PENÚLTIMO CAPÍTULO
Fire: ya no existe.
Abrió el sobre, con manos temblorosas saco la hoja blanca, su cuerpo se erizo, tembló levemente, tomo aire llenando sus pulmones, dándose a la idea de lo que leería. Cerro sus ojos por una milésima de segundo, al instante contemplo frente a él, la hoja con la pulcra letra de su amada. Inhalo y Exhalo para poder leerla. Y lo hizo...
Porque la distancia no es suficiente. Ni el dolor, ni las lagrimas, ni siquiera el arrepentimiento de los errores del pasado; nada puede cambiarla historia que se escribe hoy, que se vive día con día hora tras hora, minuto tras minuto. Nada puede lograr que un día amanezca y todo sea como siempre soñé que voltee la mirada y tu estés dormido en mi pecho, que vea la mesita de noche y estén las fotografías de los dos juntos. Nada puede hacer realidad mi fantasía. Tu no estas, te hecho de menos. Es al revés, yo ya no estoy. El hecho de pensar que te perdí para siempre no me dejara descansar tranquila. Siento que el aire esta en mi contra, siento que la vida se termina, que ironía, siento que mi esperanza se desvanece. Sin importar lo que haga, sin importar siquiera el hecho de que estés ahí, a miles de kilómetros de mi vida, de mi cuerpo y de mi alma, no puedo estar contigo, no puedo besarte, no puedo abrazarte, solo me queda verte, admirarte, desearte, contemplar una triste y solitaria fantasía de una inexistente vida juntos. Solo me queda pedirle a Dios con el corazón en la mano que te proteja, que este contigo, que te de la felicidad eterna, que te llene de mi felicidad que debe de andar rondando cerca de algún abismo y que en el momento en el que al fin acepte que debo dejarte ir saltara y nunca volverá a ser parte de mi vida.
Así de simple es mi despedida...
No digo mucho, hablo poco. Las palabras no explican mi sufrimiento, la despedida es dolorosa y muy a mi pesar debo hacerla. Dicen que los sentimientos son un juego de ajedrez, cuando se trata de sentimientos no hay nada mejor que ser directos. Entonces te digo: Te Amo. Espero bastara.
Se feliz, por ti, por mi, por los dos.
Candy...
Una lagrima surco su mejilla, deslizándose hasta sus labios probando el agua salada. Debía ser feliz, por los dos, ella estaría viéndolo desde los cielos como un ángel guardián.
Míchigan... Clínica Dr. Smith
Arturo sonreía, su paciente al fin empezaba a despertar. Julia sonreía de ver al fin un progreso en la muchacha, de la cual el color rojo de su pelo empezaba a desteñirse, empezando por las raíces dejando el rubio destapado.
Hacía dos días había llamado a su amigo George, ahora solo esperaba su presencia de la cual deseaba fuera pronto. Porque tenía la sospecha que él reconocería a la joven ladrona.
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Sus ojos se sentían pesados, el cuerpo algo adormecido, le dolía su lado izquierdo del vientre. Con mucho esfuerzo logro abrir los ojos volviéndolos a cerrar por la pesadez de sus pupilas. Tomo aire volviendo a abrirlos, teniendo fuerzas para dejarlos así, su primera imagen que tuvo fue un techo color hueso con una lampara con luz leve. No recordaba mucho, aun no recordaba bien lo que había sucedido.
Solamente hasta que su codo izquierdo rozo con su costado del mismo lado, sintiendo un aguijón. La herida parecía doler aun, le fastidiaba verse herida. Con eso recordó todo lo pasado en el edificio. Se removió al recordar el fuego, las explosiones, su herida, la sangre que emanaba de estaba. El dolor en su pecho por el chaleco y la bala que le envió su madre. Aun recordaba el sabor amargo de la sangre artificial que uso para hacerle pensar a su madre que si la había herido gravemente.
Entonces no había muerto. seguro la encontraron tirada inconsciente y la llevaron a un hospital. Por unos segundos se sintió aliviada pero también preocupada, eso significaba una sola coas: Estaba arrestada. Sin embargo sus manos estaban libres no la tenían esposada. Fue cuando sus ojos dejaron de ver el techo dirigiéndose a lo que había a su lado. Un hombre y una mujer estaban sonriendole. No estaba en el hospital, podía diferenciar y los conocía, estaría en alguna clínica, pero no en la de George. ¿Donde estaba?
-¿Donde... Estoy?- pregunto con voz raspada.
-En mi clínica querida, son el Dr. Arturo Smith, te encontramos flotando en el agua, herida y te hemos traído para curarte y sanes.
Desconfiaba que así fuera, pero no podía dudar de ellos, la habían curado, la tenían en una clínica privada y tal parecía que no habían avisado a la policía de su paradero, porque bien sabía ellos estaban enterados de quien era ella.
-Gracias- murmuro audiblemente...
Julia le parecía extraño la chica rubia, no se veía mala o como un ladrona, era todo lo contrarió, quizás debía mostrarle el periódico para ver las noticias.
-Creo que esto te interesara- Julia salió y volvió rápido. En sus manos llevaba el periódico.- Lee- se lo mostró la primera plana, en la cual se leía con letras grandes... :
LA LADRONA MAS FAMOSA DEL MUNDO E IMPOSIBLE DE ATRAPAR, MURIÓ. EN UN EDIFICIO CERCA DEL LAGO MÍCHIGAN, SU CUERPO SE ENCUENTRA EN LA MORGUE, EL FBI NO SABE LA IDENTIDAD DE ESTA PERSONA, SOLAMENTE QUE DESPUÉS DE TANTOS AÑOS, FIRE NO VOLVERÁ A ROBAR NUNCA MÁS... POR FIN EL MUNDO SE HA LIBRADO DE LA MEJOR LADRONA.
No podía creer lo que leía, al parecer el cuerpo que robo de una morgue le había facilitado todo, lo llevaba con ella para hacer parecer que había muerto, por si sobrevivía, lo cual en esos segundos dudaba si lo hacía o no. La mujer tenía su estatura, el cabello rojo natural, vestía igual, fue ella quien la vistió así, medio sonrió. Porque a pesar de todo, que la prensa, FBI, periodistas y el mundo entero estaban felices de la muerte de Fire, seguro su familia también pensaba lo mismo.
-¿Cuanto tiempo ha pasado?- pregunto al Dr. quien revisaba que todo estuviera bien.
-9 días- contesto Julia.
Quedo perdida en sus pensamientos. Hacía nueve días que el mundo entero estaba feliz de la muerte de Fire. Ella también lo estaba. Pero eso también significaba que su familia y amigos, su amor, dos días atrás ya habrían ido al citatorio para leer su testamento. Haciéndoles confirmar su muerte, entonces ¿como debía tomar eso?
No podía volver y decirles "Hola, soy yo, no estoy muerta como creían" ni siquiera para un chiste lo tomaría. Además si se mostraba, seguro Britter, su primo y los agentes la arrestarían pues sabían la verdad. ¿que hacer? lo mejor era curarse, estar bien y después irse del país, hablar con Tom y María, ella la ayudarían y les pediría no dijeran nada. Si quizás en algunos años ella se encontraba con alguno de sus familiares entonces les diría. No encontraba otra manera otro plan, ese era el mejor. No quería ir a la cárcel, bien sabía todas sus malas acciones pero la ley y el mundo no entenderían que ella era obligada. No lo entenderían.
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Llegaron a la clínica la cual varias veces había ido. Bajaron del auto, llevaban dudas con ellos, podía haber una equivocación, porque no solamente existía una persona única con ese caso de corazón del lado derecho.
Ambos hombres se miraron, con sus miradas determinadas decidieron seguir adelante. Entraron a la clínica, la recepcionista los atendió, sabiendo ya a quien iba a ver la mujer los dejo esperando mientras iba a buscar al Dr.
Parados esperaron a que apareciera, había algo de nerviosismo. El tiempo les parecía ir muy lento, hacían cuanto se había marchado la mujer ¿5, 10 minutos? Menos, 1 minutos. La impaciencia estaba jugando con ellos.
-George- Arturo llego a ellos rápido cuando le dijeron de su presencia ¿pero quien era el otro hombre?
-Arturo, ¿como estas?-
-Bien George, todo bien.- le sonrió con felicidad- La paciente que te he comentado por teléfono hace dos horas despertó. No me cabe duda que tu la conoces ¿cierto?
-¿Sabes su nombre?- asintió..
-Me lo dijo... su nombre es Candice White-
Ambos hombres suspiraron aliviados. Estaba viva, no le paso nada, no se quemo como ellos creían, logro salir de las llamaradas del infierno.
-¿Ella esta bien?- pregunto el otro hombre.
-Si, ya solo es algo de dolor lo que siente en su herida, esta fuera de peligro.
-Esta viva- volvió a confirma George. La tristeza había desaparecido.
-¿Quieren verla?- pregunto Arturo.
-Por favor Arturo-
-Siganme- Arturo los guió hacía la puerta de la habitación donde se encontraba la rubia.
-¿Como reaccionara con nuestra presencia?
-No lo se, Jonh, no lo se
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Del otro lado de la habitación, Candy se encontraba sola, el Dr. había salido, Julia la había dejado. La soledad la embargo junto con el silencio, sintiendo un vació en su corazón. Sentía culpa, arrepentimiento, dolor, frío y calor. Vivía el pasado, el presente y el futuro que no quería, tratando de huir de sus problemas, sus pensamientos, pensando en todo lo que vivió y sintió e hizo años atrás. Buscando una respuesta pero siempre llegaba a la misma, "irse, salir del país". Sabía los recuerdos nunca mueren pero si los sufría ella misma se deterioraría de apoco.
- Dios guíame, irrádiame, bendíceme, aun y cuando no se si lo merezca, ¡quien soy yo que tantas faltas a cometido!, ¡quien soy yo para pedirte algo!, solo debo ofrendarte, para ganar un pedazo de cielo, que me pueda merecer, que escuches mis ruegos y mis suplicas.- rezo con ojos llorosos.
La puerta de su habitación se abrió, creyendo era el doctor o Julia. Mas su sorpresa fue ver a dos hombre a quien conocía. Uno era su medico persona y privado, él otro era el hombre quien la quería atrapar.
-George, Britter- susurro.
-Candy estas viva- George no espero mucho se lanzo a ella abrazándola de felicidad, sintiéndola para saber no era un sueño nada mas.
Cuanto tiempo paso, no supo. Solo se dejo llevar por el calor familiar, necesitaba un abrazo desde hacía mucho tiempo. No pudo evitar sus lagrimas. Estaba feliz y triste al mismo tiempo. ¿Que pensar cuando el hombre del FBI estaba frente a ella?
Britter se mantuvo discreto en la escena ante él, solo observando. Medio sonrió, a pesar de todo lo que quiso hacerle a Fire por los robos, no podía odiarla o más. Pero sabía que tampoco podía dejarla en le país, porque algunos hombre de Braham si sabían su identidad y estaban enojados porque ella los había acusado. Britter había encontrado la bodega que ella le dijo, ahí se encontraban varias cosas de las cuales el FBI apuntaba y veían de donde era, serían devueltas. Pero también encontró un listado de nombres, policías, agentes del FBI, la CIA, INTERPOL, hombres que trabajaban en agencias de seguridad personal. Cada nombre en la lista trabajaba para Susana y Braham.
Por tal motivo ella corría peligro. No escuchaba lo que ellos hablaban estaba perdido en sus pensamientos.
-Señor Britter?- llamo por tercera vez Candy. Salió de sus pensamientos prestandole atención a la rubia.
-Señorita White...-
-Supongo que después de ser dada de alta, me arrestara y llevara ante la ley ¿cierto?-
-Candy no digas eso- George no quería verla triste.
-Es la verdad George.. al fin de cuentas soy Fire, una ladrona-
Britter sonrió algo divertido. -Estas equivocada- Candy lo miro con desconcierto - por si no has leído el periódico, la ladrona mas famosa del mundo ha muerto. Fire ya no existe... en cambio tu eres Candice White una persona muy distinta a la que buscaba. Estas viva, deberías estar feliz de eso.
-Yo.. yo.. no sabría...- le faltaban palabras para agradecerle al hombre..
-Lo único que necesito es saber ¿quien era la mujer pelirroja que encontramos muerta y quemada en el edificio?
-Eh... yo tome un cuerpo de una morgue, era una mujer a la cual enterrarían como XX- explico..
-Muy buena estrategia- era inteligente lo que hizo- también te agradezco la información que me has dado, los objetos volverán a sus respectivos dueños y los nombres de las personas en esa lista serán mas que encarceladas...- ahora sabía que su testamento había sido leído- pero... tendrás que irte por un tiempo del país, estoy completamente seguro que esos hombres trataran de buscarte y hacerte daño, lo importante es que no creo que todos sepan quien eran en verdad. Pero es para tu seguridad.
-Entiendo...- se tenía que ir... lo sabía, no debía hacerse ilusiones.. quizás ya no los volviera a ver o cuando sucediera ya todos tuvieran una familia, e incluso al hombre que ama podría rehacer su vida..
-También te pondremos a alguien para cuidarte- asintió- estoy seguro que el agente Grandchester estará feliz de hacerlo.
Su rostro se ilumino. ¿hablaba enserio? porque eso en verdad le gustaría, estar con Terry siempre y para siempre, tener una vida juntos. Volvió a derramar lagrimas, esta vez de felicidad, estaría con su amado, que mas podría pedir...
-Eso sería algo bueno de su parte- sonrió con sus lagrimas..
-Lo se- murmuro. Todo volvería a su normalidad, bien sabía ella no era mala persona, las circunstancias en las cuales se encontraban su abuela y media hermana la hicieron así. Pero estaba seguro que Susana y Braham estaban quemándose en el infierno pagando todo. Y eso le hacía feliz, nadie merecía sufrir, solo las personas que lo merecían pero las buenas como Candice White no.
Si pudiéramos conocer el resultado de nuestras acciones antes de realizarlas, no existiría el arrepentimiento.
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Notas finales del capítulo :
Si tienen alguna duda, déjenmela saber y con gusto se las contestare.
Lo que tengo en mente es Re-editar los capítulos de "Falsas deducciones" un día me di cuenta que tengo un chingo de falta de ortografía y no debería ser así, haré eso en algún momento.
Así que gracias por tenerme paciencia y nos leemos en el capítulo final de esta historia.
No lo olviden dejen sus comentarios, todos son bienvenidos.
