Disclaimers: La historia me pertenece… en casi su totalidad, los personajes son propiedad de J.K. Rowling y son utilizados sin intención de lucro alguno. Las personalidades de algunos de los personajes así como su edad no corresponden a lo que la magnífica Rowling estipuló dentro de la saga de Harry Potter.
¡Hola! Hoy es jueves, y creo que lo saben xD bueno, mejor ya dejo esto y dejó el capítulo, espero que siga siendo de su agrado, muchas gracias por todo, nos leemos el próximo jueves.
Draco observó la reacción de Ginevra y de Katie, ambas eran incrédulas por las palabras de Snape, pero la de Ginny denotaba un poco de frustración, dolor y traición, se sentía traicionada por el hombre al que veía como un padre.
He decidido venir ante ustedes y hacer yo mismo el comunicado, las personas como nosotros, la gente buena, trabajadora y sobre todo, que busca la paz, ha estado actuando conforme a nuestros códigos de moral, pero mientras nosotros pensamos en derramar la menor sangre que se pueda para terminar el conflicto, ellos avanzan masacrando al pueblo inocente, ellos, que se dicen llamar la Resistencia, que escupen a nosotros llamándonos asesinos, traidores y que sólo buscamos nuestra conveniencia, han masacrado a cientos de inocentes ¿Cómo llamarse la solución del pueblo cuando sólo sirven para aterrorizar a los inocentes? Pido a todo el pueblo de La Orden, a todo hombre o mujer, que quiera unirse, que lo haga, nuestro hogar está agonizando, y no permitiremos que la flama de nuestra independencia, de nuestra libertad se extinga en manos de tiranos escondiéndose bajo el nombre de nuestros salvadores, hemos estado intentando mantenerles a salvo, enviando soldados a las batallas, pero es momento de que cada hombre, mujer, luchen con nosotros para conservar su libertad, ver aquel amanecer que todos hemos buscado, que los padres de nuestros padres antes que nosotros buscaban, seamos valientes, abramos los ojos, y descubramos que esos llamados Rebeldes, sólo buscan robar nuestra poca paz.
Hubo unos minutos de ovación a las palabras de Snape, y unos aplausos.
—Se hizo oficial –murmuró Ginevra –el Gran Canciller lo hizo oficial.
—Esto es una mala noticia en general –admitió Draco.
— ¿Por qué es una mala noticia en general? –Se atrevió a cuestionarlo Katie.
— ¿Es que eres tonta? –Frunció el ceño el rubio –Severus nos ha llamado el enemigo, esto es una declaración oficial, han mantenido quietas las cosas por dos años, pero no más, me temo que el Gran Canciller ha declarado una guerra, dentro de una guerra ya existente.
—Así que estamos librando dos guerras a la vez –los ojos de Katie se abrieron en sorpresa y el aire le faltó.
—Nos ha tomado más de cien años esta guerra, no quiero ni imaginar cuanto nos tomará esta –negó Ginny –no puedo creer que Severus nos traicionara.
— ¿Traición? ¿Del Gran Canciller? –Ginny asintió ante la pregunta de Katie.
—Él... Él era un rebelde –susurró la chica.
—Increíble, como para creerlo.
—Vayámonos, Katie –observó Ginevra su reloj de pulsera.
—Ginevra –soltó Draco –ni tus hermanos ni tú van a moverse de aquí.
—No voy a dejar que Katie este vagando...
— ¡Es que no escuchaste a Severus! Las cosas a partir de estos momentos se pondrán feas, las cosas habían estado bastante tranquilas, no vas a irte, no voy a dejar que te marches y que tu vida corra peligro.
—No es tu decisión.
—Deja de ser una maldita chiquilla malcriada –la sujetó del brazo y se acercó a ella –puedo tolerar cualquier cosa, menos perderte, no de nuevo ¿lo escuchas? ¿Qué quieres que diga o haga para hacerte desistir de esa idea absurda? ¿Que ella pueda quedarse? Bien, la chica puede quedarse.
— ¿Han peleado a este grado sólo por esa decisión? –Katie los observó sorprendida.
—No –murmuró Ginny –ni siquiera hemos peleado, él me dijo que no me quiere cerca de él, pregunté si era realmente lo que quería y dijo que sí, así que no veo porque...
—Apenas nos conocemos, es verdad, pero... Creo que lucen hermosos juntos, así que deberían solucionar ese distanciamiento –Draco la observó con el ceño fruncido –sólo era una sugerencia.
—Ya me cae bien.
—Estaré cerca.
—No –negó Draco –descansa, ella y yo saldremos a charlar un poco.
—Bien.
La sujetó del brazo y salió de ahí, llegaron a una parte alejada, se observaron un minuto en silencio, hasta que Draco fue hasta ella y la besó de forma desesperada, con violenta pasión, la pelirroja recibió los besos de la misma forma, rodeo las caderas de él y gimió cuando su espalda chocó violentamente contra el frondoso árbol, se deshicieron rápidamente de la parte baja de sus ropas y Draco se adentró rápidamente en ella, mientras sus labios seguían pegados él la embestía fuertemente, sus manos se introdujeron debajo del dobladillo de la playera de la chica y masajeó los pechos de Ginny, mientras ella enterraba sus uñas en los bíceps de Draco.
La embistió fuertemente una vez más para adentrarse lo más que podía en ella, terminando en ella por completó, besó el hombro de ella y sonrío cuando vio un poco de astillas en su bonito cabello pelirrojo.
—Arreglemos esto ¿de acuerdo? –Pidió.
— ¿Por qué lo hiciste? –Lo observó.
—Porque no quiero perderte, pero si voy a hacerlo, quiero romperme yo sólo el corazón.
—Eres un maldito imbécil –golpeó el pecho de él –te dije que quiero estar contigo y nadie más ¿por qué demonios ibas a perderme, huh?
—Theo –se encogió de hombros.
—Escucha bien esto, Draco Malfoy, no estoy dispuesta a solucionar nada si esto volverá a pasar, no quiero, no estoy dispuesta a caer en lo mismo todo el tiempo, si vamos a estar juntos, vamos a estar juntos, nada de desconfianzas absurdas, nada de mal interpretaciones, y si hay alguna, vamos a escuchar la explicación, porque si fueses tú, al que te adjudican una cosa, te gustaría que escuchara tu explicación ¿o no?
—Desde luego que sí –la besó –para ser honesto, pensé que solucionaríamos esto cuando encontramos a esa chica.
—Te pusiste como un maldito loco –soltó ella.
—Mandaste a mis hombres a descansar, dejando...
—Katie no era...
—Los malditos hombres no estaban ahí por ella, sino por ti, porque no quería que les atacaran, si los soldados que la atacaron lograban colarse, no quería que estuvieses desprotegida, tonta –jaló suavemente un mechón de su cabello y salió de ella por completó.
— ¿Aceptas mis condiciones? –Lo observó.
—Deja de coquetear con Nott, por piedad.
—Idiota –lo golpeo en el brazo provocando una sonrisa en ambos.
—Somos tontos y dramáticos, creo que peleamos mucho.
—Lo haces porque te gusta el sexo de reconciliación –bromeo Ginny.
—Tenemos más sexo que discusiones, pero sí, me gusta hacerte mía, no me importa nada más –la besó.
—Vayamos a informarles a los demás.
—Se sentirán aliviados de que volvimos –sonrío.
—Me refería al comunicado de Snape –negó divertida.
—Oh, sí, claro, también eso.
oOo
Draco frunció el ceño cuando notó que Theo no estaba, había dado un perfecto resumen de lo que habían escuchado y Theo no estaba.
— ¿Dónde demonios está Theo?
—Fue a ver a la chica que encontraron ayer –comunico Bill limpiándose las uñas con el pico de su navaja, sin observar a Draco que frunció el ceño.
—Esa chica va a permanecer aquí, Mi novia me ha dicho que es médico, así que podrá ayudar a Damelza a cuidar de los enfermos, aunque esperemos que no sea necesario –admitió el mismo Draco.
—Así que es parte de nosotros –sonrío Luna.
—Sí, así que espero que le traten como una más.
—No tendríamos porque no hacerlo –soltó Ron, haciendo que Ginny sonriera y lo abrazara, le encantaba saber que ya se consideraba parte de la Resistencia en lugar de parte de La Sedición o del muerto proyecto Río Escarlata –no me trates como un crío –gruñó, pero la abrazó cuando intentó soltarlo.
—De acuerdo, tenemos que comenzar a movernos, a planear los ataques…
—Deberíamos esperar a Nott para eso –propuso Bill –es tu mano derecha, y algunos confiamos más en él que en ti, no te ofendas, pero… Nott tiene la mente más fresca que tú.
—Soy el líder, y Remus tiene más experiencia que Theo y yo juntos.
—Si seguiremos las indicaciones de ese, está bien por mí –aceptó Bill.
—Está más que claro que confías en todos menos en mí ¿cierto? –frunció el ceño Draco.
—No recalques lo obvio, rubio.
—Bien, tenemos que movernos y separarnos, el radio no nos dirá donde será el próximo ataque, dejaremos a los más indefensos aquí, y buscaremos un lugar seguro para todos los que podamos luchar.
—Deberíamos enseñar a luchar a las mujeres –habló Bill interrumpiendo a Draco.
—No vamos a unir a las mujeres a la lucha –dijo tajante Draco.
—Escucha primero, tienen que enseñar a sus mujeres a defenderse, en La Sedición las mujeres son tan capaces y hábiles para matar a una persona tanto como los guerreros –informó –no las llevamos a las batallas, pero sí las dejamos bien protegidas, si alguien las ataca, en lugar de ser chicas inocentes, vulnerables y blancos fáciles, son capaces de luchar y defender su vida de igual a igual, si nos vamos y las atacan… van a morir, y los niños igual.
—Bill tiene razón, Draco, creo que lo mejor es que ellas puedan defenderse por sí mismas, por cualquier cosa, los inicios y los finales de las guerras siempre son las peores partes y lo sabes ¿cierto?
—Sí, lo sé.
—Encontré un lugar seguro para ellas –murmuró Ginny –si lo que quieren es más resguardo, comenzaré ahora, pero concuerdo con mi hermano, lo mejor que pueden hacer es enseñar a esas mujeres a luchar por lo que creen.
—Bien –dijo no muy convencido Draco –organizaremos…
—Me ofrezco como voluntario, Charlie, Ronald y yo las entrenaremos, ustedes pueden ser buenos en la batalla, pero mis dos hermanos y yo, tenemos lo que hace falta para enseñar a unas pobres mujeres a pelear.
—Nada de acoso sexual –señaló Draco, al recordar el acoso que Ron le hacía a su propia hermana cuando les conocieron.
—Nada de eso –aceptó Bill.
—Nada de diversión, querrán decir –murmuró Ron, acercando a Ginny a él.
—Deja esos chistes, o Bill te golpeará –le sugirió Ginny.
—Lo sé, quiero provocarlos –sonrió, haciéndola negar divertida.
oOo
Nott observó a la chica de cabello rubio sentada frente a él. No había preguntado nada aún de lo que había ocurrido, de lo que la había llevado hasta ellos, pero no quería cometer un error, o dejar que el buen corazón de Ginevra la metiera a ella y a todos en un problema, después de todo, la buena voluntad de Draco con una niña inocente, les había llevado a convivir con un espía de La Orden por muchos años, arruinándoles muchos planes.
—No quiero ser descortés –admitió, hablando por primera vez después de un par de minutos en silencio –pero necesito preguntarlo, no quiero…
—Igual que ese chico, piensas que soy un peligro ¿no es así? –Sonrió.
—Por lo regular, puedo leer bien a las personas, y contrario a ese chico, suelo leerlas correctamente, por lo tanto, puedo saber cuándo alguna nos decepcionará, pero me equivoqué con ella –observó a otro lado.
— ¿A qué ella te refieres? –Lo observó atenta.
—A Ginevra.
—Creíste que era mala ¿no es así? Por ser un alto cargo en Londres.
—A decir verdad, no estoy hablando en ese aspecto.
—Ya, es algo así como un triángulo amoroso entre tú, ella y ese chico.
—Ese chico, se llama Draco, es mi mejor amigo, y no, ella jamás me ha insinuado nada, por el contrario, sólo ha sido amable, y sabía que al final, ella terminaría con Draco –sonrió apenado.
—Pero aun así, sientes algo por ella ¿no es cierto?
—Es una chica maravillosa ¿cómo no podría sentir algo por ella?
—Tiene que ser terrible enamorarte de alguien que ama a alguien más.
—Un poco –admitió el rubio –pero quiero preguntar y asegurarme, no quiero dejarme guiar por mis instintos, no con nuestra situación actual.
—De acuerdo, contestaré lo que sea que preguntes.
— ¿Cómo llegaste al campamento? ¿Cómo sabías que te ayudaríamos? –Katie sonrió y negó.
—Déjame aclarar algo… ¿Cuál es tú nombre?
—No te lo diré hasta que no crea que es seguro decirlo.
—Por supuesto, no vine aquí porque pensara que alguien me encontraría y me ayudaría, ni siquiera sabía que por aquí había una Resistencia ¿te queda claro? Fui violada, por seis soldados durante tres días –su rostro se endureció –no me importaba que había afuera, sólo quería huir, estaba agotada, hambrienta y deshidratada, quería morirme, no me importaba en donde me desmayaría del cansancio, sólo quería que fuera en un lugar alejado de esos miserables –suspiró y se puso de pie, abrazándose a sí misma –no quería que nadie me ayudara ¿para qué? –se burló –supliqué por tres malditos días por ayuda, supliqué, hasta que me quedé sin lágrimas, grité hasta que mi garganta se desgarró y perdí la voz ¿y sabes algo? Nadie me ayudó ¿sabes por qué? –Theo negó –porque son la maldita guardia negra la que me estaba violando –sonrió amargamente –y esos bastardos tienen el poder de hacerte tan miserable como consideren que pueden hacerte ¿sabes que es peor? Que servía a esa guardia –se burló y se sentó frente a Theo de nuevo, con una sonrisa divertida y vacía al mismo tiempo –vine aquí, desde Carlisle, porque necesitaban médicos en la zona, y cuando llegué, ellos sólo se burlaron de mí, me sometieron y me violaron, por tres días, seis hombres. ¿Quieres la verdad? –Theo observó a Katie a los ojos –vendería mi alma al mismo satanás, por tener el poder de verles muertos, a todos ellos.
—No lo sabía –se disculpó.
—Ni tenías porque saberlo, sin embargo, dije que contestaría a tus preguntas, y no suelo mentir, así que lo hice ¿hay algo más que quieras saber? ¿Quieres que te diga que sí, me sentí protegida cuando la vi a ella? Bien, me siento protegida por ella, no, no porque quiera favoritismo, conozco a Ginevra, ella a mí no, pero yo a ella sí, eso pasa cuando tienes un puesto alto –se burló –en fin, sé que es una buena persona, Neville mencionó algo de ella, cuando me hicieron mandarlo aquí, que eran amigos, y cuando llegó a ser la Jefa del Departamento de Defensa, y mantuvo la amistad con un soldado torpe y cocinero, sabía que era de la clase de personas en las que quería que tuvieran en sus manos al país, sí, condenó a muchos de los suyos a la muerte. Y no dudó un segundo en hacerlo, ella es más, de lo que todos piensan que es.
—Insinúas que ella es nuestro verdadero enemigo ¿no es así? –Katie sonrió.
—No –negó –creo que ella es la verdadera razón, por la cual la situación está así.
—No te comprendo –admitió Theo frunciendo el ceño.
—Yo le era leal a La Orden –contestó ella –hubiese dado mi vida sin dudarlo por defender los ideales de La Orden, hasta que La Orden se volvió la Guardia Negra. Pensé que si Ginevra no nos hubiese traicionado, el país marcharía bien, la guerra no hubiese empeorado –volvió su vista hasta la de Theo –Dolohov, es la única amenaza que el país y la Resistencia tenemos en común.
—Necesito que decidas hacia qué lado va tu lealtad, Katie Bell –murmuró Theo.
—Mi lealtad, mi amigo, no es algo que tenga que discutir contigo, pero te la diré, mi lealtad va, con aquellos, que quieran el bien común. Y La Orden. No quiere el bien común.
Theo sonrió, y se recargó en la barda cuando la puerta se abrió, la pelirroja observó a la chica y después a él, y frunció el ceño.
—Había junta –informó ella seria.
—Sí, lo sé, pero nunca me necesitan.
—Theo –musitó Ginny y su mirada se volvió dulce –eres su mejor amigo, su mano derecha, además, algunos confían más en ti, que en él –sonrió ella.
—Ya veo, me necesitabas para que tu hermano William, no se pusiera pesado con él.
—Ya, dime ¿Qué hiciste para ganarte a Bill? –Theo se acercó a ella y acarició su mejilla.
—Tal vez te lo diga algún día o cuando la guerra pase –le guiñó un ojo y salió.
Katie se puso de pie y quedó frente a Ginny, con una mirada impasible y completamente blindada.
—Ya, te gusta ¿no?
—No –se burló –tal vez si Draco nunca se hubiese cruzado en mi vida, Theodore hubiese sido el hombre perfecto, pero… Draco y yo… creo que hemos nacido el uno para el otro.
—Lucen bien juntos –admitió Katie.
—No le has dicho nada ¿cierto?
—Pensé que alguien de tus amigos de arriba, lo habían mandado a interrogarme, ahora veo que no.
—No, nadie le ha mandado a interrogarte pero ¿Qué le has dicho?
—Lo que me dijiste que les dijera, si me preguntaban –sonrió –no te he puesto en peligro, si eso quieres saber ¿Cuándo puedo salir de aquí?
—Katie –la observó Ginny seria.
—Ya lo sé, hay muchas cosas en riesgo, pero no quieres que se involucre ¿no es así? –Negó –eres un enigma, Ginevra, te pregunto lo que me ha dicho él ¿hacía quién está tu lealtad? ¿Eh? ¿A qué lado va tu lealtad, Ginevra? –sonrió.
—Mi lealtad va a donde quiera que vaya yo, Katie, a ese lado va, nunca me deja.
—Siempre tan arrogante –se burló.
—Draco ha decidido que ayudarás a cuidar de los enfermos.
—Bien, no hay problema, es mi especialidad.
—Si te atreves a traicionarme, sabes dónde terminarás ¿cierto?
— ¿Junto a Barty y Seamus? –la observó.
—Junto a Dumbledore –sonrió Ginny.
Katie retrocedió un paso, y su vista se desvió cuando Luna entró al lugar, la mirada fría y distante de Ginny se volvió cálida y amistosa cuando observó a la rubia platinada, Katie no perdió detalle de eso, de la forma en la que podía manejar y jugar con sus emociones.
—Creo que terminaré sacando al bebé en la mitad de alguno de los caminos –se burló Luna.
—Sólo grita fuerte, y Katie te escuchará ¿no es cierto? –elevó una ceja y le otorgó una sonrisa socarrona.
—Sí, sí –admitió Katie nerviosa.
—Muchas gracias por estar aquí, no le tengo mucha confianza a Demelza, para ser honesta, y Neville me ha dicho que eres inteligente y eres muy buena doctora.
—Bueno, hago lo que puedo –observó a Ginny.
—Dejaré que te revisen, Luna –sonrió y le dedicó una mirada de advertencia a Katie, sin que Luna lo notara y salió del lugar.
oOo
Draco observó a Theo, estaba serio, ya le había platicado lo que Katie Bell le había dicho, y lo había dejado completamente fuera de contexto, sí había escuchado cuando Demelza había dicho que había sido violada, pero jamás habían dicho por cuanto tiempo.
—Se ve que es una chica fuerte –soltó Draco.
— ¿Quién? –Sonrió Ginny sentándose junto a él.
—Por supuesto que tú no –se burló Draco –eres torpe, pero sexy –la besó.
—Me uniré a las clases de mis hermanos, tal vez ellos me enseñen a defenderme como lo necesito –le guiñó un ojo.
—Yo puedo enseñarte a defenderte –sonrió Draco –aunque sería malo, porque entonces no me dejarás golpearte en la cama –besó su cuello.
—Basta –murmuró ella cerrando los ojos.
—Estamos en un lugar concurrido ¿recuerdan? –Habló Theo –los niños incluso pueden verlos.
—Cierto, tengo que poner el ejemplo.
— ¿Qué te dijo Katie? –Preguntó Ginny observando a Theo.
—Es algo…
—Necesito saber si te contó lo mismo que a Demelza –se encogió de hombros –Theo, no estamos en un buen momento ¿lo sabes?
—Tú pediste que se quedara.
—Sí, porque estaba herida, pero si representa un…
—Me dijo que fue violada, por seis hombres, durante tres días, que si pudiese matar a toda la Guardia Negra, lo haría, que te conoció, y que se siente segura contigo aquí.
— ¿Por qué se siente segura contigo aquí? –Frunció el ceño en desconfianza Draco.
—Por la misma razón que estabas en confianza en La Orden, siendo soldado, porque Theo iba contigo, de la misma forma si de la nada, tu querida profesora McGonagall se uniera a La Orden y tú llegaras ahí.
—Ya –la tranquilizó.
—Sólo estaba dándote explicaciones a lo que preguntaste –sonrió.
—Sí, lo sé, pero prefiero besarte –sonrió.
oOo
Ginevra se cruzó de brazos y se recargó en el umbral de la puerta, carraspeo un poco para llamar la atención de Katie.
—Te saliste un poco de contexto ¿cierto? –Frunció el ceño.
—No sé de qué me hablas.
—De lo que hablaste con Theo, nunca debiste decirle que te sientes cómoda y segura al estar yo aquí.
—Lo tienes comiendo de tu mano ¿no es así?
—Theo confía en mí, y me conviene que siga siendo así ¿lo entiendes?
—Vienes aquí, de nuevo, a preguntarme si me queda claro lo que me has ordenado, Ginevra, y contestaré de nuevo que sí, me ha quedado claro.
—Él es muy perspicaz, Katie –avanzó hasta ella –y el mínimo tiemble de tu voz, al contestar una pregunta, hará que él sospeche todo, y no quiero a Theo mirando sobre mis hombros, es más, no quiero a Theo, mirándome de otra manera.
—Lo quieres enamorado de ti, para que no descubra la verdad ¿Por qué no lo unes a tu plan y te ahorras tantas mentiras y juegos de lealtades?
—Ya te lo dije –se giró –o conmigo, o con Dumbledore –sonrió –tal vez hagas que Theo desconfíe de mí, pero Draco jamás, y es tú palabra, contra la mía –su sonrisa se borró para que su rostro adquiriera un semblante sombrío –sino me crees, pregunta ¿a quién le creyó? A su esposa, o a mí –negó divertida –ya lo sabes, Katie, eres lista, pero ni siquiera llegas a mi altura.
Katie suspiró y se sentó sobre la cama, observando a la pelirroja alejarse, tenía que mantenerse al margen, o las cosas se saldrían de control, y lo último que quería, era terminar junto a Dumbledore.
Ginevra avanzó decidida hasta donde estaban sus tres hermanos, su práctica con las mujeres de la Resistencia había iniciado hacía dos horas, y aún no las dejaban tranquilas.
—Deberían dejarlas descansar –sonrió.
—Tú deberías hacer tu trabajo y dejarnos en paz –soltó Bill.
—De acuerdo –levantó las manos en derrota –iré con Draco.
—Dije trabajar, no follar –le gritó provocando una sonrisa en su hermana.
Subió hasta el puesto de vigilancia, Theo y Draco estaban juntos, vigilando, le sonrieron y guardaron silencio.
—Necesito hablar contigo –soltó.
— ¿Muy importante? –Elevó las cejas.
— ¿Algo sexual? –Interrogó Theo –para irme un rato.
—Quiero irrumpir en el complejo de nuevo.
— ¿Y cómo por qué? –Preguntó Draco.
—Necesito unas cosas –lo observó.
—No, no puedo autorizarlo.
—Bien –lo besó –hablaré con la profesora –le guiñó un ojo a Draco y apretó el hombro de Theo y bajó, antes de que Draco reaccionara.
Corrió hasta la oficina de la profesora, no se detuvo ante los gritos de Draco de que no lo hiciera.
Entró sin tocar, la mujer mayor se levantó asustada y escondió algo, provocando una mirada astuta de la pelirroja.
—Eres tú –gruñó McGonagall.
—Sigo sin entender porque no confía en mí.
—Porque soy mujer, querida, y a mí, no puedes seducirme y engatusarme como a todos aquí.
—Sí que me odia –negó –pero no estoy aquí para intentar una buena relación entre suegra y nuera –sonrió divertida.
—Aún espero que te maten en la guerra y no puedas quedarte con él.
—Minerva…
—De igual manera –frunció el ceño –espero que tu vientre se pudra y jamás puedas traer algo a la vida.
—No quiero hijos, si eso la deja más tranquila –sonrió.
— ¿Qué es lo que haces aquí, Ginevra?
—Quiero ir al complejo y robar un par de cosas que necesito para un par de protocolos.
—Dile a Neville que te acompañe, no pondré a ninguno de los míos en peligro, niña idiota, y si alguien va a morir, que sea a alguien que dices amar, es más, deberías llevar a esos estúpidos hermanos tuyos.
—Tanto odio me hace pensar que en realidad ve a Draco como un hombre.
—Ni siquiera Pansy despertaba esta desconfianza, eres una vulgar mentirosa.
—No soy la única ¿no es verdad? ¿Qué escondió cuando entré?
—Nada –gruñó enfadada.
—Faltan unas ampolletas, lo noté cuando atendían a Katie –sonrió –a mí no puede engañarme, profesora McGonagall –se encogió de hombros.
—Eres una pobre idiota, que se cree muy lista, pero no lo eres tanto.
—Por eso puso a Draco como líder ¿no es cierto? Está usando a Demelza para robar ampolletas del botiquín. Tiene que serlo, ya son muchas cosas en su contra, profesora. Es terminal ¿no es cierto? Va a morirse, por eso Draco es líder ahora.
