EMPIRE WARS
CAPÍTULO VEINTISÉIS: LLEGARON JUSTO A TIEMPO
STAN POV:
El manto nocturno nos envolvió a todos y continuábamos peleando contra los monstruos de metal; oh por lo menos intentábamos pelear contra ellos haciendo nuestro mayor esfuerzo.
Unos soldados del tío Jimbo usaron una gran ballesta para dispararle a uno de ellos una flecha muy grande, la que se usaría para matar a grandes animales; pero esta solo se rompió al dar contra su pecho y él les apuntó con su cilindro y los voló en pedazos junto con la ballesta, hasta que otros soldados usando también una le dispararon otra flecha que le atravesó su cabeza de lado a lado ¡Pero ni así caía! ¡¿Acaso solamente tienen puro aire en la cabeza?!
Unas grandes águilas que volaban en formación de triángulo, descendieron volando a baja altura y con sus enormes garras golpeaban a nuestros enemigos haciéndolos caer. Hasta que uno de ellos extendió hacia arriba su espada con la que le cortó el ala derecha a una de ellas haciéndole chillar del dolor cayendo al piso duramente rodando varios metros, otros de ellos le apuntaron a las aves con sus cilindros causando varias explosiones lastimándolas mucho y haciendo que cayeran en picada, otros lanzaron de sus espaldas esos discos dentados cortándolas consiguiendo el mismo resultado y a la última que quedaba, le prendieron fuego haciendo que se fuera volando envuelta en llamas; haría alusión a la legendaria Ave Fénix si no fuera porque ella en vez de revivir de sus cenizas, se estaba quemando viva y muchas de sus plumas en llamas caían lentamente encima de nosotros iluminando un poco el cielo nocturno.
Ahora lo que descendía del cielo eran animales como grifos y pegasos montados por elfos que disparaban flechas a la vez que ellos lanzaban grandes rocas dándoles a muchos de ellos pero seguían si hacerles nada y tuvieron que maniobrar por el aire para evitar volar en pedazos. Después soldados y elfos montados a caballo (renos en algunos casos) se acercaron a un grupo de esas cosas apuntando hacia adelante sus lanzas, apenas manteniéndose firmes por las explosiones que ocurrían a su alrededor y embistieron con fuerza rompiendo de nuevos sus armas y algunos fueron incinerados vivos y otros aplastados o cortados de varias maneras.
-¡A las piernas, a las piernas, háganlos caer!- Bárbara guiaba a las mujeres libres. Así que a cuclillas algunas de ellas se acercaron a ellos, les amarraron unas cadenas y todas usando sus fuerzas combinadas los jalaron haciéndolos caer boca abajo -¡Mátenlos, mátenlos!- sin perder tiempo alguno, se les montaron encima y empezaron a pegarles con sus armas en un intento desesperado para lastimarlos, hasta que se comenzaron a levantar quitándoselas de encima.
Uno movió hacia la derecha su cilindro mandando a volar a cinco de un solo golpe, otro aplastó a una con un martillo para luego quemar a otras haciéndoles gritar y retorcerse, algunas juntaron sus escudos de forma protectora para que las que estaban detrás de ellas lanzaran flechas y lanzas pero esa formación de nuevo fue despedazada por una explosión, otras clavaron sus lanzas en los compartimientos de otro haciéndolo lento un momento para que esa rubia odiosa saltara encima de él por atrás clavando su espada en las cervicales (en donde se supone que debe tener esos huesos) y debido a su voluminoso cuerpo y sus brazos proporcionalmente cortos no podía alcanzarla, hasta que abrió el compartimiento de su espalda para intentar cortarla con sus discos a lo que ella saltó esquivándolos, para luego agacharse eludiendo un golpe horizontal de hacha que le rozó la cresta de su casco, para luego brincar a la derecha evitando un golpe vertical y cuando esa cosa abrió el compartimiento de su pecho para escupirle fuego, pero ella reaccionó rápido y dio otro salto enterrando su espada ahí causando que salieran muchas chispas en vez de fuego a lo que él caminó torpemente y cayó de espaldas haciendo muchos ruidos de metal contra metal y no se podía poner de pie por más que lo intentaba.
¿Acaso el compartimiento de su pecho es la debilidad de esos seres? No podía asegurar nada ya que no sé cómo es la fisionomía de esas criaturas, pero si por dentro son seres de carne y hueso, entonces ahí deben tener un corazón o lo que sea que los mantengan vivos.
-¡ÓIGANME TODOS!- de nuevo hablé para que me prestaran atención -cuando esas cosas habrán sus pechos para lanzar fuego ¡Atáquenlos en ese punto! De esa forma caerán y no podrán levantarse- espero que en verdad sea alguna debilidad clave de esos engendros.
-¡Buena idea, príncipe Stan!- me felicitó el rey Kyle; aún sigo junto a él.
-Más te vale que ahora si hayas acertado, hermanito- espetó Shelli para luego correr hacia uno de los monstruos embestirlo como si fuera un toro y usarlo como ariete para derribar a otros que estaban en su camino; como si fuera una fuerza imparable, y al detenerse vio como uno de los cilindros de las grandes carrozas le apuntaba, así que con una mano levantó a uno de los seres de metal y se lo lanzó haciendo que se atorara en su extremo.
-¡PUARG!- el cilindro explotó y luego toda la carroza a lo que pedazos de metal salieron volando.
-¡SIII!- gritamos muchos al mismo tiempo en señal de triunfo ya que después de tanta lucha ¡Al fin conseguimos un verdadero avance! Ya era hora de que los dioses nos tuvieran algo de piedad.
-Así es como se hace, debiluchas- Shelli se burló de las guerreras, a lo que Bárbara la vio molesta.
-¡TONK!- de repente detrás de ella ocurrió una explosión que la mandó a volar varios metros y cayera al suelo con una mueca de dolor en su cara y se le reventó la armadura de su espalda revelando en esta unas graves quemaduras.
-¡SHELLI!- grité y le pedí a Kyle que fuera hasta ella pero unos enemigos nos bloquearon el paso ¡MALDITOS SEAS, SON UNOS ESTORBOS! Y lo único que podía hacer era ver como mi hermana se las tenía que arreglar ella sola.
Con dificultad se puso de pie sobándose la espalda a la vez que gruñía; por fortuna su tremenda fuerza también le da una enorme resistencia ya que una persona normal jamás hubiera soportado un ataque como ese. Unos monstruos de metal la rodearon, uno levantó su hacha para cortarla, pero ella fue más rápida y la sujetó por la empuñadura arrancándole el brazo de un jalón y con esa misma hacha le cortó las piernas a otro y golpeó a un segundo en el pecho haciendo que el arma se quedara incrustado en él a lo que ella flexionó su pierna derecha y le dio una fuerte patada tirándolo a un lado.
Otro le apuntó con su cilindro y justo cuando produjo un destello, ella se tiró pecho tierra a lo que uno de esos seres explotó en pedazos; parece que su propio hechizo les puede jugar en contra. Shelli se le acercó, lo agarró del brazo derecho y lo usó como garrote para golpear a otro y le arrancó la extremidad en donde tiene una espada y como si fuera una lanza se la tiró a uno que estaba a punto de lanzarle fuego dándole justo en el compartimiento haciendo que diera pasos torpes y cayera al suelo sin poder moverse como el que Bárbara atacó.
-Parece que esta vez sí acertaste, hermano- ella volvió a sonreír para luego escupir sangre.
-Tú hermana es una guerrera increíble- me dijo Kyle bastante asombrado a lo que reí un poco.
-Esto para ella es un simple calentamiento- después de decir esto se produjo una explosión cerca de nosotros dos -¿Cree que lo logremos?- le pregunté preocupándome como antes.
-Si atacamos a esas cosas en su punto débil, puede que lo consigamos- tiene mayor optimismo que yo -¡Ya saben que hacer! ¡Atáquenlos en el pecho cuando estén a punto de lanzar fuego!- le ordenó a los suyos.
La pelea se estaba volviendo un poco más equilibrada ya que cuando esas cosas abrían su pecho para intentar quemarnos, se les arrojaban lanzas y flechas al centro haciendo que cayeran y sin poder levantarse; al menos eso servía con los que tenían la atención de quemarnos, ya que los que atacaban con sus cilindros y cuerpo a cuerpo, no caían así de fácil.
Hasta que de repente una fuerte ventisca fría nos golpeó a todos, haciéndonos temblar del frío y heló nuestros espíritus. ¿De dónde salió esta ventisca? Sé que estamos muy al norte; pero qué yo sepa jamás se había presentado una como esta por estos territorios.
-Esta ventisca… ¡No es una ventisca normal! Siento una presencia maligna con ella- Kyle se alteró y sujetó con fuerza su cayado.
-¿Qué? ¿Alguien creó este viento helado?- no podía creer lo que dijo, no sabía que existía alguien que sea lo suficientemente poderoso como para controlar el clima de esta manera. Hasta que recordé un detalle muy importante y eso era que estábamos peleando contra las tropas del Señor de las Tierras Gélidas; si él ha de tener este nombre es por una buena razón.
-¡Que esta fría brisa no los detenga! ¡SIGAN PELEANDO!- Bárbara siguió guiando a sus guerreras; me pregunto si no sucumbirán ante el frío debido a que su armadura deja mucha piel expuesta.
-¡Lo mismo les digo a todos! ¡CONTINUEN!- Shelli también guió a los nuestros.
Kyle también le dijo a los elfos que siguieran luchando, parece que el frío no los afecta a ellos y a los monstruos de metal de la misma forma en cómo afecta a los humanos. Así que le ordenó al ciervo en el que estábamos que se dirigieran hacia unas criaturas de metal; al estar cerca de ellas dijo un hechizo que nos envolvió en una especie de barrera de aire frío que nos protegía del fuego que nos mandaban.
El reno golpeó a uno con sus grandes astas pero solo consiguió lastimárselas, luego levantó sus patas delanteras esquivando un golpe de porra a lo que Kyle extendió hacia adelante su espada incrustándola en el pecho de uno de ellos para golpear a otro en la cara con su cayado haciendo que esta se congelara y también le atravesó el pecho con otra espada.
El ciervo se corrió a la derecha eludiendo otro golpe y yo agaché la cabeza para que no me la cortaran y clave mí espada su punto débil para luego coger otra y moverla hacia arriba haciéndole solo una marca a otro que estuvo a punto de hacernos explotar, pero el rey elfo volvió a decir un conjuro y golpeó su cilindro con su cetro congelándoselo y nos retiramos justo a tiempo ya que explotó junto con la mitad derecha de su cuerpo.
Hizo que el ciervo corriera a todo lo que sus patas le daban y tras nosotros había una fila de explosiones que se nos acercaban más y más, hasta que el animal saltó pasando encima de una de esas aberraciones que recibió todas explosiones volando en pedazos.
-¡BUM!- vimos como una de las grandes carrozas despedazó a unos soldados de Garrison que intentaron llevarse a los heridos y moribundos, hasta que Shelli sujetó su parte delantera y fue capaz de levantar esa parte gruñendo del esfuerzo y la volteó haciéndola caer de espaldas y como pasó con la otra, explotó en miles de pedazos.
-Tenemos que hacer algo con esas enormes carrozas- Kyle y yo vimos como otra mató a varios elfos, cosa que de seguro no le causa nada de gracia.
-Mi hermana no puede destruirlas a todas ella sola. Hay que encontrar la forma de destrozarlas nosotros también- me puse a pensar hasta que vi el camino de destrucción provocado por los que intentaron matarnos y los pedazos del ser metálico que fue destruido por ellos; eso me dio una buena idea -¡Ya sé que hacer! Hagamos que de nuevo traten de explotarnos mientras corremos hacia las carrozas de metal para que ellas sean destruidas cuando les pasemos encima.
-Muy arriesgado, pero podría funcionar- accedió y guió al venado hasta unos 5 seres metálicos que nos daban la espalda y pasamos encima de ellos para que concentraran su atención en nosotros y apenas nos apuntaron con sus cilindros nos dirigimos a una de las carrozas de nuevo siendo perseguidos por las explosiones y al llegar hasta ella, el reno se apoyó en una de las ruedas, saltó apoyándose encima de su gran cilindro y brincó justo cuando las explosiones nos alcanzaron y dañaron mucho a la carroza que voló en mil pedazos dejando debajo de ella un gran cráter.
-¡HURRA!- volvimos a gritar en señal de triunfo.
-¡Traten de hacer que las explosiones se concentren en las carrozas y en los propios monstruos de metal para destruirlos!- les avisó el rey de los elfos.
-Espero que esa estrategia no nos juegue en contra como todo este maldito plan de acorralarlos en el valle- Bárbara nos dijo esto no muy segura de que pudiéramos conseguirlo.
Y puede que tenga razón ya que mientras la noche avanzaba, no lográbamos mucho porque solo conseguíamos destruir unas pocas carrozas y bestias metálicas en comparación a los incontables muertos por parte de nosotros y eso sumando con el frío que nos calaba los huesos, indicaba que nuestra derrota estaba más que asegurada.
-¡JIA!- una de las mujeres libres saltó cayendo encima de uno de ellos enterrando su lanza en el pecho, solo para que otro la cortara por la cintura al lanzarle un disco dentado.
-¡PIN!- Shelli hizo que su hacha chocara contra la de uno de ellos para luego cogerlo de una pierna azotarlo contra otro y usarlo como escudo para protegerse de una explosión que destruyó a ese ser y de nuevo ella voló, solo que ahora de espaldas.
-¡GRU, GRU, GRU!- Sparky junto con grandes lobos se le tiraron a otro haciendo que cayera de espaldas para rasguñarlo y morderlo; no le hacían nada hasta que sujetaron sus extremidades con sus poderosas fauces y se las jalaron arrancándoselas.
-¡TRAN!- una explosión cerca de ellos los mató a casi todos, excepto a mi fiel amigo que después de volar cayó duramente de espaldas y no se podía mover mientras gemía del dolor.
-¡SPARKY!- le pedí a Kyle que fuera hasta él, pero uno de nuestros enemigos se puso en medio y abrió su pecho para lanzarnos fuego, vi una lanza enterrada en el suelo, así que me incline; cuidando de no caerme del reno, la cogí y se la lancé dándole justo en centro y al caer, pasamos por encima hasta llegar a mi perro -¡¿Estás bien?!- le pregunté sosteniéndolo de la cabeza a lo que él solamente se limitó a lamerme la cara.
-¡Príncipe Stan, hay que hacer algo rápido o sino todo vamos a morir!- uno de mis soldados se me acercó, tenía una herida en su brazo derecho y una parte de su espalda estaba quemada.
Estaba desesperado ¡NO SABÍA QUE HACER! Me limité a volver a ver todo a mi alrededor, los soldados que volaban en pedazos, los que eran quemados, aplastados, mutilados de alguna forma, los que intentaban retirarse desesperadamente ya sea para salvarse o tratar de llevarse a los heridos, sus gritos y el de los animales combinados con las explosiones. Ese duque tenía toda la razón ¡ESTE ES EL INFIERNO EN LA TIERRA!
-Cielos…- me llevé a la boca mi bebida especial y de un sorbo me la tomé toda -entonces no hay más alternativa, debemos emprender una retirada- cedí apretando los dientes.
-¡Espere!- el rey Kyle me detuvo luego de haber curado a Sparky -aún queda un método con el creo que podemos ganarle a estas cosas.
-¿En serio? ¡¿Cuál?!- estaba ansioso para ver que as tenía bajo la manga.
-Solo necesito que cuando mi cuerpo caiga, se encargue de cuidarme- no entendí a lo que se refería ¿Qué tiene planeado hacer? ¿Acaso algo muy peligroso para él mismo?
Asentí no muy seguro, él se subió al reno, empuño en lo alto su cetro de madera con sus dos manos y tanto él como su animal fueron envueltos por un aura verde esmeralda como sus ojos y después el cayado fue rodeado por un viento arremolinado.
-¡Dios del viento por favor oye mi grito de ayuda y haz que estas bestias de metal se congelen como los inviernos más fríos y no se salgan con la suya!- al decir este conjuro que tiene un poco de rima, de su cayado salieron varias ráfagas de aire que se dirigieron hacia las criaturas y carrozas.
Las ráfagas al dar contra los monstruos ralentizaban sus ya de por sí lentos movimientos hasta tal punto que se les formaron escarchas en las extremidades y luego por todo su cuerpo siendo cubiertos por completo por hielo sólido. Todos nos quedamos asombrados por eso ¡Logro detenerlos a todos ellos él solo! Es sencillamente increíble.
-¿Pero qué les pasó?- Bárbara tocó el cilindro de uno con su espada unas cuantas veces.
-¡Lo hizo, rey Kyle! ¡Los derrotó!- lo felicité mientras giraba para verlo, pero solo vi como él estaba cayendo del venado -¡Rey Kyle!- lo atrapé justo a tiempo -¡¿Se encuentra bien?!- lo agité, pero parecía haberse quedado dormido, tal vez ese hechizo fue demasiado para él.
-Ya era hora de que alguno de estos orejudos sirvieran para algo- Shelli rió un poco al vernos -ahora lo único que tenemos que hacer es despedazarlos y reducirlos a pequeños bloques de hielo- le dio un fuerte golpe al que tenía en frente de ella reventándolo en muchos pedazos.
-Muy bien hermana, tú encárgate de reducirlos a pedazos de hielo. El resto llevemos a los heridos a un lugar seguro para luego…- no pude seguir hablando ya que de repente el piso bajo nosotros comenzó a temblar un poco y a lo lejos escuchamos unas… ¿pisadas? Y luego oímos lo que parecían ser rugidos -¿Qué está pasando?- pregunté.
-¡GIGANTES, GIGANTES DE HIELO!- gritó uno de los soldados de la reina Victoria.
No podía ser verdad ¡NO PODÍA SER VERDAD! Si apenas y pudimos contra estos engendros metálicos ¡RESULTA QUE AHORA TENÍAMOS QUE PELEAR CONTRA GIGANTES DE HIELO! ¡¿Qué a los dioses no les bastó la carnicería de ahora y quieren vernos sufrir más?!
Por la entrada del valle ingresaron esos adefesios de hielo, la última vez que vi uno fue cuando era un niño. Son seres muy grandes, de veinte metros de altura por lo menos, podría decirse que su forma física es parecida a la de un Golem, la parte superior de su torso y cabeza están cubiertas de nieve, al igual que sus antebrazos, canillas y cintura mientras que el resto es de color azul claro; de sus bocas salen vapor frío y por supuesto, su única debilidad es el calor.
-¡OUUHH!- gritó uno de ellos y se nos acercaron a pasos lentos y firmes.
-¡Formación de escudos, formación de escudos!- la odiosa de Bebe rápidamente guió a sus tropas y todas ellas volvieron a juntar sus grandes escudos redondos.
-¡No se queden ahí quietos como estatuas y fórmense también!- Shelli también dirigió a los nuestros que hicieron su propia formación de escudos.
-¡¿Ya no quedan más catapultas para que lancen rocas en llamas?!- pregunté cargando al rey Kyle.
-¡No nos queda ninguna, todas fueron destruidas!- maldije en voz alta cuando uno de los soldados dijo eso.
No tuvimos más opción que atacar a los gigantes con las armas que teníamos a mano. De nuevo los soldados del tío Jimbo que usaban ballestas lanzaron sus arpones que a pesar de incrustarse contra el duro cuerpo de ellos, no los lastimaban de forma grave; uno de ellos botó de su boca aliento frío que congeló a un grupo de los míos; tal y como le pasó a las criaturas de metal, y de un solo golpe de su puño derecho los reventó por completo.
Vi como las guerreras de la reina Wendy cubrieron sus lanzas con una sustancia negra y les prendieron fuego para arrojárselas a las caras de las criaturas de hielo que enseguida comenzaron a rugir del dolor llevándose una mano al rostro y agitando su otro brazo de forma desesperada ¡Aun tenemos una oportunidad para ganar! Solo debemos asegurarnos de que…
-¡CRIK!- escuché el sonido de varios cristales rompiéndose ¿De dónde proviene ese ruido? Fijé mi vista en los monstruos metálicos, el hielo que los rodeaba se estaba agrietando y de las fisuras comenzaron a salir vapor y gotas de agua como si estuvieran sudando ¡¿Acaso ellos…?!
-¡KRAN!- de uno en uno, rompieron el hielo que los aprisionaban ¡NO PODÍA SER! ¡¿Acaso estas malditas cosas no se mueren con nada?! Y lo peor es que no mostraban alguna señal de daño.
-¡¿Es una maldita broma?!- mi hermana y el resto se quedaron tan atónitos como yo.
-¡No tenemos oportunidad alguna! ¡ESTAMOS PERDIDOS!- gritó despavorido un soldado de Garrison, un grito bastante delicado cabe decir.
-¡GRR!- rugí como mi perro para luego ver al rey elfo que seguía en mis brazos para luego respirar hondamente -¡Ya hemos perdido esta batalla! ¡RETIRADA!- ordené de mala gana.
-¡NO PODEMOS! ¡Los gigantes de hielo nos bloquean la salida!- señaló uno de mis soldados.
¡DEMONIOS! Sin dudas este es nuestro final ¡VAMOS A MORIR! ¡Dioses buenos para nada! Si en verdad nos amaran ¡¿Por qué no hacen algo para ayudarnos en vez de solo contemplar cómo nos masacran?! ¡¿Acaso no se han divertido ya lo suficiente con todo nuestro dolor y miseria?!
-¡HUM!- de repente una gran lanza envuelta en llamas se clavó en el rostro de los gigantes de hielo haciendo que gritara más fuerte que los anteriores hasta que su cabeza se derritió del todo y cayó al piso sacudiéndolo con fuerza.
-¡¿Quién hizo eso?!- pregunté confundido para que luego varias lanzas se clavaran en los otros gigantes, a los que le dieron en la cara les pasó lo mismo que a ese, pero los otros no murieron enseguida y solo se retorcían gritando agonizante.
-¡MIREN ALLÁ!- un soldado señaló la cima de una de las montañas que rodeaban al valle -¡SON HOMBRES LOBO!- todos enseguida miramos en esa dirección.
Para nuestra sorpresa, cientos de Licans descendían de la cima no solo de esa colina, sino de todas las colinas que estaban a nuestro alrededor como si fueran cascadas y se dirigían hacia nosotros. Algunos estaban transformados y corrían a 4 patas rugiendo y en sus espaldas llevan armas cuerpo a cuerpo, otros estaban en su forma humana y cabalgaban en caballos negros.
-¡LLEGÓ LA CABALLERÍA!- a pesar de que los sigo detestando por lo que me hicieron cuando les fui a pedir ayuda, no puedo negar la gran alegría que siento al ver que vienen a ayudarnos.
-¡Ah buena hora aparecen esos perros pulgosos!- aunque Shelli dijo esto de forma desagradecida, ella también estaba alegre por recibir ayuda en estos momentos tan cruciales.
Los monstruos metálicos ahora concentraron su fuego en ellos causando varias explosiones hiriendo a unos cuantos, pero el resto se mantenía firme y se siguieron acercando; muchos de nuestros soldados se asustaron al pensar que ellos nos querrían devorar, espero que si hayan venido con la intención de ayudarnos y no de demacrarnos más de lo que estábamos.
Ellos al estar frente a nuestros enemigos se les tiraron encima peleando con uñas y dientes y con sus armas siendo capaces de dañar sus cuerpos y arrancarles sus extremidades; de seguro su gran fuerza y salvajismo animal los hacen más eficaces para pelear contra ellos de lo que somos capaces de hacer los humanos. Ya era hora de que los dioses nos dieran un poco de aire fresco y más porque ellos al acercarse a nosotros no nos atacaban.
Los Licans montados a caballo eran los responsables en arrojar las lanzas en llamas lastimando a los gigantes de hielo y por poco esquivaban sus alientos congelantes, pero no fueron capaces de evitar las explosiones que despedazaban a sus corceles, pero ellos a pesar de tener heridas de gravedad, eran capaces de ponerse de pie a la vez que se curaban; todo cortesía de la energía de la luna supongo.
Una bestia de metal comenzó a crear varias explosiones hasta que uno de los Lincas le sujetó el cilindro para que otro se lo cortara de un hachazo y luego otros se le subieron encima causándoles varios raspones con sus garras y al ver que con eso no lograban herirlos de forma fatal, procedieron a desmembrarlos.
Otros se dirigieron hacia una de las carrozas esquivando por poco las explosiones que ella causaba y se le montaron encima golpeándola con sus armas; no lograron hacerle nada hasta que los seres de metal crearon varias explosiones en ella destruyéndola y herirlos a todos que se recuperaron como los anteriores.
-Puede que ahora si lo consigamos- sonreír confiado, hasta que Kyle comenzó a gemir frunciendo el ceño -¿Rey Kyle? ¿Se encuentra bien?- lo sacudí un poco para que se despertara del todo.
-Estaré bien… ¿Y las criaturas de metal…? ¿Las detuve?- me pregunto, estaba muy cansado.
-No, pero ahora aparecieron los licántropos para ayudarnos- él sonrió un poco soltando otro suspiro, no pude evitar maravillarme por esa radiante sonrisa combinada con su bello rostro y… ¡¿Otra vez esto?! ¡No es el momento adecuado!
-¡PAM!- ocurrió una explosión cerca de nosotros, yo lo abracé de forma protectora para luego ver a unas bestias de metal que nos apuntaron con sus cilindros ¡NOS VAN A MATAR!
-¡SUAN, SUAN, SUAN!- hasta que un destello negro se movía a una gran velocidad dejando tras de él energía oscura y se acercó a cada uno de esos seres haciéndoles algo, pero no sé qué y cuándo ese destello llegó hasta Kyle y a mí, se detuvo revelando que se trataba del príncipe Bridón cuyos ojos amarillos brillaban con mucha más intensidad de la que le he visto antes y estaba inclinado extendiendo hacia adelante su cuchilla curva.
-…- los seres de metal que nos iban atacar no hicieron movimiento alguno hasta que en sus cuerpos se formaron varias líneas, uno tiene una en la cintura y cayó cortado por la mitad, otro una desde el hombro derecho hasta el costado izquierdo y se dividió lentamente también cortado; los demás también cayeron cortados de diferentes maneras y todos sus cuerpos explotaron.
-¿Se encuentran bien?- nos preguntó Bridón luego de incorporarse.
-Sí… muchas gracias por venir a salvarnos…- le agradeció volviendo a sonreír de forma tierna.
-Yo también les doy las gracias por haber venido a auxiliarnos- le agradecí -¿Pero por qué hasta ahora vienen a ayudarnos? ¿Por qué no vinieron en el momento de la reunión?- quise saber.
-Uf…- él rodó los ojos para luego soplarse su flequillo -no tienen ni idea de lo difícil que fue conseguir a Licans que estuvieran dispuestos a venir ayudarlos y que no tuvieran la intención de comérselos apenas los vieran- nos dijo esto con mucho enojo e ironía, yo fruncí el ceño y le pregunté cómo sabían que estábamos aquí -cuando escuchamos explosiones, supusimos que se trataban de ustedes peleando, es por eso que supimos que se encontraban en este lugar.
-De nuevo gracias por venir a ayudarnos…- le volvió agradecer el rey elfo.
-Entonces volvamos a la acción- Bridón y yo asentimos.
-¡NO!- Kyle se negó rotundamente -lo que… lo que debemos hacer ahora… es recoger nuestros heridos… y retirarnos… ya que aunque ustedes sean capaces de dañar a esos seres… solo faltan unas cuantas horas para el amanecer… y ustedes perderían sus poderes sobrehumanos… y serán masacrados como nosotros- nos explicó, ¿Tan rápido voló el tiempo?
-Tiene razón, es mejor retirarnos antes de que nos maten a todos- estuve de acuerdo con él.
-Como digan ¡AAUUHH!- Bridón aulló, creo que es una señal para los suyos indicando que hay que retirarse enseguida.
Así que después de hacer a un lado a los gigantes de hielo que bloquearon la entrada, todos comenzamos a retirarnos, los Licans se tomaron la molestia de coger a nuestros heridos y llevárselos a pesar de las explosiones que ocurrían a nuestro alrededor; pero luego vi a uno de los seres de metal al que le habían clavado una lanza en el pecho. Eso me dio otra buena idea.
-¡Shelli, coge a ese monstruo de metal y llévatelo!- cuando le pedí eso, ella me preguntó por qué -para así poder saber cómo son esos seres por dentro e intentar descubrir alguna debilidad clave.
-¡Está bien!- ella lo levantó fácilmente y se lo llevó.
Cuando todos salimos del valle, las carrozas y nuestros enemigos intentaron seguirnos. Pero el príncipe Bridón se detuvo y los vio fijamente.
-¿Qué estás haciendo? ¡Muévete antes de que te maten!- lo apresuré.
-Solo voy asegurarme de que no nos sigan- fue envuelto por su aura negra y de nuevo sus ojos brillaron. Su aura se concentró en su cuchilla doble, la movió de izquierda a derecha e hizo que de ella saliera… ¿Una larga cuchilla de energía negra? Que se dirigió hacia la cima de las montañas que formaban la entrada al valle cortándolas y que grandes pedazos de rocas cayeran bloqueando la salida del valle y aplastaron a algunos de los monstruos
-Increíble… no sabía que tenías esa clase de poderes- tuve que reconocer su gran habilidad.
-Solo es una pequeña demostración de lo que puedo hacer- no sé si fanfarroneó ya que la expresión de su cara seguía seria -ahora sí podemos retirarnos sin que nos sigan.
Yo asentí y antes de continuar alejándonos miré hacia el valle preguntándome: Si este fue el resultado de nuestra primera batalla contra esas cosas ¿Cómo serán las demás peleas que tendremos más adelante? De seguro serán más terribles que esta.
FIN DEL STAN POV.
-Maldición, llegamos tarde- se quejó Ed, que ya había llegado al campo de batalla junto con sus hermanos y miraban como las tropas de Stan y sus aliados se retiraron.
-Al menos fueron capaces de escapar- Brittany trató de ver el lado bueno -¿Qué hacemos ahora, Jack?- le preguntó.
-Pues no tenemos de otra que presentarnos ante ellos y ofrecerles ayuda- después de decir esto, miró las estrellas en el cielo nocturno -Butterscupp… Leonardo… ¿A ustedes les estará yendo mejor?- la preocupación era más que clara en su tono de voz.
Capítulo veintiséis de esta historia completado el 31/05/2015.
No tienen idea de la monumental hernia mental que me costó detallar esta pelea, así que espero les haya sido de su agrado (me pongo una bolsa de hielo en la cabeza DX)
Y sí que la tuvieron difícil Stan y los demás ¿Cierto? cuando creían que ya les ganaron, aparece otro contratiempo peor que una patada en los huevos.
Y como lo pueden ver, el título del capítulo se refiere a la aparición de los Hombres Lobo, mejor tarde que nunca ¿Cierto? XD
En el siguiente capítulo por supuesto se mostraran como les están yendo a Butters y Caos, y tengan por seguro que las peleas de sus ejércitos contra los del Sultán serán tan o incluso más tremendas que las de este capítulo :O
