Capítulo 26

Desafío

Ya habían olvidado el tiempo que había transcurrido desde que empezaron aquel inhumano maratón donde no se podían tener descanso, donde el agua era algo que no podrían obtener hasta el momento en que concluyeran su entrenamiento y donde el terreno no permitía que el cuerpo descansara brevemente. Ya había llegado el medio día y sin embargo, sus actividades se encontraban lejos de concluir.

Al fin vieron la marca donde concluía su carrera de obstáculos y varios kilómetros en ascenso, y no dudaron ni un instante en beberse por completo el agua depositada en ese par de cantinfloras que habían recibido de quien era su instructor.

Se dejaron caer de golpe sobre el alto pasto mientras su respiración trataba presurosamente de volver a su estado normal y sentían sus ropas incómodas por el exceso de polvo y sudor.

—Se les ve un poco cansados, chicos –decía Dylan con una sonrisa burlona, cruzándose de brazos y viendo a ese par de alumnos suyos que no aguantaban un pequeño maratón matutino.

—…Esto es peor que un entrenamiento espartano…-agregaba Green tapando el sol con su mano ya que éste golpeaba de lleno su rostro.

—Jamás había deseado tanto asesinar a alguien…y que mi cuerpo se negara a responderme…-soltaba Red, cerrando sus ojos y sintiendo que el cansancio se apoderaba de él.

—Bueno, pueden descansar una hora, después continuaremos con esto. Con esa pobre resistencia suya no les irá bien en un enfrentamiento prolongado.

—¿Pero qué tiene que ver todo esto, Dylan? –cuestionó el castaño.

—¿No se los dijo Shade?

—¿Decirnos qué? –preguntó el pelinegro deseando la respuesta de inmediato.

—¿Cómo se los explico para que me entiendan? –se decía a sí mismo mirando fijamente a ese par de cansados entrenadores-. Digamos que conforme sube el nivel en el enfrentamiento con alguno de ellos, no sólo tus compañeros empiezan a sentir la fatiga, ustedes también. Ya que cuando se enfrentaron a Sol estaban en su territorio, o mejor dicho, en la zona en que aquellas criaturas atraviesan de su lugar de origen a éste.

Es como una especie de limbo o punto de transición…Generalmente a los que no pertenecemos allí, no nos va bien, ya que entre más tiempo se pase en ese lugar, más pesado se vuelve el ambiente y tu cuerpo es el primero en sufrir esos estragos. Por eso hago que pasen por este tipo de entrenamientos a la espartana, como dice Red.

—Ahora tiene sentido –al fin el castaño entendía el fin de todo aquel martirio; debía de admitir que se sentía bastante bien descansando en el césped.

—Es normal que se cansen con unos cuantos kilómetros, pero ya mañana podrán correrlos sin sentir una pizca de cansancio –el blondo alegre ante la idea.

—A este paso, quien sabe si mañana despierte…-comentaba Red burlón.

—Oh, vaya, no pensé que ella también estuviera haciendo esto –Dylan veía acercarse a aquella chica de ojos bicolor, quien portaba una blusa blanca deportiva sin mangas y un pans cortos negros haciendo juego con unos tennis.

—Ya hicimos el recorrido sin problemas –expresaba alegre al tiempo que su cabello se movía ligeramente en el viento pese a que lo llevaba recogido.

—Así que Umbreon, Arcanine y Raichu amanecieron deportistas hoy. Muy bien, hacer ejercicio es sano y nos hace vivir más tiempo –el rubio retornó su mirada hacia sus alumnos-. Cuando tengan la condición necesaria estarán tan frescos como Shade.

—Unos diez kilómetros no les hará nada mal –aquel travieso Raichu picaba la mejilla de Red y Umbreon hacia lo mismo con Green, como si comprobaran si continuaban respirando.

—…Seguimos con vida…-protestaron los dos al mismo tiempo a la vez que ese par de pokémon corrían detrás de su entrenadora.

—Además deberían sentirse alegres, cuando todo esto termine podrán llegar a comer. Y además tendrán la posibilidad de saborear comida casera, ya que Misty y las demás están cocinando para ustedes dos –agregaba el entrenador para ambos, sonriéndoles de oreja a oreja.

—Qué envidia, ¿no Dylan? Nosotros tendremos que conformarnos con lo que nos cocine Allen –añadía la peli azul.

—Es el que peor cocina de nosotros cuatro, pero no podemos hacer nada.

—Bueno, iré a darme un buen baño, estoy bastante acalorada y además tengo algo que hacer –la chica se despidió, yéndose de allí en poco tiempo.

—Ummm…-se rio un poco y simplemente vio a esos dos quitándole al pelinegro su gorra-. Déjenme adivinar, a ustedes también les jugó esa bromita –espetó burlonamente.

—No sé de qué estás hablando –lo miró de mala gana el pelinegro.

—Sí, a ustedes también se las hizo –se rio un poco y luego los miró-. Buscando su ropa como desesperados para que al final Latios y Latias la tuvieran.

—No me digan que a ti también…-habló con espasmo Green mientras Dylan le contestaba con la mirada.

—Será difícil devolverle la broma, principalmente porque cuando ella se va a bañar, sus pokémon están bastante atentos de los alrededores y de sus cosas, por lo que tendrían que pasar sobre ellos primero.

—Ya lo intentaste, ¿cierto? –preguntaba Red.

—Nos la hizo a Allen y a mí, pero cuando pensábamos devolverle la broma…Les diré que no sé a quién le temimos más en ese momento, a sus seis pokémon o a la furia de Max –agregaba con burla; recordaba aquel momento y le traía tanta nostalgia.

No obstante, hubo algo que les hizo alertarse de inmediato, de manera que se dirigieron prontamente hacia el sitio de donde provenían aquellos gritos. Aunque en el instante en que llegaron ya no sabían por qué cosa sentirse sorprendidos, por haber llegado hasta ese estanque o el contemplar aquella escena.

Sobre la superficie del agua descansaba inconsciente un desafortunado sujeto que al llegar al sitio donde ese grupo de chicas tomaban un merecido baño en bañador fue literalmente apaleado por los tres pokémon de aquellas chicas que sintieron su presencia como una amenaza.

—Bueno, eso le pasa por andar de mirón –indicó sin remordimiento alguno, acercándose a la orilla del estanque y examinando mejor las cosas-. Al menos sigue vivo, al parecer…Bueno, de igual modo no es un sitio muy concurrido y detrás de la cascada hay una cueva, así que podemos solucionar el problema.

—Un momento Dylan, suenas como si estuvieras dando por hecho que se va a morir y hasta nos dieras una solución de cómo deshacernos del cuerpo –Green simplemente puso mala cara.

—Pero a ustedes se les pasó la mano…un poco –señalaba Red viendo a aquellas tres chicas bastante enfadadas por el fisgón.

—¿Oye, ahora que lo pienso, este hombre no es Brock, líder de gimnasio de Ciudad Plateada? –cuestionaba el oji azul al empezar a sacar a aquel líder del agua.

—Ahora que lo dices, es él –apoyaba el castaño.

—Pero él no es un pervertido, sólo tiene un corazón muy grande que hace que ame a muchas mujeres a la vez –explicaba Red cínicamente.

—Pues nos asustó y lo primero que hicimos fue defendernos. Vimos que se trataba de Brock cuando ya era demasiado tarde –explicaba Misty en tono apenado.

—Cuando se despierte nos disculparemos con él –aseguraba Blue.

—¿Se va a poner bien, verdad? –preguntaba Yellow acerándose a Dylan quien literalmente cargaba sobre su espalda al líder de gimnasio.

—Sí es entrenador de pokémon tipo roca, no creo que unos cuantos golpecitos lo dejen fuera de combate. Sólo está un poco inconsciente, nada de qué preocuparse.

—Lo dice el que hace unos minutos atrás ideaba una manera de cómo deshacerse de su cadáver –repeló Green.

—Detalles, detalles.

Aunque se me hace raro que esté aquí Brock. ¿A qué habrá venido hasta acá? –cuestionó Misty en sus adentros.

—Miren, aquí está Brock –añadía la voz de Shade que se encontraba acercándose, dejándose notar de inmediato su bañador negro y una chamarra delgada azul cielo que usaba-. Parece que le dieron una calurosa y golpeadora bienvenida –estipulaba la chica con normalidad.

—Creo que no ha cambiado en todo este tiempo –comentaba aquella entrenadora de pokémon tipo dragón, conocida como Débora, líder de Ciudad Endrino, quien no venía sola, sino que también gozaba de la presencia de Morti.

—Y ahora, ¿a qué se debe la presencia de líderes de gimnasio de región Johto y Kanto, eh? –preguntaba Red con interés.

—Un asunto un tanto serio. Por esa razón nos dirigimos hacia la Meseta Añil, a discutirlo con el Alto Mando –señaló Morti con seriedad; su preciado Gengar permanecía a su lado.

—Y bueno, llegamos hasta acá por estar buscando a Brock. Al cual nos topamos por casualidad en este pequeño pueblo. Decidimos viajar juntos –agregaba la domadora de dragones.

—Creo que cosas interesantes han estado pasando mientras hemos permanecido aquí –pronunciaba Dylan tratando de reanimar a Brock.

—De modo que esto tiene que ver con los líderes de gimnasio en general, ¿no es así? –indagaba Misty a ese par de líderes.

—Así es –contestó Débora-. En cuando Brock recobre el conocimiento nos iremos de aquí. Si lo deseas puedes ir con nosotros.

—Si esto tiene que ver con los líderes de gimnasio de Kanto, no hay manera de que no vaya. Pero mi curiosidad en todo esto, ¿es qué es lo suficientemente serio como para que se tenga que ir a ver al Alto Mando?

—Es algo que sólo debe ser conocido entre líderes de gimnasio o empezarán a crearse rumores innecesarios –expresaba Morti-. Por lo que en el momento en que nos acompañes te lo contaremos todo.

—Pues suena bastante delicado entonces –Shade parpadeaba con asombro al tiempo que miraba detenidamente al recompuesto chico, quien se encontraba tomándole las manos-. Sorprendente…

—¡Sé que es sorprendente que un par de extraños como tú y yo quedemos flechados desde el instante en que nuestros ojos se cruzaron! Es como un cuento de hadas, pero belleza mía, esto es real. Tan real como la llama de amor que arde dentro de nuestros corazones –recitaba Brock como todo un poeta empedernido.

—Es sorprendente cómo te recuperaste y cruzaste el estanque literalmente por arte de magia –apuntaba ella sin considerar demasiado aquel mundo de palabras que Brock le decía.

—Parece que ya despertó. Creo que ahora ya podemos irnos –suspiró Débora.

—Nos vemos después Brock –se despedía Shade.

—Antes de que me vaya, dame tu número de celular, así podremos hablarnos y nuestro amor no morirá –con alegría sacó su pequeño móvil, más que listo para apuntar el número de la joven.

—Lo siento, el karma me quitó mi celular –respondía con cierta melancolía recordando el fatídico día.

—Será mejor que nos vayamos. Ya deja ese penoso comportamiento Brock, nos haces ver mal a los líderes de gimnasio de Kanto ante los de Johto –Misty ya se encontraba arrastrando de la oreja al pobre chico.

—Eso fue rápido –expresaba Shade al tiempo que les decía adiós a ese par.

—No nos mires con esa cara, Red. Es algo que no podemos comunicarte –sentenciaba la líder de Ciudad Endrino dando media vuelta al tiempo que se iba al lado de Morti.

—Tienen cara de querer ir tras ellos y averiguarlo por sí mismos, pero, hay opciones más simples.

Entendía la razón por la que aquella chica se encontraba abrazándole desde atrás con esa inmutable sonrisa mientras permanecía sentado sobre el resistente y macizo tronco. Pero no parecía agradarle la idea de ese grupo de seis miradas adicionales atravesándole vigorosamente cuando intentaba terminar de pelar aquellas papas.

—¿Y ahora qué es lo que quieren? –preguntaba sin mucho interés Max.

—¿Sabías que los líderes de gimnasio de la región de Kanto y Johto están dirigiéndose a la Meseta Añil, para consultar algo con el Alto Mando? –cuestionaba Dylan.

—Aunque nadie parece saber el motivo de ello –mencionaba despreocupado Allen.

—Y teníamos curiosidad de que si tú sabías qué es lo que estaba ocurriendo –soltó cínicamente Shade.

—Suponía que venían a preguntar algo a lo que se les negó la respuesta –hablaba el peli rosa sin demasiado interés. Su atención estaba enfocada en las patatas.

—Es que tú siempre sabes muchas cosas Max –agregaba su hermanita campante-. Es por eso que quisimos venir aquí y preguntarte.

—Si ellos no se lo dijeron, sus motivos tuvieron. Mejor sigan con su entrenamiento.

—Vamos Max, danos una pista –pedía el blondo mirando de reojo a Allen, como si estuvieran tramando algo en complicidad.

—¿Qué tal si es algo grave? Podríamos ayudar aunque sea un poco.

—Dejen el tema en paz y mejor pónganse a hacer algo.

—Bueno, nadie puede decir que no lo intentamos –Shade se apartó repentinamente de su hermano-. Por eso siempre están los planes B –una sonrisa de satisfacción inundó sus labios-. Sabes, siempre me he preguntado por qué razón Gina ya no nos visita. Sería buena idea hablarle –dijo descaradamente a la vez que en su mano derecha se hallaba aquel móvil, aquel que era de su hermano y que ahora estaba dando tono de llamada.

—Invítala a venir hasta acá. Será divertido entrenar con una chica energética como ella –agregaba Dylan.

—Recuerdo que era entrenadora de pokémon tipo dragón, ¿verdad Max? –soltó casual, Allen.

—Shade, no lo hagas –el peli rosa se puso de pie abruptamente, intentando arrebatarle el celular a su hermana, quien simplemente lo evadía y se alejaba de él.

—Vamos, sólo una llamadita.

—Si quieres le quito el celular –indicaba el rubio al tiempo que había atrapado a la chica y ahora simplemente se encargaba de que no escapara.

—Pero ya sabes cuál es la condición.

—Ustedes tres son un grupo de embusteros –Max simplemente les fulminó con la mirada.

—Yo también te quiero hermano –decía Shade con soltura, sonriéndole como sí nada.

—Cuelga ese celular –pidió, volviendo a sentarse.

—Está bien –apagó el móvil y problema resuelto.

—Por lo visto alguien o algunos se hallan haciendo una mala broma a los líderes de gimnasio de región Kanto y Johto.

—No creo que los líderes se hubieran alarmado por una broma de mal gusto –Green intervino.

—Una broma desde el punto de vista de quien o quienes dejaron aquellos avisos.

—¿Qué clase de avisos? –preguntaba Blue.

—En ellos les pedían cortésmente que entregaran sus títulos de líderes de gimnasio ahora que podían hacerlo de forma pacífica –su mirada denotaba seriedad y cierta preocupación sobre el tema-. Estas especies de memorándum indicaban que de no hacerlo ahora, después se abstuvieran a las consecuencias. Hasta donde yo sé, el que esté o los que estén detrás de esto hicieron una muy observable demostración de lo que pueden hacer.

—¿Qué hicieron? –cuestionó Red fríamente.

—Atacaron aleatoriamente a miembros de la ciudad donde permanece cada gimnasio. El número varía y no es el mismo…Ésa es la manera en que les mostraron a los líderes de gimnasio que no es una broma, que es muy en serio lo que quieren y que si eso le hicieron a personas que ni siquiera tenían nada que ver con ellos, no se contendrían cuando tuvieran que ir por el título de su gimnasio por las malas.

—Eso es demasiado serio, Max. Hay que hacer algo –el mirar de Blue se inundó de enfado.

—¿No se tratarán de Sol y los demás? –preguntaba el pelinegro.

—Sinceramente dudo que se traten de ellos, por el simple motivo de que no hacen uso de la amenaza, solamente llegan y atestan el golpe. No es su estilo el ir haciendo esto. Y si me lo preguntas no encuentro relación alguna entre ellos y los líderes. En todo caso, irían contra el Alto Mando, porque el derrumbarles causaría mucho más pánico –alegaba Shade, cruzándose de brazos.

—Pero sabemos bien que Sol y compañía forman parte de ese grupo de malhechores. Si bien no son ellos, podrían tratarse de otros miembros de la organización –proseguía Allen.

—Y al ser así, de un modo u otro nos compete a nosotros. Al menos la parte en que podría estar metido en todo esto la organización White Nightmare –hablaba Dylan-. ¿Y se supone que nos quedaremos aquí cruzados de brazos?

—No creas que he estado perdiendo el tiempo, he intentado de varias formas el hallar las pruebas que puedan darnos pistas contundentes para identificar a quienes han estado haciendo todo ello. Pero todavía no tengo nada sólido –comentó Max con frustración.

—Parece ser que el entrenamiento puede esperar un poco más –indicaba Red levantándose al mismo tiempo que Green.

—No se puede dejar pasar algo tan serio como esto, por lo que aunque lo quieran o no los líderes de gimnasio, tendremos que intervenir –habló decididamente Green.

—Nosotras también ayudaremos –apoyaba firmemente Blue mientras Yellow le miraba detenidamente, apoyando su decisión.

—Sería una locura ir solos a averiguar las cosas, por eso la mejor opción será ir en grupos de dos, de ese modo se tendrá apoyo. Eso te incluye a ti también, Red. Podrás ser la leyenda pokémon más grande de todos los tiempos, pero sujetos como Sol o quienes están dentro de la organización White Nightmare, no son cosa que puedas quitar del camino sólo con derrotarlos. Además de que ellos trabajarán en equipo si es necesario para terminar contigo –sentenció Max.

—Hmp –Red sólo le miró con una mezcla que iba de la aversión al desacuerdo con aquella idea.

—No perdamos más tiempo y vayamos a atrapar a esos cretinos de una buena vez por todas –dispuso Dylan viendo la aprobación en las miradas de todos los presentes.