Capítulo 25 ~Chiquilla estúpida~


~No aprecias lo que tienes hasta que lo pierdes; pero, ¿si lo has perdido? ¿Qué te queda ya por seguir? Tal vez… sólo tal vez, una mísera esperanza, a la cual arraigarse para seguir viviendo. Aunque sea un minuto más~


¡Era mentira!

Aventó otro objeto, rama, tal vez incluso árbol sin saber qué era en realidad. Estaba enfadado, tanto que ya no sabía cómo liberar la euforia que aquello causaba.

Quería a Shisui, ¿es que no lo entendían? Era su hijo, sangre de su sangre por más que no lo hubiese querido antes. Pero cómo tener esperanzas en algo así, ¿cómo pensar que había posibilidades cuando no se enfrentaban a alguien, sino a algo? A toda una aldea entera. Incluso de querer hacerlo, habían tres opciones:

La primera; ir a rescatar a Shisui y por algún milagro salir vivos de aquello, huir y seguir sus vidas en algún lugar, críalo y vivir tranquilos.

La segunda; era ir e intentar rescatarlo. Por ende, entre más se adentrasen, lo único que conseguirían sería morir y no llegar a él.

La tercera, llegar donde Shisui, que los atrapen a todo y lo peor que podrían hacer era mostrarles como mataban al bebé.

No podía permitirse siquiera pensar aquello. Ya había visto morir frente a sus ojos a personas que le importaban, había presenciado muertes que si bien tuvieron causa, fueron dolorosas. Shisui era inocente, apenas si su hijo sabía lo que pasaba en estos momentos si aún seguía vivo.

Sonrió amargamente. Era un bebé, lo único que deseaba era alimentarse, estar con su madre y hacerse pis encima.

—¡Maldita sea! —golpeó nuevamente la parte trasera de su cabeza, con tal fuerza que por un instante pensó que podría haberse desnucado. Se agarró el cabello, jalándolo de raíz con fuerza, sintiendo como el cuero cabelludo se levantaba levemente, ansioso porque el cabello quedase ahí, pegado y no desperdigado por el suelo.

Sasuke rugió. Furioso.

¡Que se jodan todos!, casi grita, ¡todos! Porque le acusaban de algo sin siquiera saber sus razones. Ya no más, yo quería. Shisui ya se estaba convirtiendo en alguien esencial en su vida y él no permitiría que alguien le lastimara como lo hicieron años atrás.

Lo sentía por todos, pero en especial por Sakura, porque fue ella quien lidió con un duro embarazo para traer al mundo a su hijo. Pero esto ya no estaba en sus manos.

Si tan solo…

Tan solo unos minutos antes… debió darse cuenta que aquello era una trampa cuando vio a tan pocos Anbu en la entrada.

—Demonios —maldijo otra vez— ¿Porqué…? ¡Te empeñas en hacerme esto, ¿verdad?! —gritó a la nada— ¡Tratas de hacerme la vida imposible! ¡Bien hecho, lo has logrado! ¡Estoy muerto de todos modos!...

Se tapó la cara con las manos, ya no permitiría más. ¡Ya no!

—Lo siento…. —susurró…

Sakura…


Conocía al consejo, pensó Itachi mientras agarraba todo lo que podría servirle como armas. No lo matarían, no cuando atraparlo les había costado tanto. No lo matarían al menos que afecta a alguien más que a Sakura. Ella no estaba ahí… pero sí la aldea.

Un cuartada perfecta.

Tenían al niño, tenían la gente, los Shinobi, pero les faltaba el día. Les faltaba que todo se uniera en uno solo para que tomasen recién la decisión de matarlo. Sonrió. ¡Podían hacer algo!

—¿Cuánto tardaremos en llegar? —preguntó Sakura mientras metía todo a la mochila. De ser por ella todo lo habría dejado, pero no podía arriesgarse a quedar decampada si lograban salir vivos. Shisui era un bebé apenas recién nacido y necesitaría calor. Si ella se congelaba no tendría mucho por ayudar a su hijo.

Las armas también las empacó, Itachi le lanzó su ropa ninja y pareció tan lejano aquellos días en los que dejó de usarlo. Fue a cambiarse, con lentitud y dificultad pero determinada en no demostrar su debilidad. Se desvistió, quitándole la camisa de Sasuke. Los ojos se inundaron en lágrimas. ¿Por qué se rindió de esa manera?

Shisui era su hijo, con quien, a pesar de los míseros día y medio que tuvieron, pasaron hermosos momentos.

Lo había visto, se encariñó con Shisui… entonces. ¿Por qué abandonarlo de esa forma tal cruel? Sorbió su nariz mientras olía el aroma del Uchiha que aún quedaba impregnado aquella camiseta.

Dejó de pensar en eso, miró al espejo viendo los cambios de su cuerpo. Su vientre aún estaba inflamado, pero inconsistente. Sus caderas estaban más anchas, por lo que, la falta y el short le quedaba más corto aún. Se puso la ropa, con entorpecimiento, y aunque un poco ajustado, le quedó. Notó como ahora la blusa destacaba mucho sus pechos, habiendo crecido con el embarazo. Esperando alimentar a su hijo…

—No te dejaré —susurró—. Voy por ti, Shisui-chan… Mamá va por ti.

Salió, intentando ganar rapidez, del cuarto y bajó las escaleras, impulsándose a correr, pero algunas punzadas se lo impidieron. Llegó al primer piso y agarró las mochilas. Vio a Naruto, a Jugo, a Itachi y a Suigetsu junto a Karin en una esquina más apartada. Entonces notó que faltaba alguien…

—¿Kakashi-sensei? —preguntó. No lo había visto desde el nacimiento.

—Estuvo intentando perseguir a los ANBU, parece que si notó algo malo que nosotros no. —respondió el único Uchiha en aquella habitación.

—Lo rescataremos —se aventuró Naruto, de un salto— ¡Recuperaremos a Shisui-chan de cualquier forma 'ttebayo! ¡Te lo prometo!

Asintió, sonriéndole y entonces, con Itachi como guía, salieron de la casa.

Suigetsu miró a Karin, separase de él mientras seguía en fila india a los chicos para salir de la cabaña.

—¿Qué haces? —preguntó el chico. La pelirroja lo miró por un segundo.

—Ayudarlos. ¿Qué más podría hacer?

—¿Estás loca? —Frunció el ceño— ¡Ellos van a morir!

—No van a morir. Van a rescatar a alguien —expresó furiosa.

Quedaron en silencio unos segundos, antes que Karin le mirara horrorizada. No podía ser verdad.

—No estarás pensando abandonarles ahora, ¿verdad?

—Y tú, no estarás pensando ayudarles, ¿verdad? —Su silencio le irritó. Le miró, aireado— ¡Konoha es capaz de hacer una emboscada para atraparles! Ellos podrían estar esperándolo ahora. No creo que sean tan estúpidos para creer que ustedes tienen algo de mente para quedarse aquí, resignados.

—¡Escucha, pescado andante! ¡Itachi conoce mejor que nadie la aldea, nosotros ni siquiera la hemos pisado!

—¡¿Quieres morir tratando de rescatar algo que no tiene absolutamente nada que ver contigo?! —Le apunta con el dedo— ¡Bah! ¡Idiota que soy! Esperando que una maldita escoba tenga cerebro como para pensar en su vida.

—¡No pensé que fueses tan cobarde como Sasuke! Me voy y gracias por no ayudarnos. ¡Y ni se te ocurra seguirnos, que quien no ayuda, estorba! —espetó ofendida.

—¡Quién les va a seguir a morir! A diferencia de ustedes, grupo de suicidas, yo no pienso acabar así—gritó lo último, ya que Karin le cerró la puerta en las narices.

Entendió que la chica de verdad estaba pensando ir a Konoha. ¡¿Es que se habían vuelto locos?! Es que ahora…¿el único cuerdo era él? Y bueno, Sasuke en su momento. ¡Ese niño a estas alturas ya debería haber sido aniquilado! Y de no ser así, por haber nacido hacía poco, debe estar sucumbiendo de hambre. ¡No había forma!

De verdad…

—¡Idiota! —gritó y salió corriendo.

Puede que aún quedara esperanzas, de hacerlos cambiar de opinión. Alguien tenía que hacerlo y no encontraba nadie mejor que el azabache de su jefe…

¡Venga, Sasuke! ¿Dónde te has metido?


No había nada que deseara en ese momento más que tener envidia de su compañera de antaño. Tenía en frente suyo al niño más hermoso que había visto en la aldea. Tenía mucho pelo para en realidad parecer un niño recién nacido, pero su cuerpo reflejaba lo contrario, incluso parecía ser un niño que no nació en el tiempo adecuado.

Se asustó. ¿Estaría bien? Parecía prematuro.

Contó los días en su cabeza, desde que Sakura le había contado la intervención que ya se había llevado a cabo días atrás. Por ese entonces ella no tenía buen aspecto, y era diferente a la Sakura que había conocido. Con el embarazo, no había sido nada más que alguien inútil. No podía hacer cosas habituales sin que supusiese un esfuerzo para ella, pero no dijo nada, supuso que serían las nauseas matutinas. Hasta que se enteró de lo que sucedía.

¿Enserio ese bebé era aquel que su amiga tanto había protegido para dar a luz? No parecía que hubiese dado mucho problema. Su rostro, relajado e inocente por el sueño, su boca, moviéndose, como si simulara estás absorbiendo algo. Su barbilla temblaba a la son de sus pequeños y sonrosados labios.

Siguió contando los días y confirmó que llevaba nueve meses y unos días más.

—¿No podemos alimentarlo? —Preguntó a su espalda, Hinata— Tal vez… leche…

—¿Crees que nos dejarán alimentarlo cuando lo que quieren es matarlo? Si muere de hambre igual no supondría mucho problema.

—¡Pero… eso es cruel!

—Ya es cruel —intervino Ino— el que quieran asesinarlo.

Habían pasado seis horas desde que el niño había llegado. A menos de la primera, él había empezado a llorar, a todo pulmón en demanda de comida, pero sus súplicas en llanto habían sido ignoradas por todos, entonces, cansado de llorar, había decidido pro calmarse. Lo supuso ya que estaba bien dormido, pero el pequeño rostro redondeado estaba irritado por las lágrimas. Tenía la cara manchada con barro, Kami sabía en dónde habría ocurrido eso, pero había llegado de esa manera.

Ese niño había llorado muchas veces por hambre… pero nadie se dignó a darle algo.

—Si no le dan algo pronto, puede morir de hipotermia e inanición —inquirió Tsunade, mordiendo la uña de su dedo pulgar.

—¡Tienen que ir a la zona norte, se acerca un grupo!

Las kunoichi junto a la Hokage se volvieron al instante. ¿Un grupo? ¿Eran ninjas? Ino pareció quedar deslumbrada con la idea. Hinata lanzó un chillido cuando los ANBU pasaron de largo, dirigiéndose a su destino.

—¡Es nuestra oportunidad! —Gritó Tenten— ¡Hay que sacarlo!

—No —susurró Ino—. Si ellos… si son ellos —todos la miraron con intriga, a pesar de estar impacientes— ¡Sakura! —gritó antes de correr en la misma dirección de los ANBU, siendo seguida por las demás.

—Lo siento… —susurró Tsunade, quien tocó el cristal por donde se encontraba el niño—. Tu madre vendrá por ti. ¿De acuerdo?

Dio una mirada furtiva a los ANBU que se encontraban adentro, junto con el consejo. No… ellos no se irían hasta que la sala estuviese vacía. Lo sabía y tratar de luchar con ellos con un bebé dentro sería para asesinar a Shisui. Cerró los ojos y salió detrás.

—¡A esto se degrada un Sanin! —gritó, con lágrimas en los ojos.


Miró por todos lados. ¿Es que a eso se denigraba alguien? A perseguir a un ninja renegado. Bueno, no es como si èl no lo fuese. Pero…

—¡Sasuke! —gritó enfurecido.

A la mierda el bebé. Era verdad. Todos se habían encariñado con ese niño, pero ya estuvo bueno de hacer tanta babosadas por un solo año. Estaban enfrentándose a toda una aldea, una de las potencias ninja de todo el país del fuego. ¡Inverosímil pensar que pueden ganarles!

Avanzó a la carrera otro poco de espacio y comenzó a gritar. ¡Karin debería ser útil en estos casos!

—¡Maldita sea! ¡Sasuke, escúchame, idiota! ¡Todos ya partieron a Konoha!

—¡¿Quieres cerrar la boca?!

El alivio le recorrió el cuerpo, el calor que sintió fue reconfortante. ¿Es que él tenía algo de sangre en el organismo? Suspiró y casi puso sonreír. Volteó hacia su antiguo líder y… no le gustó los que vio. La sonrisa se le borró del rostro. Se había equivocado. Ese no era Sasuke. ¿O sí? Hacía unas pocas horas lo había visto victorioso, salir con la barbilla en alto por la maldita puerta de la tonta cabaña donde habían albergado a un trío de tarados.

Ese hombre no era Sasuke. ¿Se pueden formar ojeras tan rápido? Sus ojos estaban sospechosamente rojos en los bordes. Como cuando recién despiertas o… cuando terminas de llorar y la hinchazón a pasado. Entrecerró los ojos. Sasuke Uchiha no lloraba. Jamás.

—¿Sasuke?

O lo que queda de él…

—¿Qué quieres? —demandó incómodo.

Puede que si sea Sasuke…

Aquella situación lo estaba poniendo de los nervios. Karin en un intento de rescate suicida; él, tratando de ubicar a un padre rendido y resignado, y Sasuke… Sasuke daba pena.

—¿Qué demonios te pasó? —hizo una mueca.

El azabache le miró despectivamente y volteó, dispuesto a seguir su camino ignorando al idiota que tuvo como compañero unos meses atrás.

—¡Espera!

—Ya te he esperado cinco minutos, Suigetsu. O me dices lo que tienes que decir, te doy treinta segundos; de lo contrario, lárgate y no vuelvas.

—Todos se han ido.

Sasuke lo miró con una expresión neutra.

Bien… se habían ido, debía de admitir que estaba sorprendido. Había tardado menos de lo esperado para que Sakura también se resigne. Era un caso perdido, Shisui era historia. Doliese tanto como doliese. Ese niño ya no existía ahora. Era imposible que siguiera con vida aún.

Asintió, dándole a entender que había recibido la información.

—Bien, ahora vete.

—¿Bien? ¡¿Te digo que se han marchado ya y tú solo dices: «bien»?! ¡¿Qué eres, una maldita marioneta?! ¿Es que no te interesa?

—¿Por qué tendría que interesarme? —Repuso, hastiado ya por retrasar su viaje— Se fueron, ¡qué bien! Ya era hora que se dieran cuenta que no valía la pena ir a la al…

—¿Tú crees que se han resignado?

Suigetsu lanzó una carcajada cómica. Sasuke alzó perfectamente una ceja.

—¡Resignarse con los idiotas que los guían!

—¿De qué estás hablando?

—¡Nadie se ha rendido! Todos; Kakashi, Naruto, Sakura… ¡Incluso Karin! Todo ellos se dirigen a Konoha para rescatar al crio ese. ¡¿Es que no vas a hacer nada?!

Suigetsu observó como el rostro del azabache cambiaba a un color platino conforme la palidez aumentaba. Parpadeó una vez, incrédulo.

—Escucha, revisé a los alrededores —mintió—. ¡Konoha les ha puesto una emboscada! Están esperando a que ellos vayan. Los explotarán. Les harán picadillo. Cualquiera que pise tierra perteneciente a Konoha morirá. ¡Sakura entre ellos! —de acuerdo. Era la mentira más grande que había dicho en el último año, pero se valía con los momentos desesperados. ¿Verdad?

Puede que con ello, Sasuke reaccionara. ¡Y funcionó! El rostro lívido del moreno pasó de la incredulidad, a la confusión, de la confusión, al miedo y del miedo… a la furia.

—¡Chiquilla estúpida! —rugió, antes de salir en dirección a Konoha.

Puede que estuviese resignado a perder a su hijo. Pero a Sakura… ¡Un carajo a Konoha! Sakura era suya y si aún seguía viva, aún había cosas por las cuales pelear.


¡Ayudenme que no tengo internet! ;o; Estoy desesperada. Solo me conecto una o dos horas en ocasiones en una cabina. Dios, no puedo creer cómo he sobrevivido hasta ahora.

Como dije, este es todo el tiempo que me queda así que ;.; les dejo el capitulo y me despido. Espero les haya agradado. Ya saben, Sasuke es más bipolar que la misma Sakura xD

¡Bye bye! Los quiero

-Shina-