EPILOGO
Juventud, divino Tesoro.
Rose veía a su madre con expresión de sorpresa, era increíble, Harry había contado todo a Ginny y a los demás, mientras fuera dela Madriguera, Scorpius intentaba digerir lo que su padre estaba contándole.
El rubio "Mayor" le había narrado cada parte esencial de aquella vida que había vivido a lado de Hermione, de lo que pasó después y de lo que días a tras, Zabini Blaise había hecho.
- Es increíble lo que estoy escuchando… ¡Tú y la madre de Rose! –exclamó el muchacho, Draco rodó los ojos, su hijo, a veces era muy exasperante.
- ¿Estarás bien? –preguntó Draco, quien llevaba consigo su baúl, llevaba con él todas sus pertenencias.
- Estaré bien mientras Rose esté conmigo… ¿Y tú, padre? –preguntó el rubio, era difícil para ambos separarse, pero Draco había dicho que necesitaba apartarse…
Mientras, Hermione los observaba a través del ventanal, cerró los ojos al recordar lo que Draco le había pedido y a lo que se había negado a acceder, a pesar que había rejuvenecido y que ahora que su cuerpo parecía veinteañero, eso no significaba que no tuviera responsabilidades cómo madre.
FLASH BACK
Harry los había dejado a solas, tenían que hablar de muchas cosas, muchas cosas que seguramente les dolería.
- vamos Hermione… lo tuyo con esa comadreja ya no tiene sentido y…- empezó a decir, pero Hermione le detuvo.
- Tengo hijos a los que cuidar, y tú también Draco…
- Hermione ellos ya…
- Somos sus padres, no podemos separarnos de ellos así cómo así… lo siento Draco…. Por más que te ame, no puedo ponerte por sobre mis hijos y creo que tú a mi sobre el tuyo tampoco.- Hermione bajó la mirada, Draco entendía, pues la castaña tenía razón.
FIN FLASHBACK
El carruaje llegó, Draco tenía que irse, Hermione le vio subirse a este, mientras el transporte comenzaba a alejarse por la empedrada calle.
- ¿Mamá? – Hermione se giró y ahí estaban sus hijos, Ronald ya estaba enterado de todo, Arthur estaba hablando con él en el despacho.
- Rose, Hugo.- les nombró.
- Madre… creo que deberías seguirlo.- aconsejó el pelirrojo, Scorpius ya estaba dentro de la casa.
- ¡Hugo…!
- Por favor madre, ya no somos unos niños… a demás… que vayas tras el hombre al que amas, no significa que nos vayas a abandonar… a demás…
- Entendemos lo que ha pasado entre papá y tú…
- Hugo yo…
- Ninguno de los dos tuvo la culpa… Hugo y yo solo queremos que sean felices…
- No puedo creer que mis hijos estén pidiéndome esto… ¡Espero que no lo hagan para deshacerse de mi! –gritó Hermione mientras tomaba la escoba y salía de la casa…
- ¡Suerte mamá! –escuchó el grito de sus hijos, Hermione les volteo a ver y ahí estaba, Hugo intentando separar a Scorpius Quien abrazaba a Rose, de su hermana.
Mientras, tras la ventana, Ronald Weasley se despedía de aquella mujer a la que siempre amaría, suspiró, amor, No, no era amor lo que sentía por Hermione, ese sentimiento era demasiado Sagrado para usarlo indebidamente, suspiró y sonrío, Hermione siempre había sido cómo su hermana, la admiraba y la quería, ahora se daba cuenta de ello…
Ahora, tenía que hablar con Pansy.
Draco recargaba la barbilla en su mano, observaba el paisaje, el campo sería un lugar perfecto para descansar un tiempo, después de todo, Snape le había dicho que se tomara unas merecidas vacaciones.
Cerró los ojos y suspiró, le hubiera encantado que Hermione le hubiera acompañado, pero debía entenderla, antes que mujer, Hermione era madre.
Abrió los ojos al sentir una sombra cruzar por los campos de girasoles come Elfos.
Se volvió al sentir la puerta del otro lado abrirse, y ahí estaba, una rejuvenecida castaña sonriéndole…
- lamento el retraso.- se disculpó mientras se lanzaba para abrazarlo, Draco ocultó su rostro en el cuello de ella, sonreía.
- Ya te habías tardado… ¿Pero que pasó? –preguntó el rubio.
- Lo han entendido…- se limitó solamente a decir aquello.
Hermione se bajó del carruaje y vio la pequeña casa de campo, rodeada por una enana cerca de madera y de un campo lleno de margaritas, era un lugar encantador y a demás de tranquilo.
- es hermosa.- soltó ella mientras veía la chimenea de piedra alzándose sobre la casa.
- Mi madre la mandó a construir hace ya mucho tiempo…- contó el rubio mientras tomaba de la mano a la castaña y juntos entraban a la casa.
Una casa salida de un cuento de Hadas.
Rose y Scorpius habían recibido un par de cartas de sus respectivos padres, la verdad era que ambos los extrañaban mucho y que el lugar donde se encontraban era precioso.
Ron y Hermione se encontraban en planes de divorcio, mientras el primero intentaba convencer a Pansy que se casara con él, cosa que Hugo no aprobaba, a Rose simplemente le encantaba la idea de ver a sus padres felices, aunque por diferentes lados.
El tiempo había regresado a ellos, la chimenea chispeaba por el carbón, mientras frente a ella, se encontraba la pareja besándose, hacía mucho tiempo que no lo hacían, o eso les parecía a ellos.
Era increíble cómo la vida jugaba con ellos, cómo su destino siempre sería manejado con hilos por la vida, pero al final, se decidió que se mantuvieran juntos…
La blusa de Hermione salió disparada, perdiéndose en algún rincón de la habitación…
Siempre… le había murmurado Draco entre besos y caricias…
La camisa de Draco desapareció misteriosamente…
Habían tenido sexo muchas veces… pero jamás habían hecho el amor, ¿Cómo concluir con semejante ritual de amor si la persona a la que amaban había permanecido alejada por mucho tiempo? Pero ahora nada de eso era posible, estaban juntos…
Las manos del rubio le recorrían el cuerpo, queriendo rosar y conocer cada célula de la piel de Hermione, mientras la castaña se aferraba a su espalda…
Sonreía mientras le miraba a los ojos…
Al fin, las vestimentas habían quedado en el olvido, mientras las llamas en la chimenea alumbraban aquella habitación, en el suelo, sobre una manta, se encontraban los amantes, que con tan solo una mirada, se habían proclamado cómo suyo.
"…Cuando tú estas conmigo es cuando yo digo que valió la pena todo, todo lo que yo eh sufrido…
No sé si es un sueño aún…
O es una realidad…
Pero cuando estoy contigo es cuando digo…
Que este amor que siento es por qué tú lo has merecido…
Con decirte amor que otra vez eh… amanecido…
Llorando de felicidad, a tu lado yo siento que estoy viviendo…
Nada es cómo ayer…
Abrázame que el tiempo pasa y él nunca perdona…
Ah hecho estragos en mi gente cómo en mi persona…
Abrázame que el tiempo es malo y muy cruel amigo…
Abrázame que el tiempo es oro si tú estas conmigo…
Abrázame, fuerte, muy fuerte y mas fuerte que nunca, Siempre abrázame…
Hoy que tú estás conmigo, Yo no sé si está pasando él tiempo, tú lo has detenido…
Así quiero estar, por siempre, aprovecho que estás tú conmigo, Te doy Gracias por cada momento de mi vivir…
Tú cuando mires para el cielo, Por cada estrella que aparezca amor, es un te quiero, te quiero…te quiero…
Abrázame que el tiempo hiere y el cielo es testigo…
Que el tiempo es cruel y a nadie quiere… por eso te digo, Abrázame muy fuerte amor, mantenme así a tu lado…
Yo quiero agradecerte amor por todo lo que me has dado…
Quiero poderte poner de una forma a diario, Amor yo nunca del dolor eh sido partidario, Pero alimento con sufrir cuando en él creí, en alguien que juró que daba su vida por mí…
Abrázame que el tiempo pasa y ese no sé detiene, Abrázame muy fuerte amor que el tiempo en contra viene, abrázame que dios perdona pero el tiempo a ninguno…
Abrázame que no me importa saber quien es uno…
Abrázame que el tiempo pasa y el nunca perdona, Ha hecho estragos en mi gente como en mi persona…
Abrázame que el tiempo es malo y muy cruel amigo, Abrázame muy fuerte amor…"
Los besos se intensificaron, y el amor se volvió más fuerte, al fin podrían estar juntos…
Recuperarían el tiempo perdido, el tiempo en que estuvieron separadas sus almas…
Bajó su blanca mano por la espalda, acariciando la espina dorsal, mientras ella encorvaba su cuerpo…
Y de un momento a otro… él y ella…
Al fin habían formad un solo ser…
Y con un fuerte "Te amo" se entregaron uno al otro…
Después de tanto tiempo, después de todo habían superado el miedo y habían dejado de ser cobardes… Ya nada podría separarlos, de eso podrían estar más que seguros…
ALGUNOS AÑOS MAS TARDE...
- ¡Que te quedes quieto maldita sabandija! - gritaba Hugo mientras intentaba escapar de aquella ardua batalla que al parecer, no tenía fin.
Rose y Scorpius, desde la puerta lo observaban, ese muchacho pelirrojo no tenía ni una sola pisca de paciencia, los gritos de Hugo llenaban aquella pequeña casa de campo, Hermione, desde el jardín, sonrío al escuchar los gritos de su hijo, Draco recién llegaba a casa, había ido junto con Harry y Ron a concluir una vieja misión.
Hermione sonrío al sentirlo abrazarla por la espalda, Draco hundió su rostro en el cuello de la castaña, la joven soltó una carcajada.
- ¿Que tal si vamos a la recamara? - preguntó el rubio mientras mordía la cremosa piel de la mujer.
- Tendrá que ser otro dia, cariño, los chicos están en casa...- Contestó Hermione en un tono de desilusión, Draco levantó la ceja...
- que yo me acuerde, eso no fue un impedimento cuando...
- ¡Oh, Draco callate! ¡Ni me lo recuerdes! - exclamó Hermione en un tono alarmante, Draco soltó la carcajada.
- Ja, ja...Bien, en cuando Rose y Scorpius pongan un pie fuera de la casa, tu y yo tenemos una cita en la alcoba ¿Bien? y ... ¿donde están los chicos? - preguntó Draco después de anotar en su "agenda" sobre su cita en la cama con su esposa.
- Rose y Scorpius están con Hugo cambiando de pañales a Lucien...- contestó Hermione mientras se liberaba de Draco, se giraba y envolvìa a su marido en un fuerte abrazo.
- ¿En serio, y sabes mujer, lo peligroso que es dejar a Hugo encargarse de Lucien?
Hermione parpadeo un par de veces, Draco sonrió cinicamente, si, era verdad, a pesar de que Lucien Malfoy-Granger era tan solo un hermoso, inocente y pequeño niño de tan solo once meses de nacido, para alguien como Él, causaba estragos y miserias a su hermano mayor...
Hermione se estremeció al escuchar el portazo que hizo eco por todos lados, seguidos por las carcajadas de burla de cierta pareja...
- ¡ME LARGO, NO LO SOPORTO MAS, LO SIENTO MADRE, PERO ESE ENGENDRO QUE HAS PARIDO NO SE LE PUEDE LLAMAR HUMANO Y MENOS BEBÉ! - El muchacho se acercó a su madre, le plantó un beso en la mejilla y sealejó de ahí lo más pronto posible, Draco volteo a ver a su esposa...
- ¿Quieres decirme porqué tu hijo...tenia la cara empapada, Hermione? - preguntó Draco con el gesto serio, la castaña se encogió de brazos.
- ¡JA JA JA JA JA JA! ¡QUE BUENA PUNTERÍA TIENE! - Hermione y Draco no entendían nada, Scorpius y Rose salieron de casa, la pelirroja Weasley traía en brazos a un hermoso retoño tan rubio como su padre y grandes ojos amielados.
- Si... me pregunto a quien sacaría...- susurró Rose mientras ambos se detenían frente a sus padres...
- ¿quiere alguien explicarme porqué Hugo se ha ido de esa manera? - preguntó Hermione, Draco tenía una ligera sospecha pero...
- lo que pasa es que Lucien quiso jugar con su hermano a las pistolas de agua... JA JA JAJA.- y el ataque de risa volvió a atacar a Scorpius.
- Ya basta Scor... no es gracioso, Lucien no te ha orinado en la cara, por eso te hagarra el tonto.- hablaba Rose en la defensa de su hermano.
- ¿que Lucien hizo que...?
- Hay Hermione... una cosa tan linda como nuestro hijo no es capas de hacer semejante cosa...- le decía Draco a su esposa mientras pelliscaba una mejilla del pequeño Lucien.
- Seguramente eso le ha de haber dicho Merope a su pequeño hijo que resultó ser un inombrable...- susurraba Rose mientras sonreía.
- ¡No compares a mi hijo con esa asquerosa serpiente! - gritó Hermione alarmada.
- Hay mamá, quien quite y Lucien resulta ser el proximo Lord...
- ¡ROSE YA BASTA!
- Por Merlín... no me des esos sustos...- Hermione se llevó la mano al corazón...
- Ja... no creo que eso pase... - fue lo que comentó Draco...
- Eso diganle a Hugo, no creo que este de acuerdo...- respondió Rose mientras miraba al pequeño niño reír sin saber de lo que los mayores decían.
FIN.
