Los personajes que aparecen en esta historia no son de mi pertenencia
Capítulo 26: Cadenas convertidas en lazos
Después de que "el espectro" de cabello pelirrojo se marchara de su vida se sentía abatido. Todo había perdido sentido. Vivir con Liza, Wulfric y su bebé recordando cada día que él mismo no podía formar una familia, ver todos los días a la joven que había perdido sus brazos recordando que él no podía saber de dónde habían salido las cicatrices que viajaban por su cuerpo, ver como Wulfric se relacionaba con sus amigos en la plaza cuando él no podía hablar con nadie con quien hubiera compartido su infancia, estar a las órdenes de Queen recordando que era incapaz de obedecer los impulsos del corazón que le decían que tenía que salir a recorrer el mundo en busca de los que había perdido.
Su vida era un desastre, su alma echa pedazos, su cerebro confundido y su corazón a punto de estallar. Sólo tenía ganas de dormir todo el día y Liza no dejaba de preguntarle por su estado ya que tenía un aspecto enfermizo y no había querido escuchar el relato de la mujer rubia que parecía asustada las veinticuatro horas. Liza le había dicho que era mejor hacerle preguntas cuando se le fuera el susto pues parecía que no confiaba en nadie y creía que todos le harían daño. Él rubio ya no trabajaba se quedaba todo el día con el bebé y con la mujer rubia que no se separaba de sus brazos.
Aquella mañana Wulfric araba el campo y Liza tenía que comprar comida, parecían bastante ocupados y no valía la pena hablarles porque estaban en su propio mundo. La madre se había marchado con su bebé ya que no creía que los dos que se quedaban en la casa estuvieran en condiciones para cuidar adecuadamente de su hijo así que les pidió que no se fueran mientras ella estaba comprando.
-Tenéis que quedaros en casa hasta que yo venga y si queréis podéis hacer algunas tareas para entreteneros.
-Pero Liza, no somos niños pequeños -insistió él.
-Claro que no mi chiquitín...
Liza empezó a estrujarle los mofletes al chico, que casi de forma brusca la apartó y removió la cabeza algo molesto. Se calló al suelo de culo y se quedó sentado con las piernas cruzadas.
-No quiero estar en casa, quiero trabajar, salir de casa, respirar aire limpio, ver a las mujeres ¡No puedes encerrarme para siempre!
-No te encierro, tienes que estar en casa porque no te encuentras muy bien. Creo que Honey y tu tenéis que estar juntos un tiempo tienes que ganarte su confianza,
-¿Ganarme su confianza?
-El otro día me dijo que no quería comerse mi comida porque la había envenenado.
El chico parecía pensativo, miró al techo y sonrió. Luego volvió a mirar a Liza de nuevo que estaba cargada con una gran bolsa y algunos beris, no muchos pues Liza nunca gastaba demasiado dinero. Podía hacer cosas grandes con cosas simples, no había conocido mujer mas agarrada en toda la aldea.
-Lo cierto es que la comida no olía muy bien.
El ceño de Liza se frunció y sus músculos permanecían tensos, le fastidiaba mucho que criticaran su comida.
-¡Pues Wulfric me dijo que mi comida era perfecta!
Él carcajeó, por fin Liza había entrado en su juego, un juego en el que normalmente él mismo acababa perdiendo ya que Liza tenía todas las armas para derrotarlo. Aun así en sus días de encierro picar tanto a Wulfric como a Liza era francamente muy divertido, tanto que, una vez empezó no podía dejar de hacerlo era algo completamente cotidiano y esperaba que hartos de él lo echaran a la calle. Solo así conseguiría algo de libertad. Aunque en realidad podía marcharse en cuanto quisiera pero hacerlo sin el consentimiento de Wulfric o al menos Liza le hacía sentirse mal. Aunque aportara un sueldo mas a la familia también era una carga sobre todo después de que Wulfric tuviera que hacer su parte del trabajo porque él se encontraba en la casa. Todos lo consideraban un loco desde que le había contado a Wulfric y a Liza sus aventuras con "el espectro" y a menudo Wulfric se reía de él. Aunque también se enfadaba mucho cuando se enteraba de que se había reído de Liza y presto comenzaba a defenderla. Aunque desde fuera no lo pareciera tanto él como ella, era muy buena gente prueba de ello era que hacía dos años que lo habían recogido del bosque de la academia cuando ella trabajaba allí.
-Vamos Liza Wulfric es tu marido punto numero uno, si te contradice muy posiblemente lo acabes echando de esta casa -dijo sonriente- y punto numero dos, te quiere lo suficiente para comerse tus asquerosas comidas.
Liza suspiro.
-¡Mis comidas no son asquerosas!
Acto seguido le pegó muy fuerte con una cazuela en la cabeza y se cruzó de brazos dejando la cazuela en su lugar correspondiente. Mientras tanto él se sentía muy aturdido y pasó de estar sentado en el suelo a estar tumbado. Las piernas cruzadas y los brazos bajo la cabeza también cruzados muy mareado para escuchar las palabras de Liza.
-Escucha, -dijo ella- voy a llevarle el almuerzo a Wulfric a comprar algo de comida y a ayudarle algo en el campo, esta cosecha está siendo peor que la anterior y necesita cuantas manos sean posibles para conseguir vender nuestro maíz, nuestras cosechas están arruinadas este año y no podremos vender mucho en el mercado de Dojo. Mientras estás aquí puedes pensar como ganar dinero para la familia y ayudar a esa chica quien tiene que decirte de donde provienes y quien eres. Tienes hasta que yo vuelva.
Liza se fue cerrando de un portazo, lo cual no ayudó a la pobre cabeza del joven que empezaba a asimilar lo que Liza acababa de decir. Había palabras importantes que ella había mencionado como por ejemplo la palabra "familia". Ella había dicho "como ganar dinero para la familia" ¿Eso quería decir que formaba parte de la familia? No lo sabía seguro pero, si algo era cierto era que estaba encantado de ser parte de ellos. Pero por otra parte Liza había dicho algo clave, no ganaban dinero. Eran cuatro adultos (con Honey) y el bebé y no ganaban lo suficiente para comer los cinco, era mas que evidente que a la sopa se le echaba mas agua y que el contenido de los platos cada vez era menor exceptuando el plato del bebé, que siempre intentaban mantenerlo lleno. A veces ni si quiera podían comer los adultos y era evidente también que Wulfric se torturaba a sí mismo llamándose inútil porque no podía mantener a su familia.
Era una carga para todos y Honey también. Tenía que encontrar respuestas e irse de la casa para evitar que la familia de Wulfric muriera de hambre pero al menos tenía que ayudarlos a ir recoger la cosecha y llevarla al mercado, tras ello debería marcharse para siempre a encontrar a los que hubiere perdido y si algún día lograra encontrarlos mandaría una carta a la familia de Wulfric comunicándoles todas sus aventuras. También les enviaría dinero.
Luego otra cosa acudió a su mente y no se esforzó por contenerse.
-¿Por qué los nobles no se mueven ahora que estamos todos arruinados? ¿El clero tal vez? No, por su puesto que no, aparecerán todos cuando todo esté solucionado y dirán que ellos nos han salvado. Son desechos...
-Ellos no controlan el tiempo -dijo una suave voz.
Él se incorporó y vio a Honey despierta mirando el techo aunque seguía tumbada en su cama y tapada.
-Ellos no pueden controlar el tiempo -repitió. Ayer hubo una fuerte granizada y todas las cosechas estarán arruinadas no sólo las de Wulfric y Liza, todos los aldeanos lo habrán perdido todo.
En cierto modo, tenía que admitir que Honey tenía razón, aunque eso le fastidiara mucho. La noche anterior había empezado a llover y poco después el granizo comenzaba a caer, Wulfric y liza lo miraban impotentes desde el pueblo y también todos los aldeanos que veían como sus cosechas quedaban arruinadas sin poder hacer nada. Recordaba claramente como Honey se había quedado quieta y rígida como el hielo mientras Liza lloraba con los ojos cerrados imaginando como su sustento desaparecía ante las fuerzas de la naturaleza. Wulfric intentaba contenerla en vano al borde también de las lágrimas. No durmieron en toda la noche.
-Pero si los impuestos -atacó él.
-¿Los impuestos?
-Se han elevado durante estos dos años progresivamente, tanto, que la gente tiene que decidirse entre comer y pagar. Sólo para que ellos puedan vivir a todo trapo como si nada sucediera.
-Entiendo. ¿El pontazgo también?
-El pontazgo, los molinos, entradas a las ciudades, mercados... ¡Todo! ¡No podemos pagar! ¡El tiempo arruina nuestras cosechas! ¡Estamos en guerra! ¿¡Que mas puede pasarnos!?
-Que mi tío haga realidad sus sueños cumpliendo lo planeado y entonces... lo único para lo único para lo que valdremos será para alimentar a sus bestias.
-¿De que hablas?
-Tiene que ver con tu pasado.
Pocos minutos después Honey narraba como su tío pensaba conquistar todo el mundo, un historia surrealista que nadie se creería ni mucho menos, un "campesino". Aun así Honey se esforzó por parecer mas seria de lo que estaba normalmente y describir cada detalle que pudiera darle un toque real a su extravagante historia, porque si no la creía quedaría como la persona que se había echo pasar por una conocida y un lista que tan solo quería comida y alojamiento gratis. Ni si quiera podía mirarlo a la cara, pues entonces sus lágrimas escaparían, no era un relato bonito. Poco después terminó y lo miró para ver cual era su reacción.
-Esa mujer que te liberó... describe su aspecto.
Y así lo hizo, quiso resaltar cada detalle a la perfección pues se había dado cuenta de que tras lo espeluznante de los planes de su tío y de como había pasado el tiempo encerrada. También había dicho como una buena mujer a la que mal había tratado anteriormente la había liberado y le había encomendado una misión. Ella era lo único que parecía interesante.
Él se quedó muy sorprendido. Era ella, a la que en tantos sueños y visiones había visto.
-¿Que me puedes decir de ella? -preguntó serio-. ¿Tenía alguna relación conmigo?
-Tu cambiaste su vida... -dijo Honey con, por primera vez en mucho tiempo, una sonrisa.
-¿Eh?
-¿Pero no quieres saber antes que eras tú?
-Si, supongo...
-Tu eras, un noble.
Poco después relataba como había sido su vida desde que lo conocía, el tipo de persona que había sido, las batallas que había ganado y perdido pero sobre todo recalcó su comportamiento con aquellos que eran "inferiores a él" sobre todo su criada. Le contó como se las había jugado siempre por ella y como le había dado una nueva vida enseñándole lo bonito que podía ser el mundo. Buenos tiempos que habían finalizado cuando al parecer su tío la había chantajeado y Honey se había enterado. Inmediatamente había ido a por su tío a a pedir explicaciones y poco después había sido encerrada durante dos largos años. No sabía dónde había acabado él pero si sabía que se había convertido en la señora de cuantos reinos se habían conquistado en la guerra que había iniciado su tío.
Él se quedó pensativo, sabía que podría ser mentira o podría ser verdad. No podía fiarse de ella como un idiota necesitaba pruebas. Por otro lado tenía que despedirse de Wulfric y Liza, también del bebé. Al fin tenía una pista de lo que había sido su vida lo que mas le había desesperado era que había sido algo que durante dos años había odiado profundamente, pero al parecer había sido buena persona pero no estaba seguro tenía que hacer algo para saber si ella decía la verdad.
-¡Digo la verdad! -gritó ella-. ¡Tenemos que reunirnos con los otros!
-Demuéstralo.
-¡Tenemos que ir a Dojo!
-¿Y si trabajas para algunos bandidos y sólo deseas atracarme?
-¡Sé que no recuerdas ni si quiera tu nombre! Sé que todavía no usas un nombre nuevo por respeto a tu pasado ¿¡quieres escucharme debemos ir a Dojo!?
-Iremos el domingo. Wulfric y su familia llevarán su mercancía para venderla en el marcado ¿Que haremos allí?
-Nos encontraremos con el gobernante de Dojo y sobretodo con su hijo que es con quien debemos reunirnos. Él nos ayudará a encontrar al resto.
-¿Reunirnos para que?
-Para hacer un viaje, al sur de la isla. Al lugar que no pudo ser conquistado.
Continuará...
Al fin nuevo capítulo, seguro que mas de uno/a lo habrá soltado y es que llevo dos semanas sin publicar. Este verano los descansos han sido demasiados y no puedo permitirme mas. Me han llegado algunos mensajes preguntando cosas y pidiendo alguna que otra red social y como la mas solicitada era twitter he decidido ponerla ^^
CristinaloveOP
Os imagináis lo de OP ¿no? Bueno, en este capítulo él descubre quien es (en principio era mucho mas largo pero que tenido que quitar algunas cosas porque se daban detalles claves), se decide que van a ir a Dojo a encontrarse con ciertas personas a las que dejamos olvidadas ;) también está Queen y la vida en su castillo y el secuestro de Karen. Mas misterios en el siguiente capítulo:
¡Nos leemos!
