Era una situación incómoda, podía verse a simple vista. Uno supondría que no tendría por qué suceder algo así, pero a nadie le pasaba desapercibida el aura de odio que emanaba Sebastian en la mesa, su mirada fija en Harry Potter, quien se sentaba al lado de su madre.

En realidad aquello sólo parecía evidente para Hermione y sus padres, porque Harry ni siquiera se inmutaba ante el ceño fruncido de aquel niño, y charlaba con los padres de Hermione animadamente como si fuera ajeno a toda la situación; mientras que los padres de ella se mostraban amables pero al mismo tiempo ligeramente nerviosos, mirando de reojo a Sebastian cada tanto.

La que más incómoda se veía en total era Hermione, que no sabía cómo proceder en aquella situación. ¿Por qué Sebastian se enfadaba tanto al ver a Harry? No tenía idea; ¿debería reprenderlo por comportarse de esa forma frente a su amigo? ¿Tenía acaso esa clase de autoridad? ¿Qué debía decirle? Aquello sólo le demostraba que era una madre primeriza; y eso mismo la hacía mirar cada tanto a su madre con desesperación en sus ojos, esperando en vano que ella pudiera darle algún consejo, decirle qué hacer.

Y tampoco sabía de dónde sacaba Harry la energía para verse tan vivaz y alegre. Parecía divertirle la situación más que otra cosa, aunque no lo demostraba abiertamente. Ella sabía cuál era su intención, quería llevarse bien con Sebastian, pero el niño, por alguna razón, rechazaba sus intentos de acercamiento.

"¿Cuál es tu materia preferida del colegio, Sebastian?" Le preguntó Harry intentando iniciar algún tipo de conversación. Tenía una actitud muy abierta, una actitud que haría que cualquier niño respondiera con facilidad; pero no era el caso del hijo de Hermione.

Se notaba a simple vista que mantenía un conflicto consigo mismo al ser interpelado; por un lado no quería responder, por otro sabía que debía responder; pero necesitó un pequeño empujón para hacerlo, tal y como se le había enseñado que era correcto.

"Sebastian, ¿no sabes qué decir?" Le preguntó su abuela materna, mirándolo de una forma que obviamente lo motivaba a hablar.

"No."—Contestó él simplemente, mirando primero a su abuela resignado, luego a Harry con algo más de enfado. —"No lo sé, todas me gustan… menos las que no me gustan."

"¿Cuáles no te gustan?" Insistió Harry, sin intención alguna de acabar la conversación allí.

Sebastian lo cuestionó con la mirada, sin comprender por qué le importaba; Hermione no sabía si intervenir allí y disculparse con su amigo, decirle algo a Sebastian tal y cómo había hecho su madre, o quedarse callada y examinar la situación que tan nerviosa la ponía.

"Francés y matemáticas; me aburren porque me sé todo."

"A tu madre le encantaban las matemáticas cuando estaba en la escuela." Comentó el señor Granger. —"Y el Francés siempre se le dio bien, le ayudó mucho vacacionar en Francia cada verano."

"No cambió mucho en Hogwarts."—Siguió Harry, mirando con despreocupación a uno y a otro. Parecía que habían logrado captar algo del interés de Sebastian al mencionar a su madre. —"Aritmética y Runas tus favoritas, ¿o no?"

"Entre otras, si."—Hermione asintió con la cabeza y sonrió al ver que Sebastian ahora la miraba a ella con interés en vez de a Harry con odio.

"¿Sabes leer runas, mamá?"—Preguntó Sebastian con mucho interés, concentrando ahora toda su atención en ella. —"Yo quiero aprender. Tendremos runas en mi obra del colegio."

"¿Qué obra?"—Intervino la madre de Hermione, ahora mirándola a ella con interés también.

"Habrá un festival de teatro a finales del mes en su instituto; harán una obra de vikingos."

"¿Vendréis a verme?"—Les preguntó el niño mirando a su abuelos específicamente.

"Por supuesto, no nos lo perderíamos por nada en el mundo."

Harry, sin querer entrometerse pero al mismo tiempo decidido en continuar con su estrategia, decidió proseguir sin mostrarse afectado por no haber sido invitado, como parecía que el niño quería al mirarlo de reojo.

"En Hogwarts nunca tuvimos cursos de teatro. No me imagino como te habría ido a ti con una materia de ese tipo."—Le dijo Harry a Hermione de modo juguetón. —"Lo que sí, Draco te habría ganado en una materia como esa."

Ambos rieron por su chiste privado; los otros dos adultos sonrieron sin saber exactamente a qué se referían, y Sebastian los miró el uno al otro con curiosidad.

"¿Tu conoces a mi padre?" Le preguntó el niño, con una mirada prudente y una voz más curiosa que agresiva.

"Desde los 11 años, al igual que a tu madre."—Harry asintió con la cabeza y le sonrió, sin querer ahondar mucho en el tema con tal de mantenerlo interesado. —"¿Ya sabes a qué casa de Hogwarts quieres ir?"

"Gryffindor."—Respondió él simplemente, mirando a su madre de reojo.

"¿Igual que nosotros? Eso está bien, mucho mejor que Slytherin."

"¿Tu fuiste a Gryffindor?"—Sebastian preguntó desconcertado, con un gesto de asco que lo asemejaba demasiado a su propio padre.

"Allí nos conocimos."—Respondió Hermione por Harry, arqueando una ceja al ver la cara de asco de Sebastian. —"Bueno, nos conocimos en el tren a Hogwarts en realidad; pero nos hicimos amigos luego de entrar a Gryffindor."

"Tal vez vaya a Slytherin."—Dijo él encogiéndose de hombros, y volviendo a su plato de comida ya sin querer continuar en la conversación.

Hermione suspiró y miró a Harry resignada, él el devolvió la mirada sin molestia alguna; tan sólo le sonrió, aún parecía resultarle divertida la situación.

Hermione quiso intentar ayudar a su amigo interviniendo una vez: "Sabes, Sebastian, Harry estaba en el equipo de Quidditch en Hogwarts, ganó muchos partidos para nuestra casa. Quizás más tarde podría enseñarte algunos trucos."

"No tenemos escobas mágicas aquí."—Contestó el niño simplemente, aún concentrado en su plato de comida y sin mirar a nadie a la cara.

"Podemos traerlas." Agregó Harry.

"No podemos usarlas en un barrio muggle." Replicó Sebastian con indiferencia, con la misma actitud de antes.

"Pues podríamos ir a uno de los parques de la zona del Diagon Alley más tarde." Insistió Hermione.

Viendo que se estaba quedando corto de excusas, pero sin querer mostrarse descortés al mismo tiempo, acabó decidiendo utilizar otra estrategia, algo a lo que nadie se podría negar: Lentamente giró la cabeza para ver a sus abuelos, y con un rostro que no denotaba nada más que dulzura, dijo de la forma más compuesta posible: "Pero los abuelos no podrán estar con nosotros."

Su tono de voz casi melancólico surtió efecto. La señora Granger se llevó una mano al corazón y exclamó un predecible: "Oh, ¡pero que niño más adorable!", el señor Granger rió y le revolvió los cabellos de una forma afectuosa—aprovechando que lo tenía justo al lado—, Hermione mostró una media sonrisa, en parte por sentirse conmovida por la actitud de Sebastian para con sus abuelos maternos, en parte por sospechar que era sólo un truco para no pasar más tiempo con Harry; y Harry tuvo la misma reacción que su amiga, con la diferencia de que sabía con seguridad cuales eran las intenciones del niño.

"Podemos practicar otro día que quieras."—Le dijo Harry, aún mostrándose tan simpático como podía. —"Podríamos hacer un pequeño equipo, tu madre, mi novia, tu y yo."

Al escuchar aquello, Hermione miró desesperada a Harry, quedándose con la boca ligeramente abierta pero sin palabras, con sus ojos muy abiertos; apenas pudo notar la reacción interesada de su hijo. ¿Qué estaba diciendo? Ella no podía jugar al quidditch, y mucho menos ver a Ginny. Si Sebastian accedía, ella sin duda alguna tendría que agregar otro día de estrés a su agenda.

"¿Dos personas en un equipo de Quidditch?" Cuestionó Sebastian, la idea parecía resultarle muy poco lógica.

"Bueno, no sería Quidditch en el estricto sentido del término. Pero podríamos practicar distintas posiciones. Mi especialidad es buscar la Snitch dorada, ¿qué te parecería una competencia?"

"No lo sé, tengo una agenda muy ocupada." Respondió el niño luego de pensarlo un momento.

Hermione frunció el ceño, esa actitud de seguro la había sacado de sus abuelos paternos. Y en ese mismo momento se decidió a ejercer el rol que le correspondía: "Podríamos vernos este miércoles a la tarde, Harry, ¿qué te parece? Nosotros estamos libres después del trabajo y la escuela."

"El miércoles será. Ginny estará encantada." Harry le sonrió abiertamente, ignorando la mirada perpleja de Sebastian, y la inseguridad en los ojos de su amiga al mencionar el nombre de su prometida.

"Si… encantada." Dijo Hermione en un susurro, intentando en vano disimular el estrés que sentía ante la sola idea de tener que verla.

"Pero… mamá, tengo mucha tarea…"—Intervino Sebastian con un tono suplicante.

"Aún no sabes qué tarea te darán el miércoles; y los dos sabemos que no te toma mucho tiempo hacerla."

Sebastian decidió que era momento de rendirse, y consecuentemente asintió con la cabeza en un gesto de resignación. Aquella batalla la había perdido, sólo le quedaba esperar que algo conveniente surgiera para poder evitarlo.

Más hacia la tarde, el señor Granger había insistido en que Harry los acompañara a Sebastian y a él en una nueva partida de fútbol. Habían improvisado un arco en el jardín—con la ayuda de la magia de Harry—y decidieron tomar turnos para practicar la arquería en vez de dedicarse a pasarse la pelota el uno al otro como acostumbraban abuelo y nieto juntos. Los adultos tenían mucho cuidado al jugar cuando el niño iba de arquero, pateando la pelota de la forma más benévola posible; pero no se podía decir lo mismo de Sebastian una vez que era el turno de que Harry ejerciera la portería.

"Mi único consuelo es que no tiene la fuerza para lastimarlo."Le comentó Hermione a su madre mientras observaba—al borde de morderse las uñas—como Sebastian pateaba violentamente la pelota en dirección a la cabeza de Harry, y este la esquivaba tanto para evitar el golpe como para permitirle hacer un gol.

"¿Por qué crees que le guarda tanto rencor?"

Hermione se encogió de hombros, realmente no estaba segura de cuál era la respuesta adecuada, y se decidió por decir exactamente lo que estaba pensando. "No lo se, a decir verdad no lo comprendo. No conoce a Harry, jamás escuchó hablar de él—lo cual es bastante extraño considerando que se haya criado en el mundo mágico, aunque tampoco es una conducta anormal si se le atribuye la culpa a sus abuelos paternos—pero según Harry son celos."

"Celos de un amigo de su madre, suena bastante razonable."

"No le veo nada de razonable a que sienta celos por un amigo mío. Es una faceta muy extraña de él, que siempre se comporta tan bien; suele ser tan correcto que ni siquiera parece de su edad."

"Sentir celos de forma irracional justamente es una conducta muy propia de un niño de su edad, querida."

"Supongo que tienes razón." Concluyó ella con una abrumadora sensación de impotencia. Se empezaba a sentir inútil, parecía que no podía siquiera comprender a su propio hijo como debería.

Y aquello le recordó de algo que había traído consigo, esperando obtener más información. Decidió retirar la mirada de la ventana que daba al jardín de su casa, tanto porque no quería continuar viendo como Sebastian trataba de que la pelota golpeara a Harry como por el plan que tenía en mente; y miró a su madre a la cara con determinación.

"¿Recuerdas la fotografía de la que te hablé, mamá?"

"Por supuesto."

"Quiero probarla contigo."

El mismo pensamiento que Hermione había considerado desde que se le ocurrió aquella idea, apareció en la mente de su madre. "¿Crees que podría funcionar conmigo?" Preguntó ella con una curiosa mirada.

"No tengo idea, mamá; pero no creo que perdamos nada por intentarlo."

La señora Granger asintió con la cabeza y ambas procedieron a sentarse en el sofá de la sala de estar. La madre de Hermione se veía nerviosa, mientras que Hermione estaba ansiosa y preocupada a la vez.

"Con Harry lo intentamos tres veces más luego de la primera; pero no funcionó a pesar de que pensábamos en lo mismo. No tengo idea por qué, pero así la suposición de Malfoy de que funciona con el poder de la mente quedó sin sustento… pero como de todos modos funcionó con Harry, aunque hubiese sido una sola vez, estoy considerando que quizás… quizás se supone que debe funcionar con mis seres queridos, o al menos con las personas involucradas en mi vida. Con quienes pueden tener una injerencia en mi futuro."

Hermione tomó la fotografía que guardaba en su cartera, la quitó cuidadosamente del portarretratos, y luego de ponerlo a un lado, se la ofreció esperanzada a su madre. Ella la miró con prudencia, pero determinada y decidida como era, dejó inmediatamente de lado su temor y la tomó. Al fin y al cabo, todo era por el bien de su hija, su ser más preciado.

Lo siguiente no les resultó conocido ni normal a ninguna de las dos. Ambas cerraron los ojos con fuerza antes de que se les nublara por completo la vista, y ambas sintieron un fuerte dolor de cabeza como jamás habían sentido. Fue como recibir un choque eléctrico, sólo duró un momento, pero fue muy doloroso.

Sólo una imagen, casi demasiado breve como para poder ser apreciada por completo, apareció frente a los ojos de Hermione, y era aquella misma sala de estar donde estaban su madre y ella, pero con dos figuras borrosas en frente suyo.

Un grito de dolor hizo que ambas abrieran los ojos, la fotografía ya fuera de sus manos, tirada en el piso. Ambas mujeres estaban temblando, como si acabaran de salir de un estanque de agua helada.

"Sebastian…"—Susurró Hermione al darse cuenta de que el grito había parecido el de un niño. Inmediatamente se levantó, apenas notando que su madre hacía lo mismo que ella, y corrió al jardín.

Su hijo estaba jadeando en el piso, sentado, con los brazos abrazando las piernas que estaban pegadas contra su torso. El señor Granger estaba arrodillado a su lado, asegurándose de que se regularizara su respiración, y Harry también, preguntando si había algo que podía hacer.

Ambas mujeres se precipitaron hacia él, tenía los ojos cerrados y llorosos.

"¿Qué ha sucedido?" Preguntó una alarmada Hermione mientras se ponía en frente del niño y colocaba ambas manos en sus hombros.

Antes de que el padre de Hermione pudiera responder, Sebastian abrió los ojos y miró fijamente a la cara de su madre. "No lo se."

"Recién estaba temblando." Explicó el señor Granger. –"Fue repentino, gritó, cayó al piso y empezó a temblar, le costaba respirar. Parecía una leve convulsión."

"Será mejor llevarlo a un hospital, Hermione." Dijo la señora Granger, tan preocupada como el resto delos adultos.

Sebastian sólo observaba el rostro de su madre, el único que tenía en frente. Sus ojos se veían muy sinceros al hablar, pero mientras permanecía en silencio, parecía sentir algún tipo de confusión.

"No me siento mal."—Explicó el niño. —"No sé que me pasó, pero ya pasó."

Al decir aquello, se levantó como si nada y se abrazó al cuello de Hermione. Ella le devolvió el abrazo con fuerza, preocupada tanto por la salud del niño como por el nuevo interrogante que se le había presentado. ¿Qué había sucedido realmente? ¿Qué conexión podría haber entre aquel intento fallido de utilizar los poderes ocultos de la fotografía y el breve colapso de su hijo?

"Tengo mucho sueño, mamá." Le susurró al oído, se notaba en su voz como lentamente empezaba a dormirse, quizás involuntariamente. "No quiero ir a un hospital, quiero dormir."

"No has tenido descanso desde que te levantaste."—Comentó Hermione mientras se levantaba y tomaba a Sebastian de la mano para llevarlo dentro de la casa. El niño caminaba de mala gana, habría preferido ser cargado, pero su madre no tenía la fuerza para eso. —"Ven, vamos a arreglarte para que tomes una siesta."

Los otros tres adultos observaban su retirada con sorpresa; su resolución no era la que habían esperado. Pero cada uno tenía ideas distintas sobre sus razones para hacer eso. Una vez que Hermione había acostado a Sebastian y se aseguró de que estuviera dormido en su cama de la casa de sus abuelos maternos, ella regresó a la sala de estar donde estaban los demás.

"Hermione…"—Empezó a decir su madre, pero Hermione no la dejó acabar su frase, sabiendo de antemano lo que iba a decir.

"No puedo llevarlo a un hospital."—Explicó ella mientras se acomodaba en un sillón. Su rostro serio, su voz grave; su mirada perdida en profundos pensamientos. —"A ningún hospital de ningún tipo, es demasiado riesgoso… por lo que es."

"¿A que te refieres, Hermione? Que sea un viajero del tiempo no significa que no pueda enfermarse." Intervino Harry.

Ella negó con la cabeza, resuelta, y con un leve tinte de tristeza en sus ojos. "Desde su llegada no ha cambiado en lo más mínimo, lo he comprobado. Han pasado tres semanas y su cabello está exactamente igual que el primer día que lo vi, no ha crecido ni un centímetro. Lo mismo sus uñas, jamás ha tenido que cortárselas. Pero lo que más me llamó la atención fue que una vez que estábamos en el parque, vi con mis propios ojos como se rasguñaba la cara al caer… y el rasguño se curó solo… no quedó ni una marca, fue como si nunca hubiera sucedido en primer lugar. Es como dijo Ron, de cierto modo tenía razón…"—Suspiró con gravedad al decir aquello, y tuvo que hacer un gran esfuerzo por continuar con lo que tenía en mente: "no existe realmente en este mundo, por lo tanto no puede ser afectado por el tiempo… por lo tanto no envejece, no crece, y no puede enfermarse."

Le resultaba especialmente doloroso tener que admitir eso, pero había llegado a la conclusión de que era cierto, y aquellas mismas pruebas la llevaban a otra conclusión, por la cual no sabía si alegrarse o entristecerse. "Y eso mismo comprueba también que no es de otra dimensión. Porque si lo fuera, podría ser afectado por el tiempo como cualquier otro ser humano. Quizás no es una idea con fundamentos demasiado fuertes, ya que nada de esto ha sido probado y difícilmente pueda serlo; pero creo que es lo más certero que he podido deducir hasta ahora."

"Tuvo una convulsión, Hermione. Eso es sin duda una muestra de que puede enfermarse, podría estar enfermo ahora mismo." Intervino su padre, con la preocupación evidente en su voz.

"No creo que eso haya sido una convulsión, al menos no en los términos médicos que conoces, papá. Más bien creo que fue una reacción a lo que hicimos mamá y yo."—Explicó Hermione. —"Quisimos usar la fotografía, y al tocarla pareció tener algún tipo de falla… y antes de que pudiéramos enterarnos de qué estaba pasando, Sebastian gritó y cayó al piso. La fotografía y él están conectados de algún modo, por lo tanto, lo que hicimos mal nosotras fue lo que lo afectó a él."

"¿Qué quieres decir con falla? ¿Qué no vieron nada?" Preguntó Harry con curiosidad.

"No, más bien fue como si funcionara a medias. Pero desde un principio se sintió extraño. Me dolió mucho la cabeza, sentí una gran presión… lo extraño era lo abrumador del dolor, ¿a ti también te pasó, mamá?"

La señora Granger asintió con la cabeza, se la veía muy consternada por todo lo que estaba pasando. "Si, jamás había sentido algo así; pero no sé si es lo normal o no; fue mi primera vez."

"No fue lo normal; con Malfoy y Harry no se sentía así, y a Sebastian jamás le pasó algo parecido en aquellos intentos… nunca tuvo ningún tipo de reacción. Vosotros estabais con él la primera vez, te llamé, mamá, luego de eso… y tu me dijiste que estaba bien."

La interpelada asintió con la cabeza. "Si, no le sucedió nada fuera de lo normal. De la segunda vez no sabría decirte, Sebastian se encontraba con sus otros abuelos. ¿Quizás no funcionó porque no somos brujos, querida?"

"Podría ser… pero también hubo algo extraño en lo que vimos. No se tu, mamá, pero yo vi como un flash, una imagen muy breve de este mismo escenario, en la que habían dos figuras borrosas, no se podía dilucidar quienes eran… todo fue demasiado rápido."

La madre de Hermione se mostró bastante sorprendida por las palabras de su hija. "Yo sólo te vi a ti, querida. Per como dices, no fue más que un momento demasiado breve."

Hermione levantó la cabeza sorprendida y miró a su madre con los ojos muy abiertos. "¿Me viste a mi? ¿Con claridad?"

La interpelada asintió con la cabeza. "Si, ¿qué crees que significa eso?"

Hermione miró a su padre y luego a Harry. Se dirigió a este último. "Creo que eso significa que tu hipótesis es errónea, Harry. La fotografía no muestra lo que yo quiera ver, debe estar programada de algún modo para mostrar sucesos específicos… si estoy en lo cierto, lo que sucedió hoy se dio porque hay una serie de presupuestos a seguir si queremos usar bien esto."

"¿Qué presupuestos?" Cuestionó Harry, más interesado que antes, y algo divertido por los recuerdos de las resoluciones de su amiga. Hacía años que no tenían que resolver misterios.

"Mamá me vio a mi con claridad, pero yo vi dos figuras borrosas. Lo que se puede interpretar como que estaba bien que yo estuviera allí."—Explicó con un gesto característico de ella, un gesto que gritaba '¡tengo una idea!'—"Una figura debías ser tu, mamá; ya que tu pudiste verme a mi."—Dijo ella dirigiéndose a su madre. —"Y la otra debía ser papá, ya que estaban aquí mismo, sentados el uno al lado del otro. Por lo tanto, si no me equivoco, lo que hicimos mal fue no incluirte en nuestro intento…"—Explicó dirigiéndose a su padre. —"… porque lo que la fotografía debía mostrar era una escena en la que estábamos los tres, y faltaba un integrante… de ahí la complicación."

Los tres oyentes asintieron con la cabeza, levemente sorprendidos por la conclusión de Hermione. No era sorprendente que ella legara a resolver algo así, sino todo el asunto del artefacto mágico.

"Así que… si estoy en lo correcto, lo siguiente que podremos ver tendremos que verlo con papá. Y debería pasar como en otras ocasiones, sin inconveniente alguno. Pero… sólo por si acaso…"—Hermione dirigió su mirada a Harry entonces. —"Tendré que pedirte que vayas a ver a Sebastian mientras lo intentamos, Harry. Tienes que asegurarte de que esté bien… y si algo le pasa, tendrás que venir a sacarnos del trance… si es que llegamos a estar en algo así. Jamás pude medir el tiempo que nos toma hacer esto."

Harry asintió con la cabeza y se levantó de su asiento. "¿Lo haréis ahora?"

Los otros tres adultos asintieron con la cabeza, todos preparados para lo que pensaban hacer.

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N/A: Drama, suspenso, mis géneros preferidos. ¡No sabéis que emoción! Hoy me he enterado de que "Diario de un Vampiro/ Crónicas Vampíricas: Despertar" de Lisa Jane Smith ha llegado a mi país, lo han re-editado después de más de una década!! Y yo que no podía conseguir el libro, me lo he comprado hoy. Lo recomiendo totalmente (sobre todo para las fanáticas del terror, los vampiros, lo supernatural, y los vampiros HOT jaja).

Ah, y sobre el fic (que imagino os interesa más que mi nueva adicción vampírica), ahora mismo no tengo la inspiración para actualizar tan seguido como antaño (recordáis cuando actualizaba cada dos días? si, yo también :( ). Pero no me rendiré con esta historia, lo que sucede es que--como toda autora--tengo etapas en las que tengo más inspiración para una u otra historia, en este caso estoy con muchas ideas y ganas de terminar la otra (Entre Maldiciones y Malfoys, versión en Inglés), y decontinuar traduciéndola.

Muchas gracias a toda/os quienes dejan reviews, espero sigan haciéndolo a pesar de la horrible espera a la que os he sometido. Os compensaré con una pequeña pieza de información: El título del próximo capítulo sera "Un Recuerdo del Futuro III", muy predecible, ¿verdad? :P