CAPITULO VEINTISEIS:
"El amor es un corazón que habita en dos cuerpos"
El sonido de las ondas del agua llenaban el manantial, mientras las sombras de la penumbra se movían mostrando la ansiedad que sentía el poderoso Laynaru, la brillante serpiente aguardaba impaciente el regreso del héroe y la soberana, conocía los peligros a los que había enviado a los dos guerreros, más sabia que no había nada en su poder que pudiera hacer para ayudarlos, solo le quedaba mantener su fe y esperar su regreso. Ante el sonido de los pasos, el gran espíritu de luz levanto su mirada notando como nuevamente se materializaba el puente de agua al tiempo que parecían en la entrada el caballero de la trifuerza y su la princesa del reino, sintiendo un gran alivio y un poco de orgullo, la regia viperina se acerco a los elegidos notando el estado en que se encontraban; la doncella a pesar de cómo se encontraba su ropaje, se veía en perfectas condiciones, mientras que el héroe quien mostraba aquella mascara de tranquilidad y fortaleza encubría la realidad de la situación que cursaba el guardián de la espada maestra.
Con una brillante sonrisa la futura soberana saludo al espíritu sagrado mientras protegía en sus manos el antiguo instrumento musical, notando la complacida mirada de la sobre natural criatura, la futura reina agradeció a la gran víbora por su ayuda y su guía, mas tenían que continuar con su travesía al castillo. Link como era costumbre había guardado silencio observando el intercambio entre su soberana y la bestia de luz, quien parecía mostrar un personalidad diferente en presencia de la aristócrata. Ante la inmediata partida del caballero y la doncella, Laynaru llamó la atención del joven clavando su delgada y fuerte pupila sobre el guerrero. Ante la escrutinante mirada del vipero, Link sintió un extraño sentimiento de molestia surgir en su interior, haciéndolo cambiar su tranquilo semblante por uno serio, reflejando es sus azules pupilas la fiereza que existía en su interior.
-Cuidado caballero, recordad que la luz y la sombra son parte de un mismo ser…- comentó con sobriedad la deidad sin apartar su mirada de la del guerrero.
-Espíritu Lanayru, pero que…- intento decir la princesa, la cual fue interrumpida por el héroe quien había dado un paso al frente estirando su brazo en un acción que demandaba su silencio.
-¿Puedes verlo?…- preguntó con seriedad el maestro de las espada sagrada tras interrumpir a su amada, temiendo la respuesta de la deidad, pero sabia que necesitaba una afirmación concreta de lo que el ya empezaba sospechar.
-Con claridad- respondió sin rodeos la majestuosa serpiente marina acercado su rostro al joven mientras seguía confrontando al héroe con su mirada.
-Entiendo- replicó el caballero al confirmar su duda, mientras bajaba la mirada y se hacia a un lado dispuesto a continuar su camino.
-Joven héroe, el mayor enemigo que existe es uno mismo… la luz y oscuridad no son contrarios, sin uno el otro no puede existir…- exclamo misteriosamente el guardián del manantial hundiendo su cuerpo en las cristalinas aguas y despareciendo.
Zelda observo el extraño semblante de su caballero notando como lo habían afectado las palabras de la criatura sagrada, mas no entendía bien a que se debía aquel intercambio o el mensaje que había querido transmitirle al guerrero. Tenia una gran inquietud por preguntarle a su guardián por sus acciones y su conversación con la deidad, mas no sabia como hacerlo o acercarse a aquel desconocido tema; odiaba sentir como aquella misteriosa información estaba haciéndola sentir y como creaba un espacio entre ella y su amado. Aun preocupada por la forma en la que había actuado, la doncella replanteo el intercambio en su mente llegando a una extraña conclusión, su paladín parecía entender a lo que se refería el espíritu con las sombras y las luz, el solo había buscado la confirmación de su pensamientos; mas no explicaba que relación existía entre el tema con su amado fuera de su título del héroe.
El sonido de las gotas de la lluvia cayendo sobre la superficie liquida del lago llenaban el ambiente, notando algunos copos de agua nieve entre el torrencial clima, la princesa se detuvo contemplando la melancólica y misteriosa escena. El sonido del retumbar de los truenos retumbaba en el eco de las piedras, intimidada por la fuerza de la repentina tempestad la doncella retrocedió en sus pasos chocando su espalda contra el pecho héroe, quien observaba impávido aquel el clima. Nostálgico ante la imagen el caballero no pudo evitar recordad su viaje con la princesa del crepúsculo cuando el enorme lago había sido cubierto por las sombras, saliendo de sus recuerdos y notando las tímidas acciones de su dama, el guardián de la espada sagrada camino hacia el puente de madera tomando la mano de su doncella entre la suya. Al sentir la suave mirada de su dama sobre su rostro, el guerrero mostro una tranquila y confiada sonrisa al tiempo que le indicaba que lo siguiera; reconfortada por la tierno brillo en las pupilas de su guardián, la princesa entrelazo sus dedos con los de amado permitiendo que una vez mas su caballero la guiase.
Sabiendo que no podrían continuar su camino bajo el ese torrencial clima, y lo peligroso que era usar la vereda bajo aquellas condiciones, el caballero busco con su mirada los alrededores, intentando localizar aquel refugio donde había pasado algunas noches cuando hizo su viaje. Notando el cambio de color en las rocas de la estructura, el héroe apresuro el paso al salir del puente al camino de rocas donde oculta tras unas largas enredaderas se encontraba el viejo refugio que había dejado hace meses. A pesar de la pequeña y estrecha entrada, la gruta en su interior era de gran tamaño, en el centro se encontraban unas piedras apiladas y vestigios de leños de una hoguera, en la esquina derecha aún en el suelo estaba un viejo jergón de mantas seca junto aun par de jarrones marrones.
Agradecido de que el albergue a pesar del tiempo transcurrido aun se encontraba en buen estado, excepto por la alta acumulación de polvo, complacido el caballero volteo a ver a su dama notando por primera vez el estado en el que se encontraba. Ante la penetrante mirada de su guardián la princesa dejando a un lado su curiosidad por el lugar volteo a buscar el rostro de su amado, quien estaba observándola detenidamente, al notar como sus pupilas habían recorrido su cuerpo y recordando la condición de su ropaje, la doncella no puedo evitar dejar que sus mejillas se sonrojaran de vergüenza al tiempo intentaba modestamente bajar el poco vestigio de su falda para cubrir sus piernas. Abochornado el héroe aparto su mirada completa de su amada sintiendo como su rostro se enrojecía, al tiempo que su corazón se aceleraba, sintiéndose incomodo por la situación con su dama, el caballero soltó la mano de la princesa al tiempo que retiraba su escudo y la espada sagrada de su espalda dejándolas cerca de lo jarrones. Tras liberara su alforja el caballero busco entre ella, la túnica que siempre llevaba de repuesto, un extraño habito que se le había desarrollado durante su travesía para restaurar el reino. Satisfecho Link sin voltear a ver y tratando de guardar el mayor decoro posible estiro su mano mostrando el ropaje a su dama, la princesa aún ruborizada se acerco a su guardián tomando entre sus manos ropón agradeciéndole, cubriendo su frente con el, al tiempo que su amado se incorporaba y salía del refugio dándole espacio y comodidad a su dama para cambiarse.
Parado en la entrada observando la lluvia, aun bajo la protección del filo de la cueva, el caballero observaba con atención el clima. Posando su mirada al camino de madera, el héroe no puedo evitar recordar las palabras del espíritu de la fuente, sabia que debía cuidarse y que si el mismo Lanayru los había percibido no había mas dudas sobre el tema, tenía que llevar a la princesa a palacio donde se aseguraría de que este protegida y resguardad, contra cualquier enemigo, incluso contra si mismo. Sumergido en sus pensamientos el guardián de la espada maestra empezó sentir como su vista comenzaba a nublarse desorientándolo un par de veces, cansado y sintiendo como un escalofrío empezaba recorrer su cuerpo, el héroe al notar como sus fuerzas los abandonaban, haciéndolo que se sentara con la pared, al tiempo que un ardor recorría sus venas y sus músculos se contraían esporádicamente dificultando su respiración, tratando de luchar con los síntomas que lo doblegaban el guerrero intento incorporarse usando la pared de roca como soporte, más parecía que su cuerpo se había desconectado por completo de su mente, mostrando en su pupilas una expresión de pánico mientras que perdía por completo la conciencia.
Terminado de vestirse con la verde túnica de su caballero, la princesa busco con sus mirada al héroe notando por primera vez lo oscuro del refugio, ante el silencio del lugar, preocupada la monarca se acerco a la entrada esperando notar alguna señal de su amado, más para su completa sorpresa la futura reina encontró tirado en el suelo el cuerpo inconsciente del paladín. Angustiada la soberana corrió a su lado colocándolo boca arriba, notando el convaleciente estado en el que se encontraba el guerrero, alarmada la joven llamo con angustia a su caballero sin obtener respuesta, en un nuevo intento la joven coloco su manos sobre el rostro de su héroe notando la fiebre que sometía a su amado. Sin darse por vencida la doncella golpeo suavemente la mejilla de su paladín, quien en respuesta entre abrió sus ojos mostrando sus confundidas y desenfocadas pupilas, agradeciendo a las diosas por aquella señal, la princesa le pidió al héroe que se incorporara, quien aun bajo el velo de la pirexia con movimientos lentos y pesados trato de levantarse. Si perder tiempo la doncella ayudo a su héroe pasando un brazo sobre su hombro y cargando la mayor parte de su peso, auxiliándolo a mover su cuerpo al pequeño jergón del albergue; notando por primera vez la pesada y fuerte complexión del héroe, la princesa alcanzó a depositar a su amado en las mantas a pesar de que este una vez mas había perdido la conciencia.
Haciendo a un lado su modestia la joven retiro al héroe de su túnica y camisa, notando que su cuerpo se encontraba cubierto por largas laceraciones, había algunas heridas de cortaduras, pero las llagas de las quemaduras por las células urticantes de la medusa y sus encimas cubrían gran porción del pecho, costillas y espalda del caballero. La rojiza piel quemada por los ácidos de la criatura sangraba de manera constante; temiendo que fuera muy tarde ayudar a su amado, la doncella alcanzo la alforja del héroe buscando con desesperación entre los compartimientos algo que pudiera ayudarle contra restar los efectos de la toxina; para su alivio y buena suerte saco la botella que un contenía la mitad de la posición roja, sin perder tiempo la princesa intento nuevamente despertar al caballero, el cual no reaccionaba ante la voz y los movimientos de la princesa. Desesperada y sintiendo como lagrimas de frustración llenaban sus ojos, la soberana grito el nombre de su paladín suplicando que despertara, las cristalinas gotas recorrieron las mejillas de la dama lentamente hasta caer sobre el rostro del héroe quien tras algunos segundos volvió abrir sus parpados mostrando su confundida mirada.
-¿Zelda?- cuestiono el guerrero intentado luchar contra aquella pesadez que cubría su mente y su cuerpo al notar las lagrimas que emanaban de los opalinos ojos de su adorada.
-Link, nenecito que bebas esto por favor- instruyo la soberna sin perder tiempo a su paladín, mientras agradecía a las diosas en una silente plegaria.
El caballero aun sumergido en la neblina de la fiebre, bebió la roja pócima con ayuda de su doncella, sintiendo como el amargo liquido recorría su garganta refrescando con su paso su cuerpo, creando una placentera sensación al eliminar el ardor que lo cubría. La princesa al notar el cambio en el semblante del guerreo sintió una gran alivio llenar su alma, sabia que la poción haría su efecto y contrarrestaría la toxina de la medusa, más un no podía descansar. Limpiando con sus manos las lagrimas se incorporo buscando nuevamente en la alforja el pedernal para crear con los aun utilizables leños una hoguera, sintiendo como sus manos temblaban por la presencia del frió y la adrenalina, la soberana respiro profundamente, iniciando su labor; tras varios intentos complacida la futura reina observaba como las pequeñas llamas empezaban a consumir los leños, la dorada y rojiza luz ilumino por completo el refugio mostrando por primera vez el resplandor de los cuarcitas de colores que cubrían las paredes, asombrada la joven contemplo como cada una de las diferentes rocas a un en bruto brillaban ante la luz de las llamas llenado el lugar de brillante y coloridos reflejos.
Preocupada por la salud del héroe, la doncella volvió a buscar entre las alforjas sacando una pequeña manta y la cuerda, creando una pequeña idea, la joven cubrió al su amado con la seca cobija, al tiempo con ayuda de la punta de una de las flechas cortaba los vestigios de su falda amarrándolos con cuidado a la cuerda creando un tipo de tarraya. Satisfecha con sus acciones, la doncella guardo en el jarrón vació su invento y colocándose su capa para protegerse la lluvia, la doncella salió del refugio en dirección de la orilla del lago en busca de provisiones llevando consigo la vasija.
Tras largos minutos de prueba y notando que su tarraya no atrapaba ningún pez, la princesa contemplo la posibilidad de entrar al agua, sabia que era ridículo ya que de nada serviría estar dentro de la misma laguna para capturar alguno. Recriminándose por su falta de habilidad y no deseando dejar al caballero solo mucho tiempo, la soberana miro con determinación las aguas notando como la sombra de algunos bardos se reflejaba; empezando a sentirse inútil ante aquella situación, la monarca deseo por un instante tener las habilidades y conocimientos del paladín, quien seguramente para esas alturas ya habría atrapado varias presas, mientras ella aun seguía contemplando con frustración las aguas; ya que parecía que su único talento para estas actividades era el del tiro al arco. Cayendo en la realidad de sus pensamientos, la joven no puedo esbozar una sonrisa al cambiar de plan, todo el tiempo había intentado hacer las cosas de una manera que ella desconocía, cuando desde un inicio pudo haberlo hecho usando su mejor talento. Liberando la cuerda del ropaje, la doncella ató con cuidado la soga al cuerpo de la saeta y con firme puntería lanzo la sagita, la cual atravesó al descuidado barbo; halando lentamente del cordel, la doncella saco del agua a su presa contenta haber logrado su primera captura, volviendo a hacer uso de su nueva técnica la aristócrata logro pescar otro barbo en poco tiempo; sintiendo la necesidad de regresar al refugio, la joven lleno de agua el cántaro y aunque con un poco de dificultad regreso al refugio.
Sumergido en la profundidad de su mente, el héroe elegido por las diosas batallaba contra su propia conciencia, un manto de sudor había cubierto su rostro mientras su cuerpo reaccionaba a las imágenes que cubrían su sueños, luchando contra las terribles alucinaciones que lo dominaban, el guerrero apretó su puño al tiempo que la marca de la trifuerza reaccionaba ante la voluntad de su portador, el brillante poder de la pieza resplandeció por un instante alejando a la sombra que había hecho presencia en el refugio, dominaba por el poder de las diosa, la siniestra presencia desvaneció rápidamente sin poder cumplir su cometido. Protegido por el poder de la pieza del valor, el paladín salió de aquel trance encontrando nuevamente un tranquilo y conciliador descanso.
Ignorante a la situación que había pasado en su ausencia la soberana se acerco al su caballero, notando el estado en que se encontraba, la joven mojo una pieza de manta en el frio liquido limpiando y refrescando el rostro de su guardián que mostraba mejoría; colocando el paño húmedo nuevamente sobre la frente de su caballero la princesa intentaba apaciguar la fiebre la cual aun que con menor intensidad cubría al héroe. Reaccionando ante la presencia de la pieza del caballero, la marca de la princesa se ilumino creando una extraña sensación en la doncella, siguiendo su instinto la princesa tomo en sus manos la del su amado, experimentando como un extraña, pero placida calidez emanaba de la unión de los fragmentos cubriendo con su presencia a la soberana y su fiel guardián.
Desorientado el caballero se incorporo lentamente, el sonido de la leña crujiendo en la hoguera lleno sus oídos, tratando de recordar que había pasado, el héroe colocó su mano sobre su frente notando el pequeño y húmedo trozo de tela, confundido el paladín observo sus alrededores apreciando el estado del refugio; sintiendo un peso sobre la manta, el guerrero advirtió la presencia de su dama quien dormía sobre sus brazos en la orilla del forjón. Una tierna sonrisa se dibujo en el rostro del héroe al observar con cuidado a su amada; la doncella parecía exhausta, su larga cabellera esta libre de su usual trenza y amarres, sus mejillas sonrojadas y su respiración profunda. Sin poder evitarlo con sumo cuidado tratando de no despertarla el héroe acaricio la mejilla de la princesa retirando los largos flecos de melena que cubrían su cara. Ante el sensible tacto la soberana abrió sus labios murmurando incoherentes palabras al tiempo que intentaba ocultar su rostro entre sus brazos. Complacido por la reacción del la joven el caballero retiro su mano al empezar a recordar los acontecimientos pasados. Habían regresado de la fuente del espíritu de la luz, estaban en el refugio y mientras la princesa se cambiaba, el había hecho guardia en la entrada, pero después de eso todas las demás imágenes que tenía en su mente se volvían confusas, sin darse cuenta de sus acciones el guerrero al cambiar de postura, con su movimiento despertó a la aristócrata quien inmediatamente salió de su ensoñación encontrando para su sorpresa y felicidad despierto a su paladín. Contenta y haciendo a un lado los temores que la habían cubierto, la monarca se abalanzo sobre el guerrero rodeando su cuello con sus brazos mientras gritaba su nombre. Aturdido el héroe atrapo a su doncella sintiendo como las lagrimas de la misma caían sobre su hombro mientras la envolvía en su protector asir.
-Zelda ¿qué sucede, por qué lloras?- cuestiono preocupado el caballero por su dama, separándola de su cuerpo mientras que una de sus manos cubría su mejilla intentando limpiar el mar de salinas gotas que brotaban de los ojos de su amada.
-Estaba tan preocupada, pasaron horas- respondió la doncella mostrando por primera vez toda aquella ansiedad que la había cubierto.
-Perdona por preocuparte- comento el paladín sintiendo remordimiento al ver el temor y la angustia reflejada en la opinas pupilas de la princesa.
-¿cómo te sientes?- inquirió la monarca recuperando un poco de su compostura habitual
El guerrero permaneció en silencio contemplando su respuesta, Aun que físicamente no padecía ya de ningún síntoma por la toxina de la medusa, había algo diferente dentro de el, como si parte de un terrible peso hubiera abandonado su cuerpo, más aquella oscuridad que había estado sintiendo seguía presente, pero no con tanta fuerza como se había manifestado antes. Notando como su silencio podía ser interpretado y afectar a su amada, el caballero formo un tranquila sonrisa en su rostro respondiendo a su princesa que se encontraba bien, aunque en realidad odiaba ocultarle la verdad.
Desconfiada por los palabras del guerrero la monarca observaba atentamente las facciones del héroe, mas sintiendo un gran alivio al ver que el buen estado de animo que presentaba, dejo a un lado su aquel presentimiento de que el caballero le estaba ocultando información, la doncella coloco su mano sobre la frente de su amado notando con satisfacción que la fiebre había cedido por completo y que las marcas de las quemaduras habían desparecido.
-¿Zelda?- cuestiono en voz alta el guerrero al notar la cercanía de la doncella a su cuerpo, así como la escrutinante mirada que había recorrido.
-Lo siento, pero debía revisar si la fiebre había bajado y si las llagas habían desaparecido- respondió sonrojándose la aristócrata al notar la posición en la que se encontraba con su héroe, quien se hayaba sentado solo vestido con sus calzas blancas bajo la delgada manta, con la doncella entre sus piernas quien usaba solamente su túnica verde, la cual siendo demasiado grande para ella, apenas y cubrías las largas piernas de la doncella y la apertura de la camisa interna que se encontraba desamarrada mostraba el escote de la dama.
Abochornada por su comportamiento sintiendo como sus mejillas se enrojecían la princesa retiro su mano al tiempo que bajaba su mirada, notando la cercanía de su rostro contra el de su amado, quien la observaba con sus profundos y zafiros ojos cada uno de sus movimientos; haciendo acopio de su valor la doncella levanto su mirada, observando las brillantes pupilas de su caballero, más al abrir sus labios para pronunciar las palabras que tenía en mente; toda la resistencia del héroe fue destrozada con en ese simple gesto, quien dejando que su instinto y sentimientos lo guiasen, capturo los labios de la princesa entre los suyos. Sintiendo la necesidad de acercarse a su guardián la monarca rodeo con sus brazos el cuello del paladín, quien respondió ante la maravillosa sensación de tener a su dama tan cerca; haciendo un lado a la razón el caballero acarició con su mano la espalda de su amada, la cual ante la sensual caricia no puedo evitar gemir de placer; movimiento que aprovechó el guerreo para profundizar el beso estremeciendo a su adorada entre sus brazos.
Sorprendida pero deleitada por las acciones de su caballero, la monarca sintió como la lógica abandono su mente al tiempo que podía apreciar como un extraño calor empezaba cubrirla, llenándola de la necesidad de estar mas cerca, de poder sentir mejor a su amado. Separándose por la falta de oxigeno en sus pulmones, zafiro y ópalo se encontraron cubiertos bajo el mismo velo sentimientos que los impulsaban.
-Link- susurro la dama el nombre de su caballero tratando de con aquella palabra transmitir todas emociones que estaba sintiendo.
Sin necesidad de decir nada el guerrero con fiereza volvió a reclamar los labios de su amada, saboreando el esquicito placer que provcaba en su mente, el oír a su dama pronunciar de aquella sugestiva forma su nombre; sumergida en los ápices de placer a la que estaba siendo sometida, la princesa acarició con una mano la caballera de caballero, mientras que posaba la otra por su hombro, acomodando su cuerpo hasta quedar completamente sentada sobre su amado. Ante el tortuoso pero seductor movimiento de su dama, ahogando un quejido de placer ante las acciones de la doncella, separo sus labios de los de su adorada, comenzando a recorrer con besos el suave cuello de la monarca. Siendo presa de la lujuria que empezaba recorrer sus venas, la princesa no puedo evitar suspirar el nombre de su paladín, al tiempo que sentía como el guerrero mordía con suavidad la parte mas sensible entre su cuello y clavícula, haciéndola olvidar cualquier pensamiento quedando a merced completa del placer que estaba sintiendo.
Ante los vocalizados sonido de su dama, Link no pudo evitar sentir como un profundo pero fuerte instinto se apodero de el, deseaba proteger y cuidar a la hermosa criatura que tenía en ahora entre sus brazos, deseaba amarla y hacerla suya. Con la lujaría guiando por completo su mente el caballero acaricio con su manos rozando con suavidad como si una pieza de arte se tratase las largas piernas de las doncella subiendo la orilla de la túnica hasta su cintura, disfrutando de cómo con cada una de sus caricias su amada, arqueaba su espalda uniendo su pecho contra el suyo. Dejando que aquella necesidad los controlase, el paladín recostó a su dama sobre la mantas al tiempo que la cubría con su cuerpo retomando nuevamente sus labios. Extasiada y merced del inmenso placer que sentía con las caricias y con cada beso, la princesa recorrió con su manos acariciando la espalda y pecho de su adorado. Al encontrarse cubierta, unida íntimamente en aquella posición bajo su héroe aferro sus manos a su cabellera gimiendo el nombre de su amado.
Sintiendo la respuesta de la doncellas a sus caricias, el joven se separo sus labios, notando como aquella opalinas pupilas estaban cubiertas por el amor, el deseo y la confianza. Haciéndolo reaccionar en las acciones que estaba tomando; cerrando sus ojos, el guerrero hizo acopio de toda su fortaleza besando por ultima vez la frente de su amada separándose por completo de ella y sentándose sobre las mantas. Sorprendida por el actuar de su caballero la doncella, quien aun se encontraba bajo el velo del deseo busco la mirada de su caballero, que estaba incorporándose y colocándose nuevamente sus ropas.
-¿Link?- pronunció con duda y temor la dama sentándose.
- Perdóname, pero no puedo hacerlo- confeso el caballero sin voltear ver a la doncella tratando de aun controlar aquellas profundas emociones que lo motivaban a regresar con la princesa.
-yo te amo- respondió la joven sin saber que decir, sintiendo como la decepción, la angustia y el rechazo empezaban a llenar su alma; no entendía la razón por la cual su caballero se había detenido, que a caso no la amaba y la deseaba de la misma manera que ella lo hacía.
Sintiendo el dolor en aquellas palabras, Link abandono por un instante sus acciones de vestirse y se arrodillo frente a su amada, levantado su mentón haciendo que sus miradas se cruzaran, el paladín beso suavemente los labios de su soberana, transmitiendo por medio de aquel gesto el amor que sentía hacia ella.
-Yo también te amo, y es por ello que no puedo hacerte esto. Eres una reina Zelda y mereces mas que una noche en un refugio… No dudes mi amor por ti princesa, - explico con ternura el caballero al tiempo que acariciaba el rostro de su amada.
Ante aquellas palabras la doncella no puedo evitar sentir como las dudas se disipaban, la joven soberana le regalo una suave sonrisa a su héroe que volvió a incorporarse y terminar de vestirse. Necesitando poder aun tranquilizarse, el caballero cubrió los hombros de su amada con la manta anunciándole que regresaría pronto, que iría por provisiones tras besar su frente en despedida; la monarca guardo silencio, respetando el deseo de su amado mientras observaba como su silueta desparecía por la entrada del refugio.
Preocupados en sus pensamientos, ni el caballero de la trifuerza o la princesa del reino notaron como sus piezas brillaban resonando entre ellas, terminado de enlazar sus destinos y el del reino.
Notas de autor: Muchas gracias a todos por sus comentarios pasados, como lo había prometido el cápitulo más romántico hasta ahora en la historia... No tengo mucho que decir mas que gracias a todos por su apoyo y sus comentarios, espero que hayan disfrutado este capitulo tanto como yo lo hize al escribirlo. Un saludo y hasta la próxima actualización...
