Sara Piqueras Guardia
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CAPÍTULO 1: EN BUSCA DEL ANILLO DE SOROVOLO.
Han transcurrido casi trece años desde aquella fatídica noche en la que murieron James y Lily. Es verano y falta dos semanas para que Harry comience el tercer curso en Howarts.
Harry tenía la esperanza de que Dumbledore le permitiera pasar unos días con su tía Noa pero no pudo ser, desde hacía meses su tía estaba absorta en una importante investigación que Dumbledore le había confiado. De modo que Harry tuvo que quedarse con los Dursley.
Mientras tanto Noa:
¡Vamos daos prisa! –Dijo Noa.
Noa, no corras tanto, ¿Por qué tanta urgencia? –Dijo Tonks mientras atravesaba el arco de piedra que conducía al callejón Diagon. Noa iba tres metros más adelante.
Si, eso, ¿Por qué tanta prisa? –Reiteró Remus Lupin- Me sacas de mi cómodo sofá mientras me tomo una gran taza de chocolate calentito ¿y ahora no me dices de qué se trata? ¿pues no me moveré hasta que no me lo digas Noa?
Esta bien –Expresó Noa con resignación- Vamos en busca del anillo de Sorvolo –dijo en un susurro casi inaudible.
¿¡Qué?! –Tonks al unísono.
Ah! No. –dijo Lupin- No estoy psicológicamente preparado para otra de tus aventuras, la última vez me dejaste colgado de los tobillos casi cinco horas, no volverá a repetirse.
Anda Lupin, no seas aguafiestas, sabes que sin vuestra ayuda no puedo hacerlo. –Dijo Noa en tono meloso.- Si aceptas te regalaré una gran tableta de ese chocolate suizo que tanto te gusta.
Mmm, de acuerdo, trato hecho –Dijo Lupin con brillo en los ojos- Pero del suizo, ¿eh?
Claro que sí Lupin –Dijo Noa con una amplia sonrisa en su rostro.
¿Y donde supones que sen encuentra el anillo? –Preguntó Tonks.
Bueno, tengo tres teorías. La primera es que el anillo se encuentre en la tienda de Borgin y Burkes del callejón Nocktorn. La segunda que se encuentre en la casa de Tom Riddel Senior. Y la tercera, y la más desagradable, que el anillo este en la casa de Sorvolo. Aunque me gustaría encontrar el anillo antes, ya que me asquea sobremanera la idea de pisar esa casa. Pero dejémonos de charlas, se nos hace tarde.
Así, Lupin, Noa y Tonks, avanzaron por el callejón Diagon hasta llegar a la entrada del callejón Nocktorn.
Será mejor que esperéis aquí, iré sola –Dijo Noa.
Bien, pero no pensarás entrar así ¿no? –Dijo Tonks.- Sería un poco sospechoso que una Griffindor se interesara por un anillo de Salazar Slitheryn, Burkes desconfiará de ti seguro. Llevas una insignia y una gargantilla de Griffindor, deberías quitártelas.
Tienes razón. –Noa se quitó la insignia y se escondió la gargantilla bajo la ropa- Ahora Tonks cámbiame el color de mi pelo, pónmelo negro como el azabache. –Tonks lo hizo con un leve aireo de su varita.
Acto seguido Noa sacó de su bolsillo una insignia y una pulsara de Slitheryn y se las puso. La pulsera era una serpiente enroscada que se mordía la cola, con dos hermosas esmeraldas por ojos.
Y ahora lo más importante –Noa se colocó la punta de su varita en su muñeca y unos hilitos de tinta se entrelazaron extendiéndose a lo largo de su antebrazo llegando a formar un tatuaje: era la marca tenebrosa. -¿Y bien? ¿Parezco un mortífago? –Dijo Noa intentando poner una dura expresión en su rostro.- Así Burkes no desconfiará de mí.
Con ese aspecto, no me gustaría tenerte de enemiga. –Bromeó Lupin- Eres magnífica, has tenido una gran idea.
Sí, pero espero que no me salgan ronchas por llevar este tatuaje. Bueno dejémonos de bromas. He de irme. Esperadme aquí ¿de acuerdo?
Noa se adentró en el callejón Nocktorn y llegó a la tienda de Borgin & Burkes. Al entrar en la tienda intentó que sus ojos expresaran frialdad y su rostro dureza.
Burkes estaba en el mostrador, levantó la vista y miró a Noa con desdén.
Buenas tardes. ¿Qué se le ofrece? -Dijo Burkes con desconfianza.
Noa se percató de su desinterés y se llevó la mano izquierda hacia un mechón de su cabello que le caía por el rostro y se lo recogió detrás de la oreja, en ese momento Noa dejó entrever parte del tatuaje que llevaba en el antebrazo de manera "supuestamente involuntaria".
Cuando Burkes vio el tatuaje ahogó una exclamación, se puso pálido y nervioso. Desde ese momento trató a Noa con suma amabilidad.
Pero tome asiento señorita, no se quede ahí de pie. ¿En qué puedo ayudarla?
Noa miró a Burkes con frialdad.
Me trae aquí un asunto de vital importancia.
Oh, espero serle de ayuda señorita. –Burkes estaba tan nervioso que hacía ridículas reverencias constantemente.
Mire, ¿ve ésta pulsera? -Noa extendió el brazo y le mostró la pulsera de Slitheryn- Es una reliquia familiar con extraordinarios poderes, mi hermana tenía otra igual y la perdió, quisiera poder encontrarla. Le pagaré muy bien.
Burkes examinó la pulsera e inmediatamente se puso a registrar en todas las estanterías.
Tal vez si busca en su almacén quizá… -Sugirió Noa.
Si tiene razón, enseguida vuelvo.
Burkes entró en el almacén. "Esta es mi oportunidad", se dijo Noa, "ahora o nunca". Acto seguido comenzó a buscar por todas las estanterías. "Venga debo encontrarlo antes de que regrese".
Noa se dirigió a una estantería que había detrás de mostrador, la abrió y comenzó a buscar entre los objetos. De repente vio un anillo de oro con una perla negra engarzada. "Lo encontré", se dijo, y murmuró: "Accio Horrocrux".
Pero el anillo no se movió, "Maldita sea, que está sucediendo, el anillo debería haber acudido a mi llamada, ¿Será que me he equivocado en mis teorías?, ¿Será que este anillo no es más que eso, un simple anillo? Mierda, todos estos meses de investigación para nada. Dumbledore y yo teníamos la certeza de que este anillo era un horrocrux".
En ese momento se escucharon los pasos de Burkes acercándose. Noa pensó: "No importa, me lo llevaré de todos modos" cogió el anillo y se lo metió en el bolsillo.
Burkes salió del almacén:
Malas noticias señorita, no tengo su pulsera gemela.
No importa, ya buscaré en otro lugar. Buenas tardes. – Dijo Noa dándose la vuelta.
Disculpe señorita, si un caso encontrara la pulsera, ¿dónde podría localizarla? -dijo Burkes en un intento de ser amable y cumplido.
No le recomiendo que conozca mi paradero, podría ser muy perjudicial para usted -dijo Noa fríamente mientras se dibujada unas sonrisa maliciosa en sus labios. Dio media vuelta y se fue.
Noa salió de la tienda a grandes zancadas. Sus pasos eran ligeros. Esta terriblemente encolerizada. Todos sus planes se habían ido al garete.
Llegó hasta donde estaban Lupin y Tonks.
¿Cómo ha ido Noa? -preguntó Tonks.
Maldita sea. – dijo Noa encolerizada, al mismo tiempo que daba una parada a unos cubos de basura que había en la pared. Se había remangado las mangas hasta los codos y se le veía el tatuaje completamente.
Dos niños que pasaban por allí se pararon en seco y el cucurucho de helado que llevaban en las manos se le cayó al suelo, lentamente retrocedieron un par de pasos y cuando estaban a una distancia prudencial echaron a correr como alma que lleva el diablo.
¡Eh¡ Noa, no puedes pasearte así como así con ese aspecto, estas asustando a la gente, ¿Quieres que te metan en Azkaban? Anda acércate para que te devuelva tu aspecto -Dijo Tonks tendiéndole la mano.
Acto seguido Tonks le devolvió su color de pelo original. Mientras, Noa se quitaba la pulsera y la insignia de Slitheryn.
Ahora tranquilízate -Intervino Lupin- Vamos, os invito a un whisky de de fuego y nos lo cuentas todo, ¿Vale?
Los tres se dirigieron a una taberna que había justo enfrente de Madame Malkins. Se pidieron tres whiskys de fuego y se sentaron en una mesa alejada.
¿Y bien? -Dijo Lupin- ¿qué demonios ha sucedido en la tienda? ¿Has encontrado el anillo?
Sí, lo he encontrado y con el se han esfumado todas mis teorías. Observa atentamente. –contestó Noa sacando el anillo de su bolsillo, se lo puso a Lupin en la palma de la mano y acto seguido murmuró "Accio Horrocrux".
¿Qué pasa? -intervino Tonks- No sucede nada.
Exacto -atajó Noa- ¿No lo entiendes?, el anillo debería haber acudido a mi llamada. Debería haber reaccionado, lo cual significa que no es un horrocrux. Todas mis deducciones se han visto frustradas.
¿Y por eso te has puesto así? -Rió Lupin- No deberías ser tan tajante, párate un momento y medita las cosas, quizás ese anillo no sea más que una vulgar imitación, es algo muy propio de Burkes.
Ah, pues no se me había ocurrido, no me había parado a pensarlo fríamente. Eso me devuelve los ánimos. –Dijo Noa eufórica-
En ese caso, deberíamos buscar el verdadero anillo en casa de Tom Riddle Senior o en la de Sorvolo –Sugirió Tonks.
Si, tienes razón. Venga, vámonos –dijo Noa.
¿Cómo?, ¿Ahora?, ya está casi anocheciendo y no olvidas que hoy es luna llena. Yo no podré acompañaros –Dijo Lupin.
JaJa, lo tengo todo planeado, preparé tu poción esta mañana Lupin. –Dijo Noa sonriente.
¡Oh¡, no hay forma de librarse de ti –Añadió Lupin- Esta bien, pero eso te costará dos tabletas más de chocolate.
Trato hecho –Noa tenía una sonrisa de oreja a oreja, no sabía porqué pero todos los hombres terminaban accediendo a sus peticiones- Bien, vamos, no hay tiempo que perder, primero iremos a Hangleton, a la casa de Tom Riddle.
Uf, ¿por qué le gusta tanto a esta chica el peligro? –Replicó Tonks- A propósito, ¿cómo viajaremos?
Yo propongo que vayamos en escoba –Añadió Lupin- Nos permite máxima movilidad individual, así no habrá problema si tenemos que separarnos.
Me parece una buena idea podríamos pedírselas a esa tienda de escobas que hay al principio de la calle. Yo conozco al dueño -Propuso Tonks.
Los tres salieron de la taberna. Consiguieron las tres escobas y partieron rumbo a Hangleton. Cuando llegaron al pueblo eran las 9:30 de la noche. Descendieron hasta la entrada del pueblo y fueron a pie hasta la casa de Riddle.
