HOLA CHICAS, YA CASI TERMINAMOS ESTA HISTORIA... ESPERO LES GUSTE ESTE CAPÍTULO, LES AGRADEZCO MUCHISIMO EL APOYO QUE ME HAN BRINDADO DURANTE ESTE TIEMPO, Y ESPERO SEGUIR CONTANDO CON USTEDES...


Los días pasaban con sorprendente rapidez… ahora tan sólo faltaba una semana para la boda, con cada día que pasaba, Eleonor recuperaba su salud poco a poco, además ver a su familia en completa paz y felicidad, le otorgó el sosiego que necesitaba…

Richard había vuelto a ser el hombre amable y bondadoso del que se había enamorado.

Le alegraba profundamente saber que sus dos hijos serían felices con las personas que habían elegido.

Aún sufría por la pérdida de Susana, pero le consolaba el hecho de saber que no estaría desprotegida, y aunque sabía que Richard rechazaría la idea de recibir a Neil y Susana en Hertfordshire, en secreto había hecho ya planes para visitarla de vez en vez…

Sin embargo ahora, la boda de Annie la mantenía completamente ocupada… especialmente porque aquella tarde había llegado el ajuar de bodas…

El vestido de Annie era hermoso… parecía confeccionado para una princesa, y las zapatillas hacían juego perfecto con la tiara y el velo.

Al ver a Annie enfundada en su traje, Eleonor sintió cierta melancolía, pero se repuso pronto.

Entonces entregó a Annie un hermoso cofre de madera.

-Estas son algunas de mis joyas… quiero que tú las tengas…

-Pero mamá…

-No hay ningún pero que valga…

-gracias mamá… respondió Annie, y fue a abrazar a Eleonor.

Candy sintió entonces que estaba fuera de lugar… y por primera vez se preguntó ¿qué clase de mujer había sido su madre? ¿la había amado al menos un poco?

Eleonor se dio cuenta del sentir de Candy y fue a abrazarla…

-Querida… sé lo que debes estar pensando… pero te aseguro que cualesquiera que hayan sido los motivos que tuvieron tus padres para dejarte.

Estoy segura de que no fue una decisión sencilla… seguramente lo hicieron con la esperanza de que tendrías un buen futuro…

Además nos tienes a nosotros ahora…

Candy correspondió al abrazo de Eleonor y se sintió reconfortada por sus palabras, aunque en el interior la duda sobre su verdadero origen estaba sembrada ya…


Mientras las mujeres estaban reunidas.

Terry pasaba el tiempo con Albert, por la tarde, irían al pueblo para recoger a los Price, que llegarían para estar presentes el día más importante para su hijo.

De pronto, Albert recordó que no había avisado a la señorita Pony y la hermana María, por lo que el duque sugirió enviar dos carruajes para recoger a las damas y a los pequeños.

Mientras más se acercaba el día, surgían cada vez más tareas… sin embargo, finalmente estuvo todo listo.

El dia de la llegada de los Price, Albert estaba nervioso, pues aunque sus padres adoptivos, temía el encuentro con sus futuros suegros.

Sin embargo sus temores estuvieron infundados.

La señora Price y Eleonor congeniaron enseguida.

Por su parte el duque encontró un gran conversador en el capitán.

Desde que el momento en que se conocieron, comenzaron una interesante conversación acerca del comercio y las nuevas legislaciones que la corona británica había aprobado recientemente para combatir la piratería que acechaba las naves, principalmente a quienes se arriesgaban a tener tratos comerciales con países hindúes.

El capitán mencionó a Richard que durante sus viajes a medio oriente y África, había descubierto gran potencial para el comercio en Marruecos, desafortunadamente sus recursos eran limitados, y no contaba con el apoyo de los grandes señores que controlaban el mercado.

Richard viendo una gran oportunidad, llamó a Terry, y entre los tres conversaron.

-Es arriesgado, sin duda, pero recuerda padre que aún con nuestra fortuna mermada, aún eres el más alto noble inglés, sobrino directo de la reina… -dijo Terry.

-Si tú crees que puede funcionar… entonces tienes mi apoyo. -dijo Richard.

Así, los hombres acordaron que pasada la boda, se reunirían para hablar acerca de cómo echar a andar aquel proyecto que beneficiaría a ambas familias.


Por fin el día de la boda llegó…

Ya todo estaba listo, Albert esperaba en el jardín, mientras Annie terminaba de dar los últimos toques a su arreglo.

Después de una espera no muy larga, Annie apareció al final del pasillo, tomada del brazo de su padre, quién la entregaría a Albert.

La ceremonia fue breve, pues los novios lo habían pedido así…

No fue una boda ostentosa, los invitados eran únicamente familiares y amigos íntimos pues a diferencia de Susana, Annie no gozaba tanto ser el centro de atención.

Los novios bailaron cada pieza musical, reflejando todo el amor que se profesaban el uno al otro.

Terry y Candy también aprovecharon para gozar de la exquisita música y de su compañía mutua.

Sin querer, Candy recordó la boda de Susana y cómo se había sentido, cuando vio a Terry bailar con Eliza…

Terry casi adivinó sus pensamientos, y la acercó a él, mucho más de lo que estaba permitido…

-Terry… nos están mirando…

-No es así… están muy ocupados admirando a los novios… pero si no estás cómoda entonces, podemos ir a otro sitio. -dijo, mientras la tomaba de la mano y la llevaba en dirección al bosque.

Candy pensó que irían a la cascada, pero apenas habían recorrido unos cuantos metros cuando Terry se detuvo...

-A dónde…

-sólo quería tener un momento a solas con la mujer más hermosa de la fiesta. -dijo, y acto seguido la besó…

-¿Y si alguien nota nuestra ausencia?

-Eso es justo lo que quiero…

-Terry…

- cuando noten nuestra ausencia, darán por hecho que estamos juntos, eso comprometerá tu honor… y no tendrás más remedio que… casarte conmigo… -dijo Terry mientras sacaba una cajita de terciopelo negro.

Terry se arrodilló y abrió la cajita, revelando un precioso anillo cuyo centro estaba ocupado por un enorme zafiro y a su alrededor tenía raras incrustaciones de esmeralda.

Candy se quedó en shock… pues nunca esperó algo así…

De pronto se dio cuenta de que Terry aún seguía de rodillas.

-Sí… sí quiero… -dijo, y Terry puso en su dedo el peculiar anillo… luego se incorporó, y nuevamente la besó…

Candy extendió la mano para mirar la hermosa joya…

-Es precioso…

-En cuanto lo vi, supe que era perfecto…

Después de unos instantes, decidieron volver a la fiesta, pues los novios pronto partirían, y Candy deseaba despedirlos.

Sin embargo cuando llegaron al jardín se encontraron con una escena totalmente diferente a lo que esperaban…

Un grupo de hombres armados habían irrumpido en la recepción y habían sometido a los invitados.

-quédate aquí… iré a investigar qué sucede… -le dijo Terry.

-Iré contigo…

-No… no quiero que te suceda nada… además en caso necesario… serás tú quien deba pedir ayuda…

Candy asintió no muy convencida, y miró como Terry se alejaba.

Esperó unos minutos, pero no podía quedarse ahí sin hacer nada, entonces emprendió el camino de regreso.

Sin embargo se cuidó de rodear el jardín.

Había pasado tanto tiempo en aquel lugar, que conocía perfectamente cada camino, arbusto, o zanja que allí había, después de avanzar un buen tramo, logró ver lo que sucedía…

Un hombre apuntaba un arma al corazón de Richard…

Candy supo que se trataba de William… y entonces aceleró el paso, pues sabía que era de vital importancia llegar allí antes de que fuera demasiado tarde… por lo que no le cuando logró llegar hasta el lugar donde se se desarrollaba la escena, logró ver a Albert, que trataba de tranquilizar a Annie al mismo tiempo que la protegía de los dos hombres que los amenazaban con sus armas…

Eleonor había sido llevada al frente con la intención de que presenciara la muerte de su esposo...

Candy se preocupó por Eleonor y pensó que en cualquier momento caería desmayada, en cambio Eleonor mantenía su entereza, tratando de no mostrar lo asustada que estaba…

Candy evaluó el Terreno, y entonces vio a Terry, que como ella esperaba el momento adecuado para aparecer…

Desafortunadamente no podía hacerlo sin correr un gran riesgo, pues habían al menos cinco hombres armados custodiado a William, y aunque logrará vencerlos tendría que poner en riesgo a alguno de sus padres, por lo que Candy decidió servir de distracción…

-No disparen. -gritó con la esperanza de distraer a William.

Terry, que se preparaba para atacar a los hombres de William, se detuvo en seco al ver a Candy…

-¿Quién eres tú jovencita?

-Mi nombre es Candice…

-¿Por qué nadie se había dado cuenta de su presencia? -dijo William a sus hombres.

-registren los terrenos, tal vez haya más gente por ahí…

Los hombres obedecieron e inmediatamente se fueron, dejando a Eleonor y a Richard únicamente a la voluntad de William…

-En cuanto a ti jovencita, ¿qué crees que estás haciendo? Cómo te atreves a interrumpirme, ¿no ves acaso que estoy tomando mi venganza?

-Puede matar al duque, pero eso ¿de qué le servirá?

-Tú no lo entiendes… tal vez creas que éste hombre es bueno, pero él arruinó mi vida…

-Te equivocas William… Richard no arruinó tu vida… Sí hay un culpable… tendría que ser yo… fui yo quien presionó a Richard para que huyéramos juntos…

-Qué ingenua eres Eli ¿crees que esto es por ti? No querida… eso sólo es la punta del iceberg… desde que Richard y yo nos conocimos, surgió entre nosotros una gran rivalidad que sólo terminará el día que uno de los dos muera…

-Supongamos que el duque muere… ¿eso lo hará feliz?

- ya hablamos demasiado… -Karl, llévate a esa jovencita, después me haré cargo de ella.

El hombre avanzó en dirección a Candy.

-No te atrevas a tocarla… - dijo Terry, saliendo de entre los arbustos…

-Vaya… miren quién ha decidido acompañarnos… -dijo William…

-Veo que tiene buen gusto, joven Grandchester, tiene usted una amante encantadora, aunque muy problemática…

-No le permito que se exprese así de mi prometida…

-Oh, vaya, ¿no sabía que estuviera prometido? En tal caso… tal vez considere llevarla como rehén…

-Detente William… -dijo una voz, y entonces entre la gente apareció una mujer de avanzada edad…

-¿señora Whitman? ¿qué hace usted aquí?

-He venido a evitar que cometas una locura… y termines dañando a tus hijos...