Bueno, he aqui el nuevo capitulo. Este sera mas relajado ya que considero que se deben de explicar algunas cosas mas de los personajes. Pero, a la vez es una introducción a algunas cosas del futuro. En fin, espero que sea de su agrado. Por cierto, algo que debo de mencionar. Si en la historia se esperan Pincest. De una vez les dire, no! No pondre ese tipo de relaciones. Ya que no me gusta el incesto, ¿saben? Tengo hermano y hermana, y creanme, no lo veo. No me lo imagino y la verdad, me incomoda. Pero bueno, una vez aclarando eso. Supongo que es mejor proceder.
Gravity Falls es de propiedad de Alex Hirsch y de Disney, esta obra literaria esta hecha por un Fan y para Fans. No se busca generar algun tipo de lucro con ella, ya que su unico proposito es el de entretener. Sin mas, espero que el capitulo sea de su agrado y que si es asi, dejen su Reviews diciendo que fue asi, o si no, bueno, ya saben. Pueden poner su critica constructiva.
:3
Capitulo 5: Horribles vicios
Dipper estaba dentro del baño de una cafetería que se encontraba cerca de la zona comercial del pueblo. Se sacudía con esmero lo que eran los manchones de tierra sobre su ropa a la par que se acicalaba lo mejor que se podía. En poco tiempo quedo casi tan pulcro como cuando salió al bosque. Respiro hondo mientras se veía en el espejo, sintió como los músculos le ardían por el dolor, pero decidió no darle importancia, por lo que acto seguido estiro por completo su cuerpo; y con ello, se hizo presente la sensación de como algunos huesos eran colocados en su lugar de manera brusca. Una mueca de dolor era presente poco a poco en su rostro tras ese pesar.
-Muy bien. Ya no me burlare de Stan y de sus dolores matutinos.- Trato de ponerle positivismo a su situación a la par que se enderezaba su corbata. Y sin mas, decidió proceder a salir del lugar para poder regresar con las demás.
Camino casualmente por la cafetería y en dirección a una esquina del lugar donde se encontraban sus amigas sentadas sin preocupación y platicando cómodamente, pero antes de llegar a ellas, paso a un lado e la mesa central del lugar, donde yacía su hermana platicando con normalidad con un chico de su edad, su pelo negro y ojos grandes y claros le hacían parecer algo extravagante, tanto eso, como su ropa; que era de colores demasiados vivos y de un estilo demasiado retro.
Llego a la mesa en donde antes se encontraban, se sentó con dificultad puesto que no quería lastimarse mas de lo que ya estaba. Y cuando por fin logro acomodarse en su asiento; soltó un largo y pesado suspiro de alivio.
-¿Tan adolorido estas?- Pregunto cierta rubia preocupado por su bienestar.
-Algo, no es mucho. Lo puedo tolerar.- Informaba mientras ponía una sonrisa torcida.- Por cierto, el chico que esta con Mabel se me hace algo… Ammm… ¿cómo decirlo?- Tratando de hallar las palabras que resultaran adecuadas para el joven, puso una mano en su mentón mientras la otra la tenia en la mesa.
-¿Extravagante? ¿Animado? ¿Colorido? ¿Peculiar?- Como si se estuviera burlando, la joven Northwest le dio una lista de las posibles palabras que podrían describir al muchacho.
-Hummm… Digamos, peculiar, si. Eso le queda. Digo, no vemos gente vestida así por este lugar.- Comento siguiendo el juego de la chica. Lo cual, le provoco una ligera risa que logro ocultar tras su mano.
-Es esa nueva tendencia "hipster" que existe. Algunos se lo toman demasiado enserio.- Comento la joven Chiu mientras se acomodaba las gafas.
-Oh, ya veo.- Comento intrigado por lo que decía su amiga.
-De hecho, por como estas vestido ahora tu mismo pasarías por un "hipster".- Señalo con burla la joven asiática, haciendo que la rubia cayera en cuenta de eso y por ende, también riera.
-¿Qué? No… ¿O si?- Pregunto mientras se revisaba por un momento su vestimenta. Y de manera hábil, se desfajo la camisa para después desabrocharse los primeros botones de la misma junto con su chaleco, y como ultimo detalle se abrió un poco la corbata.- ¿Y ahora?- Cuestiono mientras se señalaba a si mismo con la esperanza de ya no estar en la misma tendencia que él muchacho que pretendía a su gemela. Pero solo logro que ambas chicas se ruborizaran un poco.
-No, ya no te pareces a él.- Comento Candy mientras desviaba la mirada.- Por cierto, Mabel nos dijo que cuando acabo su primer verano aquí ella estuvo tentada a destruir la maquina que borraba los recuerdos. Pero que tu la convenciste de que no lo hiciera. ¿Por qué?- Curiosa, señalo específicamente lo que le llamaba la atención de esa serie de hechos.
-Oh, eso. Pues cuando todo acabo, ella se encontraba envuelta en muchas emociones, y una de ellas era el que dirían nuestros padres de las aventuras que vivimos y que Mabel se dedico a contar en sus cartas. Por lo que antes de que nos regresáramos a Piedmon, le pedí a Ford una carta parecida a la que envió Stan cuando acepto hacerse cargo de nosotros en el verano; claro que incluyendo que también se encontraría con él nuestro otro tío. También le pedí a Mabel que hiciera cartas normales donde solo pusiera que nos divertíamos sin peligro alguno; y claro, que en estas cartas se encontrara marcada la fecha en que fueron escritas las anteriores.- Empezó a explicar de manera detenida.- Y cuando llegamos a casa paso lo que temía, mis padres estaban furiosos por ver que la imaginación de Mabel había crecido demasiado, así que, por mas mal que suene, le borre la memoria a nuestros padres. Y después plantamos las nuevas cartas sustituyendo las otras.- Terminando de contar lo que paso, el chico Pines no hizo mas que observar como sus amigas mantenían una expresión de sorpresa por lo que había hecho.- Si, lo se. Se que suena mal. Pero, no quería que empezaran a tratar de loca a Mabel, por lo que preferí eso antes que nada. Aparte de que si les contábamos la verdad, cabía la posibilidad de que nos tacharan de locos y nos enviaran a un psicólogo para después prohibirnos regresar a Gravity Falls.- Dando a entender su punto, desviaba la mirada con ligera vergüenza.
-Bueno, es un punto valido.- Comento Pacifica después de un rato de pensar las cosas.
-Si, pero, no puedo creer que les borraras la memoria.- Comento Candy, dándose cuenta de que él joven muchacho podía tomar y llevar a cabo decisiones muy difíciles.
-Tampoco lo hice con solo llegar. Fue después de los primeros días de que regresamos, además, no es como que les hubiera borrado de la cabeza nuestra existencia. Solo, mantuve en secreto algo que no debía de salir de Gravity Falls.- Comento un tanto a la defensiva, pensando en que posiblemente si se pudo haber excedido.
-Je, bueno, eso ya no importa. Lo hecho, hecho esta.- Declaro la joven rubia mientras posaba la mirada sobre él. Para después, dirigirla a su amiga castaña.- Por ahora se ve que se están llevando bien. ¿No?- Pregunto confiada en que las cosas podrían salir bien.
-Si, pero Mabel esta actuando distante nuevamente.- Señalo la joven de lentes mientras mantenía la mirada.
-¿Distante? ¿A que te refieres?- Pregunto el gemelo menor mientras hacia ademan de voltearse a ver, pero fue obstruida su hazaña cuando una camarera llego con sus bebidas. El grupo de jóvenes las recibió amablemente y después de que la mujer se retirara, él ya no pudo ver a que se refería su amiga, puesto que su hermana ahora se encontraba despidiéndose del chico. Quien no tardo en salir del establecimiento con cierto aire de frustración.- Eso fue… Rápido.- Comento cuando su gemela se sentó a un lado suyo.
-Si, el chico era… Bueno, no nos llevamos bien al final.- Comento cabizbaja.
-¿Y eso?- Pregunto el joven castaño.
-No se, quizá por que era… Demasiado… ¿Cómo decirlo?- Trato de buscar las palabras que sentía tenia en la punta de la lengua.
-¿Extravagante?- Preguntaron tanto las chicas, como el muchacho.
-Si… Eso.- Recuperando su buen humor cuando los tres hablaron al mismo tiempo, decidió no darle mas importancia al chico que recién se había ido.
-Bueno, quizá sea mejor así- hablo el muchacho, llamando de esa manera la atención de su hermana- aun no se por que te esmeras tanto en buscar ese amor de película.- Comento confundido, pero como respuesta solo recibió tres miradas amenazantes.- Ok, me callo. No dije nada- se apresuro a decir- cielos…- Susurro a lo bajo.
-Bien, dejando a un lado la insensibilidad de mi hermano.- Comento la chica Pines.- Aun falta un poco hasta mi próxima cita, así que por el momento, relajémonos.- Comento mientras se recargaba completamente en su asiento.
-Me parece buen plan.- Comento Candy mientras daba un sorbo a su café.
-Oye, Mabs. Se que acabas de decir que nos relajemos. Pero…- Empezó a hablar el castaño mientras sacaba de su mochila algo que le pertenecía a su gemela.- Perdón.- Se disculpo mientras dejaba en la mesa el garfio volador, ahora destruido, de su gemela.
-Oh, si. Ya se me había olvidado.- El tono de voz de la chica sonaba melancólico mientras tomaba las piezas rotas de su antiguo artefacto.
-Le pediré a Ford ayuda para repararlo.- Comento aun arrepentido por sus acciones.
-Bien, pero si no se puede reparar mejor déjalo así.- Le pedía a la par que le miraba con reproche. Cosa que tomo por sorpresa al joven, y con una expresión desconcertante en su rostro, exigió saber del por que le pedía eso.- Dipper. Eres adicto a hacerte el héroe. ¿Lo sabes, verdad?- Pregunto aun con la misma mirada.
-No es cierto.- Trato de defenderse, pero involuntariamente su cabeza le mandaba imágenes de lo ocurrido ese día, por lo que, avergonzado, desvió la mirada.- Bueno, si. Siempre intento hacer el bien para los demás, aun si eso significa hacerme daño. Pero es que no puedo evitarlo.- Comento por lo bajo, mas como un regaño para él, que como una excusa para ella.
-Pues deberías. Ya viste lo que paso hoy.- Le volvió a regañar su hermana.
-Vaya, sin duda algo paso. Estamos actuando como el otro.- Comento con burla al recordar el chiste que se dedicaron esa mañana. Pero Mabel solo se limito a negar con la cabeza y rodar los ojos mientras mantenía una sonrisa burlona.
-Bueno, dejando eso aun lado. Supongo que podríamos hablar de otra cosa.- Tratando de comenzar otro tema de conversación, tomó de la mesa una dona con azúcar.
-Pues de hecho, Dipper nos acaba de contar la razón por la que no rompiste la maquina para borrar recuerdos.- Comento Pacifica mientras mantenía la mirada en su amiga y en sus manos aprisionaba su taza de café.
-Oh, ¿esa vez? Impresionante, ¿No? Yo no sabia que Dipper podía ser tan malvado.- Comento con burla.
-Oye, yo no soy malvado. Solo… Hice lo que tenia que hacer.- Argumento, pero con semblante seria en sus ultimas palabras.- En fin.- Sentencio a la par que sacaba de su mochila su quinto diario; junto con la pluma que le obsequio el anciano McGucket, y retomaba su antigua labor de escribir en el lo sucedido esa tarde.
-También eres un adicto a los misterios.- Volvió a comentar su gemela mientras le veía divertida a la par que tomaba otra dona.
-Y tu eres adicta al azúcar.- Comento el joven sin apartar su mirada de su diario.
-¡Oye!- Exclamo ofendida, lista para contradecirle, pero al ver en sus manos tenia su bocadillo, decidió no decir nada. Y a tal acto, las chicas empezaron a reír por la ligera pelea que tenían los gemelos.
-Bueno, bueno. Mejor dejemos ese tema aun lado. ¿Les parece?- Pregunto Candy mientras se esforzaba por cesar su risa.
-Bien. En ese caso, volveré a lo que quería hacer antes. Relajarme.- Comento mientras se volvía a recargar completamente en la silla. Pero ahora, con un sabor dulce en sus labios.
Por su parte, Candy y Pacifica se dedicaron a platicar sobre algunos temas que les interesaban mientras Mabel se encontraba merendando ligeramente uno que otro postre del lugar. Por su parte, el chico Pines se mantenía en su labor de registrar las características del particular ente contra quien se enfrento esa tarde mientras que casualmente tomaba de vez en cuando un sorbo de su café.
Paso el tiempo. El cuarteto de jóvenes dejo de estar presentes en la cafetería para después dirigirse a la plaza del pueblo. Donde Mabel se encontró con otro muchacho, este de apariencia mas normal ante la vista de todos. Pero que después de un rato en la cafetería de linda Susan él mismo dio a conocer que contaba con una personalidad bastante prepotente, lo cual le hizo recordar al chico Gleeful en su primer año en el pueblo. Y después de un intercambio de palabras se dio cuenta de que las cosas no podrían salir bien. Por lo que amablemente se despidió del chico, quien reacciono como si fuera ella la que perdiera una oportunidad de estar con él.
-Vaya, ese tipo si que era un tarado.- Comento Pacifica con repudio mientras le veía irse.
-Si, espero no volvérmelo a encontrar.- Pidió mientras ponía un gesto de disgusto.
-Bueno, nunca sabremos. Eres propensa a entrar en contacto con gente que no debes.- Comento el castaño mientras leía un libro que había traído consigo de las compras de la tarde.
-¿Ah si? Mencióname uno.- Reto con autoridad y confianza.
-¿Te recuerdo a Richy?- Pregunto con frialdad y mientras alzaba una ceja mientras le veía. Y ante tal pregunta, la joven Pines desvió la mirada con vergüenza.
-El no cuenta. Es un vampiro.- Trato de defenderse mientras jugaba con un mechón de pelo.
-Espera. ¿El mismo vampiro de hace tres años? Pensé que habían terminado bien después de que se mudara al norte.- Comento confundida la joven Chiu al recordar lo que les había contado su amiga cuando les platico sobre Mermando.
-Y si, terminamos bien… Pero..- No quería continuar. Le hacia sentir pena.
-El condenado nos encontró en Piedmon hace unos meses. Y digamos que se había vuelto algo… Inestable.- Comento con veneno en sus palabras el muchacho Pines, puesto que ese era uno de las cosas que se mantenían en secreto entre él y ella.
-¿Pues, que paso?- Pregunto Pacifica, preocupada por la repentina reacción de los chicos.
-Lo que tenia que pasar.- Comento con frialdad él joven castaño.- Pero. Mejor dejar eso de lado. No me apetece hablar de eso, y supongo que a Mabel tampoco.- Comento mientras miraba de reojo como su gemela mantenía la mirada en el suelo.- Mejor ponernos en marcha al siguiente lugar de tu cita Mabel.- Pidió a la par que salía del establecimiento.
El camino al salón del pueblo era silencioso, tanto la joven rubia como la pelinegra consideraron prudente el dejar a los gemelos solos con sus pensamientos, por lo que caminaban muy por detrás de ellos.
-Oye. Perdón. No quise sacar ese tema.- Se disculpo de repente al ver que la chica a su lado tenia una expresión algo depresiva.
-No, yo te lo pedí. Así que no pudiste hacer nada, me recalcaste algo que no debo de olvidar. Además, supongo que tienes razón. Soy propensa a meterme con gente que no debo. Supongo que lo soy hasta el punto en que me puedo considerar adicta.- Esas palabras fueron pronunciadas con cierto intento a humor, considerando que era gracioso que ella misma le estaba recriminado algo parecido a su hermano.
-En ese caso los dos tenemos vicios.- Bromeo a la par que le codeaba. Haciendo que ella pusiera una sonrisa leve.
-Horribles vicios a decir verdad.- Comento con un poco mas de animo.
-Si, y es de familia. ¿Recuerdas esa vez que Stan salió con Linda Susan y ella no paraba de llamar a la cabaña?- Bromeo queriendo hacer que su gemela riera, cosa que consiguió.
-Si, como olvidarlo- comento entre ligeras risas, para después, ponerse a pensar en las demás personas que conocía- Ford tiene el horrible vicio de guardar secretos. ¿No?- Pregunto mientras señalaba los lentes nuevos del chico.
-Y que lo digas- contesto a la par que se acomodaba las gafas- El anciano McGucket tiene el horrible vicio de construir robots gigantes.- Comento con burla.
-¿Aun los hace?- Pregunto con una ceja alzada y una sonrisa de par en par.
-Oh si. Entre a su laboratorio. Y hay muchos planos de estos.- Comento entre una mezcla de consternación y risa. Cosa que notaron el otro par de jóvenes, quienes al ver que los gemelos habían retomado su buen humor, decidieron unírseles.
-Ustedes nunca duran demasiado en una pelea. ¿Verdad?- Pregunto la joven pelinegra mientras se ponía aun lado de la castaña.
-Supongo que es otro horrible vicio que tenemos.- Comento con burla al ver a sus amigas agregándose a la conversación.
-¿Horrible vicio?- Pregunto la joven Northwest mientras se ponía a un lado del chico castaño.
-Cosas que no podemos evitar hacer, nos guste o no.- Informo el castaño mientras se giraba a la chica y le daba una sonrisa amplia.
-Supongo que yo se bien cual es el mío.- Hablo para sus adentros y con picardía la joven Chiu, pero esas palabras fueros escuchas completamente por su amiga.
-¿Ah si? ¿Cuál?- Pregunto la castaña mientras le mantenía una mirada fija.
Ella no contesto, solo señalo con la mirada al castaño que mantenía conversación con la chica Northwest. Cosa que entendió al instante la chica Pines, por lo que decidió que esa seria respuesta suficiente. Y de esa manera, empezaron a platicar mientras se encaminaban al salón del pueblo para encontrarse con la próxima cita de la chica castaña. Todas tenían un aire fresco, sin preocupaciones, sin pesares. Por su parte, el muchacho Pines hacia un esfuerzo sobre-humano para poder aguantar el dolor que le provocaba algo tan sencillo como caminar.
Llegaron a tiempo para el siguiente encuentro de la gemela Pines, encuentro que se traslado al parque del pueblo después de que compraran unos conos de helado. La cita transcurría bastante bien, el chico con el que estaba la joven Pines se veía que era el típico muchacho normal. Sin nada en particular. Solo. Normal. O al menos eso pensaba la joven de ojos grises que se encontraba con él. Platicando de cualquier tema de conversación que se les hiciera interesante. Por su parte, Dipper y compañía se encontraban sentados en una banca a una distancia bastante prudente.
-Ese chico se ve normal.- Comento Pacifica.
-Si, el mas normal hasta ahora.- Agrego el joven muchacho. Quien se encontraba mas acostado que sentado en la banca.
-Puede que algo salga bien. O no.- Finalizo la chica asiática al ver que la pareja enfrente suyo se despedía. Mabel camino lentamente hacia ellos, y sin mas, se sentó aun lado de su amiga.
-Bueno, fue… Normal.- Informó mientras jugaba con un mechón de su pelo claramente, decepcionada de lo que eso significaba.
-Ahora solo falta un sujeto mas, y después podremos regresar a la mansión.- El chico Pines hablo sin dudar, haciendo que la joven de cabellos dorados le diera un ligero golpe. Haciendo que este le volteara a ver confundido por la acción. Y como única acción, la chica le dedico una mala mirada seguida de un señalamiento con la misma a su hermana. Logrando que cayera en cuenta de sus palabras. Medito un poco las cosas, y acto seguido, prosiguió.- Aunque apenas inicia el verano. Supongo que habrá mas de esto a futuro.- Comento como quien no quiere las cosas. Y esas palabras llegaron a los oídos de su hermana, quien le volteo a ver sorprendida para después sonreír.
-Tienes el horrible vicio de nunca dejar que me deprima.- Pensó Mabel mientras veía a su gemelo voltear a ver a otro lado, claramente, negándose a aceptar que esas palabras eran para subirle el animo.- Bueno, eso es cierto. En fin, en lo que esperamos voy a comprar unos refrescos.- Informo mientras se ponía de pie.
-Yo te acompaño.- Pidió Pacifica, para de esa manera caminar a un lado de la chica castaña.
-Eso fue tierno de tu parte.- Comento Candy una vez se quedaron solos.
-No se de que me hablas.- Hablo mientras desviaba la mirada aun lado.
-¿Ah, no? En ese caso serán cosas mías.- Informo con tono burlesco.- Tan mías como mis horribles vicios.- Agrego mientras se acercaba al chico, haciendo que su espacio personal dejara de existir. Y con ello, poniéndolo extrañamente incomodo.
-¿T-Tus Horribles vicios?- Pregunto sin entender el cambio de atmosfera tan repentino.
-Si, mis horribles vicios. ¿Quieres saber cual es uno de ellos?- Pregunto en un susurro cerca de su oreja, provocando que se estremeciera por el sobresalto y la sensación. Mas sin embargo, una sensación se hizo presente en el, no se podía mover. Se encontraba paralizado. Paralizado al ver que la chica Chiu se incorporaba apoyándose en una rodilla, pasando su otra pierna por encima del regazo del muchacho, dejándola recargada en el otro lado del mismo.
-¿C-C-Cual es t-tu horrible vicio?- Pregunto temeroso de lo que podría llegar a pasar. Y con esa pregunta, la joven asiática se acerco peligrosamente a su rostro, manteniendo fija su mirada sobre los ojos grises del muchacho, sus labios se encontraban peligrosamente cerca de los del joven.
-Mi horrible vicio… es…- Empezó a hablar, su aliento rosaba el rostro del chico, provocándole un cosquilleo por la sensación tan extraña y mientras hacia eso, posicionaba sus manos encima de los hombros del joven.- Enamorarme de los chicos apuestos e inteligentes.- se acercaba cada vez mas, sabia que con un milímetro mas que se acercara rompería toda barrera que había.- Ya que estos me hacen pensar en besos.- picara, esa era su actitud, y al finalizar esas palabras, hizo ademan de romper la casi nula distancia entre ambos, mas sin embargo, solo se hizo hacia atrás. Para poder ponerse de pie.- Me pregunto por que tardan tanto. Iré a verlas.- Comento como si nada hubiera pasado, y tras caminar con rumbo a donde se habían ido las chicas, dejo solo con sus pensamientos al joven Pines.
-¿Q-Q-Que acaba de pasar?- Logro articular en un susurro de voz. Su mente era un caos, no sabia por que, pero se sentía nervioso. Una extraña sensación se apoderaba de él. Y no sabia que era en si. Por lo que decidió simplemente quedarse callado, quieto, pensando en lo que había ocurrido hace instantes. Sus pensamientos no tardaron en traicionarlo, ya que le mostraban escenarios donde lo que estaba por ocurrir, ocurrió. Y no solamente con la joven de lentes, si no, con muchas chicas que conocía. Desde su antiguo primer amor que fue Wendy, hasta una amiga de Mabel de la escuela.- Si no mal recuerdo… Se llama Dora.- Susurro.
-¿Ahora con quien hablas?- Pregunto su hermana mientras se sentaba a su lado. Haciendo que reaccionara con nerviosismo.
-¡¿M-Mabel?! ¡¿En que momento?!- Pregunto a la par que se trataba de poner de pie, mas sin embargo, su cuerpo seguía débil. Por lo que lo único que consiguió, fue caer al pasto de un sentón. Acción que les causo particular risa a las chicas, quienes empezaron a reír sin control por el accidente del chico.
-¿Pero que te pasa ahora?- Logro preguntar aun entre risas. Cosa que molesto al joven, por lo que decidió dejar de pensar en lo que lo traía tan ensimismado y decidió pasar a su encierro de indiferencia.
-Nada, solo me sorprendí.- Comento frio. Sin mostrar expresión alguna. Para acto seguido, incorporarse.
-¿No te hiciste daño?- Pregunto aun risueña por la risa mientras veía como se sacudía el pantalón.
-No.- Contesto simple.
-Bien, te traje una Pitt. Pero te la tendrás que beber en el camino. Ya tenemos que irnos al lago. Ahí veré a, Jasón… Creo que ese es su nombre.- Comento a la par que se ponía de pie nuevamente. Puesto que solo se había sentado para escuchar lo que decía su gemelo.
-Bien.- Se limito a contestar mientras tomaba la lata de la bolsa de plástico que traía la castaña. Acto seguido la abrió y bebió un sorbo corto. Para así, emprender el camino al lago.
-¿Esta bien?- Pregunto Pacifica al verle actuar así.
-Si, solo esta molesto por que nos reímos de que se cayó. Pero en un momento se le pasara.- Contesto con confianza mientras emprendían la caminata detrás del joven.
Quien por cierto, por alguna razón comenzó a llamar la atención de demasiada gente. En su mayoría, chicas de su edad. Cosa que enfado a las pretendientes del muchacho que le seguían por detrás junto con su hermana, mas que nada, por que algunas le intentaban dar su numero para que les llamara y otras hasta se dedicaban a hacerle platica. Pero siempre eran sorprendidas por la actitud indiferente del joven, quien se negaba a que le interrumpieran con su camino.
-Es demasiado apuesto ese chico.- Se escucho el comentario de una joven.
-¿Ya lo viste? Es demasiado guapo.- Otra chica opinaba en otra dirección.
-¿Es que no saben ser discretas?- Pregunto con veneno en sus palabras la joven pelinegra.
-Son un fastidio.- Agrego la rubia mientras mantenía sus brazos cruzados.
-Vamos, vamos. No se pongan así, además, no pueden decir nada de nadie ya que Dipper no es su novio. Sigue estando disponible para cualquier chica que intente algo con él.- Se burlo la chica de sus amigas, ganándose una mirada intimidante por parte de estas dos.- Pero bueno, ya llegamos.- Informo a la par que se adelantaba un poco hasta terminar a un lado de su gemelo.- Esperen cerca de la tienda de pesca. ¿Si?- Pidió mientras le miraba de reojo su gemelo.
-Bien. Te esperamos ahí.- Comento deteniéndose y viendo a su gemela sonreír.
-Gracias. Ahorita los veo.- Agrego para después encaminarse al muelle, donde se encontraba un joven; de apariencia tropical, sentado en la orilla de este.
-¿Es ese?- Pregunto la joven rubia a su lado.
-Al parecer.- Se limito a decir.
-Se ve muy del trópico. ¿No?- Pregunto la joven pelinegra con naturalidad.
-Supongo que ha de ser del sur.- Argumento sin mucho interés el joven.- Mabel nos dijo que la esperáramos en la tienda de pesca. Así que mejor vamos ahí.- Pidió mientras empezaba a caminar a dicho lugar, para de esa forma ser seguido de cerca por las chicas. Estaban por entrar al establecimiento cuando de este emergió un hombre mayor de edad, sin cabello y con una frondosa barba.- ¿Anciano McGucket?- Pregunto Dipper dejando de lado su indiferencia.
-Oh, joven Dipper. No esperaba verlo aquí.- Comento animado el anciano.
-Ni yo. Que increíble. ¿Vino a visitar a su hijo?- Pregunto mientras ladeaba un poco la cabeza, mirando que detrás del mayor estaba dicho hombre.- Buenas tardes.- Saludo con normalidad.
-Buenas tardes.- Saludo como siempre dicho hombre.
-De hecho, estábamos por salir a platicar un poco mientras paseábamos por la orilla del lago.- Informo el anciano con muy buena actitud.
-Me parece bien, en ese caso no los entretengo mas. Ya que solo vamos a esperar a Mabel.- Comento mientras señalaba con la mirada a la joven que platicaba con el muchacho del muelle.
-Oh, ya veo.- Fue lo único que se le ocurrió decir mientras daba pasos hacia al frente.
-En ese caso, si se van a quedar por algo de tiempo, hay un tablero de ajedrez con su piezas dentro del cofre del pórtico.- Señalo el hombre, mientras volteaba la mirada al joven y sonreía.
-Gracias.- Agradeció. Para después, simplemente despedirse con un movimiento de mano. Las chicas escucharon la conversación a lo lejos, por lo que no tardaron en sacar el juego de mesa y montarlo en el suelo.
-Son muy unidos. ¿Verdad?- Pregunto la joven Northwest mientras veía al padre y al hijo caminar y platicar con normalidad.
-Ahora si, antes… Bueno, digamos que tenían algo de separación.- Comento con melancolía.
-¿Qué tanta?- Pregunto Candy.
-Demasiada. McGucket incluso armo un robot gigante para llamar su atención.- Agrego con cierta gracia. Y después, se dejo caer al suelo para ver si podía jugar primero.
-Yo voy primero contra Dipper.- Pidió Candy mientras se apoderaba del lado de las piezas blancas.
-Bien. No necesitare esperar mucho para que me toque a mi.- Soltó Pacifica con aires de ofensa hacia la asiática.
-Oh, ¿Eso crees?- Pregunto como si estuviera tomando un reto.
-No creo… Lo se.- Finalizo a la par que le daba una sonrisa confiada. Aceptando cualquier cosa que le propusiera.
-Bueno, te hare comerte tus palabras Northwest.- Sentencio con voz firme a la par que trazaba una estrategia contra el joven. Joven que solo les veía divertido. El enojo se le había pasado desde hacia rato, por lo que no le haría mal divertirse un poco.
Y bastante poco al parecer. Ya que Candy fue vencida por él en menos de diez movimientos. Cosa que le sorprendió; ya que al ver que la chica iba en serio, esperaba un poco mas de pela.
-¡Ja! Lo siento, pero eso no me hará comerme mis palabras Chiu.- Comento ofensiva la joven rubia.
-Es demasiado bueno, si no me crees, ve por tu misma lo que digo.- Pidió a la par que le dejaba su lugar.
-Aparta y aprende.- Fue lo único que dijo para después dedicarse a ordenar las pocas piezas que se encontraban desacomodadas. Su confianza era alta, pero de igual manera no se quería confiar. Sabia que él era demasiado bueno, por lo que su estrategia tenia que estar a su nivel. Pero, repitiendo el caso de la joven de lentes, la chica Northwest fue vencida en la misma cantidad de movimientos.
-Bueno. No aprendí nada de ti.- Hiriente, dejo salir esas palabras para que la chica se sintiera mal consigo misma.
-Cállate, es demasiado bueno.- En un puchero, se giro con dirección al muelle queriendo evitar las miradas de sus acompañantes.
-¿Y ahora que paso?- Pregunto la joven castaña al acercarse a sus amigas y hermano. Viendo primero a la chica rubia.
-Dipper es demasiado bueno en ajedrez.- Aun con su puchero, mantenía la mirada en el muelle.
-Jeje… Si, lo se. Pero yo soy la única que le puede dar batalla. ¿Quieren ver?- Pregunto con aires de grandeza, sin poder apreciar como su gemelo rodaba los ojos ante el comentario.
-¡Véncelo! ¡véncelo! ¡véncelo!- Coreaban las chicas mientras veían como la gemela se sentaba enfrente del mismo.
-¿Qué paso con tu cita? ¿Ya termino?- Pregunto Dipper.
-Le llamaron de casa diciendo que le necesitaban. Así que se tuvo que ir. Pero no me distraigas, estoy pensando el como celebrare cuando te gane en el juego.- Comento con burla mientras se ponía una mano enfrente de su sonrisa amplia.
-Como digas.- Se limito a contestar, para después, acomodar las piezas del tablero. El juego entre los hermanos había iniciado, pero Dipper no se tomaría las cosas tan a la ligera como sus amigas. Esa tensión que había entre ellos era rivalidad entre hermanos, por lo que se encargaría de dejar en claro un punto. Solo un total de tres movimientos fueron necesarios para que la partida acabara.- Jaque mate.- Hablo con fuerza mientras miraba como su hermana mantenía una mirada desconcertada el tablero.
-N-No lo entiendo.- Hablo en voz baja. Y con ello, dando a entender que se había sobrepasado con ella. Usualmente le dejaba algo de ventaja, pero ahora se le había ido la mano.
-Es que iniciaste de otra forma a lo usual, Mabs. Por eso te fue tan mal.- Le "confeso" a la par que intentaba restarle importancia con una sonrisa.
-Ahhhh… Con que era eso.- Como una niña pequeña, recupero su buen humor de antes.
-Si, fue por eso. Pero bueno, mejor guardar las cosas e ir a la mansión. Te recuerdo que aun me duele el cuerpo.- Señalo a la par que se ponía de pie con ligera dificultad.- Además, ya esta oscureciendo. Mejor irnos.- Le informo a la par que le extendía la mano. Ayudándole a ponerse de pie junto con la joven Chiu. Y al ayudarlas, hizo lo mismo con la joven rubia.
-Bueno, esta vez no pude darle pelea. Pero después seguro que si.- Le comentaba a sus amigas mientras guardaban las cosas en su lugar.
-Vaya, yo y mis horribles vicios.- Pensó con burla de si mismo al ver a su hermana y compañía.- Nunca me ha gustado verla triste.- Se dijo a si mismo a la par que caminaban con rumbo al pueblo. Y esa era la verdad, no soportaba verla así. Por eso sentía tanto odio por la gente que solo buscaba hacerle daño. Pero decidió no darle mayor importancia, no en ese momento, siempre podía esperar hasta la noche misma para poder pensar las cosas.
Los jóvenes caminaron despacio, las chicas platicaban de manera amena mientras Dipper solamente escuchaba por su lado y les miraba de vez en cuando de reojo. El dolor aun invadía su cuerpo. Pero poco le importaba ahora dado que ya estaban por llegar a la mansión. La veía desde donde estaban, solo les faltaba cruzar lo que les restaba de pueblo y subir la colina; mas sin embargo, otra cosa capto su atención, o mejor dicho, alguien mas.
-Mabs. ¿Esa no es Grenda?- Pregunto a la par que asomaba ligeramente sus ojos por encima de sus lentes y señalaba con la mirada a su joven amiga paseando por el pueblo.
-Si, si es. ¿No estaba castigada?- Se pregunto al observar a su amiga, quien no tardo en voltear a verles al escuchar su voz. Y sin dudarlo, se encamino a ellos.
-Hola. Nunca creerán lo que paso cuando llegaron mis padres.- Saludo con normalidad y un ligero toque de emoción.
-¿Qué paso? Además. ¿No se supone que estabas castigada a medias?- Candy se veía confundida al señalar eso, y mas aun por que la joven no cambio su semblante.
-Se supone que si. Pero cuando llegaron mis padres a casa me preguntaron el por que estaba ahí tan temprano. Y yo les pregunte que si acaso no me querían temprano en casa. Y me dijeron que no, que solo era ayer.- Con una explicación confusa de entender para el joven Pines, dio a conocer su situación.- De hecho, los he estado buscando desde hace rato.- Señalo mientras se incluía con el grupo.
-Vaya, que bien que no estés en confinamiento. De hecho, estábamos por llegar a la mansión ya que Dipper sigue adolorido.- Señalo la gemela del mismo.
-Bien, vamos. Es aburrido estar en casa sin nadie quien me acompañe.- Comento para después emprender la caminata al lugar en cuestión.
Mientras tanto, en una cabaña en el bosque:
Wendy se encontraba acomodando sus cosas en su cuarto. Movía unas cuantas con la intención de hacer espacio. Y se encontraba tarareando una melodía que improvisaba a la par que avanzaba con su labor.
-Acomodando mis cosas para mi nuevo calendario… Dudurududú.- Cantaba con calma, mientras apreciaba el silencio del lugar. Le había pedido a Soos salir temprano para poder despedirse de sus hermanos y su padre, quienes habían salido hace poco a su campamento.
Camino con tranquilidad por su cuarto, planeando lo que haría en la noche cuando el muchacho Pines llegara a ver películas con ella. Sin duda, seria una oportunidad de oro, y no la desperdiciaría. Aunque aun tenia algo en mente, aun debía de hablar con las chicas sobre lo que seria lo adecuado a como proceder con el joven. Ya que tampoco quería lastimarle.
Se dejo caer en su cama, pensando las cosas. Se quito su gorro un momento, para pensar en el hecho de que el muchacho lo había usado por mas de un año. Cosa que le hacia sentir bien consigo misma. Y, decidiendo que las cosas no necesariamente tenían que avanzar la noche de mañana, se puso nuevamente de pie para poder acomodar sus cosas. Era complicado ser ella, ya que siempre fingía estar bien, pero, no lo hacia frente al muchacho Pines, siempre podía contar con él. Y eso le daba razones suficientes para tener en mente que si era necesario detenerse para no hacerle daño, se detendría.
Adentrándose en los terrenos de la mansión:
La caminata resulto normal como siempre. O al menos, para las chicas, ya que para Dipper; el subir la empinada colina le provocaba demasiado dolor en los músculos mas golpeados. Pero de igual forma se las arreglo para llegar sin mostrar ese hecho. Su orgullo era demasiado grande, no dejaría que los demás vieran que se encontraba débil y adolorido.
Las puertas se abrieron de par en par. Entraron sin dudarlo y solo llegar a las puertas de la mansión Dipper se empezó a aflojar la corbata de su cuello. Camino sin prestarle atención a nadie, quería llegar a su cuarto para poder usar su magia y rebajar un poco el dolor.
-¿A dónde vas?- Pregunto la joven de lentes al castaño.
-A mi cuarto a curarme.- Fue simple, no quería que le interrumpieran mas en su labor.
-Eso lo puedo hacer yo. Solo necesito el botiquín.- Volvió a hablar, pero ahora con voz autoritaria. Voz que hizo que él volteara a verla. Soltó u largo suspiro, y decidió rendirse.
-Bien.- Se limito a contestar a la par que desviaba la mirada a otro lado, encontrándose de esa manera con Philip.- Disculpa, Philip. ¿Podrías traer el botiquín?- Pregunto llamando su atención.
-Por supuesto amo Dipper. Esperen en la sala.- Pidió a la par que desaparecía por un pasillo de la mansión.
-Bien, ya lo escucharon.- Comento firmemente mientras se encaminaba a la sala del lugar. En donde se encontraba Ford; sentado y escribiendo en un nuevo diario suyo, con Waddles a un lado de él.
-Oh, hola chicas. Hola Dipper, ¿vaya, que te paso?- Pregunto ligeramente preocupado al ver de cerca la ropa del chico.
-"El que se esconde detrás" eso paso.- Se limito a contestar, y como acción extra, saco su diario numero cinco de su mochila, lo abrió en las paginas que había escrito esa tarde, y sin mas, se lo paso a su mentor.
-Ya veo, así de fuerte es. ¿Eh?- Comento a la par que ojeaba las anotaciones del muchacho.
-Si, es muy rudo.- Informo a la par que se desabrochaba la camisa, hizo un movimiento de hombros, y con el, dejo caer su prenda de ropa junto con el chaleco gris. Mostrando una playera blanca de interior, playera que se encontraba manchada con ligeros tonos de rojo.
-Oh por dios.- En un grito ahogado, Candy se sorprendió al ver las heridas del muchacho una vez que se levanto esa playera.
-No es para tanto.- Fue lo único que dijo él. Sus tres heridas se volvieron a abrir ligeramente, y su torso se encontraba lleno de hematomas de distintos tamaños. Solo se quedo con su pantalón puesto, pero para eso basto para que las chicas fueran invadidas por un rubor ligero y por sorpresa. Todas menos la hermana del mismo. Quien le miraba con ligero enfado.
-Amo Dipper. Aquí esta el botiquín.- El amable mayordomo se hizo presente en la habitación. Su semblante no cambio al ver las heridas del joven muchacho; ya que consideraba que sorprenderse por eso seria una falta de respeto.
-Gracias Philip.- Agradeció cortésmente.
-¿Para que quieres el bot-?- No logro terminar de formular la pregunta el mayor de los Pines, ya que al sacar su mirada del diario, pudo observar las heridas del muchacho.- Oh, ya veo.- Se limito a decir. Era lo único que se le ocurría articular. Ya que observo como el torso trabajado de su sobrino era poseedor de varias cicatrices de pelea. Siendo unas que mas le llamaron la atención, unas que parecían haberse hechas con garras filosas en su costado derecho. Pero no pudo ver mas, Candy empezó a tratar su cuerpo, poniéndole primero un anestesian te muscular. Después, algo de árnica para cada moretón, y al final volvió a tratar sus heridas que cruzaban su pecho y abdomen. Para finalizar, puso un vendaje lo suficientemente firme para que los moretones desaparecieran mas rápido.
-Solo… Toma mas vitamina C en lo que se curan. ¿Si?- Le pidió una vez anudo su vendaje.
-Si, gracias de nuevo.- Agradeció con una amplia sonrisa en su rostro, para después, volver a tomar su camisa y ponérsela a medias, dejándosela abierta. El chaleco, su corbata y playera de interior las mantenía en sus manos, no se los pondría de nuevo.
-Bueno, en lo que esperamos la cena, ¿que les parece chicas si vamos a mi habitación?- Pregunto la joven de frenos, a lo que el grupo de chicas asintieron de muy buena gana, y sin mas, procedieron a salir de la sala, dejando al par de genios solos.
Caminaron con calma al cuarto de la mayor de los gemelos, no tardaron en llegar a este, y sin mas, procedieron a simplemente sentarse en la cama o el suelo mientras platicaban de cualquier cosa. Pero, Mabel, sentía que les debía una explicación a sus amigas.
-Chicas, ¿recuerdan lo que menciono Dipper en el restaurante de Linda Susan?- Pregunto con voz seca, cosa que tomo por sorpresa a sus amigas.
-¿Lo de Richy?- Pregunto Candy con confusión al no entender el por que sacar ese tema nuevamente.
-Si. Bueno, lo que paso con él… Fueron cosas algo graves.- No quería decirlo, pero confiaba en sus amigas. Y sentía, que debía desahogarse, lo necesitaba.
-¿Qué paso?- Pregunto Grenda mientras ponía una mano sobre su hombro. Dándole a entender que podía confiar en ellas.
-Al principio se portaba amable. Caballeroso. Atento. Pero, las cosas se trastornaron después de una tarde. Decía que me amaba. Y yo le creí.- Hizo una pausa, le resultaba difícil hablar de ese tema; pero quería deshacerse de ese peso encima suyo. Sus amigas temían lo peor. Sabían que algunos hombres eran capaces de decir lo que fuera para obtener lo que quisieran.- Hace unos meses, fue cuando sucedió todo, aun era invierno. Nos quedamos de ver antes del atardecer; un viernes, en la capilla abandonada donde el se escondía. Empezamos con la rutina de siempre. Platicar, tomarnos de la mano, acurrucarnos y compartir abrazos largos. Pero poco a poco las cosas se fueron intensificando, y aunque se me hacia que íbamos muy rápido, él siempre sacaba esas palabras. "Te amo". Me las creí por completo. Termine en su cuarto, sin ropa, y con él encima mío, dándole mi primera vez.- Su voz se quebraba un poco, y las chicas no sabían por que, pero cada una le tendió una mano, diciéndole con la mirada que no se forzara. Pero debía hacerlo, si no, nunca se lo sacaría del pecho.- Las cosas fueron como debían de ir. Me hizo suya esa tarde de invierno, no mentiré, me gusto. Pero lo que paso después no me lo creí. Ya que una vez que terminamos, el se porto cortante, altanero, patán. Le pregunte por que el cambio de actitud, y el solo se burlo de mi.- Esas palabras dieron inicio a varias lagrimas por parte de la castaña.- Decía que era una niña tonta. Que se había divertido mucho jugando conmigo, pero que ya que tenia lo que quería, no le importaba para nada dejar de mentir. Esas palabras me destrozaron, quería negar la realidad, quería que fuera una broma, no fue así. Él solo siguió diciendo cosas de mi, no se detenía ni se contenía en lo que vociferaba. Para él, eran verdad todas esas cosas. Yo no pude mas, me vestí y salí corriendo del lugar mientras aun escuchaba sus insultos. No supe en que momento llegue a mi casa, pero solo me encerré en mi cuarto y comencé a llorar hasta que me quede dormida. Cuando desperté, tome un baño largo, me sentía sucia. Pero ya nada importaba, solo, quería dejar todo a un lado, pero sabia que él siempre me podía buscar, y me asustaba la posibilidad de volver a caer en sus engaños. Una amiga mía se preocupo de que no fuera con ella y otras chicas al cine, el domingo de esa misma semana, por lo que me llamo por teléfono. No le conté lo mismo que les estoy contando a ustedes, pero si le dije que Richy me había hecho daño, que solo me mentía. Y al colgar, de la puerta de mi cuarto entro mi hermano. Dipper solo se quedo de pie mirándome con tristeza. Y sin mas, solo me abrazo, me abrazo mientras decía que todo estaría bien, que no me preocupara, que las cosas al final se arreglarían. No supe cuando empecé a llorar, pero lo hice. Y simplemente nos quedamos ahí, abrazados mientras le decía lo que había sucedido, claro que, siempre guardándome lo mas importante.- Contó, el llanto era demasiado, no pudo mas, rompió en llanto mientras se abrazaba a su amiga castaña. Las chicas le miraban asombradas, aun no podían digerir que existiera alguien que se aprovechara así de una joven tan animada. El silencio no existía en el cuarto, solo se escuchaba el llanto de la joven Pines, y ellas, sus amigas, decidieron que lo mejor seria dejarla desahogarse, ya que por eso les había contado todo.
Mientras tanto, en la sala.
Dipper se encontraba sentado en el sofá mientras su tío aun mantenía la mirada en su diario, asimilando las anotaciones que había hecho esa tarde y las anteriores. Pero algo en él le llego fugazmente, algo que debía reparar.
-Tío Ford.- Le llamo la atención al mayor a la par que sacaba un artefacto destruido de su mochila.- ¿Crees que se pueda reparar?- Pregunto con voz nostálgica a la par que le pasaba las piezas rotas del garfio volador. Ford las examino una por una, pensando en las posibilidades.
-Si, se puede. Pero necesitare un conjuro de tu diario. El que hace levitar las cosas.- Señalo el mayor a la par que tomaba las piezas rotas de tan peculiar arma y las dejaba en la mesa baja que había en la sala. Le devolvió su diario, y sin mas, regreso a escribir en el suyo algunas cosas extras sobre un tema que no logro ver el menor.
-Bien.- Asintió con determinación. Para acto seguido subir a su habitación con ánimos, mas sin embargo, aun con dolor.
Llego a su cuarto, y busco su diario numero tres, que era el que necesitaba, salió de su habitación y de dispuso a bajar con rapidez. Pero algo lo detuvo, la voz de su hermana mencionando su nombre. Y su tono de voz, denotaba tristeza.
-Dipper no estaba cuando desperté. Pero yo me encontraba en mi cama, no sabia en que momento me quede dormida.- Empezó a narrar, la platica le extrañaba, por lo que decidió quedarse un momento mas para saber de que se trataba.- Vi el reloj en mi buro, eran las 7 de la mañana, y mi mamá apenas empezaba a gritarme para que me despertara y bajara a desayunar para después ir a la escuela. No tenia ánimos, pero al final tuve que hacerlo. Baje con la cabeza agachada hasta el comedor, y en él solo se encontraba Dipper, sonriendo muy raro mientras veía las noticias. Eso me llamo la atención, y me acerque a ver que era lo que mostraban en ellas, sorprendiéndome de que en las noticias pasaban unas escenas que habían acontecido a mitad de la noche.- Hizo una pausa, recordando lo que había visto en la televisión esa mañana.- Según decían, dos bestias enormes se encontraban peleando en una capilla abandonada a las afueras del pueblo, en su riña, provocaron un incendio que consumió por completo el lugar. Y esa capilla, la conocía, era donde se escondía Richy. Voltee la mirada a Dipper, y este solo se levanto rápidamente para después des alborotarme el pelo con una mano mientras me decía que todo estaría bien. No sabia por que lo decía, o si acaso él tenia algo que ver, pero, si sabia algo. Lo que sea que se guardara Dipper, tendría que ser uno de los secretos que por ningún motivo diría a nadie, y por alguna razón, yo estaba bien con eso.- Termino de contar. O al menos, eso supuso él. No quiso oír mas, ya que sabia mejor que nadie esa historia. Y sin importar que, se lo guardaría para siempre si era posible.
Bajo con calma a la sala, saludando a Stan y a McGucket, quienes ya habían regresado. Dejo su tercer ejemplar de diario en la mesa, pensando en que después lo usarían para arreglar lo que quería. Los mayores notaron eso, pero decidieron no señalar la actitud indiferente del muchacho, ya que parecía estar pensando en algo. Claro que, eso solo lo acordaron con la mirada dos de ellos, puesto que el tercer anciano solo se dedicaba a escribir algo en un libro.
-Dipper. ¿Qué sabes de las debilidades de un vampiro? Necesito completar esta entrada.- Pregunto a la par que señalaba lo que se encontraba escribiendo.
-Una estaca en el corazón mata a cualquier ser vivo, y es de mucha ayuda cuando se quiere ser silencios y querer evitar llevar las cosas a otro nivel. Pero si se pelean de frente, una espada con hoja de plata siempre será una gran ventaja.- Contesto con rapidez, como si estuviera pensando en el tema.- Pero, si tienes mucha suerte; y el mes antes de enfrentarte al vampiro un lobo te mordió a la luz de la luna llena cuando regresabas de la biblioteca municipal. Puedes hacer uso de tu maldición. Ya que la ponzoña de los colmillos y las garras de un hombre lobo son mortales para los vampiros. Y al final, caerá sin mas.- Hablo frio. Sin expresiones, mantenía su mirada al patio de la mansión que veía a través de una ventana, mientras sus manos las posicionaba en su espalda con serenidad.- Además, de que el antídoto para curar la maldición es muy fácil de hacer, y siempre que se inyecte antes de cumplir tres meses con la aflicción: puede curar por completo el maleficio.- Termino, y al decir esas palabras dejo sorprendidos a los presentes, ya que por alguna razón creían que esas palabras eran mas de experiencia propia que pura teoría. Por su parte, Dipper mantenía la mirada en el horizonte, perdiéndose en la naturaleza del lugar.- Supongo que es otra cosa que tengo. La venganza, se podría considerar como parte de mis…- Pensó para sus adentros, tomó una larga inhalación de aire, y miro con determinación al patio.- Horribles vicios.- Susurro, apenas perceptible para los oídos de todos, casi incluyendo el suyo.
