Capítulo 26
Aome respiraba agitadamente, su corazón… ¿Dolía? Se llevó una mano en el corazón ¿Que es esta sensación? Inuyasha, porque presiento algo malo. – Inuyasha…- Susurro conteniendo las lágrimas.
-Aome, ¿te encuentras bien?- Pregunto Hojo poniendo una mano sobre el hombro de ella
-Tengo un mal presentimiento…- Susurro mientras se calmaba un poco
-Puedes contármelo si quieres- Hablo, mientras que el avión comenzaba a despegar
Shippo bajo todas las escaleras del hospital, hasta el último piso de abajo. Aquello estaba un poco oscuro y tétrico, ¡solo quería desaparecer! Corrió hasta una habitación que no tenía puerta y estaba un poco oscuro, encendió la luz y lo que vio fue aterrador, cuerpos sin almas sobre las camillas y bajo sábanas blancas. Eso era demasiado para él. Perdió el conocimiento cayendo al suelo frio.
-Aún tiene los ojos abiertos…- Hablo Miruko observando a su amigo mientras le tomaba una mano
-Inuyasha…- Hablo con mucha pena Kikyo, ella no lo amaba, pero sentía pena – Iré a buscar a Shippo…- Salió de la habitación sin más.
-Malditos ladrones…- Hablo Sesshomaru mientras acariciaba la frente de su hermano menor- Inuyasha… ¡INUYASHA!- Grito con dolor mientras lo tomaba en sus brazos para depositarle un fuerte abrazo al cuerpo sin vida de su hermano.
-¡Ohaaa!- Dio un grito ahogado Sango mientras se tapaba los oídos y comenzaba a llorar ¡Sin tan solo no le quería lastimar, sin tan solo no hubiera sido tan egoísta con el! El no estaría muerto si no le hubiera dicho que viviera al aeropuerto- Los pensamientos de Sango la atormentaban.
-Que Dios lo tenga en su santa gloria…- Hablo Rin mientras se tapaba el rostro con ambas manos para que no la vieran llorar.
Aome le había contado sobre su vida entera, creyendo así que se sentiría mejor, pero era inútil. Se seguía sintiendo mal, ¡¿pero por qué?! Acaso la llamada de Sango… ¡no! Claro que no, Inuyasha ¡no la buscaría! Quería hacerse la idea de que él no fue al aeropuerto Aquel disparo no acabo con la vida de él, ¡claro que no! Inuyasha no la ama, no iría, ¡no iría! Él no está muerto, porque el disparo jamás le llego, por el simple hecho de que él no fue al aeropuerto
-Debes estar tranquila Aome, son malas pasadas que te juega la mente- Intento calmarla
-Sí, tienes toda la razón. Él no puede estar muerto, no lo está…- Esbozo una sonrisa débil
Kikyo bajo hasta la recepción donde vio a un guardia con Shippo sentado en la sala de espera, ella fue hasta ellos.
-Shippo…- Hablo con dulzura Kikyo, estaba preocupada, aunque se lo quería negar.
-Señora, ¿él es su hijo? Lo encontramos en la sala de los cadáveres, estaba en el suelo, aparentemente desmayado-
-Shippo, ven, vamos a casa- Hablo mientras extendía su mano, a lo que Shippo la tomo y caminaron hasta la salida. – Todo saldrá bien, ya verás pequeño- Intento alentarlo
Sesshomaru seguía abrazando el cuerpo helado de su hermano menor, todos permanecían en silencio, los enfermeros entraron a la habitación, se acercaron hasta Sesshomaru.
-Debemos llevarnos al joven- Hablo un enfermero mientras traía una sábana blanca entre sus manos
-No se lo llevaran- Gruño Sesshomaru apretando más el cuerpo de Inuyasha a su pecho
-Por favor, solo unos minutos más…- Pidió Rin
-No podemos, ya estuvo bastante tiempo así, el cuerpo comenzara a descomponerse, deberían hacer los transmites para el entierro- Hablo una enfermera mientras intentaba separar a Inuyasha de Sesshomaru – Permiso Señor…-
-He dicho, ¡NO SE LO LLEVARAN!- Grito enfurecido, asustando a los enfermeros.
-Por favor, váyanse…- Hablo sinceramente Rin, sabia como su esposo se ponía al estar enojado, ¡era capaz hasta de matar!
-¡Son ordenes!- Hablo el enfermero intentando separar a Sesshomaru. Sesshomaru con un movimiento fuerte empujo con una mano al enfermero, haciendo que caiga al suelo rompiendo algunos floreros.
-¡Sesshomaru!- Hablo sorprendido Miroku, ayudando al enfermero a levantarse con ayuda de Sango.
-No se lo llevaran…- Hablo ente dientes conteniendo toda la ira que sentía. Inuyasha era su hermano menor, ¡era su deber protegerlo! No lo llevarían a la morgue. La enfermera fue a llamar a más enfermeros. Se acercaron a Sesshomaru, y lo rodearon. Sesshomaru se puso de pie con el cuerpo de su hermano ente brazos.
-¡Sesshomaru! Déjalo, no lo hagas, déjalo en la cama, ¡ya no podemos hacer nada!- Rin hablo desesperadamente
-El, el ¡Es mi hermano!- Hablo con dolor mientras aferraba el cuerpo sin vida de su hermano a su pecho, los enfermeros se acercaron a él, pero Sesshomaru les prendió algunas patadas, haciendo que estos sangraran.
-Por favor Sesshomaru, ¡basta!- Hablo Sango asustada, abrazada de Miroku.
-Sesshomaru…- Rin se acercó lentamente a él, odiaba verlo de esa manera. ¡Estaba destrozado!
-Rin, aléjate de él, ¡no sabe lo que hace!- Hablo Miruko desesperado, pero Rin hizo caso omiso
-Sesshomaru…- Susurro Rin. Sesshomaru no dejaba de ver el rostro pálido de su hermano –El… el ya no está aquí- Sollozo
-Cállate, nadie se lo llevara- Gruño sin dejar de mirar el rostro de Inuyasha
-Se cómo te encuentras, pero, tú me necesitas, y yo necesito abrazarte- Comenzó a derramar algunas lágrimas- ¡Yo necesito abrazarte!- Rin se sentó al suelo mientras rompía en llantos y se abrazaba a las rodillas de Sesshomaru.
De los orbes de Sesshomaru comenzaron a caer nuevamente lágrimas. Uno de los enfermeros se acercó nuevamente a él, Sesshomaru miro al enfermero quien extendía sus brazos al aire, Sesshomaru miro por última vez a su hermano y con duras penas puso con mucho cuidado el cuerpo de Inuyasha en los brazos del enfermero. Lo vio alejarse. –Rin- Susurro mientras se desplomaba en el suelo, no sentía las fuerzas acompañarlo.
-¡Sesshomaru!- Rin se lanzó en un abrazo a Sesshomaru
