CAPITULO 26

Él se derretía

Y como no iba a ser así después de la abrumadora experiencia que estaba viviendo. Isabella Villasana, la mujer que había aparecido de sorpresa una mañana en su vida y que exitosamente robó su corazón en ese preciso momento se encontraba en sus brazos sin intenciones de alejarse pronto.

Cuando vio que Manríquez entraba en el vacio edificio corrió al lado de Isabella, las ruedas de su muy creativa mente trabajaban buscando una solución, él no dudó. Quizá si le hubiera dado la oportunidad ella habría encontrado otra salida, pero afortunadamente él conoció que esa era su oportunidad y la había tomado con ambas manos, sobre ella.

Cuanto tiempo tenían?

En que momento su paraíso se vería interrumpido?

Que tan lejos podrían llevar esa farsa sin peligro para sus corazones, aunque en verdad era una farsa?

Que pensaría ella si derribaba todo lo que estaba sobre el escritorio y tomaba posesión de ella como su mente se lo estaba aconsejando?

Era tiempo de averiguarlo.

"Genzo¡ Isabella¡ lo siento… yo… no pensé que seguirían aquí… la puerta estaba cerrada. Nunca imagine que… lo que quiero decir es… no quería interrumpirlos. Pero sigan… emm digo, ya me voy, mejor cierren la puerta con seguro…

Genzo gimió al notar la reticencia de ella para separar sus labios, se separaron un poco pero tuvo cuidado de no romper el contacto físico por completo.

"Lo siento ingeniero, para la próxima seremos mas cuidadosos respecto al lugar y el tiempo en que seamos sorprendidos… celebrando"

Apenas reconoció el tono de su voz al dar las explicaciones, sin romper el contacto visual con la mujer que lo tenía hechizado. Hasta que un ruido los hizo comprender que la puerta estaba ahora si firmemente cerrada otra vez.

Isabella deseaba huir del torrente de emociones que amenazaban con salirse de control, pero eso no era una opción, estaba en el trabajo y tenía que ser profesional; debía enfocarse, pero como hacerlo cuando su corazón latía de esa forma?

No supo de que forma se las arregló para que su voz saliera "estuvo cerca" dijo en un susurro

"No… esto es estar cerca" y volvió a posar sus labios sombre los de ella

Pero esta vez ella se separó de forma casi inmediata, ya no había motivo para que siguieran besándose.

"Tengo que revisar si se terminó de instalar el programa"

Giró hacia la computadora pero él la tomo del brazo y la puso nuevamente frente a frente, ése era el momento, ya no estaba dispuesto a fingir mas.

"Porque huyes de mi" pregunto viéndola directamente a los ojos

"Yo no huyo, por si no lo recuerdas tenemos un trabajo pendiente"

"Y de cuando acá el trabajo provoca que tu voz tiemble, que tus ojos brillen de esa forma? Que tu cuerpo tenga ese descontrol?"

"Manríquez ya se fue, es hora de terminar el trabajo" intento nuevamente posar su atención en la computadora pero de nuevo él lo evito

"Hasta cuando piensas seguirte mintiendo? Alguna vez serás sincera conmigo? O que seas sincera contigo misma?"

"Perfecto¡" dijo ya tratando de fingir seguridad e indiferencia "si no me dejas terminar entonces hazlo tu solo yo me voy"

Justo cuando estaba por abandonar la oficina él dijo "Yo no lamento lo que pasó, antes de que des otro paso tienes que saber lo que yo pienso, me sentí el hombre mas afortunado del mundo por tenerte en mis brazos, por poder besarte, el fin de semana que pasamos juntos en Paris han sido los días mas maravillosos de mi vida"

Ella ya no se movía aunque seguía de espaldas al portero

"Entiendo que tu no sientas lo mismo, y me importa un bledo si esto cambia las cosas pero ya no puedo guardarlo mas, desde el primer momento en que te vi cautivaste mi corazón… yo… te amo, pero jamás te forzaría a tener una relación que tu no quisieras, perdóname pero no podía callarlo mas…"

Se detuvo porque de pronto ella estallo en lagrimas, su mente se había engañado al creer que el beso compartido era deseado por ambos, pero ahora sus palabras le decían que lo que su corazón se negaba a aceptar en realidad era cierto, que su mente no le había mentido, que él correspondía sus sentimientos.

Lentamente se fue acercando pero no quería asustarla, su corazón le dolía al pensar que era el causante de que esos hermosos ojos derramaran lágrimas; cuando ella sintió su presencia a sus espaldas decidió jugarse el todo por el todo pues ya no había nada que perder.

"Desde la primera vez que te vi, hace muchos años en la final de los Juegos Olímpicos en Madrid, te quedaste tatuado en mi mente, no ha pasado un solo día en que no piense en ti. Después aunque tu no me conocías nos reencontramos frente a la tumba de tu padre y desde ese día yo vivo en agonía teniéndote tan cerca, es un tormento saber que nunca serias mío, y luego ese beso, el que nunca debiste darme late constantemente en mis labios con la esperanza de que nunca se borre"

"Que?"

"Que yo también te amo"

Volvió a colocar sus brazos alrededor de su cintura y la atrajo hacia su corazón, poco a poco se inclinó hasta que sus labios se posaron en los de ella. La electricidad que resultó del encuentro los sacudió a ambos, no era su primer beso pero si era el primero que se daban conscientes de sus sentimientos, no porque fuera una tradición o porque fueran presionados por su familia o por tratar de encubrir otra actividad, esta vez era por voluntad propia, esta vez no había nada que ocultar. Genzo aprovecho la sacudida para profundizar el beso, Isabella le respondió y su primer beso real floreció y cada uno descubrió el profundo amor que había en su corazón hacia el otro y que era plenamente correspondido.

Se separó de ella un momento, la necesidad de oxigeno era apremiante, pero no dejo de abrazarla, la cabeza de ella quedo a la altura de su barbilla, él se movió un poco para darle ligeros besos en su frente.

"Vámonos de aquí" murmuró ella

"Conozco el lugar perfecto"

Salieron en su auto y condujo hasta las afueras de la ciudad, ella desconocía su destino pero no le importaba, estar a su lado era todo lo que necesitaba.

Llegaron a una casa apartada de la nada, se encontraba en perfecto estado pero parecía que nadie la había habitado por años. "Cuando el abogado me entregó la lista de propiedades de mi padre, ésta me llamo la atención, nadie sabía de ella, al parecer era su refugio del mundo exterior y también será el nuestro"

Con un rápido movimiento la tomó en brazos y la llevo dentro de la casa, cualquier protesta que de su boca pudiera salir fue callada con un beso, esa noche no habría reclamos y ya había descubierto la forma en evitarlos.

Isabella dejo que sus acciones demostraran lo que sentía por ese hombre. Rápidamente el fuego se disparó en la habitación y ese mismo fuego consumía cada fragmento de moderación o de razón que tuvieran. Cuando por fin levanto su cabeza un escalofrío de emoción recorrió su cuerpo al descubrir la mirada salvaje de sus ojos.

"Te deseo, te necesito, quédate a mi lado"

Los primeros rayos del sol iluminaban tenuemente la habitación dando testimonio del nuevo día que estaba por comenzar. Un bostezo salió de su boca, no deseaba abandonar su sueño por lo que cerró nuevamente sus ojos para caer nuevamente dormida.

A pesar de padecer insomnio y de constantes pesadillas siempre fue una persona que se levantaba temprano, pero desde que compartieron esas noches en casa de los Misaki dulces sueños la acompañaban cada noche que le volvían mas difícil el dejar la cama para hacerle frente a la realidad aunque una vez despierta todo lo hacía rápido para que el tiempo pasara y ella pudiera verlo lo más pronto posible.

Soñando regresó a la noche anterior, había sido increíble. Los besos de Genzo… nada la había preparado para eso suspirando felizmente, recordando cada momento.

Una tibia mano acariciaba su costado mientras su boca besaba sus mejillas y su cuello, el descanso terminó, la mañana había comenzado.

"Buenos días Genzo"

"Buenos días Bella, me puedes explicar porque amaneciste tan sonriente?"

"No tengo idea" se sonrojó al encontrarse con la pícara mirada de su amante, pero no huyó de sus ojos sino que escogió disfrutar del increíble espécimen del sexo opuesto que yacía a su lado. "Déjame pensar? Será porque desperté con unas maravillosas caricias en algunas de mis partes más sensibles? O quizá porque tengo a mi lado a un hombre extraordinario que me conoce mejor que nadie y aun así me ama?"

"Ah creo que acabas de explicar la razón de mi sonrisa" le dio un ligero beso "pero aunque me encantaría quedarme aquí recostado junto a ti, mi estomago me reclama, anoche no cenamos y hoy ya es media mañana y no hemos probado bocado, no queremos quedarnos sin reservas de energía, o si?" lo último lo dijo con una voz tan sexy que la hizo estremecer mientras el suministraba ligeros besos a lo largo de su mandíbula y su sensible cuello.

De un salto se puso de pie "porque no te das un baño en lo que yo preparo algo para almorzar" pero se levantó tan rápido que se olvidó que estaba desnuda provocando que casi se salieran de sus orbitas los ojos del portero.

"Tengo una mejor idea" se colocó a su lado "porque mejor no nos duchamos juntos y después te ayudo a cocinar" las caricias que le proporcionaba a su cuerpo le hicieron revivir lo que habían pasado las últimas ocho horas en su ya satisfecho cuerpo, una vez más su voluntad cedió a las caricias del portero como lo había hecho varias veces durante la noche.

Tratando de tranquilizar su respiración pero con sus cuerpos abrazados ella declaró "te amo Genzo"

"Lo sé, y estoy profundamente agradecido con la vida por eso, yo también te amo a ti Isabella, me cuesta creer que en realidad esto esté pasando, que no sea un sueño"

"Acaso tu soñabas conmigo? Con nosotros? … así?" preguntó algo contrariada por la confesión

"Tú no?"

De inmediato el calor se hizo presente en su cuerpo y se manifestó con fuerza en su rostro "creo que anoche obtuviste tu respuesta y aunque me encantaría continuar esta conversación será mejor que nos demos prisa con el baño antes de que nos saltemos otra comida"

Con una fuerza irresistible que lo hacía permanecer a su lado, Genzo envolvió su cintura con sus brazos e inhalo la esencia que emanaba de su recién lavado cabello, cerrando sus ojos simplemente para dar gracias por el privilegio de tener a esa increíble mujer a su lado. Era un hombre realmente bendecido.