Disclaimer: Naruto y todos sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto. Este fic es sin fines de lucro, solo lo hago para mí y vuestro disfrute personal.
Pareja principal:
-Gaara/Hinata
Gracias por adelantado por los reviews.
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Pasos se escuchaban fuera de la enorme puerta, pisadas rápidas por los pulcros pasillos de blanco mármol en las paredes e inmaculadas alfombras rojas en cada suelo. Expresando la prisa de quien fuera quien recorría aquellos lugares. Llenando de cierta inquietud la tranquilidad antes reinante.
Ligera claridad entraba por los entintados cristales de aquella enorme y algo desordenada oficina, cuyas montañas de papeles y carpetas luchaban por mantenerse erguidas sobre la robusta madera del escritorio conforme se acumulaban. Aumentando tanto el trabajo que hacer por terminarlos como la desesperación al leer sobre que se trataban dichos documentos.
El sonido suave de la pluma contra el papel cesó unido a una exhalación cansada y llena de decaimiento.
Los ojos canela miraron con agotamiento el papel que instantes antes estaba rellenando, como todos los anteriores desde hace un par de horas.
Era tan frustrante como las cosas estaban yendo con más velocidad de lo que deseaba de mal a peor. Como a pesar de que estaban haciendo planes desesperados para detener la sangrienta calamidad que se cernía sobre su raza no conseguían siquiera frenarlo un poco al menos. En ningún solo continente. Sentía ganas de llorar como no lo había hecho desde hace décadas cuando estaban en guerra siendo ella aún una niña.
A este paso las dos botellas de vodka y la de whisky que guardaba secretamente tras un pequeño espacio en la pared que ocultaba con el cuadro de su abuelo, antiguo supremo desde el principio de la creación de aquel continente en su raza, se evaporarían en dos tragos.
Es más, ahora mismo, sin saber cuándo se había levantado de su silla, estaba echándose un vaso de vodka con hielo mientras miraba por la ventana. Viendo a través de los negros cristales a los niños de los licántropos jugar por los alrededores, esperando que llegara la noche para que los jóvenes nosferatu también salieran y se unieran a ellos. Sabiendo que tanto adolescentes de ambas partes, como adultos esperaban la llegada de la noche para verse cuando no podían durante el día, queriendo trabajar y pasarlo bien.
Felices mientras eran completamente ajenos de la hecatombe que, por ahora, parecía ser imposible de solucionar. De la sangre inocente que estaba siendo derramada tan cruelmente en cada ocaso.
Por ahora solo eran mestizos, lo que no quería decir que eso le diera igual, ni hablar; cualquier vida merecía ser salvada, pero lo que quería decir era que no todos corrían peligro de morir. Eso de alguna manera, aunque no debería, calmaba un poco.
Estaba pensando en la pesadumbre que vendría cuando llegara de nuevo el fin de semana para informar de cualquier avance o incremento de malas noticias al resto de supremos cuando dos golpes concisos en la perta se escucharon.
-Pasa.
Los tranquilos pasos que ingresaban en la sala le dijeron quién era sin necesidad de tener que darse la vuelta. Menos cuando el sonido de un jadeo de sorpresa a sus espaldas y el sonido del líquido al ser alzado dentro de una botella.
No había cabida a errores.
-Lady Tsunade, no puede beber en horas de trabajo, se necesita estar cuerda.
-Shizune, por favor, sabes que para nosotros es difícil emborracharnos, necesitaríamos como mínimo para sentir mareo cuatro botellas.
Siempre parecía olvidar que sus cuerpos no eran como el de los humanos, físicamente sí eran casi idénticos, quitando las orejas y los colmillos, pero en capacidades era algo completamente distinto.
No se iba a embriagar con una copa aunque ahora mismo, para olvidar todo lo que llevaba sobre los hombros, no le importaría.
-No es profesional en un líder.
-Por favor, no quiero oír sermones ahora. Si solo vienes a eso márchate. No estoy de humor.
Notó el cambio de humor drástico de su secretaria y mano derecha cuando dejó la botella temblorosamente sobre la mesa de nuevo. Tal comportamiento le hizo fruncir el ceño con marcada molestia al prever de qué se trataba su presencia allí.
-¿Qué ocurre? –Miró la carpeta que traía bajo el brazo-. ¿De qué se trata?
-Son nuevas denuncias por desapariciones de miembros de familia. Se han denunciado cuatro el día de ayer.
Tomó asiento de nuevo y agarró la nueva carpeta amarillenta que la morena le tendía para abrir y leer el contenido. Quiso gritar cuando comprobó y corroboró su pensamiento al ver que los cuatro desaparecidos eran mestizos al leer los registros familiares de cada uno.
Joder, tener esos nuevos papeles era similar a recibir un duro puñetazo en pleno bazo.
Se sentía tan mal, con tantas ganas de encerrarse en la penumbra y beber hasta perder el puto sentido. Otras cinco carpetas más había ya en su mesa desde que se sentó a trabajar, no necesitaba ni quería una más.
Cerró los ojos con fuerza al tiempo que apretaba la mandíbula y se echaba los sueltos mechones de su flequillo desordenado hacia atrás. Tenían que terminar cuanto antes el edificio de entrenamiento y capacitación en lucha y defensa para los jóvenes para la posible nueva guerra que se avecinaba si las cosas seguían así.
Eso le recordó que las obras ya habían empezado hace poco, y no sabía absolutamente nada sobre cómo iban las cosas.
-¿Cómo va la construcción del edificio para instruir en batalla?
-Los cimientos ya están listos, pero con esto de las bajas temperaturas por la nieve pasada, algunos de los materiales se han visto afectados, y muchos de los que se encargaban de la obra no pueden trabajar porque algunos de ellos tienen familia de mestizos que han sido desaparecidos. Las obras se han visto frenadas por ello hasta que obtengamos nuevos materiales y mano de obra.
-Necesitamos que esté listo cuanto antes, cuanto más rápido se acabe la construcción, antes se puede empezar a entrenar.
La morena pareció pensar un poco al tiempo que daba ligeros toques con el pie en el mullido suelo de roja moqueta.
-Esta mañana he recibido un informe del señor Jiraiya alegando que los recursos monetarios y expiatorios de su local se verán hasta nuevo aviso cesados por un problema de pirotecnia dentro de su edifico. Sus trabajadores están libres y tres de ellos son portadores de sangre oscura.
Oh, cierto, Uchiha, Uzumaki y Sabaku, esos tres vendrían de maravilla a la construcción, y tenían tiempo libre ahora en unas improvisadas vacaciones hasta que se restaurara su trabajo real.
No se lo pensó dos veces, la decisión era inmediata. Ellos trabajarían en las obras mientras Jiraiya arreglaba su propio local, tanto si les parecía bien como si no, era una orden directa de la Suprema de Europa, no se podían negar. Y de hacerlo, los mandaría llamar y aclarar las cosas cara a cara de ser necesario.
Después de todo, ellos tres en la batalla serian cruciales, el poder en vena que los caracterizaba, con el que habían nacido corriendo en su interior era colosal. Ellos serían entrenados a parte por similares a ellos para sacar a todo auge el poder al máximo rendimiento que podían poseer. Sangre de su tipo era la que los llevaría a detener toda la masacre.
-Shizune, quiero que los busques y les comuniques por un mensaje o carta, me da igual el medio, que deben ayudar en la construcción.
-Pero ellos no son de esta región.
-¿Olvidas que corriendo pueden llegar aquí en menos de una hora? ¿Ida y vuelta sumadas? Son más rápidos que un coche de competición.- A veces se exasperaba con la facilidad con la que su ayudante se olvidaba de que no eran seres normales. A pesar de que ella misma era una de ellas para empezar. Y luego se quejaba de ella y su afición a la bebida-. Venga, vamos, te he dado una orden, quiero que para antes de que anochezca esté cumplida. Espero que para esta noche estén aquí.
Fue tajante en cuanto aquella orden, no estaba de humor para explicar los motivos que tenía o permitir más interrupciones en su trabajo que no eran convenientes. El tiempo era primordial.
Era una cuenta atrás contra la muerte.
-Ahora mismo- Se inclinó como muestra de respeto y se dio media vuelta para ir a cumplir la nueva tarea que le impuso su jefa y superior. Perdiéndose sus pasos conforme avanzaba por el pasillo.
Vació el contenido de su vaso de vodka en un solo trago, sintiendo la aspereza del licor producirle cierto placer. Dejó el cristalino recipiente a un lado y se auto animó a seguir con el papeleo que le quedaba antes de que comenzara una reunión sobre algunas peticiones de los suyos en su poblado por llamar de alguna manera al lugar donde vivían alejados de los terrenales.
Las cosas iban a cambiar, tenía esa intuición, no sabría decir si bueno o malo, pero un gran cambio y acontecimiento se acercaba, lo sentía en su interior, era su don después de todo, la intuición del porvenir.
Rezaba para que no fuera nada malo, era lo último que deseaba.
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Un pequeño murmullo se escuchaba afuera, voces diluidas de los vecinos de su hermana pasar cerca con niños hablando alegres y correteando entusiasmados por quien sabía que cosa. Crujidos de hojas y el mecimiento de las ramas por algún animal cercano a la fachada. Todo enmudecido por las paredes que lo cobijaban y la morriña que producía el despertar del sueño.
Gruñó abriendo parcialmente los ojos para poder ubicarse y descubrir donde estaba al ojear alrededor de la sombría habitación por las metálicas persianas bajadas. Se descubrió a sí mismo en calzoncillos, tumbado boca abajo y con un brazo fuera del colchón en la que fue su antigua cama cuando vivía con su hermana, tapado con la blanca sábana hasta los hombros.
Cerró los ojos de nuevo y se estiró haciendo crujir su espalda y librándose de los nudos obtenidos por una mala postura que le hizo seguramente moverse dormido en busca de comodidad; porque recordaba haberse dormido de lado y no de boca al colchón, soltando un lánguido suspiro de puro placer por la sensación hormigueante que lo recorrió.
Lo mejor fue recordar esas escenas que su cabeza reprodujo una y otra vez con máximo detalle, como todo pasaba de un robado y calinoso beso en su porche al algo más abrasador e intenso donde las caricias furtivas los llevaban a su amplio y cómodo sofá. Dejando el deseo al mando con grata imaginación.
Quien pudiera hacer el sueño real, todo.
Un nuevo escalofrió le recorrió, pero por diferente motivo muy distinto a estirar los músculos.
Más despejado y con un humor un tanto travieso por haber evocado en su memoria el sueño que tuvo no hace pocos minutos atrás, tomó el móvil de la mesa de noche para comprobar la hora. Extrañándose al ver que marcaba.
Las siete y media de la tarde. Una hora y media para que anocheciera. Se rascó un poco el cuero cabelludo calculando en su cabeza.
Tras su caldeada y deleitosa ducha, la cual había durado más de lo previsto con caricias jabonosas y certeras más allá de su pelvis, había salido del baño a tiempo para recibir a su hermana con las sábanas limpias para esa noche. Había leído un libro de la biblioteca personal de su cuñado sobre la raza y hecho un poco de ejercicio en el desván convertido en gimnasio de la casa por tener algo que hacer hasta que amaneciera ya que no podría ir a ver a la peliazul por temor a que ellos, sus amigos, estuvieran cerca sabiendo lo inevitable ahora al verlo y olerlo en la cita.
Así que, con un par de vueltas en la cama buscando una mejor postura para dormir, haber leído otro libro de su antigua colección de literatura oscura, escuchando los pasos de su hermana y Shikamaru para acostarse también, recordó mirar la hora antes de cerrar los ojos y caer desvanecido cuando marcaba las diez menos cuarto de la mañana.
Teniendo como último pensamiento delicioso la sensación de los suaves labios de la Hyûga.
Había dormido un total de nueve horas, inaudito en él que no conseguía dormir más de dos cuando lograba cerrar los ojos y dejar engullirse por la inconsciencia.
Hinata conseguía lo imposible sin tener siquiera que estar presente. Era cierto que no podía darle a ella todo el crédito porque eso nunca se le iría, el insomnio era un indeseado compañero fiel a quien lo padeciera, pero desde que ella entró a su vida podía dormir mejor, sin pesadillas de su pasado ni recuerdos dolorosos. También le había enseñado lo bien que se siente deseando tener a alguien, compartir claro deseo mutuo y atracción.
Joder, no le debía dar todo el medito porque lógicamente no era posible pero un algo le decía que sí. Una voz en el fondo de su cabeza le gritaba que ella era el oasis en mitad del desierto que salvaba al perdido viajero de la perdición. Y él era dicho perdido.
Un toque en su puerta lo sobre saltó, ¿tan metido estaba en si mismo que no había oído acercarse a su hermana? Alzó la cabeza de la apagada pantalla de su teléfono móvil para ver a Temari asomarse por la puerta.
-Venía a decirte que el desayuno está servido-. Se guardó para sí misma las ganas de preguntarle cómo es que había dormido tanto si conocía sus problemas para conciliar el sueño desde que escaparon de su hogar para venir a Europa. Aunque ya le buscaría respuestas en otro momento, ahora tenía previsto saber otras cosas referente a cierta hembra aún anónima para ella- ¿Comerás con nosotros?
-Sí, déjame vestirme y bajo.
-Muy bien, pero que sepas que después vamos a hablar larga y tendidamente-. Gaara la miró con expresión de roca, sabía que su hermana estaba curiosa por preguntar por su inesperada vida amorosa, pero estaba recién levantado, ¿no podía dejarle su tiempo antes de avasallarlo a una tormenta de preguntas?- Quita esa expresión de tu cara, dijiste que te parecía bien y no hay marcha atrás.
-Soy consciente de lo que dije-. Al final se terminó vistiendo delante de su hermana mientras estaban hablando. Ya lo había visto en ropa interior infinidad de veces como para que alguno de los dos sintiera vergüenza por ver o ser visto-. Aparta que no puedo salir.
Bajaron ambos por las escaleras, refunfuñando la rubia porque su hermano no se había lavado la cara teniendo un baño al lado. Ya se lavaría la cara cuando fuera a lavarse los dientes, para que ir dos veces al baño pudiendo ir una.
Shikamaru ya estaba sentado en la mesa del comedor con una abundante y humeante taza de café y un plato con bacón y huevos revueltos sobre tostadas de pan. Se sentó frente a él, devolviendo el perezoso saludo con un movimiento de cabeza.
-Felicidades, Temari ya me ha chivado lo de la hembra.
-Temari debería callarse y no meterse donde no la llaman-. Por eso odiaba hablar de su vida privada, siempre salía a la luz, y más siendo su hermana que sin querer por emoción y alegría por él lo soltaba todo.
-Me casé con ella, créeme que lo sé- Masticó un poco de panceta y tragó con un sorbo de café-. Pero quitando eso, me alegro por ti. Encontrar un lazo eterno es difícil, no muchos lo logran.
Lo sabía, había leído mucho de eso en sus años rebeldes como auto tortura y masoquismo al pensar que nunca seria para él, pero más difícil era encontrar un lazo eterno con un humano. Precisamente lo que le había pasado a él de todos los posibles vampiros que había en aquel lugar aislado.
Pero le importaba un comino, por Hinata sería capaz de hacer cualquier cosa por estar a su lado.
-¿Es normal querer verla a cada instante? ¿Sentir su piel, su calor y toda ella hacerte perder la noción del tiempo?
-Sí,- Le sonrió con suave complicidad terminando su comida- cuando piensas que nada más puede sorprenderte, las emociones te invaden, sientes que incluso vuestras emociones se vuelven una. Puede sonar extraño que lo diga, que te haga sentir incomodo, pero ¿has hecho el amor con ella?
-Ojala… - Eso se le escapó sin querer, haciendo reír al castaño por su inocente sinceridad. Cosa que le hizo sentir ridículo al Sabaku por haber expresado así un deseo tan íntimo como el carnal.
Apuñaló dos tiras de crujiente bacón y se las metió en la boca avergonzado, buscando quitarse el bochorno de alguna manera.
-La unión te dejará totalmente a las puertas de la misma dicha y perfección, todo se unirá, sentidos, emociones, calor, seréis literalmente uno. Y te enamorarás aún más cuando la mires tras entregarse a ti. Se volverá tu aliento.
Tales palabras salidas con reverencia habían conseguido acelerarle el corazón con un vuelco, llenarlo de una sensación de euforia e ilusión que no sabía que podría albergar en su interior. Quería sentirse así, deseaba unirse de tal manera con Hinata como lo decía Shikamaru. Sentirse completo y único.
-Yo quiero unirme así…
-Lo harás, y te aseguro que quedarás prendado como no te imaginas.
Pronto.
No supo en qué momento se había terminado un desayuno como el de su cuñado y supuso que como el de su hermana también cuando llamaron a la puerta segundos después de que dejaran sus platos en el lavavajillas.
No pudo llegar al baño con la intención de lavarse los dientes, y la cara, no quería que su hermana siguiera dándole el discurso de la higiene tras despertar, cuando ésta misma lo interceptó en el pasillo viniendo de la entrada.
-Kankuro ha llegado, vamos a tener una reunión familiar-. Lo empujó por el pasillo, besando a Shikamaru que se iba a trabajar de nuevo y se libraba de dicha reunión confabulada por su hermana.
-No me he lavado la cara.
-Te la lavas luego.
¿Y dónde quedaba eso de que lo primero era lavarse la cara como le había dicho antes? Hermanas volubles, eran irritantes a niveles críticos. Si no que se lo dijeran a él si tocaba las narices o no.
Cuando entró al salón se encontró a Kankuro sentado en el sofá, ladeando éste la cabeza cuando los vio cruzar el umbral y saludándolo con la mano, recibiendo a cambio un leve, muy leve movimiento de cabeza.
Sabía que tal vez no debería tratarle tan fríamente, le había explicado muchas veces aquel momento nefasto que fue su persecución, el miedo que también le tenía a su padre, lo comprendía porque de niño también le aterraba. Y en el futuro le había mostrado más una de vez que le preocupaba su seguridad, pero joder, se había sentido tan traicionado por su hermano, lazo de sangre.
Ahora lo pensaba, ¿abrirse íntimamente delante de su hermano? ¿De tan buen humor estuvo anoche después de su cita con Hinata para acceder a esto?
De nuevo la suavidad y tersura cálida de unos labios húmedos le hicieron sisear con regocijo cuando el recuerdo de las sensaciones de la noche anterior quisieron bendecirlo como si estuviera viviéndolo de nuevo. La sentía de nuevo pegada a su cuerpo, el calor de su piel contra la suya y el temblor de la anticipación mediante aquel baile sinuoso que inició con su lengua.
Ahora entendía por qué estuvo de tan buen humor ayer cuando regresó y accedió a tener la conversación que se aproximaba en pocos minutos de tan buena gana. Sí fuera el mismo bloque de hielo de siempre habría dicho que no sin tapujos.
Mal momento para excitarse. Y no lo pensaba por ser tan temprano, que también, sino porque sus hermanos iban a oler el tan picante humor que tenía actualmente.
Tomó asiento en su sillón predilecto, el individual de rojo cuero con negros acabados. Si le cogiera un su habitación de la fortaleza se lo hubiera llevado consigo, lo compró para él después de todo el primer año que se instalaron en la casa. Sin embargo, dejando su sillón a un lado porque no tenía nada que ver, percibió el aire de tensión por parte de su hermano, seguro que por haberle olido antes, y no supo por qué, pero le hizo sentir algo tímido por explicarlo de alguna manera.
Antes de que Temari abriera la boca para dar por empezada la reunión familiar como ella lo llamaba, porque por lo que respectaba él mismo no abriría la boca si no lo veía conveniente, fue el castaño quien se adelantó.
-La verdad, me siento algo incómodo al haber notado que él está, bueno, digamos que contento-. Jesús bendito, oler la excitación de su hermano pequeño fue más perturbador que cualquier otra cosa. Es que viendo el comportamiento hosco del pelirrojo le era difícil imaginarlo emitiendo aroma de esa índole.
-Es normal Kankuro, después de todo Gaara tiene ya pareja.
No, aún no, no era todavía el macho de Hinata. Lo ansiaba, sí, pero no lo era.
-Lo sé, cuando fui a avisarle el otro día en su trabajo olía a mujer por todas partes. Y me alegro de que al fin muestre señas de sentirse atraído a una. Ya iba siendo hora.
¿Qué ya iba siendo hora? ¿Qué sabía de él para tener la libertad de decir eso? Joder, era un puto antisocial, se lo habían estado diciendo toda la maldita vida que por ahora llevaba vivida. Estaba más que claro que no se iba a meter en una relación ni conocer a su chica ideal con un chasquido de dedos.
Que hubiera necesitado trescientos años para encontrar el amor no era problema suyo en lo absoluto. Además, ¿qué le importaba a él su vida personal amorosa? Que se centrara en la suya propia que por algo seguía siendo soltero y era mayor que él.
-Pues si supieras que no es un simple romance. Un lazo eterno.
Estaba pensando que por qué seguía allí dejando que hablaran de su vida íntima delante de él como si no estuviera. Tan campantes, no sabían lo mucho que lo fastidiaba ser el centro de atención y foco de conversación.
-Eso explica que me amenazara tan rudamente cuando dije que ella olía bien. Me dijo que me mataría.
-¿Lo amenazaste a muerte? ¿Por qué? – Los ojos verdes de su hermana exigían una respuesta inmediata.
-Ella es mía-. No había mejor ni otro motivo salvo ese. Hinata era suya, sus mejillas siempre sonrosadas, sus dulces labios de miel, la deliciosa calidez de su cuerpo curvilíneo, su interior lleno de abrasadores sentimientos, por él, los sentía y los había visto en sus preciosos ojos-. No dudaré en matar a quien ose intentar arrebatármela.
Y ellos dos sabían cuan ciertas eran esas palabras, si Gaara decía que mataría por esa joven, lo haría si se daban las circunstancias. No por nada lo habían visto llegar infinidad de veces a casa en antaño cubierto de sangre, mayormente ajena, y con la ropa hecha jirones de tela inservible.
Acercarse a esa muchacha con dudosas intenciones era firmar un pacto prematuro con la muerte. Siendo Gaara el intermediario que haría al gélido fin de la vida llegar de su mano.
Simplemente aterrador.
-¿Por qué no la invitas a venir? Me encantaría conocerla en con una cena informal, ni siquiera nos dices como se llama.
Vieron enseguida la tensión en el cuerpo del menor de los hermanos, alterándolos a los otros por unos cuantos segundos con desconcierto.
¿Invitarla a casa de su hermana? Ni hablar, ni loco, sería lo último que haría. Hinata correría tanto peligro estando en aquel lugar, se convertiría nada más cruzar la muralla en un objetivo, sería como los peces a las migas de pan. Por Dios, todos los machos solteros y capaces de ver lo terriblemente hermosa y deseosa que era le querrían saltar al cuello.
La dejarían seca, muerta por falta de fluido vital recorriendo su cuerpo. Un temblor violento le hizo apretar los puños con leve muestra de pánico, en el peor de los casos también podría ser violada y luego asesinada por alguien de mentalidad podrida.
Ni soñarlo, la Hyûga jamás pisaría aquellas tierras prohibidas para humanos.
-Hinata nunca vendrá aquí. No va a pasar peligro mientras yo pueda evitarlo.
-Peligro, ¿qué peligro puede pasar tu Hinata aquí? – Ya sabía el nombre de la chica, su hermano lo había soltado sin querer dándole al fin un nombre. Ya no tenían que nombrarla como la hembra de Gaara.
-Mucho, me niego a traerla a estos parajes.
Tras esas palabras todo el salón quedó sumergido en un sepulcral silencio, tenso y espeso, pesado. Más ver la seriedad y tensión del pelirrojo solo conseguía incrementar todo lo anterior a un insoportable ambiente.
Temari abrió y cerró la boca un par de veces sin saber que decir, lo que se le estaba pasando por la cabeza era una idea descabella y prohibida. Rezó para que lo que iba a decir ahora no fuera una realidad, o todo se volvería tan difícil.
No sabía si sería capaz de reaccionar como se debería si un sí era lo definitivo a la duda plantada.
-Gaara, ¿e-es humana?- El susodicho ni hizo ni dijo nada para responder, simplemente quedarse inmóvil con los ojos perdidos en sus botas. Negando mirarles a la cara y dando la crítica respuesta que no deseaban recibir-. Dios mío, esto es…
-Un completo error de tu parte-. Decidió terminar de decir Kankuro con los puños apretando la tela del sofá-. ¿Cómo se te ha ocurrido tal barbaridad?
-Siempre me habías dicho que debería buscarme una mujer con la que compartir mi vida-. Tantas veces calentándole la cabeza sobre lo mismo, que debería encontrar una mujer con la que estar y obtener felicidad.
-Joder, sí, pero me refería a una de las nuestras, no una humana, ¿es que acaso no sabes lo que te harán si te descubren?
-Soy consciente de ello-. La rubia miraba y escuchaba sin saber que decir al ver como el estado de los dos cada vez se alteraba más, y no era bueno que Gaara se alterara. Estaban entrando en una situación precaria-. Asumiré cualquier castigo.
-Mierda, te matarían, maldita sea, ¡te matarían!
Ver a Gaara tan tranquilo físicamente solo lo estaba enervando más si era posible, no podía entender el rumbo de pensamiento de su hermano.
¿Dónde quedaba el odio que le profesaba a la raza humana desde hace tres siglos? Porque dudaba que lo hubiera olvidado así como así por una mujer, tanto odio era imposible de eliminar en uno mismo. A pesar del amor.
-No me importa- Fue autoritario, nada lo iba a hacer cambiar de opinión. Ni la propia sangre de su familia-. Ella me hace feliz, me siento bien.
-¿Cómo va a darte felicidad algo que puede ocasionarte la muerte en un futuro? Estas siendo estúpido, ¿qué crees que hará cuando se entere de que eres en realidad? Te temerá, y eso será tu ruina. Termina con esto ahora que puedes antes de que sea demasiado tarde para ti y para nosotros.
-Cállate, Kankuro, o no me haré responsable de cómo vas a terminar como no cierres la boca.
-¿Por qué debería? ¿Por qué sabes que tengo razón? Irte con una humana me parece lo más idiota que tú podrías hacer, lo único que puedes conseguir con ella es comer o pasar un buen rato entre sus piernas antes de volverle los sucesos pasados contigo un sueño. Ella no debería significar para ti otra cosa más que sangre o placer.
Todo lo que vino después de esas palabras fue un verdadero frenesí. Ninguno se esperó que el pelirrojo se levantara del sillón abruptamente, con expresión de total furia y que su puño conectara rudamente con el mentón de su hermano. Tirando a éste al suelo por la fuerza ejercida en el golpe.
-No hables así de ella, no creas que por ser mi hermano te lo voy a consentir.
Tambaleante por el puñetazo recibido, viendo en sus dedos la sangre de su labio partido y la palpitación de éste, se puso en pie y miró a su hermano con el ceño fruncido. Hosco.
-¡Mira lo que esa mujer ha conseguido! Hacer que golpees a tu familia. Lo mejor es que te libres de esa humana.
Temari se levantó del gran sofá donde estaba sentada al sentir en su propio cuerpo las emociones alteradas y amenazadoras que sus hermanos tenían el uno por el otro. Todo ello indicaba que iban a luchar de un momento a otro, y viendo a Gaara, éste no se iba a controlar en lo más mínimo.
Estaba empezando a temer por la seguridad y la vida del castaño.
-Cállate, haz como hiciste aquella vez e ignórame, o me libraré de ti en su lugar.
Irguió su cuerpo, haciendo crujir el cuero de su gabardina al tomar aire, intentando controlarse difícilmente de las ganas que tenía de saltarle los dientes a Kankuro de una hostia. De ver correr la sangre de su hermano por el suelo de parquet.
Dio un par de pasos atrás, poniendo distancia entre ellos por las alteradas emociones perniciosas que en ese mismo instante estaban en pleno auge en su interior, gritándole que las liberara y acabara con el que las había provocado al escuchar con voz tétrica esa última frase.
Líbrate de esa humana. Esa manera tan oscura de decirlo solo significaba una sola cosa sin cabida a dudas. Matarla.
Se dio media vuelta con una mirada de puro asco hacía su hermano por atreverse a siquiera dar esa idea y salió de la casa de su hermana antes de pensarlo mejor y decapitarlo con sus propias manos. La idea de propinarle cualquier daño a Hinata era un sacrilegio. En un pasado e incluso ahora, la idea de matar le daba igual, no tenía reparo en hacerlo si era necesario, pero que fuera ella, imaginar sus ojos sin el brillo hermoso que los caracterizaba y su piel teñida del color que daba la muerte lo llenaba de verdadero y autentico terror.
No se imaginaba una vida donde ya no pudiera verla, que a pesar de no ser más que amigo pero no una pareja, no pudiera tener la oportunidad de cambiar eso. De tener una mujer de la que decir, es mía, mi mujer.
Lo embargaba el horror el mero pensamiento de su perdida.
Haciendo caso omiso de las miradas cautelosas de los suyos a su alrededor al pasar andando por los caminos que llevaban a la puerta de la muralla, supo a donde ir para calmar el ardor que surcaba sus venas. Solo un lugar en especial lograría calmarlo.
Impaciente, usó su velocidad sobre humana para recorrer la bulliciosa cuidad y entrar en ese barrio ya tan familiar. Justo frente a esa casa donde durante semanas había ido poco a poco cambiando su manera de vez la cosas con la perspectiva de un corazón que empezaba a aprender a ser acogedor.
Se situó en una rama baja del enorme árbol que había también en su jardín delantero, contemplando a través del cristal el iluminado salón de la casa de Hinata. Viendo a ésta preparar su bolso para irse a trabajar al restaurante de la amiga de Naruto mientras la cachorro buscaba lo contrario para que jugara con ella.
Estuvo observándola unos minutos, sintiendo la paz que el mero hecho de estar ahí, contemplándola, le otorgaba. Hasta que dejó de sentirse solo en el cobijo de la noche y la frondosas rama cuando una ráfaga de airé se detuvo a su lado y la madera crujió por un momento por el peso de otra persona.
No tuvo que virar para saber quién era, había estado con él toda la vida para saber reconocer su presencia.
-¿Es ella? ¿La humana que quieres?- Gaara asintió, viendo a Hinata echar un cuenco con comida a la cachorro para que cenara antes de irse a trabajar-. Es realmente guapísima.
-Lo sé, cualquiera con dos dedos de frente pude verlo.
-Cierto-. Guardó silencio unos instantes sin saber cómo llevar la conversación.
-No voy a renunciar a ella si es eso por lo que has venido hasta aquí-. Podía sentir la amenaza en sus palabras y sonido en su voz.
-¿Ella te hace feliz? – Volvió a asentir con la cabeza, ignorando que su hermana estaba mirándolo a la cara y percibiendo sin barreras como su mirada se iluminaba cuando Hinata salió por la puerta recolocándose la bufanda que le regaló. Emitiendo calor al verla-. Si ella te da la felicidad que siempre te ha faltado, ¿quién soy yo para estar en contra?
Los ojos cían la miraron por el rabillo del ojo.
-¿La aceptas como mi hembra?- La curiosidad y algo de desconcierto bañaba su frase anteriormente dicha.
-Por supuesto que sí, no le hagas caso a Kankuro, entiendo su preocupación por nuestras reglas, pero no ha elegido las mejores palabras para decirlo-. Le sonrió maternalmente, mostrándole su confianza en él. Que en ella podía confiar porque aunque fuera una humana, si era capaz de hacerla tan feliz como lo veía con solo verla, no le importaba el romper la mayor regla que poseían los noctámbulos-. Yo estoy dispuesta a ayudar a esconder lo tuyo de los supremos, de Shikamaru incluso, si eso consigue hacerte feliz.
Vieron ambos como Hinata se despedía tiernamente con un beso esquimal de la blanca bolita de pelo albino que era la cachorro antes de cerrar la puerta con llave y meterse en su coche igualmente blanco. Rumbo a su primer día de trabajo ajena de los dos pares de ojos que la contemplaban con distintos pensamientos y sensaciones.
-Gracias, Temari.
La aludida viró el rostro sin esperarse que su hermano Gaara le diera las gracias con una expresión tan anormalmente suave y agradecida en su rostro, por favor, ni siquiera se esperó que él le dijera nada. Pero igualmente le sonrió a cambio pellizcándole una mortecina y tibia mejilla.
-Para eso estoy.
Las luces del coche se esfumaron calle abajo al tiempo que ellos se esfumaban sin ser percibidos de aquella tranquila calle.
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Hola a todos, como corresponde a cada mes, aquí el nuevo capítulo que tocaba, cuando acabe el fic de piratas ya podré escribir dos capítulos por mes como hacía antes, así que paciencia que ya no queda nada para eso ;)
Bueno, al fin la familia de Gaara ya sabe que Hinata es "humana" tras tanto misterio, Y lo que ha originado ha sido algo delicado y peligroso, para todos. Pero añgun dia se tenían que enterar asi que mejor ahora que luego.
Sé que me pongo cansina, pero, lo pido de buenas, decidme los fallos que veías en la lectura mientras estáis leyendo, es mi manera de poder mejorar mi ortografía y gramática.
Contestación a reviews de usuarios sin cuenta:
-Guest: Ten cuidado! Que los móviles de ahora si se te rompe no son baratos precisamente xD Wow, sí que te ha impactado la escena de los dos besos, tómalo con calma, no quiero que te de un ataque de ansiedad xb
Gracias por el review.
-Gaahinaforever: Lo vuelvo a repetir, al igual que el beso a llegado ahora, el lemon ya lo hará también, el fic no se basa solo en las escenas eróticas. Lo de los chicos será en el siguiente capítulo, en este no cogía nada más xD
Gracias por le review.
-Liz: Ya era hora de que llegara el beso que todos esperaban que hiciera aparición, ahora es cuando les pregunto a todos ¿Veis como todo llega a su debido tiempo? No hace falta tanta prisa xD
A mí también, muestra una masculinidad extraña e irresistible cuando se refiere a ella como su hembra o su mujer, simplemente me encanta.
Bueno, aquí has tenido el capi nuevo ya, espero que no te haya decepcionado.
Gracias por el review.
-Hitomi Ishida: Al igual que les he icho a muchos, yo no empiezo un fic para dejarlo abandonado como hacen muchos en este lugar, historia que empiezo es historia que termino, es mi meta auto impuesta.
Gracias por el review.
Hasta el próximo capi. Cuídense. (L) Y dulces mordisquitos.
Publicado el 21 de abril de 2015.
