Disclaimer: Los personajes de Dragon Ball Z no me pertenecen, son todos propiedad del Gran Akira Toriyama. La historia es totalmente de mi propiedad.
Aviso!: Contiene lemon!
Capítulo 26
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Los rayos solares que se colaban por la ventana iluminando toda la habitación, dándole un aspecto de hermoso amanecer en la Corporación Cápsula.
La luz iluminó su rostro aún dormido, hace algunas horas se había despertado pero no tenía deseos de levantarse. Un bostezo se escapó de sus labios mientras se liberaba del enriedo de las sábanas en su cuerpo, nunca había sido ordenada al dormir, siempre cuando despertaba la cama era un desastre y ella también.
Se giró dándole la espalda a la ventana, el fastidio amenazaba con apoderarse de ella.
No sabia que hacer con su vida, lo único que se aseguraba en su futuro era la herencia de la Corporación Cápsula cuando su padre se retirara de la presidencia. Pero más allá de eso, nada. No pensaba en tener una pareja o tener hijos y formar una familia, el único hombre al que amo ahora ama a otra mujer y no tenía deseos de conocer a otra persona.
Tampoco sabía si debería pensar demasiado ya que aun sus secuestradores estaban sueltos y tenía miedo de que volvieran a ella para tomar una revancha.
Su mente le gritaba volver a ver a todos sus amigos, pero tambien le gritaba que no lo haga. Nunca se lo perdonaria si algo les ocurre por su culpa.
Quitó las las sábanas de su cuerpo, se levantó de la cama y caminó a pasos perezosos hasta llegar al baño. Se quitó la pijama y se adentro en la ducha donde el agua tibia golpeó su piel, destensando todo su cuerpo.
Cuando salió de su baño con una toalla rodeada rodeada en su cuerpo se miró en el espejo frente a ella e inspeccionó su cabello mojado. En esos siete años solo dos veces corto su cabello, pero ahora había crecido nuevamente, llegaba hasta la mitad de su espalda.
Se vistió con unos pantalones negros y una camisa azul, se maquilló y peinó su cabello dejándolo suelto. Salió de su habitación y bajó hacia la sala, donde su padre ya estaba desayunando junto con Nail.
-Buenos días- saludo normal tomando asiento y sirviéndose también el desayuno. -Buenos días- saludaron los presentes a Bulma. Mientras desayunaban en silencio, Bulma no pudo evitar recordar a Broly, seguramente aun seguía en prisión y aunque en lo más profundo de su ser se compadeciera de él, otra parte de ella sentía que se merecía ese castigo... No solo por pertenecer a una banda de estafadores, sino por haberla traicionado y siempre haber llevado esa máscara de buen amigo y hermano mayor que ella se creyó.
-Bulma- la llamó su padre, Bulma casi se ahoga con su café al escuchar su voz. -¿S-sí?- le respondió fingiendo su pequeño percance con unos carraspeos de garganta. -En unas semanas tendré que ir a la comisaría donde te encontraron para arreglar unos papeles y también pedir la detención de las empresas Cold por estafa y extorsión- pauso para suspirar pesadamente. -Nail tendrá que venir conmigo, así que tu también vendrás-.
Bulma dejo su tostada y observo a su padre con los ojos abiertos de par en par. -No...- su voz salio apagada. -No quiero volver alli- se levanto exaltada de su silla y golpero sus manos en la mesa. -Por favor papa no quiero alejarme de mi hogar- le suplico Bulma a punto de caer en la angustia.
-Pero...- su padre estaba por hablar pero Nail se adelantó. -No queda otra opción que dejarla aqui- se acercó a Bulma y posó una manos sobre su hombro para tranquilizarla. -No podemos obligarla a volver a un lugar donde estuvo siete años encerrada. -Bulma lo miró con sorpresa. -Tampoco podemos arriesgarnos a que este de aquí para allá-.
El padre de Bulma no pudo decir alguna palabra para oponerse, Nail tenía razón. -Papa- Bulma se acercó a su padre al notar lo tenso que estaba. -Ya soy adulta, tengo 25 años no tienes porque preocuparte- le sonrió. -Puedo cuidarme sola... Y tambien estara Lucy para acompañarme, nada me va a pasar- abrazo a su papa dándole la seguridad que tanto necesitaba.
El timbre de la puerta principal los alarmó a todos. -Papa ¿Invitaste a alguien?- le preguntó Bulma con un poco de sospecha. -No, claro que no- le respondió mirando a una de las sirvientas acercarse a la puerta y observar por la mirilla de esta.
-Sr. Brief Es la familia Son- le comunicó la sirvienta. El científico se acercó a la puerta, miró a Bulma por un momento y trago saliva nervioso. -Son tus amigos Bulma-.
Al escuchar esto, Bulma sintió como las ansias recorrieron su cuerpo y sin poder evitarlo una sonrisa se pintó sobre su rostro. -¿Qué hacemos?- preguntó Nail observando a la joven para esperar una respuesta de su parte.
Las palabras no salían de su boca, solo las ansias y la alegría cosquillean su ser, sacudía sus manos para liberar el nerviosismo y asintió con la cabeza varias veces.
Brief miro a Nail y este asintió dándole la confirmación de que todo estaba bien, que Bulma merecía reencontrarse con las personas que ama y que en esos terribles años no volvió a ver. El padre de Bulma abrió la puerta de la entrada dejando a la vista a la pequeña pero hermosa familia Son.
Los dos adultos quedaron estáticos y asombrados en la puerta al verla donde un silencio incómodo y que decia mas que las palabras se hizo presente. Milk fue la primera en romper con ese silencio. -¡BULMA!- gritó a todo pulmón corriendo hacia ella con los brazos abiertos.
-¡Hola!- la saludo Bulma, se sentía nerviosa como si fuera que recien la habia conocido. El fuerte abrazo de Milk hizo que los nervios desaparecieran rápidamente dando lugar a unas cuantas lágrimas de felicidad que comenzaban a escaparse de sus ojos.
-Me alegro que estes bien...- sollozaba Milk -Por fin has vuelto-. Bulma no resistió y el llanto la traicionó, se separó lentamente de ella para luego recibir un abrazo sorpresa de parte de Goku y le correspondió de la misma manera, demostrando cuánto los había extrañado. -Te extrañamos tanto Bulma- le dijo Goku que estaba más alto que ella.
-¿Mamá?- una voz infantil se oyó a sus espaldas, Milk se giró y caminó hasta su hijo. -Que no te de pena Gohan- le dijo acercándose hacia donde los demás. El pequeño estaba con la cabeza gacha y las mejillas sonrosadas, era muy tímido y quedó estático por la vergüenza.
-Hola Gohan, cuanto has crecido- Bulma se agachó hasta quedar a la altura del pequeño y le sonrió revolviendo sus cabellos negros. -Hola- le contesto Gohan tomando más confianza. -¿Cómo sabes mi nombre?-.
-Mm..- Bulma se hizo la pensativa ante la atenta mirada del pequeño. -Pues, te conozco desde que naciste. Tus padres son mis amigos y me fui de viaje por muchos años, por eso no me recuerdas.- le mintió sobre el viaje, no podía decirle a un niño semejante situación por la que había pasado.
-Dime Gohan ¿Que te gustaría ser en el futuro?- le hizo una pregunta al azar. -Mm- el rostro pensativo de Gohan hizo que se le enterneciera el corazón. -Quiero ser un investigador famoso- lo dijo con entusiasmo.
Bulma quedo asombrada con la respuesta del niño, no lo esperaba. -Wow... Claro que lo serás- le dio ánimos. -Esfuérzate-.
-Mi querido Gohan es tan estudioso- dijo Milk con aires de madre súper orgullosa de su bebé. Goku rasco su cabeza mientras reía, realmente Gohan no había salido a él con eso de los estudios. -Vamos a la sala- dijo Bulma saliendo de su trance 'nostálgico'.
Sentados en la sala principal se encontraban los tres adultos conversando sobre todo lo que pasó en esos años mientras Gohan se escapó a las instalaciones junto con el Dr. Brief para mostrarle unos juguetes nuevos.
-Llevamos 6 años de casado y somos una familia muy feliz ¿Verdad Goku?- lo dijo Milk abrazándolo tiernamente. -S-si- contesto Goku con un claro sonrojo en su cara, Bulma reía por sus actitudes, aún eran unos adolescentes enamorados.
-Bulma ¿Como has vuelto? ¿Qué pasó?- le pregunto Goku poniéndose serio. Bulma detuvo su risa y los miró a ambos mostrando su tristeza y el rencor que tenía. -Broly- exclamó con un tono de enojo. -Yo desde el principio vi algo en ese sujeto que no me gustaba- comentó Milk indignada.
-No pensé que me haría esto... Él era como mi hermano mayor y mi mejor amigo- susurró Bulma con dolencia, su alma se sentia vacia y su corazón traicionado. -Pero hay mucho más que no les he contado- ante esas palabras, Goku y Milk la observaron con detenimiento. Ellos habían visitado al padre de Bulma unas cuantas veces para darle ánimos y ayudar con la investigación. A veces Krilin y 18 los acompañaban pero el único que se dignó a aparecer fue Vegeta.
Dos meses después del secuestro de Bulma, todos terminaron la preparatoria y Vegeta se fue de viaje sin avisar a nadie sobre su paradero hasta el dia en que Goku lo llamo exasperado de no poder comunicarse con el y lo único que le dijo fue el lugar en donde estaba, pero nunca dijo cuando volvería. Estuvo tres años fuera de la Capital del Sur, cuando un dia volvio a la ciudad donde primeramente fue a la casa de Kakaroto y las cosas lograron estabilizarse. Ambos volvieron a trabajar en la empresa del padre de Goku pero de la intimidad de Vegeta no sabían absolutamente nada, e incluso llegaron a concluir que volvió a ser el de antes, aquel hombre frío orgulloso encerrado entre cuatro paredes de dureza que lo protegían de los demás.
Goku evito hablar de él frente a Bulma, no sabia como seria su reaccion. -Bulma ¿Es tan grave lo que ocurre?- la voz de Milk sacó de sus pensamientos a Goku. -Veras Milk- Bulma susurro con desgano. -Mis secuestradores aun no estan en prision, los estan buscando la ley- miro hacia la ventana como si fuera lo más interesante del mundo. -Así que no puedo disfrutar de mi libertad aun, debo tener mucho cuidado, nadie sabe si volveran por mi-.
-Nosotros estaremos contigo Bulma- le dijo Milk tomándole las manos. Bulma sonrió triste y retiró las manos de su amiga. -Lo siento pero no puedo permitirlo- aguantaba las ganas de llorar- Si algo les llegara a pasar no me lo perdonaría nunca, no quiero que ambos estén en peligro, y Gohan tampoco-.
Goku palmeo la cabeza de Bulma como un gesto a una niña pequeña. -No podemos abandonarte Bulma- le sonrió con una de sus típicas risas que te llenaban de seguridad. Bulma le devolvió la sonrisa y rió con alegría y lágrimas de felicidad cayendo por su rostro, susurrando un 'gracias' y volviendo a reír junto a Milk.
Unos minutos después, Bulma los despide con pesar, quería quedarse más tiempo con ellos. Luego de llamar a Gohan para ir a sus clases, la pequeña familia se despidió de Bulma con un gran abrazo y partió con un Gohan hablando sobre todos los juguetes e inventos que el Sr. Brief le enseñó.
Bulma se dio cuenta que pasaron casi toda la tarde hablando y su estómago le estaba reclamando por ello. -¿Tienes hambre?- la voz de Nail la asusto cuando entro en la cocina. -¡No vuelvas a asustarme asi tonto!- le dijo en modo de reproche.
Nail le ofreció una porción de pastel de fresas y Bulma no lo rechazó por ningún motivo, se sentaron en la mesa y un silencio incomodo se presentó entre ambos. -¿El hombre que vino era tu amor perdido?- Nail interrumpió el silencio.
Bulma casi se ahoga con el café que estaba bebiendo junto al pastel. -¡No seas tonto! ¡Es el esposo de mi amiga y tiene familia!- rodó los ojos ¿Ella y Goku? Que tonteria, ni en mil años luz, nunca traicionaria a su amiga y Goku era como un hermano pequeño para ella.
-Esta bien, tranquila- Nail levantó las manos en señal de que se tranquilice. Bulma podría sacar su mal genio de un momento a otro rápidamente. -¿Por qué tanta pregunta sobre eso?- Bulma se sirvió otro pedazo de pastel.
-Tengo curiosidad de ver tu cara de tonta enamorada- le respondió haciendo muecas tratando de imitarla. -Ja-ja que gracioso- le dijo Bulma con sarcasmo -Pues te quedarás con las ganas esperando, porque eso nunca va a pasar- su voz era de puro fastidio y desánimo.
-¿Por qué lo dices?- le preguntó el oficial terminando su café. Bulma termino de comer su deliciosa porción de pastel de fresa junto con su café, se levantó de la silla y lavo lo que había utilizado. Antes de salir de la cocina pero su caminar en el marco de la puerta y se giró hacia Nail. -No quiero hablar de eso- le dijo con una pequeña sonrisa en el rostro.
Subió las escaleras, dejando a Nail con las palabras en la boca y entró en su habitación. Su mirada viajó hasta la ventana que estaba abierta y se acercó hasta ella, recordando las múltiples peleas que tenía con Vegeta por su música alta o alguna que otra tontería ¿Seguirá viviendo allí? ¿O se mudó? No aguantaba estar encerrada allí, necesitaba tomar aire fresco o sino se volvería loca y no sería algo agradable.
El sol aún no se había ocultado así que ¿Qué importaba?
Se puso los anteojos oscuros y luego salió lo más sigilosa posible caminando de puntitas, decidió salir por la puerta trasera para no levantar sospechas ni hacer tanto ruido, la esperaba una caminata por el parque.
-.-
Cerró el portafolio lleno de papeles con un poco de esfuerzo,otro miserable dia de su vida se estaba acabando. No le importaba terminar tarde o temprano su trabajo, cuando llegaba a su hogar no tenía nada que hacer.
Que patético.
Fue un cobarde al abandonar la Capital para tratar de olvidar y no enfrentar las cosas como un hombre. Pero en esos años no logro olvidarla.
Aún seguía en sus recuerdos y en su cuerpo ¡No se dignaba a desaparecer de su vida! Había oscuras noches donde podía sentir sus suaves manos en su piel y su voz susurrandole al oído, pero eran solo sueños atormentando cada día de su vida.
Pero él tampoco se dignaba a olvidarla y retomar su vida. Era egoísta y la había perdido... No pudo salvarla. Suspiro pesadamente alejando esos pensamientos y pasó la mano por su cabello para tratar de calmarse.
-Vegeta- lo llamo Bardock, el padre de Goku. -El dia de mañana tendrás el turno de la tarde- le entregó una ficha con su cambio de horario. -Kakaroto te cubrirá en la mañana- terminó tomando asiento a su lado con más confianza. -He observado que necesitas descansar un poco, no tienes buena cara, tambien necesito que Kakaroto comience con su puesto para aumentar la productividad-.
Vegeta lo observo serio, aunque no quería admitirlo, tenía razón. Hace unos días que no dormía bien y se sentía cansado, algo muy extraño. Sentía ansias, desesperación, inquietud y otras cosas que le impedían conciliar el sueño adecuadamente. -No necesitas tener lástima de mí- le respondió un poco molesto, aunque Bardock fue mejor padre que el suyo, no tenía la necesidad de preocuparse por él.
-No es lastima Vegeta- se levantó de su asiento y lo miro -Tu rostro lo dice todo- dicho esto caminó hasta la puerta y antes de salir quiso calmar la tensión. -Y no quiero que espantes a los clientes con tu cara de anochecido- bromeo para el disgusto de Vegeta que gruño por el comentario, a veces podía ser tan molesto como Kakaroto.
Tomó el portafolios y su saco, dejó la oficina en orden y salió de la empresa. No había vuelto a su casa, así que alquilaba un departamento a pocas cuadras de la casa de Lazuli hasta que decidiera qué haría con la casa que está al lado de la Corporación Cápsula.
Caminaba por los verdes pastos del parque con la mente totalmente en blanco, los escasos rayos del sol que se escondían en el horizonte eran acompañados por una brisa cálida que estremeció sus sentires. Por alguna razón era una tarde extraña.
Sus ojos viajaron hasta una banca donde yacía la única persona de todo el parque y quedó horrorizado.
No... No podía ser. Su mente le estaba jugando una de las suyas nuevamente y era una ilusión ¡Por supuesto! ¿O no? Se quedo estático en su lugar sin saber que hacer ¡El Gran Vegeta por primera vez tenia terror... Terror de que lo que vean sus ojos sea una vil mentira y se ilusionara nuevamente.
No quería, no debía creerlo. Aunque no estaba seguro de si era ella, lo averiguaría, no huiría nuevamente.
-Que bueno que no hay nadie- susurró Bulma disfrutando la suave brisa que movía su cabello. En la fuente que estaba frente a ella podía observar su rostro en el agua cristalina, se dio cuent que había cambiado mucho... Se estaba volviendo vieja.
-¿¡Qué!? ¡Por supuesto que no!- alzó la voz ante lo loco que sonaba eso- Bulma Brief todavía es una mujer joven y bonita- aún solía ser engreída y orgullosa con su belleza ¡Claro que si! Aún tenía toda una vida por delante y no pensaba desperdiciarla.
-Bulma...-
Todos los sentires que recorrieron su cuerpo fueron extremadamente terroríficos. Era la mujer más afortunada del mundo, literalmente. Su cuerpo no reaccionaba, no quería voltear.
-... ¿En verdad eres tu?-
Otra vez aquella voz dueña de sus deseos.
Bulma volteó lentamente para observar esos ojos negros que tanto la cautivaba, que por tanto tiempo anhelo volver a ver. Ambos estaban en silencio, como si la mirada quisiera pronunciar alguna sílaba.
Vegeta dejó caer el portafolio y su saco al ver a Bulma corriendo hacia él. Lo abrazo por la cintura y oculto su llanto en su pecho, lo necesitaba, lo extrañaba tanto.
Vegeta sentía su cálido cuerpo aferrarse al suyo y su corazon comenzo a latir rápidamente... Como cuando era adolescente, se había quedado estático y mudo... ¡Ella estaba viva! Podía sentirla sollozar en su pecho, no era un sueño.
-E-Estas... Viva- susurró Vegeta con dificultad, aun no salia del estado de shock. Entonces fue ahí cuando Bulma se dio cuenta de lo que estaba haciendo.
"Dios mío" pensó separándose rápidamente de él y tomando una distancia considerable. Esto no está bien- desvió su mirada hacia un lado mientras limpiaba sus lágrimas ¿Por qué siempre hace estupideces? ¿Acaso no sabía controlar sus emociones? Pero estuvo mucho tiempo esperando este momento, de volver a verlo a él.
-¿Por qué dices que no está bien?- la voz de Vegeta la asustó. Lo miro a los ojos, aquellos ojos que la miraban con intensidad, amenazando con perderse en esos oscuros pozos llenos de misterio.
Desvió la mirada rápidamente ante su decepción, esos ojos ahora miraban a otra mujer, a la que amaba y no lo culpaba por eso.
-No quería que esto pasara- susurró bulma con voz suave. Vegeta arqueó una ceja confundido y toda su emoción se fue al carajo. -¿No querías volver a verme?- preguntó con cierto tono de desilusión poco disimulado.
-¿¡Que?!- Bulma rápidamente quiso explicarse mejor. -No quiero interferir en tu vida- dio media vuelta y se alejó corriendo lo más rápido que pudo.
-¡Espera!- trato de detenerla Vegeta pero no lo logró. Estaba confundido, tantos años moliendose la cabeza con ella y ahora que estaba viva lo rechaza ¿Qué carajo le pasa al destino? Mejor dicho ¿Qué carajo le pasa a ella? Su cabeza iba a estallar... Muchas cosas en un solo dia no era agradable.
-.-
Hace dos dias, Nail y el Dr. Brief habían salido de viaje para realizar los trámites necesarios en la comisaría donde Bulma fue encontrada.
Bulma había recibido llamadas y visitas de Vegeta pero ella siempre las evitaba ¿Por qué insistía tanto? Tiene una familia que cuidar ¿Por qué no la olvida? Él ya ha vuelto a rehacer su vida sin ella ¿Por qué no dejaba de torturarla con su presencia? Que terco es.
Lucy le había preparado una deliciosa cena al ver lo cansada que se encontraba al haber vuelto a trabajar en el laboratorio. Estaba contenta al ver a la cocinera de la familia aun trabajando para su padre, era como la madre que no recordaba y la persona cómplice de sus locuras de pequeña. -Lucy la cena de hoy estuvo genial- le dijo bulma dirigiéndose a las escaleras.
-Muchas gracias señorita Bulma- le contestó la cocinera con gran alegría por sus palabras.
-Iré a descansar, estoy molida por el trabajo- comenzó a subir las escaleras masajeandose el cuello. -Que descanse- le contestó Lucy a punto de irse a descansar también, pero unos toques en la puerta la detuvieron.
Bulma se recostó en la cama pero no podía conciliar el sueño por dos cosas:
Primero: se mente se negaba a descansar y Segundo: se arrepintió de ponerse un short y una remera de pijama, se estaba congelando.
Carraspeo la garganta molesta y se levantó de la cama, dirigiéndose hasta el armario para buscaré algo para taparse mejor. -¿Dónde está ese maldito camisón?- se quejo abriendo otro cajón y comenzar a buscar entre las prendas.
Golpes en la puerta.
¿Qué? ¿Lucy se había olvidado de decirle algo?
-Adelante- gritó sin quitar su concentración de su búsqueda. -Bulma-.
Oh no. No puede ser. Su cuerpo se paralizo por completo, negando a realizar algún tipo de movimiento para encarar a la persona a sus espaldas, su corazón comenzó a latir más rápido de lo normal pero trato de ser firme con su voz.
-¿Q-qué haces aquí Ve-Vegeta?- ¡Mierda! Su propio cuerpo la traicionaba. -He venido a verte, veo que Lucy no fue advertida sobre mi ¿Verdad?- le dijo con un poco de molestia en su voz por el hecho de que ella lo evitara a toda costa.
-No deberias estar aqui- Bulma aun no se dignaba a voltear, no podía verlo a los ojos
¿Por qué? ¡¿Por qué?! ¿Por qué? siempre le repetía lo mismo una y otra vez? Esto lo estaba fastidiando cada dia peor y pensaba que terminar con tanto maldito misterio era lo mejor de una vez por todas. -¡Ya basta de tonterías! ¿Por qué siempre me evitas? ¡Dímelo de una vez Bulma, dejate de niñerias estupidas!- su paciencia se había colmado pero no hubiera querido levantar la voz.
-¡Por tu familia!- Un duro silencio los golpeo a ambos por aquellas palabras, Bulma luchaba para que Vegeta no escuchaba sus sollozos, no podía evitar las lágrimas que se escapaban de sus ojos con los duras que eran esas palabras para ella.
La confusión se sentía en el aire, mas por la parte de Vegeta que no entendía muy bien la situación. -¿Familia?- dijo Vegeta, su cabeza iba a estallar por tantas cosas.
-Si- Bulma secó las lágrimas con rudeza. -Te vi en el parque con un precioso niño y... Una mujer rubia... Muy bonita- aunque le dolía, Bulma fue totalmente sincera.
Vegeta no pudo evitar soltar una carcajada mientras se acercó unos pasos más, hipnotizado por su cuerpo. -Esa mujer era tu amiga LAzuli y el mocoso nada mas y nada menos que el hijo de Kakaroto... Los fines de semana soy el encargado de cuidarlo-.
¡Por Dios! ¡Que tonta era! Sentía ganas de golpearse la cabeza contra la pared y desaparecer de su vista.
-¿Por eso me evitabas?- su voz aún más cerca de ella la hizo estremecer de pies a cabeza. -No quiero que estes conmigo...- esas palabras fueron como un empujón para Vegeta. -... No quiero que tu vida corra peligro- la voz de Bulma salió quebradiza y ya no se preocupó por ocultar su llanto.
-No soportaría perderte otra vez- Bulma liberó su miedo en forma de lágrimas que salían sin compasión, era patética y estaba haciendo el ridiculo frente a él. Sus ojos azules se ampliaron al sentir un calor rodearla por la espalda.
-Tonta- Vegeta se aprieta a su cuerpo haciendo que su cuerpo cierre el cajón quedando pegado al armario. Bulma se revuelve intentando liberarse pero sigue aprisionada entre su cuerpo y el closet.
-¡No!- exclama molesta mientras intenta soltarse de su abrazo. Vegeta se acercó a su cuello donde pudo aspirar ese aroma exquisito que tanto extraño, su cuerpo la pedía a ella, solamente a ella.
-Bulma...- comenzó a susurrar contra su oído. -Te he extrañado tanto... -lamió el lóbulo de su oreja. -No me rechaces...- beso su cuello. -Te necesito...-.
Bulma podía sentir el calor comenzar a apoderarse de ella y esas sensaciones extrañas recorrer su ser, lo necesitaba tanto como él a ella pero aun estaba esa vocecita molesta diciéndole 'no' en su cabeza.
-No...- susurra con menos ganas en su voz. -¿No qué?- insistió Vegeta comenzando a mover su cadera contra ella. Bulma suelta un quejido de placer-No... No me dejes...- susurra en un hilo de voz dejándose llevar por el deseo, levantando su trasero para sentirlo más.
Vegeta comienza a moverse con más intensidad, sintiendo como sus cuerpos aumentan de temperatura y los suspiros no se hacen esperar. Vegeta la voltea quedando ambos cara a cara, Bulma lo abraza impaciente y acerca su rostro apretando sus labios con los suyos buscando la humedad de su boca.
Es un beso árido, cargado de deseo, de necesidad. Sus lenguas se aventuraron en la boca del otro en una danza donde se tocan, se enriedan y se disfrutan. Sus cuerpos se mueven al compás de sus bocas, la espalda de Bulma se va arqueando mientras el sigue atacando sin piedad sus labios.
Bulma se sonrojó fuertemente al sentir algo apretado contra ella y Vegeta sonrió pícaramente contra sus labios, ella era la única que lograba 'eso' en él. Comienza a guiarla hasta la cama donde pasarían una larga velada, se deshizo de su pijama y la recosto en las sabanas dejándola bajo sus brazos.
Comienza a besar y morder su cuello mientras sus manos bajan por su espalda y delinean su curvilíneo cuerpo, Bulma aprovechó la oportunidad para quitarle la ropa sin pudor alguno como cuando era adolescente. Ambos desnudos, piel contra piel que se gritaban cuanto se echaron de menos en esos años.
Vegeta recorre con su lengua desde su cuello hasta la línea que separa sus senos, habían crecido bastante, tomó uno de sus senos y comenzó a jugar con él mientras masajeaba el otro y se deleitaba con los suspiros de Bulma.
-Vegeta...- Bulma no pudo evitar suspirar su nombre siendo invadida por el placer del fuego. Los besos van tomando mayor profundidad mientras sus cuerpos desean juntarse con el otro.
Vegeta la tomó por las nalgas y comienza a dar caderazos suaves buscando que su miembro encuentre el camino que el mismo calor del interior de Bulma le va mostrando.
Lo encuentra al fin y se adentra lentamente el ella robándole un gemido largo a Bulma mientras su espalda se arquea de físico placer, la siente temblar debajo de su cuerpo aferrándose a él con fuerza. -Bulma- gimió Vegeta en su oído mientras comienza a mover sus caderas lentamente recorriendo su figura con su manos hasta sus nalgas que aprieta y masajea con deleite sin dejar de moverse dentro de ella.
Era una delicia sentir, su calor, su humedad, su delicioso cuerpo, todo aquello que se le negó por siete malditos años.
Bulma lo rodeo con los brazos y piernas para atraerlo más a su cuerpo, el fuego que los rodeaba era ardiente, como el fénix que renace de las cenizas. Siente como Vegeta aumenta el ritmo de sus embestidas y casi grita de placer, sus manos recorren su ancha y fuerte espalda hasta llegar a su cabeza y acariciar su rebelde cabello.
Cierra con más fuerza sus piernas alrededor de Vegeta y clavó sus uñas en su espalda mientras convulsiona dejado suyo susurrando su nombre. Vegeta la siente temblar y se siente atrapado en las contracciones de su pelvis, la fuerza de sus embestidas aumenta llevándolos a ambos a la locura.
Levanta un poco su rostro y de esa cuenta que de sus ojos cerrados brotaron algunas lágrimas. La fuerza del placer lo obliga a cerrar los ojos desentendiendose de todo lo que no sea ella, se derrama en su interior con ganas, empujando con fuerza con la idea imposible de llegar más adentro de lo que ya está, jadeando sin poder evitarlo.
Ambos respiran con pesar por el cansancio, tratando de que llegue algo de aire a su pulmones. Vegeta se relaja un poco sobre ella buscando no recostar del todo su peso.
Cuando sintió que el oxígeno volvió a su cuerpo se reincorporo un poco para observar su rostro. Su largo cabello despeinado, sus labios ligeramente abiertos tratando de buscar aire, sus mejillas sonrojadas y sus ojos azules mirándolo con un brillo inigualable.
Una pequeña sonrisa de satisfacción cruzó sus labios al ver a la belleza de mujer bajo su cuerpo. -¿Te hice daño?- susurro dando pequeños besos en el cuello de ella.
-No... suspiro Bulma sintiendo cosquillas nuevamente por sus atenciones.
Vegeta salió de su interior suavemente y se recostó a su lado, atrayéndola hacia él en un abrazo posesivo. Bulma soltó una pequeña 'risa de bruja' y se aferró más a él buscando el agradable calor de su cuerpo.
El sueño y el cansancio los golpeó pesadamente junto con el frío de la noche. Ambos se refugiaron bajo las sábanas y sentían que en cualquier momento caerían en los brazos de morfeo.
-Vegeta- lo llamó Bulma sintiendo la pesadez en sus ojos. -¿Mm?- musito Vegeta con los ojos cerrados.
Bulma beso su barbilla y se acercó a su pecho escuchando los fuertes latidos de su corazón. -Te amo-.
N/A: Ay! Como que todavia no me acostumbro a escribir lemon /.o jajaja espero que les haya gustado este capitulo y nisiquiera me di cuenta que lo hice mas largo xD Gracias a todos por su apoyo y mis ojos ya no aguantan x.x
Nos leemos en el próximo capítulo
Saludos
OrgulloSaiyan
