Capítulo 26

Shock y negación

En cuanto llego a casa llamo a Matt pero el muy cabrón no me lo coge, estoy nervioso y cabreado, ya sabe que está aquí, así que si sucede algo que afecte a Rainbow él muy mamón es consciente de que debería avisarme y no solo no me dice nada, sino que además no me coge el teléfono.

Yo a ese tío le tengo que saltar todos los dientes de un puñetazo un día de estos.

Intento respirar hondo, meterme algo ahora no sería buena idea, tengo que estar lucido para hablar con Matt.

Para calmarme y ganar algo de tiempo antes de volver a llamar, decido darme una buena ducha, sobre todo que sea larga y caliente.

Cuando Merle llega a la casa todo está en silencio salvo por el sonido del agua corriendo en el baño, creyendo que se trata de Cassidy va derecho a abrir la puerta o al menos a intentarlo ya que la chica astutamente cierra siempre con pestillo, pero la verdad es que hace eso más por la cara de cabreo que pone Daryl que por verla en pelotas.

Para su absoluta sorpresa la puerta cede, y Daryl aún no ha aparecido para echarle la peta, tiene dos opciones retroceder o ya que está, aprovechar.

Lo que no espera al abrir del todo es ver la silueta de Ale entre la niebla provocada del agua caliente de la ducha, por alguna razón, seguramente por el calor sofocante, la boca se le reseca de pronto, y su cerebro se pone a gritar que tiene que largarse de ahí, porque esto ya no es una broma no ha gritado para joderle, simplemente se ha quedado callado mirando a un tío, y eso es raro, raro y malo según todo lo que le enseñó Will Dixon.

Pero Ale no se entera de nada de todo esto, ya que se encuentra de espaldas y no le ve, demasiado metido en sus propios pensamientos como para darse cuenta de que el vapor se está dispersando.

Un móvil empieza a sonar, si Merle no se equivoca es la melodía de los teletabbies.

Parpadea rápido al ver como el cuerpo de Ale se gira lo cual parece activar la parte de su cerebro que se había tomado unas vacaciones, porque para cuando Ale se da la vuelta, lo único de lo que se da cuenta antes de ponerse la toalla alrededor de las caderas, es que la puerta está entre abierta, en seguida se convence de que no debió de cerrarla bien y se abrió sola en algún momento debido a eso.

Cojo el móvil sin molestarme en vestirme antes –hola Castillo- me dice la voz al otro lado de forma educada.

-Jódete no me lo has cogido antes a propósito, siempre llevas el IPhone encima, ahora quiero que me expliques de forma rápida y concisa que narices le pasa a mi hermanita.- Matt suspira exasperado, nunca le he caído bien, ni falta que me hace.

-Por esto no te lo he cogido, siempre eres… necesito paciencia para entablar una conversación contigo y en ese momento no me era posible.- ¿En serio? ¿Es él quien creé que se tiene que armar de paciencia? Manda cojones.

-Lo que tú digas tío, ahora quiero mi explicación, por favor- prácticamente escupo las dos últimas palabras.

-De acuerdo, Lauren Volunter de alguna manera aún no estamos seguros de cómo, se ha hecho con el número de Connors y la ha llamado dejándole un mensaje en el buzón de voz en el que la amenaza, por supuesto ha usado un distorsionador.-

Me siento a los pies de la cama como si me hubiesen echado el mundo a los hombros. –Ya sabía que era peligrosa pero creí que al no estar Rainbow por allí… ¿Por qué la odia?- pregunto sin entender nada.

-Me temo que no esté bien de la cabeza y eso cuando se tiene el dinero que tiene ella, es una combinación peligrosa, el caso es que Connors ya tiene número nuevo, ha anulado el antiguo, me ha pasado el mensaje de voz y yo he puesto la denuncia, por el momento no hay más que hacer al respecto.-

-¿Cómo puedes decirlo tan tranquilo? ¿Es que tienes horchata en vez de sangre en las venas?- pregunto en un tono bajo lleno de furia.

-Hablo calmado porque perder el control no me ayudará a resolver esto, no todos podemos permitirnos drogarnos cada vez que algo nos sale mal para así irnos al mundo de yupi y olvidarnos- me recrimina como si me conociese.

-Eres despreciable- le gruño.

-Es curioso es lo mismo que pienso de ti, mantenla a salvo mientras yo soluciono la situación, adiós,- y me cuelga, el muy cabronazo me cuelga después de tratarme como a un piojoso indeseable.

Odio a este tío de verdad, de verdad, que le odio mucho.

Me tumbo en la cama cuando de pronto aparece Merle.

¿Qué demonios le ha pasado? Joder, joder, joder, él no es un puto maricón, no lo puedo ser, se lía a puñetazos con la pared del sótano, sin saber que no hace mucho su hermano pequeño hizo exactamente lo mismo al sentirse igual, confuso e inseguro, el oxígeno empieza a faltarle, necesita respirar aire fresco, sube las escaleras dispuesto a largarse pero antes de irse mira por el pasillo.

Ale está hablando con alguien en voz baja, obviamente muy cabreado, cuando cuelga se tira de espaldas en la cama, antes de darse cuenta está apoyado en el quicio de su puerta, en vez de en la calle de camino a buscar a alguna de sus amigas.

-Resulta que aparte de no usar camisas ahora tampoco te vas a poner pantalones ¿Qué es esto? ¿Alguna nueva clase de moda?- cuestiona sarcástico.

Ale se sostiene sobre los codos y le dedica una mirada sin humor, pero la postura y su expresión seria encienden de nuevo esa pequeña hoguera que se suele manifestar siempre que Merle mira mucho al hombre ante sí.

-No estoy de humor para tus coñas Dixon, es mi casa, como si voy en pelota picada- vuelve a tumbarse tras soltarle eso.

-Como si quisiera verte la chorra- dice intentando convencerse a sí mismo de que no quiere, cuando una pequeña voz le susurra que eso es una vil mentira.

-Pues dado que sigues ahí parado y por la forma en la que miras la toalla diría que te mueres por quitármela con los dientes- se burla Ale sin ser consciente de la gran verdad que acaba de salir de sus labios.

Merle se cabrea, le cabrea que tenga razón y se lo tome a coña, se acerca a la cama listo para golpearle, cuando Ale se levanta repentinamente para darle un potente puñetazo en el hígado, él se lanza sobre Ale para inmovilizarle en el suelo lo que no es tarea fácil.

Intercambian una buena cantidad de golpes antes de calmarse, cuando se desfogan Merle se sienta en la cama y Ale se pone de pie apoyándose en la pared, pasándose la mano por el pelo despeinándoselo.

-Siento haber dicho esas gilipolleces- se disculpa.

-Yo tengo la mecha corta, dejémoslo es que somos dos idiotas- se levanta para irse de la habitación –como sea ¿pasa algo?- pregunta sin poder contener la inquietud.

-Sí que pasa, pasa que no te largas y no me puedo vestir- Ale le empuja y cierra la puerta en sus narices.

Merle se va refunfuñando hasta el cuarto de estar y se sienta en el sofá, al rato aparece como siempre sin camisa Ale.

-¿Oye donde están Daryl y la rubita?- pregunta Merle intentando centrarse en otra cosa que no sea él torso de su cliente-casero.

-Oh veras- Ale va a la cocina y cuando se sienta a su lado en el sofá le tiende una birra –se han ido de excursión al bosque-

-¿Mi hermano la ha llevado con él de caza?- pregunta incrédulo.

-Sep- Ale le da un trago a su botella.

-¿Qué clase de cita de mierda es esa?- puede que él no sea el señor romántico, pero aun así está bastante seguro de que se le ocurriría algo mejor que llevarla al bosque.

-Mientras les funcione y acaben follando. No sé si seré capaz de resistir mucho más tiempo la tensión sexual que están acumulando- dice dibujando en su cara una sonrisa burlona pero cansada.

-Pues sí lo de los bolos no funcionó, no creo que esto lo haga mejor- gruñe Merle.

-A lo mejor a ella le pone verle todo sudoroso con la ballesta, las tías son así- dice Ale haciendo un mohín con la boca.

-No con las que yo salgo- replica el mayor de los Dixon.

-Tú te las tiras y adiós, estos van despacio, pero creo que van en serio- dice pensativo.

-Me encantaría tener ese precioso culito de cuñada- dice con una sonrisa guarra.

-Tío eres un cerdo- se queja Ale golpeándole en el hombro. –A demás te recuerdo que estás hablando de mi hermana-

-Puede pero dejas que este cerdo viva en tu casa ¿por qué?- de verdad que quiere saber la respuesta. –Y de todos modos ella no es tu hermana de verdad-

-Porque por algún motivo me caes bien, y en cuanto a Rainbow la quiero más que si compartiéramos sangre. Cambiando de tema ¿Cenamos en el Burger King y luego vamos al bar? Sudo de cocinar- dice sin más.

-Por mi cojonudo- se apunta Merle animado ante la perspectiva de comida basura.

-Perfecto, voy a por las llaves de la Ford y a por una camisa-

-Te espero- dice Merle repantingado en el sofá, y por supuesto antes dejará que le quemen los ojos con un cigarrillo que admitir que se muere por acariciar los músculos de esa espalda, porque eso es de reinonas, no de tíos como él, de tíos duros sin moral hechos para sobrevivir entre la basura humana.

Hola lunares que desaparecen, pues nada, capi nuevo que tenemos, y sí, no sabía si hacerlo pero al fin me he decidido, Merle se siente atraído por Ale, de ahí que siempre se estén pegando es su forma de desahogar un poco el deseo que siente y por eso no se hacen daño, Merle no le da duro porque no le quiere hacer daño, y Ale como se cree que es solo un juego tampoco es duro con él.

Vamos que Ale se sirve contantemente como un filete de ternera ante un tigre y ni se lo imagina.

Claro que como Merle tiene tantos prejuicios contra todo y contra sí mismo tampoco es capaz de reconocer lo que siente a las claras.

Dicho todo esto, me disculpo por no haber subido el capítulo ayer como correspondía pero fue día de hospitales con mi abuela y no tuve mucho ánimo, por otra parte espero que os haya gustado, y como siempre, besototes.