Les agradesco mucho a todos por tomarse la molesta de leer mi fanfic. Espero lo hayan disfrutado aunque sea un poco.

Disfruten el ultimo capitulo.

Capitulo 26

Me quede completamente helada en el suelo.

Vi como Ikuto se acercaba a mi algo alarmado por mi reacción.

— ¿Q-que quieres decir con eso?

Le pregunte a Rima algo nerviosa.

— Comenzaron a sentirse débiles y se están poniendo transparentes.

Es como la vez en que desaparecieron. No, esa vez solo volvieron a sus huevos y no fue tan lentamente.

— Voy para allá.

Le dije a Rima casi gritando y colgué.

Corrí a guardar mi equipaje.

— Amu ¿Qué paso?

Me pregunto Ikuto asustado por mi comportamiento.

Lo mire triste.

— Rima dijo que mis charas… están desapareciendo.

Ikuto se sorprendió.

Camino lentamente hacia mí y me abrazo. Me asombre por tal acto y quede quieta en el suelo.

— No te preocupes. Yo estoy contigo.

Esas palabras me hicieron sentirme más tranquila. Le devolví el abrazo y nos quedamos así unos segundos. Después de eso Ikuto y yo recogimos nuestras cosas y salimos rápidamente a la estación de tren.

Tomamos el primer tren que nos llevara de vuelta.

El camino se me hizo largo y eterno. Aunque no me la pase tan mal ya que Ikuto estaba a mi lado y eso me da fuerzas.

— Esto iba a suceder tarde o temprano.

Me recordó Ikuto.

No conteste simplemente lo mire.

— Yoru también desapareció.

Me sorprendí.

— ¿Yoru desapareció?

Sonrió.

— Si, después del concurso —Ikuto sonrió— aun así, se que el siempre estará conmigo.

Baje la cabeza.

El corazón de Ikuto ya no tiene dudas. Pero… ¿Yo tengo dudas?

Al llegar nos dirigimos a casa de Rima. Camine lo más rápido que pude.

Tocamos la puerta y Rima abrió.

— Amu.

En su cara se notaba la tristeza.

Nos llevo a la habitación en donde estaban las chicas. Las cuatro estaban acostadas en la cama de Rima.

Me arrodille alado de ellas.

— Ran, Miki, Suu, Dia.

Las llame.

— Amu-chan.

Dijo Ran sonriente.

Se levantaron y se pusieron delante de mí.

— D-deberían quedarse en cama ustedes…

— Está bien Amu-chan, si tú estás aquí tenemos fuerzas para levantarnos.

Dijo Miki.

Sonreí pero no me sentía muy feliz.

— ¿Por qué están desapareciendo?

Les pregunte.

— Amu, tu ya has tomado una decisión —Me sonrió y después volteo a ver a Ikuto, yo también voltee— ya conoces a tu verdadero "yo", ya sabes lo que quieres, y ya conocen el camino para conseguirlo.

Prosiguió Día.

— Ya eres una adulta-desu.

Suu me sonrió.

— Es por eso que ya no nos necesitas.

Concluyo Ran.

— Pero… yo… no las quiero perder.

Lagrimas comenzaron a salir por mis ojos.

— No nos perderás.

Dijo Ran.

— Siempre estaremos contigo.

Sonrió Miki.

— Dentro de ti-desu.

Suu apunto hacia mí.

— Porque nosotras somos parte de ti.

Concluyo Día.

Me sentía triste pero aun así sonreí.

— Si

Les dije.

Las abrace y ellas a mí. Ellas siempre estarán conmigo.

Volvieron a sus huevos y los huevos entraron dentro de mí.

No solo estarán en mi corazón. Ellas también estarán en mis recuerdos.

Después de eso me voltee hacia Rima.

— Gracias por cuidarlas mientras no estaba.

Me sonrió.

— Si.

Camine hacia Ikuto.

— Creo que deberíamos irnos.

Rima asintió y nos acompaño a la salida.

— Amu-chan.

Me dijo ya en la puerta, antes de irnos.

— ¿Sí?

La mire.

— ¿Disfrutaste tu habitación en el hotel?

Me miro picara.

Me sonroje y enoje al mismo tiempo.

Ella se rio y entro a su casa.

Ikuto me tomo de la mano.

Voltee a verlo.

— Vamos.

Me dijo.

— Si.

Caminamos hacia mi casa. Cuando llegamos no había nadie.

Camine hacia la cocina y encontré una nota:

Amu. Papá, Ami y yo fuimos a visitar a la abuela, llegaremos tarde, no nos esperes. Atte. Mamá.

Suspire.

— Mis papas llegaran hasta tarde.

Le dije a Ikuto.

Caminamos a mi cuarto y deje el equipaje en el suelo.

Me senté en la cama e Ikuto alado de mí.

— Amu, tengo hambre.

Me dijo Ikuto.

— ¿Y qué quieres que haga yo?

Le pregunte molesta.

— Hazme de comer.

Me sonrió.

— S-sabes que no cocino muy bien.

Me sonroje ligeramente.

— No importa.

Me contesto.

Me levante.

— E-está bien.

Baje a la cocina e Ikuto me siguió.

Intente hacer curry con arroz. Es el platillo más sencillo que conozco.

Lo hice lentamente y con algunos de los consejos que me había dicho Suu.

Cuando termine la cocina quedo muy sucia. Suspire. Tendré que limpiar eso después.

Puse el plato delante de Ikuto.

— Aquí está tu comida.

Me senté delante del con mi plato.

Sonrió y comenzó a comer. Espere pacientemente la respuesta sobre cómo estaba.

— Sabe horrible.

Me enoje.

— ¡¿Qué?!

¡¿Cómo se atreve a insultar mi comida?! y eso que me tome la molesta en hacerla para él.

Aguare un poco y me lo lleve a la boca.

— De que hablas, si sabe bien

Antes de darme cuenta Ikuto ya estaba alado mío.

— Lo sé.

Contesto.

Se acerco a mí y poso sus labios sobre los míos.

Nos besamos durante un rato, el cual no quería que terminara pero nuestros pulmones no podrían soportarlo por mucho más tiempo. Nos separamos lentamente

— Gracias por cocinar para mí.

Me sonrió. Me sonroje completamente.

Terminamos de comer.

Limpie todo el desastre que había hecho en la cocina con ayuda de Ikuto.

Después de eso me metí a bañar mientras Ikuto veía televisión. Me puse mi pijama, después de todo ya casi era hora de dormir y mañana iría a la escuela.

El se metió a bañar después de mí. Aun traía su maleta que se llevo a la playa por lo que traía ropa.

Estábamos los dos solos en mi habitación.

Bostece.

— Si quieres puedes dormirte.

Me dijo burlón.

— N-no tengo sueño.

Me queje.

Se abalanzo sobre mí y caímos en la cama y nos tapo con la colcha. Antes de que pudiera decir algo él me abrazo.

— Si tienes sueño debes dormir.

Me sonroje.

— Mis padres van a llegar y van a verte en mi cama.

Intente quejarme.

Ikuto me abrazo más fuerte.

— No lo harán.

Me sonroje.

Me pegue a su cuerpo. Se asombro.

— Ikuto… yo… te…

— Te amo.

Me interrumpió.

Me sonroje pero sonreí también.

Aunque mis charas ya no estén conmigo se que Ikuto si lo estará. El me ama y yo lo amo.

Siempre estaremos juntos. No importa que pase.

Me quede dormida en los brazos de Ikuto, pensando en que esa no sería la última vez y no estaba equivocada.

Fin.