La mañana llego y los rayos del sol dieron al rostro del caballero que yacía dormido todavía, el fuerte resplandor lo hizo despertar, cuando pudo reincorporarse por completo se dio cuenta de que su esposa ya no le acompañaba en la cama .La busco por la habitación con la mirada hasta que para su gran alivio logro notar que la muchacha se encontraba en el balcón mirando hacia el paisaje del horizonte. Ren se levantó y se acercó a Orem, ella mantenía su mirada fija en el paisaje con una expresión de total tranquilidad

-¿Te sientes mejor hoy?- pregunto Kylo

-Si con eso te refieres a que no intentare lanzarme de aquí de nuevo, entonces sí, me siento mejor- dio una sonrisa tenue a su esposo

-Es bueno saberlo- se paró junto a ella observando el paisaje

Se hizo un momento de silencio, Orem le lanzo una miradita de reojo a Kylo, hizo un amago para decir algo aunque no sabía cómo, soltó un suspiro y finalmente lo dejo salir

-¿Kylo?- volteo a verlo

-¿Sí, Orem?- el hizo lo mismo mostrando un poco de curiosidad

-Gracias-expreso sincera

-¿Por qué?

-Por evitar que cometiera una estupidez

-Y lo habría evitado mil veces de ser posible, no iba a permitir que saltaras, no me lo habría perdonado- el suavizo su mirada con ella- por favor prométeme que no lo volverás a intentar

-No lo hare, te lo prometo

-Orem no sé lo que haría si llegara a perderte

La piel de Orem se erizo al oírlo, cuando el caballero le hablaba de esa forma sentía algo en su interior que no podía describir, y ahora mucho más después de la declaración de la noche anterior. Ella no concebía como un ser lleno de tanta oscuridad podía llegar a amarla

-¿Cómo sé que lo me dices es cierto?- pregunto aun escéptica por los sentimientos de su esposo

Kylo la tomo por el rostro y la miro tan apacible que parecía ser el ser más vulnerable del mundo

-Orem sé que me he portado como un imbécil contigo…sé que no he hecho nada bien, y no sabes cuánto me arrepiento por el daño que te he causado- Ren llevo parte del cabello de la chica detrás de su oreja y luego acaricio su mejilla- es por eso que a partir de ahora quiero hacer las cosas bien, como deben de ser, sin odio, sin rencor, son imposiciones estúpidas

Ella lo miraba atentamente prestando total atención a sus palabras, no imagino que su esposo fuese a decirle algo así y sobre todo que admitiera sus errores, Orem no se atrevía a interrumpir a Kylo, dejaría fluir todo lo que él llevaba por dentro tal cual hizo el muchacho con ella la noche anterior

-Yo estoy dispuesto a entregarte todo de mí…solo si tú estas dispuesta a entregarme todo de ti- propuso el caballero- enséñame el camino correcto para estar contigo

Esa propuesta parecía haber dejado muda a Orem, no hallaba como responder, o cómo actuar, pero sabía que tenía que tomar una decisión que le diera de una vez por toda una dirección a esa relación.

Aunque en diversas ocasiones lo negara, ella también sentía algo por él, no importa cuanto lo ocultara, podía engañar a quien sea pero no a su propio corazón. Kylo le dejaba abierta una posibilidad para iniciar de cero, asumiendo el compromiso como debía ser, solo quedaba de su parte poner un nuevo rumbo a su relación o continuar estancados en la misma situación y eso es lo que ella menos quería. La vida de Orem necesitaba un cambio inminente y lo que la ayudaría a que este se dé seria comprometerse también a construir una relación sana junto a su esposo

Además no sería difícil o imposible, solo tendría que detenerse un momento a escuchar y entender lo que sentía por Kylo. El caballero le mostro un lado que la había cautivado, una parte de él que mantenía tan oculta y que al parecer nada más ella podía tener el privilegio de conocer, quizás no trataba con Kylo sino con Ben, esa luz que todavía no se había extinguido en su interior y que la llenaba de una extraña calidez y de la que ansiaba probar más, ella sentía que era un hombre con el alma lastimada y que pedía a gritos al menos un ápice de comprensión de la cual lo habían privado. Lo veía incluso como alguien indefenso que creo una coraza para protegerse de lo que realmente quería sentir, puede que no lo cambie pero si trataría de mantener viva esa parte de él que logro despertar tanto interés en ella

- ¿Entonces?... ¿estas dispuesta?- reitero su pregunta

Ella no pronuncio palabra al inicio, lo que genero un poco de nervios en Kylo, se planteaba mentalmente si pecó de precipitado sin embargo para el tenía que ser ahora o nunca

-Sí…lo estoy- respondió ella finalmente

Kylo si poder evitarlo esbozo una enorme sonrisa, lo que para a princesa fue muy extraño debido a la falta de costumbre, eran raras las veces que Ren sonreía y si lo hacía era a duras penas, él le dio un beso en la frente para después fundirse ambos en un fuerte abrazo mientras el sol continuaba ascendiendo llenando de vida esa mañana y marcando así un nuevo comienzo

A partir de ese día era indudable que el cambio si se había dado, ambos se dieron la oportunidad de amar y consiguieron la armonía que tanto buscaban, aprovechaban cada minuto juntos como si fuera el último. Al principio no fue fácil dejar fluir libremente sus sentimientos pues apenas comenzaban a confiar el uno del otro, y así fue hasta que poco a poco fue más sencillo dar muestras de afecto mutuo. Kylo dejo de ser rígido con su esposa respetando sus deseos como debía ser, Orem por otra parte ya no se resistía a Kylo como antes solo para llevarle la contraria, esta vez los dos realmente se encargaron de construir juntos los cimientos de la manera correcta

Orem ahora podía salir del palacio cuando quisiera, por supuesto protegida, para resguardar su seguridad y para mantener la tranquilidad de Kylo. A la princesa le encantaba involucrarse con los habitantes de la ciudad a los que ayudaba cada vez que podía, distribuyéndoles aquello que necesitaran para satisfacer sus necesidades, era muy distinta a su padre, ella se preocupaba realmente por el bienestar de su pueblo que al contrario que al rey no le temían mas bien la respetaban y la querían

Kylo por otro lado seguía adelante con sus misiones, claro sin descuidar a su esposa, cuando tenía la oportunidad de estar con Orem aprovechaba al máximo cada minuto ya que debido a su ocupación su futuro era incierto, Orem pensaba mucho en ello, su corazón quedaba en vilo cada vez que Kylo emprendía sus misiones, aunque confiaba en la alta capacidad de guerrero de su esposo era inevitable que cayera en la mortificación y la incertidumbre de perderlo. Fuera de eso Orem adoraba su nueva vida, una que no se imaginó que tendría y menos al lado de Kylo, parecía que no existía nada que pudiera empañar su felicidad

-¿Aprovechando la inspiración?-Dijo el caballero llegando al jardín tomando a su esposa de improvisto

Orem volteo de golpe al oír la voz de su esposo, su rostro se ilumino cuando lo vio llegar

-¡Has regresado!-exclamo alegre dejando el pincel de un lado y corriendo hacia él para darle un gran abrazo

Él la abrazo también levantándola en el acto, la dejo de nuevo en el suelo y le dio un beso

-¿Me extrañaste?

-Sabes que sí- ella paso su mano suavemente por el rostro de su esposo- lamento no haberte recibido, creí que regresarías mañana

-Termine antes y no pude resistir las ganas de estar contigo

Ella sonrió, amaba escuchar cuanto el la anhelaba

-Bueno supongo que terminare mi obra luego-los dos caminaron tomados de la mano hacia donde se encontraba ubicada el caballete con el lienzo

-No, descuida puedes continuar si lo deseas- Kylo estudio la obra e inclino la cabeza ligeramente con curiosidad- ¿ya no habías pintado esto antes?

-Lo hice, pero un idiota lo destruyo antes de que pudiera terminarlo

-Vaya que si fue un idiota- Kylo dio razón siguiendo el juego de su esposa con una sonrisa

-Ahora que lo recuerdo todavía no me he vengando de él por hacerme eso

-¿Ah, sí?, ¿y que le vas a hacer?

-Pues- movió su cabeza a un lado pensativa- creo que esto

Tomo el pincel y mancho de pintura gran parte de la mejilla del caballero, este hizo una mueca graciosa entre sorpresa y enojo

-¡Oye!- se quejó presumiendo parecer serio

La princesa no paraba de reír al ver la cara de Kylo manchada, a éste no lo quedo remedio que acompañar a su esposa en la risa

-Bueno lo tenía merecido

-Y créeme pudo ser peor- le dijo ella con una sonrisa traviesa

Kylo entrecerró sus ojos con malicia toco su mejilla y con la mano llena de pintura se la paso rápido por la nariz a la princesa, ella reacciono de inmediato con la boca abierta sorprendida

-¡Kylo! , ¡Eso no es justo!- le reclamo con un tono adorable de berrinche

El caballero se burló de su esposa que ahora tenía la nariz pintada de un intenso color violeta

-Vamos cariño, no te enojes- se acercó a ella y la tomo por la cintura- además mira el lado bueno combina con el color de tus ojos- bromeo

-Oh, ¿ahora resulta que sabes de arte?- pregunto ella deslizando sus manos por encima de los hombro de Kylo

-Y como no saberlo si tengo por esposa a la mejor artista de la galaxia-halago aproximando su rostro despacio hacia el de la princesa

-No lo digas muy alto o me lo voy a creer- ella hacia lo mismo hasta que por fin sus labios se encontraron

-Princesa- uno de los sirvientes apareció siendo testigo de la romántica escena deteniéndose apenado y bajando la cabeza- perdonen la intromisión

Orem no se apresuró a terminar el beso más bien lo disfruto hasta el final, se separó de su esposo y dirigió su atención al sirviente

-Descuida Dan, ¿qué sucede?-pregunto intrigada por la repentina aparición del sirviente

-Es...es su madre, está en la entrada e insiste en que quiere verla- informo el muchacho

El semblante de Orem cambio a uno serio, era como si su momento de felicidad se había apagado, la última vez que hablo con su madre no fue nada placentero, recordó que no había quedado en buenos términos con ella. Sin embargo Dalí la culpo de perder a su hijo y para la princesa ese fue un golpe muy bajo viniendo de su propia madre. Al instante se sintió incomoda e indecisa, Kylo la tomo por el mentón e hizo que lo viera

-Has lo que consideres prudente…pero no te obligues a hacer algo que no quieres, yo respetare y apoyare la decisión que tomes- Kylo infundio seguridad en su esposa

La muchacha se sintió reconfortada sabiendo que contaba con Ren, ella respiro profundo y miro al sirviente de nuevo

-Hágala pasar- ordeno

-Si señora- acató Dan y de inmediato se retiro

Dejaron entrar a Dalí tal y como la princesa demando, ella tenía un perfil bajo, sin tanta arrogancia como de costumbre, paso a la sala y tomo asiento. Luego de unos pocos minutos Orem apareció, su semblante se mantenía rígido, seguía molesta por la última visita, ella se paró frente a su madre muy erguida mostrándose imponente, Dalí se iba a levantar pero Orem le hizo una seña para que se quedara sentada

-¿A qué has venido Dalí?

Su madre arrugo la cara con aflicción al notar que su hija todavía la llamaba por su nombre

-¿Podrías sentarte a mi lado?- pidió su madre con un tono inocente

Orem titubeo, pero termino accediendo, miro a Dalí esperando a que se dignara a decir algo

-¿Y bien?- le apremio

-Lo siento- Dalí fue directo al punto

Orem no mostro reacción alguna aun no confiaba en las palabras de su madre

-¿Eso es todo?- expreso inmutable levantando una ceja con incredulidad

-Hija comprendo que estés enojada, y lamento mucho en serio lo que te dije, no debí hacerlo, sobre todo porque entiendo por lo que pasaste, perder un hijo no es fácil

Orem frunció el ceño con rareza

-¿Por qué me dices eso?- inquirió intrigada

Dalí tomo un poco de aire y lo soltó con calma

-Antes de tenerte a ti…tuve varias perdidas también

Fue inevitable que la princesa mostrara asombro

-Intente por años tener un hijo y parecía imposible…tu padre me culpaba y decía que yo mataba a sus hijos- su mirada se atribulo haciendo una pausa y luego continuo-hasta que por fin pude tenerte a ti- sonrió nostálgica- él se enojó por no haberle dado un varón que lo sucediera pero para mí era irrelevante yo estaba feliz contigo- Dali poso una de sus manos sobre una de las manos de Orem que descansaban sobre sus regazo-luego tu padre se dio cuenta de lo maravillosa que eras y le robaste el corazón…fuiste un regalo que el universo nos dio

A la princesa se le escapo una lágrima mientras oía el relato de su madre

-Orem tu más que nadie sabes que una madre hace lo que sea por un hijo…es por eso que prefería verte casada que muerta al igual que tu padre por el sable de ese hombre…no me importan los demás, solo me importas tu porque eres mi única hija, y hubiese hecho lo que sea para preservar tu vida- afianzo su agarre en la mano de su hija- aunque quizás no lo haya hecho de la forma correcta y quiero que me perdones por eso- unas cuantas lágrimas de arrepentimiento corrieron por el rostro de su madre

-¿Por qué no me lo habías contado antes?

-No quería que pensaras mal de tu padre…o de mi

Orem negó varias veces con la cabeza

-Jamás te habría juzgado…eres mi madre y te amo demasiado

La princesa abrazo llorando a la mujer, no imagino que Dalí había vivido una realidad tan dura como esa. Ambas compartieron un abrazo reconfortante y lleno de comprensión mutua, Orem se separó de su madre, esta le seco las lágrimas con una sonrisa, la miro con nostalgia como si todavía fuese una niña. La princesa desvió la mirada un poco apenada por como había tratado a su madre la última vez

-Madre lamento lo que te hice aquella vez- expreso arrepentida

-Tranquila cariño…al contrario eso fue lo que me hizo reaccionar- dijo ella con un tono comprensivo

Hubo un segundo de silencio entre ambas, Dalí se retrajo un poco, no quería seguir cometiendo errores con su hija, Orem se percató de ello, recobrar la confianza de su madre era importante para ella ahora que las cosas marchaban bien así que una idea vino a su cabeza

-Dentro de dos días habrá una reunión…te gustaría…ayudarme a escoger mi vestido- propuso de buena fe

El rostro de Dalí se ilumino, siempre le gusto ayudar a su hija con todo lo relacionado a su imagen era la princesa y debía lucir bien

-¡Por supuesto que sí!- exclamo la mujer con gran entusiasmo

La vida de Orem iba por el camino correcto, se llevaba bien con su esposo, y ahora con su madre, los episodios de tristeza, soledad y dolor parecía que se habían extinguido de su vida, estaba en armonía

La princesa adoraba caminar por la ciudad sobre todo en las zonas comerciales donde se daba el tiempo de apreciar una enorme cantidad de cosas interesantes que vendían los habitantes y que despertaban su curiosidad, desde comida hasta artefactos improvisados y muy ingeniosos

-Princesa

Un pequeño niño de alrededor unos siete años se le acerco de la nada

Los soldados se pusieron en guardia, luego de lo que paso con Cyril ya no confiaban en nada ni nadie que se acercara a la princesa

-Tranquilos bajen sus armas…solo es un niño- ordeno Orem a los soldados su intención no era asustar al niño- dime cariño ¿que deseas?- pregunto amable

-Sé que a usted le gusta el arte y me gustaría que me acompañara a mi tienda…bueno a la de mi padre- corrigió y luego prosiguió – quiero mostrarle mis pinturas, incluso si le gusta alguna se la podría regalar

Orem sonrió con ternura, después de meditar un segundo accedió, "no le puedo decir que no a esa carita" pensó

-De acuerdo, iré contigo

-Señora no creo que sea prudente

-Estaré bien solo esperen afuera, yo no tardare

-Pero el señor Kylo dijo

Ella volteo y le lanzo una mirada fulminante al soldado, este trago en seco y la dejo ir

-Vamos cariño- volvió al niño

Éste como dijo la guio a su tienda, era pequeña pero llena de muchos artículos para vender, entre estos habían materiales de pintura que ella conocía a la perfección, el niño la condujo hasta un cuarto al fondo de la tienda en el que adentro se exhibían una serie de cuadros hechos por un principiante

-¿Estos son?- admiro cada cuadro orgullosa y con una sonrisa- son preciosos, eres un niño muy talentoso

Orem se percató de un gesto de intranquilidad y nerviosismo por parte del niño

-Lo siento princesa

-¿Por qué te discul-

Orem fue interrumpida por la puerta que fue cerrada de golpe, ella se giró rápido y vio que un sujeto estaba parado frente a la puerta con una capucha que le impedía a la chica ver el rostro de éste

-¿Quién es usted?...le advierto que si intenta hacerme daño se meterá en serios problemas

El sujeto dio unos pasos hacia adelante mientras la tensión de Orem aumentaba

-Princesa le aseguro que yo nunca la lastimaría

Orem percibió algo familiar, el hombre pronto se retiró la capucha revelando a quien menos esperaba

-¿Poe?- musito cubriendo su boca asombrada

-Hola princesa, nos encontramos otra vez- el piloto esbozo su típica sonrisa encantadora


Holaa corazones, espero les haya gustado el nuevo capitulo, lo iba a publicar ayer pero realmente no me sentía nada bien y bueno decidí dejarlo para hoy...la madre de Orem no era tan mala después de todo jajaja, y vaya vaya miren quien regreso, nuestro piloto favorito...y las sorpresas no terminan espero publicar el próximo capitulo pronto...gracias por leer y comentar , un abrazo , saludos :D