Capítulo 26

Descansaron en familia varios días, pasearon por la ciudad, visitaron a sus amigos antes de volver a New York, estaban más tranquilos, Kurt quiso regresar para trabajar, Adam y Derek estaban atrasados y estaba la boda de Sebastián y Adam, ellos habían pospuesto todo por lo sucedido.

-Debemos comprar una maleta nueva, son muchas cosas.- dijo Kurt preparando las cosas de Meg para volver a su casa.

-Tu papá puede enviarnos las cosas después.- dijo Blaine buscando un muñeco de peluche nuevo que le compraron a su hija.

-Sí, le pediré que lo haga, quieres llevar los regalos para Seb y Adam?.-

-Si...es mejor llevarlos ahora.- Blaine estaba nervioso buscando el peluche.

-Estas bien?.- pregunto Kurt preocupado.

-Si...- dijo Blaine y suspiro al encontrar el muñeco detrás de la cama.

-Si?.-

-Lo siento, no volveré a estar tranquilo cada vez que pierda un muñeco.- dijo Blaine dejando el peluche sobre la cama.

Kurt se sentó y lo miró.

-No será igual nunca más, pero debemos salir adelante, por Meg, por nosotros, para tener un mejor futuro.-

-Creo que ambos debemos ver a un profesional, no duermo bien, ni tú tampoco...- dijo Blaine sentándose en la cama.

Kurt se sentó junto a él.

-Creo que sí, lo necesitamos.-

Meg entro con un postre en sus manos.

-De donde sacaste eso?.- pregunto con una sonrisa Blaine.

-La abuela lo hizo.- dijo ella.

-Mmmm...puedo probar?.- pregunto Blaine.

-Si.- dijo Meg y le entrego a su padre la cuchara.

-Yo también quiero.- dijo Kurt.

Meg le sonrió a su padre, Blaine saco un poco de postre y le dio a Kurt a probar, luego comió un bocado él haciendo un gesto exagerado, el postre estaba muy delicioso.

-Bien vamos a armar tu maleta, lo que podamos meter en ella.- dijo Kurt.

Meg asintió y busco sus prendas en los cajones del mueble, Blaine tomo el postre y se puso de pie mientras lo comía a un lado de su esposo.

Kurt lo miro con una ceja alzada.

-Qué?, es el único postre que tengo.- dijo para que su esposo entendiera la indirecta.

-Ese postre no lo tendrás hasta que lleguemos a New York.- dijo por lo bajo Kurt.

Blaine sonrió con picardía.

-Que postre?.- pregunto Meg mirándolos.

-Emmm, el helado que le gusta a tu padre solo lo venden en New York bebé.- dijo Kurt sin mirarla.

Ella asintió y Blaine salió de la habitación no sin antes darle una palmada en un glúteo a su esposo quien sonrió por lo bajo.

...

Llegar a New York era un poco estresante pata ambos, Meg estaba feliz pero ellos tenían malos recuerdos rondando sus memorias.

-Les avisaste que llegábamos?.- pregunto Blaine a su esposo.

-Sí, pero les pedí que no vengan hoy, necesitamos estar solos en casa, volver a sentirlo nuestro hogar.-

Blaine asintió mientras caminaban hacia la salida del aeropuerto, tomaron un taxi y volvieron a su casa.

Meg entro corriendo y comenzó a dar saltos, Blaine llevaba varios bolsos al igual que Kurt, éste se apresuro para entrar a la habitación de Meg y cerciorarse que todo estaba bien, la sensación que era un lugar extraño lo inundó desde que puso un pie dentro de la casa. Suspiro y dejo los bolsos de hija quien entro a la habitación y comenzó a buscar entre sus juguetes.

-Meg, cámbiate de ropa antes de jugar, no ensucies ese vestido.- dijo Kurt saliendo de la habitación.

En el pasillo una mano tiro de él hacia su habitación, Blaine lo abrazo por la cintura y él se aferro a su esposo, necesitaban ese momento, Blaine suspiro con un temblor en su cuerpo, estar de nuevo allí despertaba muchas sensaciones.

Se quedaron unos minutos así, abrazados, conteniéndose mutuamente, una lágrima resbalo por la mejilla de Blaine, respiro profundo cuando escucho a Meg llamarlo.

-Papi!.- dijo en tono insistente su hija.

-Que sucede amor?.- pregunto Kurt al verla junto a él.

-No puedo bajar el cierre, se trabo con mi cabello.- dijo ella girándose para mostrarle el cierre atorado.

Kurt se inclino intentando destrabarlo pero sus manos temblaban, Blaine se percató de ésto e intento ayudarle.

-Deja, yo lo hago, puedes preparar un té para relajarnos?.- pregunto Blaine a su esposo.

-Sí, llamare para pedir comida.- dijo Kurt y salió rumbo a la cocina.

-Veamos qué desastre hay aquí...oh! Tendremos que cortar el cabello.- dijo Blaine.

-Que!, no! Mi cabello no!.- dijo ella tirando de el.

-Ya está...no tires, ya lo destrabe.- dijo Blaine y abrazo a su hija depositando un beso en su mejilla. -te amo bebé.-

-Yo también papi.- dijo ella girándose y depositando un beso en la mejilla de su padre.

Meg salió hacia su habitación para terminar de cambiarse de ropa, Blaine fue a la cocina con su esposo que estaba perdido en sus pensamientos, lo abrazo por la espalda rodando con su nariz su cuello.

-Pudo quitarse en vestido?.- pregunto Kurt.

-Sí, tiene el cabello hecho un enjambre.-

-Debí peinarla después de bañarse, tengo que comprar otro producto para el pelo, ese no sirve.-

-Estas bien?.- preguntó Blaine.

-Sí, el tiempo me ayudara, nos ayudara a salir adelante, aunque ...me costara volver a dormir tranquilo.-

-Lo sé...por eso creo que debemos ir a un especialista.- dijo Blaine y dio un suspiro.

-Te amo.- dijo Kurt y se giro para besar a su esposo.

-Yo te amo mas.- respondió Blaine besándolo nuevamente.

-Papi!...- Meg apareció en la cocina con un piyama con flores celeste y descalza. -puedo mirar la película de la selva?.-

-Está bien pero ponte los gatitos que la abuela te compró, no estés descalza Meg.- dijo Kurt.

-Yo se los traigo.- dijo Blaine caminando hacia la habitación de su hija mientras Meg buscaba la película en el estante de DVD.

Saco las pantuflas nuevas de su hija de un bolso, volvió a la sala y se dirigió a su hija que estaba sentada en el sofá, negó con la cabeza y le coloco el calzado a su hija.

-No te los quites.- dijo Blaine mirándola serio.

Ella sonrió y cruzo sus piernas sobre el sofá, Blaine volvió a la cocina con su esposo que había preparado un té relajante para cada uno y leche con cereales para Meg.

Kurt le llevo el tazón a su hija y le dio un beso en la frente, regreso y se sentó frente a su esposo mirándolo con una media sonrisa.

-Esto es a lo que me refería con estar tranquilos.- dijo Blaine.

-Mañana empezamos la rutina y allí se termina la tranquilidad.- dijo Kurt mirando hacia su hija.

-Si.- Blaine suspiro pesado.

-No quieres volver?.- preguntó Kurt.

-No, no es eso, es que aun tengo que hablar con la viuda del pescador, siento que le debo eso, éste...sujeto lo mato para desviar mi atención y ahora ella perdió a su esposo.- Blaine sentía un gran pesar en su corazón por la familia del pescador.

Kurt asintió con la cabeza.

-Quieres que te acompañe?.-

-No mi amor, esto debo hacerlo solo.- respondió Blaine.

-Papi!, cuando comemos?.- preguntó Meg parándose al lado de Kurt.

-En un ratito, ya pedí la comida.- dijo él abrazándola.

-Se termino la película?.- preguntó Blaine.

-No...me aburrí.- dijo ella.

-Bien, que quieres hacer?, quieres revisar tu bolso para mañana?.- pregunto Kurt.

-Sí, puedo llevar mi muñeco nuevo?.- pregunto ella.

-No amor, los muñecos no, ya hablamos de eso cielo, no puedes llevar los juguetes al colegio.-

Ella se puso seria, y Kurt negó con la cabeza.

-Vamos a preparar el bolso y el uniforme que no sé ni donde está.- dijo Kurt y salió con su hija hacia la habitación de ella.

Para cuando llego la cena Kurt ya tenía todas las cosas de Meg, Blaine pidió por teléfono algunos vivieres para el día siguiente ya que después de esos días que estuvieron en Washington, no había mucho en la casa.

Cenaron los tres entre sonrisas, Meg estaba emocionada porque volvería al colegio, Kurt sabía que tenía trabajo pendiente, Blaine quería tomarse más días pero no podía retrasar más sus responsabilidades.

Meg durmió entre ellos, en varias ocasiones los pateo durante la noche, desde que tuvo que viajar sola con Kurt no dormía tranquila, o se despertaba pidiendo agua, estaba toda la noche dando vueltas en la cama.

Al día siguiente, ella se levanto antes, Blaine no pudo volver a dormir, así que se levantó para asegurarse que Meg se lavara los dientes y poder peinarla, Kurt se despertó un rato después.

-Meg...- dijo Blaine desde la cocina mientras preparaba el desayuno.

Camino hasta la habitación de su hija encontrándola saltando sobre la cama.

-Baja de ahí Meg!, la cama no es para eso.- la reprendió Blaine.

-La abuela me dejaba.- dijo ella saltando.

-Bueno, pero aquí no...- dijo bajándola de la cama. -no quiero pensar en cómo quedo esa cama.-

Kurt salió de su habitación con el cepillo de dientes en la boca.

Blaine lo miro y negó con la cabeza, Meg parecía más caprichosa que antes.

Kurt volvió a su baño y Blaine termino con el desayuno con Meg a su lado.

Desayunaron entre apuros, tomaron un taxi para dejar a Meg en el colegio, y Blaine tenía en mente algo más antes de volver a su trabajo.

-Podemos volver a casa?, quiero mostrarte algo pero con Meg allí no podía.- dijo Blaine

-Llegaremos tarde...-

-Un ratito, a Derek y a Adam no les va a molestar que llegues unos minutos tarde.- dijo Blaine con una mirada digna de un cachorro.

-Ok...vamos a casa.- dijo Kurt sin poder negarse a esa mirada.

Volvieron a su hogar pero Blaine en vez de decirle algo lo tomo por la cintura con una mirada muy picara y seductora.

-Que haces?.- pregunto Kurt con una sonrisa.

-Estoy esperando mi postre.- dijo Blaine con una sonrisa.

-Me engañaste para...eso?.- pegunto Kurt dejándose abrazar por Blaine.

-Mmmm... si, y no pienso dejarte ir.-

Kurt lo beso con amor, se desvistieron sin prisa, entre besos suaves y caricias, hacia mucho que no estaban así, y necesitaba mucho volver a esa conexión única que tenían. Hicieron el amor olvidando todo, solo pensando en el otro y las sensaciones que jamás se terminaban, esas mismas que sintieron una vez en una cafetería perdida en el centro de Washington, cuando sus miradas cruzaron por primera vez.

-Te amo.- dijo Blaine acariciando el rostro de su esposo.

-Yo más.- respondió Kurt.

Se besaron antes de ducharse y volver a su rutina, ya listos para enfrentar la realidad nuevamente.