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Título: Los jazzistas

Fandom: Harry Potter
Ship: H/H, La pareja del Fénix

Palabras: 2219
Resumen: Hermione se pierde en los suburbios de Londres y por casualidad se encuentra con un grupo de Jazz que tienen a un saxofonista fatal. Ella logra quedarse en el puesto tocando el sax y su vida cambia a partir de ese momento, empezando a escribir una nueva canción…


Dedicado a Nora, mi hermana gemela...

En una calle un poco fría y oscura, iba una chica caminando con paso apresurado. Era casi media noche y se había perdido en Londres, precisamente en aquella zona un poco peligrosa… bueno, demasiado peligrosa. Tenía la sensación de que "alguien" la estaba persiguiendo y eso la ponía bastante nerviosa. Caminó más rápido y por poco tropieza al girar y comprobar que no había nadie detrás de ella. Pero el delirio de paranoia no paraba y Hermione se vio obligada a entrar en un bar, para tratar de tranquilizarse.

El lugar estaba muy apretado y parecía casi un burdel, con sus mesitas disparejas por todos lados, cubiertas con manteles roídos y descoloridos. Ella casi sale inmediatamente del lugar, pero un sonido melancólico proveniente del fondo del sitio la hizo detenerse: un piano. Al entrar apresuradamente, no se había dado cuenta de que al final del raído lugar había un cuarteto tocando. El piano sonaba perfectamente y Hermione se percató que debía ser Jazz lo que se iba a tocar, por el saxofón que tenía un chico rubio en el centro del escenario.

La castaña tomo asiento mientras sonaba el solo del piano. Se dio cuenta de que traía su cabello más desaliñado de lo que solía estar, su pulso estaba muchísimo más rápido que de costumbre y su respiración era entre cortada. Todo esto fue disminuyendo con las notas musicales, el pianista era realmente bueno. Hermione lo observó. Era moreno, de cabello negro azabache y era lo único que alcanzaba a ver desde su silla. En ese momento, Hermione se reprendió por perderse en Londres, era imposible que ella se perdiera y sin embargo, ahí estaba…

Los dos hombres a cargo de la batería y el contrabajo la hicieron olvidarse de su reprimenda. El de la batería era alto, pelirrojo y larguirucho y el del contrabajo un poco obeso y con cara de inocente, pero igual tocaba maravilloso. Ella realmente amaba las notas del Jazz y ese lugar parecía rarísimo para que estos tipos tocaran, pues la pura introducción del pianista conmovía, solo faltaba el saxofón y por lo arrogante del rubio, debía ser genialmente experto en ello. Pero se equivoco. Tocaba horrible.

Hermione escuchó un par de canciones, decepcionada. Si tan solo el rubio tocara mejor… pero no era así. Los pensamientos le nublaron la mente, sin darse cuenta de que el tiempo transcurría y dejando de escuchar al saxofonista fracasado. Para cuando se dio cuenta de que el tiempo había corrido, intento salir apresuradamente, pero el pianista la detuvo y ella comenzó a espantarse de nuevo.

-Tranquila, no te voy a hacer nada… solo quiero saber que hace alguien como tu en un lugar como este – le dijo el moreno, ante la mirada asustada de ella.

-Yo… - suspiro – me perdí.

-¿Y a dónde vas? Ya es muy tarde para que salgas sola a la calle y no hay transporte cercas…

-Vamos Potter, deja de coquetear y ven a recoger este cochino piano…

El rubio le hablo y este lo ignoro. Hermione hipó imperceptiblemente.

-Te me haces conocida… Me llamo Harry, Harry Potter –. Se presento y le tendió la mano. Hermione lo reconoció de inmediato, como no hacerlo.

-¡Señor Potter! No lo reconocí, soy…

-¡Potter! Deja de hablarle a la monja… - Insistió el rubio.

Hermione se miró a sí misma, su falda larga y sus lentes para leer no le daban el aspecto más femenino, pero eso no le daba el derecho a ese rubio mediocre a insultarla.

-Mira… tú no eres quien para burlarte de mí, fracasado – contesto ella, ferozmente.

-¿Fracasado? – Pregunto irónicamente al tiempo que se acercaba a ella - ¿de dónde? Tengo todo lo que pudiera desear.

-Pues no lo creo. Hasta yo toco mejor el saxofón, tú no tienes ni idea del ritmo que debe llevar el jazz.

Harry Potter se vio divido entre sonreír ampliamente ante el desafío de la chica y temer por ella ante lo que Malfoy pudiera contestarle.

-Tú no sabes na… - Trato de hablar Draco, pero fue interrumpido

-Dame el saxofón – Dijo Hermione, con la barbilla alta.

Draco le entrego el instrumento, con cara burlona. Era evidente que no sabía en lo que se había metido y la castaña estaba dispuesta a quitarle de la cara esa sonrisa mediocre. Hacía un par de años que no tocaba el saxofón, pero igual lo haría. Tomó aire y empezó a tocar el solo de saxofón más difícil que conocía. El chico que tocaba el contrabajo se acerco, asombrado y con la boca abierta ante la destreza que ella tenía para tocar el instrumento. Las notas subían y bajaban combinando los rasgos dulces y románticos con los tristes y mustios haciendo una melodía sublime. Cuando terminó vio a Potter con una sonrisa enmarcada en su rostro, a Draco con la furia más terrible que alguna vez hubiera visto y a los otros dos jazzistas aplaudiéndole.

-Acéptalo Draco, toca mejor que tu – dijo el pelirrojo, entre sonrisas.

-Estas despedido Weasley – respondió Malfoy arrogantemente.

-¿Qué? – Pregunto, incrédulo.

-Ya oíste…

-Pero es verdad, Draco – Apoyo el otro joven.

-No puedes despedirlo por decir la verdad, Malfoy – dijo tranquilamente Harry.

-Todos. Están despedidos. ¡Lárguense de mi bar! – Grito Draco, siseando como si de una serpiente se tratara.

-Lo siento… - susurro Hermione cuando los tres chicos iban caminando a un lado de ella por las tenebrosas calles de los suburbios de Londres.

-¿Por qué? – pregunto el chavo que llevaba cargado el contrabajo y que se había presentado momentos antes como Neville Longbottom.

-Por que perdieron su trabajo por mi culpa… - Contesto ella, realmente apenada -¿Qué? ¿Por qué se rien? – Pregunto al ver las caras de ellos.

-Esta era la última noche que tocábamos con Malfoy – Dijo el pelirrojo, Ron Weasley – Íbamos a renunciar, Harry ya tenía todo arreglado…

Hermione lo miró con varias preguntas dibujadas en la cara, tenía muchas ganas de cuestionar al gran Harry Potter, pero no se atrevía.

-Sé lo que estas pensando – dijo Harry, mirando a Hermione - ¿Qué hacía en ese lugar? Conocí a Draco en la escuela de música Hogwarts hace algunos años y le debía un favor. Su padre era dueño de la escuela de música y me dio una beca completa para estudiar ahí, cuando el murió Draco hizo una pésima administración de la fortuna Malfoy y decidí ayudarlo, aunque fuera un pésico artista…

-¿Artista? Diablos, Harry, Malfoy solo es artista del despotismo… - dijo Ron y todos rieron.

-Esto… discúlpame si meto en lo que no me importa – comenzó Neville – Pero ¿cómo es que tocas tan bien el saxofón?

-Oh… discúlpenme, mi nombre es Hermione Granger. Hace algún tiempo conocí a Harry en un festival de Jazz, pero no lo reconocí de inmediato. Estudie en Beauxbatons. Por eso se tocar el saxofón.

-Harry… tienes que convencerla de que se quede con nosotros – dijo Ron, realmente entusiasmado – esto no puede estar sucediendo nada más porque si…

-¿a qué te refieres? – Pregunto Hermione

-Necesitamos un saxofonista – le comunico Harry – se que parece raro… pero si quieres puedes ir pasado mañana al ensayo, ver qué te parece y si te gusta y puedes, eres parte del grupo.

-¿Estás hablando en serio? – Pregunto Hermione - ¡Yo siempre he querido tocar Jazz!

-Bienvenida – le dijo Harry, estrechando su mano.

Cuando Hermione despertó, aquel martes, se sentía eufórica y aun no terminaba de creer que iba a tocar Jazz. Era casi imposible que mientras buscaba una tienda de ropa se perdiera y se topara con Harry Potter, el gran pianista. Cuando se despidió esa noche de él, casi se golpea la frente al no reconocerlo de inmediato. Pero ahora dudaba que todo esto fuera cierto y no un sueño. Hermione acababa de egresar del la academia de música, en Francia y no tenía trabajo: esto definitivamente no podía ser más perfecto.

Y ahí estaba. Frente a la casa Potter. Hermione miro de frente. Eso no era una casa. Era una mansión. ¿Y los Malfoy habían financiado su educación? Debía haber un error. Pero aun así toco el timbre y el portero la recibió.

-Usted debe ser la saxofonista que espera el señor Potter, ¿verdad? – Le pregunto antes de conducirla al recibidor – En un momento bajara el señor Potter, tome asiento – le informo el hombre y salió del lugar.

-Has llegado temprano, Hermione – Le dijo Harry, bajando las escaleras.

-Yo… espero no ser molesta pero ¿los Malfoy te heredaron este lugar?

-Oh, no – contesto riendo un poco – yo no tenía dinero porque tuve que pelear ante la ley la fortuna que mis padres me heredaron al morir, mis parientes los Dursleys pretendían dejarme en la calle… Ven, vamos al salón donde ensayaremos.

Hermione fue conducida por el lugar, siendo impresionada realmente por el buen gusto de Harry para decorar su casa-mansión. El salón era enorme. En el centro había un piano bellísimo, acompañado por una batería Yamaha. Hermione dejo su saxofón junto a la batería y fue directamente al piano.

-¿Puedo? – Pregunto, tímidamente.

-Adelante – le dijo Harry, recorriendo el banco para que ella se sentara.

-¿Conoces Garota de Ipanema? – Pregunto Hermione

-Sí, la sé de memoria…

-Mejor tócala tu… no puedo tocar bien el piano – Harry la miro – te seguiré con el sax, lo prometo.

Harry se sentó en el piano y comenzó a tocar las notas de la chica de Ipanema con la elegancia que solo lo caracterizaba a él. Contando los tiempos en su mente, Hermione lo acompaño. Era mágico oír ese dueto, quizás deberían tocar juntos más seguido. Ron y Neville se percataron de que eran Harry y Hermione quienes tocaban y se quedaron fuera del salón, escuchando el buen dúo que formaban aquellos y cuando terminaron entraron aplaudiendo, especialmente Ron.

-¿Estaban escuchando? – pregunto Hermione

-Claro. Son fantásticos como dueto… no nos vayan a sacar del equipo, ¿eh? – bromeo Ron.

Al ir pasando los días, Hermione se encontraba cada vez más a gusto con los chicos, era perfecto el cuarteto: Ron era la alegría, el movimiento e hiperactivo del grupo, por eso tocaba la batería; El chico calmado y tierno era Neville, siempre pasaba desapercibido con el contrabajo, aunque este instrumento fuera enorme; Harry podía ser de todo con su piano y su destreza para tocarlo, desde dulce hasta triste. Y ella, era quien mezclaba todo, dándole su toque al grupo.

Hermione había firmado su contrato con los chicos desde el primer ensayo, pero ahora quería deshacer el contrato porque su primera presentación iba a ser en solo unas horas y ella estaba verdaderamente nerviosa. Tenía un poco de fobia escénica. Pero Harry se las había arreglado para que ella no viera al público de frente. De hecho, Potter había acomodado todo como ella había querido. Ese chico era realmente dulce y ella comenzaba a sentir más que aprecio por él. Si, se estaba enamorando y no podía negarlo.

-Hermione, ¿estás lista? – apareció Neville en su camerino del teatro donde se presentarían.

-No… - contestó ella, nerviosa.

-Pues ya no importa, porque vas a salir ante el público ya – le dijo Ron y ella puso sus ojos en blanco.

-¿Don… donde esta Harry? – tartamudeo

-Preparándose para salir, siempre desaparece antes de un concierto y llega justo a tiempo – contesto Neville.

-No te preocupes, todo saldrá bien, ve a tu puesto – le dijo Ron apretándole las manos levemente para apoyarla.

La sangre de Hermione parecía haber desaparecido de su cuerpo. Los nervios la estaban matando cuando entro en el escenario. Tal como dijo Ron, ahí estaba Harry, en el piano y listo para comenzar. Pero ella no salió con ellos, no le tocaba estar ahí. Las notas comenzaron a escucharse, la introducción fue magnífica con los tres chicos y cuando los presentes creyeron que ya nada podría ser mejor, el sonido del saxofón comenzó, suave y romántico desde algún lugar desconocido. Era bellísimo y al intensificarse, unas luces se encendieron, mostrando a Hermione tocando en un balcón, en la parte de arriba del teatro. El público enloqueció aplaudiéndole a la chica con embriaguez.

Tocaron cerca de una hora y Hermione no pudo ser más que feliz en esos sesenta minutos: el sueño de toda una vida cumplido en una hora. Después de tantos años aprendiendo melodías, tonos, ritmos, instrumentos, tiempos… por fin estaba ahí. Para cuando el concierto termino y todos se fueron del teatro, ella regreso al balcón, donde lloro de felicidad.

-Toma linda – le dijo Harry, espantándola y dándole un pañuelo para auxiliarla con su llanto.

-Gracias…

-Oh, vamos, solo te presto mi pañuelo – le dijo él con una sonrisa.

-No, en serio… gracias por dejarme tocar con ustedes… ha sido el sueño de toda mi vida, desde que entre a Beauxbatons y lo has cumplido… gracias – Hermione abrazo a Harry en medio de las lagrimas y el acaricio su cabello lentamente; paso un rato hasta que Harry se atrevió a hablar de nuevo.

-Hermione… hay algo que te he querido decir desde que te conocí – Hermione lo miro – Yo… te reconocí desde que entraste en el bar de mala muerte de Malfoy… me enamore de ti en aquel festival de Jazz, cuando te vi tocar con las chicas de Beauxbatons y hoy te puedo decir que… te amo.

Lo que siguió fue un beso de lo más tierno entre Harry y Hermione, en aquel balcón, abrazados y comenzando a escribir juntos su nueva canción.


¡¡¡Hola!!! Aqui les traigo un nuevo drabble que se me ocurrio hace unos días, cuando asistí a un festival de Jazz. espero que les agrade. andreapotter96, con mucho gusto hare tu reto, espero subirlo pronto; también visitare protno tu fic, dame un poco de tiempo, ¿ok? y anita675 muchísimas gracias por tus reviews, ya los leí todos, en verdad, gracias por tus comentarios.

o0oshero0o