Buenos días, tardes y noches estimados lectores. Aquí Sombra de Maldad. Nuevamente, sentí que en esta ocasión no iba a lograr terminarlo. Y nuevamente, me sorprendí de lo que un instante de inspiración puede hacer. No hay temas importantes que tomar de momento, así que vayamos con lo que muchos han esperado por tanto tiempo. Espero que lo disfruten. Aunque claro, mi salación contra el emperador Mouse.

"Gravity Falls", sus locaciones y personajes son creaciones del brillante Alex Hirsch y propiedad del imperio de Disney. Solo los tomé prestados para narrar una historia de mi autoría sin fines de lucro... pero si me quieren dar dinero por él, no me opondré.


Diario del Raromagedón

HORA 37:58

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No sabía por qué demonios había llegado a esa situación. Lo único que pudo hacer fue maldecir ese estúpido pueblo, y todas sus rarezas. En un instante estaba consolando a su sobrina, que empezaba a temer del futuro como cualquier joven. Luego, estuvo colgando anuncios que servirían de guía para que más ingenuos fueran a su atracción turística y sacarles tantos billetes como llevaran, y uno que otro reloj. Para luego ser perseguido por la asquerosa cabra que lo ha acosado por más de 10 años que de pronto creció hasta medir 20 metros.

Para su fortuna, había perdido a la cabra cuando esta se distrajo para pastar los arboles de pino que abundaba en el bosque. Pero su alivio se acaba cuando se da cuenta del desgarro que abría al cielo, las cosas que entraban a su lado de la realidad, y esa enorme ola rosada que surgió de la nada, y amenazó con convertirlo en alguna aberración rara. Sus años de fuga dieron su retribución al permitirle llegar a tiempo a su cabaña para refugiarse, salvarse de la loca influencia. Sin embargo, de lo que sufrió de ella fue el tótem de plástico del exterior. Que creciéndole brazos y piernas se tornó hostil, y cargo hacia la cabaña con intención de destruirla a golpes.

Stan se apartó de la ventana con miedo, el cual se desvanece por asombro al ver como el adorno animado no pudo siquiera tocar la cabaña antes de desplomarse, todo por una barrera rosada con imágenes raras que envolvió el negocio. El viejo señor misterio se percató también que esos dibujos se proyectaron en los muros de su hogar, antes de desaparecer de la vista junto al escudo protector.

-¿Pero que mi…? – se caya de pronto, percatándose de un lápiz mordisqueado que se hallaba olvidado en el suelo. De inmediato recordó a Dipper. - ¡Claro! El Abracadabra de unicornio. Je, tal parece que por primera vez, esos torpes hacen algo bueno… - y como si le hubieran golpeado con un guante lleno de agua congelada, recordó a los demás miembros de su familia. En especial, a los niños que había aceptado cuidar el verano. Así que, con gran prisa y angustia reviso cada rincón de la cabaña. La tienda, la sala, las habitaciones… incluso reviso en el sótano de su hermano. No había nadie.

– oh, no… ¡LOS NIÑOS!

Con gran preocupación vuelve a la salida de la cabaña con intención de buscar a los gemelos Pines en el pueblo. Pero, lo que ve apenas se asoma al exterior fue un enjambre conformado por enormes ojos con alas de murciélagos. Unos cuantos de estos se percataron desde lo alto del anciano con gorro. Y bajando en picada se dirigen hacia él.

-Buen intento, lerdos… - con una sensación de superioridad les cierra la puerta con fuerza. – Mi barrera mágica los convertirá en… - El miedo hizo aparición en su mente al ver como la puerta empezaba a sacudirse, producto de las embestidas que los alados daban.

Sorprendido de que estos ni siquiera se dieran cuenta de la protección que tenía la cabaña, se asoma por la mirilla con precaución, y cuenta un total de 4 ojos tratando de ingresar. Y fue en ese instante que vio como la mitad se distrajo con una pareja de venados que parecían huir de algo, para enseguida petrificarlos con una luz roja, y con ella misma se los llevan del lugar, dejando al otro par con él.

Ahora sabiendo de lo que eran capaces, el miedo inundo aún más al viejo de Nueva Jersey. Miro a su alrededor con desespero, presionado por la imagen de la cerradura cediendo a las tacleadas. Los alados continuaron con su forcejeo. Hasta que finalmente hacer ceder el cerrojo, y finalmente entrar. Pero, para ese momento el anciano ya tenía en mano una escopeta de caza, con la que dispara velozmente al par de invasores. Los disparos causan que ambos estallen en una sustancia verde y viscosa, y dejara sus alas esparramados por ahí. Suspira aliviado de ver que se había deshecho de esos invasores, y abandona su arma en la pared.

Aunque al comienzo se lamentó de que tendría que limpiar eso siendo el día libre de Soos, pronto recuerda que había algo más importante. Vuelve a asomarse por la entrada, y para su espanto ve que ese solo fue la primera ronda y más de esas cosas se acercaban. Así que antes de que lo vieran de nuevo, vuelve a cerrar la puerta. Pero ya que la cerradura se rompió por los irrumpe casas que acababa de acabar, movió muebles para hacer una barricada y así cerrarla. En cuanto se despejara el perímetro, ya repararía la puerta.

Sin embargo, esa preocupación paso a ser insignificante, comparado a la de sus sobrinos afuera. No sabía cuándo Mabel había salido, ni si Dipper o Ford habían vuelto de sus cosas de nerd. Pero ahora nadie estaba. Con el instinto de buscar problemas de Dipper, más el de Ford, no podía pensar en otra cosa más que probablemente se marcharon para investigar lo que estaba pasando, si es que ellos no fueron quienes lo provocaron.

Sabía que aunque fuera a buscarlos, era más probable que alguna de esas cosas lo encontrara a él primero. Sin mencionar que, parece que el escudo que crearon los cerebritos de la familia no era %100 aprueba de fenómenos. Así que si se iba, era probable que una de esas cosas que la barrera no es capaz de repeler se apoderaría de su hogar, quizás lo más cercano a un refugio seguro que hay en toda esa catástrofe.

No le gustaba para nada, pero si su familia quería poder tener una oportunidad de sobrevivir a lo que fuera que estaba pasando, tendría que quedarse. A esperar que volvieran, que por primera vez no jugaran a los héroes y se escondieran en la cabaña. Solo esperaba que no tardaran.

HORA 0:37

HORA 5:49

Nada… Ni una señal del metiche cerebrito, la sonrisa con chica, ni mucho menos de su estúpido hermano. Con la puerta ya arreglada, aun nadie la había tocado. Ni siquiera algún alterado pueblerino que escapara de las porquerías que habían surgido de pronto. Como si su propia alma fuera la única que viviera en todo ese bosque. Sin contar, claro de los miles de monstruos que ocasionalmente pasaban cerca. Ninguna se acercaba con intención de entrar a la cabaña, pues procuro siempre tener un ojo atento al exterior. Pero aun con aquella preocupación latente, su mente no podía ignorar a su familia. Y aunque en verdad quería ir él mismo para traer sus inquietos traseros de regreso, su miedo no le permitió siquiera acercarse a la puerta.

No… no era miedo. Era instinto. El mismo instinto que se empezó a crear, cuando sus primeros intentos de hacer dinero fracasaron por su poca planeación. El mismo instinto que lo preparaba para escapar en cuanto otro de sus negocios se desplomaba, y la multitud de clientes traicionados iba tras él. El mismo que le ayudo a sobrevivir, cuando incluso recurrió a la auténtica clandestinidad como un medio de conseguir dinero para tener lo más básico.

Él no era un héroe, como le gustaba escuchar de los demás al recordar que logro encerrar a Gideon. Él era un sobreviviente. Alguien que al no tener a nadie con quien contar, tuvo que aprender a sobrepasar no solo a la adversidad. También a los demás. Alguien que al menos que obtuviera algo que compensara el riesgo por mucho, aunque fuera con posibilidades ridículamente bajas, no correría ninguno.

Desde muy joven lo perdió todo. Su casa, su familia… su hermano. Y su propio padre dijo que no sería reconocido como un Pines, al menos que pudiera conseguir una fortuna como la que hubiera conseguido Ford, gracias a la preparación universitaria que evito que consiguiera. Y fue esa obsesión de demostrar su valor que convirtió el buscar la fortuna como solo una excusa de ir de aventura, a un deseo que con los años se convirtieron en una necesidad. Una camioneta vieja y la primera idea que se le cruzara al frente fue lo único con lo que pudo contar por años. Y con el paso de cada uno, el sentimiento de desesperación aumentaba al recordar lo que una vez fue, y dejó de ser.

Tan grande fue, que su moral declino a incluso cometer delitos más halla que simplemente engañar simples compradores. Cometiendo crímenes más severos, incluso en otras naciones del sur del continente. Varios con la aparente ilusión de conseguir el suficiente dinero como para finalmente volver a casa, y restregarle los billetes a su padre. Sin embargo, de algún modo u otro la ley, o el otro lado de ella conseguían atraparlo. Ambos buscando la retribución de Pines por lo que hacía, y de las personas a las que perjudicaba. Muchas ocasiones veía que su vida hubiera terminado, de no ser por la sonrisa de la suerte, y un alma ansiosa por recuperar su vida.

Aun con ello, con lo mucho que se alejaba de su casa, lo que hacía para al menos conseguir monedas para un café, trato de mantener el contacto con su familia. Únicamente con su madre. Su padre jamás lo hubiera aceptado, y su hermano menor era muy bebé cuando lo expulsaron de la casa. Así que fue con su progenitora con quien apenas pudo apoyarse para saber de su familia. De los problemas que pronto sufrieron, y las deudas que se reunían. Muchas de estas por los estudios de su hermano, Ford. Quien apenas termino un doctorado, comenzaba uno nuevo. En cierta forma eso le daba gracia. Jamás olvidaría lo inquieto que era su gemelo por aprender.

Jamás supo que su padre se molestara por el costo que estaba resultando los estudios de Ford. Seguramente porque pensaba que igual conseguiría volverse millonario, y les devolvería mucho más. Pero, cuando Stanford finalmente obtiene una beca por una jugosa cantidad, lo último que supieron de él fue que se había mudado a un pueblo al noroeste del país. Después de ahí, no supieron más.

Pero, las cuentas aun no bajaban, y pronto la edad empezó a alcanzar a quien una vez fue el imponente hombre que lo saco de la casa. Y sin posibilidad de contactar con su hermano brillante para buscar apoyo, fue Stan, aun con sus propias deudas y fugas continuas quien los apoyo tanto como podía. El dinero que disponía para él era poco, y su origen muy dudoso, pero a pesar de todo seguían siendo de su familia. Así que se permitió días sin comer si al menos así podía ayudarles, y de cierta forma pagarles la deuda que sentía que tenía con todos ellos. Pero, sabía que su padre jamás aceptaría dinero del perdedor al que seguramente culparía de su miseria. Así que, le imploro a su madre que le dijera que el dinero era de Ford.

Fue hasta que luego de escapar de su segunda prisión y volver a involucrarse con más criminales que se vio forzado a cortar todo contacto que tenía con ellos. Tampoco podía arriesgarlos, sin importar cuantas veces se cambiara el nombre. Y aunque ya no recibía la ocasional carta de su madre sobre su hermanito y sus clases, a decir verdad no noto tanto la diferencia. Que a pesar de ello, seguía siendo él… por más de 40 años… solo él…

6:01

HORA 13:01

…silencio… silencio era el sonido con el que estaba acostumbrado al dormir. También al despertar. Tanto tiempo siendo ésta la melodía que oía cada amanecer, que incluso muchos otros ya le eran ajenos. Era incapaz de recordar el sonido de su madre preparando el desayuno. De niños del vecindario jugando afuera de la casa. Solo el ruido de la nada era lo primero que escuchaba, sin importar si dormía en su habitación, o incluso en el piso de la sala como era en este caso.

Stan había permanecido en la sala desde la noche anterior, esperando que su familia volviera a altas horas de la noche. Lamentablemente, no fue el caso. Y solo tuvo que voltear a una pequeña abertura de las cortinas para saber que lo que había presenciado ayer no era ningún sueño, y que el pueblo se había ido directo al demonio. Fue esa preocupación, y miedo por las posibles razones por la que su familia aun no volvía que no se movía de su sitio. ¿Para qué? Nuevamente, ninguna vida dependía de él. Nuevamente parecía que todo a su alrededor estaba en espera a que se descuidara para tragárselo. Nuevamente ni su mente soltaba pensamiento alguno, no queriendo engañarse a sí mismo con que en verdad no había nadie más a su lado.

Nuevamente estaba solo. Encargándose del único sitio parcialmente seguro, del que se hizo guardián para cuando esos gemelos busca problemas se dignaran por volver. Hasta que no volviera a verlos de nuevo, sin sentirse capaz de hacer algo más, seria todo lo que haría …solo estar tirado ahí, escuchando el silencio muerto y frívolo con el que vivió 40 años…

-…sin capacidad de determinar la hora. Estamos aquí viendo al propietario de la cabaña del misterio, estafador del pueblo, y ocasional héroe local Stanley Pines. Quien, también suplanto a su hermano Stanford por 30 años, hasta el regreso de este… - una extraña voz se escuchó de pronto, con un eco metálico como fondo. Preocupado por que algún loco, o locura ingresara a su casa mientras dormía, cautelosamente se arrastra al sillón, y saca debajo de los cojines un bate de béisbol.

– Justo en estos momentos Stanley Pines ha tomado un bate, seguramente con propósitos de defensa. Es de recordar, que él mismo nos brindó la información de que él tiene un total de 10 armas en la propiedad Pines. Si esta es una de ellas o no, debido a la naturaleza de arma blanca del bate, eso se nos es desconocido. – Continúo escuchando el aludido. Le preocupaba de que estuviera narrando lo que hacía, pues eso significaba que lo estaba viendo, y él no sabía dónde estaba.

Así que únicamente se dedicó a hacer leves movimientos, que el tercero continuo describiendo. Eso le facilito reconocer poco a poco el origen de donde provenía: un escape de ventilación. Y fue ahí donde descubrió con horror la cabeza sin cuerpo de un hombre duende de cabello cano y con gafas.

-¡Muere, muere, MUERE! – grito el anciano, lanzando no solo el bate que llevaba hacia la cabeza parlante, también todo lo que tuviera al alcance de la mano. Claro, la rejilla que impedía que objetos grandes ingresaran o salieran por el ducto sirvió como una buena defensa para el intruso.

-Y ahora tenemos a Stanley Pines con nosotros. Tal vez desee compartir algunas palabras de los recientes sucesos. – continua con su narrativa noticiera, indiferente a la agresión que el dueño de la cabaña soltó. – Buenos días, señor Pines. Es un gusto tenerlo en la ventilación.

-¿Qué…? ¿Quién eres tú? – cuestiona el viejo a la cabeza de viejo.

-Soy la cabeza de cera de Larry King, es un gusto finalmente entablar conversación con quien compro a todos mis hermanos y a mí hace tantos años. – enseguida, gracias a la palabra "cera" los recuerdos de lo que había ocurrido con su estatua del Stan de cera, y las balbuceadas que sus sobrinos soltaron sobre que las otras habían cobrado vida, malvados, etcétera. Ahora que lo pensaba, no era tan absurdo considerando lo que había vivido.

-Espera… ¿Desde hace cuánto que vives en mi ventilación? ¿Cómo nadie se dio cuenta que tu rondabas por aquí? – aunque podía creer que esa cosa pudiera vivir sin cuerpo, no que pudiera ser tan furtiva, si se la pasaba hablando consigo mismo en voz alta.

-Ustedes hacen mucho ruido como para oírme. Se la pasan coreando, y cantando lo que hacen. – recrimina la cabeza. Aunque agradecía que con ello no lo habían derretido como el resto de sus semejantes, su espíritu de falso entrevistador y cronista no le gustaba ser ignorado.

-Nosotros no hacemos eso. – Objeta Stanley, hasta que se da cuenta de lo que hacía. – Genial. Ahora le estoy hablando a la cabeza de Larry King.

-Cabeza de cera de Larry King. – especifica el otro.

-¡Lo que sea! – silencio molesto. Aunque le molestaba la presencia de ese monstruo en su hogar, al menos no era peligroso. Y, tal vez, le ayudaría a sobrellevar la espera por su familia. Quizás así no estaría tan silenciosa la casa, hasta que nuevamente volviera aquello que trajo… no. Mejor dejar de pensar en ello por ahora. – Y dime… ¿juegas cartas?

-Soy una cabeza que habla. ¡No tengo manos! – responde el otro, levemente ofendido. - ¿No tendrás alguna botana para mí?

-¡Eres solo una cabeza, y estas hecho de cera! ¿Acaso tienes estomago? – replica en respuesta el viejo.

-¿Acaso eso importa? – sintiendo una jaqueca por lo estresante que empezaba a tornarse la situación, Stan Pines se frota la sien, y se dice a si mismo…

-Este será un apocalipsis MUUUUUUY largo…


2-3; 6-3; 7-3; 2-1; 9-4; 6-3; 6-2; 2-3; 4-3; 2-3; 2-1; 8-1; 7-3; 4-3; 9-4; 2-1; 3-1; 6-3;

7-4; 4-3; 6-1; 2-2; 6-3; 5-3; 6-3; 3-1; 3-2; 5-3; 2-1; 6-1; 6-3; 7-3;

3-1, 3-2; 2-2, 3-2; 3-1; 3-2; 5-1; 2-1; 7-3; 7-4; 8-2; 2-3; 2-1; 7-1; 7-3; 4-3; 2-3; 4-2, 6-3;


Aquí de regreso Maldad. ¿Valió la espera saber sobre nuestro estimado estafador? Si, es mucha reflexión, y poca acción. Pero, considerando que el tipo se la pasó en la cabaña, no hay mucho de que pudiera haber hecho, ¿verdad?

Stanley Pines… alguien cuya actitud taimada, y a su vez comprometida con su familia es de las muchas razones por la que lo apreciamos. Incluso esta entre mis personajes masculinos favoritos. Desde el comienzo se mostró que no le avergonzaba ser un descarado estafador barato, a veces ante los propios estafados. Únicamente privándose cualquier presunción de ello ante los oficiales y cualquier autoridad al que no intentara llegarle por soborno. Y casualmente, también desde el comienzo, el final del primer capítulo, también mostro una faceta oculta al ir tras la máquina expendedora. Un secreto que no se había tocado auténticamente, sino hasta el final de la primera temporada, donde las teorías volvieron a dispararse.

Y aun sin su búsqueda de recuperar a su hermano, Stan nos ofrecía momentos inolvidables que lo hubieran mantenido relevante en la serie, aun sin aquel trasfondo que igual sirvió para el último tramo de la serie. Aparte de un timador, también parecía recurrir a otras prácticas criminales de diversas naturalezas, en donde empeñaba sorprendentes habilidades. Aunque saber afrontar los interrogatorios desde oficiales del gobierno hasta su propia sobrina no es una de ellas. También el de un viejo que ansía compartir con su familia así como protegerla, seguramente por la falta de esta la mayor parte de su vida. Y una actitud avara y busca fortunas, también probablemente obtenida como se menciona en este capítulo.

Y sé que a muchos no les gusto verlo como cobarde al final de la serie. Créanme, a mí tampoco al comienzo. Pero, conforme lo fui pensando, me di cuenta que de hecho era lo más lógico. Si te la pasas huyendo con miedo de las personas a las que perjudicas quitándole el dinero, el huir de los problemas apenas se asomen es un mecanismo natural de auto preservación que se generaría en cualquiera. Así que si lo vemos de este modo, el haberlo hecho más valiente hubiera sido un terrible error.

Algo curioso que note durante "Una historia de dos Stan", es que cuando empezó la pelea que casi condena a Ford por el resto de su vida, Stan menciono que su hermano se había guardado el dinero de su universidad para él, viviendo en su cabaña en el bosque. Se nota que Ford no es alguien que le preste atención a los "asuntos irrelevantes" que no estén relacionados a misterios y descubrimientos científicos. Y con lo costoso que debió ser tener 12 doctorados, seguramente el dinero fue escases para él. Si incluso Stan tuvo que pagar la hipoteca de la cabaña cuando Ford se fue de ese universo, sin duda muestra lo descuidado que tuvo incluso sus propias cuentas. Quién sabe si en verdad Ford cortó totalmente con sus propios padres desde que empezó con sus estudios de lo paranormal. Aún más, considerando la crisis paranoica que vivió.

Así que si sus padres en verdad hubieran pasado dificultades financieras por la educación de Ford, y si en verdad Stan hubiera conseguido el medio para contactarlos (considerando que incluso tenía el número de su hermano), no me sorprendería que les hubiera ayudado como fuera. Pero, esto es solo especulación mía. Otras de las cosas que quizás no sepamos del trasfondo de esta serie.

Y nuevamente a nadie le importa intentar decifrar el código, así que de nuevo les paso la respuesta del mostrado en el capítulo HORA 15:31: CHIU

Estrella fugaz.

Símbolo de la alegria.

Supera la negación.

Bueno, sin nada más que agregar, me despido. Nos vemos la próxima vez. Es posible que tarde, así que paciencia. Lo mismo con Bastion Falls. Si ocurre, subiré algo más en compensación.

Esperare con ansias sus Reviews.