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Fue la normalidad del día lo que le impidió a Kagome el siquiera imaginar que en pocas horas la historia mundial y la suya se dividirían en dos. Esa tranquila mañana se despertó un poco antes de las seis y tras lavarse el rostro para quitarse el sueño se dirigió hacia el primer piso de su casa y en la cocina preparó un delicioso desayuno, desde ahí puedo oír el sonido que producía el calentador al abrirse una ducha seguido del ruido del caer del agua.

Con una sonrisa que reflejaba gran felicidad siguió con su labor, finalizada la cocción sirvió los alimentos en platas y los llevo al comedor de cuatro puestos. Tomo asiento en una de las sillas y observo como por la escalera aparecía de a poco la imponente figura de su esposo cubierta por elegante traje azul. El hombre camino hacia ella con una sonrisa de medio lado, caminó hacia ella y le brindo un suave y corto beso en los labios. Kagome sonrió tonta y enamorada.

Su esposo tomo asiento frente a ella y comió gustoso lo que había en el plato. Minutos después el hombre se dispuso a salir de su hogar rumbo a otro día de trabajo.

-Inuyasha- lo llamó Kagome, haciendo que el hombre se girara en el umbral de la puerta hacia ella- tu portafolio- y con u mano derecha le extendió aquello que por poco olvida

-¿Qué haría sin ti?- le pregunto con una sonrisa al tiempo que recibía su portafolio y besaba una vez más a su joven esposa, esta vez fue un beso más largo.

En su oficina ubicada en el piso catorce se encargaba de todo aquello que tuviera que ver con las importaciones a New Jersey; algo que por lo general lo mantenía con el seño fruncido y le dejaba poco tiempo de respirar libremente, por eso el querer terminar todo para volver pronto a casa. Salió un momento de su oficina para pedir unos papeles a su asistenta cuando un fuerte y aturdidor ruido seguido de lo que parecía ser un sismo, interrumpió su camino.

Todos en el piso detuvieron sus labores y esperaron en sepulcral silencio algún nuevo movimiento. Pero nada pareció suceder, recuperando sus labores, sus acciones fueron de nuevo interrumpidas por la alarma de la edificación que anunciaba el desalojo inmediato del lugar. Algunos s alteraron buscando rápido las salidas de emergencias, otros creyéndose más listo tomaron los ascensores olvidando la precaución de no usarlos, otros caminaron a paso lento y otros más se tomaron su tiempo para tomar sus objeto personales evitando ser víctimas del amigo de lo ajeno.

Inuyasha se devolvió a su oficina por su saco y celular con el pensamiento de que de seguro no era algo grave. Camino con sus colegas de piso hacia las escaleras de emrgencia y descendió por ellas con tanta facilidad como le fue posible entre la multitud que se generaba por todas aquellos que bajaban de eso y otros pisos, faltando al menos otras seis planta un estruendo como el del anterior seguido también de una sacudida. Los gritos no se hicieron esperar. Todos entendieron entonces que no era un simulacro o una falsa alarma. Las paredes se sacudieron con tal fuerza que pronto polo de cemento de ellas baño a todos ahí.

Con rapidez y desespero empezaron a avanzar nuevamente; y como si el desespero de ese momento no fuera suficiente, un apagón en las luces lleno de nuevo sus rostros de pánico. Como si de una pirámide de cartas se tratara las paredes, techos, pisos, lámparas, vigas y todo lo que pudiera conformar la edificación se vinieron abajo, sepultando viva a toda la masa.

Kagome aprovecho que sus estudiantes estaban en descanso para dirigirse hacia la sala de profesores de la institución y comer algo. Cuando entró divisó los rostros aterrados de sus colegas. Una de ellos, la señora Kaede, se dirigió a ella con gran pena en su rostro.

-¿Qué sucede?

-Kagome, por favor trata de clamarte, no te vayas a alterar, mira que eso no sirve-

-¿Por qué me dice eso Kaede? ¿Qué pasó? Me etas preocupando-

La mujer tomo aire un momento y lo dejó salir por su boca antes de contestar

-hubo un accidente en el WTC, unos aviones se estrellaron contra las torres y la norte se vino abajo-

El mundo de Kagome desapareció, todo a su alrededor perdió sentido, sus ojos se cegaron y sus oídos dejaron de servir. Su esposo, su amado esposo trabajaba en esa torre.

Cuando recupero la razón a su alrededor sólo había oscuridad, lo que le hizo pensar que no había abierto los ojos, pero sabía bien que no era así. Tosió con fuerza, y fue consciente del fuerte dolor en su brazo izquierdo, como puedo con su brazo libre y piernas se liberó de los escombros que lo cubrían. Se arrastro entre las vigas y busco una salida. No podía rendirse, no entendí que sucedía pero poco le importaba, lo único que ocupaba su mente era el reunirse con su esposa. Ella sufrirá si algo le sucedía, y él le había prometido no hacerla sufrir.

Kagome seguía sentada en un rincón, intentó llamar a su esposo pero su teléfono sonaba siempre apagado, llamo a hospitales, bomberos, policía ero nadie daba razón, todo el país era un caos y dolor, ella sin su Inuyasha.

UN AÑO DESPUÉS

-hoy conmemoramos el aniversario de las víctimas del atentado del nueve de septiembre con el complejo de World Trade Center y el pentágono. Hoy nuestras voces se unen por el clamor de todo una nación por justicia…-

Kagome bajó su cabeza y dejó que las lágrimas que inundaban su rostro descendieran hasta su barbilla y cayeran al piso como una pequeña lluvia. Sintió que una especie de mano invisible atravesaba su pecho y apretaba su corazón para impedirle palpitar. Varios espasmo incontrolables hicieron temblar su pequeño cuerpo.

Dos brazos la rodearon por los hombros y la hicieron chocar contra un amplio pecho.

-Tranquila mi vida-

Intento calmarse y subió la vista topándose con un par de ojos dorados que la observaban con pena y amor. Ella le dedicó una suave sonrisa y lo abrazó con fuerza llenándose de él.

Una alegría la invadió, porque ella había recuperado a su Inuyasha.

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EN MEMORIA DE LAS MAS DE 3MIL VÍCTIMAS MORTALES DEL 11 DE SEPTIEMBRE DEL 2001 EN NEW JERSEY Y LAS CERCANÍAS DEL PENTAGONO; PARA QUELLAS QUE SÓLO PLANEABAN TOMAR UN VUELO Y REENCONTRASE CON ALGUIEN, CUMPLIR CON SU TRABAJO O CONOCER, PARA LAS QUE ESE DIA SALIERON DE SUS HOGARES PARA REALIZAR SUS LABORES CON EL FIN DE SOSTENER UN FAMILIA, PARA LAS QUE ACUDIERON A ESTA AMERGENIA ARRIESGANDO SUS VIDAS SÓLO PORQUE ERA LO CORRECTO; Y PARA LAS MILLONES DE LÁGRIMAS DERRAMADAS Y QUE SEGUIRAN CAYENDO DE LOS ROSTROS DE FAMILIARES Y AMIGOS DE LOS QUE UN OSCURO DIA PERDIERON SU VIDA.