Capítulo 26
El golpe de Epsilon (1ª parte)
-¡Weazel News, confirmando tus prejuicios! ¡Buenos días, Los Santos, hoy vamos a tener cielos despejados durante la mayor parte del día, aunque con posibilidad de nubarrones para esta tarde, no obstante se estima que no vaya a llover hasta dentro de unos cuantos días, por lo que id preparando los paraguas y los chubasqueros! En otro orden de asuntos se ha dado a conocer que el famoso líder y fundador del Programa Epsilon, Cris Formage, ha vuelto a intentar llevar la petición al Senado para que su ya proclamado culto vuelva a ser reconocido como religión, mientras que sienta sus bolsillos en las islas Caimán. No se le ha vuelto a ver por la ciudad desde aquel incidente en el que uno de sus helicópteros acabó derribado hace ya varios meses atrás, lo que generó todo tipo de rumores y habladurías sobre que había perdido una gran cantidad de dinero proveniente directamente de sus contribuyentes, pero nada ha sido confirmado desde entonces.
Twilight tenía la costumbre de desayunar viendo o escuchando las noticias, ya que la gustaba estar informada, aunque últimamente apenas escuchaba la radio, encendiéndola más por hábito que por otra cosa. Aun y con todo era algo que al menos la mantenía distraída, algo que últimamente agradecía bastante, ya que al menos la hacía pensar en otra cosa que no fuera su situación.
Sin embargo en ese mismo instante su móvil comenzó a sonar, viendo entonces que se trataba de Sunset y mascullando por lo bajo.
-Genial, se acabó la tranquilidad…
Descolgó rápidamente para hablar con ella.
-¿Sí?
-Sparkle, soy yo, reúnete conmigo donde siempre, tenemos que hablar-anunció Sunset.
-¿Dónde es donde siempre? La última vez me llevaste al cartel de Vinewood.
-No, allí no, de día suele estar algo transitado por turistas y senderistas, ve mejor a Del Perro Plaza, en la terraza del Wigwam Burger.
-Está bien, voy para allá.
Colgó con gesto mohíno y comenzó a prepararse para partir, apagando la radio y apurando el café de un trago. A esas alturas se había acabado acostumbrando a su sabor repugnante, por lo que ya no era tan malo, al menos para ella. Se vistió rápidamente, cogió las llaves del coche y bajó al garaje, saliendo de él con dirección hacia el lugar asignado.
Durante el camino Twilight se estuvo preguntando qué podría querer Sunset esta vez. Dado que la última vez llegaron a robar un par de aviones de una base militar, cualquier cosa se la hacía posible, desde entrar a la Casa Blanca o sabotear el sistema informático del Pentágono. Aun así prefirió no pensarlo demasiado para evitar que la diera un síncope o algo peor, por lo que se centró en la carretera y en el tráfico de la ciudad.
En cuanto llegó al lugar pudo ver el coche de Sunset aparcado junto a las escaleras, aparcando el suyo al lado y dirigiéndose al lugar de reunión. Sunset estaba allí, sentada al otro lado de la terraza y mirando su móvil atentamente. Twilight se sentó delante de ella y la chica de pelo de color fuego comentó sin despegar su mirada del móvil.
-Caramba, qué rapidez…
-Me dijiste que viniera y eso he hecho.
-Sí, ya lo veo, muy bien, Sparkle, así me gusta…
-¿Qué es lo que quieres, Sunset?
-Bueno, qué seca estás ¿no? Normalmente sueles tener algunas palabras para mí…
-Sí, pero teniendo en cuenta los precedentes prefiero ahorrármelo.
-Oh, vaya, nada mal, parece que vas aprendiendo… me gusta, me gusta…
Twilight prefirió ignorar los comentarios de Sunset y esperó a que se le pasara ese ataque de jocosidad congénita; por su parte la chica la miró de arriba abajo, comentando de seguido.
-Me gusta eso, Sparkle, en serio, demuestra que no eres tan tonta como aparentas…
-¿Ah, no?-inquirió ella con gesto de reproche.
-No, de hecho me esperaba que me replicaras o me dijeras algo al respecto, pero has preferido quedarte callada. Quien calla, otorga, así que…
Las palabras de Sunset dieron que pensar a Twilight, aunque antes de que pudiera reflexionar sobre nada más la chica la cortó de golpe comentando.
-Pero bueno, no hemos venido aquí a psicoanalizarnos, hablemos de trabajo. Necesito que te encargues de algo especial.
-¿Sólo yo? ¿Y qué hay de las demás?-quiso saber Twilight, recelosa.
-Este es un trabajo para una sola persona, no hace falta nadie más, por lo que te encargarás tú sola de ello. ¿Has oído hablar del programa Epsilon?
Por un momento se quedó callada, recordando entonces lo que había oído esta misma mañana en la radio, aunque antes de que pudiera decir nada más Sunset comenzó a sacar una serie de panfletos y enseñándoselos a Twilight, al tiempo que la explicaba.
-Se trata de un culto religioso que tiene mucha presencia a este lado de la costa oeste, aunque está empezando a emerger en otras ciudades y estados. Fue fundado por este tipo de aquí, Cris Formage, en el cual mi jefe está particularmente interesado.
Sunset sacó entonces una foto de un hombre de mediana edad, de pelo corto y muy bien peinado y cortado, castaño, de ojos claros, cejas finas y mirada profunda. Vestía con una especie de toga de color azul claro y con unos cordeles dorados a modo de banda que colgaban de una medalla dorada con una especie de símbolo extraño en ella, muy parecido a una F pero con rasgos de una E y con extremos de más.
-El tipo se considera un iluminado, una especie de mesías o de profeta que escribe algo sobre un tratado enclavado en un cuarto paradigma, o alguna mierda parecida. No pasa de ser un simple charlatán con mucho tiempo libre, aparentemente, y digo aparentemente porque es mucho más poderoso de lo que parece.
-¿En qué sentido?
-En el sentido de tener cuentas con fondos millonarios en las islas Caimán y tener la influencia suficiente como para crear o destruir carreras en Vinewood según le venga en gana. Para cualquiera con un mínimo de sentido común, entre los que yo me incluyo, y supongo que tú también, no pasa de ser un simple farsante con aires de grandeza, pero debe de haber algo más detrás, y eso es lo que queremos que investigues y descubras.
-¿Y cómo lo hago?
-Fácil, formando parte esa panda de pirados y accediendo a su sede, situada en Rockford Hills. Sabemos que actualmente Formage no está aquí, en Los Santos, por lo que es el momento perfecto para entrar ahí y acceder a su ordenador personal, de donde podremos sacar la información que necesitamos. Pero para eso debes de ganarte la confianza de esa gente, y la mejor forma de hacerlo es unirte a ellos, para hacerles creer que comulgas con sus ideas.
-Ya veo, entonces quieres que me infiltre.
-Exacto, y vas a tener que hacerlo bien, por lo que tendrás que acatar todo lo que te digan para no levantar sospechas.
-Está bien…
-Puede que te lleve un tiempo, así que tómatelo con calma, aunque no demasiada, tampoco queremos que este encargo se alargue mucho, Formage podría volver en cualquier momento y eso sería malo para nosotros, sobre todo a la hora de entrar en su despacho.
-Vale. ¿Cómo hago para unirme a ellos?
-Está todo en la página web, sigue sus instrucciones y haz todo lo que te digan.
Antes de que Twilight pudiera replicar o decir nada más Sunset se levantó, recogiendo su bolso y dirigiéndose hacia el coche.
-Ah, pero espera, y una vez que me acepten ¿Qué hago?
-Por ahora céntrate en eso, una vez que estés dentro y seas parte de ellos ya veremos cómo actuar. Yo me voy ya, he de atender otros asuntos.
Tras ese rápida y escueta despedida Twilight se quedó sola allí, aún algo insegura sobre cómo hacer lo que tenía que hacer. Estuvo mirando todos los panfletos que Sunset la dio, además de la foto del tal Cris Formage, el cual a primera vista no parecía ser un cultista o un sectario, sin embargo enseguida pudo ver que algo extraño había en todo ese asunto en cuanto leyó la propaganda.
Los 12 mandamientos del epsilonismo
1.La tierra tiene 157 años de vida.
2.Los dinosaurios son una mentira que únicamente creen las personas débiles.
3.Eres feliz, simplemente no lo sabes.
4.Todos venimos del mismo árbol.
5.Todos estamos emparentados con todos lo demás, excepto con los pelirrojos.
6.El esperma no existe, es una mentira difundida por los profesores de biología, junto con todo lo que alguna vez te han dicho.
7.Los hombres deben estar con nueve nuevos socios a la semana. Se supone que las mujeres se encuentran con seis, excepto en julio, cuando debe estar con cinco hombres por día.
8.Los alienígenas están entre nosotros. Si tienes una marca de nacimiento, puedes ser descendiente de Kraff, el famoso emperador del 4° Paradigma.
9.Los árboles hablan, pero sólo algunas personas pueden oírlos.
10.Las personas que creen en algo viven mucho más que los ateos, y tienen una vida eterna en buena medida.
11.Si crees en esto y orientas tus manos y tu cartera hacia el EPSILONISMO, vivirás una vida feliz. De lo contrario estás condenado.
12.KIFFLOM, ¡LA FELICIDAD ES TUYA! ¡KIFFLOM!
Aunque la cosa no sólo se quedaba ahí, con el ceño fruncido al extremo siguió leyendo otro panfleto.
Los doce objetivos del epsilonismo
I. Estamos haciendo un asalto a la felicidad.
II. Seremos generosos, de forma directa y manifiesta.
III. Viviremos a través de la verdad científica comprobada de las metáforas.
IV. Lucharemos contra la superstición, el pensamiento limitado y el dogma dondequiera que lo encontremos.
V. Seremos claros de pensamiento, de mentalidad independiente y de hacer exactamente lo que nos dicen.
VI. Practicaremos la ciencia sin dudar.
VII. Mostraremos el poder infinito al convencer a los que tienen dudas con nuestras opciones de vida.
VIII. Practicaremos la bondad y la misericordia mediante un asalto implacable a los insalvables, siempre recordándoles lo que les espera.
IX. Estaremos en todas partes, todos a la vez, pero también aquí y ahora.
X. Invertiremos en un programa de estudios estructurado, porque sabemos que el conocimiento no es gratuito.
XI. Estaremos abiertos a nuevas experiencias lejos de los que estén equivocados, sean insalvables, o vayan en contra de las enseñanzas.
XII. Promoveremos el epsilonismo en todo lo que hacemos, mientras esperamos tanto a la escritura del Tratado como al final del 9º Paradigma.
Para entonces el ceño de Twilight no podía fruncirse más de lo que ya estaba fruncido, sintiéndose totalmente patidifusa por lo que estaba leyendo. Pero aún quedaba algo más para su suerte o desgracia, algo que no supo distinguir muy bien en esos momentos.
El juramento epsilonista
Todas las cosas buenas vienen de Kraff, que es el hecho sobre el cual se construye el epsilonismo.
El epsilonismo es una ciencia, así como una religión, de hecho somos la única religión que es también una ciencia y que tiene que ver con la búsqueda de la verdad.
Como buscadores de la verdad verdadera, estamos dispuestos a pagar para mejorar la búsqueda. De esta forma, estamos invirtiendo en nuestro futuro.
El juramento seguirá siendo revelado a su debido tiempo. KIFFLOM.
Una vez que terminó de leerlo todo, Twilight dejó los panfletos en la mesa y se quedó en el sitio, tratando de asimilar lo que acababa de leer. Si realmente todo eso era tomado cien por cien en serio en ese lugar, estaba más que claro que no sería particularmente complicado ganarse su confianza, tan solo tenía que hacer lo que la dijeran y hacer como que le importaba todo eso. No podía ser tan difícil, sobre todo con semejante ideología, por lo que cogió toda la propaganda y se encaminó de vuelta a casa.
Dado que la propia Sunset la había dicho que todo estaba en su página web, nada más llegar se conectó a internet usando su portátil y buscó en eyefind información acerca del programa Epsilon, siendo el primer enlace el acceso a su página web. Nada más entrar en ella una interfaz dominada por el azul claro la dio la bienvenida, al tiempo que una musiquita de fondo con un tono místico de lo más envolvente comenzaba a sonar. En la cabecera se podía observar el logo de dicho programa, que era similar al símbolo que tenía el propio Cris Formage en su túnica, y arriba a la izquierda un menú dispuesto en forma vertical daba acceso a otras partes de la página web. Un poco más abajo había un mensaje de bienvenida que rezaba:
N. del A. Leer los siguientes párrafos al ritmo de epsilon program soundtrack
Bienvenido al Programa Epsilon
¿Quieres ser feliz y liberar tu mente, o prefieres seguir agonizando en la ignorancia sin conocer tu auténtico yo eterno? Te controlan un montón de poderosas fuerzas que no comprendes.
¿Quieres creer? ¿Eres todo lo que necesitas y menos y más? Entonces estás listo.
¿Quieres contar con armas poderosas? Ha llegado nuestro momento, y también el tuyo, si lo permites.
El tratado se está escribiendo ahora.
Twilight soltó un exasperado suspiro, hastiada de tanta sensiblería barata e intentos de captación en tan sólo unas pocas líneas. Aun así hizo de tripas corazón y siguió leyendo, encontrándose entonces con un enlace cuyo título rezaba: evalúa tu identidad. Clicó en él y le llevó directamente a un cuestionario de diez preguntas, en la primera se podía leer: ¿eres pelirrojo? Con el ceño fruncido clicó en no, llevándola a la siguiente pregunta, la cual rezaba: ¿alguna vez has vuelto a experimentar un déjà vu? Esta vez Twilight arqueó una ceja, preguntándose qué tenía que ver ese detalle en concreto con nada en específico; aun así clicó que sí, ya que el déjà vu era un fenómeno, concretamente una paramnesia, que era mucho más común de lo que podía parecer. La siguiente pregunta era esta vez algo más enrevesada, e incluso confusa, ya que decía: ¿quieres entender completamente lo que es estar completo? Esta vez Twilight dejó escapar un gesto confuso, sin atender del todo la pregunta, aunque por esa misma razón clicó no sé, ya que de por sí era una cuestión muy críptica. Aunque la siguiente pregunta la dejó del todo alucinada, ya que decía: ¿tienes la resistencia necesaria para acostarte con nueve personas a la semana? Esta vez la chica no pudo evitar enrojecer de golpe, ya que ni siquiera había llegado a tener ninguna experiencia en ese sentido, por lo que clicó no rápidamente y pasó a la siguiente pregunta, la cual no era más sencilla que la anterior ni mucho menos, ya que decía: ¿consideras el atractivo relativo a tu propio atractivo? Esta vez Twilight llegó a dudar como tal, ya que nunca se había considerado una chica atractiva, aunque enseguida desechó ese pensamiento, dándose cuenta enseguida de la intención de esa pregunta y clicando no rápidamente. La siguiente pregunta era más directa, ya que decía: ¿tienes una marca de nacimiento en la cara? Ese detalle en concreto la llegó a recordar uno de los mandamientos del epsilonismo, concretamente el octavo, que decía que si tenías una mancha en la cara eras una especie de descendiente de Kraff de un paradigma, o algo así. Aun así clicó no y continuó. La siguiente pregunta también era más directa, aunque algo confusa, ya que rezaba: ¿quieres ser famoso? Twilight nunca había querido ser famosa y reconocida como las celebridades más populares, al menos no en ese sentido, aunque sí que la gustaría ser al menos reconocida como bibliotecaria o documentalista. Aun así clicó no, ya que algo la decía que esa pregunta tenía truco, pasando a la siguiente rápidamente. Esta era algo más curiosa, ya que rezaba: ¿puedes mirar a las cosas, por ejemplo a los árboles y a las águilas, y verlas como metáforas de otras cosas? Twilight alzó esta vez las cejas en un gesto curioso, ya que la resultó un tanto interesante. Desde siempre la habían gustado las metáforas, sobre todo debido a la complejidad y el intríngulis que requerían a la hora de pensar y darlas el pertinente sentido, por lo que ésta vez clicó sí con ganas. Aunque la siguiente la dejó del todo cortada, y no por nada, ya que decía: ¿puedes ignorar a toda tu familia y unirte a un nuevo grupo de amigos? No pudo evitar enrojecer, ya que técnicamente era lo que estaba haciendo en ese momento, reflejando además muy bien su situación actual. Sin embargo no dejó que ese detalle en concreto la afectara demasiado, después de todo no era una situación casual, ni mucho menos, estando totalmente fuera de su control, por lo que clicó no. Finalmente llegó a la última pregunta, la cual ponía la puntilla inquiriendo: ¿tus cheques tienen fondos?
-¿¡En serio?!-soltó Twilight, totalmente alucinada.
¿¡Pero qué clase de pregunta era esa?! Esa pregunta confirmaba del todo sus sospechas, pero aun así la resultaba del todo inaceptable y hasta increíble que hubiera gente que se creyera todo ese cúmulo de patrañas, sólo para dar dinero a esa gente. Un tanto indignada clicó no sólo por llevar la contraria a esa estúpida pregunta, completando así el cuestionario y clicando en obtener resultados. Al cabo de unos breves segundos el navegador la redirigió a una página de resultados, en la cual aparecía una gráfica de queso en la que aparecían una serie de características como estabilidad, ego, agresión, neurosis, heterosexualidad o percepción narcisista en una cantidad desproporcionada que se notaba a la legua que no se correspondía al total ni por asomo. Junto al gráfico había una parrafada analítica que incluso se molestó en leer.
Tienes un nivel de iluminación del 24%, correspondiente a la "banda altamente indeseable". Tu gráfico revela que estás extremadamente insatisfecho, deprimido, que no tienes éxito, que te falta un objetivo y que a veces te dan ganas de apuñalarte los ojos o apuñalar los ojos de los demás.
Ten en cuenta que esta no es la opinión que tenemos de ti. Es la opinión que tienes de ti mismo analizada por una máquina muy compleja que vendemos en la tienda de regalos de Epsilon. La pregunta importante es ¿aprecias las limitaciones de tus malentendidos? Es vital que te desconectes de tus deficiencias. Tienes que pasar a la acción.
Viaja por el amanecer hasta el pase que se muestra en nuestros folletos. Busca una camioneta roja con una abolladura en el parachoques derecho. Levanta la mano izquierda y recita las palabras: "Llévame con mi padre-padre, hermano-tío, Kifflom". Nosotros haremos el resto. Porque todos sabemos que hay un Kifflom y hay un Krant, ambos sean alabados.
Para entonces Twilight estaba del todo alucinada, indignada e incrédula a partes iguales, llegando incluso a musitar.
-Oh dios mío ¿en qué me estoy metiendo?
Por un instante quiso salir de la página y olvidarse del asunto, pero enseguida lo desechó puesto que debía de hacer esto sí o sí, era un encargo de Sunset y como tal debía de actuar en consecuencia. Por lo que, sin otra alternativa, cogió uno de los folletos que se trajo consigo y estuvo buscando el pase que se mencionaba en la página web hasta encontrarlo. En una esquina de uno de los folletos había una pequeña captura de la vista satelital de una zona apartada de la ciudad en Vinewood Hills, siendo concretamente el parque Galileo, justo al lado del observatorio homónimo y con un punto rojo marcado en uno de sus senderos.
-Pues habrá que ir entonces…-pensó Twilight, resignada.
Sin embargo no fue de inmediato, ya que sin ni siquiera haberse dado cuenta el tiempo había pasado rápidamente, siendo ya casi la hora de comer, por lo que prefirió quedarse a comer y luego ir después por la tarde.
Mientras comía estuvo recabando más información acerca del programa y encontrando de todo, desde mucha gente que apoyaba sus creencias, encontrando además multitud de famosos entre sus filas que vivían en esa misma ciudad, y hasta detractores. Encontró incluso una página web que se llamaba Cultstoppers y que se dedicaba a poner en evidencia cultos y otras sectas conocidas a ese lado de la costa oeste, entre ellas el propio programa Epsilon, y otros como el de Children of the Mountain, LifeInvader o los Altruistas. Al menos en esa página parecían tener más sentido común que en toda la población de Los Santos, y por lo que pudo averiguar era llevada por gente que estuvo una vez afiliada a algunos de esos cultos. Debido a ese mismo detalle contactó con ellos para preguntarles un par de cosas acerca de Epsilon, siendo contestada rápidamente por uno de los web masters, el cual le explicó cosas más concretas acerca del programa como tal.
Hola Twilight, gracias por contactar con nosotros.
De todos los cultos que hay en San Andreas, el programa Epsilon es sin duda el más mediático y conocido de todos, habiendo incluso muchos famosos entre sus filas, tales como Jimmy Boston, el famoso filósofo y activista medioambiental, Sebastian Dix, el diseñador más conocido de la ciudad, o Samantha Muldoon, la cantante de moda. Suelen ser utilizados como gancho mediático para atraer a más gente y sonsacarles el dinero, que es básicamente a lo que se dedican. Prometen el cielo y la felicidad eterna con promesas vacías sólo para enriquecerse a su costa. A mí me pasó, era joven e influenciable, y acabé cayendo en sus garras, perdiéndolo casi todo y creyéndome las patrañas que me contaban. Pero al final gracias a mi familia, mis amigos y un tratamiento psicológico especializado pude salir de allí y fundé este sitio, para advertir a la población de San Andreas del mal que les acecha. Esos malditos ladrones deben de ser erradicados, y haremos todo lo posible porque nadie más caiga desapareciendo entre sus garras. Y es que el carisma y la capacidad de persuasión que tienen allí son tan altos que cualquiera puede acabar cayendo sin ni siquiera darse cuenta. Ten cuidado, Twilight, tú podrías ser la siguiente.
En cuanto a su organización interna, como bien me preguntas, no sé mucho, pero sí sé que Cris Formage es el líder, aunque actualmente no se encuentra en la ciudad desde hace varios meses.
Puedo contarte más cosas de su ideología para que aprendas a identificarla. Kifflom es una especie de dios al que todos los acólitos veneran, y su nombre se suele usar como expresión de saludo y despedida entre ellos. Krant es una especie de profeta que está casi al mismo nivel que Kifflom, y Kraff es el emperador del 4º Paradigma, que es el equivalente a Jesucristo en la religión católica, es posible que se hayan fijado en eso para su creación. Los paradigmas es como llaman a los periodos de tiempo entre años, en todos ellos se escribe un "tratado" que supuestamente se escribe entre todos, pero en realidad no se escribe nada, tan solo es una herramienta más que usan para tener a los acólitos contentos y emocionados, a la espera de leerlo con fervor. Los que no son parte de su ideología se les consideran insalvables o indeseables, despreciándoles y considerándoles inferiores, mientras que los que forman parte de ellos son tratados con respeto y buenas formas, aunque siempre con el objetivo de encandilarlos y captarlos aún más. Los neófitos son siempre puestos a prueba durante un periodo determinado de tiempo, siendo primero clasificados como antítesis y llevando un atuendo que los identifica; tras el periodo de prueba pasan a ser tesis y se integran completamente en su comunidad, permitiéndoles mayores libertades y accesos dentro de su sede.
Y así, en un rápido resumen, es todo lo que te puedo explicar, aunque si quieres ampliar un poco más la información te recomiendo varios libros de autoayuda que te pueden venir muy bien si aún tienes dudas. Sé fuerte, Twilight, unirte a ellos es la peor decisión que puedes tomar y de la cual te puedes llegar a arrepentir durante toda tu vida. Yo lo hice en su día y sé de lo que hablo.
Lo cierto es que ese correo fue bastante revelador, sobre todo por el detalle de que los iniciados que superan la prueba pueden acceder a otros lugares de la sede, lo cual la daba una oportunidad de oro para infiltrarse en el despacho de Formage aprovechando que aún seguía estando fuera de la ciudad. Aunque para ello debía de superar primero el periodo de prueba, por lo que igualmente tenía que acercarse esa tarde al parque.
Después de comer hizo unas cuantas averiguaciones más y se dirigió hacia allí en el coche. El viaje no fue muy largo, en poco menos de un cuarto de hora se plantó en lo alto de las colinas, aparcando el coche en el parking del observatorio y yendo andando hasta el parque, el cual estaba integrado en toda esa zona. El parque destacaba sobre todo por ser uno de los más grandes de Estados Unidos, con algo más de 1700 hectáreas y rodeado de naturaleza y vegetación a las afueras de Los Santos. Varios senderos lo recorrían en toda su extensión, incluyendo el Arthur's Pass Trails, una serie de senderos que recorrían toda la zona en un extenso circuito para los senderistas y mochileros aficionados a los largos paseos por el monte.
Por su parte Twilight se adentró en el parque por uno de los senderos laterales y comenzó a explorarlo hasta que finalmente, en un sitio apartado cerca del cartel de Vinewood, encontró finalmente una camioneta roja con el lado derecho del parachoques ligeramente abollado. Supo entonces que había encontrado lo que buscaba y sacó el panfleto para recitar las palabras adecuadas, levantando la mano izquierda y diciendo en voz alta.
-Llévame con mi padre-padre, hermano-tío, Kifflom.
Por un momento no sucedió nada, esperando lo inesperado, pero a los pocos segundos aparecieron de improviso dos hombres, uno vestía con una camisa azul clara y el otro llevaba puesta una sudadera de igual color. Los dos se acercaron a ella, antes de que pudiera decir nada uno de ellos se adelantó.
-Salve. Paz, hermana-hermana.
Inmediatamente después uno la propinó un súbito patadón en el estómago que la dejó doblada, al tiempo que mascullaba.
-¡Kifflom!
Inmediatamente después el otro dijo lo mismo, al tiempo que la asestaba un seco golpe a la altura de la nuca, dejándola así inconsciente. Lo último que sintió Twilight antes de que todo fundiera a negro fue como si flotara hasta que finalmente dejó de sentir nada.
El tiempo comenzó a pasar de nuevo, mientras que Twilight empezaba a recuperar la consciencia. Podía sentir un frío imperante envolviendo todo su cuerpo, al tiempo que la oscuridad comenzaba a revolverse, distinguiendo una serie de formas en su cabeza que parecían danzar ante ella. Inmediatamente después comenzó a oír una imperante y profunda voz resonando en los más recónditos huecos de su cabeza.
-Si crees que no has entendido nada, entonces lo sabes todo. Ven a Vinewood para conocer la auténtica verdad, pero antes son quinientos dólares, por favor. Alabado sea Kifflom.
El inconfundible ruido de un motor comenzó a sonar hasta desaparecer y Twilight abrió los ojos, viendo un manto de estrellas decorando el firmamento. Aún algo mareada se reincorporó, notando ese frío imperante helándola la piel, hasta que entonces se dio cuenta de por qué. Y es que Twilight se encontraba tan solo en ropa interior justo en medio de la nada y rodeada de arena, cactus, matorrales y pedruscos. Giró la cabeza a mano derecha y pudo ver no muy lejos de allí la figura de una penitenciaría. A mano izquierda había un total de seis enormes antenas parabólicas apuntando hacia el cielo y con sus luces de señalización parpadeando a cada rato. Por su parte no pudo evitar opinar en voz alta.
-¡Ah! ¿¡Dónde estoy, qué es esto?! ¿¡Dónde está mi ropa?! ¡Oh, dios mío!
Con la cara ardiendo de la vergüenza, y tratando de taparse como mejor podía, Twilight trató de encontrar su ropa, pero no aparecía por ninguna parte. Lo único que sí que encontró fue su móvil junto a las llaves del coche, las de su piso y su cartera, junto al folleto del programa Epsilon. Aprovechó entonces para llamar a alguien, siendo el primer contacto que vio el de Applejack, seleccionándolo y marcando de seguido. Al cabo de unos interminables segundos que la parecieron horas, finalmente la cogió.
-¿Sí?
-¡Applejack! ¡Oh, gracias al cielo que has cogido!
-¿Twilight, eres tú? ¿Qué te pasa, estás bien? Te noto muy alterada…
-Es muy complicado, pero necesito tu ayuda, no sé dónde estoy…
-¿Qué? ¿Dónde estás?
-No lo sé, no lo sé, pero hace frío, y estoy en medio de la nada y… y…
-A ver, a ver, cálmate, dime qué ves a tu alrededor e iré a buscarte.
-Vale, vale, a ver… veo una prisión no muy lejos de aquí, y unas antenas parabólicas a pocos metros de mí…
-Antenas… ah, vale, ya sé dónde estás, quédate allí y no te muevas, iré a buscarte.
-Está bien, no tardes…
Colgó de seguido y se abrazó a sí misma, notando cómo el frío la envolvía como una manta y provocándola escalofríos. Cogió sus cosas y, buscando estar más resguardada, se acercó a la antena más próxima y se sentó en las escaleras de acceso mientras esperaba a Applejack. Sin embargo por su cabeza aún pasaba la misma pregunta. ¿Por qué? ¿A qué venía eso de saludarla y luego dejarla inconsciente? Y después de eso aparecía semi desnuda y en medio de ninguna parte. No tenía sentido, y sin embargo estaba ahí, sintiéndose más vacía e impotente que nunca. Se abrazó cogiéndose de las rodillas y trató de entrar aunque sólo fuera un poco en calor, haciéndose una bolita.
Al cabo de unos pocos minutos de espera oyó a un coche parar justo a su lado y vio a Applejack saliendo de una minivan blanca.
-¡Applejack!-exclamó ella, levantándose de golpe.
La aludida giró la cabeza, pero en cuanto la vio se quedó a cuadros y ojiplática perdida, mascullando de seguido.
-¿¡Twilight!? ¿¡Pero qué haces en pelota picada en medio del desierto de Señora y de noche cerrada?! ¡Vas a coger una pulmonía!
-Es una larga historia…
-Ay, por todas las manzanas, ven, te acercaré a mi casa, tengo una manta en el maletero.
Sacó una gruesa manta de lana y la usó para taparla, mientras las dos se subían al coche y se ponían en camino hacia Grapeseed, dejando las antenas atrás. Durante todo el camino apenas hablaron, aunque Applejack trató de averiguar qué era lo que había pasado.
-Entonces… ¿Qué hacías ahí, dulzura?
-Si te lo cuento no me creerías…
-Bueno, puedes contármelo, conmigo ya sabes que no habrán mentiras ni medias tintas.
Ante eso Twilight tan solo suspiró y se dispuso a contarlo todo, desde que Sunset la encargó la misión hasta ese mismo instante; una vez enterada Applejack opinó.
-¿Programa Epsilon? La verdad es que no me suena de nada, pero por lo que me cuentas tiene pinta de ser un culto muy serio, y más aún si te dejan así en medio del desierto. No puede ser seguro ¿por qué te lo encarga Sunset sólo a ti así sin más?
-Porque, según ella, es trabajo para una sola persona.
-Ya, pero aun así… quiero decir ¡mírate! ¡Te han dejado tirada en medio del desierto en bragas y sujetador! ¡Eso no es normal!
-No, no realmente, pero supongo que es parte del proceso. He de infiltrarme en ese culto para poder acceder desde dentro, y la única forma de hacerlo es seguir todas sus directrices…
-¡Pero es una locura! ¡Deja que hablemos con Sunset y hacemos esto juntas, como la última vez!
-No, no, si hacemos eso lo único que haremos será levantar sospechas, si lo hace una sola persona será menos sospechoso, es mejor así.
-Pero…
-No, Applejack, agradezco que quieras ayudarme, pero Sunset me ha encargado esto a mí, yo me ocuparé.
La granjera siguió insistiendo un poco más, pero Twilight se mostró inflexible, prefiriendo entonces dejarlo estar. Al cabo de unos pocos minutos llegaron finalmente a su casa y ambas entraron.
-Tengo algo de ropa que puedes ponerte, ya me la devolverás cuando puedas-comentó Applejack, mientras entraban.
-Gracias, Applejack, espero no haber interrumpido nada…
Nada más entrar se encontraron de frente con Big Mac, el cual llevaba consigo varios platos y se las quedó mirando con gesto extrañado; por su parte Twilight no pudo evitar enrojecer al instante debido a su estado, ya que sólo llevaba puesta la manta, aunque Applejack salió del paso comentando.
-Ah, Big Mac, es una amiga que estaba en apuros y he ido a ayudarla. Twilight, este es Big Mac, mi hermano.
-Encantada…-masculló ella, avergonzada.
-Igualmente… íbamos a cenar ahora…-murmuró el chico, algo cortado.
-Ah, sí, ahora voy, dame unos minutos.
Las dos se dirigieron hacia las escaleras, pero por el camino se encontraron con Apple Bloom, la cual miró con curiosidad y extrañeza a Twilight al pasar junto a ellas.
-¡Applejack! Eh… ¿Quién es?
-Ah, es Twilight, una amiga.
-¿Y por qué estás desnuda?
Esa pregunta tan solo consiguió avergonzar un poco más a la chica, teniendo que saltar Applejack de seguido.
-Apple Bloom, no seas maleducada y ve a ayudar a los demás a poner la mesa.
-Vale, vale, ya voy…
Las dos subieron hasta su habitación y Applejack la prestó un par de botas, una camisa azul a cuadros y unos vaqueros que le estaban un poco holgados, pero con un cinturón se pudo arreglar sin problemas.
-Bueno, ya está, al menos puedes ir decente.
-Sí… perdona por haber irrumpido así en tu casa…-murmuró la chica, algo turbada.
-Oh, no te preocupes, no pasa nada, después de todo necesitabas mi ayuda. ¿Quieres que te lleve de vuelta a la ciudad?
-No, no hace falta, ya me pediré un taxi.
-Entonces deja que le llame yo.
Una rápida llamada a Downtown Cab Co. sirvió y estuvieron esperando las dos a que llegara junto al porche. En un momento dado Applejack comentó.
-Entonces… ¿segura que no quieres que te ayudemos con esto?
-No, no hace falta, estaré bien. Gracias de todas formas, Applejack.
-¿Estás del todo segura?
-Sí, sí, no te preocupes.
-Bueno. Aun así si necesitas algo, lo que sea, llámame ¿vale?
-Sí, descuida.
El taxi se presentó tras varios minutos de espera y Twilight lo abordó, despidiéndose de Applejack.
-¿A dónde vamos?-inquirió el taxista, con un marcado acento hispano.
-Al observatorio Galileo, por favor.
-Muy bien.
El viaje de vuelta a las colinas le llevó tres cuartos de hora, llegando a las doce de la madrugada allí y teniendo que pagar bastante por el viaje. Los Santos brillaba al fondo, emitiendo una resplandeciente luminosidad, aunque desde allí el cielo estaba despejado, por lo que era un buen lugar para un observatorio. Una vez allí fue a recoger el coche donde lo dejó, pero entonces descubrió que no estaba allí.
-No puede ser… mi coche ¿dónde está mi coche?-musitó en voz alta.
Fue entonces cuando un vigilante nocturno que pasaba por allí la vio y la oyó, comentando entonces.
-¿Busca un premier lavanda?
-Sí ¿sabe dónde está?
-Sí, en el depósito de la policía de la comisaría de Mission Row, este parking por la noche se debe vaciar, si no, los coches que se quedan son requisados por la grúa.
-No me lo puedo creer…
-Puede ir a recogerlo allí, aunque tendrá que abonar la correspondiente multa, eso sí.
-Estupendo…
Sin poder hacer nada más que ir allí pidió otro taxi que al menos le salió algo más barato, pero una vez en el garaje tuvo que apoquinar sesenta dólares de multa para poder recuperar el coche. Cansada, con hambre y harta de esa mierda de día, regresó a casa y se dejó caer sobre el sofá. Aunque, al poco rato, su móvil volvió a sonar, aunque esta vez por la llegada de un mensaje a su correo electrónico; lo abrió y descubrió que se trataba de un remitente oculto y con el siguiente mensaje: Visita nuestro sitio web y dona quinientos dólares. T. Adjunto había un enlace que le llevó directamente a la página de donaciones del programa Epsilon, lo que la dejó del todo muerta.
-¿Es esto en serio?-musitó la chica, dejándose caer de nuevo sobre el sofá.
Pero la cosa no sólo se quedó ahí, sino que el móvil la volvió a sonar de nuevo, esta vez por una llamada; en cuanto vio que se trataba de Sunset lo cogió de seguido, siendo esta la primera en hablar.
-¿Y bien? ¿Has progresado?
-¡Oh, ya lo creo que he progresado, me han dado una paliza, me han desnudado y luego me han dejado tirada en medio del desierto en plena noche! ¡Es demencial!
-Sí, tenemos entendido que sus métodos son de todo menos ortodoxos, pero al menos ya estás dentro del proceso. ¿Te han dicho algo más?
-¡Sí, que les done quinientos dólares por sus caras bonitas! ¿Realmente tengo que hacer esto? ¿No podemos entrar ahí como la última vez, coger lo que queremos y largarnos?
-No, eso sería sospechoso y la policía podría relacionarlo con el suceso de Fort Zancudo, tenemos que hacerlo bien esta vez si no queremos que nos cacen, así que haz todo lo que te pidan.
-¡Pero son quinientos dólares! ¿De dónde saco todo ese dinero?
-A mí plin, te recuerdo que aún nos debes pasta, pasta que además nos tienes que devolver en trabajo, así que ya sabes lo que te toca. Además, qué coño, sabemos que tienes una cuenta aparte con bastante dinero, podrías habernos devuelto lo que nos debes con ese dinero y haberte ahorrado todo esto.
Al oírlo los ojos de Twilight se agrandaron, exclamando de seguido.
-¡No, ese es el dinero de la herencia de mi abuelo, un retén, no puedo malgastarlo así sin más, y menos en esto!
-Tú misma, realmente podrías haberte evitado todo este lío, pero bueno, si te piden quinientos dólares, dales quinientos dólares.
-¡Ya, claro, qué lista, como tú no tienes que hacerlo!
-Cuida esas formas, Sparkle, que pareces estar olvidando con quien estás hablando. Tan solo hazlo y podrás avanzar. Mantenme informada.
Tras eso Sunset colgó de seguido, dejando a Twilight con la palabra en la boca. Por su parte la chica tan solo suspiró, pensando en sus posibilidades, que más bien eran pocas. Si realmente tenía que donar quinientos dólares para poder avanzar, entonces el único modo de conseguir ese dinero era de la herencia de su abuelo. Se consideraba una mujer de principios, y estos radicaban en que el dinero de la herencia de su abuelo no se tocaba salvo caso de extrema necesidad. Evidentemente esa no era ninguna extrema necesidad como tal, pero las circunstancias la estaban obligando a ello. ¿Qué otra salida tenía? Ninguna realmente. Por lo que, sin otra opción, se dirigió al ordenador para donar el dinero.
-Oh, abuelo, ojalá puedas perdonarme donde quiera que estés-pensó la chica mientras lo hacía, dolida.
Una vez que estuvo hecho, y al cabo de unos pocos minutos, el remitente desconocido volvió a contactar con ella diciendo: Has dado tu primer paso hacia la iluminación, pero aún queda mucho camino por recorrer. Ven a verme mañana temprano a Clinton Avenue, en Vinewood, y yo te guiaré para que puedas alcanzar la verdad. Kifflom. T.
Por su parte Twilight rodó los ojos, preguntándose qué pajas mentales la contarían, pero aun así hizo de tripas corazón, cenó algo rápidamente y se metió en la cama para que ese nefasto día terminara de una buena vez, durmiéndose enseguida sin ni siquiera darse cuenta.
Al día siguiente Twilight se levantó con la boca pastosa y sintiéndose algo mal, como si no hubiera dormido bien. Desayunó algo rápidamente, haciéndose un poco de ese espantoso café que tanto empezaba a adorar y salió rápidamente en dirección hacia Vinewood, donde había quedado. A decir verdad no tenía ninguna gana de hacer todo eso, pero no la quedaba otra, por lo que condujo hasta Clinton Avenue, aparcando al lado de un concesionario y comenzando a andar, buscando algún lugar en concreto que ni siquiera conocía. En ese lado de la calle había una joyería que se encontraba cerrada junto a varios negocios que también parecían cerrados, la única puerta que parecía estar abierta era una que se encontraba entre una persiana cerrada y una tienda de discos. Twilight se acercó a ella y la empujó levemente, viendo que estaba abierta y entrando por ella. El interior parecía ser un pequeño almacén lleno de cajas de embalaje con el logo de Epsilon en ellas, junto con varios carteles propagandísticos pegados en las paredes. Un par de cámaras vigilaban el lugar y al fondo del todo había una puerta cerrada. Avanzó un poco más llegando a llamar por si había alguien allí.
-¿Hola?
En ese justo momento oyó entrar a alguien justo detrás de ella, dándose la vuelta y encontrándose con una chica más o menos de su edad, la cual se dirigió a ella rápidamente.
-¡Kifflom! Has llegado hasta aquí, pero tu viaje no ha hecho más que comenzar. Querías esto, pero no lo sabías, y ahora has venido al lugar indicado.
Dicha chica era de ojos violetas y pelo con dos tonalidades de color, azul claro y con destellos plateados, vestía con una camisa azul claro con el logo de Epsilon bordado en dorado en un lado y unos vaqueros ajustados, además de un par de zapatillas blancas. Twilight se quedó callada y la chica continuó.
-Yo antes estaba perdida en la vida, era vanidosa, egoísta, pedante, con ínsulas de grandeza, creyéndome grande y poderosa cuando realmente no lo era. Hasta que finalmente vi la luz y descubrí la verdad, una verdad tan increíble que me hizo llegar a ser realmente poderosa, y ahora lo soy, esta vez de verdad, pero sabiendo aún más y siendo aún mejor.
Por su parte Twilight se quedó callada, mirándola con cara de póker y tratando de parecer mínimamente interesada. Por otro lado la chica continuó.
-Estás lista, pero no lo estás.
-¿En qué quedamos, estoy o no estoy lista?-inquirió Twilight, algo molesta por esa contradicción.
-Si dudas es que estás lista.
-¿Y si no lo estoy?
-¡Estás lista también!
-¿Cómo?
-¡Claro! Nunca sabes si estás lista o no hasta que finalmente puedes notarlo, a mí también me pasó al principio, es un poco confuso, pero sin duda alguna estás lista.
-No sabría decirte con seguridad…
-La verdad es algo increíble si eres capaz de entenderla.
-¿Y cómo puedo hacer eso?
-Tenemos tu dirección de correo electrónico, te mandaremos una increíble herramienta educativa que te ayudará a desentrañar los secretos de la existencia. Tan solo cuesta unos cinco mil dólares.
Nada más oírlo a Twilight se la cayó el alma a los pies, haciendo un ruido estrepitoso y sin poder evitar opinar en voz alta.
-¿¡Cinco mil?!
Ante eso la chica respondió rápidamente inquiriendo.
-¿Qué precio le pondrías a disponer de las herramientas para comprenderlo todo y lograr lo imposible?
Antes de que pudiera decir algo, la puerta de entrada se volvió a abrir de improviso, entrando al sitio un chico algo más mayor que ellas, de pelo moreno, muy bien peinado y vestido, con una camisa blanca, un suéter azul claro con el logo de Epsilon bordado en color plateado, corbata de un azul algo más oscuro, unos pantalones de color beige y unos zapatos marrones. Nada más entrar se dirigió a ellos comentando.
-El precio que yo le pondría es hasta el último penique que hayas ganado. Kifflom, hermana-madre.
-Kifflom, hermano-padre. Pues el precio que yo le pondría es todo el dinero del mundo, puesto que eso es lo que vale.
-Sí, y además te ofrecemos millones de dólares de investigación y aprendizaje de primera de los mejores pensadores de nuestro tiempo… por sólo cinco mil dólares-añadió el hombre, mirándola con gesto seguro.
-Piénsalo si quieres, Twilight. Pero si lo piensas demasiado, entonces sabremos que no estás lista.
Tras ese último comentario los dos comenzaron a dirigirse hacia la salida, aunque antes de irse ambos se despidieron con un rápido Kifflom. Una vez que se aseguró que estaba sola Twilight soltó un hondo suspiro, tratando de recomponerse de toda esa avalancha de manipulación que había recibido en poco menos de cinco minutos. Estaba más que claro que iban a lo que iban, por mucha "verdad" y misticismo que esgrimieran, aunque lo malo era que ahora se subían a la parra de una forma vergonzosa, exigiéndola esta vez cinco mil dólares por la cara. Sin embargo de por sí ella no estaba muy por la labor, ya que apenas pocas horas había donado quinientos dólares, y ahora la pedían cinco mil así sin más, sin darla tiempo a reaccionar. Por un momento pensó en llamar a Sunset, pero enseguida lo desechó, puesto que probablemente la diría lo mismo que la dijo ayer, por lo que no tenía caso volverla a molestar con lo mismo de siempre.
Sintiendo que había perdido un tiempo precioso volvió a casa y, una vez allí, estuvo pensándose detenidamente si volver a donar o no, permaneciendo en la pestaña de donaciones de la página web de Epsilon mientras esa musiquita volvía a sonar una vez más. ¿Merecía la pena la inversión por poder avanzar en su misión? Una parte de ella decía que no debía de malgastar más el dinero de la herencia de su abuelo, pero por ahora se encontraba en un punto muerto, y si no hacía esto no podría avanzar y, probablemente, Sunset se molestaría con ella con consecuencias en las que prefería no pensar. La chica dejó escapar un dejado suspiro, decidiendo rápidamente.
-¿Qué otra opción me queda?-inquirió para sí misma, mientras procesaba la transacción.
Al cabo de unos cuantos minutos volvieron a ponerse en contacto con ella, aunque esta vez el remitente dejó de estar oculto, pudiendo ver el correo de procedencia el cual era trixie( ) . En él se podía leer:
Kifflom, hermana-hermana.
Tu viaje a la iluminación no ha hecho más que comenzar, y tu aportación te ha ayudado a acercarte un poco más a esa increíble verdad de la que te hablé. Ponemos a tu disposición aquí y ahora las herramientas que te ayudarán a lo largo de todo tu camino, aunque yo seguiré siendo tu guía. Consúltalas y estúdialas con ahínco, puesto que son la única vía para comprender lo que te rodea y alcanzar un grado mayor de conocimiento que te permita entender los entresijos de la verdad. Si tienes dudas no dudes en contactar conmigo. Hasta la próxima, hermana.
¡Alabado sea Kraff!
Adjunto a ese correo venían una serie de PDFs que estuvo consultando, viendo que se trataban de unos manuales teóricos que explicaban en mayor profundidad los entresijos y secretos para alcanzar la verdad, aunque en realidad tan solo eran un cúmulo de ensayos y textos que apenas llegaban a ninguna conclusión, amontonando ideas difusas que nada tenían que ver las unas con las otras y que no hacían más que plantear dudas y más dudas conforme más los leía. Enseguida los desechó, prefiriendo distraerse con otra cosa.
El resto del día lo pasó leyendo por la mañana y quedando con sus amigas por la tarde, dando un paseo por allí cerca y hablando entre ellas, aunque Applejack no pudo venir ya que se encontraba en la granja trabajando.
-Qué pena que Jackie no haya podido venir, se la echa en falta, sobre todo cuando hablas tú, Dashie…
-Ja, ja, muy graciosa, Pinkie, me parto la caja contigo…
-¡Claro que sí!
-Qué ocurrente, querida…
La única en no comentar nada fue Twilight, la cual estaba medio distraída pensando en sus propias cosas, algo que llamó la atención de las demás, siendo Rainbow la primera en hacerla reaccionar.
-¡Twilight!
Ese súbito llamado la hizo botar, mascullando de seguido.
-¡Ah! ¿¡Qué, qué?!
-¡Que te duermes! ¿Qué te pasa? Estás muy difusa hoy…
-Sí, no pareces estar con nosotras, querida ¿te ocurre algo?
-¡Sí, estás como si no se hubiera mezclado bien la harina con los huevos! ¿Qué ocurre, TwiTwi?
Ante tanta pregunta la aludida volvió a suspirar, prefiriendo contarlas todo lo que había pasado hasta el momento para ponerlas al corriente. Una vez enteradas las demás comenzaron a opinar.
-¿Tienes que infiltrarte en un culto y encima tú sola? De eso nada, nosotras te ayudaremos.
-Sí, no podemos dejarte sola, no con esos fanáticos sacacuartos.
-¡Ser fan de algo está bien, pero así en exceso no mola nada, es como cuando no se amasa bien el pan, que luego se queda echo un mazacote!
-Gracias por ofreceros a ayudarme, chicas, pero os digo lo mismo que le dije a Applejack, si lo hacemos todas juntas lo más probable es que levantemos sospechas, por lo que es mejor que me encargue de esto yo sola.
-Pero querida, nunca sabes por dónde pueden tirar, lo mejor será que estemos contigo, claramente tienen un poder de convicción muy fuerte, quien sabe si al final consiguen captarte sin que tú te des cuenta siquiera.
-No os preocupéis por eso, por mucho que hablen no podrán convencerme, después de todo los he estado estudiando antes de ponerme en contacto con ellos.
-Aun así no deberías tomártelo tan a la ligera, deja que te ayudemos, no tiene por qué enterarse Sunset de ello.
-No, no, es mejor así, creedme, yo me encargaré de esto.
Las chicas siguieron insistiendo, pero Twilight se mostró inflexible, prefiriendo dejarlo así. Las demás también desistieron viendo su cabezonería, pero aun así la dejaron bien claro que, en el caso de que las necesitara, ellas siempre estarían ahí. La chica agradeció el gesto, pero aun así siguió en sus trece. Debía de ser ella la que tendría que hacer esto, y nadie más. Después de todo no quería involucrarlas a ellas también en toda esa locura.
El tiempo comenzó a pasar sin llegar a saber nada de ellos ni de esa chica, Trixie, la cual no se volvió a poner en contacto con ella durante al menos un par de días, hasta que finalmente una tarde recibió un nuevo correo electrónico de su parte.
Kifflom, hermana-hermana.
Has sido convocada para un ejercicio espiritual en compañía de los poseedores de la verdad más importantes y conocidos del mundo del espectáculo. Ven a verme a la presa de Land Act en las montañas Tataviam, donde te espera una nueva experiencia que te enseñará a acercarte un poco más a la verdad.
¡Alabado sea Kraff!
No la hacía ninguna gracia que contactaran con ella de forma tan difusa, pero aun así sabía que no había forma de saltarse el proceso, por lo que haciendo de tripas corazón se dirigió al lugar.
El acceso hasta la presa se hacía yendo por un camino de tierra por el cual se accedía desde el extremo este de Mirror Park Boulevard, en Vinewood Este, pasadas un par de barreras. El camino de tierra serpeaba entre incipiente elevaciones que subían por la ladera oeste de las montañas Tataviam y bordeando el nacimiento del río de Los Santos, el cual provenía directamente de la presa, la cual comenzó a hacerse visible conforme se iba acercando.
La presa de Land Act destacaba por ser particularmente pequeña, enclavada en un estrecho cañón en el extremo sur de las montañas y con una estructura robusta, conteniendo toda el agua del embalse homónimo. El camino de tierra llevaba directamente al borde de la misma y la atravesaba hacia ambos lados, dando acceso a la cuenca que formaba el embalse, el cual se encontraba enclavado entre las montañas.
Twilight aparcó justo al lado del extremo derecho de la presa y se dirigió a la misma, viendo desde ahí a Trixie subida a la torre de control y con gesto de meditación. Vio entonces unas escalerillas a un lado de la misma y subió al techo para encontrarse con ella, oyéndola murmurar en el proceso.
-El paradigma está llegando a su fin…
En cuanto la vio acercarse se levantó de golpe y la saludó.
-Hola Twilight… ¿o debería decir Zadar?
-¿Zadar?-repitió ella, extrañada.
-Sí, ese es tu verdadero nombre. Solías ser reina de una ciudad bajo las aguas, pero fuerzas internas malignas te expulsaron. Ahora estás aquí atrapada, pero pronto serás libre de nuevo y podrás reclamar lo que es tuyo por derecho.
Hubo un breve momento de silencio en el cual Twilight trató de no verse demasiado chocada, respondiendo al respecto.
-Eh… ¿vale?
-Yo antes era conocida como Trixie, pero ahora soy Ursa, reina de las estrellas.
Ante eso Twilight no pudo evitar reírse un poco por lo bajo, pero aun así Trixie no se vio afectada, respondiendo de seguido.
-La duda es el camino hacia la creencia de las personas indeseables, la literatura es clara al respecto, pero tú puedes ser más que eso, Zadar, tan solo tienes que tratar de entender la verdad para poder asimilarla.
-Ya… aunque ¿por qué reina? ¿Por qué no puedo ser una campesina, un árbol o una oruga?
Ante ese rebatimiento Trixie puso cara de hastío, mascullando de seguido.
-Agh, siempre es fácil ser una antítesis dubitativa, pero has de ser una tesis, Zadar, estas son verdades increíbles. Yo antes era débil y me creía por encima de los demás, ahora soy la más grande y poderosa, esta vez de verdad, anoche estuve en cincuenta mil lugares distintos, a la vez. Si eso no es ser poderoso ¿qué lo es entonces?
Ante ese argumento Twilight tan solo dejó escapar un resoplido, algo harta por tanta tontería.
-¿En serio te crees todo eso? Escúchate bien, pareces una demente…
-Los indeseables siempre caen ante cualquier obstáculo…-murmuró Trixie, con arrogancia.
-¿Y tú no lo eres? Porque a mi parecer ya has caído…
-Sigues siendo una antítesis, pero pronto te convertirás en tesis, y alcanzarás un nuevo nivel de existencia. Y entonces me lo agradecerás.
-Sí, seguramente…-murmuró Twilight.
-Es normal ser una antítesis en esta parte del proceso, pero la sofocaremos con otros métodos. Ven conmigo, iremos a ver a alguien.
Tras eso las dos se bajaron del techo de la torre de control y comenzaron a andar en dirección a alguna parte, bordeando el lado oeste del embalse mientras iban hablando.
-Recuerdo cuando tan sólo era una indeseable, me recluía en mi misma, sintiéndome mejor haciendo que otros se sintieran peor, era una contradicción ambulante, estaba perdida en la vida. Pero entonces me ayudaron a descubrir la verdad, y me convertí en tesis, el proceso fue una de las experiencias más satisfactorias de toda mi vida, y desde entonces la he consagrado a guiar a futuras tesis como tú. Podemos sofocar tu antítesis, pero vamos a necesitar mucho trabajo, y conozco a alguien que nos podrá ayudar en ese aspecto.
-Ajá ¿y quién es?
-Cuando lleguemos lo verás, camina y piensa, sé una tesis.
El camino de tierra serpeaba bordeando el embalse, con una alta y escarpada pared de piedra a mano izquierda; al cabo de unos pocos minutos llegaron hasta una estación de bombeo cuyos tubos subían por toda la ladera interior de la montaña y bajaban hasta el otro lado de la misma por la ladera exterior, sacando agua del subsuelo para alimentar el embalse. A ese lado la orilla formaba una pequeña zona fangosa justo al lado de los tubos que desembocaban el agua bombeada al embalse, justo enfrente había una mujer observando el paisaje, Trixie se dirigió a ella directamente.
-¡Kifflom, hermana-hermana Shelva!
La mujer se dio la vuelta y la devolvió el saludo.
-Kifflom, hermana-hermana Ursa.
-Zadar, te presento a la famosa cantante Samantha Muldoon, hace poco ha sacado su nuevo disco, y es una de las tesis más brillantes recientemente adquiridas-las presentó Trixie.
-Encantada-murmuró Twilight, yendo a darla dos besos, pero Samantha se adelantó levantando una mano y diciendo.
-Hola, querida, Kifflom.
-Ah, claro… Kifflom-la imitó entonces.
Samantha era algo más alta que ellas dos, de pelo liso, castaño, piel morena y ojos de color miel. Vestía con una camisa azul claro, una chaqueta vaquera y unos vaqueros algo más oscuros y ceñidos, junto a unos zapatos deportivos.
-Bienvenida a la verdad. ¿Qué es lo que te aflige, querida?
-Hemos venido para sofocar su antítesis, está muy revuelta, aunque de cierta forma era de esperar-explicó Trixie.
-Ah, sí, el camino hacia la tesis es duro, eso lo sabemos todos, pero no hay que rendirse nunca. La verdad al final del túnel merece la pena, eso te lo aseguro.
-Sí, y nosotros te ayudaremos, de hecho, vamos a pescar la verdad.
-¿Pescar la verdad?-repitió Twilight, extrañada.
-Sí, buscamos la verdad en todas sus formas, no debemos hacerlo como quien encuentra una piedra o una cajetilla de cigarrillos en el suelo. Debemos aprehenderla, y también pescarla, con las herramientas adecuadas-asintió Samantha.
-¿Y cómo se hace eso?-inquirió Twilight, ceñuda.
-Pues con una caña, por supuesto.
En ese momento tanto Trixie como Samantha cogieron un par de cañas de pescar escondidas tras las escaleras de la estación de bombeo y las usaron, lanzando los sedales a la zona fangosa del embalse. Luego comenzaron a recogerlos rápidamente, sacando con ellas un par de objetos, una vieja bota y un pedazo de limo sucio.
-¿Puedes notar la fluctuación? ¿Qué te dicen estos objetos?-inquirió Samantha, dirigiéndose a ella.
-¿Fluctuación? Tan sólo es basura, no me dicen nada…
-En ese caso la búsqueda debe continuar-murmuró Trixie, lanzando su bota de vuelta al fango.
Samantha la imitó y fue a por una tercera caña, dándosela a Twilight comentando.
-Toma, únete a la búsqueda tú también, descubramos las entrañas de la verdad juntas.
Sin comprender del todo el porqué de todo eso, Twilight cogió su caña y lanzó el sedal, quedándose enseguida enganchado a algo y tirando de él con fuerza hasta que finalmente consiguió sacarlo, tratándose de un condón usado. La chica arqueó una ceja, mirando al objeto con cara de asco reprimido, comentando de seguido.
-¿Es… esto?
-¿Acaso lo dudas?-inquirió Trixie.
-No lo sé ¿y tú?
-Dudo de que no dudes…
-Ahora sí que estoy dudando-admitió Twilight, más confusa que nunca.
-En tal caso la búsqueda ha de continuar.
Samantha y Trixie se apartaron un poco para buscar otro sitio, al tiempo que Twilight hacía lo mismo, llegando a mascullar por lo bajo.
-Esto es ridículo, como si no tuviera nada mejor que hacer…
-¡Te he oído, estas siendo una antítesis otra vez!-exclamó en ese momento Trixie.
-Qué oído más fino…
-La verdad me ayuda a entender todo y nada, y tú también puedes llegar a alcanzar ese estado, pero siendo una antítesis no irás a ningún lado.
-Ursa tiene razón, deja tus incertidumbres a un lado y busca en tu interior, Zadar, sólo así podrás poseer la verdad.
Tratando de que su cabeza no estallara, Twilight lanzó de nuevo el sedal sin apenas pensarlo y pescó algo al poco rato, recogiéndolo rápidamente y sacando esta vez un trozo de madera que resultó ser parte del marco de un cuadro con los bordes dorados. Por un instante, y sin siquiera pensar, exclamó.
-¡Ajá, esto es, lo encontré, estoy del todo segura de que es esto sin dudar!
-¿Entonces ahora lo entiendes, Zadar?-inquirió Trixie, dirigiéndose a ella.
-Lo único que entiendo es que es esto-aseguró ella con convicción.
-¡Estupendo, bien hecho, con esto podrás sofocar en gran parte tu antítesis, estás un paso más cerca de conseguirlo! Aunque en tal caso sabrás cuánto vale…
-Cinco de los grandes-contestó Twilight, dejándose llevar.
-Diez-la regateó Trixie sin dudar.
-Lo que sea.
La entregó entonces el pedazo de madera y Trixie se despidió de ella con un rápido Kifflom, al tiempo que tanto ella como Samantha se subían a una camioneta de color azul claro cercana y se alejaban de allí en dirección norte. Por su parte Twilight se quedó mirando a la nada, dejando pasar el tiempo hasta que finalmente se puso andar de vuelta a su coche. Una vez que lo alcanzó se subió a él y se quedó allí, quieta, sin arrancar el motor y mirando hacia delante con expresión vacía. Por un instante no hubo nada, pero al poco rato comenzó a reírse, al principio levemente, para luego ir aumentando gradualmente hasta finalmente acabar riéndose a carcajada limpia durante unos buenos minutos. En cuanto terminó y recobró el sentido musitó.
-Dios mío ¿Qué estoy haciendo con mi vida?
Tras eso arrancó el motor y se dirigió de vuelta hacia casa, tratando de olvidar lo que acababa de suceder y dejando la presa atrás. Durante el resto del día siguió intentando olvidarse de ello con todas sus fuerzas, viendo la tele y además viendo Fama o drama, un programa que normalmente no vería ni en pintura, pero tras un evento como el de antes cualquier cosa valía para tratar de olvidar algo tan sumamente absurdo. Y qué mejor para ello que ver cosas más absurdas.
Sin embargo el destino la tendría deparado una última sorpresa, y es que esa misma noche, mientras cenaba, le llegó otro correo de parte de Trixie que decía.
Kifflom, hermana-hermana
Tu antítesis va sucumbiendo poco a poco, hoy has dado un gran paso para convertirte en tesis y ser poseedora de la gran verdad. Pero para que los espíritus te sean propicios, recuerda que debes reembolsar el objeto de la verdad que encontramos hoy al precio estipulado, puedes hacerlo en la pestaña de donaciones de nuestra página web. Sigue así, Zadar, muy pronto podrás llegar a ser una tesis como yo.
¡Alabado sea Kraff!
En cuanto lo leyó casi se atraganta con el revuelto de huevos que se había hecho, tosiendo un buen rato hasta que finalmente se calmó, musitando de seguido.
-¿¡Es en serio?!
Se negaba a creer que eso fuera real, pero así era. La estaba pidiendo que pagara diez mil dólares por un pedazo de madera viejo y mohoso. El sentido brillaba por su ausencia.
-Por todos los santos, el mundo se está volviendo loco y yo con él-susurró la chica, aún incrédula.
Inmediatamente después el móvil la comenzó a sonar y ella lo cogió sin mirar quien era.
-¿Sí?
-Hola cariño ¿Qué tal estás?
-Oh, mamá, menos mal, eres tú…
-Sí, soy yo… ¿estás bien, cielo? Te noto alterada…
-Eh… sí, sí, sólo estoy cansada, eso es todo…
-Ah, bien. ¿Qué tal todo por allí?
-Bien, muy bien, tranquila, como siempre…
-¿Segura?
-Sí, sí, claro… ¿por qué lo dices?
-No sé, es que te llamaba porque quería comentarte algo, he visto unos extractos muy raros en la cuenta de tu abuelo que me han dejado perpleja…
Fue entonces cuando Twilight abrió mucho los ojos, dándose cuenta a lo que se refería exactamente. Y es que su madre también tenía acceso a la antigua cuenta de su abuelo, pudiendo ver las transacciones que se realizaban sobre esa cuenta.
-No sé, es que he visto que en menos de un día siquiera has sacado cinco mil quinientos dólares. Y tú misma me dijiste que ese dinero no lo tocarías bajo ningún concepto salvo en caso de necesidad ¿está todo bien, cielo? Puedo prestarte dinero si quieres…
-¡No, no, no hace falta, mamá, tiene una explicación, de verdad!
-Ah, vale, vale, pero es que es eso, me extrañé mucho, a decir verdad…
-Sí, verás, es que estamos haciendo una colecta de dinero para arreglar una parte del centro de documentación, ya que hay humedades en el depósito que la capa freática no filtra bien y necesitamos dinero, estamos todos aportando, es por eso-explicó Twilight a toda prisa, tratando de sonar lo suficientemente convincente.
-Ah, bueno, aunque… cincuenta mil quinientos dólares…
-Ya, pero bueno, es para una buena causa, estoy segura de que al abuelo le hubiera gustado.
-Bueno, vale, está bien, me quedo más tranquila entonces.
Aprovechó para hablar un rato con ella para tratar de olvidarse un poco de toda la locura que últimamente la rodeaba, aunque tras la conversación ésta volvió a imponerse sobre ella, volviendo a sentirse totalmente impotente. Diez mil dólares por un simple madero de mierda que no valía ni la quinta parte de eso. Realmente tenía muchos problemas tratando de comprender la situación en sí, pero enseguida supo que no podía por mucho que lo intentara o quisiera. Era una de esas cosas que no tenía explicación, se mirara como se mirara.
Sintiéndose perdida, e incluso sometida, se dirigió al ordenador y donó el dinero, pero como en la pestaña de donación sólo había dos opciones, quinientos y cinco mil dólares, tuvo que donar dos veces cinco mil dólares para así sumar el total.
-Hala, ya está, esto sí que es un buen trabajo de tesis y lo demás son tonterías, alabado sea Kraff-musitó la chica.
Al cabo de unos breves minutos le llegó otro correo de Trixie como respuesta a su donación.
Kifflom, hermana-hermana
¡Maravilloso, cada vez estás más y más cerca de alcanzar la verdad y convertirte en tesis! Avanzas a pasos agigantados, me das algo de envidia, ya que yo tardé mucho más, pero la envidia es para los pobres de mente y espíritu, como guía tuyo estoy especialmente orgullosa de ti. ¿Verdad que es increíble lo que puede llegar a hacer una pequeña inversión en tu futuro? Sigue así, Zadar, estaremos en contacto para la próxima convocatoria.
¡Alabado sea Kraff!
Por su parte Twilight tan solo cerró los ojos con gesto cansado. Necesitaba dormir, había sido un día muy largo y el sinsentido comenzaba a rozar niveles críticos, por lo que prefirió irse directamente a la cama y sumergirse en la realidad alternativa de sus sueños, donde todo era diferente y ella era feliz. Apagó el ordenador y la televisión y se lanzó de cabeza a la cama, durmiéndose casi al instante.
Los siguientes días fueron más tranquilos, ya que no volvieron a contactar con ella durante un breve periodo de tiempo. Sunset tampoco estuvo muy metiche y eso la ayudó a serenarse un poco más, quedando con sus amigas de vez en cuando y contándolas los progresos. Éstas estaban cada vez más y más preocupadas por ella, ya que se podía ver el desgaste psicológico al que la sometían cada vez que la llamaban, pero aun así ella seguía en sus trece, convencida de que debía hacerlo ella sola.
Pero, por supuesto, todo lo bueno siempre se acababa, y un día, de buena mañana, recibió otro correo electrónico de parte de Trixie.
Kifflom, hermana-hermana
Los astros se alinean, las estrellas iluminan el firmamento. ¿Notas eso? Es el fin del paradigma, cada vez está más cerca, y tú estás cada vez más y más lista, pero aún falta algo. Ven a verme al callejón que hace esquina entre Vinewood Boulevard y Clinton Avenue, allí te revelaré tu nueva tarea.
¡Alabado sea Kraff!
Twilight no dijo ni hizo nada, tan solo acató como tal el mensaje y se dirigió para allá; había llegado a un punto que prefería no preguntarse nada para evitar que su cordura se rompiera un poco más de lo que ya estaba, y en ese sentido eso mismo la protegía de volverse completamente lela.
En cuanto llegó al callejón pudo ver a Trixie junto a un extraño grafiti pintado en un muro, bajó del coche y se acercó a ella, la cual mascullaba entre dientes.
-Estamos muertos y todos somos inmortales…
En un momento dado la chica se dio la vuelta y la vio venir, saludándola con un tono de voz que le pareció jurar que la había tratado de seducir.
-Hola Zadar…
Twilight se quedó un tanto descolocada debido a eso, pero entonces Trixie dejó escapar un seco jadeo y exclamó de improviso.
-¡¿Estás lista?!
-¿Lista para qué?-inquirió ella, extrañada.
-¡Para el fin del paradigma! ¿Puedes sentirlo? ¡Aquí y ahora, hoy, el tratado se puede escribir! ¡Se acerca el momento de leerlo y eso me hace sentir llena y plena como nunca antes me había sentido! ¡Es un gran momento, y quería compartirlo contigo! La verdad es que estás siendo muy especial, de todas las antítesis que he guiado tú sin duda eres la que más rápido está creciendo… y eso, eso… me hace muy feliz…
Sus palabras descolocaron aún más a Twilight, no por ellas en sí mismas, sino por cómo las dijo y el sentimiento que le puso al decirlas. Aun así eso mismo la hizo darse cuenta de la situación, comentando de seguido.
-No me puedo creer que realmente te hayas metido en toda esta gilipollez, pareces una buena chica…
-¡No, no, no vuelvas a ser una antítesis! ¿¡Por qué?! ¡Estás progresando, no vuelvas atrás, las antítesis negacionistas son como imbéciles en un barco que se hunde, la literatura lo deja muy claro!
-Ya, y la literatura también deja muy claro que necesitas ayuda, Trixie…
-¡Ya tengo ayuda! Conozco la verdad, y tú también puedes conocerla, te falta muy poco, tan solo tienes que avanzar un poco más. Si quieres conocerme accede a pagar lo que te corresponde, estudia con las herramientas que te proporcionamos en su día y viste el atuendo azul claro durante los próximos diez días. Puedes comprarlo en el sitio web, está a muy buen precio.
-Espera ¿qué?-soltó Twilight, confusa.
Esa contestación pareció doler a Trixie, la cual la miró con gesto molesto, espetándola de seguido.
-¿¡Es que acaso no eres capaz de escuchar, Zadar?! ¡No hago más que guiarte por el buen camino, ayudándote a alcanzar la verdad, pero tú apenas me escuchas! ¡Yo creo en ti, sin embargo tú, tú…!
Por un momento Trixie se quedó callada, reprimiéndose a sí misma, hasta que finalmente se despidió de ella secamente con un rápido y somero Kifflom antes de irse de allí, dejándola sola en el callejón. Twilight se quedó un tanto confusa, sobre todo por su proceder, pero aun así lo dejó estar. Volvió al coche y ya allí consultó la tienda de Epsilon, encontrando dicho traje, el cual consistía en una camisa deportiva de manga larga, un chaleco de seda sin mangas que iba por encima, un pantalón muy parecido al de uno de chándal y unos zapatos deportivos, todo ello imperado por el color azul claro y algunas partes de blanco. Sin embargo todo eso no era lo que más destacaba, sino el precio: unos veinticinco mil dólares.
-¿¡Veinticinco de los grandes?! ¿¡Nos hemos vuelto locos?!-masculló Twilight, notando como se mareaba.
Según la descripción estaba diseñado por Sebastian Dix, el mismo diseñador que las llegó a ayudar sin saberlo a prepararse para el golpe a Fort Zancudo. Aunque eso era lo de menos, el principal problema era que costaba veinticinco mil dólares, y a Twilight le daba la sensación de que la estaba a punto de dar un síncope.
¿Cuánto tiempo más se iba a estar gastando el dinero de su abuelo en tonterías? Esa nueva misión la estaba pasando factura de una forma particularmente pronunciada, nunca en toda su vida se hubiera llegado a imaginar que estaría haciendo algo así, y sin embargo ahí estaba, derrochando a mansalva y encima exponiéndose a una ideología que no hacía más que alienar a quienes la seguían. En ese sentido sentía pena por Trixie, la cual parecía ser una buena chica aun a pesar de que estaba totalmente absorbida.
Aun así sabía que tenía que hacer esto si no quería que Sunset dijera a sus matones que la quemaran la biblioteca, así que, con todo el dolor de su corazón, compró el atuendo sin apenas pensarlo mucho más. En cuanto se procesó la transacción la salió un aviso en el que se podía leer: Gracias por comprar el atuendo de Epsilon, lo recibirás en tu casa pronto. Sabemos dónde vives.
-Pues hala, ahora a esperar, de aquí a diez días seré una auténtica tesis-murmuró Twilight en voz alta y para sí misma.
Tras la compra la espera no fue muy larga, tardando apenas un día y medio en llegarla, recibiéndolo una tarde de parte de la cartera de la zona, una chica rubia de lo más simpática y cercana, con la particularidad de que tenía estrabismo.
-¡Paquete para Twilight Sparkle!
-Oh, sí, lo esperaba, gracias.
-¡De nada!
Firmó para confirmar que lo había recibido y, una vez en su poder, lo abrió para ver el traje, el cual se sentía bastante cómodo y con un tejido de lo más suave. Se lo puso sin pensárselo demasiado y se miró al espejo de su cuarto, llegando a comentar en voz alta.
-Estoy ridícula…
En ese mismo instante su móvil sonó de improviso, cogiéndolo de seguido sin mirar quien era.
-¿Sí?
-Twilight ¿dónde estás?
-Ah, Rarity, pues en casa…
-Pero querida, habíamos quedado hoy a las siete para ir a tomar algo en Vespucci ¿ya no te acuerdas?
Ese anuncio pilló a la chica con la guardia baja, dándose cuenta de lo evidente y mascullando de seguido.
-¡Ay, mierda, no, me he olvidado por completo! ¡Lo siento, lo siento, lo siento, voy para allá, voy ahora mismo! ¿¡Dónde estáis?!
-En una terraza junto al paseo…
-¡Vale, voy para allá, voy volando, esperadme!
Twilight colgó de seguido y quiso cambiarse, pero entonces recordó lo de los diez días llevándolo puesto y maldijo por lo bajo, aunque al menos eso era algo menos de lo que preocuparse. Cogió su bolso junto con todas sus cosas, las llaves del coche y bajó al garaje a toda prisa.
El viaje hasta Vespucci fue rápido, el problema fue luego aparcar, costándola dios y ayuda encontrar un sitio. Finalmente vio uno cerca del extremo sureste del barrio y aparcó allí, echando a correr nada más cerrar el coche y entrando al paseo de la playa por el lado de fuera. Tan apurada iba que se llegó a chocar con una pareja de bañistas que iban paseando por allí, los cuales la espetaron.
-¡Mira por dónde vas! Ah, y Kifflom.
-¡Perdón, perdón!-exclamó ella, sin detenerse.
Finalmente encontró a sus amigas en la terraza que Rarity la citó y se sentó en una silla libre, mascullando de seguido.
-¡Ya estoy aquí, perdonad, en serio!
-Perdonada, perdonada, tómatelo con calma querida…
Sin embargo Rarity se quedó callada en cuanto vio su vestimenta, comentándola de seguido.
-Vaya, curioso… conjunto.
-¿De qué vas vestida?-inquirió Rainbow, mirándola ceñuda.
-¡Pareces, pareces…! Vaya, la verdad es que no sé lo que pareces-murmuró Pinkie, algo contrariada al no salirla algo con lo que compararla.
Antes de que la chica pudiera decir nada más apareció una camarera y se dirigió a ella para tomarla nota.
-Buenas tardes ¿Qué desea tomar?
-Ah, pues… algo fresco, póngame un batido de piña.
-Muy bien, ahora mismo se lo traigo. Kifflom.
Twilight tan solo rodó los ojos, sin hacerla caso, aunque las demás se la quedaron mirando extrañadas, comentando de seguido.
-¿Qué es un Kifflom?
La chica suspiró lacónicamente y las estuvo contando sus últimas incursiones en la secta, añadiendo el porqué de su peculiar vestimenta. Una vez enteradas cada una fue opinando.
-¿Que tienes que ir diez días con eso puesto? Querida, no te lo tomes a mal, pero el diseño es horrible…
-Ya, pues está diseñado por Sebastian Dix.
-¿¡Qué?!-soltó Rarity, incrédula.
-Lo que oyes, al parecer también está metido en esta mierda. Ah, y el otro día conocí a Samantha Muldoon, igual te suena.
-Ah, sí, llegué a conocerla yo también en la fiesta de Lacey, hará cosa de varias semanas atrás. Pero en serio ¿Dix ha diseñado esto? Pero si es horrible…
Twilight se encogió de hombros, aunque en ese momento Rainbow inquirió.
-¿Y qué es eso que todo el mundo te dice, Kifflom?
-Es un saludo, supongo que la camarera y la pareja con la que me topé antes serán también epsilonistas. También es una especie de dios, aunque también está Krant, el profeta, y Kraff, el emperador del 4º Paradigma…
Por un momento hubo un breve silencio y vio entonces que las demás la miraban con un gesto de extrañeza y confusión en sus caras, a lo que ella tan solo murmuró.
-Sí, esa misma cara puse yo cuando me lo explicaron.
-Querida, no sé yo si seguir en ese culto va a ser bueno para tu cordura…
-Ya ves, pero es un encargo, por lo que tengo que hacerlo sí o sí.
-¡En ese caso déjanos que te ayudemos! ¡Puede que estén muy para allá, pero seguro que con nosotras a tu lado se hará más ameno!
-No, Rainbow, sólo faltaría eso, que vosotras también acabarais como las maracas de machín…
-¡Oye, pues a mí no importaría, me gustan las maracas, dan vidilla a las fiestas! ¡El otro día vinieron unos mariachis a la tienda y estuvieron cantando boleros, animaron muchísimo el ambiente!
-Sí, Pinkie, seguro que un bolero es lo que más querría escuchar esta gente…-murmuró Rainbow, con sorna.
-Pues conociéndoles seguramente dirían que no serían del gusto de Kraff.
Al poco rato la trajeron la bebida y siguieron hablando de banalidades varias, dejando aparcado lo del programa Epsilon y centrándose en las cosas importantes de la vida, ayudando a Twilight a sentirse un poco mejor.
Los siguientes diez días pasaron con una inusitada lentitud, lo que para Twilight se tradujo en impaciencia, puesto que para entonces Sunset empezaba a presionarla para que avanzara en su infiltración. Llegó incluso a quedar con ella en el mismo lugar que hacía varios días atrás, en cuanto la vio vestida con el traje de Epsilon se la quedó mirando con el ceño fruncido e inquiriendo de seguido.
-¿De qué facha vas vestida?
-De antítesis en busca de la verdad.
-¿¡Eh?!
-Todos descendemos del mismo árbol, hermana-hermana, abraza tu yo interno para poder conocerte mejor a ti misma y así alcanzar la felicidad.
-¿¡De qué demonios me hablas?!
-Los árboles pueden hablar, pero sólo unos pocos pueden oírlos, aunque tampoco son muy interesantes. Sin embargo el esperma es una mentira, no existe, lo único que existe es la verdad.
Por un instante las dos se miraron fijamente, Twilight con gesto inalterado y Sunset con cara de flipe total, hasta que finalmente masculló.
-Sparkle, no tengo cuerpo para bromas, me estoy impacientando y mi jefe también, así que es cosa tuya, te prevengo.
-Pues ahí sigo ¿por qué crees que llevo esto, por placer?
-No lo sé, dímelo tú.
De forma resumida Twilight la estuvo contando todo lo que había hecho hasta el momento, dejando a Sunset ciertamente chocada ya que no se esperaba para nada algo así.
-Vaya, sabíamos que eran de todo menos convencionales, pero esto…
-Pues ya ves, ahora tengo que llevar esta facha durante diez días, ya llevo siete, me quedan tres.
-¿Y después?
-A saber, supongo que otro "ejercicio espiritual" para sofocar mi antítesis o alguna mierda parecida, llevo un par de semanas en las que la locura impera en todos los niveles, y mentiría si te dijera que no me está afectando para nada.
-Oh, venga ya, Sparkle, se supone que tú eres la lista, no me irás a decir que te crees todo lo que te dicen…
-¡Claro que no, sólo un estúpido o un desesperado se creería todas las patrañas que cuentan!
Fue en ese mismo instante cuando Trixie regresó entonces a su mente, llegando a sentirse un tanto mal por haberla insultado de esa manera. Realmente no parecía una mala chica, pero estaba tan metida en el culto que toda ayuda que se la pudiera dar caería en saco rato, realmente creía en el programa y, en ese sentido, se había entregado en cuerpo y alma a él, algo realmente triste si se pensaba fríamente.
-De cualquier manera esto está tardando demasiado tiempo, tienes que hacer lo que sea para acelerar el proceso, mi jefe se impacienta, y no quieres verlo cuando se impacienta, eso te lo aseguro.
-Pues dile a tu jefe que espere, no puedo hacer más, ahora mismo tan solo soy una antítesis en busca de la verdad.
Ante eso Sunset soltó un ahogado suspiro, murmurando de seguido.
-No soy la más indicada para hacer eso, pero date prisa ¿vale?
-Haré lo que pueda… trataré de que los vientos me sean propicios, siguiendo las enseñanzas de Krant, el profeta, mientras que los seres espirituales me guían hacia la eternidad por un módico precio.
-Sparkle…-la reprendió Sunset, mirándola mal.
-Na, tranquila, tan solo te estoy tomando el pelo.
-Pues menos humos conmigo ¿eh? No estoy para bromas…
-Ah, tú nunca estás para bromas, relájate un poco, si yo no lo hiciera llevaría esto mucho peor, eso desde luego.
-Una no puede relajarse, no después de todo lo que he hecho para sobrevivir…
Por un momento Twilight notó cierto tono de tristeza en su voz, viendo entonces que esa era una oportunidad perfecta para acercarse algo más a ella, por lo que se recompuso e inquirió con delicadeza.
-¿Y qué hiciste, si no es mucha intromisión?
Sunset la miró de arriba abajo, al principio con algo de recelo, pero al final de cierta forma se acabó ablandando y comenzó a relatar una experiencia lejana en el tiempo.
-Pues hice de todo, básicamente. Uno nunca sabe lo que es capaz de hacer hasta que lo hace, y eso se aplica básicamente a toda mi vida. Después de que mi madre muriera me tuve que buscar la vida, y empecé trabajando en el Triangle Club, el club de striptease local de Bohan. Al principio lo encontraba humillante, pero al final me acabé acostumbrando a las obscenas y babosas miradas que la gente me echaba cuando te retuerces en la barra o delante de ellos en los bailes privados. Después de todo pagaban bien, por lo que era un negocio rentable, y estuve un largo tiempo parando allí, intercalándolo con otras cosas. También trafiqué con drogas, principalmente con éxtasis y sedante, así como con armas, con las que aprendí a disparar, haciéndome particularmente diestra sobre todo con las ligeras, como microsubfusiles y subfusiles. Estuve un tiempo también como procuradora, como tú, y alguna que otra vez me llegaron a contratar como sicaria, aunque eso no lo hice mucho. Y bueno, de forma rápida, ese es el retrato de mi vida.
Twilight se quedó ciertamente impresionada, ya que no se esperaba para nada semejante confesión, además, la había revelado que su madre murió, algo que normalmente no se hubiera esperado de ella.
-Vaya, lo siento, has debido de pasarlo fatal…
-Sí, bueno, cosas de la vida, supongo…
-Siento lo de tu madre…
Ante eso Sunset tan solo negó con la cabeza, murmurando de seguido.
-Eso fue hace mucho tiempo, ya no importa ahora, está muerta. Ya no la volveré a ver más…
Por un instante Twilight pudo ver en sus ojos un brillo especial que evidenciaba un dolor y una tristeza inmensas, algo que la chica pudo incluso llegar a notar. Quiso confortarla, ayudarle a sentirse mejor, pero en ese justo instante Sunset se repuso y murmuró.
-Suficiente, ya te he contado demasiado, se acabó la terapia.
Se levantó para irse, sin decirla nada más, aunque antes de que se fuera Twilight la comentó.
-Cuando alguien se va sigue estando contigo, cada vez que lo recuerdas. Cuando mi abuelo murió yo también quedé muy triste y abatida, pero el recordar los momentos pasados con él me ayudó a superar su muerte. Tú también puedes superarlo, Sunset, tan solo tienes que quererlo y salir adelante. Así tu madre siempre estará contigo.
La chica se quedó quieta por un instante, dándola la espalda sin mirarla siquiera, hasta que finalmente murmuró secamente.
-Limítate a hacer tu trabajo.
Tras esas palabras regresó a su coche rápidamente y desapareció calle abajo. Por su parte Twilight la siguió con la mirada hasta que la perdió en la distancia, quedándose allí pensativa. En ese momento un chico joven de su edad pasó a su lado y, al verla, la saludó con un rápido Kifflom. Ella le imitó con pocas ganas, perdiéndose en sus pensamientos mientras dejaba pasar el tiempo.
El resto de días pasaron con algo más de rapidez, aunque lo que más destacaba cada vez que salía a la calle era que la gran mayoría de gente la saludaba siempre que la veían, y no era precisamente un número reducido de personas, sino uno bastante amplio. Para entonces no estaba del todo segura de sí toda la gente que la saludaba era o no era epsilonista, aunque prefería no pensarlo demasiado, ya que la daba cosa creer que la gran mayoría de población lo fuera.
Finalmente los diez días se cumplieron y, una buena mañana, se pusieron en contacto con ella, concretamente cierta persona que no se esperaba para nada que lo hiciera. Y es que un mensaje del mismísimo Cris Formage le llegó al móvil, diciéndola.
Kifflom, hermana-hermana
Tu atuendo viste la desnudez de la ignorancia espectral. Hemos estado siguiendo tus progresos con especial interés. Serás convocada.
Aunque ese no fue el único, en poco menos de diez minutos le llegó otro, pero no de Trixie, como ella se esperaba, sino de la propia Samantha Muldoon que decía.
Zadar, necesitamos tu ayuda para recuperar uno de nuestros recipientes sagrados. Ve a la costa este, a una cala escondida con una cueva que está a la altura de la granja eólica de RON Alternates. Allí te espera un hermano.
Sin muchas ganas de cuestionarse nada, ya que a esas alturas no tenía caso que lo hiciera, se dirigió allí a no más tardar, aunque esta vez no fue en coche, prefiriendo acercarse al lugar en taxi, el cual la dejó justo al lado del parque eólico y aprovechó para preguntar al taxista acerca de la cala.
-Ah, sí, sé cuál cala dice, vaya todo recto hacia el este, subiendo por las montañas, tiene que haber un sendero que la lleve directamente hasta allí.
-Vale, muchas gracias.
-De nada. Kifflom.
Tras eso el taxista se fue y ella se quedó allí, observando el paisaje. A mano izquierda podía ver la gran cantidad de aerogeneradores que había en el parque, con algunos funcionando a pleno rendimiento y otros parados. A mano derecha se extendía el extremo sur de la cordillera de San Chianski, con un gran número de abetos y pinos cubriendo gran parte de las faldas de la misma. Sin perder más tiempo echó a andar y se internó entre los árboles, comenzando a subir por la ladera para encontrar la cala.
La subida fue algo fatigosa, pero finalmente logró alcanzar el pico más alto, pudiendo ver mejor la costa este y logrando localizar la cala, no muy lejos de donde estaba, dándose prisa para llegar cuanto antes. Tras encontrar un pequeño sendero llegó más rápidamente al lugar, viendo que había alguien junto a la entrada de la cueva al lado de una lancha, concretamente una squalo de color azul claro. En cuanto se acercó vio que se trataba del mismo chico que llegó a ver en el almacén de Vinewood varias semanas atrás, el cual la saludó al verla llegar.
-Ah, hermana Zadar, sabía que vendrías…
-Me dijeron que viniera-apuntó ella.
-Tienes que llevar esta lancha a la iniciada Muldoon, te espera al norte de aquí.
-Pues vale… tan llenos de detalles como siempre-murmuró Twilight, con resignación.
-La verdad debe ser revelada de forma gradual hasta que seas capaz de comprenderla, cuando un viaje termina, otro debe comenzar.
-Ya, ya, tengo unas ganas de ser una tesis…
-Con calma y paciencia podrás llegar a comprenderlo todo, Zadar, aunque si me lo preguntas a mí, estás haciendo grandes avances. Pronto podrás ser uno de los nuestros.
-En ese caso me daré prisa.
-Buen viaje, hermana-hermana, Kifflom.
-Sí, Kifflom.
Por suerte sabía más o menos cómo se pilotaba una lancha como esa, ya que recordaba cómo lo hizo Applejack aquella vez durante el viaje de vuelta a la ciudad, hará cosa de varias semanas atrás. Arrancó el motor, aumentó un poco la velocidad para salir de la cala y, una vez en mar abierto, aceleró de golpe y puso proa en dirección hacia el norte. En un momento dado decidió llamar a Samantha, marcando su número cogiéndolo del mensaje que la mandó antes. Tras unos breves segundos Samantha la cogió.
-¡Mi hermana-hermana eterna! ¿Has cogido la lancha secreta en la ubicación secreta?
-Sí, estoy en la lancha secreta azul claro. ¿A dónde la llevo?
-Deja de saberlo y lo sabrás.
Esa contestación dejó un tanto hastiada a Twilight, contestando de seguido.
-Oye mira ¿Qué tal si nos dejamos de cripticismos y me ayudas a saberlo para que podamos hacer esto?
-Está bien, pero es algo como de principiantes, hermana. El cabo Catfish, al lado del faro, nos vemos allí. Kifflom.
-Kifflom.
Una vez que estuvo todo claro Twilight colgó y se centró en pilotar la squalo, la cual demostró un gran velocidad surcando con rapidez las olas que se precipitaban contra la escarpada costa. Por el camino llegó a ver muchos islotes y escollos, pero los rodeó todos para evitar chocarse contra ellos. El viajecito por mar le llevó una buena hora, ya que el mar estaba algo resacoso, con olas de unos dos o tres metros, lo que la obligaba a navegar con cierta precaución para que la embarcación no se escorara demasiado y volcara. Al menos eso la permitió disfrutar del paisaje, contemplando San Andreas aunque desde otra perspectiva.
Finalmente llegó al cabo, el cual destacaba por tener varias casetas de pescadores junto a un viejo y algo desvencijado muelle; a mano izquierda había un pequeño almacén con una rampa de botadura y un poco más al fondo había una pequeña casita en lo alto de una colina cercana. Vio entonces a Samantha cerca del muelle junto a un coche, paró justo al lado del muelle y desembarcó, acercándose a ella al tiempo que esta la decía.
-¡Zadar, por aquí!
En cuanto estuvo a su lado la saludó como siempre.
-¡Kifflom, hermana!
-Kifflom-respondió ella sin dudar.
-¿Tienes el dinero?-inquirió la famosa.
Al principio Twilight no supo muy bien qué contestar, ya que no sabía nada de ningún dinero, pero al final se dejó llevar y murmuró.
-Kifflom.
-¡Estupendo! ¿Y la lancha?
-Kifflom-apuntó ella, señalando hacia la misma.
-¡Genial! Ya casi lo has conseguido, hermana, estás a punto de alcanzar el estado de tesis. Con un poco más de esfuerzo e inversión podrás llegar a los planos astrales y a estar en cincuenta mil lugares a la vez. Y los tíos… uauh, ya verás, ya, tremendos. Y todos más o menos de tu edad, precisamente los que más rinden, te vas a hartar.
Por su parte Twilight prefirió no decir nada, ocultando como podía un incipiente sonrojo con tan solo pensar lo que la estaba insinuando.
-Pero bueno, todos vamos progresando en el camino hacia la verdad. Nos vemos luego ¿te importa que me lleve la lancha?
-Kifflom-murmuró ella, sin ganas.
-Muy bien, quédate con el coche si quieres, es del programa, puedes usarlo.
Sin decirla nada más Samantha abordó la lancha, la arrancó y se marchó de allí dirigiéndose hacia el norte y desapareciendo entre las olas. Por su parte Twilight se acercó al coche, el cual era un imponente deportivo alpha coupé de dos puertas y de color azul claro, y lo usó para volver rápidamente a la ciudad, aunque fue un viaje bien largo ya que estaba casi en la otra punta del estado.
Llegó a Los Santos a la hora de comer pasadas, por lo que aprovechó para quedar con sus amigas y comer por allí, quedando en The Last Train in Los Santos, un famoso restaurante de comida rápida situado en Eclipse Boulevard, en Vinewood Oeste, que tenía la particularidad de estar situado en un antiguo vagón de tren rojo de la compañía Go Loco Railroad. Nada más llegar aparcó el coche en el parking colindante, siendo vista por todas sus amigas, incluso estaba Applejack, que esta vez había podido quedar con ellas. Rainbow fue la primera en opinar.
-¡Uauh, pero qué cochazo que te has agenciado, Twilight, ni más ni menos que un alpha! ¿Dónde lo has conseguido?
-Bueno, es lo que tiene estar en busca de la verdad…
-¡Joder, qué nivel, Maribel!
-Esto… Twilight, dulzura ¿de qué vas vestida?-inquirió en ese momento Applejack.
Ante eso la aludida rodó los ojos y murmuró.
-Es una larga historia, déjame que te la cuente mientras comemos…
Las cinco entraron en el restaurante, mientras que Twilight comenzaba a contar su rocambolesca historia.
Los siguientes días pasaron con algo más de rapidez, aunque para entonces tanto Sunset como su jefe se comenzaban a impacientar, esta vez de verdad. El encargo se estaba alargando más de lo necesario, y el riesgo de que Formage volviera estaba ahí, ya que después de todo había contactado con ella hace escasos días. Sin embargo un buen día todo pareció cambiar, puesto que le llegó un correo electrónico, esta vez de Trixie, el cual decía.
¡Kifflom, hermana-hermana!
¡Qué bien, Zadar, estás a punto de convertirte en una verdadera tesis! Aunque aún te falta la que es quizás la parte más importante. Ven a verme al extremo oeste del desierto de Gran Señora, cerca de Harmony, busca un pequeño parking de caravanas junto a un antiguo velero de madera.
¡Alabado sea Kraff!
Intrigada por la brevedad de su correo no perdió más tiempo y se dirigió hacia allí en su nuevo alpha, el cual aún conservaba desde la última vez. La costó un poco, pero finalmente encontró el sitio, situado como bien dijo Trixie en el extremo oeste del desierto y cerca de varios extractores de petróleo cercanos. Ese día era especialmente caluroso, aunque por suerte el traje de Epsilon transpiraba muy bien, por lo que en ese sentido no tenía mucho calor.
En cuanto se acercó a la caravana más grande la puerta de la misma se abrió y de esta salió Trixie, la cual se mostró especialmente emocionada.
-¡Kifflom!
-Kifflom…-la saludó ella.
-¡Vamos, ven conmigo, has descubierto grandes cosas! ¡Oh, en serio, estoy tan feliz, estás a punto de convertirte en una tesis, eres quizás de las antítesis más rápidas que he tenido el placer de guiar!
-Eh… genial, supongo…
-¡Ya lo creo que sí! Estoy especialmente orgullosa de ti, Zadar, sabía que lo conseguirías-murmuró Trixie, cogiéndola de las manos y mirándola con un genuino gesto de felicidad.
Twilight se quedó un tanto chocada por ese gesto, sin poder evitar mirarla con tristeza, ya que en el fondo la estaba engañando sin que apenas se diese cuenta. Aunque estando tan alienada como lo estaba ella, no era de extrañar que no lo hiciera, aun así el sentimiento de culpa seguía estando ahí. Trixie lo notó e inquirió extrañada.
-¿Qué te pasa? ¿No estás feliz?
-Ah, sí, sí, claro, por supuesto…
-¡Estupendo! Venga, vamos con los demás.
Los dos se dirigieron junto al velero de madera y, en ese momento, aparecieron Samantha Muldoon y el chico de la última vez, el cual se dirigió a ella.
-Kifflom, hermana-madre, ahora sabes que no estamos solos.
-Exacto, y además has descubierto la importancia de los seres superiores, los famosos como yo, gente a la que adorar para que te guie a la verdad-añadió Samantha, con aires de superioridad.
-Ahora levanta la mano-indicó el chico de antes, haciéndolo.
Twilight le imitó, al igual que Trixie, y entonces Samantha sacó una medalla dorada con el logo de Epsilon, al tiempo que se la ponía mientras la decía.
-Te otorgamos esta medalla por todos tus logros conseguidos hasta el momento.
Trixie la ayudó a ponérsela recomponiéndola el pelo y pasando la mano por él, meciéndoselo, cosa que no pasó inadvertida a la chica, pero entonces la famosa volvió a hablar, anunciando.
-Cris está muy contento contigo.
Antes de que pudiera decir nada más, una voz familiar y profunda resonó de improviso diciendo.
-¡Ya lo creo que lo estoy, Zadar! Has conseguido grandes cosas. Pero es como un mero pestañeo. Al menos que consigas más, no sobrevivirás al apocalipsis.
Miró hacia arriba y vio que se trataba de un par de altavoces instalados en lo alto de un poste.
-¡Cris ha hablado!-exclamaron todos a la vez menos ella.
Por hacer o decir algo, Twilight alzó la mano y exclamó.
-¡Kifflom!
La voz de Formage no volvió a sonar, por lo que supuso que no era realmente él, siendo más una grabación o bien una emisión a larga distancia. Por su parte el chico moreno habló de nuevo.
-Kifflom, Zadar, eres casi una auténtica tesis, tu antítesis está casi sofocada.
-¡Y tan fenomenal!-añadió Trixie, sin ocultar su emoción.
-Y también a un precio de lo más razonable.
Twilight prefirió no comentar al respecto, ya que a ella no la parecía nada razonables los treinta mil quinientos dólares que se había gastado en total desde que todo ese periplo comenzó, pero aun así murmuró.
-Bueno, pues sofoquemos mi antítesis.
-Para ello debes portar tu medalla, tu atuendo y recorrer ocho kilómetros vagando por el desierto-anunció entonces Trixie.
Hubo un breve silencio en el cual tan solo se oyó el sonido de la arena arrastrada por el viento hasta que finalmente la aludida soltó.
-¿Cómo?
-Sí, se le llama el peregrinaje, es la última frontera a cruzar para convertirse en tesis, todos los aquí presentes lo hicimos en su día-explicó Trixie.
-Pero, pero… ¿así sin más, sin preparación ni nada?
-No, el peregrinaje pone a prueba tu fortaleza y convicción, para ver si realmente eres merecedor de poseer la verdad. Si nosotros lo hemos conseguido, tú también lo conseguirás-dijo Muldoon sin ningún atisbo de duda.
-¡Yo estoy segura de que lo conseguirás! ¡Has llegado hasta aquí, ánimo Zadar, ve y echa a correr! Yo te espero al otro lado…-murmuró Trixie, mirándola con gesto feliz.
Twilight se sintió un tanto incómoda por la mirada que la estaba echando, pero sin decir nada más los tres se retiraron, despidiéndose de ella y deseándola buena suerte. Tras eso se subieron a una furgoneta y se alejaron de allí, dejándola sola en el desierto. Por su parte Twilight dejó escapar un hondo suspiro, comentando de seguido.
-Dios mío, lo que tengo que hacer para conservar mi vida…
Y, tras ese inciso, echó a caminar adentrándose en el desierto de Gran Señora.
Nunca había estado como tal en el desierto de Señora, por lo que durante toda la caminata pudo visitar de primera mano toda su extensión. Cerca de dónde empezó a caminar había unas pocos pozos de extracción petrolífera trabajando constantemente, además de una cementera y una antigua parada de camiones justo al extremo oeste del desierto. Más adelante, pasadas muchas dunas y elevaciones, vio el aeródromo de Sandy Shores, aunque por si las moscas tan solo lo bordeó por un lado, atravesando kilómetros y kilómetros de arena, matojos, rocas y cactus. Pasado el aeródromo cruzó la carretera y se adentró de lleno en el Parque Nacional de Señora, una gran porción del desierto que se encontraba protegida, concretamente algo más de tres mil kilómetros cuadrados, ya que tenía en su haber una gran densidad de población de árboles de Josué en él, además de otras formaciones rocosas muy características como los berrocales. Ese parque era quizás uno de los iconos más famosos de todo el desierto, atravesándolo de cabo a rabo y de vuelta bajo un sol abrasador.
Al principio todo iba bien, pero conforme iba avanzando, más duro se hacía. El sol apretaba con fuerza, provocándola un calor tremendo, con perlas de sudor resbalando por su frente y cara, jadeando de puro cansancio y con un hambre y una sed atroces. El viaje de vuelta tampoco fue más tranquilo, con más sol abrasador dándola de lleno y sin ni una sola mísera sombra donde parar un rato. En algunos momentos la parecían oír sonidos distantes que apenas conseguía distinguir, llegando incluso a musitar por lo bajo.
-Kifflom… Kifflom… Kifflom…
En cuanto el sol comenzó a ponerse el calor empezó a remitir, y para cuando los últimos minutos de luz pasaron Twilight ya había regresado al punto de partida, con los ocho kilómetros ya recorridos y totalmente hambrienta, sedienta y exhausta. Se metió en el coche para descansar un rato, jadeando por lo bajo y con la boca seca y los labios agrietados.
Al poco rato el móvil la comenzó a sonar y ella lo cogió sin mirarlo siquiera, musitando de seguido.
-¿Se ha terminado?
Fue entonces cuando una voz familiar anunció.
-No. Tu viaje no ha hecho más que comenzar. ¿Te has librado del bastón? ¿Has observado tus deficiencias?
-Sí, supongo que sí…
-Entonces ya no existen. Estás preparada.
-¿Preparada para qué?
-Para hacer otra inversión en ti misma. Lleva un diezmo generoso a la sede del programa, en Rockford Hills, y habrás completado del todo tu peregrinación. Enhorabuena, Zadar, eres ya una tesis.
-Maravilloso…
-¿Verdad que sí? Normalmente siempre doy personalmente la bienvenida a las nuevas tesis, pero me temo que esta vez no voy a poder estar presente, ya que no me encuentro en la ciudad. De igual forma ve con el diezmo y entrégalo, ya allí te harán un tour por la sede y te proporcionarán nueva ropa acorde a tu nuevo estatus.
-Está bien…
-Y, una vez más, bienvenida a la verdad. Nos veremos en el 10º Paradigma.
Tras eso Cris colgó y Twilight respiró algo más tranquila. Lo había conseguido, ya estaba dentro, ahora era cuando la misión se concretaba, por lo que aprovechó para llamar a Sunset y avisarla.
-¿Sí?
-Ya está hecho, estoy dentro.
-¿Ya? ¡Aleluya! Bien, estupendo, entonces podremos empezar a concretar planes, supongo que dentro de poco entrarás en la sede…
-Sí, de hecho me han dicho que me pase mañana.
-Estupendo, haz todas las fotos encubiertas que puedas y tráemelas, trazaremos un plan de ruta.
-Está bien.
Tras eso colgó y, una vez que todo estuvo hablado, se puso en movimiento para volver a casa, darse una ducha, cenar algo y dormir durante toda la noche ya que lo necesitaba.
Al día siguiente se despertó temprano, se preparó y se dirigió hacia la sede del programa Epsilon a no más tardar. Localizada en una parcela bastante grande en pleno centro de Rockford Hills, consistía en un gran palacete de varios pisos y con un diseño propio de la arquitectura típica de los años treinta, aunque con algo de influencia en el estilo clásico occidental y rodeado por una frondosa vegetación. En el tejado superior había un logo del programa en grande junto con un cartelón de color azul claro.
Nada más llegar aparcó el coche junto a uno de los accesos del muro y se dirigió al interior del edificio; en cuanto entró se encontró de golpe con Trixie, la cual nada más verla se echó sobre ella al tiempo que exclamaba.
-¡Zadar! ¡Lo has hecho, lo conseguiste, eres una auténtica tesis! ¡Sabía que lo lograrías!
-Eh… ah, sí, claro, y todo gracias a ti, Trix… digo, Ursa.
-¡Es estupendo! Ah ¿has traído el diezmo?
-Eh… sí, claro.
-Genial, ven conmigo.
La llevó entonces hasta el mostrador, al otro lado del vestíbulo, y la propia Trixie le dijo a la recepcionista.
-¡Hola, hermana-hermana Shalan!
-Hola, hermana-hermana Ursa, Kifflom.
-¡Kifflom! Mira, te presento a la nueva tesis Zadar.
-Ah, enhorabuena, querida, bien hecho ¿vienes a entregar el diezmo?
-Eh… sí, sí ¿Cuánto es?
-Cincuenta mil dólares.
Twilight necesitó de todo su autocontrol para no estallar ni caerse ahí mismo para no llamar la atención, llegando a musitar rápidamente.
-¿Aceptáis tarjeta?
-Claro.
Sin otra opción que pagar para disimular, Twilight entregó la tarjeta con cara de póker, pero por dentro lloraba, y mucho, sobre todo por su abuelo y su herencia, la cual estaba siendo malgastada de semejante manera. El pasar la tarjeta por el lector se sintió como si hubieran apuñalado y rasgado parte de su alma, pero aun así hizo de tripas corazón, conservando la entereza que aún la quedaba.
-Pues ya está, bienvenida a la verdad, querida, Kifflom.
-Kifflom-musitó Twilight.
-¡Ahora sí que eres una tesis hecha y derecha! Ahora te enseñaré la sede, pero antes te tienes que despojar de tu viejo atuendo y ponerte ropas de auténtica tesis, ven conmigo.
Siguió a Trixie hasta unos vestuarios cercanos, donde había una serie de taquillas en las que había ropa de todo tipo, desde camisas, camisetas, blusas, sudaderas, polos o chaquetas, todos de mujer y de color azul claro, además de pantalones de todo tipo también.
-Puedes usar la que más te guste, están todas a disposición de los hermanos y hermanas aquí presentes.
-Ah, bueno, me gusta esta blusa.
-Cógela entonces, puedes cambiarte aquí mismo.
Algo cortada se apartó un poco y empezó a desvestirse, quitándose las ropas de antítesis y poniéndose la blusa que eligió antes junto con unos vaqueros y dejándose los zapatos deportivos blancos. Trixie la estuvo observando durante todo el proceso, con un incipiente sonrojo en sus mejillas, y sin apenas quitarla la vista de encima. Una vez que terminó de cambiarse Twilight inquirió.
-Ya estoy ¿qué tal me veo?
-Ah, pues… muy guapa…
-Oh, gracias…
Hubo un incómodo silencio entre las dos hasta que finalmente Trixie reaccionó.
-¡Ah, sí, la sede! ¡Vamos, ven conmigo!
La chica cogió de la mano a Twilight y la estuvo guiando por todo el palacete, el cual rezumaba lujo en todos y cada uno de los aspectos. Había un montón de salas donde se realizaban reuniones y charlas de grupo, así como un espacioso comedor con buffet, salones de ocio y recreación, una sala de proyecciones bastante grande, biblioteca, salas de estudio, un salón de actos y multitud de otros servicios para uso y disfrute de todos los miembros del programa. En el patio trasero había además una pequeña terraza y una fuente.
-¿Qué te parece?-inquirió Trixie en un momento dado, mientras exploraban el último piso en el ala central del palacete.
-Muy grande… y bastante acogedor.
-¿Verdad que sí? es como un segundo hogar para todos nosotros, hay habitaciones en este piso por si alguien se quiere quedar a dormir… ¿quieres verlas?
-Ah, bueno, está bien…
Dichas habitaciones eran compartidas y además mixtas, por lo que no había diferenciación ni intimidad, a buenas cuentas.
-Pues está bien este sitio, sí…-comentó Twilight.
Por su parte Trixie se quedó callada, aunque en un momento dado se acercó a ella y, con voz nerviosa, murmuró.
-Zadar… ¿puedo hablar contigo?
-Eh… sí, claro…
-Verás… he guiado a muchas antítesis a lo largo de toda mi vida desde que estoy aquí, y ha habido de todo, tanto hombres como mujeres, pero… nunca antes había conocido a alguien como tú. Tan joven como yo, una joven promesa que se encaminaba a la verdad y que ahora está al mismo nivel que yo, que ha crecido con mi guía y gracias a mí. Y tú has respondido tan bien… al principio eras muy antítesis, sí, pero al final fuiste creciendo y madurando, y ahora estás aquí conmigo, y es como…
Para entonces el ceño de Twilight no se podía fruncir más de lo que ya lo estaba, inquiriendo ella misma.
-Trixie ¿qué es lo que quieres decirme?
Ante eso la aludida se acercó a ella y la cogió de las manos, susurrando de seguido.
-Zadar… Twilight… yo… yo…
Por un momento parecía que a la chica no la salían las palabras, pero entonces las desechó y besó a Twilight, cogiendo a la chica totalmente desprevenida. Al principio no supo muy bien qué hacer, ya que no se esperaba para nada algo así, ya que técnicamente era su primer beso. Pero aun así logró reaccionar inmediatamente después, apartándose de ella.
-Tri… Trixie…
-¿Qué pasa? ¿No te ha gustado? Oh, Kraff, perdona, no era mi intención lanzarme así sin más, es solo que yo… yo…
-No, si ya, pero es que verás, lo siento Trixie, yo… no siento nada por ti…
Desde el primer momento Twilight quiso ser sincera, para no darla falsas esperanzas, pero la cara que puso la chica después de decírselo fue tal que incluso llegó a partirla un poco el corazón.
-Lo siento, de verdad, eres buena chica, Trixie, muy concienciada y trabajadora, pero es eso, yo soy heterosexual, no me gustan las mujeres.
Ante eso la chica tan solo bajó la cabeza, asintiendo con la cabeza y murmurando.
-Lo… lo entiendo. Perdona, he sido una tonta, pensaba que tal vez… tú…
-Lo siento, de verdad, lo siento mucho. Siempre podemos ser amigas…
Sin embargo eso no lo arregló mucho, a lo que Trixie tan solo dijo.
-Sí, supongo…
Twilight quiso decirla algo, tratar de mitigarlo, pero el daño ya estaba hecho. Trixie se despidió de ella secamente y se fue de allí rápidamente. Quiso ir tras ella, pero prefirió dejar que se lo pensara mejor. Al menos ahora tenía vía libre.
En cuanto se aseguró que estaba sola sacó entonces unas gafas del bolsillo del pantalón y se las puso; a primera vista parecían unas gafas cualquiera, pero esas en concreto eran unas gafas espía con una cámara acoplada en ellas. Cada vez que se pestañeaba, sacaban una foto, y si se pestañeaba mucho y de seguido tomaban una ráfaga de fotos. Además todas las que se hacían se enviaban automáticamente a un terminal conectado a las mismas a través de bluetooth. Sunset se las dio esa misma mañana antes de dirigirse a la sede de Epsilon, y se las apañó para que Trixie no las viera mientras se cambiaba. Una vez que las gafas estuvieron listas salió al pasillo y buscó por algún lado la puerta del despacho de Cris Formage. Por el camino estuvo fotografiando todas las cámaras de seguridad con las que se encontraba, para tener una idea de cuan fuerte era la seguridad en ese sitio. Había al menos una cámara por pasillo, estando todo bastante cubierto en ese sentido. Durante su búsqueda se topó entonces con el acceso a la sala de seguridad, la cual estaba cerrada, pero igualmente le hizo una foto para tenerla como posible referencia.
Finalmente encontró su objetivo en la tercera planta; como bien se esperaba la puerta se encontraba cerrada, pero eso no la importó, fotografiándola igualmente además del pasillo donde se encontraba y una ventana que había al fondo del todo. Se asomó por ella y vio que daba a uno de los accesos laterales al patio trasero, aprovechando para hacer un par de fotos más.
Una vez que estuvo todo fotografiado y listo se quitó las gafas y se dirigió a la planta baja para recoger sus cosas; aprovechó además que no había nadie en los vestuarios para coger su vieja ropa de antítesis, metiéndola en una mochila que encontró por allí y que no parecía ser de nadie. Tras eso estuvo a punto de irse de allí, pero entonces tuvo un extraño presentimiento y, guiada por su instinto, cogió unas cuantas camisas, polos y blusas de tesis más, guardándolo todo en la mochila y saliendo de la sede sin llamar demasiado la atención. No volvió a ver a Trixie, lo que en parte la preocupó, pero en ese momento estaba ocupada por lo que se centró en dirigirse a Eclipse Towers, que por suerte estaba cerca de allí.
Nada más llegar aparcó por las cercanías y subió directamente hasta el apartamento de Sunset, donde la esperaba. Esta vez no había ningún gorilón guardando la puerta, llamando directamente al timbre, aunque en ese justo momento le abrió una persona que no se esperaría encontrar en ese mismo momento y lugar.
-¡Hola Twilight!
-¿¡Pinkie?! ¿¡Qué haces tú aquí?!
-¡Pues esperándote, por supuesto! ¡Hemos hablado con Sunset y la hemos insistido en ayudarte en tu nuevo encargo, y hemos insistido tanto, tanto, tanto que al final ha accedido!
-¡No me lo recuerdes, ha sido peor que un martillo pilón! Pasa, Sparkle, ya he recibido las fotos, he estado repasando rápidamente un plan, ahora os cuento.
Para su sorpresa no sólo Pinkie estaba ahí, sino que Rarity y Rainbow también estaban con ella, dispuestas a ayudarlas en lo que hiciera falta.
-Chicas… os dije que no hacía falta que os molestarais…
-¿Bromeas? ¿Y dejarte a ti sola en medio de esa panda de pirados? De eso nada, monada, iremos contigo y te ayudaremos con lo que haga falta-murmuró Rainbow, cortante.
-Desde luego que sí, querida, desde que empezaste a tratar de infiltrarte en ese culto te veíamos cada vez más y más estresada, por lo que decidimos venir a hablar con Sunset sin decirte nada. Costó un poco, pero al final conseguimos convencerla…
Ante eso la aludida tan solo gruñó por lo bajo, sin decir nada al respecto.
-¿Y Applejack?-inquirió en ese momento Twilight, viendo que no estaba.
-No ha podido venir, ya sabes que está en su granja liada, pero nos manda sus ánimos desde allí.
-Yo… no sé qué decir… gracias, chicas, sois estupendas…-murmuró la chica, algo emocionada.
-Oh, no es nada, querida, después de todo estamos todas juntas en esto.
-¡Sí, aquí nadie se queda atrás!
-¡Y después fiesta para celebrarlo!
Por su parte Twilight no pudo evitar sonreír y las abrazó de improviso, gesto que ellas correspondieron rápidamente, formándose así un gran abrazo grupal. Sunset las observó algo apartada y sin pena ni gloria, aunque no logró esconder del todo cierto gesto inquisitivo, como si no entendiera bien lo que veía. Aunque enseguida cortó el momento comentando.
-Muy bien, señoritas, se acabó el momento dulzón y empalagoso, pongámonos a trabajar.
A su señal todas la siguieron hasta la sala de preparación, donde se notaba que Sunset había estado trabajando, ya que la pizarra estaba llena de fotos y anotaciones.
-Vale, he estado trabajando con todas las fotos que me has ido mandando, es una suerte que estemos aquí al lado, el receptor no ha tenido ningún problema. Lo que sí que he visto es que el lugar está celosamente guardado por un bastante grande sistema de seguridad, lo cual de por sí ya es malo, ya que puede ir en nuestra contra, por lo que lo vamos a tener que marcar como objetivo a destruir. Por otro lado está la puerta al despacho de Formage, la cerradura que la guarda no es excesivamente compleja, por lo que una ganzúa común al uso bastará para abrirla. Una vez dentro hay que hackear el ordenador personal del tipo y llevarnos todo lo que haya en él, antes he estado hablando con Rarity y me ha dicho que tiene conocimientos de hackeo, por lo que de eso se encargará ella. Sparkle, tú la acompañarás.
-Está bien.
-¿Y nosotras?-inquirió en ese momento Pinkie.
-Vosotras serviréis de distracción si así se requiere, para evitar que nadie las descubra. Una vez que esté hecho plantaréis dos cargas de C4, una debajo de la mesa del despacho de Formage y otra en la sala de seguridad, esta última será para destruir todas las posibles evidencias que os puedan vincular con el suceso en sí. Están programadas para que exploten unos pocos minutos después de que el centro cierre, así evitamos víctimas innecesarias.
-Vale aunque ¿por qué la carga del despacho de Formage?-inquirió en ese momento Twilight.
-Motivos personales de mi jefe, sin preguntas. Haciéndolo antes de que la sede cierre dará tiempo a plantar las cargas y salir de allí sin llamar la atención.
-Vale aunque ¿cómo podremos entrar nosotras? Probablemente no nos dejarán entrar…-murmuró en ese momento Rainbow.
Por un momento Sunset no supo cómo contestar a eso, pero entonces ese comentario llamó la atención de Twilight, la cual comentó.
-Sí que podréis, poneos esta ropa.
Sacó entonces todos los polos, camisetas y blusas que cogió de antes, pasándoselos a ellas.
-Es ropa de tesis, si vais con esto puesto os tomarán por tesis y podréis entrar sin problemas en la sede.
-¡Estupendo! Problema resuelto entonces ¿cómo es que las tenías?
-Llámame loca pero algo me dijo que las cogiera, y al final me ha venido bien hacerlo.
-¿Intuición?-inquirió Rarity, curiosa.
-Algo así-asintió Twilight.
-¡Vaya, qué casualidad! Quizás fue ese tal Kifflom el que te iluminó, Twilight…
-Muy graciosa, Pinkie…
Antes de que la cosa fuera a más Sunset intervino rápidamente.
-Vale, pues ese es el plan, como veis es mucho más sencillo que el último, por lo que si lo hacemos bien no tiene por qué fracasar. Preparaos bien para mañana.
Una vez que estuvo todo hablado cada una se fue por su lado, comenzando así por preparativos. Por su parte Twilight volvió a casa, donde estuvo repasando el plan a conciencia para que todo saliera bien mañana por la tarde. Aunque aún seguía algo inquieta sobre todo por Trixie, ya que no se esperaba para nada que se la declarase de esa forma. No había hablado con nadie acerca del asunto, y la preocupaba que la chica se obsesionara de más, aunque teniendo en cuenta lo metida que estaba en el culto, no creía que tuviera demasiados problemas en ese aspecto. Después de todo iba a esta ocupada, por lo que prefirió olvidarse de ese asunto de momento y centrarse en lo que la ocupaba. Mañana sería un día clave. Y debía estar preparada.
