CAPITULO VEINTISEIS: Tomb Raider

—Excelente idea —el Profesor entró en la conversación—. ¿Por qué no me deja mostrarle a la Doctora el Zepelín, luego Henchgirl y yo podemos acomodarle un laboratorio.

—Muy bien —Harry parpadeó con sorpresa—. No creí que usted fuera a… si no es mucha molestia.

—No hay problema —el Profesor sonrió—. Venga conmigo, Doctora.

—Muy bien —la mujer asintió—, aunque me sorprende que me aceptara así.

—Sólo toque el Zippo —el Profesor levantó un pequeño objeto— y activaré el traslador.

—¿Traslador? —la mujer tocó el Zippo— ¿Pensé que dijo Zepelín?

—Subiendo —los dos sintieron un extraño jalón en la coronilla de sus cabezas—. Lo hice.

—¿Qué es este lugar?

—Venga conmigo —el Profesor ignoró su pregunta—. ¿Tiene artículos mágicos consigo?

—Unos pocos —la Doctora asintió—. ¿Por qué?

—Póngalos en esta caja junto con su varita —el Profesor señaló hacia una pequeña caja—. Necesitamos asegurarnos de que no interferirán con la matriz de encantamientos, estrellando el Zepelín y matándonos a todos.

—¿Matarnos a todos? —la Doctora rápidamente puso su varita y un par de anillos en la caja.

—Hmmm —el Profesor miró hacia su escáner de magia—. Le faltó algo.

—Oh —la mujer asintió mientras aventaba sus aretes también—. Casi lo olvido.

—Muy bien —el Profesor cerró la caja—, venga conmigo.

—¿A dónde vamos?

—La voy a presentar con mi lacaya, Henchgirl —el Profesor respondió con una sonrisa.

—¿Henchgirl? —la Doctora tenía una extraña expresión en el rostro.

—¿Sí? —Henchgirl sacó su cabeza de la habitación donde estaba.

—Ella es la Doctora —el Profesor sonrió—. Ella va a estudiar la sangre del Señor Black.

—¿Por qué? —la nariz de Henchgirl se arrugó.

—Es venenosa —el Profesor se encogió de hombros—. También contiene saliva de hombre lobo y sangre de vampiro.

—Eso es extraño —Henchgirl asintió—. Crees que me daría una muestra.

—Estoy seguro que lo haría —el Profesor asintió.

—Iré a traer los contratos —Henchgirl desapareció en su habitación.

—¿Contratos? —la Doctora miró hacia abajo, al Profesor, con una mirada confundida.

—Sí —el Profesor asintió—. En efecto, ellos estipulan que está siendo contratada para trabajar como investigadora y que cualquier descubrimiento pertenece a la compañía, y serán usados para comprarle acciones en la compañía.

—¿Ganancias? —la Doctora sonrió.

—Usted obtiene una gran ganancia de cualquier descubrimiento que haga —el Profesor asintió—, junto con alguna ganancia por cualquier otro descubrimiento, también aclara que nunca traicionará o revelará la identidad o secretos del Señor Black o de cualquiera de sus empleados.

—¿Identidad? —la Doctora preguntó levantando una ceja.

—Su nombre real no es Doctora, el mío no es el Profesor, el de Henchgirl no es Henchgirl, y me han dicho que el Señor Black tienen un nombre de pila bastante vergonzoso —el Profesor sonrió—. Todos tenemos nuestros secretos.

—Y ustedes quieren protegerlos —la Doctora asintió—. Eso suena razonable… para ser honesta, me preocuparía si no tuvieran algo como esto.

—El Profesor y yo hemos firmado algo similar —Henchgirl ofreció mientras le entregaba el contrato—. El único que no lo ha hecho, es el Señor Black.

—Por qué no —la Doctora preguntó mientras escaneaba el contrato.

—Dos razones —el Profesor respondió—. Uno, porque es el que tiene más secretos, y si mira más de cerca verá que hay una clausula sobre eso.

—¿La otra?

—Él es el jefe —Henchgirl se encogió de hombros—, y mientras tenga una manera relajada de manejar el negocio, aún es el jefe. Sin su ayuda, ninguno de nosotros tendría algo para investigar.

—Eso tiene sentido —la Doctora asintió mientras firmaba su contrato—. ¿Ahora qué?

—Ahora lo enrolló y lo pongo en la bóveda de seguridad para documentos —Henchgirl respondió.

—Y nosotros dos vamos a buscar su varita y otras cosas —el Profesor respondió—. No tendrá que entregarlas de nuevo.

—¿Nunca hubo algún peligro, verdad? —la Doctora comenzó a reírse— Sólo querían desarmarme.

—El Señor Black puede que sea capaz de matar a varios grupos de magos hostiles antes de desayunar sin la ayuda de alguien —el Profesor se encogió de hombros —, pero Henchgirl y yo necesitamos toda la ayuda que podamos obtener.

—Creo que me van a caer bien ustedes dos —la Doctora sacudió su cabeza—. Ni siquiera pensé en eso hasta que me di cuenta que ustedes dos me encajonaron.

—No la hubiéramos forzado a firmar —el Profesor sonrió débilmente—, pero teníamos que asegurarnos de que usted no fuera un enemigo del Señor Black.

—Le dije que lo entendía —la Doctora sonrió—. Como dije, hubiera estado preocupada si no hubieran hecho algo así. Crecer con mi familia… solo digamos que ellos no son de las personas más fáciles de tratar. Te dejan con la idea de ser cuidadoso con los motivos de la gente, el aceptarme con los brazos abiertos me hubiera hecho paranoica.

—Lo siento —el Profesor abrió una caja y se la pasó a la Doctora—. ¿Qué es lo que necesita para un buen laboratorio de investigación médica?

—Oh, un montón de cosas —la Doctora comenzó a revisar su lista mental—. Lo primero que me gustaría sería un buen microscopio.

—¿No hay manera de que usted sepa cómo construir uno?


—Localizamos al Señor Black, mi señor—Colagusano sonrió tontamente.

—¿Dónde está?

—Ha sido visto en Egipto, mi señor —Colagusano se acobardo.

—Toma un grupo y destrúyanlo —Voldemort ordenó.

—Sí, mi señor —colagusano se encogió—. ¿Tengo permiso para pedirles ayuda a nuestros aliados?

—Puedes hacerlo —el Señor Oscuro asintió—, es momento de que comiencen a ganarse la vida.

—Gracias, mi señor —Colagusano besó el filo de la túnica del Señor Oscuro—. Gracias.

—De nada, Colagusano —el Señor Oscuro sonrió—. CRUCIO.


—Disculpe —un hombre usando un sombrero de paja habló para llamar la atención de Harry—, ¿no es usted el Señor Black?

—Lo soy —Harry sonrió—. ¿Qué puedo hacer por usted?

—Soy el Director Asim —el hombre extendió su mano—, trabajo para división de antigüedades.

—Señor Black —Harry tomó la mano del hombre—. Gusto en conocerle.

—Nosotros esperábamos que nos pudiera ayudar con algo —el Director sonrió.

—¿Qué necesitan?

—Estamos teniendo problemas para localizar una tumba —el director sacó un archivo—. Nuestra investigación muestra que tiene que estar en esta área, pero no hemos sido capaces de localizarla.

—Sigo sin estar seguro de cómo puedo ayudarles —Harry frunció el ceño—. No tengo ni idea de cómo encontrar lo que están buscando.

—Bueno —el director sonrió con simpleza—, esperábamos que usted pudiera usar sus conocimientos sobre escudos para encontrarla, ¿me dijeron que usted es bastante adepto con la Vista Mágica?

—Oh —Harry asintió—. Eso puedo hacerlo, estaré feliz de ayudar.

—Excelente —el hombre asintió—. Ahora todo lo que tenemos que hacer es establecer su contrato.

—¿Qué contrato?

—Bueno —el hombre pausó—, el contrato estándar que usamos con Gringotts establece que usted obtiene una tercera parte del tesoro y una tercera parte del conocimiento mágico.

—¿En serio? —Harry había escuchado a su tío hablar sobre negocios lo suficiente como para saber que nunca se toma la primera oferta—. Que interesante.

—Pero no veo la necesidad de usar ese contrato con usted —el hombre decayó un poco—. ¿Qué tal partes iguales?

—¿Qué tal si yo obtengo cualquier descubrimiento mágico —Harry sugirió— y acceso a cualquier conocimiento mágico que ustedes hayan descubierto previamente?

—Tendría que hablarlo con mis superiores —el hombre hizo tiempo—. ¿Estaría dispuesto a compartir cualquier conocimiento que descubriera?

—Cualquier cosa que no sea demasiado peligrosa de saber —Harry accedió—. Sin ofensa, pero tengo mala suerte con los gobiernos oficiales.

—Regresare con una respuesta pronto —el Director prometió.

—Okey —Harry asintió, un poco sorprendido de que las cosas hubieran sucedido tan fácil—. Tómese su tiempo, estaré aquí por uno o dos días más antes de partir.

Harry pasó otra hora leyendo la torre de libros antes de que el Profesor regresara.

—Henchgirl y yo pasamos un poco de tiempo equipando el laboratorio de la Doctora —el Profesor explicó—. Usted no creería el tipo de instrumentos que ella no tiene para crear, ¿esos muggles son bastante inteligentes, verdad?

—Cuando uno no tiene magia, hace otras cosas —Harry asintió.

—¿Pasó algo mientras no estaba? —el Profesor agarró otro libro.

—Un tipo del gobierno vino a pedirme que buscara una tumba —Harry respondió—, luego negociamos por un rato… ya sabe cómo es esto.

—No, no lo sé —el Profesor puso su libro sobre la mesa y agarró otro—. Nunca aprendí como negociar.

—Oh —Harry asintió—. Bueno, me ofreció un precio que era demasiado bajo y contra ataque con un precio que era demasiado alto, entonces él se fue para poder pretender que iba a hablar con sus superiores.

—¿Es así como funciona? —el Profesor estaba impresionado— Nunca me di cuenta.

—Estoy bastante seguro de que esa es la manera en que funciona —Harry se encogió de hombros—. Nunca tuve que hacer algún negocio antes.

—Bueno… estoy seguro que todo se resolverá al final —el Profesor asintió—. Henchgirl y yo queríamos visitar lar pirámides mañana, ¿le gustaría venir con nosotros?

—Seguro —Harry asintió—. Suena divertido.


—Me he reunido con el Señor Black —Asim miró alrededor de la habitación a sus superiores.

—¿Qué dijo? —uno de los hombre más gordos se limpio la frente.

—Me dijo que su precio es la mitad del tesoro, todo el conocimiento mágico, todos los artículos mágicos y acceso a todos nuestros conocimientos mágicos actuales —Asim respondió—, agregó que estaría dispuesto a compartir cualquier conocimiento mágico con nosotros después de revisar que no fuera demasiado peligroso.

—No puede decirlo en serio —los ojos del hombre gordo se abrieron completamente—. Los duendes solo demandan la tercera parte.

—Los duendes no pueden encontrar esta tumba –uno de los otros le recordó con gentileza— y de acuerdo con los rumores, el Señor Black puede que haya estado por ahí cuando fue fundada.

—Aún así —el hombre gordo protestó—. Toda la magia, ¿piensa que puede revisarlos y darnos los pocos hechizos que considere lo suficientemente seguros?

—Mi opinión es que él sabe algo sobre los contenidos de la tumba —el otro hombre respondió—. Los reportes dicen que fue el lugar de descanso de un poderoso mago de la corte… quien sabe qué tipo de peligros pueda contener.

—La mitad es mejor que nada —Asim habló—. Algo de información es mejor que nada. El Señor Black tiene un historial de generosidad. Ha hecho mucho para ayudar al gobierno Europeo en las últimas semanas que cualquiera en los últimos cinco siglos.

—Hazlo —el hombre gordo asintió—. Dile que accedemos a sus términos… por cualquier sitió que descubra.

—Lo haré, señor —el Director Asim asintió—. ¿Alguien tiene algo más que le gustaría agregar?

—Pregúntale si estaría dispuesto a ayudarnos con los bandidos del desierto —el Director del Departamento de Aplicación de la Ley Mágica habló—. Mejor aún, adviértele de los bandidos en el desierto y déjale hacer el resto. Me han dicho que le gusta pretender no tener idea de lo que está sucediendo a su alrededor, es sólo cortés seguirle el juego.

—Lo haré —Asim asintió—. No tengo duda de que vendré mañana para informarles de un increíble tesoro. Buenas tardes, caballeros.


El Profesor se despertó temprano la mañana siguiente y rápidamente se volvió a dormir, cuatro horas después, se levantó y caminó hacía la cabina de control

—Ya llegamos —Henchgirl le saludo con entusiasmo—. Y ahora que ya estás despierto, puedes cuidar el Zepelín mientras nosotros vamos a las pirámides.

—NO —el Profesor no estuvo de acuerdo—. Yo te comando que cuides el Zepelín.

—OK —Henchgirl asintió alegre—. Gracias, pensé que querrías quedarte aquí después… ya sabes, pero si no quieres…

—Cómo te atreves a tratar de engañarme —el profesor no era una persona de buen humor por las mañanas—. Te ordeno a que bajes a las pirámides.

—Si eso es lo que quieres —Henchgirl logró esconder con éxito su sonrisa hasta que llegó a la habitación del Port-Trans—. Bobo.

—¿Dónde está el Profesor? —Harry miró a su alrededor— ¿No va a venir con nosotros?

—Él decidió que yo bajara primero —Henchgirl le sonrió satisfecha—. Y uno de nosotros tiene que relevarlo más tarde.

—Muy bien —Harry asintió—. ¿La Doctora viene?

—Ella ya está abajo —Henchgirl respondió—. Dijo que quería buscar unas cosas para su laboratorio.

—Muy bien —Harry se encogió de hombros—. Vámonos.

—Sí —Henchgirl corrió hacia el punto de traslado y los dos amigos se transportaron para ver las grandes pirámides.

—¿Usted y el Profesor están interesados en como construyeron las pirámides? —Harry observó la gran pirámide con los ojos llenos de sorpresa.

—Hasta cierto punto —Henchgirl asintió—. Es interesante ver la manera en que se hacían las cosas en el pasado.

—Así es —Harry sacudió su cabeza—. ¿Deberíamos de entrar?

—Muy bien —Henchgirl asintió—. Andando.

Los dos amigos entraron a la pirámide y observaron asombrados la maravilla que era la sala del rey y la enorme galería.

Moviéndose hacia la sala de la reina, los dos amigos descubrieron que no estaban solos en la pirámide.

—Hola —Henchgirl le sonrió al hombre de apariencia extraña—. ¿Cómo está?

—¿Y por qué está usando un campo de encubrimiento? —Harry agregó, sujetando su varita.

—Estoy bien, gracias —el hombre extraño le sonrió a Henchgirl—, porque soy un duende.

—Oh —Harry se relajó—. Lamento ser tan brusco, pero tengo un gran número de gente intentando matarme y me temó que a veces me pongo paranoico.

—Esta bien… —el duendo asintió—. ¿Están aquí sólo de visita?

—Yo sí —Harry asintió—. Henchgirl está aquí para darse una idea de cómo construyeron el lugar.

—¿En verdad? —el duende se interesó— ¿Es usted la Henchgirl? ¿La que viaja con el Profesor y el Señor Black?

—Sip —Henchgirl asiente—, y este es mi amigo, el Señor Black.

—Encantado de conocerle —Harry asintió.

—Me gustaría tener su opinión sobre algo si pudiera —el duende le ofreció un pergamino cubierto de anotaciones a Henchgirl—. Pareciera como que pudiera haber un espacio vació detrás de esta pared pero no puedo encontrar una manera de probarlo, o alguna entrada.

—Ya veo lo que quiere decir —Henchgirl revisó las anotaciones—, quizás si…

—Señor Black —el Director Asim entró apresurado en la sala—. Me alegra tanto el poder encontrarlo.

—Hola, Director Asim —Harry asintió—. ¿Cómo se encuentra el día de hoy?

—Bastante bien —Asim sonrió—. Y tengo noticias maravillosas.

—¿Qué sería? —Harry sonrió.

—El gobierno ha accedido a sus demandas —el Director respondió con rapidez—, todos los objetos mágicos y el conocimiento, y la mitad de los tesoros de cualquier descubrimiento que pueda hacer.

—¿Qué hay del acceso a lo que ya tienen ustedes?

—Están haciendo copias mientras hablamos —el Director sonrió—, y serán enviadas después de que encuentre la tumba.

—Genial —Harry asintió.

—Señor Black —Henchgirl levantó su mirada del pergamino—. ¿Le importaría usar su Visión Mágica?

—Seguro —Harry miró alrededor de la habitación y se enfocó en un punto—. Me pregunto qué sucedería si yo…

Una de las paredes pareció brillar antes de revelar una nueva entrada. Después de entrar por ella, el grupo miró alrededor maravillados.

—La encontró —el duende gritó con júbilo—. Qué remarcable.

—¿Qué es? —Asim no podía creerle a sus ojos.

—Luce como un depósito de hechizos básicos —Harry observó el rótulo en una de las jarras—. Y quizás algunas pociones que podemos descifrar.

—¿Puede leer los rótulos? —Asim miró al hombre extraño con sorpresa.

—Hmmm —Harry levantó la vista—-. Lo siento, no estaba prestando atención, uno de los trabajadores escribió algo sobre la pared y estaba leyendo eso.

—¿Qué es lo que dice? —Asim no podía creer lo que estaba pasando.

—Es bastante sucio —Harry se sonrojó—, preferiría no decir.

—¿Debería de escribir esto como un trabajo conjunto del Señor Black y el banco de Gringotts? —Asim miró al duende y a Harry.

—No —el duende sacudió su cabeza—. Ya no trabajo para Gringotts, me retiré.

—Aún así merece algo de esto —Harry protestó—. No hubiéramos encontrado nada sin su ayuda.

—¿Está diciendo que va a ir en busca de más? —el duende le dio una enorme sonrisa— Métame ahí por una parte equitativa y podemos decir que esto está saldado.

—Excelente —Harry sonrió—. Iba a pedir su ayuda y esto sólo hace las cosas mucho más fáciles.

—¿En serio? —el duendo no podía creer lo que escuchaba— ¿Por qué querría mi ayuda?

—Bueno —Harry comenzó—. Corríjame si estoy mal pero ¿Gringotts no hace mucho de exploraciones en viejas tumbas?

—Sí, lo hacen —el duende asintió.

—¿Y usted no estaba explorando este lugar? —Harry sonrió.

—Lo estaba, sí —el duende asintió de nuevo.

—Y al hacerlo, demostró su competencia —Harry terminó—. En verdad me gustaría tenerlo con nosotros si puede ser la mitad de provechoso en el futuro.

—Lo entiendo —el duende asintió—. Estaré feliz de ayudar.

—Genial, encantado de tenerlo a bordo, Señor…

—Sólo llámeme Arquitecto —el duende respondió—. Es la traducción al español de mi nombre y no lastimará mis oídos cada vez que trate de pronunciarlo… a diferencia de la mayoría de los intentos humanos de decir mi nombre real.

—¿Es usted un Arquitecto? —Harry parpadeo.

—Fui entrenado como uno —el Arquitecto asintió— Y como un ingeniero en construcción nunca pude hacer más que simple mantenimiento y unas cuantas expansiones pequeñas.

—¿Por qué no?

—No se pudo —el Arquitecto se encogió de hombros—. Toda la infraestructura ya está en su lugar, por qué realizar grandes proyectos si no hay necesidad de ellos… Sólo quiero crear una cosa por mí mismo.

—Ya veo —Harry asintió.

—Así que me retiré —el Arquitecto se encogió de hombros—. Y viajo por el mundo observando las grandes obras en piedra, soñando con que algún día construiré la mía.

—Bien —Harry se lamió los labios—. Eso es bastante similar a lo que mis amigos están haciendo.

—Nosotros viajamos por el mundo observando los grandes proyectos de ingeniería —Henchgirl agregó—. Y el Señor Black viaja por el mundo quejándose de que todo lo que quiere son unas vacaciones tranquilas y de por qué siguen muriéndose esos mortífagos en accidentes, que sucede, pasan en la misma área.

—Creo que debí de haber hecho algo terrible en mi vida pasada —Harry se lamentó—, como destruir un par de civilizaciones.

—Todos tenemos ataques de mala suerte —Henchgirl palmeó la mano de Harry con simpatía—. Venga, Señor Black, regresemos al Zepelín.

—¿Aún no han pensado un nombre para eso? —Harry sacudió su cabeza— Salgamos, chicos.

—¿No deberíamos de esperar a que un equipo llegue aquí y asegure el lugar? —Asim no podía creer lo que estaba pasando.

—No hay necesidad —Harry observó fijamente algunos de los jeroglíficos—. Háganse a un lado.

El grupo de gente dejó el lugar y Asim observó con sorpresa como la pared se cerraba de nuevo—. ¿Cómo entramos de nuevo?

—Dígales que la contraseña es feck-ta —Harry respondió—. ¿Alguien no quiere ir por algo de almorzar antes de irnos?


Lamento la tardanza, pero creí haberle mandado el capítulo a mi beta y nunca lo hice! Y cuando me lo regresa pasaron tantas cosas que he estado un poc despitada.

El Señor Black ahora se encarga de reencontrar multitud de tumbas que ni siquiera sabía que existían pero que todos asumen que sí ¿qué más le deparará el destino al pobre de Harry?

Gracias por sus hermosos comentarios :D