Disclamer: Haikyuu no me pertenece. Son de Haruichi Furudate.


«El príncipe que descubrió el sol»
— (Especial)

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El color de sus dedos, le causaba dolor. Su nariz, estaba igual. ¿Es qué todo lo que hacia el invierno era causarle frío? Quizás ahora entienda el sentido del "Lleva abrigo" de parte de su madre. Pero, tampoco es como si quisiera entender lo que pasaba con el tiempo. Al final solo tenia siete años y el invierno le disgustaba.

-Recuerden no irse demasiado lejos, nos reuniremos aquí a las tres.

Su maestra sonreía. Ella le gustaba, pero no cuando le mandaba a socializar con sus compañeros. ¿Qué tenia de interesante hablar con esos niños? Todos le miraban algo raros. ¿Seria por su cara? Su madre decía, que era un muy bonito y que era perfecto así tal cual. No veía la necesidad de cambiar eso, él estaba bien así.

Miró a su alrededor. Era la primera vez que visitaba un planetario.

-¡WAAAA! ¡Es gigantesco! ¡Mira por ahí debe de crearse las estrellas!

A tanto escándalo, era imposible de ignorarlo. El pequeño moreno frunció el ceño. Ese niño ruidoso estaba moviendo sus brazos como si planeara levantar vuelo.

-Ya, ve si quieres por ahí. Nosotros te esperamos aquí afuera.- El grupito de tres niños le alentaba al ruidoso que siguiera con su exploración.

-¡muy bien!

-Estupido niño.

Kageyama pensaba que los chicos como aquel no merecían la pena de espiar. Tenia de seguro la cabeza llena de aire como para separarse de su grupo.

-Es una molestia.

-Si, pero sensei dijo que debemos jugar con él.

-¿Haz visto su cabello? Es muy raro. Mejor vamos con Chiaki-kun, Hinata de seguro se mete en líos.

Para su sorpresa los tres castaños se alejaron del lugar sin mirar atrás. El niño ruidoso, llamado Hinata, acababa de ser abandonado por sus amigos.

Él podía ser algo selectivo, un poco molesto con otros... pero no dejaría a su suerte a ninguno de sus enclenques compañeros. Eso no se hace, su padre le había enseñado eso.

-No puedo creer que haga esto.- Cuando pensaba avisar a alguien más, ya estaba cruzando la puerta de la sala de proyección.

Ese era un anfiteatro gigante, el mocoso no se equivocaba. No veía demasiado, además de la cantidad de butacas por todos lados. El techo era completamente negro. Un lugar algo oscuro para ser tan fabuloso. Estaba por darse la vuelta, pues esto no era asunto suyo, cuando diviso una cabecita naranja en los primeros asientos.

¿Naranja? Ah, claro. No le había notado por el ridículo gorro verde que llevaba.

Él era un niño y tenia curiosidad.

Hinata, si es que así se llamaba, estaba sentado mirando el techo. Como si esperara que cayeran dulces o la nieve entrara por alguna rendija. Tenía el cabello revuelto, naranja. Se detuvo en su perfil. Si no vistiera así, y no tuviera aquella bandita en la nariz (seguro por ser tan ruidoso) diría que era una niña. Tenía ojos grandes, color miel.

-¿Qué haces aquí, tonto? No deberías entrar a esta parte, ¿No te lo dijo tu sensei?

El pelinaranja se cayó de la impresión. Y Kageyama se apresuró a levantarlo. Niño torpe.

-¡Ten cuidado!

Él otro lo miro con ojos grandes y luego frunció el seño.

-¿Quién eres tú?

-No te importa.- terco, algo así decía su madre que tenia de parecido con su papá- Tus amigos ya se fueron así que es mejor que salgas antes que por tu culpa nos castiguen.

-¡¿Eh?!- se giró sobre su hombro.- ¡Tú viniste solo también!

El moreno se cruzó de brazos. Esto pasaba por intentar ser bueno con los otros.

-Además... quiero ver las estrellas. Mi mamá dice que este lugar tiene todo el cielo escondido en el techo.

-¿En serio?

-¡Si!- sus mejillas tomaban un color rosado, apenas visto por la poca luz.- No me iré sin verlo.

Bueno... eso no sonaba mal. Además ¿Para qué habrían ido sino para ver las dichosas estrellas?

-Como quieras, tonto. - Y contrario a lo que pensaba Hinata, el moreno se sentó a su par. - ¿Podrán verse estrellas fugaces?

-Supongo, si esta el cielo aquí arriba debe de tener todas las cosas bonitas que mamá cuenta.

Su sonrisa era... como el sol. ¡Si, eso era! Le sonreía como los días soleados en la playa, como los días en que su padre descansaba del trabajo y jugaba con él al volley. Era como el sol que salía después de que la lluvia manchara su uniforme.

-Eres muy brillante ¿sabias?

Y el pequeño pelinaranja se sonrojo. Pero no dejo de sonreír con entusiasmo a su nuevo amigo. Y esperaron un toque de magia para ver las estrellas...

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-Mira cariño, desde aquí manejo el control de las proyecciones...- el asistente técnico ese dia buscaba como proponerle matrimonio a su linda novia- ¿Quieres ver como funciona?

-¿Estas seguro que no es molestia?

-Para nada... hoy es una ocasión especial.

Y los botones comenzaron a ser oprimidos. El cielo se encandiló de lucecitas.

••••

-¡Wooo!

-Es... hermoso...

-¡Mira allí!...- Y su fascinación se reflejaba en sus ojos- ¡Son tantas estrellas!

Brillaban como luciérnagas, tintineaban hipnotizando todos sus sentidos. Era lo más lindo que había visto en su (corta) vida.

-¡Waa, mira por allá! Una estrella fugaz.

Y la cola de luz paso sobre sus cabezas, provocando que contuvieran el aliento ante tal espectáculo. El cielo mutaba a tonos rojizos, violetas y negros. Azules oscuros que resaltaban las distintas constelaciones...

-Me alegro de poder verlas contigo...

Y el moreno no supo porque aquello dicho por el niño ruidoso, le hizo sonrojar.

-Si.

Y mirando a Hinata, volvió a contemplar una sonrisa esplendorosa... tan brillante y cálida.

"Él debe ser el sol... un sol ruidoso".Pensó.

Quizás hubiera continuado mirándolo de perfil, perdido en esas expresiones raras que soltaba señalando el cielo... pero unas voces en la cabina posterior los alertaron.

-Mejor nos vamos antes de que nos descubran.

-Esta bien.- Y el niño se levantó junto a él, mostrando que era más bajo al menos por unos centímetros.- Ven salgamos por aquí.

Le tomó la mano, guiándolo a la salida contraria por donde había entrado. Él iba a protestar... pero algo le hacia solo guardar silencio, mientras huían bajo el cielo estrellado.

-¡Hinata, aquí estabas!- la mujer lucia afligida mientras los tres castaños anteriores, se escondían detrás de ella.- Me has preocupado mucho, no debiste irte por tu cuenta... ¿Y tú quien eres cariño?

-¡Te encontré!- su Sensei le pilló por el abrigo.- Dios, No debes separarte del grupo. Casi es hora de volver.

Él solo asintió. ¿Tanto tiempo había pasado? Miró de vuelta al pelinaranja.

-Oye, tonto.

El otro infló las mejillas.

-Nos vemos.- y le saludo siendo tironeado por su Sensei que se disculpaba a medias con la otra mujer.

-Nos vemos ¡Recuerda buscar más estrellas fugaces!- Ese chico no tenía problemas en gritar a todo pulmón y a mitad de la recepción aquello.

Y al volver en el autobús... la nieve le pareció insignificante. El frío era ridículo.

Tobio, había descubierto el sol... y eso le mantendría cálido cada vez que recordara su sonrisa.

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-Oye, ya… Kageyama por favor, ya levántate…

Abrió sus ojos. ¿Dónde estaba? ¿Por qué tenia a ese imbecil tan cerca?

-¡TODO MUNDO AQUÍ, AHORA!

Los gritos del entrenador de Nekoma, le permitieron despabilarse. Se incorporó aún algo confundido… Esa visita al planetario. ¿Qué hacia soñando con…?

-¿Tú?- lo miró perplejo.

-¿Qué? ¿Qué hice?

Hinata inclinó su cabeza, su cabello despeinado le hacia aún más infantil.

-No puedo creerlo.- Y tiro su frente contra sus rodillas.- Todo este tiempo, el niño ruidoso de aquella vez… ¿Quién más era como el sol?

-¡CONTARÉ HASTA TRES Y EL QUE NO ESTE AQUÍ, CORRERA OTROS TRES KILOMETROS EXTRAS! ¡UNO!...

-Maldición ¿Qué esperas? ¡Vamos!

Le tomó de la mano levantándose con velocidad. No importaba si estaba en pijama, descalzo o despeinado. Tampoco era penoso, pues al salir divisó a los equipos aturdidos y medio desnudos corriendo donde Nekomata sonreía maligno. Con un altavoz en la mano.

-Eres tan lento…

-¡Hey! ¡Que si no fuera por mi, te ganabas el castigo!

-Lo sé…-a pesar de todo, y del tiempo, aquel tacto seguía siendo…- Eres como el sol.

-¿He?

-¡Apresúrate, tonto!

Y Tobio, sonreía a pesar de los gritos de histeria de medio mundo. Es que… al final era divertido.

Sobretodo si podía tener junto a sí al sol más ruidoso, que tenía el gusto de molestar... y querer.

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¡Buenas linduras salvajes(?) Espero que disfruten su comienzo de semana -3- Hoy no tengo clases... pero debo estudiar para mi examen del jueves ;n; Asi que tal vez tarde un poco con el proximo capitulo. Este es el espcial del comentario 100 ¡espero les haya gustado!

Saludos dulces a Yui Tori: Espero que te haya ido muy bien en tus parciales :) Takeda se puso firme, como debe ser todo Uke(?) Asashi tiene traumas por doquier XD Lo de Kenma y Kuroo es amor ¡Amor(?)! Los papás cuervos si que pasan en grande la noche e.e Yaku es una santo jajaja Tsukki debe redimirse o le cortan el cuello (aqui hay gente peligrosa...) Un beso! A Ishiro Shizuka Taran~ Espero que este capi te guste! -3- Fue un gusto hacerlo. ¡Tsukki va a morir XD! Solo tenle paciencia(?) Asashi necesitaba una cucharada de su propia medicina... e.e Suga si cumple sus promesas eh? XD Los nekoma si estan locos! Saludos a ti! A Strawberry-Milk Es todo un honor que disfrutes el capi con tus grititos(?) XD Ya, no te pierdas la diversion, si tienes movil lees desde la parranda no(?) Kuroken para todos, Kuroken es amor! Las caras de Kageyama son mortales jajaja El karma es cosa de los retorcidos autores que impiden momentos de la OTP(?) Un beso! A sugA/Guest: ¡me siento engañada! -.- ¿Con cuantos nombres/identidades más cuentas? e.e asi que tu eras la que pidio TsukkixHinata eh? Pues le veo lejano... Gracias por comentar! A GriisleChan: aww gracias! Me alegro que esto te guste cada dia más (?) ¡asashi al extremo! jajaja e.e ese Noya de la que se ha salvado...

Muchas, muchas gracias por sus comentarios.

Un beso enorme y gracias por leer. Actualizare en breve!

Espero sus reviews.

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