-La historia no me pertenece sino que es una adaptación de la serie "Beauty and the Beast" de 2012 a 2016, protagonizada por Kristin Kreuk (Catherine Chandler) y Jay Ryan (Vincent Keller). Los personajes pertenecen por completo a Masashi Kishimoto, pero la redacción, cronología y personajes de carácter menor son de mi absoluta responsabilidad. Además comenzare a incluir temas musicales en algunos fics, a aquellos que les interese escuchar algo para ambientarse mejor, el tema correspondiente a este fic es "We Are Stars" de The Pierces, centrado-desde luego-la relación de Sasuke y Sakura :3 espero que lo disfruten.


Capítulo 25

Lo curioso de las oportunidades es que aparecían en momentos ciertamente gratificantes, o al menos ese era el caso de Sasuke que debía reconocer lo agradecido que estaba con Sakura por orquestar una incursión semejante que a su vez le permitiera abandonar el restringido, monótono y casi claustrofóbico ambiente que él estaba tan habituado estaba a respirar, reemplazándolo—por esa única noche, de momento—por un aire más aristocráticos es que esa era la palabra adecuada, superficial y elegante en ese ámbito, vestido propiamente con esmoquin para la ocasión y ocultando su tan preciada identidad por un antifaz color negro. De hecho y valorizando la ocasión tan debidamente como debía hacerse, el Uchiha había de reconocer que era la primera vez en quince años—descontando la boda del padre de Sakura y Matsuri—donde sentía que no tenía que preocuparse por nada y es que estaba en uno de los lugares que—en su pasado—jamás hubiera frecuentado porque en aquel entonces no resultaban de su interés, pero no es como si ahora lo fueran en gran medida, pero si estaba donde estaba—paseándose en círculos como si se tratase de león enjaulado, al piel de la larguísima escalinata de mármol y habiendo desistido de socializar, de momento—era por Sakura y aguardaría a que ella apareciera, después de todo el plan en cuestión necesitaba de ambos para funcionar, ni más ni menos. El sutil eco de los tacones contra la superficie de mármol levemente cubierta por una alfombra de terciopelo borgoña lo hicieron elevar la vista hacia lo alto de la escalinata, quitándose el antifaz y plasmando una sonrisa ladina al verla aparecer finalmente.

Si había una definición de la palabra belleza, ella sin duda alguna lo era. Colgado, anteriormente, el vestido ya resaltaba a la vista de cualquiera y Sasuke lo admitía pero…sobre ella era una maravilla absoluta. El color rojo era absolutamente favorecedor para ella, resaltando su piel, su largo cabello rosado peinado en una cascada de rizos que caía sobre su hombro izquierdo, adornado por una especie de broche o diadema con un dije en forma de rosa con cristales rojos y diamantes engarzados a juego con unos largos pendientes de cuna dorada con un cristal rojo en el centro, cada pieza a imagen del antifaz color rojo y dorado que destacada sublimemente sus bellísimos orbes esmeralda. El vestido—de un favorecedor e inocentemente cautivador escote corazón—alagaba magníficamente su figura, resaltando cada curva de su cuerpo gracias a una especie de corsé superior—de escote redondo, levemente más bajo—ribeteado de tal forma que brillaba al movimiento, a la par de la pulsera-anillo que usaba—y unas mangas holgadas y abiertas desde los hombros, exponiendo sus brazos a imagen del corte vertical en el costado izquierdo de la falda y que, exponiendo escasamente sus muslos, daba un aire cadenciosamente seductor al vestido y a ella misma. Alisándose sutilmente la falda del vestido y deteniéndose ansiosamente frente al Uchiha, la Haruno sonrió radiantemente, únicamente equiparando su apariencia en el proceso.

-¿No deberíamos buscar a Aoi?- recordó Sakura, sin hacer desaparecer la sonrisa de sus labios.

-Sí, eso intentaba, pero es difícil si me distraes- corrigió Sasuke, incapaz de apartar sus ojos de ella.

No mentía en lo absoluto, ¿Cómo hacerlo? Estar tan cerca de ella pero imposibilitado cruzar los limites invisibles que ambos habían acordado establecer era tanto una bendición como una tortura, no negaba que verla, escuchar su voz e incluso poder contemplar su sonrisa conseguían ser un pilar mil veces más sólido que su férreo deseo por protegerla y que igualmente cobraba notoria importancia, pero pudiendo elegir entre vivir con o sin ella, esta última opción era la que menos deseaba sopesar, ella era tan importante para él que…no, ni siquiera quería pensar en la posibilidad de arriesgarlo todo y perderlo en un arrebato de egoísmo o placer propio; estaba conforme con el actual curso de acción que habían tomado las cosas y estaba igualmente determinado a mantener esos límites y conformarse, esa era su decisión sin importar que su propio lívido y deseo por ella tuvieran que ser contenidos de sobremanera en el proceso. Amores podían existir muchos en la vida, eso Sakura lo sabía bien por obra de Matsuri y al visión del amor que tenía y que ineludiblemente le había contagiado parcialmente—en cierta medida—a su hermana mayor, pero estaba convencida de que—hasta la fecha—nunca se había enamorado y lo sabía porque lo que sentía por Sasuke no tenía comparación alguna con nada de lo que hubiera sentido anteriormente por alguien, eso y que estaba dispuesta a enfrentarse a lo que fuera, obteniendo fortaleza de un lugar inentendible en su pecho y que la animaba a tener esperanzas; no diezmaba ni ápice en su ideal, claro que encontrarían una posibilidad de poder consumar mutualmente ese deseo y amor que los impulsaba a estar tan próximos entre sí, pero de momento el foco central de los pensamientos de Sakura era una persona que hubo distinguido a varios metros de ellos—donde la fiesta se encontraba en su punto álgido-; Aoi Rokushō, si no se equivocaba, y que como todo buen "inversionista" se encontraba rodeado de mujeres.

-¿No es él?- consulto ella, volviendo seria su hasta entonces alegre mirada y vislumbrando el paradigma que tenía lugar, por sobre uno de los hombros de él.

-Sí, es él- ratifico Sasuke, volteando y reconociéndolo de inmediato ya que como muchos de los presentes se había quitado el antifaz, facilitando así su reconocimiento.

-Yo me encargo- decidió Sakura, determinada a poner en marcha el plan que habían acordado.

-¿Estas segura que quieres hacer esto?-detuvo el Uchiha, sujetándole la muñeca e impidiéndole avanzar, -¿Plantar evidencia?- dudo, no pudiendo contener su antipatía ante esa posibilidad y lo que quizá pudiera acabar acarreándole.

-Eso te hará justicia- justifico la Haruno, importándole poco su propia reputación, pero si le importaba él y lo que pudiera pasarle si ella no cumplía su promesa de protegerlo.

Ni aun siendo pareja pensaban ocultar una realidad que ambos conocían muy bien; eran diferentes así que discrepar era algo a lo que estaban habituados desde hace tiempo pero que les aportaba una crítica de ellos mismos porque las respuestas se las otorgaban ambos mediante ese vínculo indisoluble que los unía y que no tenía comparación alguna, así que confiando ciegamente en el criterio e intelecto de Sakura—y viceversa—es que Sasuke accedió y la dejo continuar con su camino, recibiendo a cambio y como momentánea despedida una radiante sonrisa suya, viéndola desaparecer entre la multitud mientras él volvía a ocultar su rostro con el antifaz.

Temporalmente guardaría a que ella le diera la señal acordada para intervenir, hasta entonces…esperaría.


El trabajo lo tenía un tanto agobiado, por no hablar de la encantadora detective Haruno que ya le había hecho evidente tanto su deslumbrante belleza como su agudo intelecto; así que, en cuestión, Sasori consideraba que esa noche era una oportunidad única para disfrutar de todas las despreocupaciones a su alcance, además su novia se encontraba de viaje y aun sin posibilidades e regresar por lo cual no podía disfrutar de su agradable e infinitamente complaciente compañía, así que quitarse temporalmente de encima la imagen de asistente del fiscal era una oportunidad muy bienvenida para el Akatsuna. El museo Whitmore era más que conocido por sus magníficas obras de arte y numerosas galerías abiertas al público casi permanentemente, cada una de sus características aún más maravillosa que la anterior, por lo que indudablemente bien podía ser catalogada como la propiedad o el lugar más idóneo para que tuviera lugar una fiesta de gala como era aquella noche y donde agradeció encontrar con una amiga muy conocida por él y que sonrió amablemente apenas lo vio; el nombre de la bella dama enfundada en un elegante vestido malva brillante y de cabello rizado rojizo se llamaba Ada y estaba encargad de recibir a todas las personas que ingresaban sin perder el incuestionable buen gusto que poseía al vestir y que el Akatsuna recordaba perfectamente. Era agradable encontrarse a conocidos y amigos, aún más porque su trabajo afortunadamente le permitía socializar con mucha gente y gozar de amigos tanto influyentes—en todos los sentidos—como leales.

-Ada- saludo el Akatsuna, besandole la mejilla.

-Sasori, que gusto verte otra vez- sonrió la pelicastaña, conteniendo un sutil suspiro soñador.

-El gusto es mío- coincidió Sasori a modo de temporal despedida.

Más tarde podrían hablar calmadamente, pero por ahora el único panorama que Sasori tenía en mente, de momento, al menos, era desestresarse del trabajo y lo haría con gusto.


-Aquí tiene- tenido la camarera.

-Gracias- sostuvo Aoi, antes de que una mano femenina se cruzase en su camino. -Oh- se sorprendió, pasmándose ante tamaña belleza.

-Lo siento- sonrió la encantadora pelirosa, temiendo haber cometido un error horrible o insultante.

Mujeres había muchas en aquel lugar, desde luego, y como hombre de negocios era su deber socializar con las damas que se encontraban presentes, más ninguna atrajo su atención en aquel momentos como si lo hizo la repentina pelirosa enfundada en un insuperable vestido rojo y cuya mira esmeralda indudablemente la hacía destacar por encima del promedio. La parte esencial de mentir era que en ocasiones incluso se debía fingir ser alguien totalmente diferente con el fin de conseguir un propósito en particular, pero cada nueva milla a transitar, cada sendero nuevo y cada objetivo más y más cercano solo conseguía envalentonar a Sakura que mantuvo una sonrisa en su rostro en todo momento, sintiendo el irrefrenable deseo de descongelarla en cualquier momento con motivo de su interino desagrado personal, pero tristemente no podía hacerlo. Se recordó con máxime pesar, pero con envidiable insistencia, una y otra vez que solo a ella le correspondía hacer aquello y que debía afrontar las decisiones que había tomado y a las que no se negaba, amaba a Sasuke y estaba dispuesta a sacrificar lo que fuera por él, pero no quería nada para sí, e era la diferencia decisiva que imperaba en aquel momento y se lo repitió una y mil veces…era preciso que lo recordara, entendiera y mantuviera a toda costa, por el momento, claro, ya podría sacar a relucir sus verdaderas intenciones, pero el momento no era ahora precisamente.

-No, descuida, es todo tuyo- sosegó el Rokushō, quitándole importancia al asunto y observándola muy atentamente. -No sé si te lo han dicho, pero tienes unos ojos realmente hermosos- elogio, analizando aquellos profundos orbes esmeralda que resplandecían como tal.

-Muchas gracias, nadie me lo había dicho- sonrió Sakura, fingiendo un gesto muy sutil y que hubo resultando inocente y atrayente al mismo tiempo.

-Debieron estar ciegos- opinó Aoi, abrumado por todo cuanto ella representaba.

Pocas veces había encontrado en una fiesta a si a alguien tan elegante y hermosa que sin exponer por completo su rostro, a causa del antifaz, solo parecía volverse más y más perfecta con el pasar del tiempo que se encontraba frente a ella, y contraria a la mayoría de las mujeres presentes ella no parecía ser nada tonta, su honesta mirada esmeralda era una invitación genuina al ingenio, y nunca había tenido el placer de encontrarse con alguien así y ya la consideraba una joya por demás singular e inigualable. Al menos estaba recibiendo un halago metódicamente sincero, sin importar que fuera del sujeto que había sido el verdugo de su hermanita menor. Estaba en esa situación no solo por Sasuke que ocupaba el lugar más importante en su subconsciente, —desde luego—sino también por Matsuri, ella nada había hecho para ser amenazada a punta de pistola por solo estar ligeramente a asociada a Shin; despreciaba a la clase de hombres como Aoi Rokushō, elitistas que unificaban fortunas con el sufrimiento de otras personas y que eran demasiado egoístas como para ver por encima de su nariz y eso, en esta oportunidad, acabaría por ser su ruina, ella se encargaría. Ciertamente su habitual comportamiento la llevaba a ir en contra del rencor o buscar un minúsculo halito de venganza, pero esto no se trataba de nada personal, solo justicia, no era algo tan complicado de obtener si se analizaba bien.

-Me pareces familiar- hubo admitido Sakura, camuflando su verdadero sentir, desde luego.

-Aoi Rokushō- se presentó él, sosteniendo una de las manos de ella y besándole el dorso caballerosamente.

-Eres aún más guapo de lo que se rumorea- adulo la Haruno mordiéndose la lengua para sí misma al decirlo, y deseando lavase la mano con legía. -Estas en el comité de caridad, ¿cierto? La iniciativa para la educación de la juventud- asocio, aludiendo favorablemente el motivo por el que tenía lugar aquella fiesta.

-Sí, eso nos trae hasta aquí- contesto el Rokushō mecánicamente y con bien disimulado desinterés, -debo embriagarme por ellos- bromeo haciéndola reír.

-Eres muy gracioso- se carcajeo ella, mordiéndose el labio inferior y bajando la mirada con fingida decepción. -¿Sabes que es lo único malo en esta fiesta?- pregunto cómo una niña que deseaba obtener un regalo en concreto.

-¿Qué es? Lo solucionare si así lo quieres- prometió Aoi, deseando satisfacer su aspiración.

Contraria a la clase de mujeres con que acostumbraba a tratar y cuyas peticiones solían ser fáciles de complacer, intuía que esta mujer no le pediría algo banal o simple, su forma de hablar y expresarse daban indicios claros de su mente culta y si estaba ahí era porque la había guiado su mente de intelectual no su fascinación por las fiestas u obras de caridad—falsamente organizadas para ocultar que solo servían para ser un motivo de fiesta, sin particular interés en ayudar a otros más que por una minoría, apenas contable, que igualmente disfrutaban de los festejos—que tenían nula relevancia en ese contexto, pero Aoi hubo de admitir que le gustaba la singular oportunidad de contar con un reto y esa mujer indudablemente lo era y quería descubrir que pensamientos albergaba una mente visiblemente tan aguda como era la suya, y confiaba en que es intelecto fueran tan elogiable como ya lo era su belleza. Ya fuera que Sakura lo hubiera querido o no, por su trabajo, había tenido que aprender a lidiar con ese tipo de hombres de una u otra forma, pero prefería la clase de criminales que preferirían apuntarle un arma a la nuca en lugar de alguien tan despreciable y falso que se ocultaba mediante halagos y que creía siquiera en la posibilidad de conquistarla solo porque si, aunque también sería estúpido e incluso hipócrita de su parte decir que solo se había topado con hombres de fortuna que se comportaba así; había hombres y de muchos tipos, Aoi Rokushō era sencillamente uno más de muchos.

-Quería ver la exhibición de la galería asiática, pero está cerrada- se lamentó Sakura, haciendo un tierno puchero.

-Si quieres puedo arreglar un paseo…privado- ofreció Aoi, haciendo valer su influencia.

-Te espero ahí- accedió ella, sosteniéndole la mirada.

-Hecho- sonrió el Rokushō.

Sonriéndole coquetamente, casi como si tuviera conciencia del efecto provocado en él, Sakura se retiró sin pena ni gloria, sabiéndose observada, pero no molestándose en voltear puesto que formaba parte de su plan que daría los resultados planeados, o eso esperaba, y mantuvo esta creencia mientras sus pasos la hubieron llevado con elegancia hasta la entrada de la "galería asiática" donde volteo a ver al Rokushō con una radiante sonrisa estampada en su rostro antes de seguir con su camino, confiado en que él la seguiría. Desde el segundo piso, en lo alto del palco—si así podía llamarse—junto con muchas otras personas , vestido de gala y con un antifaz bicolor blanco y negro, C observo la partida de Aoi Rokushō, quien abandono la fiesta en una dirección que el forense distinguió claramente, pero que de momento decidió no seguir.

Ya aguardaría hasta que apareciera otra vez, tenía preguntas que hacerle.


La galería asiática era una de las alas mejor conservadas de museo y que contaba con un sin fin de piezas; obras de arte, esculturas, figuras y demás que Sakura hubiera deseado contemplar abiertamente y con la luz del día o la debida iluminación artificial, pero, allí y de noche debía ignorar su propio deseo de ver más que aquello a lo que su vista humana se acostumbraba, buscando apoyo físico con sus manos para no tropezar y tener sumo cuidado de a donde se dirigía, aunque a decir verdad no tenía un punto fijo al cual asirse, de momento, pero confiaba en que todo cambiaría. Prestando la debía atención al entorno que conformaba aquella ala, Sakura escucho un sutil eco de pasos además de los propios, intuyendo que se trataba de Aoi Rokushō. Bueno…ya había hecho su parte hasta el momento—claro que su "contribución" aun no llegaba su fin—y continuaría haciendo todo lo demás hasta que fuera el momento oportuno, de Sasuke, para intervenir; solo esperaba que el plan acordado diera los resultados esperados porque—y eso Sasuke y ella lo tendían muy en mente—resultaba impredecible lidiar con una vestía, menos una carente de control como hasta ahora ambos sabían que era, o eso especulaban por lo que el propio Sasuke podía aseverar. Guiado por la poca iluminación que otorgaba las ventanas presentes en el ala, Aoi hizo ingreso en el lugar cargado de penumbras y oscuridad, prestando toda la atención posible a cualquier índice que le diera la ubicación de aquella encantadora mujer, pero de momento no podía escuchar nada y presentía que necesitaría de ella para saber dónde estaba exactamente.

-¿Hola?, ¿Estás aquí?- llamo Aoi, ligeramente confundido por la oscuridad.

-Sí, pero debes encontrarme- alentó Sakura con fingida emoción, cuidando muy bien por donde iba, pese a las penumbras.

-Voy a encontrarte- advirtió el Rokushō, convencido de ello.

Sería lo más ridículo, en su caso, asistir a una fiesta o a un caso cualquiera a investigar sin estar debidamente preparada, sin aminorar su andar—tan sigiloso como el de un gato—la Haruno aparto ligeramente la falda de su vestido para exponer con sutileza la liga de cuero que permanecía pegada a su muslo y de donde tomo su arma, cargada, desde luego. Si bien Ino le había enseñado a utilizar un par de tacones como arma, en esta oportunidad eso no servía en lo absoluto, así que—y siguiendo su instinto—había decidido usar ese vestido en particular no solo por lo bello que era a la vista, sino también por el fácil acceso que tenía para ocultar y tomar un arma que eligiera llevar oculta bajo la ropa. Sus días de niña desprotegida apenas y habían durado hasta la mitad de la secundaria, nunca le había gustado sentirse protegida por otros, de ninguna forma; claro que era un sentir agradable de cierta manera, pero su propia independencia la guiaba a defenderse por su cuenta, sabiéndose capaz de velar por si misma de su persona y seguridad como tal, y considerando que no había nadie más capacitado o capacitada para protegerla más que ella, exceptuando a Sasuke, lógicamente, solo él podía cruzar los límites que ella había establecido sobre su persona y por razones obvias, pero el momento de alabarse a sí misma no era ese y no pensaba en continuar con ello. Sosteniendo cuidadosamente su arma en sus manos, teniendo la debida precaución de no emitir sonido alguno, ni tampoco de permitir que su agitara su respiración, siendo sigilosa de todas las formas que podía existir, todo estaba alisto y el momento de acción estaba a nada de tener lugar. No podía haber errores, no ahora.

-¿Por qué tardas tanto?- apremio Sakura con voz serena, sin detener su andar.

-Intento encontrarte, como dijiste- rio Aoi, intentando guiarse.

-Te estas acercando- animo la Haruno con una bien disimulada sonrisa, aunque no necesitaba disimular nada n aquella oscuridad.

-Sigo buscando- sosegó el Rokushō, pero el cese de sus pasos lo confundió, no sabiendo si estaba acerca o quizás demasiado lejos. -Bien, creo que necesitare una pista- admitió al derrota, esperando que ella dijera algo para saber dónde estaba, pero en lugar de un respuesta lo que escucho fue el conocido ruido de un arma apuntando tras suyo y solo podía tratarse de ella. -¿Qué rayos sucede?- exigió, sin atreverse a voltear y no por miedo a ella, sino porque esperaba conservar la vida

-Shin, el promotor del club, te debía cien mil dólares- inicio Sakura, cambiando su hasta entonces sereno tono de voz por uno carente de sentimientos, -y cuando intentaste cobrarlos, la chica que estaba con él amenazo con llamar a la policía, así que le ordenaste matarla- relato, sintiendo que se le estrujaba el corazón de solo pensar que Matsuri podría haber corrido un peligro injustificado solo por culpa de aquel sujeto, -¿Recuerdas?- aludió, sin cambio alguno en el tono de su voz, pese a sus sentimientos.

Una parte de ella deseaba adjudicarse lo que sea que fuera a suceder como una venganza personal por lo que había estado a punto de sucederla a Matsuri y que bien podría haberse evitado de no ser por Aoi, pero como siempre su conciencia y moral individualista se lo impedía y, tal y como se lo había prometido a Sasuke, no permitiría que nada llegase un punto irreversible y esto lo garantizaba por el bienestar de ambos, porque estaba convencida de que Sasuke no se perdonaría que ella se viera inmiscuida en un problema por su causa—directa o indirectamente—y pensaba cumplir esa promesa, tanto por él como por Naruto—aun cuando no le preocupase ella misma, pero lo haría por él, era preciso que obtuviera respuesta y lo haría por las buenas…o por las malas. Las personas podían ser falsas y con solo escuchar la metódica palabrearía y en aquel tono de voz en específico, Aoi hubo reconocido inmediatamente que estaba lidiando con una policía, y casualmente la "novia" de Shin—el hermano menor del teniente Sai—había aludido tener una hermana que era policía, ¿Casualidad? No, porque eso sencillamente no existía, pero si debí admirar que alguien tuviera el valor para fraguar una estrategia así, fuera quien fuera y se tratase de quien se tratase, más en esos momento el Rokushō únicamente podía intentar contener su furia contra aquella mujer, pero confiaba en no haber dejado prueba alguna que lo incriminara con respecto a esa noche, después de todo nadie lo había visto.

-Es lo que crees- refuto Aoi despectivamente ahora que veía la verdadera cara de aquella mujer fingidamente cautivadora, pero traicionera. -Veamos, quieres pruebas, así que eres policía, y me estas apuntando a la cabeza, lo que significa que estas desesperada- dedujo fácilmente.

-No necesito evidencia, te tengo a ti- se apresuró la Haruno a contestar, confundiéndolo con su respuesta y sintiéndose satisfecha por ello, -ah, ¿Recuerdas la copa de martini que tomaste en el bar? La tengo por una razón- contesto, quitándole las palabras de la boca en el proceso, -¿Qué tal si tomo las huellas de esa copa y digo que son de la escena del crimen?- supuso, sonriendo sutilmente para sí. -No lo sé, tal vez tú asesinaste a Shin- inculpo sin titubeo alguno ya que, después de todo, él si podía ser calificado como el autentico culpable de su muerte.

-Eres una estúpida- insulto Aoi, conteniéndose para no agredirla por acorralarlo de aquella forma, no, no le permitiría ese gusto y deshacerse de ella no era algo que temiera lamentar.

-Creo que no debiste decir eso- advirtió Sakura únicamente, descendiendo su arma.

Ni ella ni Sasuke tenían porque temer nada, a decir verdad, no solo el ambiente que imperaba en aquella ala era totalmente favorecedor para ambo, ocultando quienes eran ante Aoi, sino que estaban tan lejos del ajetreo de la fiesta que nadie, absolutamente nadie, podría decir que es lo que habría sucedido, ni tampoco nadie buscaría a Aoi porque no sabrían dónde estaba, sin más titubeos y jugando disimuladamente con su arma entre sus manos, Sakura agradeció que el Rokushō voltease a verla, era el momento perfecto. Fingiendo sorpresa en tanto Aoi le arrebato bruscamente el arma, Sakura se fingió la víctima, sonriendo sutilmente al saber lo que pasaría, claro que solo ella podía saberlo…sin previo aviso, Sasuke apareció, acorralando a Aoi contra la pared haciendo que soltara el arma. El Rokushō observo completamente asustado a aquel individuo de aspecto casi inhumano y que tétricamente reconocía, había estado que el incidente del que había huido despavorido, dejando a Shin a su suerte, fuera algo que no volvería a cobrar importancia en su vida, pero esa mujer-hermana de aquella niña latosa de la que Shin había estado a punto de deshacerse- y aquel sujeto-si así podía calificarlo-parecían estar empeñados en acorralarlo por un propósito que él aún no conseguía entender, pero si tenía muy claro en su mente de traficante e inversionista que debía salir vivo de ahí, valoraba demasiado su vida para perderla.

-Si no quieres ser el siguiente, iras a la policía y les dirás que le ordenaste a Shin matar a esa mujer y como el "Justiciero" le salvo la vida- instruyo Sakura, parte por parte, dando todo de si por mantenerse calma y no dudar del autocontrol de Sasuke en esas circunstancias, -que era solo un sujeto tratando de hacer lo correcto- aclaro aminorando su propia opinión de quien era Sasuke en realidad.

-¿Solo un sujeto?- repitió el Rokushō, no pensando en protestar sino en entender a donde es que ella quería llegar.

-No pudiste ver bien su cara, pero él sí vio bien la tuya- advirtió Sakura, de pie tras Sasuke, confiando en que si las cosas sucedían de ese modo era porque él estaba manteniendo el control. -No importa a donde vayas, al estudio de tu novia en Chelsea, ese horrible club al que llevas a tus clientes, te encontraremos- sentencio con una seguridad tal que incluso ella llego a sorprenderse. -¿Entonces, tenemos un trato?- corroboro, no esperado más que una respuesta afirmativa, no querían escuchar otra cosa.

-Sí, sí, es un trato- contesto Aoi, únicamente deseando salvar su vida.

Con una sutil pero satisfactoria sonrisa en su rostro, Sakura evadió la mirada de Aoi, buscando en su lugar la de Sasuke que asintió de forma casi imperceptible pero que la hizo sentir más alegría de la que nunca hubiera sentido en su vida al verlo mantener el control en aquellas circunstancias, como nunca antes había podido hacerlo y eso se debía a ambos, estaba convencida Además; lo hecho, hecho estaba y ahora solo quedaba esperar los resultados…


Tan pronto como le fue posible y volteando de vez en vez ante el pánico personal que sentía por temerse seguido o propicio a la muerte en cualquier momento, Aoi Rokushō hizo abandono de la galería asiática, sabía que si no hacía todo cuanto le había sido instruido correría un riesgo que no podía permitirse, y lo reiteraba porque su vida era demasiado valiosa para él como para aceptar perderla por un error que el mismo desastrosamente cometiera. Hasta entonces y habiendo seguido lo anteriores pasos del Rokushō es que C había permanecido en la entrada de la galería asiática, aguardando pacientemente porque Aoi era un testigo de lo sucedido, quizás el único individuo que hubiera estado cara a cara frente a la bestia y necesitaba hablar con él, necesitaba alcanzar a entender a que se estaba enfrentando y no lo decía solo por él sino también por Muirfield y más enfáticamente por Sakura quien realmente lo preocupaba. Escuchando el audible sonido de apresurados pasos tras suyo, C volteo a ver al reconocido inversionista y que parecía tan asustado y agitado como para resultar irreconocible de lo que se decía de él, pálido por el nerviosismo que sentía hasta un punto que al propio Aoi le sorprendía, pero no sintiéndose ni mejor ni peor al verse interceptado en su camino por alguien a quien no conocía pero que pareció preocuparse por él, pero que extrañamente le hubo resultado temporalmente reconfortante, al menos para comenzar a recuperar la alma y compostura sobre sí mismo, en la medida de los posible luego de lo que le había sucedido, desde luego.

-Señor, ¿Está bien?- consulto C.

-Yo vi, yo vi…- intento hablar Aoi.

-¿Qué vio? ¿Vio a alguien?- supuso el forense.

-No lo sé- reconoció el Rokushō, aún demasiado confundido como para entender co claridad que es lo que acababa de pasarle. -Yo…

-C, no sabía que frecuentábamos los mismos círculos- se sorprendió Sasori, apareciendo e irrumpiendo inconscientemente en la conversación.

-Pues ya somos dos- hubo admitió el forense pese a su propia y bien disimulada frustración con motivo de aquella interrupción.

No tenía una imagen ni negativa ni positiva del asistente del fiscal, llevaba muy poco tiempo en el precinto ejerciendo como tal, más aun así C hubo considerado una interferencia muy molesta para él que hubiera irrumpido justo en ese momento, pero eso podía ser o no una buen o mala noticia dependiendo de cómo se desarrollasen las cosas a partir de ese momento; esa era su única y verdadera oportunidad para obtener información fuera del trabajo porque—como ya le había dicho a Sakura anteriormente—de otro modo Kakuzu y Juzo Biwa se adelantarían y encontrarían pistas que quizá fueran relevantes, así que C evidentemente solo contaba con esa oportunidad y nada más. Le sorprendía encontrarse con C en circunstancias así, de hecho no tenía entendido que otros miembros del distrito en que ahora trabajaba hubiera acudido a aquella fiesta y quizá fuera o no así, pero de momento lo que verdaderamente le llamaba la atención era Aoi Rokushō, que se encontraba presente y que, según tenía entendido, estaba siendo investigado—por orden suya—mediante Kakuzu y Juzo Biwa que secretamente estaban trabajando—en el distrito—para él y para nadie más, ni siquiera para Sai o el precinto en general, tenía que dar con el paradero del Justiciero, lo quería vivo, necesitaba saber quién era en realidad y no hablaba de los márgenes legales sino extraoficialmente, de momento la imagen de miembro de la policía era solo una tapadera para ocultar a donde quería llegar verdaderamente y era mejor que eso continuase así, preferentemente por su propio bien.

-Sasori Akatsuna, asistente del fiscal del distrito- se presentó el pelirrojo con el debido formalismo, -Aoi Rokushō- supuso, reconociéndolo al verlo atentamente.

-Sí, ustedes me investigaron por estafa- corroboro el Rokushō, sin importarle demasiado la conversación, pero si viendo en el asistente del fiscal su bote salvavidas, -¿Tiene un minuto?, hay algo que quiero explicarle a un funcionario de la corte- aludió, recobrando aparentemente la calma.

-Eso será interesante, claro, seguro- sonrió Sasori, ligeramente divertido e indicándole al Rokushō que lo acompañase. -Disfruta de la fiesta, C- se despidió, volteando a ver al forense.

Asintiendo para sí únicamente y viéndolos partir, C hubo admitido su temporal derrota, no podría hablar con Aoi, no en ese momento ni mucho menos con Sasori presente, pero no se rendiría, aun había tiempo y quizá podría entrevistarse con él en otra oportunidad, pero el momento no era ahora; debía esperar.


-Lo lograste- chillo la Haruno disimuladamente, emocionada.

Sujetándose ligeramente la falda del vestido para descender por las escaleras, Sakura hubo agradecido que todo hubiera salido a la perfección y no podía categorizar de otro modo lo sucedido mientras ambos detenían la aparente huida que habían tenido que emprender en caso de que alguien hubiera estado cerca, pero aparentemente no había sido así, estaban a salvo. Aun debía irse a casa en caso de que alguien conocido estuviera en la fiesta y que pudiera resultar un problema si eso resultaba ser descubierto por Sai, pero Hinata le había dado indicaciones muy claras del museo y las salidas que emplear para no ser vista por nadie y lo mismo sucedía con Sasuke que se acomodó ligeramente la corbata para cuando ella hubo volteado a verlo. Estaba demasiado sorprendido con lo que había sucedido, nunca había sido capaz de mantener el control de ese modo pero lo había hecho, se había aferrado conscientemente a la presencia de Sakura, ella había sido su ancla en ese momento y le había permitido saber que pasaba, formando un límite entre la relación hombre-bestia; hasta entonces había creído que mantener el control estando ella presente era un imposible, pero de hecho era al contrario, había sentido que no había presión alguna que lo hiciera sentirse poco menos que enclaustrado consigo mismo o dividido en cierto modo. Ella había sido la razón por la que mantener su identidad personal como tal se estaba volviendo algo más sencillo con el pasar del tiempo, lo cual obviamente resultaba contradictorio, pero eso no era importante, no importaba el método solo la realidad de que ella era todo lo que podía necesitar para mantener la cordura, lo sucedido era una prueba.

-Si, creí que no funcionaría- admitió Sasuke, recobrando el liento.

-Te dije que podías hacerlo-sonrió Sakura, incapaz de preocuparse por nada, no en ese momento.

No sabía ni quería creer que le motivo de ese momento de autocontrol fuera ella, de hecho no quería vanagloriarse de ese modo porque conocía bien a Sasuke y sabía que él era más capaz incluso de lo que él mismo podía alcanzar a imaginar, ponía su vida en manos de él sin dudarlo ni por un solo instante porque alguien que tuviera el corazón de ayudar a otros podía con lo que fuera, le debía la vida de su hermana y la propia, ¿Cómo dudar de él? Era absurdo, claro que su propia vida había soportado un golpe duro teniendo en cuenta el modo en que debía encubrirlo a él y a Naruto, así como las mentiras que debía crear para protegerlo a él, a Naruto, a ella misma e incluso a Hinata, pero todo eso era un precio nimio a pagar teniendo en cuenta todo lo demás. Había tomado sus propias decisiones y no dudaría en tomarlas nuevamente de ser necesario para estar con él. Desde luego que celebrar anticipadamente o al menos en ese momento era un error y lo sabía bien porque aún había detalles que afinar sin importar que ya hubieron hecho todo lo posible, pero gracias a ella en cierto modo estaba exonerado sin importar que nadie—salvo Muirfield, obviamente—supiera quien era en realidad, pero estaba casi eufórico porque al menos ya no tendría que preocuparse—ni ella fundamentalmente—de nada más que de ambos y del problema que tenían que solucionar como pareja y que creía—gracias a ella, su inocencia e insistencia—que tarde o temprano tendría una solución, confiaba en que asís ería porque ella le daba la fe suficiente para creer en que cada problema tenía una solución, solo había que esforzarse para encontrarla y eso era precisamente lo que Sakura y él habían hecho, pero no podía hacer más que sentirse dichoso por todo eso, pero más que nada por tenerla a ella en su vida.

-Creo que aún estoy pensando en los periódicos de mañana, diciendo que no soy un monstruo después de todo- hubo vaticinado el Uchiha, no sabiendo como agradecerle todo cuanto había hecho por él hasta la fecha y demás. -Gracias- agradeció infinitamente.

-Si…- la Haruno bajo brevemente la mirada, conteniendo sus propias ansias de sellar ese agradecimiento co algo más, pero no podía, ninguno de los dos, porque aún no habían puesto solución a aquel problema entre ambos, -debo irme-se excusó, ya que eso era temporalmente lo mejor, para evitar un instante incómodo para ambos.

No deseaba irse, deseaba quedarse, deseaba que Sasuke y ella pudieran dejar todo atrás…más no era posible, estar tan ceca el uno del otro era una tortura mutua para ambos teniendo en cuenta lo mucho que se amaban pero lo forzados que estaban a marcar las distancias; claro que se amaban y querían permanecer juntos como cualquier pareja normal…pero de momento obtener normalidad era un imposible, claro que con el tiempo podría acceder a ello y conseguir todo cuanto deseaban y más, pero era importante para ambos mantener las distancias, por ahora. Suspirando sutilmente para sí y dedicándose una sonrisa a Sasuke, Sakura se sujetó levemente la falda del vestido para continuar con su camino, se lamentaba de tener que hacer eso pero era necesario, en algún momento futuro ya no sería así, pero ese momento no era ahora y lo entendía. Permaneciendo en su lugar, Sasuke se sintió frustrado consigo mismo, porque si la situación entre ambos era lo que era se debía a él, pero eso no aminoraba los sentimientos que tenía por Sakura, la amaba, la deseaba de todo corazón y temía que ambos estuvieran forzados lidiar con lo que estipulaba la situación en esos momentos, pero en ese momento no podía con ello, no podía ni quería tener que mantener sus sentimientos al margen y conocía bien a Sakura. Quizás resultase sorpresivo de su parte—así lo opinaría Naruto—mandar todo al diablo por una ocasión, pero no iba a contenerse, no en ese momento, era imposible…

-Sakura, espera- llamo Sasuke, aun sin voltear a verla.

Volteando lentamente, confundida por el motivo que él hubiera tenido para detenerla, Sakura pensó en preguntarle el motivo por el que le pedía quedarse, pero ni siquiera tuvo tiempo de formular adelantadamente la pregunta en su mente porque antes de que pudiera darse cuenta—volteando por completo—se hubo encontrado cara a cara frente a Sasuke y cuya cercanía le hubo impedido hablar o pensar siquiera, estar tan cera pero imposibilitados de reaccionar como deseaban…eso era entre el paraíso y el infierno. Tenía dudas de su propio autocontrol, de si permanecer junto a Sakura una opción sensata o no, pero si de algo no dudaba era de los sentimientos que tenía por ella y eso hubo sido suficiente para que, sin más dilación, le quitara el antifaz que hasta entonces había cubierto su rostro, eliminando totalmente la distancia que los había separado y devorando esos labios a lo que se había resistido durante todo ese día, sucumbiendo a la necesidad que despertaba el amor que sentía por ella y es fuego que parecía consumirlos por completo. Correspondiendo con inicial torpeza a tan desmesurado beso y que le hubo quitado el aliento, Sakura se sujetó férreamente de los hombros de él…había creído que la idea de fantasear con un beso—teniendo en cuenta el difícil trance por el que estaban pasando—solo podía acabar en eso, en una fantasía, pero—correspondiendo a ese beso co igual anhelo—Sakura solo pudo repetirse a sí misma, una y otra vez cuan perdidamente estaba enamorada de Sasuke y no le importaba nada más, solo estar con él como sucedía en ese preciso momento.

Rompiendo con el beso por la forzosa necesidad de recuperar el aliento, Sasuke pego su frente a la de ella, observando con fascinación esos inocentes orbes esmeralda completamente nublados por el deseo, y por la mirada que Sakura le dirigió no hubo sido más obvio para Sasuke admitir que él se sentía igual; estar alejado de ella—de forma que fuese o teniendo que delimitar márgenes invisibles entre ambos—era una tortura, una tortura que ya no había conseguido aguantar por más tiempo. Observándose intensamente el uno al otro, sin necesidad de emitir palabra alguna, conseguían comparar silenciosamente sus reacciones tras ese beso; sus respiraciones agitadas, sus labios ardiendo de deseo, ese deseo muto reflejado en las miradas de ambos mientras se observaban...el beso había durado apenas unos pocos segundos, pero indudablemente habían sido los mejores segundos de sus vidas y por más que desearan prolongar ese momento, no era posible. Apenas y habían dejado atrás un problema y ella aun debía encargarse de que todo lo demás sucediese según lo previsto, ya podrían pasar más tiempo juntos peor no en ese momento…no ahora, se dijeron ambos mentalmente reflejando sus sentimientos en la conexión de sus miradas y que parecía no tener fin.

-Nos veremos pronto- murmuro el Uchiha sin apartar sus ojos de ella.

Recuperando el aliento y asintiendo ante aquellas palabras, recuperando su antifaz en el proceso, Sakura le dirigió una última sonrisa antes de proseguir con su camino sin más interrupciones, pero volteando a verlo una última vez al comprobar que la observaba, no habían eliminado duda alguna esa noche pero se encontraban más próximos y cercanos entre si y por ahora eso era suficiente, lo era para ambos y Sakura sabía que debía contentarse, de momento. Ella le había dado razones por las que tener fe cuando había creído que todo había estado perdido y a cambio, por todo eso, —que por cierto era invaluable, para él—era que Sasuke le correspondía con corazón y alma y prometiéndose que jamás se separaría de ella, pasara lo que pasara, esa era su promesa de vida con ella, así como ella había jurado arriesgar su vida con tal de preservar la suya; estaban juntos en eso y no podían permitir que nada—ni aun sus propios problemas o las adversidades que encontraran en el camino—los separara, dependía de ellos permitirlo o no.

No se separarían.


Como inversionista acaudalado, Aoi contaba con su propio despacho en el museo ya que la asidua contribución para con el patrocinio del lugar le otorgaba ese honor, y en esos momentos su oficina resulto el lugar más idóneo al que conducir al asistente el fiscal que hubo ingresado junto a él, esperando una respuesta para justificar su comportamiento. Juzo y Kakuzu estaban investigando a Aoi, de un modo u otro Sasori obtendría respuestas sin importar que las diera el propio Aoi voluntariamente o que fueran obtenidas durante la investigación, peor extrañando por el comportamiento agitado y casi nervioso del hombre de negocios, Sasori eligió guardar silencio y esperar acontecimientos. Su vida peligraba y había hecho un trato para salvarse, más nada le garantizaba a Aoi que fuera a sobrevivir si no cumplía lo acordado, pero planeaba cumplirlo, pero de igual modo necesitaba que alguien le garantizara—al declarar como testigo—que su vida se mantendría intacta como tal sin importar lo que dijera, porque nada podía garantizarle que no fueran a deshacerse de él luego de que hubieran obtenido lo requerido de él, entendía cómo funcionaba el mundo y las decisiones beneficiosas, pero—y lo reitera—necesitaba una garantía de que su propia vida se mantendría intacta y ya que no podía obtenerla de aquella policía cuya identidad desconocía, tendría que obtenerla del asistente del fiscal porque era la opción más segura hasta la fecha.

-Inmunidad total, es lo que quiero a cambio de lo que voy a decirle- determino Aoi como requerimiento excelso e indiscutible.

-¿Qué es?- inquirió el Akatsuna.

-Vi lo que paso en ese doble asesinato en que murió Shin- declaro el Rokushō pese a saber en lo que se implicaría, pero eso era mejor que la muerte por un error peor.

-El hermano del teniente Sai- aludió Sasori, comenzando a entender lo que podía estar pensando decir.

-No paso de la forma en que usted lo cree- confeso Aoi con pesar al implicarse en esa situación, pero resignado a ello, -solo asesino a Shin para salvar a la chica, y el resto se lo diré cuanto vea nuestro trato por escrito- puntualizo, requiriendo de una promesa material y real.

-Sí, pero para tomar un bolígrafo y papel, antes le preguntare algo- advirtió Sasori, requiriendo de algo más contundente que una declaración, o al menos en su caso en particular, -¿Pudo verlo bien, al "Justiciero"?- pregunto, esperando que la respuesta fuera lo que él esperaba.

-No, solo era un tipo cualquiera- mintió el Rokushō, esperando poder salvar su pellejo.

No le gustaban las mentiras sin importar que estuviera habituado a ello por su trabajo como asistente del fiscal, pero Sasori no pretendería ni por si acaso dejar ese asunto en eso únicamente, quería respuestas y las obtendría pero el asunto de máxima importancia que significaba encontrar al "Justiciero" no acabaría allí, no iba a permitirlo. ¿Se trataba de algo personal? Por supuesto, pero no pensaba admitirlo por el trabajo en que estaba implicado. Tenía que encontrar al justiciero, tenía que encontrar a la bestia.

-Aoi, algo me dice que no está siendo sincero- dedujo el Akatsuna a modo de advertencia.

Quería la verdad…


Luego del fallido intento de obtener información que había significado acudir a la fiesta celebrada en el museo Whitmore la noche anterior, actualmente de camino a su oficina y evadiendo a sus colegas de trabajo a quienes solo saludo con la mirada, C estaba dispuesto a encontrar respuestas aun cuando quizá pareciese tardío, trabajaba en un precinto policial y era de su entero conocimiento que la persuasión era algo a emplear con recurrencia y estaba dispuesto a hacerlo pese a que no formase parte de su rutina como si era el caso de sus colegas. Sintiendo vibrar su teléfono, C apenas y comprobó el numero en cuestión antes de decidirse a contestar ya que el identificador de llamadas inmediatamente le hubo dado a entender de quien se trataba, aunque el forense aún no estaba muy seguro de poder soportar algún tipo de cuestionamiento a su persona luego de su fracaso al noche anterior, pero en lugar de evitar a Muirfield o al agente Suzuki era mejor sencillamente contestar las llamadas y evadir los problemas con la adecuada diplomacia que correspondía emplear en aquella instancia, aunque fuera por mera cortesía.

-Hola- contesto C de inmediato, conduciéndose hacia su oficina.

-Doctor C, soy yo- contesto Suzuki con su usual voz pétrea. -Sobre su fiesta de anoche, ¿Encontró a su testigo?- consulto pese a conocer la respuesta, pero únicamente deseando corroborar la información que de momento tenía.

-Si, lo encontré- contesto C, ingresando en su oficina y cerrando a puerta tas de sí, -pero se puso a hablar con el maldito asistente del fiscal- gruño con disgusto ante este hecho.

-Pues felicidades, hizo lo correcto, para mi sorpresa- adulo Suzuki, desconcertando al forense al felicitarlo por algo que C en realidad consideraba un error por lo hablar podido recabar información. -Mejor callar al testigo que hacerlo hablar ante las autoridades, pero la próxima vez intente ser más cuidadoso, los cuerpos en un museo no son muy discretos- aconsejo para incredulidad de C que solo entonces hubo reparado en lo que se hallaba sobre su escritorio:

Ahí, sobre su escritorio, se encontraba el primer periódico de la mañana y en la primera página—con una fotografía anexa en que aparecía Aoi Rokushō—se encontraba un pronunciado titular en que se leía; Inversionista encontrado muerto. La notica lo dejo helado e incapacitado mentalmente para responder de inmediato, lo aterrorizo la posibilidad de que una prueba concluyente hubiera desaparecido y por una fracción de segundo temió que la persona que estuviera empeñada en encubrir el tema de "el Justiciero" o la bestia no fuera otra que Sakura, pero desecho al idea de inmediato, recobrando el control sobre sí mismo al darse cuenta de lo erróneos que eran sus pensamiento, Sakura no era el tipo de persona que cometía un crimen por sus ideales, la vida de otros era demasiado importante como para cruzar un límite así y nada le haría pensar de otro modo, lo sabía porque la conocía muy bien. Pero si no había sido Sakura—obviamente—ni tampoco Muirfield…entonces, ¿De quién podía tratarse? Alguien más estaba tras la pista de "el Justiciero" y no sabía si esto era algo precisamente bueno o malo.

-Si, fue mi error, cierto, lo lamento- mintió C, sin dejarse sorprender ni turbar por nada.

-No se culpe, hizo algo bueno, nuestro trato está en pie- animo Suzuki, -estaré en contacto- aludió únicamente y a modo de despedida.

La duda persistía en la mente de C en tanto hubo finalizado a llamada y meditado mejor las cosas, Sakura no estaba implicada en lo sucedido, —eso ni soñar—y según indicaba la llamada Muirfield tampoco porque ellos creían que él se había hecho cargo de eliminar toda prueba existente, pero al no ser así, ¿Quien más estaba implicado?


-Haruno, entra ya- apremio Sai escuetamente.

La noche anterior y la mayoría de eventos sucesivos desde la noche que había tenido lugar hasta aquella mañana eran en cierto modo predecibles o relativamente buenos para ella al menos, y así había sido hasta que repentinamente se había enterado que Sai había orquestado una especie de reunión en su despacho y de la que había sido informada por Hinata que apresuradamente la acompaño en todo momentos y que se mantuvo pegada a sí mientras ingresaban la habitación siendo que ya frente al escritorio de Sai se encontraban Ino y C, y de pie tras ellos; Kakuzu, Juzo Biwa, Choji y Shikamaru. En silencio y solo conformándose con observarse silenciosamente entre si, Sakura y Hinata tomaron asiento en los lugares vacíos junto a Ino, reservándose a observar atentamente a Sai que no cerró la puerta y que se mantuvo de pie—con aire dictatorial—a la aparente espera de decirles algo por ejemplo el motivo de aquella reunión y de la que de momento nadie sabía nada, mucho menos le motivo. La primera de las decepciones se la había llevado esa mañana durante el desayuno, cuando Matsuri le había mostrado el periódico y con ello la noticia de que alguien había asesinado a Aoi. Por supuesto que no se trataba de Sasuke y sabía que era así no solo por la confianza que tenían el uno por el otro sino porque lo había llamado al llegar a casa y corroborar que había regresado a casa de Naruto. Podría tratarse de Muirfield, pero algo le decía que no era así, no tenía ese toque que los caracterizaba y que ella, con el tiempo y la debida experiencia, había aprendido a percibir. No solo le preocupaba a ella lo sucedido, también a Matsuri y Hinata porque significaba que lo hecho era nada, no servía en lo absoluto además de que ahora contaban con otra amenaza que estaba erradicando las pruebas que pudieran exonerar a Sasuke, alguien además de Muirfield, pero…¿Quién podía ser?

-Desde ahora su equipo queda disuelto, han sido consolidados como una unidad cuyo propósito es la aprensión de quien es conocido como el "Justiciero"- sentencio Sai ante la atenta mirada de cada uno de los miembros del equipo y que tendieron a observarse con sutil confusión entre sí. -Sí, es personal, lo admito, pero nuestro fin es atraparlo antes de que cobre otra víctima- detallo causando el silencio entre sus subordinados y que solo se dedicaron a escucharlo. ¿Alguien tiene algún problema?

-Como dijiste, es él o nosotros- secundo Ino sin duda alguna.

-¿C?- nombro Sai, necesitando del fundamental apoyo de ambos

-Estoy de acuerdo, lo que necesiten- comprobó el forense con igual seguridad que la Yamanaka.

-¿Qué pensara el asistente del fiscal sobre esto?- se aventuró a cuestionar Hinata.

-Nos ha estado investigando- advirtió Sakura, acallando su disgusto por las medidas que se estaban tomando.

-No la estaba investigando sino vetando- corrigió Sasori entrando en la sala para mayor desconcierto de los presentes.

-En realidad ambos estuvimos trabajando juntos desde el principio- reconoció Sai para sorpresa de todos aquellos que habían creído que la realidad había sido lo opuesto.

Observándose entre sí por el rabillo del ojo, tanto Sakura como Hinata hubieron concluido que la situación no podría haber empeorado más de ninguna otra forma, estaba claro que toda la algarabía de estas presuntas interrogaciones tenían un motivo y más aún desconcertante para Sakura que no había sido llamada en ningún momento para tan he hecho, como si Sasori se hubiera detenido a categorizarla según un margen diferente y que ella aún era incapaz de entender. Ahora resultaba que el asistente del fiscal no era tan mal recibido como se tenía pensado, después de todo; si Sai estaba trabajando en conjunto con él era por una razón, lo cual solo contribuyo que Sakura y Hinata solo se sintieran más y más inquietas con respecto a los cambios que indudablemente sucederían como consecuencia y cuya incertidumbre era muy molesta, hasta la fecha solo habían tenido a Sai como jefe y a quien esconderle lo que hacían y porque, pero ahora resulta que también habrían de evadir a Sasori que poseía igual o más recursos con que darse cuenta si ellas hacían algo indebido. Era como estar, literalmente, entre la espada y la pared, o se ayudaban entre ellas o las descubrirían y esto último no era en lo absoluto una opción.

-Nos aseguramos de tener a los policías indicados para el trabajo- añadió el Akatsuna.

-¿Y qué clase de policías son?- cuestiono Sakura, no agradándole el curso de acción de las cosas.

-Policías que ponen la justicia sobre todo, y espero que usted sea así- aspiro Sasori, observándola atentamente.

-Claro que sí, lo haré- respondió la Haruno mecánicamente, tragándose su propio descontento y frustración para con la situación.

Estaba acorralada, pero ni aun así se daría por vencida, continuaría actuando como había hecho hasta ahora, pasara lo que pasara.


Sasuke observo con desinterés por la ventana, de pie tras su cama. Las cosas habían tomado el ritmo más desalentador posible, sin importar lo mucho que Sakura y él hubieran intentado solucionar las cosas…nada había servido en lo absoluto, y ahora estaba más que claro que no solo era Muirfield quien estaba tras él. Pese a que ya fuera de noche Naruto aún no regresaba ni lo haría, había llamado para decir que tendría una cita con Sara y que bien podía cancelar si había algún problema pero Sasuke había insistido en que no había problema alguno, lo que menos deseaba era molestarlo, ni a nadie para ser honesto. Pese a encontrarse de espaldas hacia el umbral de la escalera, el Uchiha percibió con toda claridad el inconfundible perfume a narcisos, al igual que el acompasado latir del corazón de Sakura tras él.

-¿Quién asesino a Aoi?- indago Sasuke.

-No lo sé- admitió Sakura, igual de extrañada y decepcionada que él porque su pase a la libertad hubiese sido destruido, -y con base en la información del forense dudo que podamos averiguarlo- se lamentó, tocándose las sienes en busca de paciencia, intentando pensar en una pronta solución. -Lo lamento, todo esto está empeorando- se disculpó.

-Sí, escuche la conferencia de prensa- menciono el Uchiha, volteando a verla, pese a su tono de voz indiferente en realidad se sentía culpable, ella estaba siendo sobrecargada con trabajo y responsabilidades por causa suya, ya fuera directa o indirectamente, -como si tener a Muirfield cazándome no fuera suficiente- divago con evidente sarcasmo. -Ahora tengo a toda la policía de Nueva York tras de mí, incluyéndote- acoto, sentándose sobre la cama, observándola con resignación.

-No tengo elección- alego la Haruno calmadamente y de forma inmediata, -pero creo que es algo bueno, así podré saber que sucede, desde adentro- intento animarlo, acercándose lentamente a la cama, pero pese a su empeño Sasuke claramente no conseguía ver una salida a ese predicamento. -Sasuke, no dejare que te suceda nada- prometió, inquebrantable.

Estas palabras no solo resultaban un consuelo para él-parcialmente-sino que también una condena constante, ella tenía que lidiar con cosas que no eran de su competencia o responsabilidad y todo por estar involucrada con él. Viendo que no podía haber algo entre ambos, en el plano de la intimidad, Sasuke había intentado convencerla en vano de desistir, hacerle ver que lo que realmente necesitaba en su vida era normalidad y que no podría encontrar eso con él…pero ella era incapaz de desistir de su lealtad, estando dispuesta a todo por él y a su vez transmitiéndole la idea de confianza que le permitía cargar con sus propios problemas. Sasuke solo se dedicó a observarla atentamente, intentando pensar en un modo para alejarla; si no podía darle todo cuanto ella merecía en su vida, si no podía hacer nada más que llenarla de problemas, ¿Qué hacía? Ella no tenía por qué mantenerse atada a él.

-Sakura, no hay nada más que puedas hacer, y ahora…- el Uchiha bufo para sí mismo, intentando pensar en una manera para evitar traerle más problemas de lo que ya tenía por culpa suya, -enfrentémoslo, con esta fuerza de acción, las cosas no terminaran bien para mí- acepto, prefiriendo lidiar con la culpa y aceptar como estaban empeorando las cosas en lugar de implicarla más. -No quiero que sufras por mi culpa- admitió.

La mirada esmeralda de Sakura se quebró inequívocamente ante el empeño de él por alejarla, por intentar hacerle ver que no podría haber algo entre ambos…en profundidad, pero a ella no le importaba, lo amaba de todo corazón, siempre lo había hecho, eso era algo que sabia y había sentido desde la primera vez en que ambos se habían visto a los ojos y nunca cambiaría de parecer, siempre sentiría lo que sentía por él y eso no iba a cambiar sin importar lo que pasara, sin importar que el mundo entero estuviera contra ellos, siempre habría una solución. Ella, con los ojos empañados de lágrimas, lo observo levemente dolida ante su intento por formar un margen invisible entre ambos pero que si bien ella había secundado con anterioridad, creyendo en su opinión, esta vez no deseaba sostener, no quería que se vieran alejados de ninguna forma, no creía que fuera necesario.

-Lo único que me haría sufrir seria…- Sakura no pudo evitar el tono quebrado de su voz ante la sola idea de que todo cuanto sentían no fuese suficiente, -mirar atrás en mi vida y desear que todo esto fuera diferente- garantizo, amándolo con cada fibra de su corazón, eso es lo que había hecho que no sintiera miedo la primera vez en que lo había visto; lo había amado desde siempre, -y en cuanto a todo lo demás, si estamos juntos, podremos enfrentar lo que sea- prometió, aludiendo a sus recientes problemas, pero ni aun así Sasuke parecía ser capaz de secundar su esperanza, su positividad. -Sasuke, sean cuales sean tus miedos…- inicio, conscientemente, acunando el rostro de él entre sus manos, intentando tranquilizarlo tanto como le fuera posible, porque tenía fe en que podrían superar lo que fuera…juntos, -no son los míos- finalizo.

Cerrando los ojos y guardando silencio, Sasuke hizo lo posible por no mostrarse tan débil de cómo se sentía en ese momento…por esas palabras, al borde de las lágrimas. ¿Qué había hecho para merecerla a ella y su bondad? Jamás dejaba de cautivarlo su belleza, su insólita perfección, su buen corazón, y si ella creía en él…¿Era posible?, ¿Existía una posibilidad para que lo que ambos deseaban tanto pudiera concretarse? Tomando el valor de creer en ello tanto como ella lo hacía, Sasuke se levantó de la cama, abriendo los ojos y volviéndose incapaz de apartar sus ojos de ella.

Las miradas de ambos chocaron al instante; ónix y esmeralda.

El Uchiha, aun dudoso de sí mismo y de si arriesgar tanto valía la pena, fue acortando con lentitud la distancia que había entre los dos sin apartar sus ojos de ella. Levanto una de sus manos hasta colocarla sobre la mejilla de ella mientras sentía como ella envolvía, por instinto, sus brazos alrededor del cuello de él. Los labios de ambos se unieron inmediatamente tras soltar un suave jadeo que quedo omitido por el calor húmedo y flexible de los labios del otro que los hacia insaciables, pidiendo más y más de aquel beso e impidiendo que el otro pudiera resistirse mientras Sasuke envolvía protectoramente sus brazos alrededor de la cintura de ella, presionando ciertas áreas de sus anatomías. Otro jadeo murió en los labios de ambos mientras el beso se hacía más y más intenso provocando que—por su propia voluntad, necesidad y anhelo—Sakura se despojara de su chaqueta, sintiendo su cuerpo abrumado por un calor, una pasión que nunca recordaba haber sentido pero que la hacía desear más a cada momento.

Sasuke apenas y se sentía capaz de actuar o pensar con cordura siquiera, cada vez más embriagado por ella y su aroma, su satinado tacto y su presencia, abrumado como no recordaba haberse sentido antes con ninguna mujer. Los labios de Sakura eran adictivos, unos verdaderos imanes, insistentes y apasionados, haciendo que cualquier beso que él hubiera tenido antes en algún recuerdo pasado hubiera sido un mísero trozo de hielo ante el calor que despedía este volcán de tacto sensual y lujurioso que lo hacía desear más de ella a cada momento. Pese a encontrarse perdidos en aquel mar de sensaciones tanto nuevas como memorables en algún punto, por inconciencia y deseo propio entrelazaron una de sus manos mientras esa palpable e incontenible necesidad se volvía cada vez más exigente, más demandante, obligándolos y alentándolos a ir más allá, a cumplir cualquier capricho o anhelo que hubieran tenido con respeto al otro.

Sus bocas se buscaban con más voracidad de la que recordaban haber sentido en su lejano primer beso, incluso más de la que habían sentido la noche anterior antes de despedirse, y pese a saber lo que eso podía significar…ninguno de los dos tenía miedo, Sasuke elegía creer en las palabras de ella y dejar atrás toda duda, cualquier clase de miedo o idea preconcebida, solo pensando, -en ese momento-al igual que ella, en lo mucho que la amaba y deseaba como lo que era en su vida; la mujer más perfecta que hubiera podido conocer, la dueña de su corazón. El beso se rompió brevemente, casi como si mutuamente se preguntaran en si iban a tomar ese riesgo o no. Pegando sus frentes entre sí, ambos se observaron brevemente, teniendo sus sinceros sentimientos totalmente reflejados en esas gemas ónix y esmeralda que se observaron con amor incondicional antes de volver a fundirse en un beso igual de desesperado que disipo cualquier duda.

Esa noche era de ambos.


Haberse desnudado delante de él por primera vez y haber perdido su virginidad no había sido tan doloroso como ella había pensado inicialmente, o como había escuchado que seria, sino todo lo contrario, ni siquiera había sentido dolor alguno y eso le permitía disfrutar cada vez más de aquella entrega, sintiendo como cada vez más—a cada momento—aumentaban una serie de desbordantes olas de placer seguidas de otras igual, o más intensas, que recorrían todo su cuerpo. Bajo aquella permanente imagen de inocencia y seguridad a su vez, bajo esa apariencia tolerante, comprensiva, seria, estoica, impertinente y muchas veces desesperante a más no poder, embriagadoramente bondadosa y abnegada: Sasuke había descubierto que se encontraba una mujer tremendamente atrevida, erótica y con un increíble efecto sobre él, capaz de hacerlo estremecer con su sola mirada, con aquellos orbes esmeraldas que eran tan hermosos como sinceros.

Las sábanas se encontraban dispersas y levemente tendidas entre el suelo y la superficie de la cama, arremolinándose y cayendo en descuidados pliegues, no había ninguna luz—salvo la lámpara junto a la cama que se había encontrado encendida durante su anterior conversación—que iluminara la estancia, lo que les permitía sentirse más próximos entre si ante la oscuridad nocturna y la escasa luz de la luna que se filtraba por la ventana. Sakura se encontraba a horcajadas sobre Sasuke, elevando las caderas y moviéndolas en círculo, plenamente pendiente de las expresiones de él para pensar cómo moverse a cada instante, como cambiar y como aumentar el placer que le estaba provocando. El Uchiha, analizando el rostro de la pelirosa, tal como ella lo hacía con él, tenía las manos clavadas en las caderas de ella, contemplando su rostro ante la oportunidad que presentaba que las frentes de ambos estuvieran pegadas, que sus respiraciones se unieran entre sí de forma continua. Su piel era lisa, suave, satinada, sin mancha alguna y con un tacto, tesitura y sabor inigualable y perfecto, ella era la perfección más absoluta hecha mujer. Ella era su todo en el mundo, nada ni nadie significaba tanto para él como ella.

De forma repentina, Sakura sintió su espalda chochar contra el colchón, viendo a Sasuke cambiar la posición de manera que fuera él ahora quien llevara el control de todo, el ritmo, la velocidad...

Estuvo a punto de protestar por el repentino cambio de posiciones cuando lo sintió entrar más profundamente de aquella forma, delineando con caricias suaves, sutiles y tortuosas la piel de sus muslos, siendo consciente de la cercanía de ambos y el efecto que ambos tenían en el otro. Sus silenciosas protestas se convirtieron en gemidos de goce puro mientras él besaba su cuello haciéndola echar la cabeza hacia atrás. La velocidad de las embestidas fue duplicada y ella apenas y conseguía hablar a causa de lo mismo.

Sus gemidos, que ella intentaba fueran palabras, sonaban como lo que debían de ser, gemidos incoherentes que expresaban su disfrute total. Gemía debajo de él totalmente abnegada y dispuesta sin protestar, recibiendo sus acaricias y anhelando los besos de él que, sin reparo, lamia su garganta aumentando su sensibilidad. El Uchiha enterró su rostro en el cuello de ella, recorriendo cada espacio de piel disponible mientras ella, perdida entre el mar de sus caricias, arqueaba desesperadamente la espalda al sentir maximizada la velocidad e intensidad de las embestidas.

Sentía el clímax más intenso que nunca a punto de llegar mientras los labios de Sasuke se posaban en su cuello. Sus gemidos tremendamente expresivos se volvieron chillidos que calaron profundamente en Sasuke que no ceso el ritmo ni por un solo instante. Se habían olvidado por completo de la delicadeza, es más, estaba segura de que eso había durado escasamente medio minuto y apenas cuando se habían vuelto conscientes de que su amor, su vulnerabilidad para con el otro era tan grande que los hacia olvidarse del resto del mundo.

Estaban tan cerca…

Con los ojos cerrados por las sensaciones que no cesaban de aumentar, por el sentir tan profundo que los embargaba, ambos pegaron sus frentes nuevamente, sintiendo sin obstáculo alguno la respiración del otro, pero fue Sakura quien se llevó una sorpresa. El temor que Sasuke le había mencionado no era una simple duda, era una realidad, lo supo al ver que aquellos serenos orbes ónix habían pasado a aquel rojo brillante, pero no provocándole temor alguno, sino lo opuesto, una seguridad inmensa, el saber que estaba con la persona que más amaba en el mundo, con quien la había salvado hacía ya doce años, con quien siempre la protegería y antepondría su felicidad y seguridad por sobre la propia.

Con una sonrisa de dicha en su rostro, Sakura alzo una de su manos, acariciando la mejilla de Sasuke que, pese a dudar, parecía volver a recobrar el control sobre si justo antes de que ella uniera sus labios con los de él en un beso más apasionado que cualquiera de los anteriores. Doblegado por la mujer que amaba y esos labios a los que era adicto, Sasuke fue capaz de recobrar su autocontrol, gracias a ella. Sonriendo contra los labios de él, Sakura enlazó sus piernas sobre la cintura de Sasuke, aumentando el contacto entre ambos.

Habían superado sus miedos y sus dudas. Eran capaces de enfrentar lo que fuera.


PD: Feliz navidad, mis queridos lectores :3 les advierto que no volveré a actualizar hasta enero (primera o segunda semana) porque a partir de la próxima semana iniciare los nuevos fics que tengo previstos como regalo para ustedes, así que comenten cual quieren que inicie de la lista que ya tengo u otro que tengan en mente porque solo tienen esta semana como limite:3 la actualización nuevamente esta dedicada a DULCECITO311 (cuyos comentarios adoro y con quien me disculpo de todo corazón por la demora, comprometiéndome a tener el nuevo capitulo de "El Siglo Magnifico: La Sultana Sakura" la primera o segunda semana de enero :3), a Adrit126 (que parece brillar con su ausencia y a quien prometo actualizar su fic "El Emperador Sasuke" durante la primera o ssegunda semana de enero :3) y a todos aquellos que siguen la historia en todas sus formas, sin excepción :3 Este capitulo engloba la segunda parte del capitulo 15 de la Primera Temporada titulado "A Toda Costa", ( "la bella y la bestia"), dedicando además este vídeo (youtube: watch?v=LoE9a2w4yng) que cuenta con el tema "We Are Stars" con escenas del capitulo :3 Si tienen alguna sugerencia con respecto a series o películas que quieran como adaptaciones, apreciaría que la aportaran con total libertad :3 los amo, cariños, besos, abrazos y hasta la próxima, feliz navidad a todos.

Fics próximos (iniciare algunos la próxima semana:3):

-Lady Haruno: Flor de Cerezo (basado en el manga y anime Lady Oscar o Versailles no Bara, me encantaría que fuera de su agrado y que deseo iniciar en enero)

-Operación Valkiria (comenzare a publicarlo entre la ultima semana de diciembre y primera de enero)

-Sasuke: el Indomable (casting y resumen ya hecho, y la historia ya visualizada, portada ya hecha)

-Cazadores de Sombras (comenzare a publicarlo la ultima semana de diciembre)

-Cazadores de Sombras: Los Orígenes (historia ya visualizada, con prologo y portada en proceso)

-El Clan Uchiha (comenzare a publicarlo la ultima semana de diciembre)

-El Siglo Magnifico: Indra y el Imperio Uchiha (sin casting pero con la historia ya visualizada y la portada ya hecha)

-El Siglo Magnifico: Mito, Mei & Mikoto (comenzare a publicarlo entre la ultima semana de diciembre o la primera de enero)

-La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber (casting y resumen ya hechos, historia visualizada y diseñada en conjunto con la portada y el vestuario)