Kyoko no sabía a dónde se dirigían, solo atinaba a mirar nerviosa por la ventana. No hablaron nada, era un silencio aplastante lleno de tensión.
De un momento a otro Kyoko reconoció la calle como la que iba a su edificio.
─ Emmm, ¿a dónde vamos Kuon?
─ Ahh bueno...pronto lo sabrás, no impacientes.
Ren entró al estacionamiento del edificio; la guió dulcemente al ascensor y apretó el número de piso sin que ella lo viera.
Cuando Kyoko vio su piso pasar estaba aún más confundida.
Salieron del ascensor y Ren la tomó de la mano para caminar. Por dentro se encontraba muy nervioso ya que no sabía cuál iba a ser la reacción de Kyoko; pero por fuera sonreía a la cara de confusión de su amada.
Legaron a la puerta pararon.
─ Kyoko, - vió su reloj y puso la llave en la cerradura ─ aunque aún faltan un par de horas, quiero desearte de todo corazón un feliz cumpleaños. - abrió la puerta.
Kyoko sin pensarlo entró en lo que parecía un lugar de fantasía. Todo estaba lleno de globos, guirnaldas y flores del color de su vestido, enmarcando una mesa pequeña hermosamente decorada. Ella no podía creerlo, había escapado del mundo real para soñar.
El sonido de la puerta cerrándose la despertó y volteó a mirar al hombre que la sumergió en ese mundo de fantasía.
─ Pensarás que es demasiado - dijo él ─ pero lo siento no pude evitarlo, es un día muy especial para ti, y...yo quería compartirlo contigo. Disculpa si he sido egoísta al querer monopolizarte para mi, pero...cumples 18 años, y yo tengo...que…¿Kyoko?
Kyoko le miraba compungida y con los ojos llorosos.
─ ¿Kyoko estás bien? ¿He hecho algo malo? ¿A sido demasiado? Por favor dime algo.
Ella corrió hacia él y lo abrazó.
─ Si...es un día muy especial - comenzó a hablar entre pequeños sollozos con su rostro escondido en su pecho. ─ yo también quiero compartirlo contigo...no has sido para nada egoísta...y claro que no has hecho nada malo. - levantó la cabeza para poder mirarlo ─ Muchas gracias Kuon, todo esto es un sueño y es maravilloso.
Al tener el rostro de Kyoko tan cerca de el, Ren se vio tentado a besarla, pero en sus planes no estaba hacerlo, al menos no en ese momento. Así que le acarició la cabeza y le dio un tierno beso en la frente.
─ Que alivio, no estaba seguro de que te iba a gustar.
─ ¿Cómo que no? - Kyoko se separó y señaló todo ─ es tan hermoso. ¿Estamos en el departamento de Yukihito-san no?
─ Exacto.
─ Emmm, bueno, entonces…¿lo esperamos para cenar?
─ Este...no, él ya cenó en la fiesta seguro.
─ Ahh, si es cierto.
─ Pero no te preocupes, nadie nos interrumpirá hoy, el pasará la noche en otro lugar.
Kyoko se puso roja como un tomate.
─ Pero ya no hablemos de eso, ven y siéntate que debes estar hambrienta. - Ren la guió a la mesa, le ayudó a sentarse y prendió las velas. ─ Ahora serviré la cena, pero no te preocupes que yo no la cociné. - sonrió para ella y fue a la cocina.
Kyoko se quedó embelesada con la decoración y con Ren; que se haya tomado el trabajo de organizar todo con su agenda tan recargada, y solo por ella.
─ Estoy en el reino de las hadas, todo es tan hermoso, es un sueño. Y pensar que lo hizo para mi. Parece la historia de una princesa y su príncipe, cenando a la luz de las velas.
Sin que se de cuenta, ya tenía un plato frente suyo y Ren estaba sentado mirándola.
─ ¿Donde estabas pequeña Kyoko?
─ Emmm, disculpa Kuon, mi imaginación voló.
─ Jeje no te preocupes, siempre y cuando regreses a mi.
Kyoko rió nerviosa.
─ Bueno, cenemos, que a decir verdad, yo también muero de hambre.
Kyoko rió sorprendida.
Ambos cenaron conversando y riendo, acordándose de sus cumpleaños pasado y los regalos que se hicieron. Kyoko seguía creyendo que la princesa rosa realmente nació de la rosa, hasta que Ren confesó. Y Ren le contó que siempre llevaba el borrego consigo y realmente le servía para descansar; a lo que Kyoko admitió haberlo visto usándolo una vez.
Sin pensarlo el tiempo pasó muy rápido, demasiado para el gusto de Ren, y el momento serio tenía que llegar, antes de que la media noche llegara. Él recogió los platos y sirvió un vino espumante dulce que a Kyoko le encantó.
─ No creo que haya problema si tomas, ya que falta tan solo una hora para que seas mayor de edad.
─ No lo creo, además es una ocasión especial. - rió.
─ Kyoko...bueno...discúlpame.
─ ¿Por qué? - las alarmas de Kyoko sonaron.
─ Tengo que arruinar este momento...yo tengo...necesito contarte algo.
─ Era cierto...todo lo que pensé es cierto. Seguro él se ha enamorado de alguien más, por eso ha estado más distante. Claro, es algo lógico, yo ya cumplo 18 y según lo que acordamos luego de eso teníamos que hablar; pero ahora esta cena es como disculpa a no poder corresponderle, ya que al cumplir 18 años yo estaría ilusionada. Está bien, todo estará bien, tengo que estar tranquila.
─ Hay algo que necesitas saber...algo totalmente personal, y que no le he contado a nadie.
─ Kuon, tu puedes contarme lo que sea.
─ Gracias, pero...esto tal vez cambie las cosas entre los dos…
─ Sea lo que sea siempre podrás contar conmigo. Me dolerá verte feliz con otra persona pero somos adultos...siempre serás mi amigo...aunque te ame.
─ Yo… - Ren se puso tenso, puso los codos sobre la mesa y se agarró la cabeza escondiendo su rostro. ─ Kyoko...yo...lo siento mucho...por favor discúlpame, tú no te mereces esto, no debí ocultartelo tanto tiempo, y menos a ti.
─ Kuon… - Kyoko estiró la mano y acariciando la mano de él hizo que la mirara ─ seguro tienes miedo de lastimarme, de que mi corazón se rompa nuevamente, pero yo soy diferente, tu me hiciste diferente, no caere de nuevo en la oscuridad, gracias a ti; puedes ser feliz. No te preocupes, todo estará bien; yo estaré bien.
─ Kyoko … mi amada Kyoko, eres tan pura y buena, eres un ángel, mi ángel salvador...siento que te perderé y me da tanto miedo, pero no puedo seguir mintiéndote. Adiós. Yo...soy un asesino.
.
En ese momento Kanae y Yashiro entraban furtivos al departamento de las chicas.
─ Kyoko y Ren ya deben estar cenando. - dijo Kanae.
─ No lo creo - Yashiro miró su reloj ─ ya es muy tarde para eso.
─ Ahhh, bueno. Ya es algo tarde para estar despiertos también.
─ Si, tienes razón. Bueno...no creo que Kyoko se moleste si uso su cama, ya que ella usará la mía. - dijo Yashiro sonriendo.
─ Claro, no hay problema, vamos. - Kanae lo llevó hasta la habitación de Kyoko la que era totalmente principesca.
─ Wow…¿En qué momento entré en un cuento de hadas?
─ Jaja sii, como que es demasiado para un hombre. Pero...yo no tengo problema si te quedas conmigo.
─ ¿Segura?
─ Si.
Kanae lo guió a su habitación y cerró la puerta tras ellos.
─ ¿Qué lado de la cama quieres? - dijo Kanae.
─ Emm, el que tu no uses.
─ Yo uso toda la cama. - dijo riendo.
─ Emm bueno, entonces en tu lado de la cama.
─ ¿Quieres decir…?
─ Ven.
Yashiro la acercó a él y la empezó a besar dulcemente, saboreando sus labios con ternura.
─ Yukihito...yo...mejor tomo un baño.
─ No, no lo hagas.
─ ¿Pero?
─ Por esta vez, déjame a mí, encargarme de tu ropa, y más si es este hermoso vestido.
─ Emm...bueno está bien...por esta vez.
Yashiro la desvistió con ternura, acariciándola dulcemente. Le encantaba el cuerpo de su novia, era perfecto para el. La puso sobre la cama para luego desvestirse el.
No era la primera vez que hacían el amor, pero si la primera en el departamento de kanae. Las primeras veces fue algo embarazoso para Kanae, ya que no tenía experiencia, pero Yashiro le supo guiar dulcemente pensando primero en ella siempre, de tal manera que ella supo que hacer el amor con su novio era maravilloso y los unía de una manera trascendental.
.
─ ¿Qué? No, eso no es posible.
─ Lo es, lamentablemente lo es.
─ ¿Co….cómo? - Kyoko se alejó de él.
─ Déjame...déjame contarte todo por favor. No...no te alejes aún. Dame esta oportunidad.
─ Es..está bien, te escucho.
Ren se paró de su silla, y empezó ha hablar mientras caminaba. Kyoko solo lo veía sin que él le regrese la mirada.
Él le contó todo. Como su vida se descarriló y su furia la concentró en las cosas equivocadas. Lo violento y ciego que era, y cómo su vida mal llevada, fue la causante de la muerte de su mejor amigo, de su único amigo; ganándose el repudio y la ira de la novia de éste, y como tuvo que huir y cambiar de identidad para escapar de su realidad. Cómo formó el personaje de Tsuruga Ren, y que en el momento que ella apareció su vida volvió a cambiar.
─ Yo pensé firmemente que no merecía ser feliz, no una persona como yo, un asesino. Y menos contigo, que eres tan dulce y pura. No podía atreverme a pensar poder ser feliz; pero tú me curaste Kyoko. Me enseñaste que vale la pena luchar por ser feliz, y te veía haciéndolo cada día. Me atreví a soñar que en algún momento podrías enamorarte de mi, de la manera en que yo la estaba hace mucho. Y me día con la sorpresa que lo estabas, y no pude ser más feliz. Y ahora no podía seguir ocultándote mi más grande pecado, sin darte la oportunidad que te alejes de mi a tiempo, antes de que te des cuenta quien soy en realidad.
El silencio prolongado con Ren mirándola por primera vez en toda su historia, le hizo notar que ya había terminado. Se paró.
─ Solo dame unos minutos por favor. - le dijo, y fue hasta la terraza y salió al aire libre.
Ren no sabía qué hacer; Kyoko siempre le sorprendía con sus acciones. Pasaron los minutos y Kyoko ni se movía y hacía frío afuera. Dio vueltas como león enjaulado y no aguantó más; tomó una manta y salió.
─ Por favor, toma esto, hace mucho frío. - le extendió la manta a Kyoko quien la agarró y se la puso encima.
─ Gracias.
Cuando Ren se iba, ella habló.
─ No te vayas, ya hablaste tú, ahora déjame hablar a mi.
Ren solo se paró a su lado sin decir nada.
─ Primero; me alegra mucho que hayas alcanzado la paz interior y que hayas entendido que mereces ser feliz, Rick no lo hubiese querido de otro modo. Segundo; estoy muy molesta contigo…
─ Entiendo…
─ Shhh, cállate.
─ …
─ No puedo aceptar que te digas a ti mismo asesino, eso tiene que cambiar desde este momento; no lo eres Kuon, fue un accidente muy doloroso, tu no tuviste la culpa. Así que si vuelvo a escuchar que lo dices, la asesina seré yo.
─ …
─ Tercero; no tienes que pedirme disculpas de nada. Es algo muy privado en tu vida, y no era tu obligación contarme. Y cuarto; no puedo creer que pensabas que me iba a alejar de ti por eso. Kuon - volteó a mirarlo ─ no se que parte de mi te ha hecho creer que abandono a la gente que quiero.
─ No… - se acordó que no podía hablar.
─ No me alejaría de ti por eso, ni hablar. Bueno, la verdad si pensé alejarme de ti hace un momento.
Ren la miró asustado.
─ Cuanda empezaste a hablar, pensé que te habías enamorado de alguien y que querías decírmelo para que no haya malentendidos.
─ Imposible. ¿Pensabas dejarme ir?
─ Si, si era para tu felicidad si.
─ Mi felicidad eres tu Kyoko. Gracias por escucharme y por...seguir acá a mi lado.
─ Tonto, eso es lo que hacen los amigos.
─ Ahh, hablando de eso. Ahora no tengo ningún secreto Kyoko. - Ren tomó sus manos entre las suyas. ─ Quiero decirte, en este día tan especial, y sin esperar ni un día más; que te amo Kyoko-chan, mi pequeño ángel, mi sueño hecho realidad; estoy completamente e irremediablemente enamorado de ti. Espero y deseo, que me des la dicha de ser mi novia.
Kyoko soltó sus manos y se lanzó a sus labios; lo besó como no lo había hecho hace mucho tiempo, ya ni se acordaba hace cuanto. Mientras lo besaba sentía que ese era su lugar, ahí en sus labios ella pertenecía.
Ren respondía sus besos y acariciaba su espalda. No podía ser más feliz; sus besos eran su felicidad, su cielo, su fuerza para seguir viviendo.
Siguieron besándose hasta que un estruendo los separó. Miraron el cielo y fuegos artificiales iluminaron el cielo nocturno.
Ren habló primero.
─ ¿Eso es un si?
─ Eso es un "porsupuesto que si".
─ Entonces… - le dió un tierno beso ─ feliz cumpleaños novia mia.
