Naruto y personajes pertenecen a Masashi Kishimoto

Solo la trama de esta historia pertenece a mi autoría

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Men´s Club

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XXVI

« Y el ganador es… »

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La multitud se quedó silenciada por lo que parecieron horas. Aquel espeluznante silencio fue quebrado por el jadeo masivo de todos los miembros del Katon, principalmente de Itachi, quien miró horrorizado a su hermano menor. Sasuke también se hallaba bastante impactado, ¿¡cómo diablos se atrevió a proponer tan extravagante cantidad para salvar a tachuela!?. Sí, odiaba a Seto Kirigakure con todas sus fuerzas, pero su rivalidad no llegaba a tal grado como para querer ganarle a Tsukumo en esa subasta, por el simple hecho de acumular una nueva victoria a su larga historia de enfrentamientos.

¿Por qué se ponía en una situación tan incomprensible?. Tal vez era para eliminar la probabilidad de que Seto se diera cuenta que tachuela en realidad no era un hombre, sino una mujer, ¡y que mujer!. Pero eso también estaba descartado, Sakura era una experta, si hasta ahora ninguno la había descubierto, nadie lo haría. Entonces la opción más obvia saltó a su mente, celos. No, rechazó de inmediato, no podía estar celoso de Seto, su rival de toda la vida, simplemente era otro más de los admiradores que se sentían atraídos por el excéntrico encanto de Tsukumo, al igual que muchas mujeres de las que ahí se encontraban.

"Pero ellas no tienen ninguna oportunidad de captar su atención, y Seto sí", le susurró la voz de su despierta conciencia. Incluso con anterioridad los había encontrado platicando de lo más a gusto, eso sin contar el extravagante regalo que Tsukumo recibió en el gimnasio. Definitivamente Seto podría lograr lo que las chicas que asistían al Katon no, enamorar a Sakura. Lo peor del caso es que si Seto se enteraba de que Tsukumo no era hombre, no haría ninguna diferencia, porque a él también le gustaban las mujeres. Resopló internamente con coraje. No, debía ganar a Sakura en aquella subasta, aunque no tuviera intención de cenar con ella, era preciso alejarla del peligro que Seto representaba.

— ¿Es… es una broma? —preguntó aturdida la modelo. ¿Dos sujetos divinamente atractivos, peleando en una subasta por otro hombre?, ¡aquello debía ser una gran farsa para crear publicidad!, ¿no?, pensó con el cerebro sobrecalentado la pobre mujer. Cuando estudió el programa no leyó que pasaría lo que estaba sucediendo.

— ¡600 mil! —exclamó Seto sin inmutarse por la oferta de Sasuke.

Los azules ojos nunca se despegaron del rostro ahora asustado de Sakura. Por el contrario, la determinación de comprarla era evidente en su depredadora expresión. Sakura respiró hondamente, no podía desbaratarse, Sasuke la salvaría, corroboró segundos después al oírlo elevar la oferta.

— ¡700 mil! —avanzó cinco pasos para situarse a la altura de Seto.

No perdió detalle de la aliviada sonrisa de Sakura. La fulminó con una indiferente y estudiada mirada, debía dejarle claro que si la estaba ayudando, no era porque ella le importara, sino porque era lo correcto, más para que sus planes no se estropearan. Vio como ella le frunció el ceño y de inmediato desapareció de sus labios la radiante sonrisa. Se arrepintió al instante por ser tan duro con ella, Sakura bajó la cabeza en un intento vano por ocultar sus empañados ojos.

— ¡800 mil! —Seto no dejó pasar ni un segundo después de la contraoferta de Sasuke. Por nada en el mundo, dejaría escapársele la oportunidad de conquistar al delicioso pequeñín que tenía adelante.

— ¡900 mil! —Sasuke apretó los labios, perdería una pequeña fortuna, pero prefería perder dinero que ante Seto.

— ¿¡Estás fuera de tus cabales!? —el jalón en su brazo lo tomó desprevenido, Itachi lo reprendió con enfado—. ¿Qué diablos estás haciendo pujando por Tsukumo? —demandó sin soltar el apretado agarre.

— ¡Suéltame Itachi!, me estás cortando la maldita circulación.

— ¡No hasta que entres en razón! —retrucó el mayor zarandeándolo un poco.

—Estoy salvando a Tsukumo de ese depravado —argumentó entre dientes.

— ¡Pagando casi un millón de dólares por él!, ¿Qué te sucede Sasuke?, él aceptó libremente participar en la subasta, además, Seto solo lo llevará a cenar, para con esta estupidez de una vez —ordenó entornando los ojos al ver la obstinación de su hermano menor—. ¿Qué le pasa a todo el maldito mundo para estar actuando como locos?, ¿hay algo en el agua o qué?, primero Konan y ahora tú —negó con incredulidad—. No vas a comprar a ese enano, te lo prohíbo. No dejaré que ensucies tu reputación.

—No puedes hacer nada, es mi jodido dinero, si quiero gastarlo en Tsukumo lo haré —sentenció girándose hacia el escenario.

— ¡Vendido por un millón de dólares al caballero de traje gris! —gritó la modelo que permanecía de pie al lado de Sakura.

Sasuke se desconcertó por un instante, hasta que comprendió lo sucedido. Debido a la distracción de su hermano, ¡Seto acababa de ganarle a Sakura en la subasta!, casi rugió de furia al ver a su rival sonriéndole con aquella arrogancia. Tenía ganas de golpear algo, de preferencia la cara de aquel degenerado, o de su hermano, ya que gracias a Itachi Seto le tomó ventaja. Desvió con preocupación sus ojos a Sakura, ella lo estudiaba con tranquilidad, la expresión triste de hace rato, desaparecida completamente de su impasible rostro. Le sorprendió que ella volviera a sonreírle, articuló un mudo gracias y se despidió del público perdiéndose por donde se habían ido todos los demás al terminar su presentación.

Sakura caminó como si no pasara nada. Sus nervios eran un desastre, pero no lo daría a notar. Supo que Sasuke se sentía culpable por no haberla podido salvar de Seto, al momento en que sus ojos se encontraron. Se había quedado muy triste cuando él la miró tan fríamente, pero después asimiló la verdad, Sasuke seguía en su papel de macho insensible, no queriéndole dar a notar que se preocupaba por ella. Suspiró con resignación, él seguía herido, y hasta que no sanara y la perdonara por su engaño, tenía derecho a comportarse de ese modo.

—Oye Demi Moore, ¿Qué se siente que un tipo pague por ti un millón de dólares, para pasar la noche juntos? —bromeó Deidara al reunirse con ellos en la bodega.

—Deja de burlarte de Tsukumo, él no va a pasar la noche con ese tipo, solo van a cenar. No te sientas mal Tsukumo, con todo ese dinero ayudarán a muchos niños —la voz de Sasori inmediatamente acallando la risa de Sai y Deidara.

—O no me siento mal —explicó alzándose de hombros—, estoy malditamente agradecido de ser tan irresistible, hasta los hombres caen a mis pies —rió divertida—. Seguro que con todo lo que pagará por una cena conmigo, será algo digno de recordar.

Debía tomar con filosofía su próxima cita con Seto, después de todo, si no le gustaba como se comportaba el hombre en la cena, lo único que tenía que hacer era irse. Podía tomarlo como una sana diversión, una distracción a todo lo que acontecía en su caótica vida.

— ¿En serio crees que por un millón de dólares estará esperando que solo lo acompañes a un restaurante y te sientes a comer? —Deidara la observó con malicia—, diablos, si fuera yo, haría valer cada maldito dólar que voy a gastar en tu trasero.

—Eres demasiado ingenuo, ya veo porque Sasuke intentó ayudarte —Obito la estudió con simpatía.

— ¡Dejen de querer asustarme! —exigió frustrada, que sus compañeros fueran unos lujuriosos aprovechados no significaba que Seto fuese igual, ¿o sí?, se planteó seriamente acudir a su cita, armada con gas pimienta y una taser.

—Cierto, Tsukumo sabrá cuidarse, no han sido pocos los problemas en los que se ha metido y siempre sale airoso —la animó Yahiko.

—Hablando de problemas, creo que Itachi viene en camino a partirte la cara en este momento —advirtió Gaara viendo aparecer a su jefe por el pasillo con Sasuke tras él.

Yahiko exhaló con pesadez, con el asunto de Sakura siendo comprada por aquel extraño, convenientemente dejó olvidado el hecho de que fue adquirido por su ex. Si Itachi quería golpearlo, estaría en todo su derecho, aunque él estaba igual de sorprendido que los demás. Jamás esperó que Konan se atreviera a tanto. ¿Para qué querría ella una cita con él?, las cosas entre ellos estaban completamente acabadas.

—Amigos, quiero felicitarlos —la modulada declaración de Itachi fue respondida con un breve asentimiento por parte de todos—. A pesar de ciertas situaciones inesperadas —desvió sus oscuros ojos hacia Yahiko y Tsukumo—, la recaudación de Karin superó las expectativas. Esta noche ha sido un completo éxito.

Los chicos comenzaron con vítores y risas satisfechas, hasta que la voz de Itachi resonó de nuevo.

—Yahiko, acompáñame, tenemos que hablar —se giró sin esperar respuesta, saliendo de ahí rumbo a su oficina.

—Contrólate Yahiko, no es prudente otra pelea entre Itachi y tú —aconsejó Sakura cerca de su amigo.

—No te preocupes, solo hablaremos —le palmeó el hombro, yendo detrás de Itachi.

Sakura cruzó mentalmente los dedos para que todo saliera bien entre los dos hombres. Su plan iba bien, Itachi no parecía muy enojado, así que no estaría devastado cuando Konan volviera con Yahiko.

—Todos pueden relajarse ya, anden, vayan a disfrutar de la fiesta. Lo merecen —invitó Sasuke—. Tsukumo, tú espera un momento —ordenó al ver a los demás caminando hacia la salida.

Aguardó pacientemente hasta que Sakura y él se quedaron solos, se acercó a la puerta y la cerró con fuerza, apenas conteniendo su temperamento se dio la vuelta para encarar a la joven que en esos momentos, parecía un atractivo chico ataviado en un ridículo disfraz.

—No me importa que Seto haya ganado la maldita subasta, ¡no irás a ningún sitio con él!, ¿¡he sido claro!? —estalló con fiereza.

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Yahiko se quedó de pie, observando a Itachi servirse un trago de whisky y bebiéndolo inmediatamente después. Sabía que se aproximaba una gran discusión entre ellos por el actuar de Konan aquella noche, pero jamás se imaginó que su antiguo amigo y ex jefe le lanzara la pregunta que le lanzó.

— ¿Qué dijo Ino cuando supo que ibas a subastarte para una cena con otra mujer? —lo encaró serio.

— ¿Huh? —sacudió la cabeza desconcertado—, Ino y yo… ya no estamos juntos —le confió renuente. No quería que Itachi supiera que ya no tenía ningún obstáculo para seguir molestando a su ex.

— ¿Por qué?, ¿Qué pasó… ¡qué le hiciste!? —casi le saltó encima.

— ¡Ino se enteró que todo este tiempo yo sabía que estabas comprometido y nunca se lo dije!, eso pasó. Rompí su confianza… —explicó molesto, Itachi se detuvo en seco sin llegar a golpearlo como al parecer era su intención.

—Debe estar más destrozada de lo que pensé —murmuró Itachi para sí mismo—, primero yo…y ahora tú —negó preocupado.

No es que brincara gustoso y contento al reconocer que Ino lo estaba superando con Yahiko, saberla en brazos de otro lo desgarraba, pero imaginándola sola, sintiéndose usada y traicionada de nuevo, era peor.

—Pensé que me habías traído aquí para reclamarme por Konan —continuó Yahiko, interrumpiendo los pensamientos de Itachi.

—Konan sabe lo que hace. Me sorprende que después de todo el daño que le hiciste siga sintiendo algo por ti, pero no está en mi poder prohibirle verte.

— ¿Sabes?, lo mismo podría decir de Ino, no sé cómo puede seguir amándote como lo hace —le regresó el golpe con más fuerza.

—Supongo que ninguno de los dos las merecemos —se dejó caer en uno de los sofás, agotado y abrumado.

—No…no lo hacemos. ¿Puedo irme ya?

—Hazlo. Yahiko, solo no le hagas más daño —pidió con preocupación.

Asintió en acuerdo, saliendo de ahí y dejando a un derrotado Itachi. No sabría cómo darle consuelo a su ex amigo, no cuando ni él sabía qué hacer con su propia realidad. Solamente de una cosa estaba seguro, asistiría a esa cita con Konan y dejaría clara la situación de una vez por todas.

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— ¿Así qué… no quieres que cene con Seto?

Sakura observaba con fascinación el ir y venir de Sasuke, a su jefe únicamente le faltaba lanzar fuego por la boca. Nunca lo había visto tan celoso, la felicidad que la embargaba se demostraba en su amplia sonrisa.

—Bueno, no es como si pudiera evitarlo, él me compró —aclaró con sencillez. Sasuke se detuvo de golpe y viró hacia ella.

—Sí, y tú le devolverás el dinero que gastará en ti y le dirás que no gracias, que no sales con hombres, menos con los de su calaña —soltó entre dientes.

—Ah ya, claro, sacaré los ahorros que tengo debajo del colchón y le pagaré el millón de dólares que gastó. Si, fácil, ¿crees que le molestará que le regrese el efectivo en billetes de a diez? —ironizó todavía sonriente.

— ¡Maldita sea Sakura, no estoy jugando!

— ¡Aquí soy Tsukumo, no se te olvide, ¿Qué tal si Itachi o alguien más te oye?! —regañó exaltada—, y no juego Sasuke, tú eres el que dice cosas absurdas. ¿¡De dónde demonios voy a conseguir el dinero que Seto está pagando por mí!?

—Yo te lo daré, Tsukumo —recalcó sarcástico, no le gustó nada el llamado de atención de Sakura, ella tenía razón, debía controlarse o terminaría delatándolos por sus arrebatos.

—No gracias, prefiero salir con él y torturarme una noche a deberte a ti. Además, no es tan grave, será una simple cena.

— ¡Y un cuerno que solo quiere cenar!. No eres estúpido Tsukumo, ¡no te comportes como tal!

—¿Por qué todos están tan seguros de que Seto quiere aprovecharse de mí?. Y en el caso de que así fuera, ¿crees que no puedo ponerlo en su sitio?, Gai me ha enseñado defensa personal —presumió orgullosa.

—Hay miles de formas de sacarte de combate. No confío en él, así que no irás, es un hecho. Te haré un cheque ahora y se lo entregarás antes de que acabe la noche —sentenció rudo.

— ¿Por qué diablos te importa tanto lo que él pueda hacer conmigo?, sabía que eras posesivo y celoso, pero este es un nuevo nivel. Sobre todo porque ya no somos nada —lo miró directamente a los ojos, retándolo a aceptar sus sentimientos para poder reconciliarse por fin.

—No estoy celoso, no me interesa lo que hagas, solo que no confío en Seto —pretextó con rigidez.

—Mientes. Admítelo de una vez, revientas de celos al saber que cenaré con un hombre muy atractivo que está interesado en mí —presionó con valentía.

No debía estar entrando en terreno tan pantanoso, obligando a Sasuke a confrontar sus sentimientos, sin embargo quería que él lo admitiera, que se olvidara de su orgullo y la besara como seguramente se moría de ganas por hacer.

Sasuke en seguida se colocó frente a ella, apretando los puños para contenerse de tocarla. Permanecieron congelados, ambos en su sitio, no queriendo ser ninguno el que diera el primer paso, sus bocas a centímetros de tocarse.

—Prometí no molestarte con mis sentimientos, pero tengo un límite Sasuke. No puedes arrinconarme en este lugar apartado y esperar que no me muera por acariciar tu rostro —murmuró conteniendo sus emociones.

Sería tan simple estirar la mano y hacer precisamente eso, deshacer su ceño fruncido con tiernas caricias, para después acercarlo a ella y demostrarle con un profundo beso, todo el amor que le profesaba.

Sasuke aguantó un suspiro, Sakura estaba en todo su derecho de reclamarle no seguir las reglas que él mismo impuso. ¿Por qué era tan fácil olvidar que ella lo había engañado?, ¿Por qué era tan complicado contenerse de estrecharla en sus brazos y hacerla suya?. Maldita Sakura, ni recordando todo el dolor que le causaba, podía alejarse de ella.

—Entonces… ¿vas a besarme o no? —lo invitó con coquetería, escondiendo apenas el miedo y la inseguridad que la dominaban. Podía leer en su mirada que era eso lo que pretendía, la devastaría que no lo hiciera.

—No te hagas ilusiones, yo no beso hombres —respondió todavía sin apartarse, por el contrario, sus manos se posaron al lado de su cabeza, enjaulándola en el sitio.

—No es como si alguien pudiera verte —se pasó la lengua por el labio superior, en una sugestiva invitación.

—Le dirás a Seto que no puedes acompañarlo… que sientes mucho las molestias, pero que no estás interesado en sus avances, que lo mejor será que deje de buscarte. ¿Entendido? —rozó su nariz con la de ella.

—En…entendido —tragó con fuerza, en ese momento le hubiera prometido hasta la luna, Sasuke iba a besarla ahora.

Contenta ante lo que venía, cerró los párpados preparándose para el inminente asalto. Los labios de Sasuke tocaron con cuidado los suyos, en el momento en que el beso comenzaba, un fuerte estruendo proveniente de la puerta los hizo dar un salto y separarse.

— ¡Sasuke, te he buscado por todas partes!, ¿Qué haces aquí? —la exuberante asistente de Karin irrumpió con sobrada confianza, su escandalosa voz taladró los oídos de Sakura.

—Aquí solo entra personal autorizado, el jefe y yo estábamos en algo importante, ¡largo! —espetó irritada, si ya antes odiaba a esa mujer, ahora lo hacía con más intensidad, ¿¡cómo se le ocurría interrumpir su preciosa reconciliación con Sasuke!?

—Yo soy personal autorizado, además… Sasuke, ¿vas a permitir que el altanero de tu empleado me hable así? —hizo un ridículo puchero, parándose derecha y mostrando su escandaloso escote.

Sakura se cruzó de brazos, esperando con satisfacción a que Sasuke pusiera en su lugar a esa tipa. Lo más probable es que su jefe también estuviera molesto por la irrupción, principalmente porque no soportaba a las mujeres como la que tenían delante, Lena era una arrogante y una manipuladora, que pensaba que solo por sus atributos físicos podría controlar a Sasuke. Grande fue su decepción cuando el azabache se giró hacia ella y le lanzó un regaño que le arponeó el corazón

—Tsukumo, discúlpate con Lena por hablarle de ese modo —su tono era plano y vacío, él sabía que lo que hacía no era lo correcto, aun así no le importó humillarla ante aquella malvada mujer.

Por eso Sakura no pudo evitar odiarlo en ese instante, porque Sasuke deliberadamente acababa de escoger dañarla tan profundamente. Aunque siendo sincera con ella misma, a la mañana siguiente lo amaría con la misma intensidad de siempre, porque por más golpes que él le lanzara para castigarla, ella los aceptaría.

—Ahora la que te ordena que te vayas soy yo, tengo asuntos que tratar con Sasuke que sí, son importantes —chasqueó los dedos apurándola a desaparecer.

Sakura miró hacia el frente, resguardando su dignidad, ocultándole a Sasuke y a la horrible joven, el daño originado. Al pasar frente a su jefe, Sasuke la tomó por el brazo y la hizo detenerse.

—No olvides decirle a Seto que no irás a cenar con él, dile que le enviaré el cheque mañana.

Sakura lo miró como si lo hiciera por primera vez, ¿hablaba en serio ese hombre?. ¿Sasuke imaginaba que le haría caso?, ¿que no importaba lo mal que él la tratara, ella lo obedecería en cada uno de sus caprichos?. Se permitió lanzar una cínica mueca.

—Oh no Sasuke, no eres el único que puede cambiar de opinión. Iré con Seto a esa cita, y ¿adivina qué? —se acercó hasta su oído—, si quiere aprovecharse, se lo voy a permitir —susurró con suficiencia—. Hasta luego jefe, disfruta tu noche —se despidió de él antes de que tuviera oportunidad de sujetarla y hacerla cambiar de opinión.

Sasuke rechinó los dientes, no quiso ser tan descortés y canalla con Sakura, pero era mejor así para ahuyentarla todo lo posible de él y sus confusos sentimientos. Se apartó fastidiado cuando Lena intentó abrazarlo, si Sakura no pensaba alejarse de Seto, entonces tendría que convencer a Seto de alejarse él, solo esperaba que su acérrimo enemigo le diera la oportunidad de convencerlo.

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Sakura se dirigió al baño de caballeros, necesitaba refrescarse un poco y olvidarse de la dolorosa imagen de Sasuke y Lena encerrados en la bodega, abrazándose, besándose y… quien sabe que más. No quiso dejar volar tanto su imaginación. A medio camino deseó frenar y darse la vuelta, Seto estaba a unos pasos frente a ella. "¡Genial, ¿y ahora qué quiere?!", plasmó una sonrisa forzada llegando hasta él.

— ¡Hey! —saludó nerviosa.

—Tsukumo, justo el hombre que estaba buscando —la cogió por el brazo conduciéndola hacia la barra.

—Pues ya me encontraste, tú dirás, ¿para qué soy bueno? —se sentó en el primer banco que encontró vacío, sus piernas no la sostenían más.

—Espero que para muchas cosas —insinuó sensualmente—. Pero eso ya me lo demostrarás después. Según el calendario de citas de los subastados, nuestra cena será el jueves…

—Sí, esa es mi noche libre —explicó rápidamente.

—Bien. El restaurante elegido no es malo, no obstante… me preguntaba si te molestaría que cambiara un poco los planes —sus ojos le parecieron aún más azules.

— ¿Ca-cambio de planes?... no estoy seguro que sea conveniente… verás, tu donativo ya ha sido demasiado alto, la cena en el restaurante está cubierta. Si cambiamos el lugar, es posible que tú tengas que correr con los gastos por los ajustes, eso no sería justo —sus palmas comenzaron a hormiguear con intranquilidad.

La propuesta de Seto era muy sospechosa. En el restaurante habría otras personas, podía imaginarse fácilmente en una cita con el hombre, siempre y cuando ella tuviera garantizada su seguridad.

— ¿De verdad crees que me importa el dinero? —preguntó aburrido—, agradezco tu preocupación por mis intereses. Pero si ese es el único impedimento, entonces supongo que no hay problema. Haré las modificaciones necesarias —volvió a sonreír, parecía el gato que acababa de comerse al canario—. No te arrepentirás Tsukumo, será una noche inolvidable —prometió con un guiño—. Por cierto, me he preguntado por qué me devolviste el reloj. Gai solo dijo que le pediste que me lo entregara de vuelta, ¿no te gustó el color o el estilo?, puedo cambiarlo por otro que si te guste —ofreció con amabilidad.

—¡Oh no!. Lo siento, pero no podía aceptarlo, es un regalo muy costoso, y nosotros ni siquiera nos conocemos lo suficiente como para que tengas esas atenciones conmigo —argumentó en shock. No asimilaba aun, que Seto había cambiado los planes para su cita, era un negociador habilidoso, ella no tuvo tiempo ni de armar una convincente negativa.

—Bueno, el jueves remediaremos eso —se acercó peligrosamente a su rostro.

— ¡Tengo que hacer algunos encargos!, nos vemos el jueves entonces, hasta luego Seto, gracias por tu aporte para los niños huérfanos —se irguió asustada.

Corrió hacia el lado opuesto, casi chocando con Sasuke en su prisa por huir.

— ¿De qué hablaban? —preguntó el azabache mirando tras ella y fulminando al hombre en la barra.

—Ajustábamos detalles para la cena —respondió sin más remedio.

—Por lo menos le dijiste que no te gustan los hombres, que deje de acosarte.

—Oh pero es que sí me gustan. ¿Por qué mentir? —no era una buena idea estar golpeando el avispero, pero no pudo contenerse.

— ¡Tsk, fuera de mi vista, arreglaré esto a mi manera! —vio a Sakura sobresaltarse y salir de su camino. No estaba de humor para sus comentarios listillos.

Llegó hasta Seto y le extendió un cheque. El otro hombre simplemente lo observó con calma, no hizo amago de tomar lo que él le ofrecía, tampoco se le veían ganas de soltar ningún comentario.

—Es el dinero que pagaste por Tsukumo, tómalo y lárgate de mi club —hubiera querido sonar más cortés, pero su temperamento no se lo permitió.

—Nunca has sabido aceptar tus derrotas Uchiha. Aunque admito que no tengo idea de por qué peleábamos esta vez. ¿En verdad te molesta tanto que salga con uno de tus empleados, hay algo que yo no sé?. ¿O pujaste por él por el puro placer de competir conmigo?.

—No tengo porque darte explicaciones —empezaba a cansarle tener la mano extendida para ese pedante. ¿Por qué no tomaba su dinero y se iba ya?—. Solo olvídate de tachuela.

—Y yo no tengo porque darte gusto —desdeñó el cheque con un aspaviento—. Lo que yo haga con Tsukumo no te incumbe.

—Por supuesto que me incumbe, viniste a mi bar, a comprar a uno de mis mejores empleados exclusivamente para molestarme. Para continuar con tus estúpidas competiciones.

—Crece de una vez Uchiha, fuiste tú el que empezó a rivalizar conmigo cuando pujé por Tsukumo. Yo no vine a verte a ti, ni a reñir contigo. Me enteré de que Tsukumo sería subastado, él me interesa, y sé que yo puedo llegar a interesarle también, somos adultos, déjanos en paz.

— ¡Tsukumo no es gay! —bramó apretando el cheque en su puño, obviamente Seto no aceptaría el dinero, fue muy ingenuo al pensar que podría hacerlo cambiar de opinión.

—Esa no es la impresión que me ha dado a mí.

Sasuke se controló para no borrarle la sonrisa de satisfacción, de un puñetazo. Era de esperarse que Seto creyera que Tsukumo era gay, él mismo lo había creído en un inicio. Después de todo, qué chico gay no se sonrojaría ni tartamudearía ante un hombre atractivo que se interesa en él. Sí, debido a su delicada complexión y bonito rostro, Sakura representaba a la perfección a un hombre homosexual.

—Enójate todo lo que quieras Sasuke, pero Tsukumo y yo saldremos este jueves, así que mejor hazte a la idea —aconsejó, antes de alejarse de ahí con petulancia.

Sasuke gruñó resentido, Seto se vislumbraba ya como el ganador, le haría ver que se equivocaba. Si no podía evitar la cita… entonces tendría que estropearla, razonó con gusto. Una sonrisa astuta se formó en sus labios, oh sí, si su rival soñaba con una velada de fantasía al lado de Tsukumo, se iba a llevar una gran sorpresa.

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Hinata se debatía entre entrar al aula donde sellaría su destino, o huir en dirección contaria. Sus hijas y Naruto la esperaban afuera del edificio de Educación para Adultos, brindándole desde ahí todo su apoyo. No podía defraudarlos, así el miedo la consumiera y paralizara, escapar sin haberlo siquiera intentado, no estaba a consideración. Valientemente, tragando sus inquietudes e inseguridades, atravesó por fin la puerta. Varias miradas igual de desconcertadas, se enfocaron en ella. Puso su atención en una mujer con cabello cano, la madura señora le lanzó una sonrisa de comprensión, misma que le ayudó a liberar la tensión. Si una anciana podía encontrar valor para hacer el examen a su edad, ella con más razón debería lograrlo.

Se sentó cerca de la ventana, permitiendo que el bello paisaje exterior la relajara. Su esposo e hijas creían en ella, su amiga Sakura creía en ella, incluso su serio e inexpresivo hermano le había deseado suerte. Era hora que ella creyera y confiara también en sí misma. "Aprobaré este examen, no importa lo que me cueste, no voy a defraudar a mi familia", se prometió con determinación.

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Sakura tocó el timbre sin vacilación, antes de ir a visitar a Hinata para saber cómo le había ido en su examen, decidió pasar primero al departamento de Ino. Según la socia de su amiga, Ino tendría el día libre, por lo que seguramente estaría en casa. Dejó correr algunos días, con el propósito de que la intensidad del enojo de su amiga disminuyera, esperaba que por lo menos esta vez la recibiera y la escuchara. A juzgar por la amortiguada orden que resonó en el interior, no sería el caso.

— ¡Vete! —demandó Ino con firmeza.

— ¡Por favor Ino, tienes que darme la oportunidad de aclararte todo, necesito explicarte! —pidió con desesperación.

— ¡Me traicionaste, preferiste a Sasuke antes que a mí, ¿Qué hay que explicar?!

—Las cosas no son así, por favor… Ino por favor abre la puerta y escúchame —suplicó, su tono cada vez más susurrante, Ino no iba a abrirle.

— ¿Por qué debería?... no mereces que te escuche —la dolida voz de su amiga la entristeció mucho.

—Sé que piensas que todo está perdido, que no merezco que pierdas tu tiempo en mí, pero te prometo que valdrá la pena que me dejes entrar. Ino… tu felicidad depende de eso. Amas a Itachi, todavía pueden estar juntos… ¿en serio vas dejar que Konan se quede con él?, aun cuando él no la ama ni ella a él.

El largo silencio la asustó un poco, ¿Ino se había cansado de escucharla y la dejó hablando sola?. Aunque sus ruegos no fuesen atendidos, siguió insistiendo.

—Si lo dejas ir no serías la Ino que conozco, la que no se deja vencer. Puedes recuperarlo, sé que quieres, yo te ayudaré a hacerlo. Lucha por él… te arrepentirás toda tu vida Ino—finalizó con resignación, dijo lo que tenía que decir, era hora de retirarse, su intento por convencer a Ino, resultando un rotundo fracaso.

Camino al ascensor, oyó un cerrojo ser retirado y una perilla girar, ni siquiera tuvo tiempo de darse la vuelta, la declaración de su amiga, casi la hizo caer a sus pies por el alivio.

— ¡Más vale que esa explicación sea buena frentona, y que Itachi y yo terminemos por fin juntos, porque si no es así, mi ley del hielo será la menor de tus preocupaciones!

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¡Yey!, resurgí, volví, aparecí =).

Ay, si les contara lo que ha sido de mi vida. Me han pasado muchas cosas, la principal es que después de 9 años de "perfecta relación" con mi novio, ahora estoy soltera. Como se imaginarán, pues me fue difícil sentarme a escribir, la verdad es que a pesar que mi rompimiento fue una buena decisión, pues ya no me sentía muy amada que digamos, sí me ha complicado un poco la existencia. Imagínense pensar que pasarán el resto de su vida con alguien, y resulta que siempre no, que hay que hacerse a la idea de que todo lo vivido simplemente se volverá un recuerdo, pues es muy deprimente. Pero en fin, espero que en mi futuro encuentre cosas mejores. Soy una romántica, y creo que merezco más de lo que estaba recibiendo, por eso aunque me quede sola por el resto de mi existencia, al menos me encuentro en paz.

Pero ya, basta de hablar de cosas tristes. Deseo que les haya gustado el capítulo, por supuesto Sasuke terminó perdedor (muy merecido lo tiene), pero al parecer no se dará por vencido, y por fin Ino también desea pelear por lo suyo.

Estos días de descanso se prestan para pasarlos con la familia, y también para leer. Así que disfruten de mi regalo de navidad. Les juro que me pondré las pilas, ya que me sobrará tiempo para dedicarle a mis fics. A las/los que esperan la madre virgen, no se desesperen, me pondré a trabajar en esa continuación a la de ya, ojalá se las traiga antes de que acabe el año.

No me resta más que agradecerles su apoyo para esta y las otras historias que escribo, incluso hasta me avisaron de una nominación en los Narufics Awards, como mejor autora =P, hehe, es muy bonito que me tengan presente. Gracias por seguir aquí, animándome con sus reviews y alertas, aprecio el tiempo que invierten en leerme.

Sin más que añadir, ¡les deseo que pasen una muy buena Navidad!, coman de todo, hay que aprovechar que los platillos de temporada son muy ricos. Les mando un fuerte abrazo, que estén de lo mejor. Cuídense mucho.

¡Nos leemos pronto!

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¡SasuSaku CANON!