25


Li me ayuda a subir al auto, pero da un portazo al cerrar la puerta. Lo hace también cuando él mismo sube, lo cual me hace pensar que está realmente enojado pues ningún chico maltrataría así su propio coche. Inclusive introduce la llave con fiereza, pero no la gira, con lo que el auto sigue muerto cuando exclama:

-¡Me vuelve loco! -y con ello, finalmente se gira para mirarme-. ¿Qué le has dicho?

Me siento asustada. Nunca había visto a Li tan molesto. Por un momento, temo que me grite, y que entre los dos se origine una pelea. Intentando mantenerme calmada, respondo:

-Me preguntó cuándo comenzamos a salir. Respondí como habíamos acordado -me apuro a aclarar-. Antes de que comenzaran las clases.

-Esa arpía… -musita, golpeando el volante-. Olvidé que nos reunimos el primer día de clases a tomar un café…

-Pero ya habían roto… -susurro dolida, sin terminar de comprender por qué me afecta esta revelación.

-Ya lo sé -contesta, molesto consigo mismo-. No significó nada. Es decir, habíamos terminado, pero aún somos, o éramos amigos. Y así fue que fuimos por un café, como amigos. Pero parece ser que para ella significó otra cosa…

-¿Cómo si tuviese aún poder sobre ti?

Li se toma un tiempo para responder. Inclusive antes de hacerlo, suspira pesadamente.

-Lo tiene -se confiesa-. Pero desearía que no fuese así. No soy propiedad de nadie.

Nos quedamos en silencio. Li finalmente arranca el auto, y nos ponemos en marcha, y seguimos sin decir nada. Las palabras de Li me dejan pensando, preguntándome el qué se sentirá pertenecerle a alguien, y que ese alguien también me pertenezca. No, no es pertenecer a. Es pertenecer con alguien. Es como si el primer escenario fuese impuesto. En el segundo, es uno mismo quien lo ha escogido. Y creo que eso lo vuelve mágico. Saber que escogiste estar con alguien, y más importante, que ese alguien también ha escogido estar contigo.

Cuando finalmente llegamos a mi casa, Li detiene el auto, y apaga el motor. No bajo del auto (sigo perdida en mis pensamientos) y como no digo nada, Li finalmente pregunta:

-¿En qué piensas?

-Debiste haberla amado de verdad para que produzca todo esto en ti.

Li bufa por lo bajo.

-Eres demasiado intensa, Sakura -musita divertido-. Apenas tengo dieciséis. Ayer quise mucho a Tomoyo, hoy ya no estoy seguro, y mañana nadie sabe. Así es la vida -y se apura a agregar-. Eres demasiado soñadora.

No digo nada. Sé que Li tiene razón. Lo dice Rika, lo dice Misaki, Mei Lin, mi padre e inclusive Eriol. Todo el que me conoce me lo ha dicho alguna vez. Inclusive la abuela no deja de insistir en que necesito que alguien me rompa el corazón para entender verdaderamente el amor…

-Gracias -es todo lo que puedo responder, a pesar de que sé perfectamente que lo que me ha dicho no es un cumplido.

-¿Qué sabes tú sobre el amor, Sakura? -su pregunta me toma por sorpresa-. Nunca has tenido un novio…

-Hay mucha gente que ha tenido novios y nunca han estado enamorados. En cambio, yo sí.

Li bufa una vez más.

-¿De Hiragizawa? ¿De alguno de los otros cinco que recibieron su carta? -no contesto-. Ignora las cartas -se responde a sí mismo-. Ignora esa fantasía de telenovela y película romántica. Solo vive tu vida. ¿Por qué nunca has salido con nadie?

Lo miro, no muy segura de saber cómo debo sentirme. ¿incómoda? ¿Molesta?

-Nunca nadie me lo ha pedido -es mi respuesta.

-Mentirosa -dice a toda velocidad-. Sé que Kimihiro Watanuki te pidió ir al baile de bienvenida en nuestro primer año de preparatoria, y le dijiste que no. ¿Qué es lo que te da miedo?

-Eso -respondo. Tenía miedo. Miedo de… de que fuese real.

-Eso es lo que sucede cuando te enamoras de alguien, y se vuelven pareja -explica-. Todo es real. Tu vida es real. El salir con alguien, pasar momentos juntos, crear recuerdos, todo es real, Sakura.

Es allí cuando no puedo responder. ¿Estoy pasando momentos con Li, y creando recuerdos? ¿Es esto real? No, me estoy confundiendo. Li es mi novio de mentira. Tenemos un contrato que define los límites de lo que ocurrirá. Aunque no tiene fecha de término, sé que en algún momento tendré que despedirme de él, y seguir con mi vida. Con lo que sí es real.

-Gracias por traerme a casa -musito, apenada.

Li no responde, pero retira los seguros de las puertas, y con ello, puedo abrir y apearme. Me despido una vez más, y él hace lo mismo, con lo que cierro la puerta del auto, y tras cruzar el portoncito negro, llego a la puerta de la casa.

Como el caballero que es, Li no se marcha hasta que me ve entrar.


Mi falta de inspiración me está llevando por caminos depresivos.

Sé que el libro original (así como la peli) no tienen un final triste, pero me estoy planteando un "y sí...". Crucen dedos para que la inspiración de la buena regrese, y no les entregue un fic triste. Sakura y Syaoran no lo mercen (dejenlo para Tomoyo y Eriol lmao), y pueda seguir publicando de manera regular.

Les agradezco los reviews, follow y favorite, y nos seguimos leyendo. Sigan bellos.

-Ribo~