Capítulo 25: Estar Contigo

POV Bella

Hoy era mi noveno día aquí encerrada: Fecha de mi gran escape, Heidi y yo lo teníamos todo controlado y muy bien sincronizado para que nadie sospechara nada: Se suponía que mi "Paseo" sería antes del almuerzo, mi desayuno me lo traería Jamie en la mañana. Yo seguía sin comer mucho, estaba con limitadas fuerzas y de hecho, solo comía lo que Heidi me traía y eso era mucho decir porque, Jamie al ver que nos entendíamos tanto, pensó que era algo negativo, casi no dejaba que ella me viera en los últimos días y de puro milagro accedió a dejarla llevarme a dar el fingido viaje por la bodega.

En el desayuno de hoy no pasó nada interesante, quiero decir, de mi boca solo salieron una o dos frases sarcásticas hacía Jamie y el resto del tiempo lo ignoraba mostrándole todo el odio que le tenía. Él… bueno, sinceramente no sabía cómo describir sus expresiones faciales, porque cuando llegó estaba con una sonrisa que no le cabía en el rostro comentándome que hoy yo iba a salir de la habitación para dar una vuelta por la bodega, al ver que yo no decía nada él se enfocó en la comida y trató de hacer que yo ingiriera algo pero tampoco funcionó y por último, empezó una conversación en la que solo él hablaba y respondía sus propias preguntas… Después de eso se puso furioso porque yo no decía nada, me lanzó la comida y se fue, de milagro no me golpeó, porque estos últimos días, se divertía mucho golpeándome y yo parecía ser su saco de boxeo personal.

Los segundos pasaban lentamente, yo concentraba mi mirada en el tragaluz para distraerme perseverando impacientemente la hora en la que entrara Heidi con las esposas y con su típica sonrisa reluciente, pero el tiempo me hacía bromas de muy mal gusto descubriendo que los segundos cada vez fueran más y más largos. Solté un suspiro e imaginé que la mejor forma de que el tiempo apresurara su paso fuera durmiendo y ni eso funcionó.

Hice de todo (Aunque aquí no hubiera mucho que hacer) hasta que me desesperé y solté un gritó sordo halando mis cabellos seguido intenté quitar las esposas por mí misma, con mucha furia, debo agregar.

– ¿Qué? ¿Ya te volviste loca? – Escuché la voz de Heidi hacerme la pregunta en tono burlón.

Sonreí y me calmé – Creo que sí, los segundos aquí parecen una eternidad y tú tardaste mucho – Ahora ya estaba más tranquila al verla aquí con las llaves en su mano.

Ella se encogió de hombros – Lo siento, Jamie dudó en dejarte salir después de tu rabieta en el desayuno y tuve que decirle una sarta de mentiras como que "Tu cambiarías con algo de espacio" y que "Solo necesitabas un poco de tiempo".

Alcé una ceja – ¿Y cómo conseguiste que te creyera eso? – Pregunté vacilante.

– Le dije "Soy mujer y entiendo de estas cosas"… Bueno, no más charla ¿Quieres que te saque de aquí o no? – Asentí y ella me desposó.

Sentí un fresquito recorrer todo mi cuerpo en cuanto sentí mis pies libres – Libre al fin – Dije soltando el aire.

Heidi me tendió un vestido verde de camuflaje casi igual al que ella tenía puesto, la miré con una ceja arqueada sin entender y ella tampoco articuló ninguna palabra, solo me indicó que me lo pusiera y su mirada no daba lugar a réplicas así que tomé el vestido y me fui al baño para ponérmelo. No era muy diferente al de ella, la falda de ambos caía libremente hasta un poco más arriba de las rodillas dando un vuelo perfecto y llevaban un cinturón grueso de color negro en la cintura, lo único en lo que diferían era que el de ella era en estrapless y el mío tenía un escote en "V" con gruesas tiras en los hombros y sin mangas, estaban muy bonitos a pesar del color verde con manchas negras y cafés, no era uno de mis favoritos pero el estilo me encantaba a pesar de todo.

– No somos tan libres – Comentó y sonrió – Ahora me tienes atada a ti hasta que salgamos y consigamos escapar, pero el vestido te queda bien… Sinceramente tenía dudas de tu talla.

Heidi nos esposó a ambas por las muñecas y salimos de la habitación, no necesité recoger las pocas cosas que tenía allí, después de todo no necesitaba recordar nada de lo que hubiera tenido en ese lugar que me hizo sufrir tanto. El color de la pintura de la bodega era muy parecido al de los vestidos que llevábamos Heidi y yo, casi nos podíamos camuflar excepto por un pequeño detalle y era mi pálida piel, jamás había odiado el color de mi piel hasta ahora.

Este lugar era enorme, Heidi y yo recorrimos un sinfín de pasillos, sin duda cualquiera podría perderse aquí: Habían bóvedas numeradas con gran cantidad de estupefacientes y dinero por donde se mirara, todos almacenados ordenada y minuciosamente. Imaginé que todos los matones de Jamie estarían enterados de lo que Heidi y yo hacíamos porque nos topamos con dos de ellos y ninguno dijo nada… o tal vez nuestro vestido estaba surtiendo algún efecto en ellos lo cuál era poco probable.

– Estamos a mitad de camino – Susurró Heidi – Mantente alerta.

Yo solo asentí sin decir nada. De un momento a otro nos detuvimos en frente de una puerta, solo pensé en que no debí haber confiado en ella, solo era otra trampa y me llevarían a cualquier otro sitio que yo desconocía completamente – Aunque peor no podía estar – Me decía mi yo positivo mentalmente. Encaré a mi acompañante para que me explicara lo que estaba pasando o por lo menos para gritarle y sacar toda esta furia que llevaba dentro – ¿Cómo me dejé confiar de su cara de borrego a medio morir y de su sonrisa fingida? ¿Por qué siempre tengo que ser tan ingenua? – Maldije internamente. Me volteé para verla y ella estaba con los ojos abiertos de par en par mirando algo en frente de nosotras, fruncí el ceño – Ahora si estoy completamente confundida – Divisé las sombras y había algo que se movía hacía nosotras.

– ¿Qué hacen dos hermosas damas en un lugar como este? – Preguntó Jamie, irónico… Como siempre.

Bufé – Idiota – Dije en un murmullo y giré mi cara para otro lado evitando su repulsiva mirada.

Heidi ignoró mi comentario y le respondió a Jamie para que él no sintiera mi tono odioso – Caminando, solo eso. Vanessa necesita distracción, después de todo está pálida y sin energías, no le hará mal salir de su habitación por un rato – Sentí la sonrisa de Heidi en su voz y me volví a verla, me arrepentía tanto de haber dudado de ella.

– Ella tendría más energías si ingiriera algo de alimento – Dijo Jamie en tono mordaz.

Me aclaré la garganta – Yo comería si la comida no me la ofreciera un cerdo secuestrador ni un matón profesional – Respondí en el mismo tono mirándolo con odio.

Heidi sintió el ambiente pesado y si seguía así Jamie me podía mandar de nuevo a la habitación y arruinar todo – Bien, creo que es mejor que continuemos caminando, ya casi se nos acaba el tiempo para distraerte antes de que vuelvas a tu habitación Vanessa – Luego miró a Jamie – Nos vemos en el almuerzo.

Él asintió con la cabeza y se fue, Heidi y yo seguimos caminando, cuando no lo vimos más, ambas soltamos un suspiro de alivio, por lo menos yo estaba muerta del pánico pensando que él me enviaría de nuevo a mi habitación y nuestro plan se había ido por la borda, pero afortunadamente no fue así y contamos con mucha suerte.

Llegamos a la salida, según lo que me dijo Heidi, saldríamos por la puerta trasera porque la de adelante estaba custodiada, sin embargo esta era inmensa y me sorprendía sobremanera que no la tuvieran escoltada. De todas maneras ya no había peligro, caminamos unos pasos más – ¿Qué digo pasos? – Caminamos cerca de diez minutos que se me hicieron eternos, por entre muchas plantas, parece que estos hombres tenían una obsesión por ocultarse entre las plantas pero – ¿Qué iba a saber yo?

Y cuando nos creímos realmente a salvo, Heidi soltó las esposas… En ese momento pasó algo realmente inesperado: Sentí dos brazos musculosos agarrándome por detrás amenazándome con cargarme como un saco de papas pero no lo hizo por algún motivo que yo desconocía, escuché el grito ahogado de Heidi y uno más contundente le siguió a ese (Claro, era de Heidi). Obvio traté de soltarme pero me fue imposible porque el grandulón que estaba detrás de mí, me tenía completamente inmovilizada de brazos y piernas, mi mente quedó en blanco… Ya no era la primera vez desde que me tenían cautiva que no sabía qué hacer.

Jamie salió caminando tranquilamente detrás de los hombres que nos tenían en sus brazos y nos miró de frente, por alguna razón no me sorprendió. Él llevaba, como siempre, esa sonrisa malévola y calculadora que ya odiaba más que antes y que me provocaba quitarle a golpes, yo sabía que podía hacerlo si no lo estuvieran protegiendo estas enormes masas de músculos llenos de esteroides y testosteronas.

– Vaya, vaya, vaya – Dijo sardónicamente – Vanessa, me esperaba que encontrarías la forma de escapar, lo que no esperaba era que Heidi te ayudaría – Tomó la barbilla de Heidi entre sus dedos y ella movió su rostro con fuerza y asco haciendo que perdieran el contacto físico – Parece que tu amor por mí se acabó – Le dijo fingiendo un puchero. Miró al hombre que tenía a Heidi en sus brazos – Mátela, ya no me sirve – Luego me miró a mí – Y tú… Tú estarás conmigo por siempre, quieras o no, nos iremos juntos de aquí, nos casaremos, tendremos muchos hijos y envejeceremos juntos, mi amor…

Medio bajé la cabeza – Está bien, accederé a todo lo que me digas sin oponerme – Él me miró sorprendido – Haré lo que tú digas con una condición – Se quedó expectante – Suelta a Heidi, no le hagas daño… Déjala libre y no la molestes más por el resto de su vida… – Alcé la mirada, sentí mis ojos llorosos.

– Vanessa, no… No renuncies a tu libertad por mí – Oí el susurro de Heidi.

Él se encogió de hombros – No puedo creer que te importe tanto esta insignificante mujer pero bueno, acepto… Mañana nos vamos – Sonrió.

Súbitamente se escuchó un disparo y yo caí al suelo, segundos más tarde se oyó otro disparo y Heidi cayó al suelo. Había sangre en mis manos pero yo no sentía dolor – ¿Qué pasó? – Miré a Heidi y ella estaba tan impactada como yo, con los ojos abiertos como platos. Los gritos de dolor provenientes de los hombres que estaban detrás de nosotras inundaron el lugar, yo estaba de rodillas, con mis manos en el suelo y aun así vi que la sangre que estaba corriendo descendía de las piernas de los hombres que anteriormente nos tenían cautivas a Heidi y a mí.

Ellos no se podían parar, ni siquiera mover y era algo lógico, simplemente hacían muecas de dolor y aparte llevaban sus manos a sus piernas tratando de sacar las balas que habían quedado incrustadas en ellas. Corrí hasta donde estaba Heidi y la abracé, no sabía de dónde habían venido esos disparos y ahora más que nunca me esperaba lo peor porque tampoco veía a Jamie, me sentía más asustada que nunca.

– Bells, hermanita ¿Estás bien? – Jasper corría hacía mí preocupado.

Él parecía un agente del FBI o tal vez un policía: Vestido todo de negro y azul oscuro, con chaleco antibalas, cinturón con un revólver y demás cosas. Estaba muy feliz de verlo después de creerlo muerto, una sonrisa se dibujó en mi rostro y me solté del abrazo de Heidi para ir a abrazarlo a él asegurándome de que este no era un sueño. Lo apreté con toda mi fuerza.

– La pregunta es si tú estás bien ¿Te pasó algo? – Pregunté de vuelta.

– Nada importante – Le restó importancia encogiéndose de hombros.

Sonreí y luego vi una cicatriz en forma de rasguño en su frente – ¿Qué es esto? – Pregunté tocando su cicatriz, no pude evitar fruncir el ceño.

– Mmmmm… bueno – Titubeó, escuchamos los gritos de Jamie y creí oír la voz de mi papá y la de Emmet – Vamos, luego te digo.

Jasper tomó mi mano y me haló, por mi parte tomé la mano de Heidi, tenía miedo de dejarla sola en caso de que alguno de los hombres que seguían sangrando en el suelo se recuperara y siguiera las órdenes de Jamie. En cuanto llegamos al lugar de los gritos, mi papá estaba con seis agentes de la policía tratando de llevarse a Jamie. Emmet estaba con ellos y al verme corrió hacía mí, me alzó dándome vueltas en el aire, casi me rompe las costillas y me deja sin aire con el abrazo que me dio pero no me quejé porque había extrañado demasiado esos abrazos rompe huesos de mi hermano oso. Me acerqué con paso lento hacía Charlie una vez terminé el abrazo con Emmet, miré hacia abajo con los dedos cruzados, sentí lágrimas en mis ojos.

– Papá – Una lágrima se me escapó – Te extrañé mucho.

Él se me acercó aún más y me abrazó con fuerza (No tanto como Emmet pero aun así me rodeó con sus brazos) Charlie era cálido cuando realmente sentía cariño hacía una persona pero no era muy bueno dando muestras de afecto y esta vez lo estaba haciendo muy bien, incluso ante el hecho de que habían más personas observándolo. Cerré mis ojos apretándolos lo más que pude.

– Mi pequeña, eres mi mundo entero… Perdóname, todo esto fue mi culpa no debí meterte en esta peligrosa doble vida – Suspiró – Debí protegerte más, eres la razón por la que yo debo ser un mejor padre y un mejor hombre, eres mi razón de vivir. Perdí a una de las mujeres que más amaba por inconsciente, no estoy dispuesto a perder a la que me queda y haré hasta lo imposible por conservarte a mi lado.

No sabía qué decirle, las lágrimas hicieron que mi garganta se cerrara y yo no pudiera pronunciar ni una sola palabra, tampoco mi cerebro coordinaba ni una idea, solo pude apegarme más a él y llorar… El abrazo terminó tres o cuatro minutos después, mi papá tomó mis manos y me sonrió con ternura, había un brillo en sus ojos de alegría y escondía un secreto, como cuando quería decirme algo y no demoró en hacérmelo saber.

– Hay alguien que te quiere ver – Sonrió y se hizo a un lado, solamente hasta entonces me fijé que detrás de él estaba Edward, con las manos en los bolsillos y la cabeza gacha.

– Hola – Dijo a penas en un susurro audible mostrándome una pequeña sonrisa torcida.

– Hola – Le respondí en al mismo tono. La verdad estaba muy impresionada de que él hubiera venido hasta aquí por mí.

Se notaba nervioso – Yo… Quiero decirte tantas cosas… Y al mismo tiempo no sé qué decir – Suspiró.

– Bueno, yo sé que te quiero decir – Me acerqué un poco más a él y sonreí – Gracias… Por estar aquí… Sé que no tienes ninguna obligación y sin embargo me alegra que te hayas tomado la molestia de venir.

– No es ninguna molestia – Sonrió de lado, como tanto me gustaba, me sonrojé sin poder evitarlo.

Emmet estaba detrás de Edward (No sé en qué momento llegó hasta allá) – Oh vamos, sé que pueden hacer algo mejor que eso.

Escuché la risa burlona de Jasper. Emmet empujó a Edward hasta que quedó demasiado cerca de mí, tanto que terminamos besándonos: Un magnifico y tierno beso, ese beso que tanto añoraba porque me pareció que habían pasado siglos o tal vez una eternidad desde que el amor de mi vida y yo nos habíamos separado. Él me rodeó con sus brazos por la cintura y yo pasé los míos por su cuello jugando con mis dedos lentamente con los cabellos de su nuca despeinándolos (Más, si es que eso era posible) para acercar su cara a la mía temiendo que él se fuera a ir de mi lado, otra vez.

Así la distancia entre nosotros se acortaba más y más, de hecho nos olvidamos del lugar en el que estábamos, nos olvidamos de lo que había pasado entre nosotros, del pasado, del presente y del futuro, inclusive nos olvidamos de las personas que nos estaban viendo (Grave error) Porque Edward comenzó a subir sus manos hasta casi llegar al inicio de mis pechos a través de la tela de mi vestido y yo estaba metiendo mis manos entre su blusa tocando su abdomen mientras nuestros besos pasaban de ser tiernos a apasionados siendo voraces, ambos sentíamos la necesidad de impregnarnos en el otro y todo eso sucedió de un segundo a otro, nadie lo pudo prever, ni siquiera Emmet, quien fue el que lo provocó.

– Hey, muchacho. Aparta tus manos de mi hija – Dijo mi papá en tono firme a la vez que me halaba a su lado poniéndome detrás de él. Yo estaba como un tomate y Edward estaba con la cabeza gacha tratando de ocultar su leve sonrojo obedeciendo a mi papá, entretanto Jasper y Emmet estaban divertidos con la escena y aguantaban las carcajadas solo para no ganarse una mirada colérica de Charlie.

Ya nos íbamos a ir en el auto, le pregunté a papá si Heidi se podía ir con nosotros explicándole detalladamente todo lo que ella había hecho por mí y su historia con el demente de Jamie y mi papá accedió sin pensarlo.

Yo estaba muy contenta: Estaba con Jazz y Emmet, mi papá, con Edward, había hecho una nueva amiga, me había librado del psicópata que se hacía llamar Jamie Campbell, estaba segura de que Charlie ya se había hecho cargo de Michael y me estaba muriendo de ganas por ver a Rose, Alice y Ángela. Los había extrañado mucho a todos después de haber pasado nueve días en cautiverio sin poder ni siquiera escuchar su voz. Y algo me decía que me esperaba un nuevo inicio allí afuera, con la posibilidad de explorar el mundo y ahora como había hecho las paces con Charlie, quizá conseguiría un trabajo acorde a lo que había estudiado.

Había solamente un pequeño detalle que turbaba mis pensamientos y era que Edward seguía con Tanya y él no podía estar engañándola conmigo, ella no se merecía eso. No importaba cuantas ganas tuviera yo de estar con él, ella era una buena mujer y lo correcto sería que él terminara con ella primero para después yo estar de novia con él, sin embargo él sería un desalmado que le rompería el corazón… Aunque yo no debía hacerme falsas ilusiones, quizás ese beso no significó nada para él y únicamente lo hizo por lástima o como "Celebración" por haber salido del encierro en el que yo estaba. Eso me tenía bastante pensativa y debía hablar con Edward para saber la respuesta.

Y justo cuando estábamos a punto de entrar al auto escuchamos la voz de Jamie, varios policías venían detrás de él, no eran los mismos seis que habían llegado, alcancé a contar solo dos y los dos estaban heridos de gravedad, casi no se podían mover. Él venía con la ropa rasgada y ensangrentada, algunas heridas en la cara y en los brazos, pero eso no lo detuvo. Mi papá, Jasper, Emmet y Edward, se pusieron delante de mí, Edward me cubrió con su brazo al notar que yo traté de encarar a Jamie: Tenía varias cuentas pendientes con ese cretino y no las iba a dejar sin resolver.

– Así que me mentiste, si había alguien "Especial" en tu vida, Vanessa – Comentó Jamie sacando un revólver de su pantalón y apuntando a Edward quién, aparte de estar impresionado, estaba confundido (Al igual que Jasper y Emmet) por cómo me había llamado Jamie.

Me adelanté poniéndome en frente de Edward aprovechando su estado de shock –ÉL NO TIENE NADA QUE VER– Grité con furia.

Soltó una risita malévola – Si él no tiene nada que ver, supongo que no te molesta que lo "Eliminemos" ¿Verdad? – Cargó el revólver.

No, no, no… No iba a dejar que mi horrible pesadilla se repitiera de nuevo, no me importaba si Edward estaba con Tanya o si se iba al otro lado del mundo incluso no me importaba si me alejaran de él por siempre, lo único que me importaba era que él siguiera con vida, que continuara con su curso y fuera feliz.

De ese modo actué por instinto, me lancé hacia Jamie y forcejeé con él para quitarle el revólver, entre tanto oía los gritos de mi papá, de Emmet, Jasper, Heidi y sobre todo los de Edward, aterrados, todos diciéndome "Bella, aléjate", "Bella, te ayudaremos", "Bella, ya vienen más oficiales de policía" y Edward diciéndome "Bella, no tenías que haber hecho eso" "Prefiero mil veces morir antes de que te pase algo malo". Todos amenazaban a Jamie con matarlo si llegaba a hacerme algún daño, no obstante las amenazas más fuertes eran las de mi papá y las de Edward, seguidas por las de Jasper (Quién no se quedaba atrás) por el rabillo del ojo lo podía ver con la cara roja de la furia mirando a Jamie con odio y Emmet que ya me lo imaginaba con los dientes apretados sus nudillos blancos de tanto presionarlos y muriéndose de ganas por golpearlo hasta dejarlo en silla de ruedas o algo peor, pero todos estaban preocupados por lo que pudiera pasarme, miraban el revolver con horror.

Al final, el arma se disparó y sentí un dolor en la pierna derecha… Lo ignoré por un rato, no me iba a ir hasta que ese idiota pagara al menos una parte de toda la tortura que me había hecho experimentar. Volteé el arma hacía arriba y traté de apretar el gatillo y ¡Bum! Funcionó le di en el pecho e instantáneamente cayó al suelo con la boca abierta.

Posteriormente me dejé caer yo, ya que el daño en mi pierna no me dejaba mantenerme más en pie, hice una mueca. Una vez en el suelo, trate de levantarme pero me fue imposible y lo máximo que pude hacer fue apoyarme en mis codos para poder sentarme con las piernas estiradas viendo como la sangre corría libremente. Rápidamente llegaron Edward y Jasper, luego mi papá, más tarde Emmet y por último Heidi para ver cómo me encontraba, todos me rodearon acosándome con preguntas que no podía responder: Primero por el dolor que ocupaba toda mi atención y segundo porque todos hacían las preguntas tan rápido que no sabía cuál responder.

– Bella ¿Cómo fuiste a hacer eso? ¿Estás loca? – Preguntó Edward desesperado y molesto, más inquieto al no saber qué hacer.

– Pudimos encontrar alguna otra solución, no debiste lanzarte a ese criminal – Dijo mi papá reprendiéndome.

– Primero lo primero, debemos llevarla a un hospital – Comentó Jasper en tono conciliador. Le agradecí con la mirada y él me lanzó otra como diciéndome "No te salvarás de tu regaño" (Ante todo él se tomaba el papel de hermano mayor muy en serio).

– Hay varias ambulancias afuera – Emmet me iba a cargar en sus brazos pero Edward se le adelantó, me sentí tan cómoda y protegida, no quería separarme de él nunca.

Llegamos al lugar donde estaban las ambulancias, afortunadamente no era muy lejos. Mi papá se fue en la parte de delante de la ambulancia y Edward se fue conmigo y el paramédico en la parte de atrás mientras que Emmet, Jasper y Heidi nos seguían de cerca en un auto. Según ellos, habían alertado a Rose y a Alice para que estuvieran en el hospital cuando yo llegara allí – Genial, con lo que me gustan los hospitales – Pensé sarcásticamente.

El tiempo en el que estuvimos de camino al hospital, el paramédico me hizo un torniquete en la pierna para evitar que yo perdiera más sangre y revisaba mis signos vitales, no obstante yo no entendía para que los revisaba si yo solo tenía una bala en la pierna… Pero bueno, ese era el trabajo de ellos.

Por otra parte, Edward y yo estábamos en un completo y cómodo silencio, él pasaba tiernamente su mano por mi cabello acariciando con sus largos dedos cada mechón que caía libremente por mi rostro, en su rostro se podía detallar claramente su preocupación por mí y cuando llegamos no se separó de mí ni un solo instante, ni siquiera cuando le dijeron que me tenían que pasar por urgencias (Momento en el que él hizo una cara de terror) los guardias de seguridad tuvieron que retenerlo para que los doctores pudieran hacer su trabajo y creo que mi papá y Jasper también le hablaron para tranquilizarlo, tal vez Emmet conversó con él, incluso cuando no se conocían bien. Todos se quedaron afuera y yo… Bueno como es de esperarse yo quedé rodeada de doctores y me sedaron para poder intervenir mi pierna.

POV Charlie

Planeamos el rescate de Bella, quiero decir, esta vez sí detallamos cada pequeño evento que se nos pudiera presentar (Incluyendo la aparición de Cullen). Ya llevábamos casi cuatro días de planeación: Jasper, Emmet y yo nos reuníamos desde muy temprano hasta que oscurecía y teníamos que marcharnos. El primer día, después de cinco tazas de café y casi siete horas pegados a la pantalla de un computador, contamos con la suerte de encontrar el sitio en el que tenían secuestrada a mi hija y los otros dos días planeábamos como atacar directamente por la puerta trasera de la bodega, hasta que el tercer día sucedió algo que me debía esperar por algún motivo.

*Flashback

– ¿Qué haces aquí? – Pregunté furioso.

– Señor Swan, le pido que me escuche solo cinco minutos – Alcé una ceja y miré a Jasper y a Emmet. Por lo menos Jasper tenía una mirada atónita pero aprobatoria por algún desconocido motivo y Emmet estaba con una expresión de incógnito en su rostro, por lo que supuse que no lo conocía. Me senté en mi sillón – Tienes tres minutos, así que habla rápido, Cullen.

Él suspiró – No sabe lo que me costó hacer que me dejaran entrar aquí – Habló con voz cansada. Alcé una ceja – Pero está bien, no vine a hablarle de eso, vine a hacerle una petición – Se quedó en silencio por unos segundos y por fin habló – Quiero que por favor me incluya en el rescate de Bella.

Lo miré como si se hubiera vuelto loco, Emmet tenía la boca y los ojos abiertos, sin embargo Jasper seguía con la misma mirada de antes hacia Cullen: Aprobatoria, tal vez un poco orgullosa – ¿Pero que le pasaba a ese muchacho? – Él más que nadie sabía el dolor que Cullen le había causado a mi pequeña. Emmet trató de abalanzarse a Cullen para atacarlo, Jasper fue lo demasiado rápido para detenerlo, en el rostro de Emmet se podía ver la ira y respiraba como un toro furioso, Jasper por otro lado estaba haciendo demasiada fuerza para retenerlo.

– Jasper, suéltame… Le voy a partir la cara y le tendrán que hacer una reconstrucción completa de su rostro, lo juro. Además, no sabes las infinitas ganas que tengo de patearle el trasero y romperle algunos huesos – Intentó zafarse de nuevo pero Jasper no lo dejó.

– Charlie y tú tendrían que escucharlo, después decides si partirle la cara o no – Dijo calmado sin aminorar la fuerza de su agarre. Emmet soltó un suspiro frustrado y Jasper lo liberó al ver que Emmet se había rendido.

Yo tomé la palabra de nuevo recordando lo que me había pedido, si Jasper no estuviera aquí, yo hubiera dejado que Emmet lo golpeara y yo le habría ayudado de seguro – Debes estar loco para pedirme algo así – Dije entre dientes.

– Créame que sí. Estoy loco por ella y… No soporto la espera ni la intriga de saber qué es lo que pasa mientras ustedes van por ella, no quiero quedarme aquí de brazos cruzados esperando a que ella aparezca. Yo la amo con todo mi ser y si usted quiere puede enviarme a prisión o asesinarme pero antes quiero asegurarme de que ella sigue con vida, se lo suplico llévenme con ustedes. No está en mis planes cometer otra estupidez como la anterior en la que ellos dos (Dijo refiriéndose a Jasper y Emmet) casi mueren – Lo vi ponerse de rodillas ante mí. Jasper y Emmet tenían los ojos abiertos y no lo niego, yo también estaba sorprendido… Quizás me había equivocado con él – Se lo ruego, Isabella Swan es la única persona que logró sacarme del vacío oscuro que suponía mi vida y si a ella le pasa algo yo… – Dejó la frase inconclusa y volvió a tomar aire para hablar – La amo tanto que solo quiero su felicidad, no me importa si no es conmigo.

*Fin del Flashback

Ahora sabía que Bella y Edward se amaban con locura y que darían la vida por el otro sin pensarlo dos veces. Estábamos en el hospital, el personal de seguridad tuvo que encargarse de Edward para que él se quedara en la sala de espera mientras los médicos cirujanos hacían su trabajo. No pasó mucho tiempo para que Rosalie y la que supuse que era Alice, llegaran para averiguar sobre el estado de Bella y después llegó una muchacha que se hacía llamar Ángela (Imaginé que era su compañera de trabajo) porque Jasper era el único que se hablaba con ella.

Las horas que pasamos allí afuera fueron interminables, Edward se pasaba de un lado a otro, caminando y desesperándonos a todos, desordenando su cabello y apretando el puente de su nariz, hasta danto pequeños golpes en su cabeza. Rosalie era la menos paciente y le empezó a gritar.

– ¿Así que tú eres el famoso Edward Cullen? – Dijo con sarcasmo. Edward no hizo nada más que arquear una ceja y mirar la puerta por la que se habían llevado a Bella, como si no le importara el comentario de Rosalie – Mírame cuando te hablo ¿Sabes lo mucho que sufrió Bella por ti? Eres un patán, un cretino, prepotente, bipolar, odioso que solo se preocupa por sí mismo… – Emmet la interrumpió.

– Rose, cálmate, amor – Dijo tratando de abrazarla.

– No me voy a calmar, Emmet… – Señaló a Edward – Este idiota hizo que mi amiga llorara como nunca lo había hecho en su vida y ahora viene aquí como si nada hubiera pasado. ES UN MALDITO HIPÓCRITA Y ESPERO QUE SE PUDRA EN EL INFIERNO – Gritó.

– Hey, estás hablando de mi hermano – Le dijo Alice.

Rosalie cruzó los brazos sobre su pecho – No me importa, puede ser el mismo presidente de los Estados Unidos o el papa si quiere, pero si hace sufrir a mi amiga se puede ir a la mismísima mierda.

Alice le iba a decir algo pero Edward la detuvo – Déjala Alice, ella tiene toda la razón, fui y soy un imbécil. Todo lo que dijo es completamente cierto y ni siquiera tengo derecho a estar aquí pero soy un egoísta, quiero saber que Bella está bien y solo ella tendrá la última palabra para decidir si me voy o me quedo con ella… Eso es todo, quiero verla feliz – Suspiró.

Jasper y yo nos miramos – Ella te va a decir que te quedes – Dijo Jasper a mi lado. Esa pequeña frase hizo que Edward sonriera levemente – Yo sé lo mucho que te ama y no le va a importar si la heriste o no, porque ella piensa que cometió un error al mentirte y que lo está pagando con su sufrimiento… Cuando le digas que quieres estar con ella, va a saltar de la camilla hacía tus brazos sin importarle nada de lo que pasó – Se podía ver la esperanza en su ligera sonrisa.

En poco tiempo escuché el bufido de Rosalie – Lo peor es que es verdad – Dijo en un murmullo apenas audible pero se notaba el odio y el rencor en él.

Pasaron algunas horas que se me hicieron eternas, había más puertas próximas a dónde habían ingresado a mi pequeña, de ellas entraban y salían doctores, cirujanos y enfermeras, todos nosotros les preguntábamos a las enfermeras si tenían alguna noticia sobre Bella pero ninguna nos daba información.

Entre tanto: Rosalie estaba ocupada odiando a Edward, Emmet estaba tratando de controlarla, Alice estaba sentada en una silla sollozando y Jasper estaba a su lado abrazándola, Ángela se mordía el labio preocupada y Heidi se abrazaba a sí misma mirando hacia arriba como rogando para que todo saliera de la mejor forma con Bella. Edward era una situación diferente porque él estaba haciendo visible su angustia caminando de un lado a otro con los puños apretados y gritando a cada doctor o enfermera que veía para que le diera información de Bella. Nunca se me pasó por la cabeza que yo tuviera que tranquilizarlo en varias ocasiones. Así que para efectos prácticos creo que la mejor palabra que describía esta situación era "Desesperación".

Al fin, luego de mucho tiempo salió un doctor – Familiares de Isabella Swan – Dijo en tono claro.

Edward corrió hacía él llegando primero, el segundo fui yo y después fueron llegando los demás. El doctor se sorprendió al ver a tantas personas y tragó saliva, me adelanté un paso – Soy Charles Swan, su padre ¿Cómo está mi hija?

El doctor extendió su mano y yo la apreté de manera cordial – Un gusto señor Swan. Su hija está fuera de peligro, le retiramos la bala incrustada en la pierna, la mala noticia es que tuvimos que ponerle un yeso porque la bala rompió algunas arterias y fracturó una parte del hueso de la pierna. Sin contar que estaba deshidratada, llevaba más de una semana sin comer, tiene varios hematomas en el cuerpo que irán sanando de a poco, nuestra hipótesis es que fue golpeada quizás por algún tipo de madera o para efectos prácticos "Con puños y bofetadas" – Hizo comillas en el aire – Pero todo está bajo control – Terminó y todos soltamos un suspiro de alivio y enojo combinado – ¿Cómo se atrevió ese criminal a golpear a mi niña? – Pensé con furia.

– Muchas gracias, doctor – Dije agradecido.

– ¿Alguna recomendación, doctor? – Preguntó Edward quién estaba aliviado por la noticia pero no por eso dejaba de estar preocupado y enojado por lo que había sucedido.

El doctor hizo un gesto como preguntándose qué papel cumplía Edward, sin embargo le respondió – Primero que todo el yeso siempre debe estar seco, segundo no debe introducir ningún objeto dentro del vendaje, tercero debe estar alerta si se agrieta y comprobar posibles problemas como que noten que los dedos de los pies se adormezcan, le hormigueen, pierdan la sensibilidad y/o se pongan de color azul, blanco o morado, en otro caso que se inflame la piel o se ponga roja, por último no alteren el yeso – Fue enumerando detalladamente.

– ¿Podemos verla? – Preguntó Jasper.

– Aun está algo débil y delicada por la intervención, en unos cuantos minutos estará estable y firmaré una orden para que los dejen ingresar – El doctor vio la alegría en nuestros rostros – Pero no más de tres personas en la habitación y siempre debe estar usted – Me miró – Les pido un permiso.

A penas el doctor se fue Rosalie bufó – Como si la fuéramos a ahogar con una almohada – Comentó molesta.

Los minutos pasaron, lentamente pero pasaron al fin y al cabo. Todos supusimos que Edward sería el primero en entrar pero no fue así, cuando le hice el gesto para que me acompañara, él negó con la cabeza mostrando una leve sonrisa. Fruncí el ceño, entonces fueron Jasper y Rosalie los que me acompañaron. Por lo menos Rosalie no estaba tan molestaba, se había aligerado el ambiente y se decidió que las visitas fueran así porque Jasper y Rosalie se consideraban los mejores amigos de Bella.

Entramos a una habitación, Bella ya no estaba en la sala de urgencias ya que, por obvias razones no corría ningún peligro y la habían cambiado de lugar para uno más privado, en donde tenía un televisor, un sofá cama, una cómoda y la camilla con todos los aparatos que monitoreaban sus signos vitales. Mi pequeña tenía la pierna por fuera de las cobijas estirada por medio de unos hilos, toda su pierna estaba enyesada y si no fuera porque el maldito que le había hecho esto ya estaba muerto, yo iría a matarlo con mis propias manos. Sonreí al verla dormida y aparté un mechón de su rostro – Mi Bella, eres muy fuerte – pensé. Ella tenía sus ojitos cerrados, Rosalie y Jasper estaban al otro lado de su cama esperando, al igual que yo, a que ella se despertara y nos dijera como se sentía.

A los pocos segundos lo hizo, despertó y pude ver sus ojos chocolate, iguales a los míos. Echó un vistazo a toda la habitación, nos mostró una ligera sonrisa y luego arrugó el ceño – ¿Y Edward? – Preguntó.

Rosalie rodó los ojos, Jasper y yo nos miramos preocupados sin saber qué decirle. Yo tomé su mano, la cual se conectaba un tubo – Edward… Él está afuera.

Arrugó el ceño un poco más – ¿Y por qué no entró con ustedes?

Quedé sin palabras y Rosalie respondió – Él quería que entráramos primero – No dijo ninguna mentira, era verdad que Edward no había querido entrar primero.

Jasper aclaró su garganta nervioso al verla a ella con el ceño tan fruncido – Se supone que no deberíamos decirte esto pero… Él quiere darte una sorpresa – Sonrió.

– Eso si suena a Edward – Bella también sonrió, sus mejillas se estiraron mucho – Aunque él no tiene que darme nada, sabe que odio las sorpresas y con su presencia aquí es más que suficiente.

Rosalie, Jasper y yo tragamos saliva, no sabíamos cómo salir de esta, una vez que Bella se enterara de que no había ninguna sorpresa y que tal vez Edward no vendría, ella se sumiría en la depresión y solo un mar de lágrimas podría acompañarla. Yo no sabía lo que Edward estaba pensando o el motivo por el cuál no había entrado para ver a Bella, no entendía porque no lo había hecho sabiendo que fue él quien estuvo más al pendiente de ella… Este idiota le iba a romper el corazón a mi niña y yo utilizaría una ametralladora para verlo morir o tal vez lo descuartizaría de forma lenta disfrutando su sufrimiento.

Jasper y Rosalie siguieron con Bella hablándole y preguntándole cómo se sentía, así pasó el tiempo hasta que los susodichos se fueron y llegaron Alice y Emmet quienes prácticamente hablaron de los mismos temas y evitaron hablar de Edward porque seguramente Jasper y Rosalie les habían comentado algo. Emmet hacía reír y sonrojar a Bella mientras que Alice solo hacía planes de las cosas que iban a realizar cuando Bella tuviera la "Pierna Buena". Después llegaron Heidi y Ángela y aunque estas dos últimas no se conocían mucho (Ni siquiera yo las conocía) las dos le tenían mucho afecto a mi hija. A veces Heidi se confundía y llamaba a Bella "Vanessa" pero todo era parte de la misión y Bella tuvo que aclararle el trabajo que ella hacía, lo cual también se hizo claro para Ángela, su compañera de trabajo y la que la alentó en un principio a que saliera con Michael, ahora ella se sentía muy culpable y empezó a llorar de remordimiento, Bella como siempre no la culpó y encontró la forma para hacerle saber que no le importaba, que el pasado había quedado atrás y que gracias a eso ahora tenía una nueva amiga: Heidi.

– Bueno, dejamos a Edward para el final ¿Cierto?… ¿Tardará mucho en llegar? – Comentó Bella, más sonriente y emocionada que nunca. Jamás la había visto así.

– Sí. Ehhh bueno, la verdad no lo sé – Me pasé la mano por la nuca, estaba contra la espada y la pared. Odié a Jasper en este momento por decirle a Bella que Edward vendría a esta hora con una sorpresa. Aclaré mi garganta – Bells ¿No te has fijado ver otros horizontes?

– ¿Otros horizontes? – Se hicieron unas arruguitas en su frente.

Asentí – Sí, ver otros lugares, otros empleos, otros muchachos…

– ¿Qué? ¿De qué estás hablando?

– Yo creo que es mejor para ti un viaje para que te desprendas un poco de esto del FBI y de todo lo que viviste aquí, para que no vuelvas a todo ese hecho traumático que sufriste estando secuestrada ¿Me entiendes? – Me acerqué a ella.

Ella se movió – Lo que yo entiendo es que tú quieres verme lejos de Edward y no lo vas a lograr. Sí, tal vez él tenga novia pero a mí eso no me importa, yo seré lo que él quiera que sea, si quiere una amiga, yo seré su amiga y si él quiere que yo me vaya, pues me alejo lo que más pueda de él pero esa decisión es solo de él, no tuya – Ambos giramos la cara hacía la puerta al escuchar el golpe.

– Toc… Toc... – Dijo Edward entrando con una sonrisa traviesa.

Ni siquiera me miró a mí, sino que dirigió su mirada a la de Bella y caminó hacia ella lentamente como si los ojos de mi niña lo invitaran silenciosamente a seguirla y Bella tenía una magnífica e imborrable sonrisa en su rostro que yo jamás en su vida había visto y tendría que haberlo hecho ya que soy su padre.

A mi pequeña se le iluminaron sus ojitos chocolate, el rubor en sus mejillas se extendió y (Lo repito) lo más hermoso de todo era su sonrisa, tan grande que parecía que sus mejillas explotarían en cualquier instante. Ella movió sus largas y enroscadas pestañas (iguales a las de su madre), mi hija podía estar en una camilla, con una pierna enyesada, con varios cables monitoreando sus signos vitales e incluso con varios tubos prendidos a su cuerpo pero ahora se veía más viva que nunca y eso sucedía solamente con la presencia de Edward: El muchacho que yo quería descuartizar hace unos segundos… – ¿Se imaginan el dolor emocional que le habría causado a mi hija si hubiera hecho lo que estaba pensando? – No permitiría que ella sufriera de esa manera, esas miradas me demostraban cuanto amor sentían el uno por el otro y ahora sabía por qué Jasper estaba tan complacido con la presencia de Edward el día en el que llegó a mi oficina y nos pidió a mí y a Emmet que lo escucháramos: Era porque él había sido testigo del amor que ellos se tenían y sabía que era hora de que ellos estuvieran juntos.

Edward caminó hasta quedar al otro extremo de la camilla, solo mirando a Bella con una sonrisa, me sentí incómodo mirando esa escena porque algo me decía que yo sobraba en aquel lugar tan íntimo que ellos habían creado. De un momento a otro Edward rompió el contacto de la mirada que tenía con Bella y bajó la cabeza.

– Bella, debes saber algo y quiero decírtelo con tu padre presente – Arqueé una ceja y Bella lo miró confundida – El primer rescate no funcionó por mi culpa. Todo había salido perfecto, quise ir para asegurarme de que tu estuvieras a salvo, hasta que uno de los matones de Jamie me vio y en seguida le avisó, de ese modo atraparon primero a Emmet y luego fueron por Jasper y por ti – Se pasó una mano por su cabello halándolo – Ellos casi mueren por mi culpa, Emmet recibió un disparo en el brazo y Jasper en la cabeza y tú… Tú seguiste cautiva todos esos días. Lo peor de todo es que yo hui como una rata sin siquiera enfrentarme a ellos para salvarte.

Alcé mi voz – Eso ya pasó, no te puedo decir que estoy muy feliz porque te inmiscuiste en algo que no estabas involucrado pero a pesar de todo sé que Jasper y Emmet no te reprochan nada y no sienten ningún rencor por ti… Tal vez al principio Emmet si – Dije y alcé una ceja – Y tal vez Rosalie todavía quiera arrancarte la cabeza… – Bella me interrumpió.

– Ya se le pasará… Ella aparenta ser una persona fría y hostil pero es solo una barrera que le permite que no entren personas falsas a su vida. Estoy segura que una vez que te conozca, le vas a agradar – Soltó un suspiro – Como lo hizo con Alice… Y yo tampoco te reprocho nada, las cosas se dieron por alguna razón, todo ese tiempo cautiva me sirvieron para pensar e hice una amiga.

Edward tomó un suspiro – Gracias… – Me miró por un instante – Sé que es mucho pedir y sé lo que dijo el doctor pero ¿Podrías dejarnos solos unos diez minutos?

No sabía si estaba haciendo lo correcto, no quería que mi Bella sufriera de nuevo, no obstante, después de ver las miradas de amor y la muestra de afecto cuando se encontraron en el bosque después de no verse, cosa que casi me vuelve loco, debo agregar… Sabía de alguna manera que este chico no me iba a defraudar y solo asentí con la cabeza caminando hacía la puerta, tomé el pomo y le di una última mirada a mi angelito para asegurarme de que estaría bien, sonreí al verla tan llena de vida.

POV Bella

Mi papá salió de la habitación dándonos algo de privacidad a Edward y a mí, lo cual agradecí inmensamente porque, aparte de que su compañía era como un bálsamo renovador para mí, necesitaba hablar con él. Quería saber tantas cosas: Lo que había pasado con Tanya, lo que había significado ese beso para él, las cosas que supuestamente tenía que decirme y dependiendo de todo lo que él dijera yo tomaría una decisión…

Edward tomaba mi mano delicadamente entre las suyas, era definitivamente incómodo tener esos tubos con el suero líquido penetrando la mano que él estaba tomando, hacía que nuestro contacto fuera menor. Él sabía que los tubos y las agujas me molestaban un poco pero también me dolían y hacía pequeños círculos con sus dedos en el lugar donde iba la aguja de mi mano, moví mi cabeza un poco para ver sus ojos y lo único que pude ver fue unas pequeñas arruguitas en su frente y sus ojos cerrados.

– ¿Qué tienes? – Pregunté.

– No me gusta verte así, no tenías que haber sacrificado tu vida por mí, pudiste haber muerto hoy y yo… Yo no sé qué hubiera hecho sin ti – No abrió sus ojos ni por un segundo.

Me estiré lo más que pude para llevar mi otra mano a su mejilla – No morí, yo sabía perfectamente lo que estaba haciendo… Admito que no me esperaba que tú aparecieras allá pero sabía que en cuanto Jamie te viera a mi lado intentaría matarte y yo no iba a permitir eso. Además yo lo tenía todo calculado, yo iba a matar a Jamie por todo lo que me hizo pasar, fuera tarde o temprano.

Pasó un tiempo en el que ninguno de los dos hablamos, un silencio neutro quizá para él, yo no me atrevía a romperlo porque no sabía cómo, no tenía ni la más mínima idea de cómo empezar a hacer una de las tantas preguntas que acosaban mi mente y por otro lado, tampoco sabía si a él le molestaría que le hiciera alguna de esas preguntas.

– No comiste – Afirmó rompiendo el silencio, al fin.

Negué con la cabeza – No iba a comer nada de lo que él me diera, solo comía lo que Heidi me daba y eso ocurrió muy pocas veces.

– Te… – Tragó saliva – Golpeó… – Titubeó y no fue una pregunta, fue una afirmación como la anterior y yo asentí – No pudiste hacer nada – Volvió a afirmar.

– Primero estuve atada de manos y pies a una silla, estuve prácticamente drogada cuando Jasper me encontró y no me acuerdo de mucho. Después me llevaron a otro sitio y también me ataron a otra silla, allí Jamie me abofeteaba, me daba puños en el abdomen al ver que yo lo ignoraba y no comía, a veces me golpeaba con un bate, dejó de hacerlo los últimos días… Creo que se cansó o Heidi le dijo algo para que dejara de hacerlo. Todo fue más llevadero cuando me esposó a una cama, allí también me golpeaba pero al menos podía dormir – Ladeé la cabeza – Si a eso se le puede llamar "Dormir" – Le narré lentamente tratando de ocultar mi dolor.

Edward se puso histérico – Aghhh ese desgraciado malparido hijo de puta, lo mataría pero me quitaste ese placer – Soltó mi mano para empezar a caminar por la habitación agarrándose el cabello con toda su fuerza.

– Espera, Edward… Toma mi mano… No me sueltes, por favor – Le dije asustada, solo buscaba calmarlo, aunque tal vez él pensaba que yo estaba asustada porque Jamie volviera por mí y lo vi reflejado en su mirada y en su siguiente frase.

Se acercó a mí – Ya, Shhh estoy aquí – Se quedó en silencio un rato y llevo una mano a su bolsillo – Te traje algo.

Arrugué mi frente – ¿Un reproductor de música?

– Escucha la canción que tengo para ti, solo y exclusivamente para ti – Sonrió de lado mientras me ponía uno de los audífonos y él se ponía el otro. Una vez listos, le di play.

Estar contigo, es como tocar el cielo con las manos

como el primer día en verano, como en un cuento

estar contigo...

Estar contigo, desvelando uno por uno tus secretos

descubriendo todo lo que llevas dentro, lo dejo todo

por un momento

estar contigo

Yo siento que tu compañía, es el mejor regalo que me dio la vida

la fuerza que me empuja a seguir adelante, de todo lo que tengo

es lo mas importante

Estar contigo, es como un sueño

del que no quiero despertar, cierro los ojos y no estas

Vivir contigo es mi deseo, es todo lo que quiero hacer, y a tu lado puedo ser

solo yo mismo (solo yo misma)

solo yo mismo (solo yo mismo)

Estar contigo, es que cada día sea diferente

siempre hay algo que consigue sorprenderme, es como un juego que me divierte

estar contigo

Siento que tu compañía, es el mejor regalo que me dio la vida

la fuerza que me empuja a seguir adelante, de todo lo que tengo

es todo lo que es importante

Estar contigo, es como un sueño

del que no quiero despertar, cierro los ojos y no estas

Vivir contigo es mi deseo, es todo lo que quiero hacer

y a tu lado puedo ser

solo yo mismo (solo yo misma)

solo yo mismo (solo yo mismo)...

Para siempre niña para siempre estar contigo

Estar contigo (estar contigo)

es como un sueño (es como un sueño)

del que no quiero despertar, cierro los ojos y no estas

Vivir contigo es mi deseo (es mi deseo)

es todo lo que quiero hacer (que quiero hacer)

y a tu lado puedo ser

solo yo mismo (solo yo misma)

solo yo mismo (solo yo mismo)

ESTAR CONTIGO – ALEX UBAGO –

Quedé sorprendida, una sonrisa tonta se instaló en mi rostro y cuando me volteé para ver a Edward él estaba igual de sonriente a mí y se veía algo nervioso, tenía algo en las manos y cuando quitó la mano que estaba arriba pude ver una pequeña cajita negra de terciopelo, me puse ambas manos en mi boca Oh Dios, no puede ser lo que estoy pensando cuando la abrió, había un anillo en oro blanco con una piedra azul en forma de corazón adornada por diamantes blancos.

– Bella, nunca estuve más seguro de algo en mi vida y prometo que esta vez será verdad lo que te voy a decir: Juro amarte, respetarte, cuidarte y sobretodo hacerte feliz por sobre todas las cosas, todo lo que duren nuestras vidas, porque de la peor manera descubrí que mi vida no tiene sentido si no estás en ella… Te amo ¿Aceptarías ser mi esposa? Dijo intentando arrodillarse pero no podía porque entonces no podríamos vernos ya que la camilla era muy alta.

Casi pude sentir como las lágrimas llegaban hasta mis ojos hasta que recordé un punto importante, todavía no podía decir sí… ¿Y Tanya? – Le pregunté.

– Ella se devolvió a Rusia, fue ella quién me hizo entender que ella y yo no funcionábamos juntos y después tomé esta decisión… Tú eres la mujer de mi vida, la que me hace sentir completo Dijo solemne – Quisetraerte un ramo de flores pero no me dejaron entrar con él.

Alcé mis brazos para abrazarlo – Si Edward, quiero casarme contigo – Dije sin ápice de duda, él puso el anillo en mi dedo y ahí se iba a quedar por mucho tiempo – Pero no tenías que comprar un anillo, tengo el que me diste en Australia.

Él alzó las cejas sorprendido ¿Todavía lo tienes?

Asentí – El anillo, la pulsera y las llaves del auto… No use nada de esi desde que nos separamos pero tampoco pude desprenderme de las cosas que me diste, hacían parte de mí… Fue muy duro ponerlas en la caja y después, aunque no quisiera verte, seguir recolectando información para que te declararan inocente – Le sonreí.

– ¿Hiciste qué? – Casi gritó sorprendido.

– Pensé que Carlisle ya te lo había dicho. Casi todos los días veía a Esme para llevarle información cuando no estaba tu papá y así Carlisle pudiera defenderte en el juzgado – Me encogí de hombros.

– Claro, por eso pasabas tanto tiempo con ellos y te trataban tan bien en casa y por eso no me dijeron nada cuando puse un pie en Washington – Se dijo a sí mismo – ¿Por qué hiciste todo eso? ¿Yo fui la peor de las escorias contigo y tú solo buscaste salvarme?

– Te lo dije el último día en Australia: Yo te amo, Edward. No soportaría verte en prisión, tras las rejas ni un solo día, aunque Alice llegó a pensar que tal vez eso te serviría como escarmiento para escoger mejor a tus clientes y tus padres decían que era mejor que pagaras por tus errores pero yo nunca estuve de acuerdo y por eso lo hice.

– Desobedeciste a tu padre, pudiste ir a prisión por mi culpa – Dijo con los ojos abiertos, me encogí de hombros – Me vas a volver loco, si es que ya no lo hiciste – Sonrió de medio lado, pasó su mano lentamente por mi mejilla y rozó sus labios con los míos – Te amo, Isabella Swan.

– Y yo a ti, Edward Cullen.

Cuando él iba a poner el anillo en mi dedo me di cuenta que tenía la inscripción "Siempre tuyo – EC" sonreí y tuve que hacerle prometer que su argolla de compromiso tendría la misma frase pero en lugar de "EC" sería un "BS".

Estuve cerca de cuatro días en el hospital, apenas si podía dormir bien con el pitido de las máquinas monitoreando mis signos, lo único que me daba paz era que Edward todas las noches se quedó conmigo y no sé cómo hizo para conseguir el permiso de quedarse. Según él, pudo dormir tranquilo porque podía estar conmigo supervisado que todo estuviera bien y que nada ni nadie lo separarían de mí jamás, porque (Al igual que yo) me había extrañado demasiado.

Pasaron un par de meses para que mi pierna volviera a estar bien, tuve que ir a terapias y siempre estaba acompañada por alguien, quien fuera: Edward, Charlie, Jasper, Alice, Rosalie, Emmet, Ángela, Heidi y hasta los padres de Edward se enteraron y me acompañaban a las terapias. Esme era realmente encantadora al igual que Carlisle, los dos se comportaban como mis padres, cuidaban de mí todo el tiempo que estaban conmigo hasta que se iban.

Cuando salí del hospital, todos estuvieron allí para festejarlo a pesar de que yo tenía el yeso y me apoyaba en Edward para caminar. Surgió una emocionante y acalorada discusión sobre cuál sería mi próximo lugar de residencia. Jasper, Charlie y Edward se enfrentaron olvidando que yo estaba allí, con ellos.

– Es mi hija, se quedará en mi casa – Decía Charlie en tono firme.

– Tú la echaste de tu casa. Además estaba viviendo conmigo antes y lo seguirá haciendo ahora – Intercedió Jasper en tono triunfante haciendo que Charlie soltara el aire por la nariz.

– Nada de eso – Edward movió la cabeza – Bella es MI novia, ella vivirá conmigo porque su padre la echó de su casa y si mal no recuerdo, la última vez que habló con Jasper le dijo que iba a mudar sus cosas a otra parte – Me quedé en una pieza, Edward estaba serio y rígido… Supongo que así se portaba cuando estaba en su trabajo.

– Está bien, cálmense todos – Dijo Alice poniéndose al lado de Jasper, quién estaba mirando mal a Edward – ¿Por qué no dejan que Bella sea quién decida?

Todos me miraron a mí con intriga – Yo creo que es mejor que siga viviendo con Jasper – Tragué saliva.

La mirada de Charlie estaba algo triste y decepcionada, Edward había hecho más tenso su agarre hacía mi brazo donde yo me estaba apoyando, pero no por eso dejaba de ser tierno y me miró también triste. Al contrario Jasper estaba feliz y se lanzó a mí olvidando que tenía el yeso, me abrazó y me ayudó junto con Edward hasta llegar al auto pero antes de meterme los miré a los tres.

– No es nada personal, me pareció que vivir con Jasper era más fácil porque tengo todas mis cosas allá y si viviera con alguno de ustedes dos – Miré a Charlie y a Edward – Tendría que mudar todas mis cosas allí, ahora no tengo energías para eso y no quiero poner ningún problema – No dije más y no quería otro comentario así que le hice una mueca a Jasper para que me ayudara a entrar.

Una vez llegamos, todo estaba tal y como lo recordaba, sonreí al ver algunos papeles tirados en la sala y unas cuantas tazas de café sobre la mesa de centro. Jasper estaba a mi lado sosteniéndome, Edward y mi papá estaban detrás de mí inspeccionando el lugar y los demás se habían ido porque tenían compromisos y yo no los iba a obligar a que los dejaran solo por andar pendientes de mí.

Todos se encargaron de ayudarme a sentar en el sofá en frente del televisor, Edward se sentó a mi lado poniendo una mano sobre la mía y Charlie se sentó en un sillón al costado de dónde estábamos nosotros mientras Jasper limpiaba y recogía todo lo que tenía regado por ahí, mi amigo era muy estricto con el orden. Charlie movió su bigote cuando alcanzó a notar el pequeño olor a café… por si no era obvio, Charlie era adicto al café y Jasper le pasó una taza grande en menos tiempo del que me imaginé.

– Disculpa el desorden, Bella – Dijo Jasper terminando de recoger – Estos días estuvieron pesados y nos reuníamos aquí o en la oficina de Charlie, no tuve tiempo de hacer – Miró el lugar – Nada de esto.

Negué con la cabeza – No te preocupes – Dije sin quitar la sonrisa.

Me la pasé toda la tarde acompañada por ellos tres viendo televisión, riéndome de las bromas de Jazz, sintiendo las dulces caricias de Edward y captando las tiernas miradas de mi papá. Lo que más me conmovió fue que en cada mirada él me mostraba que agradecía que yo estuviera compartiendo con él y que no lo alejara de mi vida.

Holaaa! ¿Qué tal les pareció el capítulo? No sé qué decirles, la verdad estoy muy emocionada, esto me está saliendo más largo de lo que creí y cada vez hay más chicas que lo leen, así que muchas gracias a todas y espero emocionada por sus reviews.

Pd: Les prometo que el capítulo final será largo y las va a dejar muy… asombradas ;)

Besos desde Colombia.