CAP 25

UNA SEMANA, NUEVAS ESPERANZAS, SECRETOS SUSURRADOS

Una semana era lo que habían tenido. Una semana de descanso. Sin huidas, ni persecuciones, ni asaltos, nada. Una semana en la que pudieron disfrutar uno del otro.

Tsubasa y Sanae sintieron como esa semana era un regalo del cielo. No podían desaprovecharla. Permanecían juntos todo el tiempo. Por el día, ayudaban a preparar armamento, bombas y suministros para el ataque final. Estaban muy bien organizados. Se habían separado por sectores, de manera que tenían el Palacio totalmente rodeado. Eran muchos los que estaban dispuestos a ir a la guerra. Querían recuperar sus vidas, su verdadera identidad. Su sector se encontraba situado en una de las puertas traseras del Palacio. Desde ahí podrían acceder a la Sala principal, en donde se encontraba Tango. El padre de Meils y líder del PIR.

Por las noches permanecían en la misma habitación, amándose, temiendo que una vez terminase esa semana, no hubiese oportunidad de estar juntos. Ese era el mayor temor de ambos, que algo malo le ocurriese al otro. Pero se prometieron el uno a otro que esos pensamientos no es privarían de disfrutarse hasta el ultimo minuto de paz.

Pero el tiempo pasa, al igual que las semanas, t esa en concreto ya terminaba. Esa era la última noche en la que podrían dormir juntos, en la que podrían ser el uno del otro, sabiendo, temiendo, que tal vez, solo tal vez, no existiese un mañana para alguno de ellos.

Tsubasa tenía a una Sanae desnuda en sus brazos, respirando agitadamente, con un rubor cubriéndole su dulce rostro. Estaban cansados, desnudos y sudados. Tenían que dormir para estar en plena forma para la mañana siguiente. A las 10 de la mañana se iniciaría el ataque. Ya estaban todos avisados, incluso los Superiores. No había marcha atrás. Pero como dormir las últimas horas que les podían quedar juntos. Eso sería desperdiciar el tiempo.

Sanae, haciendo acopio de sus fuerzas, batallando ante un sueño que se iba apoderando de ella, decidió hablar con Tsubasa, como si el mañana no existiese.

- Tsubasa … ?

- Mmmh - fue la única respuesta que obtuvo de él.

Ella alzó la mirada esperándoselo encontrar medio dormido, pero lo único que alcanzó a ver, fueron unos enormes ojos negros que la miraban fijamente. Ella podía estar cansada y con sueño, pero él parecía más despierto que nunca.

- Has pensado que vas ha hacer cuando termine esto? - Preguntó ella, dando por sentado que todo saldría bien.

- Sí, lo he pensado.- fue su única respuesta.

- Y?- pregunto ella con curiosidad. Ese era el único tema del cual no habían hablado. Él era un terrícola. En un principio la idea principal era que debería regresar a la tierra en cuanto todo terminase. Pero las cosas habían cambiado muy drásticamente, demasiado. Pues había un cosa que no le había dicho, y antes de contárselo, tenía que saber cuales eran sus intenciones.

- En la tierra - continuó Tsubasa sabiendo perfectamente el motivo de su pregunta - Tengo a mi familia, mis amigos, mi profesión. Un futuro prometedor, éxito y reconocimiento. - hizo una pausa y fijó más su abrazo sobre ella - pero aquí estas tu. Y mi lugar es estar a tu lado.

- Pero Tsubasa - decía Sanae aguantándose las lágrimas - y tu familia, y tus amigos. Ellos se preocuparan por ti. Te darán por desaparecido, pensarán que algo malo te ha pasado. No puedo dejar que lo dejes todo. Sufrirán mucho tu ausencia.

- Lo se, y quien más sufrirá serán mis padres. Pero no te puedo llevar allí. En la tierra las cosas són diferentes. La gente no sabe de la existencia de planetas habitados, son muchos los que opinan que los extraterrestres no existen. Si te llevara tendría que dar muchas explicaciones, puesto que no tendrías ninguna documentación, ni pasado. - se incorpora en la cama, y se sienta observándola desde arriba- Un día apareciste en mi vida, justo cuando yo pensaba que lo tenía todo. Ahora se que todo aquello es secundario, es superficial. Me as mostrado otros mundos, me has mostrado otras culturas y razas. Me as mostrado el verdadero significado de la palabra amor. - le acaricia el rostro eliminado las lagrimas de felicidad que lo ocultaban- Mi vida sin ti, carecería de sentido. Si tenemos ocasión de regresar algún día a la tierra, les contaré todo a mis padres. Y si no puede ser, será en el otro mundo. Pero no me separo de ti, simplemente, porque te amo.- Se inclina sobre ella y la besa, expresándole el inmenso amor que le tenía. Expresándole que todo daba igual, que si ella, estaba muerto, vacío. Ella era él y él era ella.

Se mantuvieron un rato mas besándose y abrazándose. No con prisas, no con desesperación. Tranquilamente, como si dispusiesen de toda la eternidad, como si el mañana no existiese.

Una vez se separaron, y volvieron, a la pose inicial, estar abrazados, ella recostando su cabeza sobre su pecho comenzó ha hablar.

- Hace dos días, cuando te fuiste con Meils a conseguir los metales para construir las bombas, Taita se me llevó, junto con Zronak al médico. Para que me hiciese un chequeo.

- Porque no me lo dijiste? Estas bien- pregunto inquieto.

- Me hizo un reconocimiento general incluyendo una extracción de sangre - continuó ella ignorando su pregunta. Este era el momento de decírselo - estoy en perfectas condiciones, excepto por un detalle, estoy embarazada.

Hubo un silencio, pero para nada incomodo. Tsubasa repetía mentalmente esas palabras en su mente. Ella estaba embarazada. Pero apenas había pasado poco mas de una semana desde que estuvieron juntos, por primera vez. No le dio demasiadas vueltas, puesto que sabiendo lo avanzados que eran tecnológicamente, supuso, que tenían los medios precisos para saberlos tan pronto. Ella estaba embarazada, esperaba un higo suyo. No podía ser más feliz.

- Ven.- Fue todo lo que dijo abrazándola más fuerte. No eran necesarias las palabras. Ambos eran felices, él lo sabia, ella lo sabía. Un hijo es símbolo de fe, de esperanza, de un mañana mejor, de un futuro. Con esos pensamientos cayeron en un sueño profundo, haciéndose una promesa mutua con su silencio, mañana lucharían y vencerían, por su hijo.

- Dios mío!- fueron las únicas palabras que salieron de su boca. Estaba petrificada. Lo que antes había sido una simple habitación, con una amplia cama. Ahora toda ella era se había convertido en la cama. Excepto por un pequeño espacio en donde había un par de platos con comida, con unas velas iluminando la estancia. La cama había desaparecido, en su lugar había montones de telas combinadas perfectamente entre si, dando un toque de atardecer muy hermoso. A pesar de estar en el suelo, aquello se veía tremendamente cómodo.

Se giró mirándolo con una expresión de incredulidad en su rostro. Él sonrió, haciéndole gracia su reacción, y posando sus manos sobre sus hombros le susurró en el oído.

- Verás, en mi planeta, es costumbre invitar a la mujer que amas a una cena romántica bajo la luz de las velas. También acostumbramos a comer sentados en el suelo, bueno eso es en mi país.

- No me digas, que estas tratando de seducirme, Genzo- Sonrió ella con malicia

- Lo estoy consiguiendo?- se rió él.

La sujetó de la mano y se la llevó a su mesa improvisada.

- En esta nave no he logrado encontrar gran cosa, y me hubiese gustado poder concitarte platos típicos de mi país, pero los alimentos que hay aquí, no són los mismos.

- Por favor, no me digas que has cocinado tu- dijo a punto de soltar una sonora carcajada

- No!- dijo fingiendo ser ofendido.- Ino fue quien cocinó.

Lily soltó un suspiro divertida. Ese hombre, cada día que pasaba, la sorprendía más. Era hermoso pensar que él se hubiese tomado tantas atenciones por ella. Pero era consciente de que la semana llegaba a su fin. Esa podría ser su última noche juntos, de manera que decidió aprovecharla al máximo.

Le pidió que le contase cosas de su planeta y de sus costumbres, cosa que Genzo accedió encantado.

La velada transcurrió tranquilamente. Ambos estaban absortos en las palabras, historias que narraba el otro, e hipnoticazos por la belleza que captaban de su acompañante.

Tocaron diversos temas, pero el más importante, el que ocurriría a partir de mañana, lo esquivaron todo lo que pudieron. Pero había llegado el momento de hablar, de dejar las cosas claras, y los sentimientos.

Durante toda esa semana, Lily se había encargado de enseñar a Genzo a pilotar una nave de guerra, pero a pesar que le pilló enseguida el punto, descubrieron que era u gran tirador. Talvez tantos años como portero, habían agudizado sus reflejos al máximo, sabiendo perfectamente hacia donde apuntar y hacia donde disparar, viendo venir de lejos, la trayectoria del enemigo.

De manera que decidieron lo siguiente, Lily se concentraría en el pilotaje, y Genzo en el armero.

Dormían juntos, pero Genzo en ningún momento quiso pasar más allá de las caricias y los besos que le robaba en las noches, temiendo que si profundizaba más allá, ella lo frenase, por las circunstancias. Habían hablado por encima del tema, dejando claro, que su relación sería mejor dejarla para después del ataque. Lily quería concentrarse al cien por cien en ese objetivo. Él la admiraba por eso, no había dudas, de que ella era la única que podía ocupar el puesto de la Señora. Pero todo eso estaba bien, mientras tuviesen una semana por delante. Pero dicha semana terminaba esa misma noche. El ataque se produciría a las 10 de la mañana del día siguiente. Y el temor de no haber podido estar con ella y demostrarle lo mucho que la amaba, en el caso de que ocurriese lo peor, lo inundó. De manera, que ahora estaba dispuesto a jugarse el todo por el todo. Decidió ignorar el acuerdo que tenían de esperar a que todo terminase, porque, y si ni había un mañana? Lo único que sabía eran que tenían el ahora. Y había que aprovecharlo.

- Cuando todo esto termine - dijo de improvisto, captando toda su atención - Me quedaré con tigo.

- Genzo, yo …

- No, déjame terminar.- interrumpe - Siempre soñé con encontrar a alguien que le diese sentido a mi vida. En la tierra, mis padres siempre estaban trabajando o viajando por negocios. Suplí, en mi niñez, esa carencia de afecto con mis amigos y el fútbol. Pero a medida que fui creciendo, el vacío que había en mi no lo podía llenar - se levanta y se dirige hacia Lily sujetándola por las manos - Y por ironías del destino, he tenido que cruzar media galaxia y dos planetas para encontrar eso que tanto anhelaba, Tu. Y por más que me digas, por más que argumentes cosas, como que mis padres me esperan, mis amigos o el fútbol, te digo de antemano que no va ha funcionar. Ellos estarán bien, sufrirán mi ausencia, pero seguirán con sus vidas. Al igual que yo pienso hacerlo con al mía, aquí, contigo.

Lily se quedó callada escuchando a aquel hombre hablar. Entendía sus motivos, pero no era gusto retenerlo, eso sería egoísta. Pero por una vez en su vida, deseaba serlo, si eso la convertía en una mala persona, al carajo con todo, amaba ese hombre y no estaba dispuesta a dejarlo ir, nunca.

- Pues quédate con migo, y empecemos una vida juntos.

Aquellas palabras resonaron en la cabeza de Genzo, marcándose a fuego, para nunca ser borradas. Por fin logró su sueño, aquel vacío dejó de existir en ese preciso instante para ser llenado por alguien, por Lily.

La condujo hacia lo que esa noche sería su cama, el único testigo de su amor. La recostó suavemente, disfrutando de cada gesto y cada movimiento de ella. La veía hermosa, con un rubor que recorría toda su cara, como si de una chiquilla se tratase. Preciosa. Le dijo antes de sumergirse en aquellos labios que tantas noches atrás lo habían seducido. La sintió temblar, estremecerse entre sus brazos, mientras se deleitaba del sabor de su piel. Jamás pensó que algo pudiese llegar a ser tan adictivo como aquella mujer, todo su ser, toda su esencia, todo su sabor y aroma, lo hechizaban de tal manera que cada vez anhelaba mas, deseaba mas de ella. Ya no había trabas, ya no había impedimentos. Se habían prometido seguir juntos después de mañana, porque mañana saldría bien. Tenían un futuro por delante. Pero lo mas importante era el ahora. Y ahora él le estaba haciendo el amor, como si fuese la primera vez que lo hiciese, pues su corazón, seguía virgen esperando por ella.

Sintió como aquellas ropas eran un tremendo enemigo para él, pues tenían la osadía de ocultarle a sus ojos, a la única dueña de su corazón. Con los nervios a flor de piel, le sacó las ropas, robando tiernas risas juguetonas por parte de ella. Era tal la felicidad que sentía, que se veía como un niño abriendo un regalo de navidad.

Sus ojos se deleitaron ante la imagen jamás imaginada. Si el mismísimo Picasso decidiese plasmar tal belleza, seguro se quedaría corto. Genzo se quedó mirándola por rato. Memorizando cada detalle de ella, grabándolo en su mente.

Lily no se quedó atrás, si él gozaba de una buena vista, ella no sería menos. Y entre risas besos y jugueteos, Lily cumplió su objetivo. Quedándose encima de él, jugueteó con la yema de sus dedos, el torso desnudo se su amante, provocando que él se estremeciese ente tal acto.

Sin poder reprimir su instinto, Genzo volteó sobre ella, quedando encima. Regresando de nuevo a su ataque de besos y caricias. Ella se retorcía debajo, diciendo su nombre una y otra vez, hasta que llegó un momento, que este carecía de sentido.

Como acto reflejo, abrió sus piernas, ofreciéndole una invitación silenciosa que él no dudó en rechazar. El tiempo se detuvo, no existía nada ni nadie, excepto ellos. Que se limitaron a honrar el acto del amor por toda la noche, hasta quedar exhaustos, cansados, felices , enamorados y dormidos en los brazos del otro.

Continuara…………………..

Como siempre los personajes de Capitán Tsubasa no me pertenecen a mi sino que a Yoichi Takahashi.

Lily del valle es de la propiedad y creación de Lily de Wakabayashi

El resto de personajes són de mi propiedad he invención.