No necesito aclarar que estos acontecimientos transcurren simultánea y posteriormente del episodio Changing Channels, pero lo hago igual. (LOL)
Salida de emergencia.
-Bien…. Piensa… Tenemos a Lucifer en la tierra en un recipiente débil, buscando a Sam, quien posee cualidades que él necesita evidentemente…. Contamos con la negativa de Winchester, así que podemos estar tranquilos…- Erika hablaba para sí misma tratando de hallar la salida al Apocalipsis- Tenemos que atacarlo antes de que Sam se rinda… que esperemos no sea pronto…tenemos que atacarle mientras sea relativamente débil… ¡maldita sea! Me duelen los sesos de tanto pensar…
-¡Con esa actitud la humanidad estará condenada pasado mañana!- dijo Gabriel apareciendo a sus espaldas.
Ella volteó para reprenderlo.
-Si fuera por ti….- se quedó muda cuando lo vio- ¿Qué haces vestido así?
-Estoy trabajando…- respondió.
-¿Y desde cuándo eres doctor?- le preguntó con incredulidad.
-Puedo ser lo que yo quiera…- dijo Gabe encogiéndose de hombros.
-¿Y quién es la pobre víctima esta vez…?
-Mis víctimas son cualquier cosa menos pobres… y no son víctimas.
-¿Y qué son?
-Alumnos….doy lecciones…
-Lástima que ninguno vive para aprenderlas…
-Oye… eso no es verdad…- se defendió.
-¿Y bien…? No me has respondido. ¿Quién es la víctima? Perdón… tu alumno…
-Te lo diré, pero prométeme que no te enfadarás….
-Te prometo que me enfadaré, porque siempre es así cuando me pides que no me enfade…- advirtió ella.
-Los Winchester… otra vez…-dijo despreocupadamente.
-Los Winch… ¿Otra vez…? ¿Es que ya los has fastidiado antes?
-Si….- dijo divertido.
-¿Y por qué siguen con vida…?
-Lo ves… te lo dije… no siempre se mueren. Y siguen con vida porque así debe ser… Y porque he tratado por todos los medios de hacerles entender sus debilidades, pero insisten en seguir cometiendo los mismos errores…- se acercó a ella mientras hablaba- No son tan listos como tú…- le dijo abrazándole.- Nena… voy a terminar con el Apocalipsis…
-¿¡Cómo!?
-De la manera en que no quería que terminara… pero es la única viable…
-Me estás asustando.
-No tengas miedo… yo te protegeré.
-Esto no me gusta nada- dijo ella sentándose en el borde de la mesa.
Él le volvió a abrazar por la cintura.
-No hagas locuras… te lo suplico Gabriel…- le rogó ella acariciando sus hombros y su nuca.
-Todo saldrá bien… lo prometo.- le susurró mientras la besaba.
-¿Se quedará un rato, doctor? Es que creo que necesito una revisión exhaustiva….- dijo ella, mordiéndose los labios, insinuante, enredando sus dedos en el cabello de Gabriel.
-Tal vez disponga de unos cuantos minutos… o de unas cuantas horas… esos chavales no son los más listos…
Ella jaló sus cabellos bruscamente atrayéndole contra su cuerpo. Y rodeando su cintura con sus piernas.
-¡Uf…! ¡Qué ruda…! Veo que ya no estás enfadada conmigo…
La besó largamente y bajó por su cuello hasta su escote. Ella no soltaba su cabello. Y fue en ese momento que la puerta se abrió. Chris y Garth habían llegado.
-¡Oh…! ¡NO!- exclamó Christopher.- ¡No me importa cuál sea tu posición en la cadena de mando celestial…! ¡Le quitas tus manos de encima a la hija de mi amigo…!
Garth estalló en un ataque de risa. Claro que a Erika no le sorprendía. Sabía que sus amigos estaban por llegar. Y lo habían hecho justo a tiempo.
-¡Vaya…! Pero que oportunos…- se quejó el ángel.
-Hazme un favor Gabriel: abrocha tus pantalones antes de que llegue Dios…- dijo Chris.
-No te preocupes por eso… él no vendrá…- dijo con sarcasmo-. Y además no tengo tiempo. Tengo que irme. Tengo que controlar a esos dos…. Nos vemos en otro momento, preciosa. Caballeros.
Y desapareció.
-¿Qué ha sido eso?- le reprochó su amigo.
-Nada… ¿alguien quiere sopa? Tengo cabellos de ángel….- dijo Erika levantando la mano y exhibiendo el pelo que le había arrancado a Gabriel.- o mejor dicho, de arcángel.
-¿Y para qué los quieres?- preguntó Garth, intrigado.
-Es que nuestro amigo alado está tramando algo. Y voy a averiguar qué…. Seguramente no es nada bueno…
-Anda Patrick… Tú puedes- alentó Erika.
-Dame un momento…- se quejó el brujo- es que no se a quién tratas de ubicar, pero vaya que sabe ocultarse…
-Si lo se… pero si alguien puede hacerlo… eres tú…-le rogó
-¡Lo tengo!- exclamó- ha sido un instante, pero ha aparecido- dijo anotando la dirección- ahí lo tienes.
-¡Sabía que podías! Es bueno contar con un especialista…-bromeó- Ahora yo te debo una…
-Ni lo digas… es bueno un desafío cada tanto para variar… y distraerme un rato.
-Lamento lo de Lia…Era una gran mujer…
-Fue su decisión. Debía respetarla…
Les había llevado varios intentos. Solo a la última lograron obtener la ubicación del escondite de Gabriel. El maldito si que sabía esconder su rastro. Seguro que si… lo había hecho por milenios completos…
Se le ocurrió que la mayoría de los cazadores no vería con buenos ojos su amistad con alguien así… pero ella no creía en el blanco y el negro. Porque la vida le había puesto delante pruebas difíciles, que no hubiera superado si no hubiese visto la vida en matices de gris. Despidió a su amigo y se preguntó qué debía hacer.
Levantó la mirada hacia el cielo, dudó unos instantes, y finalmente se decidió. Cerró los ojos y dijo:
-Castiel. ¿Me escuchas? Te necesito.
Una pausa… y nada.
-Cas…- dijo elevando el tono- sé que estás ocupado, pero esto es de vida o muerte.
Más silencio.
-Castiel. Por favor…. Sé que buscas a tus amigos los Winchester. Y yo sé dónde están… ven aquí… por favor.
Castiel se apareció en ese momento.
-¿En serio sabes dónde están?
-Hola… Cas… ¿cómo estás...? yo bien gracias por preguntar. ¡Qué bueno que ni te intereses por mi bienestar! ¡Y gracias por ignorarme hasta que mencioné la palabra Winchester…!- dijo en tono de reproche.
-Lo lamento. Es que estoy muy preocupado.
-Si… yo también lo lamento. He sentido envidia. Te pido perdón, amigo.
-¿Y… dónde están?
-Te lo diré solo si antes me respondes algo.
-Seguro… ¿Qué es?
-¿Cómo termina el Apocalipsis?
-No entiendo.- dijo Cas confundido.
-Eso… ¿cómo termina? Digo… según lo que está escrito.
-Has estudiado los textos bíblicos hasta el hartazgo… ¿y me lo preguntas?
-Es que necesito confirmación…
-Acaba con la lucha entre Lucifer y Miguel.
-Bien… hasta ahí comprendo…. Y ¿eso cómo lo llevas a la práctica…? Digo... aquí en la tierra.
-Mediante sus respectivos… recipientes, estratégicamente seleccionados.
-¿Y eso… cómo?
-Miguel ocupando el cuerpo de Dean. Y Lucifer ocupando el de Sam.
-¿Pero si es así de fácil….? ¿Por qué ellos se están negando?
-Porque uno de los dos morirá. Eso sin mencionar el daño colateral…
-¿Daño colateral?
-Si… ¿Tienes idea de el enorme poder que tienen Miguel y Lucifer? No será un enfrentamiento inofensivo…. Un tercio de la humanidad perecerá en el combate. Eso sin mencionar que si Lucifer gana arrasará con la humanidad. Pero no tendrán un destino mas afortunado si Miguel triunfa.
-No lo entiendo.
-Seguramente ellos decidirán arbitrariamente quien es merecedor del paraíso en la tierra y quien no…
-Ya voy entendiendo….
-Y bien… ¿qué más quieres saber?
-Nada… creo que ya lo tengo todo muy claro…
Le cogió la mano y puso la hoja de papel dentro. Le cerró el puño y sujetó la mano del ángel fuertemente entre las suyas.
-Ahí es donde están tus chicos…. Pero ten cuidado. Son rehenes de un ser muy poderoso. Él no les hará daño a ellos, pero no puedo decirte que no te lo hará a ti…
Castiel la miró pensativo.
-¿De dónde sacaste esta información?
-Eso no importa ahora… solo ve por ellos. Sácalos de ahí…
-Gracias.
Castiel apareció sangrante y lleno de heridas.
-¡Castiel! ¿Qué te pasó?- preguntó Erika horrorizada.
-Lo sabias…-dijo jadeando- siempre lo supiste.
-¿Qué?- preguntó ella retóricamente.
-De Gabriel…- seguía agitado.
-Si- dijo bajando la cabeza avergonzada.- Lo lamento. Debí decírtelo, pero él me dijo que estaría obligado a hacerte daño. No me quise arriesgar. Además su presencia parecía relativamente inofensiva. Hasta ahora.
-Debí imaginarme que él te buscaría… Ha sido mi error.
-¿De qué hablas… Cas?
Él la miró intensamente. Como si supiera algo que no quería decir. Levantó la mano juntando el dedo índice con el mayor. Ella intentó esquivarle. Sabía que cuando un ángel tocaba tu frente así, cosas extrañas pasaban. Y ya había tenido demasiado. Pero Castiel fue más rápido y la desvaneció.
