Disclaimer: Glee le pertenece a Murphy y esta historia le pertenece a yourkat.
Espero que disfruten y comenten el cap.
Link de la historia original: s/6841332/1/The-Silence-of-Silence
xxxxxxxxxxxxxxxxx
Capítulo 26: Un post-it arcoiris
Durante el día número 40
El cálido sol de la tarde acariciaba los hombros de Quinn mientras caminaba desde su auto hasta su edificio de apartamentos. El peso de su bolsa se aferraba fuertemente a su lado. Cuando finalmente llegó hasta su puerta, introdujo la llave en la cerradura, y se abrió paso en el interior. A pesar de que cerró la puerta tras ella, Quinn podía sentir la brisa fresca de primavera que entraba por la ventana de la sala. Había algo en ello - algo acerca de la forma en que sentía la brisa contra su piel, la fragancia que emanaba, los recuerdos que evocaba sin esfuerzo – que hizo que Quinn sonriera de oreja a oreja.
Ciertamente también tenía que ver el hecho de que todo en su vida se sentía perfecto en los últimos tiempos.
Caminando por el pasillo hasta su dormitorio, Quinn se quitó los tacones, libero su cabello de la coleta, y se dirigió a su armario. Sus dedos rozaron contra el interruptor de luz, y pronto el pequeño espacio se iluminó por una bombilla encima de su cabeza. Pero a medida que Quinn entraba completamente al interior del armario, se dio la vuelta y cerró la puerta.
Sus hábiles dedos sacaron del bolsillo de sus jeans un post-it.
Era de color azul, y tenía el número 40 escrito en su superficie.
Dando un paso hacia adelante, la rubia metió cuidadosamente el post-it en la parte posterior de la puerta de su armario. Donde meticulosamente estaban ordenados cada post-it que había recibido, formando casi una docena de filas de cuadrados de colores brillantes - una por cada día, desde la primera noche que Rachel y ella se habían besado. En algún lugar a lo largo del camino - durante el día 97, para ser exactos - Rachel se había quedado post-its de color verde, por lo que había comenzado a alternar a los colores del arco iris.
Muy conveniente.
Quinn no pudo evitar sonreír mientras sus dedos rozaban sobre los post-its, sus colores, los números, y los días que habían volado como la brisa de primavera que acababa de acariciar su piel minutos antes.
"Cuarenta días más," susurró para sí misma mientras dejaba vagar su mente
Xxxxxxxxxxxxxxxxx
106
Santana y Brittany golpearon ligeramente la puerta de su dormitorio, justo cuando Quinn estaba a punto de quedarse dormida, presionada firmemente contra Rachel. Pero fue probablemente lo mejor, ya que ella no había tenido una verdadera comida en varios días.
"La sopa huele deliciosa, Rachel," dijo Brittany, entrando al cuarto, seguida por la latina con la bandeja de soporte.
Rachel rápidamente se sentó en la cama, tirando accidentalmente la cobija, que las había estado cubriendo tanto a ella como a Quinn. "Oh, relájate," le dijo Santana arrastrando las palabras. La latina coloco la bandeja con cuidado sobre el regazo de Quinn. Cogió una de las cucharas y comenzó a moverla lentamente por el tazón de sopa, mientras le daba una mirada amenazante y juguetona a Rachel.
"San sé buena" dijo Quinn, empujándose a sí misma más arriba en sus almohadas y haciendo una mueca, por la punzada de dolor que todavía sentía en su pecho.
Santana resopló pero cedió con facilidad ya que su novia le dio un beso en la mejilla.
"Esto esta delicioso Rachel," dijo Quinn en voz baja mientras comía su primera cucharada.
Brittany asintió con entusiasmo. "Oh sí, sin duda."
Santana gruño, reconociendo a regañadientes con la boca llena de deliciosas verduras.
"Me alegro de que la estén disfrutando", respondió Rachel, con una suave sonrisa en sus labios mientras miraba el plato de sopa sus propias manos. Y de vez en cuando ya que todas comían su cena en relativo silencio, ella aprovechaba para mirar a su rubia.
Y ambas sabían en esos momentos - más allá de una sombra de duda – que les había dado otra hermosa oportunidad de vivir sus vidas. Y se sentía bien estar haciendo justo lo que debían.
Media hora más tarde, Rachel empezó a levantarse de la cama. "Será mejor que vuelva a casa," dijo en casi un susurro. "Santana, Brittany, fue un placer conocerlas a ambas." Luego caminó por el lado de la cama donde se encontraba Quinn y le tocó los dedos. "¿Te veré pronto?" cuestionó.
"Pronto," susurró Quinn. "Lo prometo."
Rachel asintió, pero mientras salía de la habitación de Quinn, se dio cuenta de que no estaba sola.
Santana la acompañaba hasta la puerta principal, tomo el abrigo de Rachel y la ayudo a colocárselo.
"Escucha", comenzó a decir la latina, "Quinn y yo, hemos sido amigas por mucho tiempo y no quisiera-."
"Confía en mí", dijo Rachel, cortando de manera eficiente el discurso de Santana antes de que tuviera la oportunidad de ganar más impulso. "No voy a hacerle daño."
Santana respiró pesadamente, entrecerró los ojos, y luego simplemente respondió: "Bueno."
Cuando Rachel iba camino a su casa, no podía dejar de sentir una inmensa sensación de alivio. Tal vez Quinn no volvería a la escuela mañana o al día siguiente, pero sin duda eventualmente ella estaría de vuelta. Y hasta entonces, Rachel estaba segura de que su amor por la rubia sería suficiente para sostenerla.
De vuelta en la habitación de Quinn, Santana se dejó caer en la cama junto a ella. "Esa chica Berry, está bien."
Brittany rió y besó la frente de la latina mientras Quinn negó con la cabeza en desacuerdo. "No," dijo ella. "Ella es mucho más que bien. Y yo estoy enamorada de ella."
Xxxxxxxxxxxxxxxxx
99
Era el segundo día de Quinn de vuelta en Haverbrook. Y se sentía como si todo el mundo estuviese siendo extremadamente cuidadoso con ella, cuando lo que realmente quería es que dejaran de tratarla como si fuese una muñeca de porcelana.
Como profesora, la señorita Fabray estaba haciendo todo lo posible para mantenerse fuerte y demostrar esa seguridad que la caracterizaba - y así calmar la mente de sus preocupados estudiantes. Como una colega, estaba tratando de convencer al señor Rumba que ella todavía podría ayudar con la práctica del coro después de la escuela. Y como una amiga y compañera de piso, Quinn estaba agradecida por el apoyo que había recibido de Will, Santana y Brittany. Y por último pero no menos importante, Quinn, como una hermana, estaba agradecida por las conversaciones de Skype casi a diario que había estado teniendo con Caleb.
Las cosas se sentían bien - tal vez incluso mucho mejor de lo que habían sido en mucho tiempo - incluso después de sólo una semana de estar en casa y no el hospital, Quinn se sentía fuerte y saludable. Sus moretones se habían ido, y su arritmia estaba siendo controlada de manera eficiente por su nuevo medicamento.
El día anterior, mientras Quinn había estado nerviosa porque quizás sería tenso o incómodo o difícil de alguna manera estar nuevamente alrededor de Rachel en un entorno público, la otra chica había caminado totalmente relajada a la clase de la rubia, llevando en sus manos un ramo de flores y una tarjeta de "mejórate pronto" firmada por todos y cada uno de los estudiantes de Quinn, así como los chicos del coro.
Fue un gesto hermoso y perfecto. Quinn había sonreído ampliamente en un intento de no llorar de felicidad.
Hoy, Quinn iba al ensayo del coro. Caminó por los pasillos hasta la sala del coro, sonriendo al pasar a unos pocos estudiantes que sacaban libros de sus casilleros antes de dirigirse al autobús.
El silencio en los pasillos, era tan reconfortante como siempre había sido - ya que Quinn había decidido que reconfortante era la palabra correcta - pero estar de vuelta después de lo que había sido, literalmente, una experiencia cercana a la muerte - a pesar de que había estado en un sueño inconsciente durante la mayor parte de ella – le dio a los pasillos de Haverbrook un toque hogareño para ella.
Sí. Esa era la palabra. Hogareño. Esta escuela se había convertido para Quinn en su hogar lejos de casa desde el primer día, pero apenas estaba reconociéndolo como lo que era.
Y dios, se sentía tan bien estar viva – y en su hogar.
Cuando Quinn entró en la sala del coro, se encontró con una ronda de aplausos y vítores. El gesto fue inesperado, por lo que se llevó las manos a la cara en sorpresa.
El Sr. Rumba dio un paso adelante. "Señorita Fabray", dijo tocándole el hombro a la rubia, "estamos muy contentos de tenerte de vuelta."
"Estoy contenta de estar aquí", respondió ella, hablando y señalando con sus manos.
Y lo decía en serio. Con todo su corazón que aún latía.
Al otro lado de la sala, Rachel estaba sentada en el banco del piano – con sus tobillos cruzados y una sonrisa discreta en sus labios mientras observaba como los chicos del coro saludaban a la señorita Fabray, dándole la bienvenida con abrazos y mucho cariño. La morena comenzó a tocar una melodía con las teclas, y cuando los ojos de Quinn se posaron en ella, se dio cuenta que su subconsciente le había llevado a tocar "What I did for love".
Por lo que rápidamente, cambio la melodía y comenzó a tocar una de las canciones que estaban ensayando para la graduación.
La práctica del coro comenzó un par de minutos más tarde - con el señor Rumba y la señorita Fabray ayudando a los chicos, a memorizarse los acordes, las letras, y ayudándoles con la enunciación y aspectos similares. En algún punto durante la sesión, justo cuando los chicos estaban ensayando su primera canción completa, Quinn terminó sentada en el banco junto a Rachel. Sus piernas no estaban excesivamente cerca, pero aún así estaban más cerca de lo que habían estado durante todo el día.
Rachel continuó tocando la melodía mientras el señor Rumba dirigía el coro. Sin embargo, ella en voz baja le preguntó a la rubia: "¿Estas cansada?"
Quinn cruzó las piernas, apoyando un codo sobre su rodilla, y se inclinó hacia delante colocando su barbilla en la mano, mientras que su otra mano descansaba en el banco entre ella y Rachel. Las yemas de sus dedos aferrándose al borde del asiento, para mantenerse a sí misma de tocar a la otra chica. "Sí," susurró. "Estoy un poco cansada."
Rachel comenzó a tararear suavemente, y se acercó a su profesora, brindándole su hombro para que se recostara en él. Quinn se quedó asombrada por el nivel de comodidad que recibió por la simple cercanía de la morena.
La chica debe haber sido un ángel, Quinn estaba segura de ello.
Cuando el ensayo llegó a su fin, los estudiantes se marcharon, mientras que el señor Rumba estaba discutiendo algo animadamente con Patrick. Cuando ya ambos iban de salida, el joven le dio una sonrisa a Rachel, mientras salía de la sala. La morena por su parte recogió la partitura, doblándola con cuidado y la metió en su carpeta. Se puso de pie, para almacenarla en un estante, y Quinn se puso de pie también. Juntas, guardaron sus cosas y caminaron lado a lado, desde la sala del coro hasta el frente de la escuela.
Cuando salieron de la escuela, se encontraron de lleno con una brisa fresca, Quinn se aferró a su abrigo en busca de calor. Pero entonces, de repente una de sus manos estaba envuelta en una calidez inesperada. Cuando miró hacia abajo, vio la mano de Rachel apretando brevemente la suya.
"Me alegro de tenerte de vuelta en la escuela," dijo Rachel sonriendo. Una luz brillante se observaba en sus ojos, y Quinn no pudo evitar devolverle la sonrisa - la de ella llena de asombro y admiración - a la joven que amaba. "Simplemente no era lo mismo sin ti."
Rachel no le dio tiempo de responder a Quinn. La morena camino rápidamente por la acera, mientras Shelby se estacionaba. La rubia despidió a ambas mujeres con la mano. Y no fue hasta que estuvieron casi fuera de la vista, que Quinn se dio cuenta que Rachel había dejado algo en la palma de su mano.
Otro post-it de color verde brillante.
99.
Riéndose en voz baja para sí misma, Quinn guardó la nota de forma segura dentro del bolsillo de la chaqueta y se dirigió a su auto.
Mientras conducía a casa, se dio cuenta que el periodo de tiempo antes de la graduación, de repente parecía menos desalentador ahora que habían llegado al doble dígito.
Xxxxxxxxxxxxxxxxx
72
Quinn se rascó su nariz, y sin querer se manchó de pintura allí. Ella rodo los ojos y sopló una bocanada de aire hacia arriba, para quitar con cuidado un mechón de cabello que tenía en sus ojos. Al moverse sobre sus talones, escuchó el ruido proveniente del post-it – que se estaba arrugando - que había escondido en la banda de la cintura de sus pantalones atléticos; Rachel se lo había dado cuando llego al teatro. Por lo que Quinn de inmediato beso la nota y la coloco cerca de su piel con un propósito.
Desde algún lugar, al otro lado del telón de fondo, Quinn escucho a Rachel haciendo su calentamiento vocal. Para la rubia, incluso con los ejercicios complicados que la morena estaba haciendo, sonaba increíble. Pero estaba segura que Rachel encontraría suficientes defectos para tener que ensayar y esforzarse más. Era admirable, pensó Quinn, Rachel sabía y reconocía su talento, pero al mismo tiempo trataba de hacerlo aún mejor.
Esa pasión en la morena, era el motivo por que el Quinn sabía que Rachel estaba destinada a estar en Juilliard – en Nueva York y en Broadway – cumpliendo sus sueños.
Quinn sería tan afortunada incluso siendo una mosca en la pared en alguna parte del futuro de Rachel, ella lo sabía. Y hasta eso sería suficiente para ella, a juzgar por las maravillosas melodías de escalas y arpegios que Rachel hacia sin esfuerzo alguno.
Rachel Berry iba a ser una estrella, y todo el mundo allí lo sabía. La morena lo reafirmó apenas comenzó a cantar las primeras líneas de "I Have a Love". Los ojos de Quinn se cerraron de inmediato, sus dedos apretaban el pincel lleno de pintura, que amenazaba con mancharle su ropa mientras ella escuchaba atentamente; fue sólo cuando Rachel dejó de cantar abruptamente, para ir a regañar al pianista por saltarse la señal de entrada del segundo verso, que Quinn abrió los ojos y miró a su alrededor otra vez, observando a las demás personas con la misma expresión en sus caras.
Sí, Rachel Berry iba a ser una estrella. La más grande.
Y volvió su atención a la pieza frente a ella que necesitaba una capa final de pintura, Quinn frunció la nariz en un intento de no regar más la pintura por todo su rostro.
Fue tan sólo unos días antes de que la producción fuese a comenzar las actuaciones de West Side Story, que la rubia fue convocada por Will, para que ayudara a armar los escenarios. Quinn acepto muy entusiasmada ante la oportunidad de pasar tiempo con Rachel fuera de Haverbrook.
Desde su visión periférica, Quinn vio a Will acercándose, así que juguetonamente le extendió el pincel para que él se hiciera cargo de su tedioso trabajo, pero él levantó las manos en negativa. Mientras Rachel volvía a cantar.
"Ella interpreta una gran María," dijo Will, probándose una de las chaquetas que era parte de su vestuario para el espectáculo.
Pronto llego Sandy Ryerson para tomarle las medidas a Will, murmurando para sí mismo y haciendo ajustes con los afilados alfileres. Quinn asintió en acuerdo con lo que había dicho Will. "Lo sé," dijo ella, con una sonrisa de orgullo en sus labios. "Ella es maravillosa, ¿no es así? Simplemente no hay manera de que Juilliard no la acepte."
"No lo sé," dijo Sandy arrastrando las palabras, "todavía creo que yo pudiera interpretar una María mejor que ella."
Will y Quinn rodaron los ojos, mas no dijeron nada más. Sandy era el tipo de diva que nadie quería realmente tratar, pero él era un mago con los trajes, así que tenían que aguantar su dramatismo.
Quinn siguió pintando cuidadosamente la estructura de madera en frente de ella, ignorando el incesante balbuceo de Sandy. Mientras ella tocaba el post-it en su cadera.
Sólo setenta y dos días más hasta la graduación.
Xxxxxxxxxxxxxxxxx
60
"Es muy agradable hablar por fin con usted, señor Hadley."
La voz de Quinn presentaba una emoción sincera; el Sr. Hadley era el vicerrector de la Escuela de Nueva York para los Sordos y estaba a cargo de las contrataciones del profesorado.
Y Quinn había aplicado recientemente para una posición abierta en su personal docente.
De hecho, ella había aplicado para varios puestos de trabajo en las escuelas especializadas para sordos en Nueva York, lo había hecho después de su experiencia cercana con la muerte y su posterior recuperación. Para todos los efectos, Quinn estaba asumiendo - con orgullo - que en el plazo de un año, Rachel sería una estudiante estrella en Juilliard. Por lo que literalmente, no podía soportar la idea de vivir en el apartamento de Will Schuester en Lima, Ohio, mientras la chica dueña de su corazón vivía sola en Nueva York. Quinn no tenía dudas de que Rachel podría manejarse en ese entorno, pero ella no quería que tuviera que hacerlo sola por su cuenta, Quinn quería estar allí, incluso en el papel de espectadora o serle de apoyo o, tal vez algo más.
Así que Quinn había establecido en las últimas semanas un plan para encontrar un trabajo de enseñanza en la ciudad. Aun no se lo había comentado a Rachel porque no quería darle esperanzas a su morena. Ella sabía cómo era de competitivo el mercado de trabajo, si lo conseguía quería darle la sorpresa.
Cuando un número de teléfono desconocido con el código de área de Nueva York se había presentado en su teléfono unos días antes, Quinn había estado momentáneamente aturdida antes de contestar. La llamada fue de la asistente del Sr. Hadley, para programar una entrevista telefónica para el siguiente lunes por la mañana – la cual Quinn rápidamente y con entusiasmo aceptó. No esperaba una respuesta tan pronto después de aplicar, por no hablar que era de una de las mejores escuelas de la zona - una escuela situada en el Upper East Side de Manhattan, cerca de Juilliard.
Con casi dolorosamente grandes expectativas, Quinn respondió la llamada telefónica del señor Hadley el lunes durante su período libre antes del almuerzo.
"Así como es de agradable conocerla mediante una llamada Señora Fabray" dijo la voz áspera pero melodiosa del Sr. Hadley, Quinn ni se molestó en corregirle sobre su título. "Gracias por tomarse un tiempo de su día para mí y hacer esta entrevista. Debo hacerle saber que estaré grabando esta conversación para revisarla detalladamente luego..."
Y así continuó el Sr. Hadley, y Quinn escuchó embelesada. Ella respondió todas las preguntas con honestidad y en la medida de su capacidad - acerca de su educación y su experiencia en la enseñanza en Haverbrook, lo que la llevó a una profesión con un énfasis en la educación para Sordos. Al final de la entrevista, la rubia se sintió mentalmente agotada, pero satisfecha.
"Gracias de nuevo, Quinn," dijo el Sr. Hadley arrastrando las palabras, había adoptado el uso del primer nombre de la rubia, en el transcurso de su conversación de una hora. "Te estaremos llamando en algún momento en mayo para hacerte saber oficialmente acerca de la posición", dijo. Luego agregó: "Pero me gustaría decirte que tu referencia de la Universidad de Ohio, el profesor Bryan Ryan, casi que me rogo que te contratara. Solo tiene muy buenas cosas que decir de ti."
"Él siempre ha sido muy amable," Quinn se rió en voz baja.
Sr. Hadley correspondió con una breve carcajada antes de darle las gracias por última vez y poner fin a la conversación.
Y con un aura de tranquilidad - un corazón calmado, pasos ligeros y pensamientos positivos acerca de su futuro - Quinn entró nuevamente a la escuela. Ese lugar, que había decidido a su regreso, que era su hogar; pero la mayor parte de que lo sintiese como su hogar, se debía a la presencia de la morena, una presencia que hacía que Quinn se estuviese preparando mentalmente para seguir a dondequiera que fuese.
Cuando la rubia llego a su escritorio, se encontró con un post-it rosado esperándola encima de su libro de calificaciones. Era el número 60 de puño y letra de Rachel. Desde hoy ya no se sentía como un tipo de meta a ser cumplida y ya - se sentía como una cuenta atrás hacia algo nuevo y fantástico.
Xxxxxxxxxxxxxxxxx
53
Las luces del lugar eran tenues, la pierna derecha de Quinn se cruzaba sobre su rodilla izquierda. Su vestido negro dejaba expuestas elegantemente sus piernas largas y atléticas, también delicadamente su cuello y clavículas. En el escenario, Rachel estaba actuando junto a un compañero del elenco; ella estaba diciendo sus diálogos sin esfuerzo alguno. Y la rubia no podía sentirse más orgullosa.
Desde el asiento junto a ella, Quinn oyó a Shelby estornudar.
Para ser honestas, Quinn no había tenido muchas ganas de sentarse al lado de Shelby. Ella se aferraba a la verdad de que las madres siempre saben, y por eso le aterrorizaba estar demasiado tiempo cerca de la mujer – estaba tratando dejar de pensar en besar a la morena, porque no quería que Shelby lo leyera en su cara, pero entonces eso se convertía en todo lo que pensaba a pesar de tratar de evitarlo a toda costa.
Pero la rubia había llegado algo tarde al espectáculo - que ha recibido muchos elogios de la crítica local, ya que la apertura fue un par de fines de semana atrás. Así que cuando la mano de Shelby se posó en la parte baja de la espalda de Quinn, gesticulándole dulcemente que se sentara a su lado, la rubia no pudo hacer nada más, que aceptar la oferta.
Y dios, la rubia deseaba que las madres realmente no fuesen psíquicas como ella pensaba que eran.
Quinn cautela extendió la mano y tocó la rodilla de la otra mujer después de un segundo estornudo, tratando de averiguar en silencio si Shelby estaba bien.
Shelby se secó los ojos con un pañuelo y dijo: "Ella es absolutamente maravillosa, ¿verdad?"
Asintiendo Quinn se inclinó más cerca de Shelby, renunciando a su miedo, y respondió: "Ella va a hacer grandes cosas, estoy segura de eso."
Shelby extendió su mano y apretó la mano de Quinn, antes de regresar sus manos a su regazo y seguir mirando amorosamente a su hija en el escenario. Y así continuo el show, mientras la rubia seguía inmersa en sus pensamientos y el post-it en el asiento del copiloto de su auto, que Rachel le había dado esa tarde antes de que el elenco comenzara con el vestuario y el maquillaje.
Quinn había sobrevivido a un ataque al corazón, y Rachel había soportado ocho años de silencio. Soportar 53 días sería fácil.
Xxxxxxxxxxxxxxxxx
Durante el día número 40
"Apuesto a que Central Park es precioso en esta época del año", se susurró a sí misma después de fijar firmemente su más reciente post-it en su sitio y salir del closet.
Comenzó a desabrochar sus jeans mientras se movía por la habitación, para colocarse algo más cómodo. Pero justo cuando iba a subir la prenda por sus muslos, un golpe sonó en el pasillo proveniente de la puerta principal.
Mirando rápidamente a su mesita de noche, pudo ver la hora.
4:19pm
Sabiendo que Will no estaba en casa, Quinn se colocó rápidamente la prenda y ajusto su camiseta, antes de salir de su habitación y abrir la puerta principal. Tenía mucha curiosidad por saber quién estaría tocando.
Xxxxxxxxxxxxxxxxx
Rachel se bajó del autobús aproximadamente a las 03:44pm, se despidió de la señorita Beiste - la más simpática de todos los conductores de autobuses en Haverbrook - Dio un paso hacia el interior de su tranquila casa, recogió el correo cerca de la puerta y lo llevo a la cocina. Había muchos sobres hoy, Rachel los dejo encima de la mesa y se sirvió un vaso con agua y una galleta de avena.
Mordisqueando la galleta, Rachel comenzó a tararear una melodía clásica de Barbra, mientras ordenaba el correo en varias pilas – cuentas por pagar, correo basura, cupones y otros. Pero de repente, la mandíbula de Rachel se quedó inmóvil y su aliento atrapado en la garganta, cortando abruptamente la canción "Happy days are here again" cuando vio el sello de Juilliard debajo de sus temblorosos dedos.
"Yo-yo-" tartamudeó a nadie más que a sí misma.
Era un viernes, y este viernes en particular Shelby estaría en una conferencia en Indiana, durante todo el fin de semana.
Rachel comenzó a respirar de nuevo, pero sus respiraciones eran irregulares, comprendiendo de esta manera que no podía abrir esa carta.
Comiéndose rápidamente su galleta, Rachel se movía nerviosamente por el pasillo, con un vaso de agua en una mano y la carta de Juilliard en la otra. Agarró las llaves del viejo auto de Shelby - que había dejado en casa con Rachel en caso de que surgiera cualquier situación de emergencia (y para la morena esta era oficialmente una situación de emergencia) - Resoplando se tragó el contenido del vaso antes de colocarlo sobre la mesa.
"Respira, Rachel," se decía con nerviosismo mientras salía de su casa, con la carta que marcaría su destino todavía aferrada a su pecho.
El único pensamiento coherente en la mente de Rachel era que Quinn seguramente sabía cómo abrir correctamente una carta. Porque Rachel, lo había olvidado por completo.
Xxxxxxxxxxxxxxxxx
1001 disculpas por la tardanza en subir este capítulo, que por cierto va dedicado a la Srta. Jasgronn por su insistencia paciente en que me pusiera manos a la obra con la traducción (por favor agradézcanle el detalle xD) también pueden leer su historia Feel Again (actualizada hoy) que me encanta.
Muchas gracias por los reviews y saludos desde mi calurosa Venezuela
