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·No pertenezco a este mundo. Epílogo, parte uno.

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Un ruido ensordecedor le hizo cerrar los ojos, una presión en el pecho le hizo encogerse, y un minuto después, nada.

Abrió los ojos lentamente, estaba a oscuras, se levantó tambaleandose y tuvo que volverse a sentar.

Tocó sin saber por los sitios de donde quiera que estuviera y al final encontró un interruptor, lo prendió, y se sorprendió de lo que vio, estaba en la habitación de su casa, en Tokio, se había sentado en dirección al lado derecho de la cama, donde había un gran armario con puertas de cristal, donde la imagen del azabache se reflejaba, vestido de shinobi, con su katana y una pequeña bolsa, aún colgando de sus hombros, estaba sucio y tenía el pelo alborotado y los ojos cansados.

- Se acabó...- Se levantó ahora recuperado del mareo y fue a la ducha.

Se habían acabado las peleas, las búsquedas, el pasarlo mal... Se acabó Sakura.

Ahora tenía otra lucha, la suya interna.

Duchándose y dejando todo por medio se dispuso a dormir, cayo en los brazos de morfeo al instante.

Por la mañana se duchó, se recortó el pelo, se vistió como ejecutivo que era y cogió su Audi a7 para ir a la oficina, estaba todo tal cual era, la misma calle, donde se había topado con aquella bruja, estudió el lugar, nada.

Entro en el edificio, y todo el mundo se paró al verlo, rápidamente tuvo que aguantar, los lloriqueos de las chicas, preguntas, acoso, había vuelto a la normalidad.

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Dos años después, la vida de Sasuke se había asentado y tranquilizado, había tenido que mover cielo y tierra para asentar la empresa y había vuelto contratar a quien fueron sus empleados, por ejemplo Juugo, que había tenido que estar dos años de psiquiatra por el despido y porque le daban brotes de furia, que ahora, podía controlar.

Su secretaria Karin, se había deshecho en lágrimas cuando le vio volver, se mostró más atenta de lo normal durante unos meses, y como no había manera de quitarse a Sakura de la cabeza, le dio una oportunidad cenando con ella, y al final, habían quedado como novios, no es que le gustará especialmente, pero le hacia distraerse y olvidar, igual que la bebida.

- Cariño, ya estoy en casa.- Gritó la pelirroja al llegar a casa.

El azabache se encontraba en el sofá, mirando por el gran ventanal del salón, con un vaso de whisky en la mano.

La chica se acercó y le dio un beso en la mejilla y se sentó a su lado.

- ¿Ya no me das ni la bienvenida?- La chica suspiró.- Se que sigues agobiado por la empresa... Bueno, eso me dice Juugo, pero no se que tipo de relación es esta si sólo hacemos... Ya sabes, eso... Que me encanta pero... Quiero más Sasuke-kun...- El chico abrió los ojos y la miró bruscamente. ¿Había dicho Sasuke-kun? ¿Y porque cojones la imagen de Sakura había aparecido en su mente?

- No me llames así.- Espetó furioso. La chica arrugó el ceño confusa

- ¡Joder Sasuke! Soy tu novia, no te puedo besar en la boca, no puedo llamarte cariñosamente, no puedo siquiera darte la mano, ni siquiera me has contado que te pasó cuando desapareciste ...¿Porque?- El Uchiha se levantó.

- Vete Karin... - La chica botó de su sitio.

- ¿Pero que he dicho?

- Vete, lo siento.- La chica estaba boquiabierta pero el azabache no cambió de opinión.

Se levantó del sofá y sin mirarle cruzó el salón y se marchó con un portazo, iba bastante bebido, con lo que cuando la chica cerró la puerta se tambaleo hasta su habitación.

Hacia tiempo que por las noches ya no aparecía Sakura en sueños, pero, al mencionar Karin ese sufijo, había tenido de vuelta ese hormigueo en el estómago.

Se plantó delante del espejo de su lavabo probando como había hecho durante los primeros meses, si el sharingan se activaba, pero como siempre nada, la bruja no le había dejado absolutamente nada.

Después de mojarse la cara volvió a su habitación y se sentó en la cama mirando al espejo. Tenía la misma cara que vio cuando volvió de Konoha.

Y mira que lo había intentado...¡Joder que si! Noche tras noche con chicas, con gente, bebiendo, y nada, cada noche aparecía ella, riendo, enfadada, preocupada, y al final, la misma visión, la de Sakura el último momento que la vio... Bajó la cabeza, la echaba de menos, y mucho, ni las caricias de Karin, ni el whisky la habían sacado de su mente...

Se levantó y se arrodilló delante del armario, lo abrió y rebuscó detrás de toda la ropa, allí estaban sus cosas de shinobi, la katana la había limpiado, y sus ropas lavado, y en el fondo de todo, dos fotos, una con todos, y otra que había hecho Naruto a hurtadillas de los dos, salían hablando de camino a buscar al jefe Gato, ella lo miraba sonriendo tímidamente mientras el, sólo le decía algo del viaje. Sonrió. Mira que le había dado alegría a su corazón...

¿Y si pudiera volver?

Un momento, ¿Porque pensaba eso después de dos años?¿Es que acaso era posible?

...

- Señor Uchiha dígame.- La voz de Suigetsu hizo aparición en el móvil.

- Suigetsu, mañana quiero una reunión a primera hora, con todos los directivos de la empresa.

- Es un poco precipitado señor... Pero claro, como usted desee.¿Puedo preguntar el porque?

- Cambios en la dirección.- Y cortó la llamada.

Metió en la mochila que había traído todas las cosas y fue a dormir.

Por la mañana aparcó su Audi a7 en su aparcamiento y subió por el ascensor, al entrar en su despacho, todos los directivos se callaron, fijó su vista en Suigetsu, que había sido siempre su mano derecha, y a Karin, primero salió ella del despacho sin mirarle siquiera y cuando el peliplata iba a salir lo cogió del brazo.

- No, quédate conmigo.- El peliplata asintió dudoso, sentándose a su lado.

- Bien.- Empezó el azabache.- Si os he reunido aquí a todos, y con tanta prisa, es porque voy a dejar la empresa.-Un murmullo se alzó en la sala.

- ¿Porque? Señor Uchiha... Acaba de volver y...¿Ahora se va?

- Si, así es, no necesitáis más datos, le voy a dar mi puesto a la única persona que ha sabido mantener la empresa y conservar las acciones, mientras los demás se dedicaban a robar... Así que,- Todos sonrieron y se arreglaron la corbata.- Suigetsu, tu me relevarás, y dales caña.- Le murmuró.

El chico se había quedado boquiabierto, y Sasuke sonrió y se dispuso a salir de la sala, el peliplata le siguió.

-¡Señor Uchiha!- Este se paró y se volvió hacia el.- Muchísimas gracias por el puesto, lo haré igual que usted, no se preocupe, pero...¿Qué va a hacer?

El Uchiha sonrió de lado y antes de darse la vuelta y quitarse la corbata dijo...

- Vivir.


Holaaa!

Al final hago epílogo, pero no uno cualquiera, tendrá 3 partes aprox!

lo conseguirá?... Jijiji

que os ha parecido?