N/a: es mi cumpleaños, por eso actualizo :v
Capítulo 26- Issues (II)
(Jueves 02 de Marzo)
Nick se encontraba tomando un café y leyendo las últimas noticias cuando frente a él tomó asiento la hembra. Titubeó unos segundos antes de sonreír ampliamente; ya se había acostumbrado a mirarla directamente a los ojos para evitar confusiones. Ella le sonrió avergonzada y pareció sonrojarse ligeramente.
-No me miras así- pidió ella.
-Lo lamento, July.
Nick agachó la mirada de vuelta al periódico, pero no continuó leyendo sino que procedió a doblarlo en dos partes. Tras esto, alzó la mirada de forma menos intensa para recibir cordialmente a la trilliza de su novia.
July vestía formal, con una falda a las rodillas y un saco entallado que enmarcaba muy bien la figura de la hembra; ella mantenía las orejas agachadas y le sonrió con calidez al tomar asiento frente a Nick. Sus ojos azules eran lo único que le recordaba que no se trataba de su Judy, lo cual en cierta forma era un recordatorio doloroso y una dulce ironía. Las hermanas de Judy no figuraban en el archivo… no figuraban en ningún archivo; catalogar todos los familiares de los conejos era considerado una pérdida de tiempo, imposible de sostener. Si se hablaba de trescientos miembros, el archivo era bastante grande, y si a eso además tendrías que repetir el archivo doscientas noventa y nueve veces para darle un archivo individual a cada miembro de la familia… No, el archivo de Judy solamente incluía a sus padres, como el archivo normal de cualquier otro conejo.
Aunque la federación se tomaba sus precauciones alejándolo de Judy, ellos mismos no sabían de la existencia de sus mellizas, o desestimaban su existencia. Así que, días atrás, se había encontrado casualmente con July; la verdad es que no podía conseguir información de ella que no pudiera conseguir directamente de Judy, pero en el fondo debía admitir que el verdadero motivo de ver a la melliza no era otro que sentir que aún estaba cerca de Judy… así que tras corroborar que no se trata de su Judy, procedía a no volver a mirarla a los ojos y fingir que sí lo era. Sin tocarla, sin acercarse; solamente percibir su presencia e imaginarse que realmente se trataba de su Judy era suficiente para hacer la distancia menos dolorosa, siempre que no la mirara a los ojos. Aunque esa técnica no disminuía su preocupación cuando recordaba a Fred Buddy.
-No has pedido nada ¿Acaso me estabas esperando?- preguntó July sonriendo.
-No sabía que vendrías- respondió Nick con amabilidad-. En realidad, no sabía que yo vendría.
-Aun así, aquí estas. Frente a mi trabajo.
-Es una buena cafetería- dijo Nick de forma evasiva.
-¿Acaso te gusta la vista?- preguntó July girándose en su asiento y mirando alrededor.
Al hacer esto, el saco de la chica se abrió revelando un poco de su escote; los senos de July eran más grande que los de Judy, y Nick casi involuntariamente dio un vistazo. La reacción fue rápida, y al darse cuenta de lo que estaba haciendo, se sonrojó y desvió la mirada; el mesero llego justo en ese momento para tomar la orden. July se acomodó en su lugar y alzando las orejas, pidió un pastel de tres leches y un café cappuccino; Nick añadió unas galletas a su cuenta. Hasta que les trajeron la orden, el zorro evitó el contacto visual.
-Sé que la extrañas- comentó July con mirada perdida y una media sonrisa.
-Mucho…- declaró él.
-Sé que ella te extraña- agregó July con una sonrisa pícara-. "Te necesita"…
Nick se encogió de hombros avergonzado ¿Acaso Judy le había hablado del OS a July? ¿O solo de sus "necesidades"? Cualquiera de ambas opciones se le antojaba increíblemente incomoda y algo que nunca haría con Vicky. Claro, debía admitir que Vicky no era de su mismo sexo; así que era más que probable que no comprendiera la dinámica familiar de Judy, más aun tomando en cuenta que ella era una coneja.
-He pensado un poco al respecto y… tal vez yo pueda ayudarlos- dijo July girando su taza de café.
-¿Ayudarnos?
-No puedes ver a Judy en tu casa, pero tal vez puedas verla en la mía- respondió July nerviosa y avergonzada por alguna razón; su voz temblaba pero sonreía casi de forma infantil-. Ya me has dicho que la federación no sabe de mí, y nosotras no conocimos directamente a Fred Buddy, así que él tampoco debería conocernos. Así que si ustedes quisieran…
Las manos de Nick temblaron brevemente antes de tomar su taza de café y dar un largo sorbo. La idea era arriesgada, pero menos arriesgada que ir a verla a su casa; y debía admitir que moría de ganas de volver a estar cerca de ella. De acariciarla, de besarla, de verla directo a los ojos y perderse en el tiempo; de olvidarse de toda la maldita ciudad y tomarla de las manos. De amarla de frente, y no de lejos. Sacudió la cabeza y miró de reojo a July.
-Te lo agradezco, pero n-no… no deberíamos- replicó Nick encogiéndose de hombros.
-Solo una vez para que ambos… estén cerca- dijo July desviando la mirada.
-Tendría que discutirlo con Judy…
-Ella está de acuerdo- interrumpió abruptamente July alzando las orejas y mirando de reojo a Nick-. S-solo si tú lo estas… eso dijo ella.
Con sus uñas, Nick golpeteó la taza, pensando al respecto. Tras unos segundos, alzó la mirada.
-Dame tu dirección… y explícame que tienes en mente.
(Viernes 03 de Marzo)
Se trataba de una pequeña casa, aunque bastante bien cuidada. No lujosa ni llamativa, incluso pasaba desapercibida, pero parecía como si fuera recién construida de no ser por los accesorios en el jardín y las desgastadas cortinas en las ventanas. La puerta se abrió lentamente y un viejo conocido lo recibió; bajando sus gafas oscuras, y su fiel bate, Finnick ladeo la cabeza y lo miró con recelo. Nick, mirándolo hacia abajo, sonrió de forma cálida.
-¿No me invitas a pasar?- inquirió Nick de forma burlona.
-Invitar a un policía a catear mi hogar es la última estupidez que haría en esta vida- respondió el zorro con un tono neutro-. Hablemos afuera…
Nick escuchó algo moverse algunos metros detrás de Finnick. Tenía visitas, pero de tratarse de chicas no lo escondería así que debía tratarse de…
-¿Vuelves a las drogas, Fin?- preguntó Nick sonriendo.
-Si esa es tu forma de interrogar…- Finnick cerró la puerta con estruendo y miró a Nick de reojo-. Debo decirte que debes pulirla bastante.
-No vengo por eso, Fin.
-Y supongo que no vienes a tomar una cerveza con un viejo colega en un fin de semana libre- comentó el más pequeño-. Porque estarías llegando un poco tarde… un año tarde, quizá.
Wilde agachó las orejas y desvió la mirada, soltando un suspiro. Finnick se recargó contra la puerta de su hogar y cruzó los brazos, esperando una respuesta de Nick.
-Sabes que era lo correcto, Fin- exclamó el de ojos verdes tomando asiento en un tronco cercano-. Mi nueva vida como policía no me permitiría estar cerca de…
-¿De una escoria?- interrumpió Finnick molesto.
-De tus delitos- aclaró Nick de mal humor-. Tendría que ignorarlos impunemente, además que te exponía a que algún otro de mis compañeros nos viera juntos: ellos no serían tan comprensivos.
Finnick agacho las orejas y miró al suelo, con tristeza.
-Supongo que… tienes razón- admitió el pequeño no sin enfado-. No solo perdí a mi socio; perdí un amigo.
-Me gustaría que eso no hubiera sucedido.
-Aun así, la señorita caderas amplias parece ser bastante comprensiva- comentó Finnick alzando la mirada con malicia-. Sin ningún prejuicio, según cuentan por ahí…
-Sí, somos novios- admitió rápidamente Nick queriendo zanjar el asunto-. Soy un interespecie.
-Un desviado- replicó Finnick.
-Un desviado- asintió sin sentirse ofendido.
-Siempre evadiendo los conflictos, verdad?- se burló Finnick encogiéndose de hombros-. Me gustaría seguir burlándome de ti pero… quiero saber que desagradable asunto te trae por aquí para saber si podremos o no retomar nuestra amistad.
Finnick se acercó a Nick y tomó asiento en los peldaños de su propia casa. El otro zorro miró al frente y titubeo unos segundos.
-¿Has oído de Míster Big?
-¿Qué exactamente?- preguntó Finnick con serenidad.
-Algo… nuevo?
Finnick asintió pensativo.
-El matador…
-Si.
-Le atribuye la muerte de Nutriales- agregó Finnick mirando al cielo-. Es extraño como llegó a esa conclusión. Más extraño cuando Nutriales se suicidó.
-Yo lo hice llegar a esa conclusión.
-Porque estás buscando al matador.
-¿Soy tan transparente?- preguntó Nick con una media sonrisa.
-Si. Supongo que la rabia confunde a Míster Big- respondió Finnick soltando un suspiro-. Cualquiera pensaría que a estas alturas ya habrías aprendido a no meterte con alguien más pequeño que tú, Nick; Míster Big, la oficial lolita y yo: todos te hemos pateado el trasero. Algunas veces de forma literal. Y sigues tentando a tu suerte.
-Necesito encontrar al matador- declaró Nick con convicción-. Esto no es un simple caso, Fin.
-¿Entonces vienes por un asunto policial, pero no vienes por un asunto policial?
-Llevo más de un año trabajando para la policía- replicó Nick molesto- ¿Cuántas veces he acudido a ti por ayuda en ese tiempo? Esto no es un caso normal.
Finnick tuvo que admitir que había cierta lógica detrás de las palabras de Nick y asintió.
-¿Qué tiene de especial ese "matador"?- preguntó Finnick con tranquilidad- ¿Es por el anuncio que hizo hace unos días? Si esto es una conspiración política…
-El matador es una pieza clave para atrapar a Fred Buddy.
Al pronunciar el nombre, Finnick alzó las orejas y miró horrorizado a Nick; no obstante esté no prestó atención al gesto de su compañero, cuando escuchó la puerta de Finnick cerrarse de golpe. Se puso de pie rápidamente y los nervios lo hicieron desenfundar su arma e ir corriendo al lugar; Finnick reaccionó poco después y fue tras él.
-¡Nick, espera!- ordenó Finnick preocupado.
Su amigo no le hizo caso. En realidad, ni siquiera lo escucho. Concentrado como estaba, rápidamente abrió la puerta que no ofreció resistencia alguna y vio una cola desaparecer al final del pasillo. Fue corriendo hasta la habitación y entró con la pistola en alto.
-¡Deténgase!- ordenó escudriñando la habitación que bien conocía.
La visión lo confundió, pues esperaba muchas cosas excepto lo que realmente encontró ahí. Bajo su pistola tratando de entender, y recibió un golpe directo en el estómago; soltó su arma y cayó al suelo, al tiempo que Finnick soltaba su bate. Lo vio correr hacia la asustada zorra, que miraba horrorizada a Nick. Una zorra polar de aspecto frágil y bastante joven, probablemente apenas una adolescente; acurrucada en una esquina, lloraba desconsoladamente mientras Finnick tomaba sus patas con delicadeza y le susurraba palabras tranquilizadoras.
-Skye… Skye, todo está bien- susurró Finnick mirándola con ternura-. No pasa nada.
-¡Me llevara de vuelta! ¡Están buscándome!- gritó ella cerrando los ojos y cubriendo su rostro- ¡Finnick, no quiero volver! ¡No dejes que me lleven!
-Aquí estas a salvo, Skye.
-¡No quiero volver, Finnick! ¡No quiero ser su juguete de nuevo!- sollozó ella abrazándolo con fuerza- ¡Mátalo! ¡Nadie debe saber que estoy aquí! ¡Seré tuya, pero mátalo!
-Skye, es solo un amigo…- explicó Finnick acariciando su cabeza.
-É-él… trae un arma- replicó ella observando a Nick.
-Es policía. Es de los buenos, nunca te haría nada. Además es mi amigo.
-Pero lo golpeaste…
-Es mi mejor amigo- respondió Finnick viendo a Nick de reojo y soltando una carcajada.
Nick recupero el aliento, aunque no se molestó en tomar su arma o en levantarse del suelo; solamente se giró acostándose boca arriba y vio brevemente a Finnick antes de cerrar los ojos.
-¿Algo q-que q-quie-ras contarme… "mejor amigo"?- preguntó Nick tosiendo.
-Nick, ella es Skye- respondió separándose de la hembra-. Skye, él es Nick. Nick es mi mejor amigo, aunque es un imbécil que tenía algo de tiempo sin visitarme; Skye es…
-Soy su novia- respondió ella titubeando y limpiando sus lágrimas, pero aun mirando con recelo a Nick-. Largo de nuestra casa.
-No es mi novia- dijo Finnick entregando la cerveza a Nick quien la tomó de buen agrado.
-¿Y quién si es?
Finnick desvió la mirada hacia Skye, que estaba en la otra habitación; ella veía la tele, tapada con una gran manta, aunque volteaba a verlos de vez en cuando con desconfianza.
-No tengo derecho a decirlo.
-Quiero ayudarte, Fin. Quiero entenderlo- dijo Nick con delicadeza dando un sorbo a su cerveza-. Pero no puedo si no te abres conmigo…
-Nosotros nunca tuvimos esa clase de relación- replicó Finnick de mal humor-. Para esas cosas tenías a Flash y yo… Yo no lo necesito.
De mal humor, el pequeño tomó asiento frente a Nick y dio un sorbo a su propia cerveza. Nick soltó un suspiro.
-Todos necesitamos ayuda alguna vez. Y me parece que este es un buen momento para obtenerla.
Entrecerrando los ojos, Finnick estudió a Nick.
-Ella…- titubeó unos segundos pero continuó-. Ella fue secuestrada por Fred Buddy; al parecer duró casi dos años como su...- Finnick se rascó las orejas con nerviosismo e incomodidad-. Como su sirvienta sexual.
Nick agachó la mirada sorprendido y guardó silencio unos segundos. Era verdad que ya conocía esa clase de información de Fred Buddy, pero no se había topado directamente con ninguna de las víctimas de Fred… solo con cadáveres.
-Por eso conoce el nombre…- declaró Nick sorbiendo su cerveza.
-Si.
-Pero…- Nick volteó a ver a su amigo- ¿Tú le estas dando refugio?
-No quiere volver a su casa- respondió Finnick-. Además, Fred esta suelto y… no se ha atrevido a salir a la calle desde que llego a mi casa. Ni una sola vez.
-¿Cómo la encontraste?
-Ella escapo donde la tenían retenida- explicó el pequeño-. Y antes que preguntes, no recuerda donde era: salió corriendo sin mirar atrás. Pero… creo que tengo algo de información que podría serte de utilidad. Tal vez.
-¿En serio?
-Ella escapó el día que les patearon el trasero a ustedes dos- respondió Finnick con tranquilidad-. Ese día de… las explosiones y cuando Judy fingió su muerte.
-¿Hace un mes?
-Al parecer todo se volvió un caos. Y ella pudo escapar.
-Ella podría tener información de vital importancia, Fin- comentó Nick-. Necesito interrogarla; déjame hablar con ella y…
-¿Quieres hablar con ella? Adelante- dijo Finnick asintiendo-. Pero ella no va a dejar esta casa hasta que puedas asegurar su seguridad: hasta que atrapen a Fred Buddy. De otra forma, no puedes confirmar su seguridad ¡Vi a ese monstruo escapar de una redada de policías!
Un ruido los puso bajo aviso y ambos voltearon, para ver a Skye de pie, aun tapada con el cobertor, mirándolos fijamente; Finnick se puso de pie y se acercó a ella.
-Lo siento, no quise…
-Ustedes no pueden detenerlo, nadie puede- exclamó Skye con lágrimas en los ojos.
-Lo vamos a detener- aseguró Nick con convicción.
-Él ha hecho cosas terribles, cosas…- Skye tembló pero se mantuvo mirando fijamente a Nick-. Cosas de las que fui testigo. Y de nada sirve; ese bastardo blanco no debe ir a la cárcel… Debe morir.
Nick desvió la mirada y se puso de pie. Tiró su cerveza en la canasta de basura y paso a un lado de Finnick y Skye.
-Eso es lo que planeamos- comento Nick al pasar a un lado de Skye, sin voltear a verla.
Salió de la casa y subió a su auto; tomó su celular y titubeó unos segundos entre llamar a los McCloud o a Judy. Antes que pudiera decidir, un golpe en la ventana de su puerta lo hizo voltear. Frente a ella, estaba Skye limpiando sus lágrimas; Finnick estaba en el umbral de su puerta, dándole espacio a la chica, posiblemente por petición de ella. Nick bajó la ventana de su auto.
-Es mentira…- declaró ella agachando las orejas.
-¿Qué cosa?
-Todo… toda esa historia que dijo Finnick- respondió ella avergonzada-. No era la sirviente sexual de Fred y no tenia dos años con él.
Nick la miró confundido.
-Fue la historia que acordamos… para evitar preguntas; si las cosas se calmaban, no tendría que enfrentar lo que sucedió ese día y podría…- declaró ella con tristeza-. Lo que sucedió fue algo peor…
-¿Qué puede ser peor que…?
-Se comió a mi padre- declaró ella con hostilidad-. Él… él se comió a mi p-padre…
El cuerpo de Skye tembló y sus ojos se volvieron a llenar de lágrimas. Nick se sintió un poco mal al darse cuenta que el titubeo de Finnick no había sido causado por vergüenza, sino porque se estaba debatiendo entre decir la verdad o mentirle… y decidió mentirle; aun asi, esa idea se esfumo rápidamente al escuchar las palabras de Skye.
-Éramos sus mecánicos. Trabajamos para él construyendo un vehículo monstruoso, una especie de tanque- explicó ella limpiando sus mejillas humedecidas-. Nunca notamos nada malo en él, nunca pensamos que… fuera un monstruo.
La chica cerró los ojos y sollozó. Nick se mantuvo callado.
-Cuando la ciudad se volvió en su contra, comenzaron a matar a todos… los empleados de confianza- declaró ella sin abrir los ojos-. Se reunió con Jack Savage y mató a mi padre; pensaba matarme a mí, pero Jack… Jack lo evitó. De todos modos, no confió en Jack; así que escape el día que el señor Duddles los embosco…
-¿Qué sabes de Jack Savage entonces?- preguntó Nick con interés.
-Poco podría decirle, realmente solo… solo éramos mecánicos…- sollozó ella abriendo los ojos y mirando a Nick con pesar- ¡¿Qué mal hicimos?!
-No podían saberlo: ese tipo engaño a todo el mundo.
-Ellos me buscan- declaró Skye con pesar-. Se algo que no quieren que sepan, pero no sé qué cosa.
-¿Cómo sabes que te buscan?
-Fred me quería muerta, Jack lo evito, pero… Fred le advirtió que lo mataría si por mi culpa…
-Pero… Jack está preso- declaró Nick confundido-. Jack no debió decirle a nadie de tu escape.
-Literalmente no tenía a nadie más para vigilarme…
Nick reflexiono unos segundos.
-Hablas de muertes, pero no hemos tenido reportes- Nick miró fijamente a Skye- ¿Y tu madre? ¿Hermanos?
-Mi madre murió hace un par de años atrás. Soy hija única- respondió ella-. No tengo más familiares.
-Ni la mayoría de los trabajadores de Frederick…-susurró Nick comenzando a formular la idea en su cabeza-. Así que podría matar a sus empleados de confianza, y nadie reportaría las desapariciones: sus empresas están cerradas y no tienen familiares… ¡El bastardo ha estado matando más animales frente a nosotros!
Horrorizado, Nick tomó su agenda y rebuscó en la misma.
-Si esto es cierto, no pudo esconder tantos cuerpos. Tenemos vigiladas todas sus propiedades…
-¿Todas?- inquirió ella asomándose a la agenda-. Es un gran inversor en el sistema público de transporte…
-¡El tren!- Nick alzó la mirada sorprendido-. Nunca lo revisamos, necesitábamos que siguiera funcionando; además, es automático y…
Nick guardó silencio.
-Falco escapó en un tren… un plan de escape demasiado perfecto para ser improvisado- pensó Nick en voz alta; volteó a ver a Skye y sonrió-. Necesito comprobar unas cosas y volveré, necesito saber más al respecto.
-Si…- asintió ella separándose del vehículo.
-Por cierto, Skye.
-¿Si?
-Trata bien a Finnick- pidió Nick con calidez.
La chica se sonrojó y agachó la mirada.
-N-no somos novios…
-¿Y que se los impide?- preguntó Nick encendiendo su auto.
Skye volteó a ver a Finnick y nuevamente a Nick, pero no dijo nada. Nick se alejó sin decir nada más.
(Sábado 04 de Marzo)
Cuando Judy subió al auto, lo primero que pudo notar fue un olor diferente en su interior, pero no desconocido del todo; tras esto escucho un movimiento atrás de ella y alzó las orejas.
-Si te quisiera muerta, ya lo estarías- declaró una voz a sus espaldas.
-¿Es esto un secuestro, entonces?- inquirió ella tratando de mantener la compostura mientras diseñaba un plan de escape.
-No, solo quiero hablar.
-¿Eres Mike?- preguntó mirando por el retrovisor, pero el invasor se mantenía fuera de su línea de visión.
-No, aunque ciertamente soy un primate- admitió el extraño divertido- ¿Fue por el acento?
-Por el olor…
-¿Una coneja con un olfato desarrollado?
-No, solo un mono muy apestoso- respondió ella con malicia.
-Orangután- corrigió el aludido sin la más mínima muestra de ofensa.
El macho guardó silencio unos segundos antes de soltar una carcajada.
-Casi me haces olvidar mi propia situación.
-¿La cual es…?
-Dejemos de perder el tiempo y conduce.
-Dijiste que no era un secuestro.
-Conduce donde quieras, pero vámonos de aquí- dijo el macho apresurado-. Llevas demasiado tiempo estacionada mirando a la nada y no sé si te están vigilando…
-Mi compañero…
-Déjalo. Arranca. Ahora.
El tono en aquella voz era de urgencia, no de amenaza, y además ella también empezaba a sentirse incomoda de simplemente esperar; decidió hacer caso y comenzó a conducir a ningún lugar en especial. Por el retrovisor, no pudo ver ni rastro de Colmillar. Tras unos segundos de conducción, su interlocutor salió de detrás del asiento. Para su sorpresa, se trataba de un mono de avanzada edad, tanto así que el pelaje en su barba y cejas ya comenzaba a ser grisáceo; tenía enormes ojeras y muchas marcas de expresión en el rostro, así como una mirada melancólica y un poco… agresiva. Para Judy, ese sujeto era la personificación de un obsesivo compulsivo.
-Mi nombre es Andross, y vengo a advertirle.
-Te escucho- asintió ella mirando alrededor por algún signo de emboscada.
-No trabajo para Frederick Bunnyard- dijo Andross al parecer de mal humor-. Ya se lo dije una vez.
-Aun así, conoces el nombre…
-Es parte de los asuntos que me han traído.
-¿Un aliado?- inquirió ella mirándolo por el retrovisor.
-Intereses comunes pero… me temo que no puedo tomar partida en esto.
-¿Por qué?
Andross alzó la mirada y vio fijamente a los ojos a Judy por unos breves segundos antes que ella devolviera toda su atención al camino. Tras esto, el primate desvió la mirada y soltó un suspiro.
-Es complicado, porque no tengo pruebas de lo que está sucediendo pero me preocupan las posibilidades.
-¿Qué posibilidades?- preguntó Judy perdiendo la paciencia ante tanto misterio.
-Lo que sucedió con Fred…- respondió Andross con un escalofrió-. No hay forma de que ese loco haya desarrollado una tecnología así.
-¿Por qué no?- Judy titubeo unos segundos si marcar a Lora discretamente para que escuchara su conversación y comenzaran a rastrearla, pero por algún motivo sentía que ese mono de buena gana estaba dispuesto a brindar respuestas.
-Toda la tecnología que ustedes utilizan es supervisada por nosotros.
-¿Supervisada?- Judy quitó su mano de su celular y volteó a ver brevemente a su invitado.
-Ustedes saben construir celulares, pero las líneas de comunicación son de nosotros: los primates- respondió Andross con serenidad-. Ustedes desarrollan medicinas, en base a nuestros químicos. Cada cosa que puedas suponer en tu sociedad, ha sido limitada por nosotros.
-Ridículo- replicó Judy sorprendida-. Es cierto que la tecnología de los primates es superior, pero nosotros no creamos nuestra civilización en base a sus migajas. Somos libres.
-Nunca hemos pretendido esclavizarlos, pero no podíamos permitirnos que fueran tan insensatos como…
-¿Cómo qué?
-Han llegado a un límite peligroso- respondió Andross evadiendo la pregunta-. En algo tienes razón: son libres. Y esa libertad ha representado avances fuera del esquema que pensábamos tener trazados. Tecnologías que no deberían existir.
-¿Cómo las armas de fuego?- preguntó ella recordando el disparo que Falco Lombardi le diera hace algunas semanas atrás, colocando su pata sobre la herida ya cicatrizada.
-No- respondió el macho con tono sombrío-. Esas son tecnologías que ya existían. Que no deberían haber tenido acceso ustedes… o no toda la parte de la población.
-Explícate.
-Cuando la federación descubrió las armas de fuego, no hicimos nada en absoluto porque ya lo teníamos previsto- explicó Andross con mirada perdida-. No podíamos crear un organismo descentralizado que supervisara a todas las razas si no les otorgábamos un poder superior para hacer frente a las amenazas más peligrosas. Las armas de fuego eran un daño colateral aceptable.
-Si ustedes se las dieron a la federación, Fred las recibió de…
-Ambas suposiciones son erróneas- interrumpió el macho cruzando los brazos, prediciendo los pensamientos de Judy-. Ni la federación haría semejante estupidez, ni hay evidencia que los primates intervinieran de aquella forma; de cualquier manera, no son las armas de fuego en su posesión las que me preocupan.
-Sino el Savage- afirmó ella.
-El Savage parecía un descubrimiento fortuito, preocupante pero tolerable dentro de los parámetros de "libertad" con los que diseñamos las sociedades- declaró Andross nervioso-. Pero lo de Fred Buddy es distinto… al menos tengo la firme convicción de que no debería ser así.
Un auto de policía paso frente a ellos y Andross se agachó en su asiento. Judy reconoció a Lobato, y él a ella, pero se mantuvo serena sin moverse; el auto pasó de largo.
-Mi propia ciudad me ha dado la espalda, mis colegas me desestiman- comentó Andross sin enderezarse-. Y creo que han estado siguiéndome…
-¿Fred?
-No lo sé. Lo que si se, es algo que ustedes no saben- respondió Andross con serenidad-. O al menos la mayoría de ustedes no.
-¿Qué cosa?
-La existencia de los humanos…
-¿Humanos?- repitió Judy confundida- ¿Un arma?
-Armas Bio-organicas es un calificativo que probablemente les quedaba bastante bien…- admitió Andross riendo-. Pero más bien me refiero a una especie extinta…
Judy entonces recordó la vieja fabula que había escuchado hace unos días de Randall.
-¿Los humanos que enfrentaron al Lorax?
-Los mismos.
-Son una leyenda.
-Toda leyenda tiene algo de verdad.
-Imposible…
-La mejor forma de esconder la verdad es desestimarla- declaró el macho encogiéndose de hombros-. Y una de las verdades más peligrosas es la existencia de la humanidad, un secreto que aun entre primates se ha mantenido celosamente guardado.
-¿Qué tiene que ver una especie extinta con todo esto?- preguntó ella aun con incredulidad.
-Tal vez nada. Tal vez todo- respondió con simpleza-. Los humanos fueron la especie dominante en el planeta una vez, desarrollando toda clase de tecnologías inauditas. Incluida manipulación genética.
-Eugenesia- declaró Judy sorprendida-. La cual está prohibida.
-Lo más parecido a ello que ha sido posible hasta ahora- asintió el macho-. Y parece que Fred Buddy nos tomó la delantera.
-¿Cómo es eso siquiera posible? Es inteligente, sí, pero…
-Descubrió una ciudad humana. Esa es mi teoría- respondió Andross pensativo-. Pero aun con esa premisa, es difícil que haya encontrado alguna así que… hablamos de un trabajo de investigación anterior a esto.
-Bellwether tiene las respuestas- respondió Judy-. Pero la federación no nos permite acercarnos a ella. Ustedes deberían controlar a sus títeres- de mal humor, Judy resoplo mirando por el retrovisor al anciano.
-¿No ha quedado clara mi posición? No soy alguien influyente en mi sociedad para tomar esas decisiones.
-Pero si lo suficiente para conocer información confidencial.
-Estás jugando contrarreloj, oficial Hopps- exclamó Andross enderezándose-. Y me temo que lo que se juega en este momento es mucho más que una venganza personal: el futuro de la civilización, de todas las civilizaciones como las conocemos, depende de ustedes…
Sin darle tiempo a reaccionar, Andross abrió la puerta y saltó del vehículo. En ese momento pasaban sobre un puente colgante, y Judy pudo asomarse a tiempo para ver la silueta del anciano primate escapar entre lianas bajas y árboles de denso follaje. Soltó un suspiro y asintió.
-Así sea…
Vistiendo un conjunto deportivo y unas gafas de lectura, Lucia abrió la puerta recibiendo a Judy y Colmillar con una media sonrisa. Ambos entraron sin ninguna ceremonia, esperando a que la loba cerrara la puerta antes de iniciar la conversación.
-¿Novedades?- preguntó Judy.
Con un suspiro, Lucia los guio a la sala donde los recibió una marea de papeles y fotografías. No era en absoluto un caos, sino un intento de acomodar más papeles de los que la hembra era capaz de recopilar. Judy volteó a ver a Lucia, que les dedico una sonrisa antes de dejarse caer en su alfombra.
-He estado investigando a Alejandro lo mejor que he podido- exclamó ella señalando los papeles sobre la mesa… y sobre la mayoría de los muebles de su casa-. No ha sido fácil.
-Lo sabemos- dijo Judy mirando los papeles de reojo-. Alejandro, o alguien más, borro su existencia de la mayoría de los archivos.
-Archivos electrónicos, pues no pueden saber exactamente cuántas bellezas impresas existen- Lucia arrojó un periódico a Colmillar, que lo observó brevemente-. Escrito por Alejandro… Es el reportaje que le costó su carrera.
Judy lo miró de reojo.
-En ese tiempo, Leonoro no era aún el alcalde…
-No le podemos atribuir todo el mal de la ciudad a un león muerto- replicó Lucia agarrando su cabellera en una improvisada cola.
-Te has arreglado muy bien estando sola- comentó la coneja dándole una mirada superficial a todo el papeleo.
-Años de ser secretaria me han enseñado a archivar y desarchivar de manera eficiente- se burló ella de sí misma-. Conozco a Lora, conozco a Alejandro, y se perfectamente dónde buscar cualquier prueba que involucre a esos dos. Aunque sea solo una vez en mi vida, puedo ser útil…
Judy pensó brevemente en alguna frase para levantar el ánimo de Lucia, pero decidió que no estaba de humor para lidiar con problemas y complejos que no comprendía del todo; además, estaban trabajando contrarreloj, y prefería que la culpa hiciera más eficiente el trabajo de Lucia. Por su parte, Colmillar tampoco parecía interesado, pues se encontraba viendo un montón de fotografías en la mesa.
-¿Esa es Kesha?- preguntó el macho alzando una fotografía.
-Si. Alejandro conoció a grandes celebridades políticas y artísticas, algunas con las cuales incluso hizo buenas migas- declaró Lucia revisando algunas carpetas sin darle importancia-. Estuvo ahí cuando Gazelle apenas estaba volviéndose una celebridad, y también me consiguió un autógrafo de Angus Scattergood.
-¿La leyenda del Rock?- preguntó Colmillar sonriendo-. Esa es una fotografía que vale la pena ver…
-Oh… seguro.
Lucia asintió complacida antes de ponerse de pie con un rápido movimiento; de una pared cercana tomó un recuadro y se acercó a Colmillar para mostrárselo. Judy entornó los ojos y comenzó a revisar el papeleo.
-¿Qué tienes los lobos con Scattergood? Parece encantarles.
-Discúlpame por no compartir gustos por tu estrella pop favorita- replicó Colmillar mirando brevemente a su compañera-. Realmente prefiero al Dios del Rock.
-Dicen que es un macho nefasto…- comentó Judy.
-Me gusta su música, no quiero que sea mi mejor amigo- dijo Colmillar irritado-. Además, no todos los artistas tienen que ser guías espirituales que se presenten durante las manifestaciones.
-¿Podemos volver a Alejandro y no las celebridades que conocía?- preguntó Judy de mal humor-. Estamos muy cortos de tiempo.
-Si…- asintió Lucia alejándose de Colmillar.
De su mesa tomó una libreta, para proceder a acercarse con Judy.
-Formule una línea temporal de Alejandro de acuerdo a los datos que conozco y los que… deduje- dijo ella rascándose una mejilla-. Es lo mejor que he podido hacer sin ayuda de Lora.
-Lora nunca nos ayudaría con esto si, como creemos, pretende encubrir a Alejandro- Judy miró con intensidad a Lucia quien asintió; su mirada decía con sinceridad que no había hablado con su hermana para nada, y Judy le creía.
-Estos son eventos antes de la abrupta caída de Alejandro, extraídos de periódicos y lo poco que conozco de su vida- explicó ella señalando una columna-. En realidad, nada de esta información fue eliminada. A partir de aquí dividí la columna en dos, la izquierda con su historial "profesional" y la derecha con datos personales…
Judy estudió ambas columnas, pero no presentaban datos relevantes. Artículos menores en revistas, bajo seudónimos, y rechazos constantes en otros medios; por otro lado, el drama personal de Alejandro con Lora que Judy ya conocía… Números y breves frases resumían de forma despiadada el declive y destrucción de una relación. Solamente leyendo esa breve columna, su imaginación fue reconstruyendo las escenas brevemente resumidas de su compañera Lora. Algunas cosas eran difíciles de imaginar, pero otras le parecían dolorosamente sencillas de atribuir a la provocativa Lora.
Su odio hacia las Interespecies, su obsesión por la justicia, su profesionalismo aun estando frente a animales que aparentemente detestaba. Todo resultaba mucho más sencillo y digerible al entender que Lora no había sido así toda su vida, sino que se había curtido a base de decepciones y situaciones complicadas que pocos podrían haber hecho frente. Y aun con todo eso historial de desgracias a sus espaldas, era la hembra más exitosa que hubiera conocido; ahora, incluso, ostentaba el título de Jefa del Departamento de Policía.
-No ha sido una vida fácil…- comentó Judy con un nudo en la garganta, empezando a sentirse mal de averiguar tanto sobre la vida personal de Lora a sus espaldas; y lo que más le dolía, era enterarse de ello de forma tan fría y distante como era esa maldita línea temporal.
-A veces… me tiro en la cama deprimida por mi vida vacía- comentó Lucia desviando la mirada-. Y cuando recuerdo a Lora me obligo a mí misma a detener esas lágrimas inútiles y seguir luchando tal como Lora lo hace, aunque lo cierto es que hay una gran diferencia…
-Ella no nació siendo hábil en todo- replicó Judy tratando de mostrar empatía por Lucia.
-No- admitió la loba-. Pero nació con una convicción excepcional, que yo no tengo. Es eso lo que le ha permitido luchar por hacer de este…
-Un mundo mejor- añadió Judy agachando las orejas.
En ese momento, más que nunca antes, sintió que le debía una disculpa de corazón a Lora; a pesar de todo lo vivido, sentía que aún no podían considerarse amigas, solamente compañeras. Sacudió la cabeza y volvió su atención a la línea temporal, llegando hasta el final de la misma.
-La línea temporal termina hace cinco años- Judy alzó la libreta y una ceja al mismo tiempo.
-Es el tiempo donde Alejandro continuo actuando bajo lo que podría ser su propia identidad- dijo Lucia señalando la fecha-. Después de esto, no tengo registro de que siquiera siguiera vivo. Hay una línea temporal posterior, pero es sobre "el matador" y aunque tengo la certeza de que es Alejandro, no hay nada que lo conecte con su identidad civil.
-¿Por qué no?- Colmillar dejó la fotografía de Scattergood sobre la mesa y volvió a ingresar en la plática-. Tiene la motivación y el modus operandi: artículos sagaces y despiadados capaces de destruir la reputación de cualquier infeliz.
-Porque carece de los recursos- respondió Judy estudiando los datos.
-Si…- admitió Lucia.
-¿Los recursos?- repitió Colmillar confundido.
-Hablamos de un lobo con la reputación arruinada, en bancarrota, y muy probablemente en depresión- respondió Judy pensativa dejándose caer sobre la alfombra y cruzando las piernas-. Y todas sus actividades anteriores al periodo, si bien cuestionables, no apuntan a lo que podría esperarse del matador. Incluso en la línea temporal, Alejandro desapareció de la vista hace cinco años mientras que "el matador" lleva siete años haciendo de las suyas; Fred Buddy todavía era un irrelevante conejo en aquella época, y no fue hasta hace dos años que se reunió con Bellwether… No puedo unificar todas esas fechas en una sola teoría que apunten hacia el Savage. Y sabemos que "el matador" es una pieza importante en todo esto, tal vez sea incluso la pieza que dio origen o separación a la complicidad "Bellwether-Buddy".
Judy tomó su cabeza entre sus manos y soltó un quejido de desesperación, mientras Colmillar suspiraba. Lucia los observó en silencio.
-Tengo cada vez más datos, pero nada cobra sentido- reflexionó Judy con desgano, hablando consigo misma-. Y aunque quisiera aferrarme a la idea de que Alejandro es "el matador", eso no responde la gran pregunta: ¿Cómo encontrarlo?
-Y hacerlo antes que la federación- agregó Colmillar.
-Sí, gracias por recordármelo- replicó ella mirando a Colmillar con enfado. El macho se encogió de hombros.
-Lamento eso pero… no he podido llegar más lejos- Lucia agachó la mirada y se rascó la nariz.
-Tal vez deba llevarme algo de esto… o todo- sugirió Judy poniéndose de pie-. Podría descubrir algo que hayas pasado por alto, aunque para entonces es probable que sea demasiado tarde.
-¿Tarde?
-Han iniciado una cacería intensiva detrás del cazador- explicó Colmillar de mal humor-. La federación se encarga de todo personalmente, así que no podemos intervenir, y peor aún, no pensamos enfrentarlos. Si ellos llegan al matador, el bastardo seguramente estará muerto… para detenerlos tendríamos que llegar mucho antes que ellos.
-Ósea que Alejandro…- susurró Lucia horrorizada.
-Si es Alejandro- aclaró Judy-. Pero si lo es… está en peligro de muerte.
Judy recogió una carpeta y unas cuantas fotos cayeron al suelo. Con desganó se agachó y empezó a levantarlas.
-Tienen que salvarlo. Deben salvarlo- declaró Lucia-. Lora y él no se merecen un final así ¡Es el gobierno quien está mal!
-Aunque me encantaría tener una discusión política al respecto, la verdad es que…
Al recoger una foto casual donde Lora y Alejandro aparecían en una laguna, pudo ver detrás de esta otra que le llamo la atención. Se trataba del León Santillán, abrazando a…
-Este…- Judy alzó la foto y se la mostro a Lucia, totalmente horrorizada- ¡Este es el León Santillán! ¡El embajador de Zootopia en Edén!
-Si- asintió Lucia extrañada-. Alejandro y Santillán fueron amigos muy cercanos y…
Colmillar arrebató la fotografía a Judy, estudiándola con un ceño fruncido antes de bajarla y mantener su mirada perdida al frente. Judy supo al instante que lo había comprendido; se miraron en silencio y asintieron.
-No puedo creerlo- comentó Colmillar dejándose caer en una silla cercana-. Ellos…
-Necesito llamar a Nick- Judy tomó su teléfono y comenzó a marcar a su novio-. Aunque aún no sabemos dónde podría encontrarse…
-No estoy entendiendo nada, chicos- dijo Lucia riendo nerviosa.
-¡El autógrafo!
Colmillar se puso de pie de un saltó y corrió hacia la fotografía. Judy resoplo.
-Ahora no, Colmillar…
-No- interrumpió Colmillar viendo el cuadro-. Este autógrafo es de hace seis años. Hace ocho años que la carrera de Alejandro se fue a la mierda…
-¿Y?- preguntó Judy confundida.
-Scattergood es realmente un artista nefasto- respondió Colmillar sonriendo-. Es lógico pensar que le diera un autógrafo a un periodista como Alejandro, en su mejor época; pero por las fechas, Alejandro Aullidore ya no era un nombre sobresaliente ¿Cómo conseguiste el autógrafo?
-Me lo dio Alejandro la última vez que lo vi…- respondió Lucia sin comprender nada-. Se separó de Lora pero nunca dejo de intentar reconquistarla hasta que… desapareció.
-Eso solo puede significar…- susurró Colmillar pensativo.
-¡Que tenemos todas las piezas!- la llamada de Judy fue contestada en ese momento-. Nick, tengo información importante.
-Judy, nosotros no deberíamos…
-Nick, ya sé quién es "el matador"- declaró ella sonriendo con confianza-. Y ya se lo que está sucediendo…
-Judy…
-¿Si?
-Un equipo se está movilizando para acabar con el matador- respondió Nick con seriedad-. La federación está poniendo todos sus recursos para que el matador sea "eliminado" hoy mismo… Parece que Míster Big lo ha encontrado y esto se convertirá en un au
téntico campo de batalla.
Judy agacho las orejas, horrorizada ante la declaración del zorro.
-Localiza al matador antes que la federación lo haga.
-Y yo tengo un trabajo para ti, Nick- declaró Judy mordiéndose las uñas-. No solo la vida del matador depende de nosotros…
-Explícame- pidió Nick alzando las orejas.
Corenote:
Ha pasado tiempo desde la última actualización. Ciertamente mi fic ha decaído en comentarios y al parecer seguidores, y no puedo fingir que eso sea un evento sin importancia; la cosa es que como ficker, escribir fics no me representa ninguna ganancia (obviamente), así que tiendo a darle prioridad a aquellos fics que tienen más comentarios y/o seguidores. Y es algo que continuara siendo así. No estoy condicionando la publicación de los capítulos, de hecho es probable que el siguiente capítulo se publique este mismo mes, solamente comento lo que como ficker siento.
La verdad es que me costó un poco de trabajo unir los hilos hacia lo que sería una gran revelación (que aunque Judy ya lo sabe, mis lectores la tendrán pendiente hasta el siguiente capítulo "el matador") que terminara de cerrar de una vez por todas uno de los grandes misterios del fic y le dé una recta final a todo el asunto. La intrusión de Andross era algo que ya tenía planeado, pero fue Lucia quien termino de darle coherencia y dirección a las revelaciones clave ¿Qué está ocurriendo realmente en Zootopia? Bueno, hagan sus apuestas…
No olviden dejar sus comentarios, teorías, sugerencias, trastornos de lenguaje o cualquier cosa que quieran compartir conmigo (dibujos, fics, foros…). En serio me ayudaría mucho a saber que mi esfuerzo está siendo apreciado por otros y que mi fic aun cuenta con sus seguidores. El final del fic se avecina y espero disfruten de los últimos capítulos. Hasta luego!Un gran saludo a todos mis seguidores, en especial a esos obsesivos que leen cinco veces el capítulo antes de darme su opinión. Si, lo digo por ti, Pelusa :v
Un Saludo y un abrazo a Nime, muchas gracias por el apoyo :3
Y otro gran saludo a Lucia, que pensó que nunca actualizaría…
Extra 01
(Domingo 05 de Marzo)
Por la Madrugada
-Estamos fuera del caso…
-Eso parece.
-¿Podrán hacerlo ellos solos?
-Probablemente no.
Lora estaba sentada en su cama, con el torso desnudo y descubierto; su mirada perdida se reflejaba en el espejo del tocador, sin moverse en absoluto. Sentía aun su corazón acelerado, su respiración agitada. El semen escurría de su entrepierna de forma abundante manchando las sabanas sobre las que estaba sentada mientras Bugs la observaba embelesado y exhausto. Puede que fuera solo una pequeña liebre, pero había aprendido a… complacerla, le debía reconocer aquello. Aunque igual que tantas veces con anterioridad, se sintió estúpida y sucia.
La infección se apoderaba de ella, de sus pensamientos más cuerdos y era incapaz de tomar una decisión sin antes deshacerse de esa maldita sensación de deseo que le quemaba la entrepierna y la ponía tan sensible. Y ahora que esa lujuria se había escapado momentáneamente, se dio cuenta de que seguía pensando lo mismo. Volteó a ver a Bugs y le sonrió con calidez.
-Gracias…- susurró ella avergonzada.
-Siempre me dices eso después de… de que nosotros- Bugs se encogió de hombros-. No entiendo que me estas agradeciendo; yo soy feliz de compartir esto contigo.
-No estamos compartiendo nada- se burló ella cerrando los ojos-. Solo soy yo, abusando de ti.
-¿Disculpa?
-Lo siento…
Antes de que Bugs pudiera verlo venir, Lora dio un puñetazo limpio a la liebre, tirándolo de la cama por la fuerza del impacto. Se acarició los nudillos brevemente y se aseguró de que la liebre estuviera inconsciente, antes de ponerse de pie y comenzar a vestirse. No vestirse con su traje de la jefa del departamento de policía, sino con un conjunto deportivo. Unas mallas que se amoldaron a sus firmes y bien torneadas piernas, un top deportivo que apenas era capaz de apretar sus senos contra su pecho, y una chamarra que enmarcaba su figura.
Camino hasta el tocador y de uno de los cajones saco una navaja mariposa; la observo unos segundos antes de guardarla en un bolsillo. Se agarró el pelo en una cola perfecta y se miró fijamente durante un minuto completo.
-Llegaste muy lejos esta vez, Alejandro…- susurró con un nudo a la garganta-. Y si alguien debe acabar contigo… seré yo.
Las lágrimas escurrieron por su hocico hasta caer al suelo mientras ella sonreía con amargura.
-Yo te convertí en ese monstruo- se enderezó y suspiro, limpiando las lágrimas-. Y yo debo matarlo. A cualquier precio y antes que nadie…
Cerró la puerta de su departamento y bajo corriendo las escaleras, con una convicción que no sentía en años. Con la certeza de que acabaría con Alejandro y, posteriormente, con Fred Buddy. Ambos con sus propias manos. Empuñando su cuchillo dentro del bolsillo, salió a la calle.
(Viernes 03 de Marzo)
Golpeando la puerta con delicadeza, el zorro esperó pacientemente a que esta se abriera. No habia contestado sus llamadas en todo el dia, y eso solamente lo ponía aun mas nervioso ante el asunto. No obstante, ahí estaba… Cuando Judy abrió la puerta con una media sonrisa en el rostro, el zorro estalló de felicidad; sus ojos morados lo vieron brevemente antes que la levantara con fuerza y la besara apasionadamente.
-No tenemos mucho tiempo…- susurró ella acariciando sus orejas.
Las lenguas de ambos jugueteaban, pero sus manos no perdían tiempo y volvían a explorar sus cuerpos como si de una primera vez se tratara. Las manos del macho se deleitaron en el trasero de su amada, mientras gustoso saboreaba a su presa; apretaba, acaricaba, pellizcaba un poco. No podia decidirse que deseaba hacer primero.
-No contestabas mis llamadas…- comentó el zorro jadeando.
-July estro-peó mi celular…- exclamó ella mordiendo el cuello de Nick.
Sentia su calida respiración en su cuello, y como sus manos recorrían su cuerpo, desnudándolo con nada disimulada lujuria y voracidad; sabia a que podia atribuir aquello, asi que no dijo nada y decidió simplemente disfrutarlo. Mas aun: imitarlo. Los pantalones y las bragas de Judy fueron lo primero en caer al suelo en la oscuridad.
-Deberiamos ir a la cama…- sugirió el zorro.
-Vamos.
Ella lo tomó con delicadeza de su erecto y palpitante miembro, guiándolo a la habitación como si se tratara de una correa. A Nick le encantó. Judy se recargó en la orilla de la cama, y mirando de reojo a Nick, agachó las orejas y metió su miembro en la boca, comenzando a saborearlo. El zorro se dejo de buena gana, sintiendo la lengua y los dientes de la hembra como un alivio y una tortura a la vez. Hacia tanto tiempo que deseaba volver a sentir sus caricias, volver a sentir su calido cuerpo junto al suyo. Volver a ser uno con ella, cosa que no se hizo mucho esperar.
No deseaba terminar en su boca, en sus labios, aunque la idea era tentadora. La tomó con delicadeza de la barbilla y sacó su miembro, haciéndola alzar la mirada; se inclinó y la beso apasionadamente, para que al mismo tiempo que su lengua invadia su boca, su miembro invadiera el interior de ella. La tomó firmemente de las piernas, esas hermosas y calidas piernas que le pedían juntar mas sus cuerpos. Y la hizo suya.
Golpeo una y otra su cadera contra la de ella. Ambos se besaron, bebiendo la saliva del otro; acariciando sus piernas, sus traseros mutuamente. Aumentó el ritmo, perdiéndose en el extasis de… la nada. Sin pensamientos concretos, disfrutó del calor y la humedad de su amada. Sus besos húmedos, y su húmeda entrepierna. Ambos gimieron, y cuando los gemidos no fueron suficiente, ambos gritaron. Ella pidiendo mas y pronunciando palabras de amor. Y él… demasiado extasiado, apenas respondiéndolas.
Ella se estremecio en sus brazos una vez, dos veces. Y la puso de rodillas, embistiéndola de nuevo. Tres veces entonces, y una él, mordiendo su cuello desde atrás. No pararon ahí… no pararon en toda la noche. Toda la noche se amaron…
Despertó una vez, y recordaba haberla visto llorando en la orilla de la cama. Desnuda y con las orejas agachadas. No dijo nada, no lo creyo conveniente. Tal vez nunca lo diría. Tal vez…
