Autor: Meh18

Título: Banme Kirai – Desconocido.

Advertencias: Ninguna.


25

Desconocido

—Necesito ir al baño…

Realmente se sentía muy tonta hablándole a una pared, pero ¿Qué podía hacer? creyó ilusamente que charlando como personas educadas, él la dejaría en un mejor lugar, por lo menos en alguno que tuviera un ¡Baño! Sakura se cruzó de brazos, era el tercer llamado hacía la nada, aún estaba molesta por haber sido ignorada, apenas y menciono la palabra Trato y Pum desapareció como si de un fantasma se tratara. Era muy gracioso el haber creído que por estar sanándolo, él sería un poco más gentil con ella. Suspiró, «Rayos» se froto ambos brazos, la temperatura comenzaba a bajar, probablemente anochecía, su piel de gallina le aviso que tal vez pasaría una noche no muy abrigadora.

—Enserio…. – susurró con un sonrojo. —. ¡Necesito ir al baño! ¡Me escuchas!

…Pussh…

Casi se rompió el cuello al escuchar un mormullo, girando como una desesperada, se quedó de pie observando una puerta café – que antes no estaba – miro a todos lados, buscando algún ser con expresión de "estoy estreñido", no había nadie. ¿Se supone que debo entrar?, arrugo las cejas, le importaba un comino si no podía, dando pasitos apresurados tomo el pomo de la puerta y lo giro.

— ¿Por qué no me sorprende? – dijo la chica al ser recibida por un pasillo en penumbras. Todas sus esperanzas perdidas renacieron, al fondo del mórbido pasillo se hallaba una puerta, saliendo por completo al pasillo se cuestionó duramente, «Bien Sakura, no te comerá». Corrió como si su vida dependiera de ello, no espero ningún momento, tocando el pomo de dicha puerta lo hizo girar e inmediatamente entro a la habitación. ¡Un baño! estuvo muy tentada en hacer reverencias, y agradecer su bondad.

Iluminaba tres antorchas colocadas en la superficie de las largas paredes, se acercó lento inspeccionando el lugar, una gran bañera color blanca hacia juego con los instrumentos de baño, si no fuera por el color gris oscuro de las paredes estaría segura de que aquello era muy acogedor. Se sorprendió al ver toallas limpias sobre un repisa, acaricio la suave tela, eran de algodón, no solo habían toallas si no también jabón, shampoo, una esponja y ¿ropa?, levanto la vestimenta colorida. ¡Por los dioses! cayó sobre el piso ropa interior, sintió su cara caliente hasta niveles insospechados, no sabía si agradecerle por el detalle o morir de la vergüenza.

Asegurándose de no ser espiada decidió tomar una rápida ducha, entrando a la bañera corrió la cortina roja, ¿pero que le pasaba? no llegaba a comprender su extraña y repentina amabilidad, pensó que era suerte lo que ella tenía ya que otras personas de verdad la pasaban muy mal al ser secuestradas, los productos se encontraban completamente cerrados se hizo a la idea de que eran nuevos, tenían un aroma dulce. «Óbito es raro» primero la miraba feo, sus diálogos eran cortos y fríos, sus gruñidos la estremecían haciéndola pensar que la odiaba, y ahora le compraba todo esto. Tal vez él no era tan malo.

El vestido – sí, era un vestido el que se hallaba junto la ropa interior – era de color vino, suave y sin mangas, al igual que su camiseta blanca este tenía el símbolo del Clan Uchiha, muy bonito para ser dado por…, frunció la frente, un momento él era un ¡Uchiha! ¿Cómo no lo había pensado? acaso era familiar de Sasuke e Itachi… «No, imposible» si fueran familiares no tratarían de matarse ¿verdad?... se cepillo el cabello, tenía bastante curiosidad por saber cuál era la relación de esos hombres.

Llevando consigo su ropa sucia dejo el baño como lo había encontrado, hizo lo mismo que momentos antes, corrió a toda prisa, atravesando el tenebroso pasillo, jalo la puerta. Se quedó plantada en el marco de esta, abrió los ojos con sorpresa, ¿me equivoque? instintivamente miro hacia atrás, buscando alguna otra puerta… no, no me equivoque. Las cuatros paredes que fueron su única compañía durante horas, ahora tenían antorchas que iluminaban la habitación, miro el suelo, ya no era concreto lo que sus pies descalzos sentían, un suave tatami color beige se extendía por todo el lugar. Entro despacio, en una de las esquinas se encontraba un futon doblado, su edredón y almohada yacían aun lado de este. En medio de la habitación una pequeña mesa color caoba, tenía comida.

—G-gracias… Óbito…. – susurro mirando hacia el techo. «Definitivamente no era malo»

El Uchiha alzo una ceja, «Tonta», por supuesto que podía ver lo que hacía en el momento que él así lo quisiese. No cambio la habitación por ser gentil, era cuestión de precaución, a él no le servía que enfermara por desnutrición o por las condiciones en las que estaba. Se quedó observando entre las paredes como comía, se cruzó de brazos, esperaba que con eso ya no gritara como loca. Hpm, levanto la comisura de su boca, no te gusta el nato eh… la chiquilla hizo caras de asco al probar el picante, «Tonta» se sintió un imbécil. Frunciendo el ceño, se dio media vuelta perdiéndose en la oscuridad.

Nostalgia. Se acurruco bajo el edredón blanco, su pecho peso con nostalgia, esa cama se sentía extraña. «…Sasuke…» cerro fuertemente los ojos, quería verlo. Le dolía el respirar, imaginándolo trato de conciliar el sueño, no supo cuánto pesaba el estar separados, no hasta ese momento. El lugar estaba sumido en un silencio amargo, se abrazó a la almohada buscándolo, queriendo pensar que aquella tibia prenda eran sus brazos. Sakura dejo salir lágrimas traicioneras, su mente pidió a gritos verlo.

x.x.x

El pelinegro miro a todos lados, seguro de oír el susurro de su nombre. Lo único que alcanzaban a ver sus ojos no era más que campo con florecillas blancas.

—Sasuke…

Miro hacia un costado, no sabía dónde estaba ni de dónde venían los mormullos de su nombre. Se sentía ansioso. Camino despacio, alerta de cualquier movimiento, algo capto su vista, mirando hacia el frente vio un manchón rosado, no necesito ninguna otra señal. Sakura corría hacia él, tenía vestido y estaba descalza. Extendió sus brazos, ansioso por sentir su calidez.

— ¡Sasuke! – grito la chica al llegar a sus brazos, apegándose todo lo que pudo al masculino cuerpo, restregó su rostro sobre su pecho, aspirando con vehemencia su aroma. No tenía ni idea de que era ese lugar ni le importaba, solo sintió el asfixiante impulso de llamarlo. Sintió el fuerte agarre en su cintura, no pudo evitarlo y sollozo.

Se abrazaron durante largo rato, Sasuke coloco su barbilla en la coronilla de la chica, se sentía tan real, la separo de su cuerpo, tomando su cara entre sus manos seco sus lágrimas, miró fijamente sus facciones asegurándose de ser más que un sueño. La beso, disgustándose del deseo contenido.

—Te extraño. – dijo la chica en un jadeo. —. Te extraño…

— ¿Por qué te fuiste? – pregunta el Uchiha, recobrando la compostura, mira fijamente la mirada verdosa. Temió que solo fuera alguna trampa de su ofuscada mente. —. ¿Cómo es que puedo verte?

Sakura tomo sus manos y sonrió con felicidad. —Estamos unidos. – dejo escapar un carcajada al ver su cara de interrogación. —. No sé como pero… desee verte con todas mis fuerzas y mírate aquí estás conmigo.

— ¿Lo has hecho tú? – no podía negarlo, la extraña explicación de la chica tenía algo de lógica, sus tibias manos y besos se sentían muy reales como para que solo fuera un simple sueño. Miro todo el lugar, apenas se dio cuenta que no había cielo.

—No lose. – a decir verdad ¿Cómo podía hacerlo? dejando de lado su reencuentro, se sentó en el pasto acompañada del pelinegro.

— ¿Sabes dónde estás? – si esto era real, no perdería el tiempo, una vez diciéndole donde se hallaba iría por ella.

Sakura negó con la cabeza. —Lo único que he visto es un cuarto oscuro.

El pelinegro gruño. Se tomó el puente de la nariz con frustración. — ¿Estás bien? ¿Te ha hecho algo? – eso ultimo lo pregunto con la mandíbula tensa.

—No, por supuesto que no – solo se quitó la camisa, término en su mente la chica. No diría cosas malas de Óbito puesto que no ha sido malo con ella, además no quería que se ocasionara una pelea entre ellos. —, Me ha pedido curarlo.

— ¿Curarlo?

—Umm… eh si, tiene algo extraño en su cuerpo. – Sakura lanzo una risita tímida, no le dio buena espina la expresión asesina que comenzaba adquirir su cara. —. Creo que dejara que me vaya una vez termine de curarlo.

—No. – dijo con dureza. —. Ese bastardo no te dejara. No te fíes de él.

La peli rosa jugueteo con sus dedos, no creía que Óbito fuera alguien malo, por supuesto que no olvidaba lo que le había hecho a Suigetsu, se reservó sus comentarios.

—Dime todo lo que has visto. – pidió atento el Uchiha, tenía que haber algún mínimo detalle que delatara su ubicación.

—Al principio solo era un cuarto oscuro, no había puerta. – comenzó a explicar. —, Entra como si fuera una ilusión, y es el único que puede salir, he intentado buscar alguna salida pero… no la hay. – termino de decir, lanzando un suspiro le dedico una sonrisa de ternura. Beso sus nudillos tratándole de hacer saber que, no tenía que preocuparse, que todo estaría bien. .

El silencio reino por unos instantes, la mirada de Sasuke se oscureció. —Te encontrare. – dijo con voz grave. —. Espera por mí.

El corazón de Sakura dio un salto, negando con la cabeza se subió sobre sus piernas, quedando en horcajadas sobre él escondió su cabeza en su cuello.

—No tardes…. – susurró contra su mejilla.

Sasuke parpadeo un par de veces, aun podía sentir la respiración de la chica contra su piel. Respiro hondo, no pudo abrir los ojos, llevándose sus manos sobre su cara sintió ¿vendas?, agudizo sus oídos, solo había una persona con él.

Recobrando toda sensibilidad, se sentó sobre la cama. Una ráfaga de adrenalina llego invadiendo todo su cuerpo, el haber visto a Sakura solo había acrecentado su furia apaciguada.

—Sasuke… es de madrugada. – dijo Itachi mientras tomaba las manos de su hermano, no dejándolo quitarse el vendaje.

—No me importa. – su tono de voz era cortante y frio. Separo sus manos y deslizo el vendaje de su cara, tardo unos segundos en enfocar su mirada, Itachi lo miraba con seriedad, estaban en el hospital.

—Hace unas horas te operaron. – arrugo las cejas, observo los ojos de su hermano el Mangekyou Sharingan Eterno, coloreaba sus furiosas orbes. —Tienes que reposar.

Ignorando toda advertencia, se puso de pie, miro alrededor, la habitación era iluminada por solo una lámpara, Itachi se plantó frente suyo, sus miradas chocaron, estaba clarísimo que Sasuke no cambiara de opinión, sentía el poder fluir atreves de sus venas, se sentía como fuego hirviente no descartó el hecho de que se tratara del poder de sus ojos. Ya nada lo detenía.

—Aquí solo está tu ropa. – Itachi se dio media vuelta, no era momento de discutir, si su hermano se sentía preparado para ponerse en marcha él lo apoyaría. —Te veo en la cabaña, iré por los demás.

Diciendo eso ultimo despareció de la habitación, Sasuke contemplo el lugar por unos instantes, camino hacía el mueble de una esquina. Una vez poniéndose su ropa y la capa, en un salto veloz salió por la ventana, no miro a ningún lado que no fuera al frente, brincando las casas se acercó a la cabaña. No tenía ni idea de cómo fue que Sakura pudo comunicarse con él, ni lo averiguaría, quedaron en que ella volvería a intentarlo cuando descubriera algo o una pista de su paradero. Su velocidad era más rápida, y su visión más perceptiva.

Entro en la habitación que compartía con Sakura, las cosas estaban como ella las había dejado, pudo detectar el suave aroma que su cuerpo desprendía. Tomo su camisa gris, llevándosela a la nariz aspiro su olor, «No tardare, Sakura» tomó su katana, dándole un último vistazo a la habitación, salto hacia el exterior.

Ya lo estaban esperando Naruto, Kakashi, Sai e Itachi.

—Esta lista la princesa. – dijo Naruto apenas aterrizo en el piso. El Uchiha gruño con frustración.

—Shikamaru nos alcanzara con Yamato. – aviso Sai. —. ¿A dónde se supone que iremos?

Todos se cuestionaron con la mirada, Sasuke no diría nada de su extraño encuentro con Sakura, pues no había nada que los pudiera ayudar. El amanecer comenzaba a llenar el lugar.

—Es probable que se encuentre dentro de su Kamui. – Itachi estuvo pensando todo el tiempo, y llego a la conclusión de que si la mayoría de las veces que habían visto a Óbito como una ilusión el mejor escondite que tenía era dentro de este.

— ¿Cómo entramos? o mejor dicho ¿Dónde está? – pregunto Naruto.

—Vamos donde lo vimos, es una gran posibilidad que este por los alrededores de la guarida. – Kakashi, tenía un plan. —. Recuerden que ahí están sus laboratorios.

—Bueno eso es mejor que nada. – dijo Sai.

— ¿Estás seguro? – Itachi escrudiño la cara de su hermano, buscando alguna pizca de dolor o incomodidad. Si la tenía nunca lo sabrían, él no había dejado de mirar hacia el horizonte.

Poniéndose en marcha, se fueron hacía el bosque, esta era la última batalla. No se contendrían y ni tendrían piedad, todos tomaron la situación demasiado personal.

x.x.x

—Este es el último. – dijo la peli rosa, mientras deja sobre el tatami el cuarto frasco con su sangre. Aproximadamente llevaban media hora sentados uno frente al otro, nuevamente Óbito no tenía camisa, esta vez era necesario puesto que necesitaba ver que tanto era la mejoría de su piel. Suponía que era apenas la tarde, cuando despertó por la mañana se llevó una gran sorpresa al ver a Óbito hincado a un lado de ella, se quedó muda mirándolo con temor durante largos minutos, sin decir ninguna palabra le entrego un pañuelo, no fue hasta que se levantó del futon que se dio cuenta que sangraba de la nariz. Él no le pregunto nada pero si la miro ¿preocupado? se golpeó mentalmente, todo lo que resto de la mañana y parte de la tarde trato de quitarse esa idea, era imposible que él hubiera estado preocupado por ella.

Creía saber por qué sangro de la nariz, la conexión mental que había hecho con Sasuke le dejo secuelas, solo tuvo mareos por momentos.

—Como no tienes venas – mejor dicho nada, termino en su mente Sakura, el Uchiha la miro directamente. —, te inyectare en las muñecas, de esa forma la sangre fluirá más rápido.

Óbito no dijo nada, desde que comenzó a curarle algo en él se sentía raro, no solo era el hecho de tener dos ojos o que la cicatriz de su cara haya desaparecido, era algo como… ¿paz? se burló de sí mismo, ¡Paz! por dios en que rayos estaba pensando.

—Sera mejor que te recuestes. – decía Sakura mientras extendía el futon, sintió sobre su nuca la mirada interrogante. —. Te seré sincera – arrugó las cejas y se mordió el labio. —, te dolerá, sentirás como si te fracturaran los huesos, desgarres de tendones y nervios harán que sufras.

El Uchiha frunció el ceño. — Yo no siento.

—Eso lose, pero lo que haremos no es fácil. – una gota de sudor frio bajo por el rostro de la muchacha. — No tienes nada en esta parte – toco su brazo haciendo énfasis en lo que decía. —, al momento de regenerarse tus músculos, huesos, nervios… mmm… bueno en si todo de todo, la carne se abrirá, y sangrara por dentro hasta que se acomode cada cosa en ti.

—…. —

—Lo primero que sucederá será la regeneración de cada hueso, eso es muy doloroso considerando tu condición. – la forma en la que lo explicaba hacia que el ambiente se volviera pesado. —. E inmediatamente los músculos y carne. Hare todo lo posible para que no sientas tanto dolor.

De acuerdo la expresión de la chiquilla lo puso un poco nervioso. Haciendo uso de su perfecta habilidad para no mostrar nada, gruño y se recostó sobre el futon. No había necesidad de tomar en cuenta el dolor después de todo tal vez ella estaba exagerando. Se quedó mirando el techo, comenzaba a ingresarle su sangre, lo sabía pues la calidez del otro día regreso a su cuerpo.

— ¿Estás listo? – hizo una expresión de ¿hablas enserio?, Sakura rodo los ojos.

Inhalo y exhalo aire durante unos minutos, al parecer ella estaba más nerviosa que él. Una vez terminando de inyectarle los cuatro frascos con su sangre, coloco una mano sobre su pecho y otra sobre su frente. La mano en su frente ayudaría a estimular su cerebro para que de esa forma no sintiera tanto dolor. Y comenzó. Fluyendo de su energía miro atenta la cara del hombre, al principio no hubo reacción alguna, la carne se formaba bajo sus dedos. Óbito respiro profundo, sintió una pulsada.

—Tsk. – cerró los ojos y se aferró a la sabana del futon.

Sakura llevaba la cuenta de lo que se formaba en su cuerpo, concentro su energía hasta las caderas de Óbito. Decidió que lo mejor era hacerlo por partes, hoy era el pecho y parte baja – cabe decir que su hombría también era ¿sanada? – se sonrojo al pensar eso, y mañana acabaría con sus piernas. Ella no sentía dolor, durante la mañana busco la mejor forma de no sentirlo, creó barreras dentro de su mente para que esta no se viera involucrada durante la sanación.

—Mierda…. – Sakura se acercó a su cuerpo, la parte más difícil estaba comenzando. Los huesos se estaba formando eso solo quería decir que la carne y músculos que ya se habían regenerado se abrirán y desgarrarían, para darle paso a estos.

—Tranquilo, pronto acabara. – susurro al ver la creciente expresión de dolor en su rostro.

La cara de Óbito se desfiguro en una mueca de dolor agónico, quiso morderse los labios para no gritar, pero el infernal dolor no lo dejo. No aguanto más la tortura y gruño fuerte. ¡Puta! grito su interior, se sentía como si de repente las sensaciones que no tuvo durante años llegaran arrasando todo a su paso. Apretó la mandíbula con fuerza.

Un espantoso grito de sufrimiento se oyó por toda la habitación, Sakura manó más energía a su frente, una capa de sudor comenzaba a cubrir el cuerpo del Uchiha.

— ¡Maldición! – termino por gritar a todo pulmón. Al instante sus costillas se fracturaron, fue tanta la fuerza que hizo que su pecho se levantara, amenazando con atravesar su regenerada piel. Sakura miro nerviosa las convulsiones que daba su cuerpo, era cociente de la gravedad del dolor, lo supo cuando llego esa tarde a la habitación, pero nada la había preparado para verlo y oírlo en vivo.

—Un poco más…. – dijo con apresuro la chica. Retiro su mano de la frente, y tomo la suya que tenía hecha una bola la sabana, llevo ambas manos sobre su pecho y atreves de esta manó energía. Inconscientemente Óbito entrelazo sus temblorosos dedos con los suyos, apretó con fuerza la delgada mano.

A Sakura no le importó el daño que le hacía a su mano, sino todo lo contrario le regresaba cada apretón. Miro como su brazo, pecho, abdomen y bajo sus pantalones se coloreaba de su propia piel. La venas se saltaron dándole una imagen de cuerpo masculino, le echó un vistazo a sus dedos, ya tenían uñas. Escucho la apresurada respiración que su garganta dejaba salir. Sus manos entrelazadas saltaron al momento que los músculos pulsaron al unirse y formarse, esta vez gruño despacio, el dolor comenzaba a calmarse.

Finalmente dejo de sentir la fuerza que apretujaba su rojiza mano, miro su cara, aún tenía fruncidas las cejas, a cauda del dolor quedó inconsciente, lo entendía perfectamente de hecho una vez terminara de curarlo le iba a pedir que se quedara en la habitación para ahorrarse dolor. Suspiró, dejando de manar energía, contemplo su cuerpo, la textura blanquizca por fin había desaparecido, con delicadeza paso sus dedos por su pecho, ya tenía costillas. Se percató de lo caliente que se comenzaba a sentir su piel. Se levantó con prisa, salió al baño, llenando un recipiente con agua caliente y trayendo una toalla limpia, le estaba dando temperatura, su cuerpo se estaba adaptando a la parte que creyó pérdida. Hincándose a su lado colocó la toalla húmeda sobre su frente, manó energía atreves de su pecho.

—Eres muy fuerte…. – la peli rosa contemplo su rostro, mirándolo desde ese punto, ya sin ninguna marca horrible o la textura blanquizca en su piel, se veía un hombre muy maduro, hasta podría decir que era atractivo. Tomo el edredón y cubrió su cuerpo con este, satisfecha con su trabajo se recostó a su lado – sin meterse dentro del futon – de esa forma estaría alerta por si las cosas se complicaban.

Casi momentos después escucho quejidos, levantándose como un resorte observo como fruncía el ceño. Estaba despertando.

—No, descansa. – dijo Sakura al ver como se sentaba. Óbito se tomó la cabeza entre sus manos. Siendo sincero, la chiquilla no mintió al decirle que dolería, estuvo muy tentado en preferir la muerte antes que el dolor que quemaba su cuerpo por momentos. Miro con seriedad los ojos verdes que lo miraban con preocupación, una pequeña toalla cayo de su cabeza, no dijo nada, ni pregunto por qué estaba tapado. Quitándose de encima el edredón trato de levantarse.

—Déjame revisarte. – pido la chica. Quedando uno frente al otro, Sakura deslizo sus dedos por su pecho desnudo, siguió su recorrido hasta su ancha espalda, era un cuerpo perfecto, casi era imposible pensar que antes no había nada. —. ¿Puedes sentir?

Por supuesto que podía sentir, los dedos que en estos instantes tocaban su nueva piel le hacían cosquillas, realmente era relajante su tacto. Movió la cabeza con lentitud, indicándole que si podía hacerlo.

—Estupendo, ¿duele? – está bien lo aceptaba, solo quería hacerlo enojar.

—Para nada. – contesto irónico. Arrugo las cejas al ver como reía a carcajadas, ¿se burlaba de él?, trato de pensar el porqué de su repentina risa, casi de inmediato lo olvido cuando sus brillosos ojos chocaron con los suyos, «Esa niña era muy llamativa.»

—Tengo hambre. – dijo después de reír como una loca. «Y muy extraña.»

x – x

Prácticamente fue obligado a comer con ella, no se cansó de repetirle a gritos que ya podía ingerir alimentos, se detuvo cuando frustrado entro a la habitación. Tuvo el impulso de preguntarle ¿Por qué tanto empeño en comer con él? pero se contuvo, preguntarle una cosa así, solo haría que sus ilusiones se inflaran como globos.

—Mañana le tocan a tus piernas. – dijo repentinamente la peli rosa. Terminando de comer, se quedó con ella en la habitación, le gustaba estar en compañía, no le importaba si él solo contestaba con gruñidos de fastidio.

— ¿No puedes hacerlo hoy? – pregunto con desinterés.

Sakura frunció los labios. —Si puedo, pero no quiero forzar tu cuerpo.

Se quedaron en silencio, mirando fijamente hacia el frente. Ambos estaban sentados sobre el futon, recargados en la pared y tapados hasta la cintura con el edredón, el Uchiha no recordaba cómo fue que llegaron a esa posición.

— ¿Cuál es tu comida favorita? – Óbito alzo una ceja. —. ¿Qué recuerdes?

—No lo hay.

Decimo intento fallido. — ¿Cómo te sucedió el accidente? – pregunta de nuevo.

— ¿Qué te hace creer que fue un accidente?

Sakura giro de golpe su cabeza, la piel se le puso de gallina. —No creo que alguien sería capaz de hacerte tremenda cosa o ¿sí?

—Hpm.

¡Por todos los cielos! ¡Alguien le provoco tremendas heridas!, Sakura se tapó la boca, imaginándose todo el sufrimiento que debió pasar el pobre hombre. Pensó en algún otro tema para cambiar el rumbo de la conversación.

— ¿C-como me encontraste? – pregunto nerviosa.

Por fin preguntaba algo de su interés, Óbito giro su cabeza y la miro fijamente. — ¿Quieres verlo? – dijo con malicia.

La chica asintió con inocencia, el momento había llegado, estaba seguro que nunca le dijeron como fue su muerte, sonrió para sus adentros esto sería muy entretenido. Activo su Sharingan, acercándose a la muchacha la ingreso a sus recuerdos…

—Teme… espero no lastimarte mucho.

Sakura parpadeo, confundida miro a todos lados, ¿¡donde estaba!? Sintió vértigo al ver hacia abajo, estaba de pie sobre la rama de un árbol temerosa de caer se abrazó al tronco. A un lado de ella estaba Óbito, tenía su antigua mascara naranja y una extraña capa con nubes rojas.

—Óbito… ¿Qué es este lugar?- pregunto con un temblor. Ni siquiera la miro. —. ¡Óbito!

—No puede oírte. – apareció sobre el aire otro Óbito, este no tenía mascara, Sakura lo miro confundida. —. Son mis recuerdos.

— ¿Recuerdos? – algo no le daba buena espina. —. ¿A qué te refieres? O-oye…

—Sssh. – señalo hacia el frente, inclinando su cabeza pudo ver dos inmensas estatuas haciendo un sello con sus manos, las dividía una cascada a sus pies de estas un largo rio de alzaba imponente. —. Se viene lo interesante.

Un espantoso estruendo vino del rio, su corazón dio un salto, temerosa se asomó hacia este, abrió los ojos como platos. —Sasuke… Naruto…

Peleaban, realmente se veían jóvenes sus ropas eran diferentes a lo que ella recordaba. Ambos se golpeaban sin pudor alguno, no le gusto las escenas que se desencadenaban en sus narices. Alejándose de la protección del árbol, miro cada golpe y movimiento que hacían para lastimarse, se apretujo su corazón, no estaban jugando. «Deténganse»

Tap… Tap…

Miro hacia abajo, se llevó ambas manos a su boca. Estaba ella de pie detrás de un arbusto, mirando con horror la pelea, su cabello era corto y su ropa era roja. La realidad le cayó como balde de agua fría, busco la mirada de Óbito, este la miro sin expresión, este era el momento en el cual ella había… muerto…

La Sakura del recuerdo sollozaba en silencio y negaba repetidas veces con su cabeza. Otro estruendo, regreso su vista a la pelea, frunció el ceño. Estaban raros, Sasuke tenía largo el cabello y era de color gris, tenía ¿alas? en su espalda, Naruto era rodeado por una energía roja, unas tipos colas le salían de atrás. Ambos se miraban con desafío.

—No…. – La Sakura del recuerdo, susurro incoherencias. Sakura se miró a sí misma, quiso gritarle que todo estaría bien… pero… ¿Cómo podía hacerlo?

Repentinamente la Sakura menor, comenzó a correr. La muchacha sintió un jalón en su estómago, Sasuke y Naruto corrían uno frente al otro, pronto chocarían sus técnicas, la desesperación invadió su cuerpo, saltando hacia el suelo corrió detrás de la Sakura menor.

— ¡Deténganse… por favor!

Todo fue muy rápido. Instintivamente se cubrió la cara al llegar la onda expansiva de la explosión. «…No puede ser…» regresando su vista busco desesperada a la pequeña Sakura. Sasuke estaba inconsciente a un lado del rio, Naruto yacía al otro lado. Y ahí en medio del agua… se hundía un mechón rosado…

Se metió al agua, entre más caminaba más profundo llegaba. Apenas llego al centro miró hacia abajo. La Sakura menor se hundía en la profundidad, sangre, mucha sangre escupía por la boca, su pecho tenía un espantoso agujero. Nado con desesperación y trato de tomar su muñeca, no pudo tomarla.

— ¡Ayúdame! – pidió en un grito, para ese entonces las lágrimas caían furiosas por todo su rostro. Óbito no se sintió satisfecho, todo lo contrario se asqueo de sí mismo. —No…

Sakura miraba su propio cuerpo agonizar, por un instante creyó que sus miradas se cruzaron. Miro hacía un lado, el enmascarado, tomo la muñeca de la ya muerta Sakura y la saco del rio. Tomándola en brazos se quedó de pie contemplando el rostro lleno de sangre, Sakura se acercó a su cuerpo y acaricio su rosado cabello, no podía calmar el dolor que apretaba a su pecho, ilusamente trato de manar chakra hacia su herida. El corazón y los pulmones estaban completamente destruidos.

Todo se volvió borroso. La última imagen que vio, fue a sí misma en los brazos de ese Óbito….

El Uchiha, no miro su rostro, solo escucho los gemidos de lamento que Sakura daba, se cubría la cara con las manos. Arrepentido, por primera vez en mucho tiempo, se sentía arrepentido. Si Sakura hubiera mirado la expresión de Óbito habría creído que era otra persona.

Indeciso paso su brazo por los temblorosos hombros de la muchacha, sentía la necesidad de consolarla, y aunque eso fuera contra su naturaleza por esta vez haría lo que más deseaba. Sakura se aferró a su camiseta, dejando salir las lágrimas que su antigua Sakura no pudo desahogar.

—No llores…. – pidió el Uchiha, mandando todo al demonio la abrazo a su cuerpo, no le gustaba verla de esa forma, le recordó cuando la vio suplicándole para que no matara a Suigetsu, la sensación que lo invadió aquella vez, volvía con más fuerza. —No llores.


Buenas las tengan!

Espero les guste el capítulo. ¿Qué opinan? ¿Óbito esta raro? xD ¿Esto influirá sus planes?

Gracias por todo. Besos y abrazos :3