambiente, así que se decidió a hablar; De cualquier cosa, lo que fuera menos la nada; el silencio; el vacío.

Si, pues Tsunade-Sama tuvo una emergencia y se fue.

Ya veo.

Más pausa.

¿Y no te dijo a dónde iba o si tardaba?- preguntó ya algo ansioso.

No, solo me dijo que era importante.

Um- frunció el seño.

Seguro estarás pensando que para que te hiso venir si no iba a estar ¿no?- habló ya con más confianza.

Ah, no es eso- negó con la manos, pero ciertamente era lo que pasaba por su mente en aquel instante- es que yo también quería preguntarle sobre algo.

Ummm.

Más espacio.

Creo que será mejor que regrese en otro momento.

¡No!- gritó deteniéndolo, y se tapó la boca avergonzada- quiero decir, que bien puedo adelantarte un poco sobre el tema- explicó con más calma.

Oh… eso… ¿está bien?- inquiero con duda.

Sí, solo será una forma de agilizar las cosas. De todos modos Tsunade-Sama me ha pedido que te de la información sobre tu nueva misión- decía con formalismo- antes o después no tiene importancia- le sonrió con premura.

Bien entonces- apretó los labios, también nervioso por el tiempo que pasarían a solas.

…..

Sacaba su ropa de la maleta y la acomodaba lo mejor que podía en el armario; Al tiempo, supervisaba de reojo a sus aprendices, lo menos que necesitaba ahora era una de sus peleas "fraternales". Cuando regresaron del edificio de comunicaciones, seguidamente se dirigieron al edificio central que fungía como las oficinas del Kazekage, guiados desde luego por el odioso de Genma.

No puedo creerlo, ¡tanta mala suerte! Justo tenían que asignarlo como nuestro guía- maldijo Konohamaru mentalmente.

Suspiró siguiendo en lo suyo, hasta que escuchó algo parecido a un quejido. Se viró con pesar hacia la fuerte del sonido.

¡Malditas cobijas mal rellenadas!- exclamó el menor, con frustración evidentemente creciente.

Eivin, por favor no maldigas en este recinto- le reprendió sin ganas- recuerda que somos invitados.

Ya lo sé, pero… ¡Esta maldita cosa no se queda quieta!

Ahh…- exhaló con aflicción.

Eivin batallaba con un "sleeping bag" (los cobertores que se usan en los campamentos para dormir dentro de ellos), y emanaba tanta furia para con el cobertor, que casi podía jurar lo veía aún más amenazantemente que al propio Kenji; Esa y más razones le obligaron a brindarle su ayuda como buen Sensei que era, ya que ni sus otros pupilos se compadecían o acomedían.

Se hace así- le instruía- lo haré yo y luego lo intentarás tú- explicó.

¡Hum! Me gustaría que no fuera tan complicado, ¿cómo pueden dormir en estás porquerías todas las noches?

Pues tendrás que acostumbrarte, así será cada vez que salgamos de misión- decía terminando de desatar y estirar el rollo de tela- ya está, ahora inténtalo tú- indicó acercándole su propio futon para que lo acomodara.

¿Qué?- se hiso el desentendido.

Desátalo- ordenó.

Bien- aceptó de mala gana, dejándose caer al piso de centón.

En momentos como éstos era que recordaba con más fuerza el día de su graduación como jounin, y más específicamente el día en que eligiera convertirse en mentor de gennins; Tal cual lo hubieran hecho sus padres antes de él, su tío Asuma, y su abuelo el tercero.

Con esa alegría inexplicable que le surgía al recordar a toda su familia ya fallecida, observó detenidamente a cada uno de los niños que le acompañaran en ese viaje.

Primero se encontraba Eivin, el chico de la realeza que luchaba desesperadamente en contra de los burócratas a los que pertenecía, le gustara o no; Que decidiera por su propia cuenta iniciarse como shinobi, para demostrar a los altos que no siempre ser de la realeza significaba sabiduría.

Rió, al verlo pelear aún contra el terco futon que no quería cooperar. Al parecer estaba demasiado ocupado para notar que lo miraban.

Luego Yuriko, la niña alegre y cariñosa que igualmente desafiara a sus progenitores, y todo para ser ninja; En su clase las mujeres no tenían otro rol más que el de ser amas de casa, por eso se fijó como meta demostrar que era mejor que muchos hombres.

Sonrió, con el mismo cariño y ternura que ella le dirigiera siempre que le viera. Yuriko por otro lado si se dio cuenta que le veía fijamente y se ruborizó.

Y por último estaba Kenji, el niño tierno y valiente que enfrentara cada día las adversidades de la vida con una sonrisa en su rostro; O al menos así solía ser. De un tiempo para acá había efectuado un cambio radical en su persona, tanto físico como psicológico; Ya no reía como antes, no jugaba con otros niños, casi siempre procuraba hablar con adultos en vez de con los de su edad.

La melancolía se instaló en su semblante, como un espejo que reflejaba perfecto el infante al que examinaba.

Desearía poder dormir en una cómoda cama- se quejó Eivin- ¡AHHHH!... ¡POR UN DEMONIO!, ¡PUTOS FUTONES!- explotó al no lograr su objetivo.

Un buen golpe represivo en la cabeza, fue lo único que consiguió con sus reclamos.

Pues lo siento, pero es lo único que tenemos, su alteza- refunfuñó Konohamaru, calmando su instinto asesino.

¡Auuu!, eso si me dolió- se sobaba repetidamente la zona afectada.

Ya es hora de dormir, cámbiense y a la cama. Mañana saldremos muy temprano.

Indicó; Y como se predica con el ejemplo se empezó a desvestir, y hubiera seguido de no ser por un grito ensordecedor.

¡Ahhh!, ¡Si será tonto!, ¿qué no ve que Yuriko sigue aquí?- indicó Eivin, obviando el porqué del chillido de su compañera.

Ésta solo se tapó la cara en acto reflejo.

¡Oh!- se rascó la nuca- ¡es verdad!- rio un poco, apenado por su descuido.

¿Y qué no se piensa vestir o qué?- le recordó el menor.

Ah, es verdad- se colocó su camisa y chaleco con toda la calma del mundo.

¡Ohss! Si será pervertido- murmuró Eivin con molestia.

…..

Y en la aldea…

A ver si entendí. Tsunade-Sama quiere que yo entrene a Kenji, solo porque Kakashi no aceptó. ¿Es así?

Shizune asintió con solemnidad. Yamato permaneció silencioso momentáneamente, parecía meditar cuidadosamente la situación.

Entiendo- profirió luego de un rato, posando la vista en ningún punto en específico.

¿Entonces puedo asumir que aceptas?

Sí- dijo con simplicidad.

Bien, entonces…

Se acabó el dialogo, ya no había pretexto para hablar, así que mejor sería dejarlo para otra vez.

¿Puedo invitarte a tomar algo?

¿Ehh?- le observó aún sin creérselo.

Tal vez te parezca que es algo tarde para eso, pero…

No. Está bien- contestó inmediata, disimulando por muy poco una sonrisa.

Así pues, ya estando en la salida del edificio de archivos.

¡Shizune!

Oh, es Tsunade-Sama- trató de esconderse.

Y no se ve muy amigable- completó Yamato.

¿Dónde rayos estabas? Te he estado buscando toda la tarde- reclamó con las manos a la cadera.

Estaba… estuve… estoy…

Me ponía al tanto de la situación Tsunade-Sama- explicó con formalismo el hombre.

¿Qué?, ¿Y quién demonios te dio autorización para contárselo?- parecía disgustada por la acción de su discípula.

Por favor no la reprenda. Me gustaría que lo hiciéramos formal, y que me explique en qué consistirá mi tarea- cambió el tema adrede.

Vamos a mi oficina.

Shizune respiró un poco más aliviada cuando se fueron, pero a la vez regresó la desilusión; Tsunade había interrumpido su cita.

¿Cita?

Se asombró por sus propios pensamientos. Negó con la cabeza.

…..

Tres días después…

Dos jóvenes mujeres iban paseando plácidamente por la aldea, conversando amenamente; poniéndose al día; comentando de los chismes de las vecinas; criticando la ropa de las aldeanas; chuleando a uno que otro shinobi que pasaba. O más bien Ino, porque lo que era Sakura no había dicho ni pio en todo el rato.

… A mí me pareció que no fue para tanto, pero ya sabes cómo es Kina, siempre quiere tener la razón…

Parloteaba como perica; Sakura solo deseaba que le dejara comentar algo, o ya de menos que se callara. Y repentinamente se escuchó un estruendo a sus espaldas, ambas voltearon, encontrando al causante de tal ruido en el piso.

No-puedo-más.

Era Sai, o eso parecía.

¡Sai!- gritó su novia horrorizada.

¿Sí?- masculló sepultado en bolsas de compras.

¡Mis bolsas!- exclamó intentando levantarlas.

A su amiga le pareció muy graciosa y hasta un tanto cruel la situación, pero ni así logró pasar la agridulce sensación que se asentaba en su boca.

Ino, tengo que hablarte de algo importante.

Si sí, te escucho- decía la rubia, ocupada aún en alzar sus compras del suelo.

Sakura frunció el seño al ver que poco le miraba, aún así se decidió a contarle.

Estoy nerviosa, y asustada- admitió. Eso sí que llamó la atención de su amiga, porqué se viró y la observó expectante.

¿Por qué?- inquirió reanudando la marcha, y usando de nuevo a su novio como mula de carga.

Ya han pasado días desde que no sé de él- explicó con cierto recato.

Umm… pues yo no creo que debas preocuparte por eso- le restó importancia.

¿Qué?

Si mira. El hecho de que desapareciera de ese modo luego de su discusión solo significa una cosa…- dejó espacio a la duda.

¿Y?

… A lo que me refiero es que muy seguramente la situación le superó.

Dijo las cosas con tal seriedad que a Sakura no le quedó ninguna duda de que lo decía en serio, pero solo para estar seguras indagó.

¿Dices que…?- temió terminar su cuestión.

Eso mismo, dilo- le retó.

¿Crees que está escapando?- pronunció incrédula.

No, ya lo hiso- aseveró con convicción total, Sakura no contestó.

No creo.

Ambas saltaron del susto con esa intromisión a su conversación, se habían olvidado que Sai estaba ahí. El chico se puso de pie justo detrás de ellas, y con la neutralidad que le caracterizaba afirmó aquello.

¿Pero qué dices?, es una grosería entrometerse así en una plática entre chicas Sai, te lo he dicho un centenar de veces- le regañó sin prestar mucha atención a lo que dijo.

Solo dije eso porque me pareció que tratabas de ayudar a Sakura- expuso con simplicidad, ladeando la cabeza.

¿Y qué con eso?, ¿qué es lo que tratas de decir?- le interrogaba la rubia.

Sakura solo se mantuvo al margen, escuchándolos "discutir".

Que no haces un buen trabajo como consejera.

¿Qué?, ¿Y TÚ QUE SABES IDIOTA?- se alzó indignada por el cometario.

Pues porque eso no es lo que Kakashi tiene en mente, por eso lo sé- afirmó sin inmutarse.

¿Cómo puedes saber algo así?, ¿acaso leíste su mente?

No, pero yo en su lugar no escaparía- admitió sin expresión alguna, impresionando a ambas mujeres.

¡Ahhhh Sai!, no sabía que pudieses ser tan romántico y tierno- celebró Ino, abrazándolo con efusividad.

Lo que la chica no entendía y Sakura sí, es que había malinterpretado sus palabras.

¡Me alegra saberlo!, aunque todavía soy joven para ser madre- siguió, sin comprender lo que verdaderamente quiso decir.

¿Y qué harías?- soltó su pregunta, dudosa.

Sai se lo pensó muy poco, y ante las miradas inquisitivas y curiosas de las féminas, testificó.

Simple. Lucharía por recuperar lo que me fue cruelmente arrebatado.

Cada sílaba que conformaba la oración era como filosas dagas que atravesaron su corazón, estómago y garganta. Ino vio de reojo a su amiga, con compasión por su sentir, luego miró feo a Sai aunque éste ni pestañeó.

Eso no quiere decir que ese hombre haga lo mismo- justificó.

Entiendo que le tengas resentimiento a Kakashi-san, porque te identificas con Sakura.

¡Quién le tiene resentimiento!, aunque debería.

De igual forma yo me identifico con Kakashi-san, es por eso que sé lo que haría de estar en su lugar- explicó como si fuera lo más lógico.

¡Idiota!, solo la estas poniendo más nerviosa.

Pues debería estarlo, solo le estoy facilitando las cosas.

¡Imbécil! Se supone que hablaste porque según tú, yo no estaba ayudando a Sakura con mis comentarios, ¡Pues tú tampoco lo haces!

Al contrario, le advierto del peligro que se avecina.

La joven madre ya no les oía, o más bien ya no prestaba atención a lo que decían sus voces; Justo frente a ella se hallaba la peor escena posible. Sai e Ino parecieron no caer en cuenta y siguieron discutiendo.

Solo digo que debe ser muy cuidadosa, no sabemos de lo que puede ser capaz Kakashi-san para obtener lo que quiere.

¡No asustas a nadie con eso! Acéptalo, el imbécil escapó porque no quería hacerse responsable.

No tienes idea cuan equivocada estas.

¡Oshh!, ¡Ya! No sé como te he soportado por tanto tiempo.

Supongo que puede deberse a las veces en que entro a tu cuarto por las noches y hacemos…

¡CÁLLATE!- le tapó la boca, roja como un tomate.

Fue hasta entonces que la pareja lo notó, al llegar con la vista al lugar que con tanta atención detallaba ella; Allá, en lo más lejano de la calle; Al otro extremo del sendero; al final del camino; bajo las gloriosas puertas de Konoha, se distinguían cinco siluetas.

Una de ellas la podría reconocer cualquier habitante de la aldea, después de todo era el nieto del Tercer Hokage; Las otras tres pertenecían a los infantes que tomase como pupilos, no era difícil darse cuenta por la forma en que reprendía a una de ellos; Pero sobraba una.

Kakashi.

Sus ojos casi salieron de sus cuencas al reconocerlo. ¡Estaba con Kenji!

Mi Kenji- se dijo.

Parpadeó varias veces antes de reaccionar, presa del letargo en el que se sumió por la impresión; Y sin poder reprenderse por más tiempo, recorrió la calle, a tal velocidad que sus acompañantes pudieron jurar que su vida dependía de ello. En un santiamén ya estaba frente al grupo.

Examinó de reojo la situación antes de aventurarse a hablar. Konohamaru, el niño y la niña parecían no dar cuenta de lo que pasaba, pues charlaban muy animados; Su Kenji por otro lado estaba extremadamente serio, como se le acabasen de dar un sermón por algo que había hecho mal; Y él… parecía ajeno a la realidad, miraba a la nada.

Oh, Sakura-san hola- saludó amistoso el Sensei primerizo al verla.

Nadie más habló. La niña había cambiado su sonrisa a una mueca de disgusto en cuanto se acercó, el niño compañero de su hijo la miraba muy raro, con los ojos bien abiertos, y su Kenji parecía no notar su presencia.

Pues como verás he traído a tu hijo sano y salvo. No tienes de que preocuparte, como siempre su comportamiento y desempeño en la misión fueron impecables.

Si… gracias- contestó con recato.

Ya solo falta entregar el reporte a la vieja bruja en persona, después de eso lo mandaré directamente a su casa, puedes estar segura.

De acuerdo.

Y sin poder evitarlo (o disimularlo), posó su mirada en el otro jounin que les acompañaba. Konohamaru lo notó.

Ahh, Kakashi-san fue tan amable de acompañarnos para el regreso- explicó viendo la interrogante en la cara de la mujer.

Esperó respuesta de la chica, pero nada pasó; Todos parecían estar en su mundo, el único que estaba allí era él, y no entendía nada de nada. Se intercambiaban las miradas; Sakura veía a Kakashi, Eivin a Sakura, Yuriko a Kenji, Kenji al vacío y el peligris quien sabe a quién o qué.

Amm… pues- intentó aliviar la tensión. Era consciente de que la había, lo que no entendía muy bien era el porqué.

Me voy- anunció Kakashi rompiendo la atmosfera de incomodidad.

Esa exclamación se ganó las miradas de todos.

Tengo algunos pendientes. Nos vemos después- habló con el mismo semblante aburrido y desinteresado de siempre.

Ehh… si- respondió el tutor sin entender.

Levantó la mano a manera de despedida y echó a andar, y… Tal cual se sorprendiera cuando le vio junto a su hijo, abrió grandes los ojos.

Tenemos que hablar.

Murmuró en su oído, tan bajo que inclusive Sakura se preguntó si era real o solo habría sido su imaginación jugándole una mala pasada. Lo pudo reconfirmar al mirar sobre su hombro; Le dedicaba una de esas miradas que mataban, aquellas que se limitaba a mostrar a sus enemigos más poderosos y odiados.

Su corazón se detuvo, y para bien o para mal no pudo sumergirse en sus emociones negativas.

Vamos, no tengo todo el día- profirió Kenji de mala gana, despertando a todos.

Apresurémonos- anunció Konohamaru poniéndose en marcha- con permiso Sakura-san.

Y así nomás desaparecieron, sus siluetas se diluyeron con la distancia.

Ni siquiera me saludó- razonó Sakura, llevándose una mano al pecho.

Un mal presentimiento la aquejó de nuevo.

Sakura, ¿estás bien?- preguntó con preocupación Ino, llegando a su lado.

Está bien, aunque no por mucho- declaró Sai alcanzándoles.

Sai- le dio un codazo al indiscreto hombre.

Pero es la verdad, no sé porqué te enfadas.

Porque hay maneras de decir las cosas.

Esas maneras de las que hablas solo ocasionan más problemas y confusiones. Es mejor ser directos y es…

¡Qué no!, ¡Esta es una situación especial que requiere de tacto!

Yo pienso que sería mejor platicar las cosas de frente, y así evitarse en tene…

¡Oshh!, ¡Te digo que no!

Sai tiene razón.

La pareja dejó de discutir y la observaron con detenimiento.

Es mejor tener las cuentas claras.

¿Ehh?- Ino no comprendió esa frase sin sentido aparente.

Y cuanto antes mejor- profirió con seriedad y se fue.

…..

Fue así que, con las energías renovadas y una meta bien clara en su mente, se dirigió a su destino. Tocó el portón con fuerza.

¡No te atrevas a acercarte de nuevo a mi hijo, o no respondo!

Amenazó apenas se abrió la puerta. Una afirmación directa y concisa es lo que creyó hacía falta, para que de una buena vez lo entendiera y se apartara.

Aunque la reacción no fue para nada como esperaba, a pesar de habérselo planteado de mil y un formas en su cabeza; En ni una de sus más que analizadas situaciones "No deseadas", llegó siquiera a imaginarlo.

Porque antes de poder percatarse de lo que ocurría sintió un mareo horrible, seguido de un momentáneo pero fatigante dolor de cabeza. Kakashi la había jalado inesperada, rápida y bruscamente dentro de su apartamento.

Mocosa insolente, a mí no me vienes a amenazar a mi casa.

Espetó con autoridad, viéndose más imponente y agresivo de lo que normalmente era. Sakura tembló por un instante, pero luego recobró con más fuerza su propósito.

¡Y tú tampoco te atrevas a querer intimidarme!- contestó hecha una furia.

Bien, si eso es lo que quieres.

El terror se apoderó de ella cuando se supo acorralada contra la pared; Todo empeoró al sentir como él la tomaba fuertemente de las muñecas, y halándola hacia abajo sin que pudiera oponer resistencia alguna, la tendió en la alfombra de la sala, montándose sobre su cuerpo.

Me parece que fue exactamente así la vez anterior, solo que era una sucia y vieja cabaña en el paso.

La frialdad en su voz la estremeció de pies a cabeza, y en sus ojos pudo percibir sus intenciones. Sabía lo que seguiría, y aunque ya lo hubiera experimentado, no de ese modo; Por ello es que se le formó un nudo en la garganta que le impidió gritar o gimotear siquiera.

Una lágrima resbaló por su rostro al sentir la respiración del él sobre su cuello, inmediatamente después una mano posándose con firmeza en su muslo izquierdo y recorriéndolo, seguida de otra mano sobre su pecho comprimiéndolo. No podría detener más el llanto, así que simplemente le dejó fluir, resignada a lo que ocurriría.

Nada, no sintió más; Inesperadamente se detuvo. Se separó un poco y la examinó largamente.

Creía que cuando lo hiciera sería divertido- exclamó con expresión vacía, ya sin la máscara cubriendo su rostro.

Ahh… ahh…ahh…- jadeaba aún temerosa.

Ni tu cara de horror me es suficiente- dijo parándose, liberándola de su peso.

Él le dio la espalda, y Sakura aprovechó esa oportunidad para separar su espalda del suelo, y acurrucada a un lado del sofá, acomodó sus ropas y cabello con nerviosismo y temblores involuntarios.

Si lo que querías era pedirme de manera muy atenta que me aleje, lamento informante que no lo haré.

Ella no dijo nada a pesar de que le escuchaba fuerte y claro, pues aún se reponía del susto.

Que te quede clara una cosa- hiso una pausa- … por ningún motivo dejaré que apartes a Kenji de mí, y mucho menos que me prohíbas verlo. De ser preciso le contaré la verdad y ya veremos a quién prefiere; Si a una mujer mentirosa y traicionera o a su anhelado padre.

¡No puedes hacer eso!- se alzó iracunda.

¿A no?, ¿Y cómo se supone que lo evitarás?

Kenji es un niño muy listo, no se irá con un completo desconocido.

Jaja- rió en burla- Entonces Itachi debe frecuentar bastante a su madre como para que sienta confianza de irse con él.

Ese comentario se ganó una potente y bien puesta bofetada, que fácilmente pudo haber eludido pero no lo hiso.

¿Te ofendí?- inquirió sarcástico- Lo siento si fue así, pero no deberías presentarle a Kenji tantos hombres que se harán pasar por su padre solo porque te les ofrezcas a cambio.

Dolió, y mucho. Sus palabras eran como un punzante veneno, recorriendo sus arterias y haciendo estragos en sus emociones.

Sobre eso, te sugiero que no lo hagas- explicó con desapego- Porque de mi cuenta corre que desaparezcan. ¿Está claro?

Sakura no podía creer lo que veía; Lo que oía; Lo que percibía; Lo que era; En lo que se había convertido.

Eres tan diferente al de antes- musitó con tristeza.

Tú me has convertido en esto. Y si ya no se te ofrece nada más, lárgate de mi casa.

Kakashi ha decidido recuperar el tiempo perdido, pero…

¿Qué opinará Kenji al respecto?...