Disclaimer: Los personajes y la historia pertenecen a Walt Disney Animation Studios, a mí solo me pertenece el tiempo que invierto… cuatro peluches de Pascal y la película en DVD/Bluray XD.

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Una conversación privada

-Odio alta mar, lo odio. ¿Porque tiene que haber tanto oleaje?- algo en su estómago se retorcio de nuevo y volvió a sacar la cara por la borda.

El Argos era un gran barco y su capitán y tripulación, siempre amables, pero en este momento Eugene los odiaba a todos. Lo único que lo distraía de su odio eran las arcadas con las que estaba tirando las tripas al mar.

Al fin, no le quedaba nada más en el estómago que pudiera exigir volver a ver la luz del sol y respiró al tiempo que apoyaba los brazos y la cabeza en la barandilla. Le ardía el fondo de la garganta.

-¿Zanahorias? ¿Porque zanahorias? No comí zanahorias.-

Se quedó allí, sintiéndose bastante miserable, por un buen rato. La tónica había sido la misma durante todo el trayecto en el barco, de ida y de regreso de Arendelle. Se sentía mareado casi todo el tiempo, pero hoy era peor, el mar estaba picado y el vaivén del barco, los cabos sueltos meciéndose y hasta el crujir de las tablas le provocaba nauseas. Lo único que le daba consuelo era saber que llegarían a Corona por la tarde.

Alguien se acercó por atrás y le acarició la espalda para confortarlo. Su esposa, siempre dulce.

-¿Te sientes mejor?-

No tenía aire para contestar por lo que negó sin levantar la mirada de la madera de la barandilla. Se le escapó un gruñido involuntario con un nuevo bamboleo de la nave.

-¿Quieres un té?-

Gruño de nuevo y negó de nuevo. Tenía la idea de que sería una pésima elección meter algo en su panza que pudiera salir pronto.

Ladeo la cabeza y abrió los ojos para lanzar una mirada a la chica a su lado, ella parecía preocupada. Volvió a bajar la cara para ocultarla entre los brazos.

-¿Tan mal me veo?- se las arreglo para decir con voz débil. La boca le sabía horrible.
La única respuesta fue una nueva tanda de caricias suaves y palmaditas. Si, se debía de ver terrible. Ya tenía como dos horas en el mismo lugar, pero tenía miedo de alejarse del borde y hacer un desastre en la cubierta del barco... otra vez. -Estoy pensando en el color verde.-

Rapunzel contuvo un risita e intento hablar con clama.

-¿Sabes? Recordé algo.- la voz de la chica sonó por encima de las olas rompiendo contra el casco. -Cuando era pequeña, había una familia de ardillas viviendo en un árbol debajo de la torre, yo les lanzaba trozos de manzanas y pedazos de pan para que se acercaran, pero ninguna se atrevió a subir nunca a mi ventana. Madre decía que eran ratas bonitas y que no debía de alimentarlas, mucho menos desear que se acercaran, pero a mí me gustaban y siempre creí que eran mis amigas aunque no subieran.- ella hizo una pausa cuando el grumete se acercó con un banquito de tres patas para que se sentara al lado de Eugene. Él aprovechó la oportunidad para pasar su cabeza al regazo de la princesa y la abrazo por las piernas. Solo esperaba que no pasara algún terrible accidente sobre su vestido. Ella prosiguió con su narración.

-En fin, un día entró un zorro al claro, perseguía algo pequeñito que yo no alcanzaba a ver, pero temí que estuviera cazando a alguna de las ardillas, así que cuando se acercó corriendo a la base de la torre yo le arroje un balde de agua.- se rió ante el recuerdo y comenzó a pasar sus dedos por el cabello castaño de su esposo. -Creo que lo asuste mucho porque el pobrecito salió corriendo y nunca volvió.-

-¿Y que pasó con la ardilla que perseguía?- parecía que su estómago empezaba a apaciguarse, había algo en la voz de la princesa que estaba clamando el malestar.

Rapunzel sonrió antes de proseguir.

-No era una ardilla. Una vez que el zorro se fue, escuché un siseo a mi lado y allí estaba Pascal, intentando verse amenazante, pintado de color negro y jadeando por correr y trepar hasta la ventana. Jamás había visto un camaleón antes así que si logró asustarme y me aleje de la ventana toda la mañana. Cada vez que me acercaba a mirar, él siseaba de nuevo y yo me iba. Al cabo de unas horas, decidí que no me iba a dejar amedrentar, ni a dejar que me alejaran de mi ventana. Tome una galleta y una taza de agua y las coloque a su lado, no me marché a pesar de sus amenazas. Pascal comió, bebió y dejo de sisear, casi me caigo para atrás cuando cambio de color, de negro a verde. Me aleje para buscar otra galleta y cuando volví, él ya no estaba, pensé que no volvería pero para mi sorpresa lo vi en el mismo lugar el día siguiente y el que siguió, hasta que ya no se fue.-

La muchacha hizo una pausa, Eugene levantó la vista y la miró extrañado.

-¿Que pasa?- ella sonrió.

-Pensé que te habías quedado dormido, Madre Gothel siempre se quedaba dormida cuando estaba enferma y yo le contaba una historia. Decía que le ayudaba a relajarse.-

-Yo no me voy a dormir, te estoy poniendo atención, además me da miedo ahogarme con mi vómito.-

-Se llama bronco aspirar.-

-Es lo mismo.- reacomodo la cara en las piernas de Rapunzel y se restregó como un gato contra su vestido. -Sigue. ¿Qué pasó después?-

-Pues, a Pascal no le tomó mucho tiempo tomar confianza y volverse mi amigo. Un par de semanas y ya éramos inseparables, aunque jamás dejamos que Madre lo descubriera. Tenía miedo de que lo echara de la torre. De vez en cuando Pascal salía del valle por la gruta y volvía con cosas para mí. Hojas de árboles, flores diferentes, incluso una vez trajo una etiqueta de vino. Insistió por mucho tiempo en que debía salir de la torre y ver el mundo... supongo que eso es un verdadero amigo. Por mucho tiempo me esforcé por agradarle a las ardillas, eran tan bonitas y de pronto este animalito negro, raro y malhumorado llega y sabe que cosas necesito. No sé qué sería de mi sin Pascal.-

Ambos guardaron silencio por unos minutos. Eugene jugó con los dedos de la mano libre de la princesa hasta que habló con voz débil.

-¿Como es que verme vomitando mi alma por la borda te recordó esto?-

Rapunzel volví a reír y siguió pasando sus dedos por el cabello del joven de forma hipnótica.

-Los camaleones no deben de comer galletas de granola, Pascal la vomito al día siguiente, después de eso sólo le di fruta y él caza suficientes insectos.- ella guardó silencio antes de volver a insistir. -Deberías de dormir un rato. Te sentirás mejor al despertar.-hubo un gruñido bajo como respuesta y se inclinó a un lado para poder observar el rostro de su esposo. Él se estaba quedando dormido con los brazos rodeando su cabeza sobre las piernas de la chica, ella rio para sí y se deslizó desde el banquillo hasta el suelo de la cubierta. Eugene se resistió al movimiento al principio, pero terminó por seguir su cómodo lugar hasta abajo y reacomodarse sobre su regazo. Rapunzel reanudó sus caricias sobre su cabello y su frente. Podía ver el ir y venir de los tripulantes y del grumete, el hijo del capitán, un chiquillo de unos once años con cabello rubio.

-¿Eugene?- el aludido contestó con un gruñido amortiguado. -¿Te gustan los niños?-

-Depende de la salsa con la que los sirvan.-su voz estaba algo apagada.

Rapunzel rió ante su broma y luego hizo una larga pausa. Se inclinó sobre su oído y le habló sólo para que él la escuchara.

-Quiero que tengamos un hijo.-

Eugene abrió los ojos y la miró hacia arriba un poco desconcertado por lo súbito de aquella declaración. Era tan sorpresivo, tan honesto, tan... Rapunzel.

Unos años atrás, ante esa declaración, habría tomado sus cosas, sus pantalones y salido corriendo sin pensarlo dos veces. ¡Tener un hijo! No era la clase de responsabilidad que le llamara la atención, sus experiencias con niños eran mayormente con grupos grandes de mocosos llorando, peleando y quejándose. ¿Tener un hijo? ¿Ser padre? Esa clase de compromiso le causaba bastante pánico. No era como adoptar un gato o un perro.

La sola idea lo aterraba. Jamás había tenido una figura paterna con la que guiarse y estaba convencido de que él sería una pésima imagen. Un ex ladrón. ¿Qué clase de ejemplo pobre era ese?

¡No, no, no, no! Era mala… no, era una pésima idea.

Jamás podría lidiar con la responsabilidad de guiar y ayudar a un pequeño, con el cabello del mismo tono del de Rapunzel, tal vez con sus ojos, que caminara tambaleándose y llamándolo "Pa-pa".

Era… terrible. Era… inimaginable. Era… era… ¡Ufff! ¡Con los ojos de Rapunzel!

Le sonrió suavemente.

-Si lo deseas podemos... esforzarnos.-

Ella le regresó la sonrisa y se inclino para besarlo, pero él puso su mano en su camino.

-¡No por favor! Eso ya ralla en lo repulsivo. Créeme, me lo agradecerás después.-

Rapunzel amplió su sonrisa y le dio un beso en la frente.

-Lamento desilusionarte, pero solo te iba a besar allí. Gracias por tu preocupación.-

-¿Ves? Te dije que me lo agradecerías.- Eugene volvió a acomodarse en sus piernas y cerró los ojos. -Será interesante cuidarte y que seas tú la de las náuseas.-

La princesa volvió a reír y retomó la tarea de pasar sus dedos por entre el cabello de su esposo. El mar comenzaba a calmarse y una gaviota acompañaba al barco en su trayecto Al mirar abajo de nuevo, noto que las manos del joven habían caído a los costados de su cuerpo y su pecho subía y bajaba con ritmo pausado.

-¿Eugene?- no recibió respuesta, solo un leve y profundo ronquido se escuchaba en su pecho. Se había quedado dormido, debía de estar exhausto. Rapunzel siguió acariciando su cabello y sonrió satisfecha. Se quedó a su lado el resto de la mañana para vigilar que no bronco aspirara nada.

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Nota de Autora: Bueno, este capítulo me salió de la nada, francamente ni lo había planeado hasta que publique lo de Arendelle el otro día… no sé, así salió y pues me agrado el giro de la conversación. En mi cabeza, Rapunzel y Eugene ya tienen casados unos 8 meses y se tardaron en casarse casi un año, por lo que Rapunzel ahora tiene casi 20 años y Eugene 28, solo para que lo sepan.

Si, Eugene tendría pánico (yo tenía pánico) pero pues todo cambio es bueno (al menos así decía Rafiki en el Rey León) y creo que sería buen papá, es solo cosa de que se acostumbre a la idea. En cuanto a Pascal, he leído que los camaleones viven unos 4 años y creo que él tiene ese tiempo con Rapunzel mas o menos, pero también creo que la magia de la chica lo ha afectado y puede ser que viva un poquitín mas, como el doble o algo así. También creo que aunque Rapunzel ya no tiene la magia tan a la mano, puede ser que un poquito quede por allí y la ayude a calmar los malestares suaves como las nauseas.

En cuanto al próximo capítulo, pues va a pasar algo que a lo mejor no les gusta, pero es algo que he querido hacer desde hace un tiempo.

De momento es todo, como siempre les agradezco que sigan leyendo y por sus reviews (que no he tenido tiempo de contestar y me deprimo por eso) a: chibimariana, shia1624, Guest (dejen su nombre chicos, no muerdo, lo prometo), Ileidy, Me-Me Rotamundo, SeddieHeartLand, Anna y Kristoff, Lady Morgana9, Solei Dantes, Anna de Arendell, K' Dash00, NanaCaballero, Lucie, Altariel de Valinor y liziprincsama.