NI LOS PERSONAJES, NI LA HISTORIA DE CANDY CANDY ME PERTENECEN, PERO ÉSTE FIC, ES MI PEQUEÑO HOMENAJE A LA MISMA, TOTALMENTE CON FINES DE ESPARCIMIENTO.

26. Miami Resort Inn X

Cuando Candy batallaba con las cintas del conservador traje, escuchó un golpeteo en la puerta. Supuso que las chicas habían ido a buscarla, pero podrían ser sus primos, así que con recato preguntó:

-¿Quién es?

-Soy Albert, ¿Estás ocupada?

La emocionada chica corrió a abrir colocándose una bata de baño atropelladamente

-¿Qué haces aquí? ¿Estás libre? –preguntó sin ocultar su alegría

La miró con ternura y no pudo evitar sonreír. Aún en ciertos momentos le parecía tan emocionante que ella pudiese amarlo

-Sí mi princesa. ¿Interrumpo algo?

-No Bert, pasa. Iba a nadar con los chicos. ¿Quieres ir? O preferirías hacer otra cosa?

-¡Oh nena quisiera hacer muchas cosas contigo! –dijo sin poder evitar cierta picardía- pero tu plan suena divertido. ¿Te espero afuera y me acompañas a cambiar?

-¡Ya estoy lista! –exclamó abriéndose la bata inocentemente -¿Puedes revisar si está bien sujeto? No quisiera tener algún accidente con las cintas de la espalda

El rubio tragó en seco. Sí, había ido apresuradamente porque deseaba verla en traje de baño, pero no imaginó que su cuerpo reaccionaría como el de un adolescente al mirar la tela ceñida a su cuerpo: Los firmes pechos, la estrechísima cintura, la redondez de la cadera, las tonificadas piernas completamente desnudas… Agradeció en silencio que Candy se girara para mostrarle la espalda y no se percatara del incidente, pero al rozar la sinuosa piel de la zona, supo que estaba perdido. Trató de hacer acopio de toda su fuerza de voluntad, pero no pudo, o no quiso, evitar recorrer solo con un dedo esos hombros que descaradamente se le mostraban también desnudos, acción que provocó en la chica una respuesta ligeramente familiar. Ladeó el cuello perdiéndose en la sensación y el chico no desaprovechó la oportunidad de besarlos haciendo un camino hacia el largo cuello. Acarició su espalda de forma ascendente y en un impulso, empezó a bajar los tirantes, dejando el traje enrollado hasta la cintura, acción a la que no encontró resistencia. Notó su respiración agitarse y disfrutó verla reaccionar ante sus caricias con nerviosismo, pero ya no con miedo como en Lakewood, sino con el mismo anhelo que él. Adoraba descubrir en ella esa sensualidad que había estado escondida bajo el recato que se exigía en público a una dama.

Bajó sus manos al talle de la chica y poco a poco fue rodeándola hasta el abdomen, donde inició el ascenso hacia la voluptuosidad ahora despojada de tela, pero justo cuando él sentía perder el control de sí mismo, tocaron a la puerta. Los rubios se sobresaltaron y Candy giró para alarmada, verlo a los ojos, cubriéndose por reflejo. Escucharon las voces de Annie y Paty gritar

-Candy ¿Estás ahí?

-¡Somos nosotras! ¡Abre!

El rubio miró hacia el baño y la chica comprendió dirigiéndose en seguida hacia allí, antes de cerrar la puerta, lejos de sentirse incómoda, le dirigió una última mirada y sonrieron con complicidad. Con rapidez, él abrió la puerta ante la sorpresa de las chicas

-¡Albert!

-¿Y Candy? ¿Está aquí? –preguntó Annie asomándose con curiosidad por un costado del hombre

-Sí, pasen. Está cambiándose en el baño, íbamos a buscarlas para nadar –contestó divertido por la actitud de la chica

-Gracias, es que ya nos vamos a la playa y queríamos que lo supiera…

-Candy ¿Necesitas ayuda? –gritó Paty dando unos golpecitos en la puerta del sanitario

-Sí Paty, pasa por favor ¿Me puedes ajustar las cintas de la espalda?

-Claro, para eso son las amigas… ¿Y tu ropa? –preguntó suspicaz al ver que no había ninguna prueba de que se estuviese cambiando –Ja, ja, ja. Candy, deberías ver tu cara, te has delatado sola, pero no te preocupes, tu secreto está a salvo conmigo

La rubia se supo descubierta, y salió detrás de su amiga con el rostro ruborizado, pero extrañamente, sin culpa alguna.

Las pelinegras se dirigieron rumbo a Stear y Archie que se hallaban esperándolas cerca de ahí, mientras los rubios fueron por la ropa de Albert

-Pequeña, después del baile ¿Darías un pequeño paseo conmigo?

-Sí Bert. ¿Sucede algo malo? –cuestionó insegura

-No, claro que no. ¿Acaso no puedo desear pasar tiempo con mi novia?

-¿Cómo dijiste? –preguntó ahora sonriendo en tono juguetón

-Que quiero pasar el rato con "mi" hermosa novia –dijo acentuando el mi

-Suena perfecto en tus labios…

Albert se cambió rápidamente, mientras Candy jugaba en la arena con Pouppé, pues la pobre había estado muy encerrada; él, no deseaba levantar más sospechas acerca del paso que estaban dando en su relación. Reflexionó acerca de los momentos anteriores y concluyó que no debía poner en entredicho la reputación de su Candy. Sabía que varias miradas estaban puestas en él, y no debía actuar impulsivamente. Incluso a ella quería dejarle bien claras sus intenciones, faltaba poco… Pero tampoco quería desaprovechar los momentos en que podía tener cierta intimidad con ella

En cuanto la chica lo vió salir, agradeció estar sentada, pues la imagen del rubio le resultaba francamente perturbadora, lo había visto varias veces sin camisa cuando era su paciente, pero jamás lo había observado detalladamente ni con la lascivia que lo hacía ahora. Se sintió descubierta cuando lo vió arrugar el ceño extrañándose del aparente ensimismamiento en que se encontraba, pero para su fortuna, él no supo interpretar su mirada, pues jamás la había visto así.

Jugaron durante horas en la playa, rompieron olas, e hicieron juegos dentro y fuera del agua, Candy superó a las chicas en carreras, mientras Paty lo hizo en natación, los chicos no quisieron quedarse atrás y también compitieron, siendo Stear el vencedor fuera y Albert dentro del agua; por lo que Annie y Archie aseguraron que ellos lucían mejor en traje de baño que cualquiera de los presentes, situación en la que no estuvieron de acuerdo los demás, pues cada quien veía más linda a su pareja que a nadie más. Archie alegó que le habían hecho trampa a su amada, pues Paty entrenaba diario y Candy estaba acostumbrada a nadar constantemente a causa de los fallidos inventos de Stear, provocando las risas de todos. Pidieron algunos bocadillos y comieron ahí mismo junto a Pouppé. Charlaron animadamente de varios temas, Stear y Paty les contaron su plan de visitar a los padres de la chica y regresar a Chicago antes de terminar las vacaciones, pues también los padres de los chicos, irían a visitar a sus hijos, ya que aún no veían a Stear luego de su milagroso regreso, además de hacer público el compromiso de su benjamín. Archie y Annie continuarían con sus preparativos de la boda y Albert partiría a su gira por el país. Candy estaba a punto de terminar su diplomado y pensaba solicitar un empleo en un hospital de la ciudad.

La pasaron tan bien, que planearon participar al día siguiente en el evento planificado por el hotel: Paseo en yate. Archie se encargaría de anotarlos en un horario que no se encontrara saturado.

Cuando fueron a bañarse y a prepararse para el famoso baile de inauguración, Annie se quejó de una gran jaqueca. Candy, como buena enfermera, supuso que era a causa de una insolación, ya que su amiga no estaba acostumbrada ni a asolearse, ni a realizar ejercicio. Se ofreció para hacerle compañía, pero Archie, muy preocupado, aseguró que él la cuidaría, fue a hablar con la tía abuela y al ver la duda en sus ojos, la abuela Marta se ofreció para ir como chaperona y ayudar al cuidado de la joven Britter. Lo que la tía Elroy desconocía era que la abuela Marta detestaba los actos sobrios y deseaba zafarse de aquél compromiso, además de ser muy alcahueta con los jóvenes enamorados.

Albert y Stear, elegantemente vestidos, recogieron a sus respectivas parejas quienes lucían bellas y sofisticadas para la ocasión.

Al llegar al gran salón de eventos, saludaron a un Neal demasiado gustoso, pues iba acompañado de Karen, la chica, haciendo gala de su experiencia como estrella, lucía espectacular.

-Hola Candy, que gusto vernos otra vez, pensé que no vendrías –dijo Karen

-Hola Karen ¿Por qué? –preguntó extrañada, pero volteando hacia Neal, quizá ya había empezado a hablar mal de ella

-Hoy es el estreno de la película

-¿Cuál película? –preguntó desconcertada

-La película en la que Terry se estrena como actor de cine, incluso se cambió el nombre a Terrence Graham, supongo que le parece más adulto, creo que desea ser considerado para papeles más fuertes; o quizá es por si tiene una mala taquilla, para que su nombre no se empañe –dijo divertida al tiempo que la rubia era atentamente observada por sus acompañantes- Porque ya sabes cómo es, dice que no va a abandonar el teatro jamás y que su paso por el cine es esporádico.

-Pues ojalá tenga éxito –dijo simplemente con su acostumbrada alegría

-¡Cómo! ¿No iras a verlo? No tiene que ser hoy mismo, a menos que tengas pensado escapar por el balcón bromeó rememorando el connato de fuga la vez que se conocieron

-¡Por supuesto que no! –exclamó ligeramente alarmada, le daba gusto que a Terrence le fuera bien, pero no deseaba incomodar a Albert.

-¿No? Creí que eran amigos, o incluso…

-¡No! Hemos perdido contacto desde hace mucho –tajó sin más ante la mirada aún expectante de quienes las rodeaban, que seguían atentos a la reacción de la chica quien sin saber bien a bien como transmitirle seguridad a su amado, continuó hablando–Karen, discúlpame, soy una maleducada, permíteme presentarte a mi novio

-William Andry, un placer señorita –dijo sonriente, extendiendo su mano

-El gusto es mío, así que usted es el famoso tío de Neal…

-No sé si sea famoso pero así es, soy su tío, así como de Alistear –presentándolo

También presentaron a Paty y continuaron su camino por el salón. Candy por primera vez, pudo vislumbrar un poco de lo que era la vida de Albert, pues le presentaron a innumerables personas, todos los señores deseaban hablar de negocios con él y varias de las damas de la alta sociedad de Florida, le coquetearon abiertamente a pesar de ir acompañado. Pero Albert también sufriría un poco, pues claramente notó como la rubia atrapaba varias miradas con su belleza y agradable personalidad. Sin embargo, la chica empezaba asentirse sobrepasada con la magnitud del evento y del notable trato preferencial que brindaban al patriarca la mayoría de los asistentes, resultaba un tanto incómodo pues tantas atenciones rayaban en la adulación.

Tuvieron un momento de descanso en la cena, lógicamente, estuvieron en la mesa principal, junto a los Leagan, la tía abuela, Stear y Paty.

Albert notó nerviosa a Eliza, y al seguir su mirada, se dio cuenta que esa actitud era ocasionada por las constantes miradas del famoso gerente, con quien por cierto, tenía pendiente una conversación. Le resultó más que obvio que ese par aún no aclaraba lo sucedido, pero por la ansiedad con que veían, estaba casi seguro que esa misma noche lo harían.

Posteriormente, se llevó a cabo oficialmente el corte de listón. Todos los empleados se hallaban presentes. Prosiguieron con los acostumbrados brindis por el éxito del "Miami Resort Inn" en el ramo turístico y su futuro como consorcio. Finalmente, los miembros de la familia, también dedicaron unas palabras a la concurrencia y al personal. Cuando todos hubieron hablado, Sarah supo que había llegado el momento.

-Su atención por favor. Como es sabido, esta noche es muy especial para mi, por ello, ante tan distinguidos invitados y ante los miembros de la prensa nacional, aquí reunidos; debo expresar y sobre todo, aclarar, algunas situaciones. Todos saben cuánto han trabajado mis hijos en este proyecto, puedo decir, que estoy orgullosa de ellos y de sus logros. Ahora son personas adultas y con un futuro bastante prometedor en la empresa, por ello, no deseo que el pasado empañe de ninguna manera su futuro. Así como tampoco, deseo que se empañe el futuro de ningún miembro de la familia por errores pasados…

La gente se hallaba confusa, pero la prensa, sabía que algo jugoso se acercaba, así que todos tenían su atención centrada en la señora Leagan, quien comenzó una larga lista de acciones que habían comenzado como travesuras infantiles pero que se habían desarrollado con desenlaces desafortunados. La lista iba desde una acusación infundada de robo, hasta una travesura citando a un par de jóvenes con motivos urgentes en un momento y lugar inapropiado, dando lugar a falsas especulaciones.

Candy sabía exactamente de qué hablaba y abría los ojos de la impresión. Neal, la miraba con interés esperando su reacción y la cara de Eliza era un poema, su madre no se atrevería a hacer semejante ridículo… ¿O sí? Era Raymond quien no terminaba de comprender lo que su esposa decía pero intuía que estaba relacionado con su charla acerca de la posible relación sentimental de su hija con un empleado.

-Candy, por todo lo citado y por algunas nimiedades que no vale la pena mencionar, en nombre de la familia Leagan te pido perdón públicamente. Espero que lo el proceder de mis hijos cuando niños, no afecte el presente ni el futuro de tu relación hacia nosotros. Fuimos injustos al no brindarte las comodidades necesarias, y al no brindarte el cobijo de una familia. Perdónanos Candice, por favor. –remató ante el estupor generalizado

La chica, no sabía qué hacer, lo único que atinó a hacer, fue a asentir y mantenerse cabizbaja deseando que la tierra la tragara. Le habían presentado a la mayoría de los presentes y sentía una vergüenza enorme ante todos ellos. Sarah había cuidado escrupulosamente su elección de palabras, para que solo los que estuvieran enterados de algo de lo mencionado, comprendieran la aclaración, pero Candy, con el caudal de emociones, no se percató.

"Las comodidades necesarias "-pensaba- ¿Se refería a dejarme dormir en un establo? "El cobijo de una familia", ¿Familia? Si para ellos era solo una sirvienta. Ladrona… la señora Leagan en algún momento supo la verdad y aún así me envió a México… Salvaje –miró de reojo a Neal, quien tenía la cabeza gacha- pensaba que aún podría darle una paliza, pero se hizo fuerte con los años, y me lo demostró… Nimiedades… La expulsión del colegio por una trampa, la burla constante, las humillaciones… Me pide perdón público ¿Por qué? Si es evidente que para ellos siempre seré una dama de establo huérfana e inculta. Volteó a mirarla y se dio cuenta que compartía miradas de complicidad con alguien, ¿A quién veía? ¡A Bert! Debía haberlo supuesto…

Posteriormente, la tía abuela con todas las emociones a flor de piel, por todo lo acontecido, se retiró. Jamás espero semejante declaración, le había provocado una migraña. Stear y Paty la escoltaron a su habitación. Candy, perdida en sus cavilaciones ni siquiera se percató o seguramente ella misma se hubiese ofrecido a cuidarla.

La prensa y un fotógrafo contratado para el evento, iniciaron los flashazos. La familia y el personal posaron sobriamente. Candy no quería participar, pero Raymond le dijo que para él sería muy importante y no pudo negarse. Albert, le pidió estar a su lado, pero ella se sentía sofocada y se negó de forma sutil; humildemente él se colocó entre el personal a pesar de las insistencias de los Leagan.

En la primera oportunidad, Eliza le dijo a Candy en voz baja y con cierta hostilidad

-Ya estarás contenta, nos hemos humillado públicamente por tu causa

-Yo no lo pedí Eliza, pero como tú te sientes, no es ni la mínima parte de como yo me he sentido con tus "nimiedades" –le dijo citando a Sarah – pero ¿Sabes? Tú tienes una mamá y un papá que te apoyan en todo…

Y con los ojos a punto de desparramarse salió con discreción del lugar, mientras William, Raymond, Neal, George y James respondían algunos cuestionamientos independientes a diversos diarios

James miraba a Eliza incrédulo, ¿En verdad ella había hecho todo eso? ¡Pero qué clase de terrible chica era! La pelirroja no soportó la tensión y de la forma más digna que pudo, salió del evento; el chico salió detrás de ella, había llegado el momento de aclarar todo.

-¡Eliza!

-¿Qué quieres? ¿Vienes a burlarte de mí por la humillación de mi madre? –dijo despectiva

-¿Cuál humillación? ¿De qué hablas? Solo quiero saber ¿En verdad le hiciste tantas cosas a tu prima?

-¡Ella no es mi prima! ¡Es una maldita huérfana! Fue adoptada por los Andry luego de ser una sirvienta en mi casa –exclamó al borde de la exasperación ante el asombro del joven

-Pero… Tú cuidas huérfanos, como voluntaria –balbuceó sin comprender

-Ya que tanto te interesa, te voy a decir la verdad; ese es un castigo del tío William, lo eligió especialmente porque sabía lo degradante que resultaría para mí –dijo colérica

-¡Eliza! –exclamó casi horrorizado

-Ahora puedes retractarte de todas las cursilerías que me dijiste. No soy lo que tú creías ¿Verdad?

-¿Qué hay de Anthony? ¿También era una mentira?

-¡No! Él es distinto…

-Pero ¿No te has dado cuenta? Ella podría ser tu Anthony. Candy es como él. No es algo que eligiera… Y si alguien lo tratara así…

-¡No! Él es un bebé…

Pero entonces Eliza lo vió. Pensó en su dulce pequeño de cabellos dorados, alegre y risueño, con la esperanza de tener una mamá: solo. En vez de ser adoptado, ser llevado como sirviente de otros chicos de su edad, que en vez de jugar con él, se dedicaran a hacerle travesuras. Cuando era niña, pensaba en lo divertido de la situación, pero ahora… No le parecía nada divertido. Candy se lo acababa de decir "tú tienes una mamá y un papá que te apoyan". No deseaba que nadie fuese tan cruel con el pequeño ¿Cruel? ¿Ella había sido cruel con una huérfana tan indefensa como él? Entonces lo supo. Ella no debía ser tan egoísta. El niño necesitaba una familia, una que lo aceptara con orgullo y que lo amaran como a un hijo, no como un "protegido", como ella quería hacer. No estaba preparada para ser madre, no estaba lista para defenderlo ante todo como su tío bien se lo había dicho. Entonces lloró tan desconsolada como jamás lo había hecho. Se aferró al pecho de James porque había visto en él, la decepción. Sabía que lo había perdido sin tenerlo aún. Y le dolió tanto que supo cuanto lo amaba. Esa noche había renunciado sin querer, a los dos hombres que sin ser de su familia, la habían querido y aceptado sin reparos. Ni la muerte de Anthony Brown le había dolido tanto, pero su bebé se merecía lo mejor, y ella sabía que ciertamente, no era la mejor. Ni siquiera era una buena persona. James no lo sabía, la había besado, la había halagado como nadie, pero había sido porque no la conocía bien…

-Mi hermosa Liz –le dijo adivinando un poco la epifanía de la pelirroja, la tomó por el mentón para que le mirara- Sabía que dentro de esa fría coraza había un noble corazón. Te amo tanto…

Esa noche, dos corazones enamorados se conectaban, habían vivido un largo proceso, pero al fin, estaban juntos y se hallaban preparados para defender ese amor, a costa de todo.

Mientras tanto, en esa misma playa, una mujer se alejaba cada vez más de aquél a quien consideraba su alma gemela. Un torrente de dolor emanaba de sus ojos. Esa noche, él había querido limpiar su nombre, pero con ello, había conseguido abrir heridas que se creían cerradas. Sintiéndose más sola que nunca, ella rememoraba los días en que con ilusión, fue a la mansión Leagan a iniciar una nueva vida, un sueño que no se realizaría hasta que fuese adoptada por los Andry. Por Albert, su Albert.

Pero a pesar de que él se había esforzado en darle la mejor educación, los mejores vestidos, ante los ojos de quien la conociera, siempre sería una huérfana del hogar de Pony, como la misma Eliza le había repetido incansable, una huérfana, no merecía vestidos así. Él era tan bueno, que no lo merecía. Se había enamorado de él cuando pensó que era un trotamundos, cuando luchaba por recuperar su memoria, confiaba en su persona ciegamente, no le importaba si era un lavaplatos, un guardián de zoológico o si tenía negocios ocultos, pues sabía que era un hombre honesto y con principios. Pero ese día, la realidad la había golpeado brutalmente, aquél hombre no solo era Albert, era el honorable William Andry, el hombre de negocios, el poderoso, el millonario; y ella, ante esa misma sociedad, era una simple huérfana sin abolengo, sin buena cuna. Su valor como persona se rebajaba a merecer dormir en un establo, a ser acusada de ladrona por el hecho de carecerlo todo, a ser enviada a otro país sin su consentimiento por no tener una voz que importase, a ser rechazada de un trabajo por influencia de alguien con apellido más importante, a ser criticada por elegir una profesión de servicio, a ser señalada por trabajar… Y Albert, su Albert, merecía más; mucho más…

CCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCC

Pues aquí estoy dejándoles otra entrega de esta historia. Me siento bendecida y muy afortunada por la aceptación que ha tenido, y así como varias de ustedes me dicen que esperan una actualización, yo espero con ansias leer sus comentarios. Muchísimas gracias por seguir a mi lado en esta aventura. Me da mucho gusto que James les guste, déjenme sus opiniones, ya saben que se aceptan desde porras hasta jitomatazos. Un abrazo muy grande

Patty Castillo : Todas amamos a Albert, su dueña lo creó tan perfecto, que solo nos queda soñar con un hombre como él

Kpezoa: Qué bueno que te guste lo de Eliza, porque creo que si fue un giro no tan común, me das muchos ánimos

MiluxD : No peque, no esperes, deja de hacerte pato y ponte a escribir que yo también quiero leer actualización XD

albert addict : muchas gracias, pues según yo, trato de actualizar dos veces por semana, pero entre las fallas de mi compu, la chamba, la cotidianidad de mi vida, pues a veces no me da tiempo, pero no se quedan una semana sin capítulo nuevo, eso es seguro

CandyFan72: boda… bueno pues viene la de Archie y Annie, pero quien sabe, todo puede suceder. Que bien que te guste la historia de Eliza, me alivia saberlo, porque no sabía como lo tomarían

Verito: sí, a mi también me gusta que vayan paso a pasito, pero algún día tienen que dar el brinco jajaja. Voy a disfrutar mucho escribiendo eso

Blackcat2010 : sí, mi güero se está volviendo cochambroso jajaja. Respecto a Archie, caliente, caliente jajjaa

Pequitas: muchas gracias, sí soy muy rosita pero estos chamacos son algo picarones jejeje

Flor Fritzenwald: Amiga, por supuesto que puedes mandarme tus propuestas e ideas para minis, para songfics, lo que quieras. Elisa me envió 2 y ya le cumplí una.

Clau Ardley : Ja, ja, ja. Mi querida Clau, me dio mucha risa tu comentario, pero pobre Eliza, al fin alguien le hechó un lazito

Lucia Andrew : Aquí seguimos, a marchas forzadas, porque ya quiero que llegue la cúspide de la relación

Yuukychan: Muchas gracias por tus comentarios, pues aquí ya se resolvió lo de Eliza, y James ya supo la clase de fichita que era. Dime qué te pareció

Nerckka: sí, yo creo que fue su primer beso, ¿Con quién más se le hizo a la pobre? Respecto a George, mmm lo voy a tomar muy en cuenta

Magnolia A: Gracias, que linda, pues aquí seguimos, que bueno que te haya gustado James, porque al crear un personaje nuevo no se sabe si va a ser aceptado o no

Sara: Híjole, bueno no te Preocupes, si hay separación, será cortitita, lo prometo

Amy Ri-So: Hay pandemia de amor jajaja que cursi soy. Muchas gracias amiga, espero que te haya gustado el mini por el 14 de febrero

Lady Lyuva Sol : Pues como verás George solo se suelta el pelo con William, me sugieren un nuevo amor para tu amorcito ¿qué opinas?

Gatita Andrew: Ja, ja, ja. Pobre eliza, nadie la quiere. Se lo merece, la verdad. ¿qué te parece el personaje de James? Cuéntame de tu tía, que tal si al buen don bigotes le hace click

Elisa: ¡qué cosas me haces imaginar mujer! Por supuesto que me anoto para darle bañitos de esponja a mi güerito adorado, pero has dado en un punto clave para el desenlace de mi historia, no te voy a dar más pistas, pero la salud va a jugar a favor de la pecosa